N/A: ¡No me maten! Sé que van a querer hacerlo, pero estuve bastante ocupada y debo decir que la inspiración no me llegaba…¡simplemente no llegaba! Además estaba ocupada terminando mi libro, el cual espero se publique. ¡Espero que les guste mi regreso! Nos leemos abajo.
PoT no me pertenece, pertenece a Takeshi Konomi. Ya desearía yo que fuera mío. Este fanfic lo hago sin fines de lucro y no contiene yaoi, ni lemon.
La vida no es nada sencilla
"Al fin otro matrimonio" 23º capitulo
Por Bibliófila
Los efectos que un enamoramiento puede llegar a causar en una persona son imprevisibles. Hay gente que engorda y gente que adelgaza. Algunos están animados mientras que otros se pasan el día tristes, como enfermos (hay gente que considera que el enamoramiento es una enfermedad que dura tres meses y luego, o se cura o te mata). A muchos se les nota que están enamorados por lo felices que están. Rejuvenecen, se les pone más bella la piel y hasta parece que crecen unos centímetros, como en el caso de Kumiko, y Tezuka. A otros, les da por ponerse grises, pálidos, enclenques y terminan por parecer anémicos o viejos, como era el caso de Momo luego de ser rechazado por Ann. Hay gente a quien el amor les da un vigor especial, muchas ganas de hacer cosas y hasta inquietudes que no habían tenido nunca antes, como era el caso de Sakuno…aunque no sabemos si también es producto del embarazo.
A otros, en cambio, les da pereza, y no hay forma de levantarles de la cama antes de las doce o lograr que cumplan con lo que tienen que hacer, como era el caso de Ryoma, y Syusuke…aunque sabemos que Ryoma casi siempre ha sido así.
Pasan el día mirando un punto fijo como si fuera lo más interesante del mundo, como era el caso de Naomi. O de esos que se sientan frente al computador y miran sin ver nada, pensando en cosas y deseando tener otra cosa que hacer para poder hacer lo mismo que estar frente al computador, mirar sin ver nada.
De todo lo anterior podemos deducir que el amor es el sentimiento más raro y imprevisto del mundo. También podemos decir que si nos afecta de tal manera es mejor evitarlo. Eso explicaría que el amor fuera un sentimiento minoritario, que sólo practican algunos suicidas o unos pocos aventureros, el amor es como saltar al vacío en benji o ir por los rápidos con una canoa. Pero, sucede todo lo contrario: el amor es el único deporte de riesgo que practican las personas, sin excepción y casi a cualquier edad (tenemos como claro ejemplo al siempre frío Tezuka y al no-me-importa-nada-ni-nadie Echizen).
Puede ser que una vida no esté determinada por el amor, pero para Kumiko, quien se iba a casar pronto todo estaba relacionado con el amor. Miraba a su prometido constantemente mientras se acariciaba el vientre donde estaba su pequeño hijo. Cuando andaba con sus amigas, a las cuales se agregó Sakuno, siempre andaba sonriendo.
Sakuno era un caso parecido, la mayoría del tiempo se la pasaba riendo y en las nubes, tenía muchas ganas de hacer cosas…aunque su novio no se lo permitía debido a su condición.
Kumiko manejaba decidida a la clínica para invitar al padre de Syusuke. No sabía si lo que estaba haciendo estaba mal o no, pero sabía que como padre debía ser responsable, o al menos ir a la boda que se celebraría en unas semanas.
- Buenos días. Quisiera hablar con el Dr. Fuji por favor – le dijo a la secretaria de la clínica.
- ¿Tiene hora?
- No, pero soy su nuera. Dudo que no quiera verme – dijo sonriendo.
La secretaria asintió con la cabeza y tomó el teléfono para comunicarse con el doctor.
- El doctor dice que pase. Consulta 5.
- Muchas gracias.
Kumiko caminó por el pasillo nerviosa, ¿le diría que sí? El padre de Syusuke estaba bastante grandecito como para no tomar responsabilidad de su propio hijo.
- Señorita Shinji, qué gusto volver a verla. ¿Cómo va su embarazo?
- Bastante bien la verdad, decidimos adelantar la boda para que yo no me vea como una vaca caminando al altar – dijo medio en broma y medio verdad.
- ¡Vaya! Aunque me lo esperaba, la mayoría de las embarazadas hacen eso.
- Hablando del matrimonio, quisiera invitarlo a ir.
- No creo que deba, Syusuke no me conoce - respondió el médico.
- Ya va siendo tiempo de que le conozca y de que vea al resto de su familia. Hágase amigo de él. Va a tomar confianza con el tiempo.
- No lo sé.
- Le dejaré aquí el parte de matrimonio y mi número por si se decide a ir – dijo entregándole un papelito con el número y el parte.
- Nos veremos – dijo despidiéndose de su nuera.
- No ha ido tan mal como creí que iría – pensó la morena mientras salía.
- Nao-chan, ¿por qué tenemos que venir? Sabes que no me gustan los centros comerciales – dijo Mirumy a la pelirroja.
- Porque hay que comprarle algo de regalo al hijo o hija de Syusuke y Kumi.
- ¿Es necesario? – preguntó temerosa al entrar a la tienda de guaguas, todo de niños. Eso no le hacía bien a su psiquis.
Ya llevaban un buen rato en la tienda, y la vendedora les ofrecía cada vez más cosas. Naomi aceptaba todo encantada, pero Mirumy creía que iba a vomitar si veía más cosas.
Cuando terminaron fueron a tomar un café al Starbucks del lugar.
- ¿Por qué te has comportado de esa manera? – preguntó la pelirroja bebiendo su té.
- Quizás no me gusten los niños, eso es todo – contestó rudamente. La pelirroja la miró con una ceja alzada en señal de que no le creía nada – Está bien, te contaré – soltó un suspiro – Nao, estoy embarazada.
- ¡OTRO MÁS! Parece que se pusieron en plan conejos por aquí – dijo riendo, pero se detuvo al ver la expresión de enojo en el rostro de su amiga – Miru, ¿qué te pasa? ¿no estás feliz? –
- No lo sé. Pasa que yo nunca he querido tener hijos, y ahora llega uno que va a hacer que me hinche como pelota, que coma a desmanes, que no me permita dormir como yo quiero… -
Naomi la observó y sonrió.
- Todo eso se repara cuando ves por primera vez a tu hijo. Cuando le veas vas a darte cuenta que todo por lo que pasaste vale la pena. Todos esos suplicios valen la pena al mirar a los ojos de tu hijo.
Mirumy se sorprendió ante las palabras de su amiga. ¿Cuándo había madurado tanto?
- Ahora…¡vamos a comprar cosas para tu primogénito y de paso me compras un helado! –
Ok, no ha madurado tanto.
Me pierdo en sus ojos cuando habla, en su boca escurridiza que produce sonidos cual música. Así se sentía Tezuka cada vez que estaba con Mirumy. Estaba realmente enamorado. ¡Qué suerte tenía de haber encontrado una mujer como ella!
Ingresó a la habitación matrimonial y escuchó el sonido de la ducha. Seguramente Miru estaría allí. Siguió caminando por la habitación dispuesto a acostarse en su cama luego de un gran día de entrenamiento. Sin embargo, algo llamó su atención, una bolsa de una tienda de bebés encima de un sillón.
Se acercó, curioso, a ver qué era. Ropa de niño, mucha ropa y algunos juguetes.
¿Qué hacía Mirumy con eso?
Estar embarazada no le traía tantos problemas como ella pensaba. Creía que iba a estar sintiéndose mal todo el tiempo pero se encontraba bastante bien. Se tendió en su cama y cerró los ojos para relajarse un rato.
Después de un rato despertó por que se hundió un poco la cama de un lado.
- No sirven para nada las llaves que me diste si no puedo entrar en la noche – dijo su prometido besándole – Aunque podría fácilmente usar uno de esos pasajes que están en el mapa de tu casa para entrar y luego entrar a tu habitación sin que tu hermano se diera cuenta.
- ¿Tan desesperado estás que no puedes esperar al matrimonio? – dijo la morena con una sonrisa pícara.
- Bueno…yo… - dijo nervioso y sonrojado provocando que la muchacha sonriera tiernamente.
- No te preocupes, era una broma. Pienso lo mismo que tú. Pero acordamos que no lo haríamos hasta después del matrimonio, ¿recuerdas? – el muchacho asintió tristemente. La muchacha lo besó con pasión a lo que el otro respondió con gusto, cuando estaban necesitados de aire se separaron y se susurraron "te amo".
- ¿Te gusta este? – preguntó la pelirroja al pelirrojo. La muchacha llevaba un vestido no escotado por adelante, pero con un escote en la espalda que le llegaba, como dice la canción de Arjona, justo a la gloria. Era plateado y el largo le llegaba a los tobillos.
Eji no supo qué decir, sólo se le quedo viendo, atontado.
- Entonces éste es – dijo volviendo a entrar para cambiarse.
Syusuke lo había estado pensando hace mucho y quería cantar con ella. Quería saber lo que era estar en un escenario junto a la persona que más amaba. Ahora podía hacerlo, ahora que sabía que ella lo dejaría al escuchar su voz porque decía que cantaba muy bien.
- Mi amor – dijo llamando su atención.
- Dime – dijo volteando de lo que escribía. Los arreglos del matrimonio estaban todos listos, las invitaciones estaban listas y sólo faltaban dos semanas para que llegara.
- ¿Qué te parece si en el matrimonio cantamos algo a dúo?
- ¿Quieres cantar una canción conmigo? – dijo sorprendida.
- Sí, quiero hacerlo, al menos una vez.
- ¿Sabes qué estás haciendo? – dijo abrazándolo. El muchacho la miró extrañado y negó con la cabeza – estás cumpliendo uno de mis sueños – lo besó y luego lo abrazó.
- ¿Qué canción cantaremos? – le preguntó la morena luego de un rato.
- Tengo la canción perfecta – sonrió y la besó de nuevo.
Llegó el gran día, el día del tan esperado matrimonio. Kumiko casi no había podido dormir la noche anterior al gran evento. Sentía un gran nerviosismo, los días antes del matrimonio estaba segura que Syusuke estaría con ella por siempre, que no la abandonaría, pero en ese momento no estaba tan segura. ¿Qué si en realidad volvía a creer que todo era muy monótono y la dejaba? No quería separarse de él. Si él se fuera tendría que criar a su hijo sola, ¡sola! ¡No! ¡Syusuke, por favor no me dejes!
La muchacha se bajó del auto en el que venía con su hermano con estos pensamientos. Estaba muy nerviosa, no quería que esos horribles pensamientos fueran verdad.
Cuando empezó la música y se dispuso a caminar por el pasillo, bastante nerviosa, lo vio parado ahí, esperándole. Supo que había tomado la decisión correcta, porque la verdad, lo había amado desde la primera vez que lo vio. Se veía tan guapo, y la esperaba a ella, sólo a ella. Llevaba un frac gris con corbata azul que hacía resaltar sus ojos.
El joven esperaba nervioso en el altar la llegada de la persona de su vida. Sabía que la esperaría toda la vida si era necesario porque la amaba con todo su ser, su alma, su interior. De pronto, el miedo se disipó al verla caminando hacia él. Llevaba una hermosa sonrisa en su cara y ese adorno era mucho mejor que su vestido, que no podía esperar a quitárselo. Mientras caminaba hacia él junto con su hermano, pensó que nunca había esperado que su deseo se hiciera realidad, casarse con el amor de su vida y tener un hijo juntos. Lo último había sido un poco rápido pero ambos estaban felices por el hecho.
Cuando la muchacha llegó a su lado él no pudo esperar a decirle te amo al oído, la muchacha sonrío y miró al sacerdote que tenía una sonrisa.
Bueno, el matrimonio fue típico, como todos los demás matrimonios de religión cristiana. ¿Para qué contárselo? La muchacha y el muchacho dijeron el sí ante todos los presentes para luego besarse, intercambiaron anillos y se besaron de nuevo. Mirumy al lado de Tezuka estaba que se moría de risa, el sacerdote parecía que iba a estallar de la emoción ante tanto amor demostrado por Syusuke y Kumiko. Tezuka sólo la observaba preguntándose si estaría embarazada en realidad.
Al salir de la iglesia, tiraron arroz al cielo y entraron en el auto para ir a la fiesta que sería en la casa de Kumiko. En el lugar había varias fuentes, árboles frondosos, cuidados senderos, y flores de colores. Cuando los muchachos llegaron, todos sus amigos ya estaban allí, Syusuke no había parado de besarla en el auto pero ella lo detuvo al darse cuenta de lo desordenada que estaba quedando.
- Esperemos a la noche, querido – dijo con picardía la morena.
- Si tú lo dices – dijo un suspiro.
"Pronto, pronto van a llegar los novios" pensó Mirumy con impaciencia, el embarazo la tenía harta. Tenía nauseas la mayor parte del tiempo, debía orinar mucho y tenía que dormir en demasía. Tezuka, claro, no se había dado cuenta de esto porque la chica había sabido ocultarlo muy bien.
- Querida… - comenzó el chico de lentes.
- Shh, por favor, Kuni-kun…¡ahí vienen los novios! – dijo la chica con emoción pero al mismo tiempo evitando que el muchacho le dijera algo porque presentía sería algo malo, o…quizás no.
El muchacho suspiró con pesadumbre, le tendría que decir luego. Miró frente suyo y allí estaba el ex prodigio de la antigua Seigaku y la ex capitana de Seigaku, ambos ahora marido y mujer. El ex capitán no pudo evitar pensar hace tan solo unos meses él y Mirumy estaban como ellos, y una sonrisa apareció en su rostro.
Kumiko y Syusuke ingresaron a la pista de baile en la cual debían bailar el vals, Kumi estaba bastante nerviosa porque nunca en su vida había sido una persona muy buena para bailar. Había hablado con su novio, ahora esposo, sobre el tema y él le dijo que se dejara guiar por él, ojalá pudiera seguirle el paso al muchacho. Era tan bueno en todo…
Ok, la parte del baile no fue muy difícil, sólo porque la guiaba su amado prodigio pero cuando miró a la multitud, no pudo evitar cruzar una mirada con Ryoma y darse cuenta que el muchacho la veía con una sonrisa arrogante. La muchacha frunció el ceño y pensó que se las haría pagar cuando él tuviera que bailar.
Sakuno, al lado de Ryoma, observaba maravillada el lugar. Estaba bellamente decorado, parece que los dones de decoración de Kumiko eran bastante buenos. Habían varias mesas redondas, por no decir muchas, con mantel blanco y sobre ellas colgaban flores en una hilera. Las columnas del lugar estaban rodeadas por flores. La mesa de postres, lo más importante para Momo como todos sabemos, estaba hermosamente decorada con platos altos de plata y a la mesa la cubría pasto sintético. Momoshiro estaba cerca de la mesa, casi con baba. Quizás si se acercaba e intentaba sacar un poco de uno de los postres sin que nadie lo notara. Se acercaba peligrosamente a la mesa hasta que sintió un tirón de oreja.
- ¡Momo! ¡Eso es para después de la cena! – le regañó Ann.
- Lo siento, pero, pero, pero…tengo hambre – dijo con pequeñas cascaditas en los ojos.
- No, no y no, vas a esperar – lo alejó de la mesa de postres diciendo murmurando cosas como "los niños, comida y no pueden esperar".
Cuando el vals hubo terminado y muchas parejas se hubieron unido a la pista, Kumiko subió al escenario emocionada.
- ¡Hola a todos! ¡Gracias por venir! – dijo con una gran sonrisa – Sé que esperan que ArwenS cante hoy, y lo hará, pero primero yo y mi esposo cantaremos una. Esperamos les guste – dijo llamando a Syusuke con la mano.
El muchacho subió al escenario con una de sus típicas sonrisas.
Cuando empezó a sonar la música Kumiko y Syusuke se tomaron de las manos y se miraron a los ojos, cantándose el uno al otro.
Kumiko
We were strangers starting out on a journey
Never dreaming what we'd have to go through
Now here we are, I'm suddenly standing
At the beginning with you.
Syusuke
No one told me I was going to find you
Unexpected what you did to my heart
When I lost hope, you were there to remind me
This is the start.
Eiji abrió los ojos sorprendido, no sabía que Syusuke podía cantar bien, no parecía que tuviera buena voz, pero se equivocó. Comenzó a saltar al lado de Naomi con emoción por el buen dúo. Mirumy observaba todo con una sonrisa de diversión.
Kumiko y Syusuke
And life is a road and I wanna keep going
Love is a river I wanna keep flowing
Life is a road now and forever wonderful journey.
I'll be there when the world stops turning,
I'll be there when the storm is through
In the end I want to be standing
At the beginning with you.
En el momento del coro, ¿quién no aplaudiría por estos dos maestros del canto? Bueno, exagero un poco, por dos esposos buenos para el canto. Varias manos se unieron y separaron en el momento del coro, siguiendo el ritmo y la felicidad de la muchacha al estar cumpliendo su sueño.
Kumiko
We were strangers on a crazy adventure
Syusuke
Never dreaming our dreams would come true
Syusuke y Kumiko
Now here we stand, unafraid of the future
At the beginning with you.
And life is a road and I wanna keep going
Love is a river and I wanna keep flowing
Life is a road now and forever wonderful journey
I'll be there when the world stops turning
I'll be there when the storm is through
In the end I want to be standing
At the beginning with you
Ambos muchachos se separaron y cantaron ahora al público.
Syusuke y Kumiko
Knew there was somebody somewhere
I need love in the dark
Now I know my dream will live on
I've been waiting so long
Nothing is going to tear us apart.
Life is a road I wanna keep going
Love is a river I wanna keep flowing
Life is a road now and forever wonderful journey
I'll be there when the world stops turning
I'll be there when the storm is through
In the end I want to be standing
At the beginning with you.
Life is a road and I wanna keep going
Love is a river I want to keep going on
Kumiko
Starting out on a journey
Syusuke y Kumiko
Life is a road I wanna keep going
Love is a river I wanna keep flowing
In the end I want to be standing
At the beginning with you.
Mientras seguía sonando la música ambos muchachos no soportaron resistir el deseo y se besaron. Se besaron como si no se hubieran visto en años, o sea, con pasión.
- ¡Consíganse una habitación! - gritó alguien en la multitud. Ambos se separaron ante lo dicho y rieron nerviosamente.
Pronto subió Mirumy al escenario y Syusuke bajo.
- Es hora de ponerle más aire de fiesta a esto – casi gritó por el micrófono. La multitud ante las palabras elevó las manos y gritó. Kumiko sonrió preparándose para una fiesta bastante movida.
En otro lado del salón Ryoma y Sakuno bailaban por petición de la castaña. ¿Ustedes se imaginan al príncipe Ryoma bailando por gusto?
…
No, claro que no. Sólo lo hacía porque su querida Sakuno se lo había pedido.
- ¡Ryoma! ¿Hacemos una competencia de quién come más postres? – preguntó Momo llegando al lugar. ¿Competencia? ¿posibilidad de ganarle a Momo? Por supuesto.
- Bueno, pero espera unos minutos que tengo que hacer algo – dijo tomando a Sakuno de la mano y llevándosela al jardín.
Cuando estuvieron apartados y Ryoma se fijó si nadie los veía, volteó a Sakuno y la besó con pasión, casi con desesperación.
- Ryoma, Ryoma…para. ¿Qué te pasa?
- Es que…te ves tan…que me dan ganas de…
Ante lo dicho por el muchacho, Sakuno enrojeció hasta la raíz del cabello y bajó la cabeza. No estaba acostumbrada a que hablase así. ¿Se debía a los tragos que había tomado en la competencia con Eiji?
- Ryoma…¿estás ebrio?
- No, estoy bien. Sakuno, si no fuera porque nuestros amigos están esperándonos, nos quedaríamos en la habitación del hotel toda la noche – dijo pícaramente observando detalladamente a su novia quien se sonrojó por el comentario.
- Echizen, ¿se puede saber qué te pasa? Me tiene harta esa cara de me odio – dijo enojada la morena mientras a su lado la pelirroja asentía con la cabeza.
- Mhmm – bien, Ryoma no se odiaba, pero si estaba enfadado consigo mismo. ¿Cómo podía ser que no podía aguantar? Era un hombre hecho y derecho…
"Pero eres hijo de Nanjirouh Echizen…" dijo una vocecita en su cabeza, una vocecita parecida a la de Ryoga.
Suspiró y fue en busca de Sakuno que estaba con Ann y Momoshiro. La muchacha había aceptado ser amiga de él y nada más. Todavía amaba a Kamio.
Kumiko buscaba entre la multitud a su médico y suegro. Al fin lo encontró apoyado en un árbol fuera de la carpa en el jardín. Se acercó a él y le sonrío.
- Fuji-san, ¿qué hace aquí?
- No sé si sea correcto estar aquí, vi varias veces a lo lejos a Megumi y me alejé rápidamente – Megumi es la madre de Syusuke.
- Pero, ¿usted cree que lo reconocerá?
- Sí, esa mujer puede reconocer a cualquiera aunque estuviera disfrazado de babosa carnívora.
La muchacha río ante el comentario y sugirió que era tiempo que Syusuke conociera a su padre que lo había abandonado cuando era pequeño.
- No, aún es muy pronto.
- Siempre va a ser muy pronto, Fuji-san.
- ¡Kumiko! – llamó a lo lejos una voz, la voz de su esposo.
- Ese es él, debe decirle.
- Si tú lo crees conveniente.
- Le aseguro que saldrá bien, quizás no al principio pero luego de un tiempo todo estará mejor.
- ¡Kumiko!
- ¡Aquí estoy, cariño!
Se escucharon pasos corriendo por el sendero gravillado y apareció la conocida figura del tenista.
- Kumiko, ¿qué haces aquí?
- Estaba conversando.
- Oh, lo siento, disculpe, no lo vi. Soy Syusuke Fuji. Debe ser pariente de mi esposa – dijo el muchacho con su típica sonrisa.
- No, no soy pariente de ella. Soy su ginecólogo. Pero, también soy tu padre…
ADELANTOS PRÓXIMO CAPITULO
"Segundo mes de embarazo", 24º capitulo
- Kumiko, en serio no puedo creer que se haya dignado a aparecer ahora. ¿Qué quiere? – dijo con enfado.
La muchacha empezó a sangrar, no sabía a qué se debía el cambio, pero le dolía, sentía como si algo dentro suyo se estuviera desprendiendo.
- Nao-chan, ¿para quién es esa ropa de bebé que están en nuestro clóset? ¿Acaso estás embarazada? – preguntó el pelirrojo con miedo.
N/A: ¡Hola de nuevo! Espero que les haya gustado y que me dejen muchos reviews ahora. Nos leemos apenas termine el siguiente capítulo.
Contestación de reviews:
Aifonsy: espero que te agrade el nuevo capítulo. Nos estamos leyendo.
SofiixBadgirl: Gracias, me gusta que a las personas les guste lo que escribo. Los personajes nuevos son creados por mí, inclusive…yo soy Kumiko y Naomi y Mirumy son otras dos amigas. Estoy intentando buscar colocar más Ryosaku que es la pareja principal, pero no se me ocurren ideas. Estoy intentando inspirarme. Y sí, soy de Chile…vivo en Santiago pero nací en Valdivia. Nos leemos.
Tsuki-chan: no te preocupes por no haber comentado el capítulo ante anterior, al menos comentaste el anterior jaja. La boda de Eiji y Naomi no creo que se efectúe, ha dado un gran paso al pedirle que se vaya a vivir con ella pero todavía no llega al punto de pedirle que se casen. Quizás más adelante.
Bueno, ha pasado un año desde que diste la PSU, ¿cómo te fue?
Mirandaw12: ¿Qué nuevo manga me hablas? ¿Un nuevo manga de PoT?
RelativaMariposa: esta no fue una tan rápida actualización jaja, lo siento mucho. Ojalá te haya gustado.
Bibliófila
Member of Simple Plan Invasion Crew
Traductora oficial de
