Quien Soy Yo

En cada parte de su ser habían cosas que aún no podía descifrar, no sabía quién era, cómo se llamaba, qué de su pasado, sus padres o sus hermanos. Dónde había nacido, en qué ciudad, ¿lo estarían buscando? Simplemente vivía el día a día, cada uno un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para vivir con ella.

No sé quién soy, soy lo que ella ha creado de mí. He aprendido a ver atraves de sus ojos, que con asombro escudriñan el mundo y encuentran en el motivos nuevos para vivir.

He aprendido a oír sonidos nuevos y diferentes, su respirar acompasado cuando duerme, sus pasos al entrar. Los olores de nuestra vida cotidiana llenan mi ser, el café de la mañana, la tierra mojada al llover, el aroma de su pelo y de su falda cuando está cerca, la percibo sin necesidad de verla.

Los sabores son todos nuevos a su lado, el jugo de naranja, el helado, la sal… e imagino cómo será la dulzura de sus labios.

Mis manos cobran vida porque ella las toma entre las suyas, cuando se aferra a mí al cruzar las avenidas, porque puedo sentir como me toca, casualmente cada día.

Mis manos cobran vida, cuando compartimos las tareas cotidianas. Mis manos son distintas cada día, pues ella las hace nuevas con su roce, porque no pueden ser las mismas al contacto, pues como el fuego las purifica, las reconoce como suyas.

¿Quién soy yo? ¡Yo soy por ella!

Pues nunca la soledad tiene cabida en mi, al estar cierto de que estará en casa, de que la veré sonreír.

No soy una alma solitaria aunque no tenga amigos o familia, no… porque he probado que el cielo está en la tierra, si… en su compañía.

Porque las cosas toman forma, peso y medidas porque ella las completa todas y cada una. Las estrellas en el cielo, el sol de las mañanas; las ideas son coherentes, las palabras y las frases porque ella está conmigo, porque aclara mi mente y mis sentidos.

¿Es amor lo que yo siento? ¡Si lo es! Estoy seguro… pues llena cada parte de mi cuerpo, porque esta sensación de calor es perpetua cada vez que la pienso.

El amor puede ocultarse, si es posible, pero cada día me cuesta más que no lo sepa, porque creo que al saludarle por las mañanas un "te quiero" me traicionará, porque no puedo besar su mejilla sin soñar despierto con un beso suyo.

Ella es hermosa, no hay duda, el pelo que sujeta con listones durante el día es más bello por las noches cuando lo suelta y cae por su espalda, sólo en casa lo hace con naturalidad, soy el afortunado y fiel testigo de este acto de beldad que ella no piensa que me quita el aliento cuando nos sentamos juntos a la mesa.

La noche se queda sin estrellas pues todas brillan en su pelo, enmarcando su delicado rostro, dejando de ser la niña de las coletas, mostrándome sólo a mí a la mujer seductora.

Su talle frágil, su cuerpo todo se transforma ante mis ojos aunque ella no lo sabe aún. Me quita el sueño pues en ellos ella reina como única soberana, cuando por fin puedo cerrar los ojos, me ilusiona la idea de un nuevo despertar mañana.

¡Tengo identidad porque con ella existo! ¡Porque por ella existo! ¡Porque para ella existo! Ella vive en mi corazón. Con ella como inquilina constante en mi, no hay momento en que no pueda sentir tantas cosas al mismo tiempo.

Yo soy Albert, "su Albert" porque ese nombre lo pronuncia con sonido de campanas que tañen en su voz.

Yo soy Albert, "su Albert" porque no le importó nada que fuera señalada, con tal de cuidar de mi cuando más la necesité.

Yo soy Albert, "su Albert" pues lo que soy, lo que siento, lo que pienso, lo que hablo y escucho es enteramente su creación.

Diosa Calíope "Diosas guerreras de Terry Grandchester" Guerra Florida abril 2010