Edward pov.

Me encontraba tirado en mi cama, boca abajo, perdido en mis patéticas lamentaciones, habia subido todo lo que habia bajado en el escaso tiempo en el campamento de nuevo, y acaso, hasta me habia pasado de mas.

No queria hacer nada, solo queria quedarme ahí, recordando cada minuto, cada segundo en el que Bella fue mi angel, mia. Una sonrisa ironica se formo en mi rostro, ella nunca habia sido mia, ella habia jugado con mis sentimientos.

Recorde esa ultima mañana en el campamento, cuando desperte sintiendo su ausencia, espere a que regresara, pero al tardarse tanto me vesti y fui a buscarla, revise cada lugar posible, ella ya no estaba en el campamento. Llame a su celular, desesperado por escuchar su voz, por tener una explicación, sin embargo, cuando cogieron el telefono respondio una voz ronca, masculina. Recuerdo con claridad cada una de sus palabras, esas que terminaron por matarme por dentro, su prometido, ese hombre decia ser su prometido. Me negue a creerlo, seguro de que solo era una broma de mal gusto, seguro de que ella me amaba...

Segui insistiendo, llamando y llamando, hasta que fue la hora de irme a Phoenix, mientras subia al avion, senti cómo mi alma se desprendio de mi cuerpo, dejando paso a la nada.

Ella no llamo.

Ella no vino a despedirse.

Ella solo jugo conmigo.

A ella no le importo.

Ella nunca me amo.

-edward- la voz de mi madre me devolvió al presente, la vi asomarse por mi puerta y voltee a verla- cariño, me preocupas, estas aqui encerrado todo el dia, deberias salir a caminar, o tal vez podriamos hablar, si hay algo que te preocupa...-

-dare un paseo- interrumpi, intentando sonreírle- estoy bien- las palabras sonaron totalmente falsas, Esme me dirigio una mirada de preocupación, pero tambien embozo una sonrisa antes de besar mi frente y murmurar un "de acuerdo" y marcharse.

No queria salir, pero sabia que si me quedaba, solo conseguiria que mis padres me siguieran por toda la casa como si fueran mis sombras, preocupándose innecesariamente, no habia nada que pudieran hacer, nada que nadie pudiera hacer por mi.

Tome mi chamarra antes de bajar las escaleras y salir por la puerta delantera hacia la calle, ni bien sali note la estupidez de traer un abrigo, en Phoenix hacia un calor insoportable, pero ese pequeño habito se me habia pegado al estar en Forks. Me gruñi a mi mismo, por recordar aquel lugar, no debia hacerlo. Camine unas cuadras cuando alguien se paro frente a mi, cubriéndome el paso.

-mira quien esta aquí, pero si es Eddie- dijo una voz que conocia muy bien, levante mi mirada del piso para observar la cara de Demetri, que era seguido por Felix, los dos buscapleitos mas insoportables del instituto, los que me habian hecho la vida imposible desde que era niño, sin embargo en este momento solo pense que el daño que me habian hecho a lo largo de todos estos años, lo tomaria mil veces y estaria agradecido, si con eso pudiera dejar de sentir como si alguien me hubiera arrancado los organos, dejándome desangrar por dentro.

-no tengo dinero- dije, pasando a un lado de ellos. Senti un fuerte tiron de cabello, y tambien en mi camisa, pronto habia caido al suelo, no me importaba, ni siquiera el golpe habia dolido.

-quien putas te crees que eres para darnos la espalda, maldito fenómeno?- dijo furioso Félix.

-Edward Cullen, mucho gusto- dije con sarcasmo, Bella solia utilizar su sarcasmo prácticamente las 24 hs. Del dia, excepto conmigo, conmigo ella siempre era muy dulce.

-tu te lo buscaste, imbecil- mascullo Demetri, y vi como cerraba su puño, dispuesto a golpearme como tantas otras veces, sin embargo no cerre los ojos esta vez, sino que sonrei, no me importaba lo que hiciera, ¿qué mas daba?

-suelta a mi novio o te rompere cada uno de tus dedos- dijo una voz que conocia muy bien, justo detrás de ellos, fije mi vista en esa dirección y la vi, era Bella ¿estaba alucinando?, tal vez era por la situación, demasiado parecida a cuando nos conocimos, y ahora los ojos de ella brillaban con la misma rabia, con el mismo odio y la misma repugnancia hacia mis agresores.

Tanto Demetri como Félix la miraron, quedándose embobados, tanto por la belleza de ella, como por sus palabras, yo solo podia mirarla, dentro de mi habia un remolino de confusas ideas, que me habian dejado atontado, ¿ella habia venido hasta aquí por mi? ¿con que fin, si iba a casarse con otro? ¿me habia reconocido como su novio frente a ellos? ¿sentia algo por mi?... las dudas seguían y seguían, pero preste atención a lo que sucedia frente a mi

-hola, preciosa- dijo Felix, con una sonrisa lasciva, me dieron ganas de quitársela a puñetazos- nunca te habia visto por aquí- Bella lo miro con desden e hizo una mueca de asco, como si el fuese una cucaracha.

-me asegurare de que no vuelvas a ver nada mas en tu vida si tu y tu amigo no se largan- dijo con frialdad, utilizando esa pose orgullosa, aristocratica y altiva que podria hacer sentir inferior a cualquiera. Sin embargo, Demetri se rio.

-y que nos haras?- dijo con sorna, acercándose a ella peligrosamente- deberias ser tu, la que se portase bien, no me gustaria tener que lastimarte, y si eres buena puede que hasta nos divirtamos- agrego, levantando su mano para acariciar el rostro de mi angel, pero apenas vislumbre un rapido movimiento, cuando Bella ya sostenia la muñeca de aquel idiota y lo tenia arrodillado de espaldas a ella , retorciéndole el brazo hacia atrás, lo miro con satisfacción, mientras tiraba de su brazo, haciendole gritar, antes de empujarlo y soltarlo, haciendolo caer sobre Felix, que apenas si pudo atraparlo. Dejando a Demetri de lado, este intento abalanzarse sobre ella, pero solo logro recibir una dura patada en el estomago, que lo dejo sin aire al instante. A duras penas ambos consiguieron levantarse, y se tambalearon, intentando distanciarse de nosotros. No pude ver mucho mas, ya que en ese momento Bella ya estaba sobre mi, con sus labios amoldándose dulce pero desesperadamente sobre los mios. Se separo solo cuando nos empezo a faltar el aire. Y yo recorde algo muy importante, ella me habia engañado, e iba a casarse con otro que no era yo.

-que haces aquí?- pregunte, intentando mostrarme frio, distante, aun cuando mis manos temblaban por la necesidad de tocarla. Vi en sus ojos confusión y dolor.

-yo...yo vine por ti-dijo con voz inestable- que te sucede?- sus ojos estaban brillantes por las lagrimas contenidas, pero a pesar de mis deseos de abrazarla y confortarla me obligue a ser fuerte, a no dejarme engañar de nuevo.

-que me sucede?-dije ironico- nada Isabella, ¿qué podria sucederme?- comence a levantarme y ella tambien lo hizo, sin dejar de mirarme con expresión dolida- y por cierto, felicidades por la boda- sonrei, cinico. Mientras mis propias palabras me destrozaban por dentro, me gire para que no me viera y comence a alejarme de ella. Habia dado solo un par de pasos cuando su voz me hizo detener.

-no hay boda- sollozo, y voltee para ver que habia vuelto a caer de cuclillas al suelo, su imagen era descorazonadora, y no pude evitar volver sobre mis pasos y ponerme a su lado, acaricie su cabello, ya que, a pesar de que lo deseaba, no podia permitirme abrazarla y besarla una vez mas, o no podria dejarla ir, solo haria aun mas el ridículo- no hay boda- repitio, mirándome con sus ojos algo irritados por las lagrimas- nunca hubo- mi corazon se paralizo- me secuestraron del campamento, mi "prometido"- murmuro, pero aclaro rapidamente al ver mi rostro- el fue elegido por mis padres, yo no lo sabia, y ellos querian obligarme a casarme con el como si viviésemos en el siglo XIX- sorbio por la nariz, antes de mirarme fijamente, mostrándome toda sus sinceridad- yo me negue, y me encerraron en el desvan de mi propia casa, no pude escapar antes- vi la pura verdad en sus ojos y me llene de rabia contra sus padres, contra el infeliz que tuvo el descaro de hacerse llamar su prometido cuando llame y contra mi mismo, por desconfiar de ella y hacerle sufrir después de todo lo que ella habia hecho y soportado para regresar a mi lado. La abrace con fuerzas y ella se sujeto a mi como si la vida se le fuera en ello, mientras reposaba su cabeza en el lugar donde, de nuevo, latia mi corazon.

-lo siento, lo siento, lo siento...- repeti incontables veces- no debi desconfiar de ti, pero es que yo llame a tu celular y me contesto tu prometido, no quise creerle, pero después no me llamaste ni fuiste a despedirme y termine convenciéndome de que en verdad habias jugado conmigo- admiti, sintiéndome estupido y torpe. Ella levanto su cabecita de mi pecho y me miro con el entrecejo fruncido, tomando mis mejillas con sus pequeñas manos.

-es que acaso no comprendes mi idioma? Hablamos en diferente dialectos y yo no lo note?- dijo aun con severidad, aunque después su voz se fue suavizando- te amo mas que a mi vida, y estoy segura de que te lo he dicho y demostrado de todas las maneras posibles, jamas jugaria contigo, jamas te haria daño...demonios! jamas consideraría hacerte daño, porque lastimarte a ti, seria como arrancarme mi propio corazon con las manos, eres lo mas importante para mi, lo mas importante que jamas he tenido...- no la deje seguir, ataque sus labios con ferocidad, para luego ir bajando el ritmo hasta convertirlo en un beso dulce, tierno y cargado de amor.

-eres mi vida-murmure contra sus labios- cada momento, cada segundo lejos de ti fue una lenta agonia que al final del minuto se transformaba en muerte para volver a comenzar al siguiente- esta vez fue ella quien me beso a mi, tierna, pero apasionadamente.

-alguien tiene mucho que explicar- dijo una voz muy conocida para mi, me separe de Bella, y mire hacia la calle, donde estaba mi padre, dentro de su auto...observándonos. senti mis mejillas arder, y voltee a ver a mi novia, que parecia confundida, pero le mantenia la mirada a Carslile, quien tambien la miraba con curiosidad.

-es mi padre- susurre, y observe como sus mejillas se tornaban de un delicioso tono rosa, y sin embargo su mirada se mantenia alta frente a mi padre. Este parecio divertido y parecio aprobar con una cabezada a Bella.

-suban al auto, en casa ya hablaremos- nos acercamos al auto y una vez dentro, mi padre se volteo y le ofrecio su mano a mi angel, ella la tomo con firmeza, sacándole una sonrisa a Carslile.

-Carslile Cullen- se presento.

-Isabella Swan- respondio con firmeza, dándole una sonrisa cortes.

Apenas eran cinco cuadras, pero parecio una eternidad, ya que nadie parecia querer decir nada, mi padre parecia relajado, y Bella estaba en su salsa ¿acaso era yo el unico que estaba a punto de tener una aneurisma?, al parecer si.

Una vez bajamos, mi madre salio a nuestro encuentro, mirando a Bella con interes.

-hola, soy Esme Cullen- se presento, dándole la mano, que ella tomo rapidamente, con mas delicadeza que a mi padre.

-es un placer conocerla, señora Cullen- dijo ceremoniosamente, dejando a mi madre algo impresionada por sus graciles modos- permitame presentarme, soy Isabella Swan-.

-por favor, adelante- dijo, aun pasmada, mi madre.

Todos entramos, mi madre llamo a mi padre "sutilmente" pidiéndole que la ayudase a traer café, dejándonos a nosotros en la sala. Mi casa no era "humilde" pero tampoco estaba al mismo nivel de lo que ella estaba acostumbrada, nosotros eramos clase media. Sin embargo Bella parecia maravillada.

-esto es precioso!- murmuro, con los ojos brillantes, mientras se acercaba al aparador donde habia fotos familiares y algunas de cuando era niño- dios! Te ves tan tierno en esta foto!- tenia entre sus manos una vergonzosa foto mia, cuando tenia cuatro y estaba lleno de tempera en la ropa, la cara y el pelo, me sonroje, mirando como observaba aquel marco que sostenia como si fuese el mas valioso de los tesoros. Me acerque a ella, abrazandola por la espalda y deposite un beso en su cabello, y ella se volteo dentro de mi abrazo para pararse de puntitas y besar levemente mis labios. Mis padres entraron en ese momento, y los ojos de mi madre brillaron de emocion al vernos juntos, mientras mi padre envio una sonrisa divertida a Bella, quien estaba furiosamente sonrojada.

Nos sentamos en el sofa y Esme nos ofrecio café, luego de un momento de silencio mi padre hablo:

-asi que...tu depresión se debia a un corazon roto, tal vez?- pregunto con seriedad, yo solo me sonroje y asenti.

-fue mi culpa- respondio Bella, viendo mi incomodidad- debi haber sido mas cuidadosa- esto ultimo fue dedicado solo a mi, le devolvi la mirada y le sonrei mientras apretaba suavemente su mano, diciendole sin palabras que todo estaba bien, que no habia sido su culpa.

-podrian explicarnos que sucedió? Como se conocieron? Y ¿ante que debiste ser mas cuidadosa?- pregunto entre curiosa, y dubitativa mi madre.

-eso es algo que nosotros debemos hablar en privado- respondi con suavidad.

-esto tambien nos incumbe a nosotros- musito mi padre con gravedad- queremos saber, ademas, tanto tu nombre como tu apellido... y en especial tu apellido me suenan terriblemente familiares- senti a Bella tensarse a mi lado y aferre su mano con mas fuerza.

-es suficiente- dije, enojado por el mal momento que le estaban haciendo pasar, pero Bella se irguio en su asiento

-dejalos, Edward, ellos...ellos tienen derecho a saber- murmuro, para luego enfocarse en mis padres.

-Swan, de la corporación internacional Swan- menciono con monotonia, mientras mis padres tenian los ojos desorbitados, era comprensible, la corporación Swan era una de las mas exitosas del pais, y la familia Swan, por consecuente, una de las mas adineradas- respecto a mi, tengo entendido que es usted doctor ¿no es asi?- Carslile asintió, confuso- pues entonces habra leido mi informe científico sobre la vacuna contra el HIV, que aun esta en su etapa experimental, pero si funciona como presumo que lo hara, creo que podremos suspirar, con un problema menos encima- .

-cuantos años tienes?- dijo dudoso, y terriblemente shockeado, sin duda. Yo tambien lo estaba, no sabia eso.

-diecisiete-respondio ella, con parsimonia, antes de llevarse la taza de café a los labios para luego dejarla de lado y presionar una servilleta contra sus labios, estaba envidiando a ese estupido pedazo de papel ¿era patético? –la proxima semana ya sere mayor de edad- sonrio encantada ante su propia frase, como disfrutando de un chiste privado-.

-como es posible que hayas trabajado en esa investigación? Eres demasiado joven- dijo Esme, algo escéptica.

-Bella estudiaba en la institución Robert Oppenheimer- respondi yo, dándoles una mirada cautelosa, lo pillaron al vuelo.

-la institución para las mentes del porvenir?-dijo mi madre, sin poder contenerse, repitiendo el slogan, por el rabillo del ojo vi a Bella asentir y sonreir con cortesía, supe que estaba luchando por no rodar los ojos, como siempre solia hacer cuando alguien se veia tan entusiasmado por su pasado.

-en fin, la cuestion es que conoci a Edward en el campamento y me enamore de el, es decir, ¿cómo no hacerlo?- solto una risita avergonzada y yo la mire sonrojándose y sonrei entre encantado y cohibido por sus palabras, note que mi madre no perdia detalle, casi podia oir sus pensamientos, planificando una boda o algo asi, no es que me quejara, la verdad- por algun milagro del destino Edward tambien se enamoro de mi, y comenzamos una relacion, todo era perfecto entre nosotros y eramos muy felices, pero cuando se cancelo el campamento y supimos que tendríamos que alejarnos... bueno, no puedo explicar lo que senti en ese momento, no tengo las palabras- musito, con el dolor en los ojos al recordar, la atraje hasta mi, abrazandola tiernamente, confortándola, ella me dedico una sonrisa agradecida y me beso levemente, escuche a mi madre suspirar como adolescente y solte una risita, Bella siguió hablando, ahora acomodada sobre mi pecho- en fin, el dia en que nos diriamos adios me levante temprano, queria ir por el desayuno de ambos para que pasaramos mas tiempo juntos, pero fui interceptada por el camino...por mi prometido, a quien nunca habia visto en mi vida, ni siquiera sabia que existia, el me puso un trapo en la boca, presumo que contenia cloroformo, y cuando desperte estaba en mi habitación en la mansión Swan, el tambien estaba ahí, y sabia sobre Edward y mi relacion con el, e intento...intento forzarme- me tense, mientras veia todo rojo, escuche a mi madre soltar un jadeo- bueno, el caso es que, creo que ahora jamas podra celebrar el dia del padre. Intente escapar, pero fuera estaban mis padres y un maton que contrataron para que me custodiara y me impidiera huir, me encerraron en el desvan, y estuve planeando mi escape durante todos estos dias, y antes de la boda huí- resumio todo lo mejor que pudo, y tomo una bocanada de aire al terminar.

-y como escapaste?- preguntaron ambos, totalmente metidos en la historia.

-prepare todo para ese dia, cada dia me esforzaba por hacer un pequeño agujerito que traspasaba el vidrio de la pequeña ventana del desvan con una mecha de un taladro de mano que encontre en unas cajas, cuidando de que nadie me viera, ese dia me llevaron mi vestido de novia, y esa fue la solucion- ella se acomodo, algo incomoda y avergonzada- lo hice jirones y los ate entre si, formando una cuerda, rompi el vidrio cuidando de tapar el ruido con un cojin viejo y ate la soga improvisada a una viga antes de tomar el extremo contrario y saltar por la ventanita- mi corazon se paro, recordaba muy bien la enorme fortaleza que era su mansión y tambien la enorme altura a la que debia haber estado- todo iba bien, hasta que se acabo la tela- la mire, horrorizado y ella me miro tambien divertida e intentando parecer severa- por cierto, Cullen, que sepas que me debes un coxis, salte por una ventana de cuarto piso por ti- dijo risueña, y yo la mire maravillado, ella tomaba todo eso con tanta naturalidad, pero a mi me hacia sentir que mi corazon saldria de mi pecho de tanto retumbar contra mis costillas, ella habia arriesgado su vida para volver a mi- bueno, ahora a lo importante- dijo con seriedad mortal. Mis padres se miraron entre ellos.

-es que ¿hay mas?- dijo Esme, incrédula.

-si, aun soy menor de edad, asi que desaparecere por una semana, me escondere y quiero que si llega a venir alguien por aquí a preguntar por mi, lo neguéis todo, digan que no me vieron, o que no saben a donde fui, pero si es posible, preferiria que dijeran que ni siquiera me vieron- me tense, y comence a negar con la cabeza con fervor.

-no te dejare ir sola- masculle. Ella puso sus pequeñas manitos en mi rostro.

-solo sera una semana, cuando cumpla18 podre hacer lo que me plazca- sonrio, yo solo la mire suplicante

-quedate aquí-musite, aunque ya sin esperanzas, ella sonrio, negando con la cabeza ante mi testarudez

-no es seguro, ni para ustedes ni para mi, si vienen y me encuentran aquí podrían acusarlos de secuestro, y yo seria forzada a casarme y me mantendrían encerrada, ahora si sin posibilidad de escape. Te dejare un numero, es el numero de una habitación, en el hotel Amanecer- abri los ojos a mas no poder

-ese hotel esta en el medio de los barrios bajos, esta prácticamente destruido- y era enormemente peligroso por alli, quise agregar.

-alli no me encontraran, vacie mi cuenta en el banco y donde primero buscaran sera en hoteles importantes y reconocidos. Para cuando piensen en buscar en otro lado, ya habra pasado el tiempo, y yo ya tendre oficialmente la mayoria de edad- sonrio con suficiencia por su completamente logica explicación. Bufe, pero la abrace y la bese con brevedad, tan solo un pequeño roce, dándole a entender que me habia rendido.

-creo que deberias quedarte- dijo con severidad Carslile, hablándole en un tono casi paternalista.

-gracias por la preocupación, pero me se valer por mi misma, y contratare guardias, ya mande a algunos a recuperar mis cosas, mi carné de conducir, mis documentos, pasaporte, etc... a la mansión. Pronto todo estara en orden y ni bien cumpla años me presentare ante la justicia y denunciare a Charlie y Renee Swan por privación de libertad y Alec Corneille tendra de agregado el intento de violación- sentencio. Carslile la miro, y finalmente asintió. Bella nos dejo un numero de telefono, y nos dijo que se hacia llamar Vannesa Dywer, luego fue abrazada por Esme y Carslile, que nos dejaron solos. Me acerque a ella y la bese con pasión. Ahora ella estaba de vuelta a mi lado, y nada ni nadie nos separaria de nuevo...

continuara...

hola!

Espero y les guste el cap.

Besos!

Bye!

*****Ovejitah06******