Holaa! :)
El día está nublado, hace frío, mi mamá tiene puesta la estufa en el segundo piso y mi papá la chimenea en el primero. Yo estoy tendida en mi cama con una manta y el notebook en las piernas, por lo que estoy muuuuy calientita. En resumen: DÍA PERFECTO :D .. ¿Ustedes aman el otoño-invierno tanto como yo? jajaja :)

Ya se deben haber dado cuenta, los títulos hacen referencia a la fábula de Adán y Eva, narrados en el libro Génesis del antiguo testamento de la biblia cristiana. Es su trabajo ahora entender por qué se llaman así, quizás entiendan un poco qué rumbo tomará...

Es un capítulo de 'transición', pero aún así creo que es necesario. Ojalá les guste! y por favooooor COMENTEN!! :D


Eva

Wilson llegó muy temprano por la mañana, una mañana especialmente fría que le tenía congelado el pescuezo. Luego de dejar sus cosas en la oficina, fue a la máquina en busca de un café caliente para poder empezar bien su día. Venía muy distraído y no se fijó que en la dirección contraria alguien tenía el mismo objetivo, hasta que ambas manos se toparon en el hoyo de las monedas.

-Lo siento, adelante –Siempre gentil y caballero. Miró a la dueña de las finas manos sin darle importancia, hasta que su cabellera roja y su innegable belleza lo hizo reaccionar- Disculpa, no te había visto por aquí –No iba a ser evidente, pero la belleza de la mujer lo tenía fascinado.

-Se podría decir que soy la 'nueva' o algo así –La pelirroja sonrió y eligió el café en la maquinita. Miró al médico que tan gentilmente le hablaba y le estrechó la mano- Addison Montgomery, un placer.

-James Wilson.

-¿Sabes? Creo que he oído de ti ¿Eres oncólogo?

-Sí, sí ¿Cómo lo sabes?

-No lo sé, tal vez hayamos asistido a alguna conferencia o algo por el estilo, los buenos doctores siempre se conocen entre sí –Cerró los ojos avergonzada y riendo- No es que yo sea buena, digo, no soy mala pero…

-Eres buena –La interrumpió- y sabes que eres buena, eres Addison Montgomery.

-Bueno… creo hacer bien mi trabajo pero decir que soy buena no es la mejor forma de empezar una conversación –Sacó su café y Wilson eligió el suyo- Sonaría arrogante ¿No crees?

-Un poco –Wilson sonrió encantado con la simpatía que irradiaba la sola presencia de la ginecóloga- Acostumbras a tomar café o has tenido una noche de desvela.

-Las dos cosas, me he quedado supervisando a un paciente toda la noche pero supongo que también es el vicio el que me hace beber este líquido amargo y a largo plazo dañino para mi salud.

Wilson rió mientras sacaba su café de la maquinita. Volvió a mirarla y entendió sin ningún problema por qué House se había quedado tan embobado con ella: la mujer era un bombón, más que en las portadas de las revistas de medicina sin duda.

-¿Sabes? Ha sido la conversación con café exprés y en la mitad del pasillo más divertida que he tenido, pero el deber llama. Si necesitas algo, mi oficina está en esa dirección.

-Claro –Se estaban alejando en caminos contrarios cuando Addison paró:- James…

-¿Sí?

-¿Tienes algo que hacer en el almuerzo?

-Nada.

-Bueno, es que me encantaría conocer un poco más el hospital y…

-¿Quieres un pequeño tour?

-Si es una molestia para ti…

-Siempre me aburro en los almuerzos, será divertido.

-Gracias. Nos vemos entonces.

-Adiós.

Addison caminó hasta la clínica con una sonrisa y se pasó la mañana atendiendo pacientes, algo que sin duda necesitaba hacer.

Oficina de House

-¡Despierta!

House despertó de golpe. Se había quedado dormido en su sofá. Se encontró a Wilson moviéndose en forma ansiosa.

-¿Quién ha muerto?

-Conocí a Montgomery.

-Bien por ti –No tenía ánimo de recordar a Addison ni darse cuenta de lo confundido que estaba respecto a ella- ¿Algo que debas contarme?

-Enserio, mantente muy lejos de ella.

-Es un bombón.

-¿Bombón? ¡Es chocolate en estado puro! ¡Willy Wonka debió usarla de musa para su fábrica!

-¿Te sonrió?

-¿Sí?

-Has caído.

-¿De qué hablas?

-Esa boca consigue grandes cosas cuando se estira lo suficiente para formar una sonrisa.

-Enserio House, aléjate de ella y concéntrate en la maravillosa vida que tienes con Cuddy.

House se tentó de decirle lo ocurrido anoche, pero no estaba preparado para recibir una paliza de su amigo aún. Se limitó a asentir, pararse y caminar en dirección al ascensor. Wilson salió tras él. El nefrólogo preguntó:

-¿Llegó Cuddy?

-Supongo ¿Has dormido toda la noche aquí?

-Evidentemente.

-¿Siguen disgustados, te hizo dormir aquí?

-No seas melodramático –Bajaron por el ascensor- Tuvimos sexo de reconciliación y todo.

-No quería saberlo.

-Sí quieres, porque saber eso es lo previo antes de decirte que Montgomery nos vio.

-¿¡Enserio!?

-Sí.

-¿Y qué ocurrió?

-Oh! Final del camino –Estaban en la puerta de la oficina de la decana- ¿Quieres entrar?

-Olvídalo… y eres un bastardo.

-Lo sé.

Wilson se fue echando demonios. House entró al despacho de Cuddy como solía hacerlo, muy calmado y con aire infantil. La endocrina bebía café leyendo un documento, tan sexy como todas las mañanas.

-¿2 casos en una noche? Impresionante.

-Es que el sexo de ayer reactivó mi cerebro.

-Deberás buscar otras cosas que reactiven tu cerebro, lo de ayer no se repetirá muy a menudo.

-¿Usar esos trajes te hace más aburrida? Porque hace unas horas estabas de lo más entretenida –Le quitó el café de las manos y bebió un poco- ¿Dónde será mañana?

-Tengo mucho que hacer, creo que el sexo deberá esperar un par de días.

-No veo ningún anillo en mi dedo ni en el tuyo tampoco ¡No actuemos como un matrimonio!

-¿Te quieres casar conmigo?

House escupió el café quemándose la garganta, sintiendo las carcajadas de Cuddy. La miró horrorizado, pero Cuddy lucía muy relajada y no dejaba de reír:

-¿Hablas enserio?

-Claro que no, pero tu cara era un poema.

-¡Tal vez yo sí quiera casarme contigo Lisa!

Ahora fue Cuddy quien abrió los ojos como plato, impactada.

-¿Hablas enserio?

-¡Por supuesto que no! –Ahora él rió- Pero tu cara era un poema.

-Muy gracioso.

-¿Qué harás el viernes en la noche?

-Quedé con un tipo en el bar, es todo un…

-¿Perdona?

-Ir a casa, cuidar a mi hija, quizás incluso no matar a mi novio si tiene la decencia de aparecerse. ¿Y tú?

-Tenía pensado llevar a mi novia a cenar, pero al parecer tiene cosas mejores que hacer.

-¿De verdad? ¿Y eso por qué?

-¿Tenemos que tener alguna razón para salir a comer?

-Hace más de 4 meses que no me invitas a cenar.

-¿Y así te preguntas por qué?

-¿Te sientes culpable por algo o…?

-Si me sintiera culpable te regalaría flores o algo que me saliera más barato… No, no, en realidad, me siento culpable constantemente y no hago nada por remediarlo.

-Eh… ¿Gracias? –Le pasó la hoja- Tienes cumplidas las horas por hoy, ve a descansar.

-¿No quieres que…? –Levantó las cejas, sugerente.

-Claro, luego de que me digas todas las veces que te has sentido culpable y por qué.

-Hasta la tarde –Se levantó rápidamente, poniendo una cara de culpa exagerada- No sé por qué luego dicen que nuestra relación se basa en el sexo ¿Lo entiendes tú?

-Largo.

Ambos rieron. Cuddy siguió con su trabajo y House caminó hasta el lobby para marcar su tarjeta de salida. Pero ahí escuchó como una enfermera le decía a la otra:

-Deja eso que haces de lado y llévale 2 unidades de B- a la Dra. Montgomery.

-Enseguida –La otra enfermera salió corriendo.

House se acercó a la enfermera en jefe y le dijo:

-¿Está Montgomery haciendo una cirugía?

-Sí, la pobre no lleva ni 3 días y ya tiene que salvar una vida.

-¿En qué pabellón está?

Pabellón 6

House entró hasta la habitación donde se podía observar la cirugía. Había unos cuantos estudiantes tomando apuntes y mirando con emoción a la ginecóloga. Se sentó y se dedicó a observarla también, muy interesado.

Notó sus movimientos rápidos y ágiles, su control y dominio por sobre todos en el quirófano y su increíble habilidad para tomar decisiones en situaciones críticas. Distante de la mujer coqueta que lo besó ayer, ésta explicaba por qué era nada menos que "Addison Montgomery" en el mundo de la medicina. Algunos paros cardiacos, desangres y otros percances ocurrieron durante la cirugía, pero finalmente la gran Montgomery se salió con la suya. Dentro del quirófano sus asistentes la felicitaron y ésta les agradeció con una bella sonrisa. Miró hasta la ventana donde estaban los estudiantes sorprendiéndose al ver al nefrólogo también observando su cirugía. Éste cerró los ojos y luego los abrió, era su propia forma de felicitarla. Addie agradeció de la misma forma.

Pasillo

-¿Qué haces aún aquí? –Le preguntó Cuddy a House al encontrárselo saliendo de la sala de observación- Te di el día.

-Nada, nada –Le quitó importancia- Adiós.

Cuddy lo miró incrédula alejarse. Comenzaba a pensar qué cosas le estaría ocultando cuando sintió salir a un grupo de estudiantes de la sala de observación también, haciendo múltiples comentarios como "Es la mejor" o "Simplemente se lució en el quirófano". No soportó quedarse con la curiosidad y rápidamente bajó hasta los camarines junto al pabellón 6. Ahí, sus sospechas se hicieron ciertas:

-¿Addison? –Addison, quien acababa de salir de la ducha con una bata, la miró sorprendida- Disculpa, no quise entrar así.

-No te preocupes –La ginecóloga sonrió- ¿Deseas algo?

-¿Tú estabas en el quirófano hace poco?

-Sí ¿Ocurrió algo? –Preguntó algo preocupada mientras se ponía la ropa interior por debajo de la bata- ¿Hay problemas?

-No, no, sólo tenía curiosidad. Oí muy buenos comentarios –Cuddy se quedó sin palabras cuando Addison se quitó la bata: un cuerpo perfecto para su edad, alta, delgada, sin ninguna estría, arruga ni signo de la edad, lo que a ella le sobraba- Te felicito.

-Gracias –Se puso un corto vestido y se soltó el cabello. Mirándose al espejo le preguntó- ¿Podrías aclararme algo, Lisa?

-Sí claro, dime.

-¿Qué hay entre House y tú? –Addison miró a la endocrina con una leve sonrisa en los labios, absolutamente consciente de la incomodidad de la decana.

-¿Por qué lo preguntas?

-Preferirías no saberlo –Sonrió- Entonces… ¿Son algo?

-Pareja –Le respondió, esta vez ella con una sonrisa- ¿Por qué? ¿Te gusta mi novio o qué?

Cuddy rió y en forma tardía Addison también lo hizo. En realidad, ninguna sabía el real significado que cobraba para la otra aquella broma.

-No me imaginaba a House en una relación seria con alguien –Continuó, tratando de averiguar más.

-Ni yo –Respondió con simpleza- si quitamos las discusiones y el porno, estos dos años han sido casi normales.

Addison quedó casi en shock al enterarse de eso ¿Dos años? ¿Ésta de verdad era una relación consolidada?

-Debe ser muy difícil estar con alguien como él.

-Lo es, pero lo vale.

Addison miró a Cuddy fijamente. Recordó el primer día que llegó, en cómo la endocrina reía ante algo que House le había dicho. Recordó su evidente enojo al verlo junto a ella la mañana del lunes y sobre todo recordó cómo ambos tenían sexo en la oficina, la noche pasada.

-Tengo una reunión –Informó Cuddy mirando el reloj- Nos vemos Addison.

-Adiós Lisa.

Casa de House y Cuddy

En los suburbios de Nueva Jersey, en un barrio residencial muy grande y costoso, se encontraba la nueva casa de House y Cuddy.

Era una casa muy amplia, de un piso. El patio delantero estaba cubierto de un verdoso y brillante pasto, y en las esquinas algunos arbustos con flores. Se veía una bicicleta con rueditas pequeñas y también un columpio de plástico. La puerta principal era de raulí, muy grande y elegante. El interior era de mucho más amplio de lo que se veía: por un lado estaba el living, con un piso flotante cubierto por una suave y peluda alfombra; dos grandes sofás y sillones en las esquinas, una mesa de centro también de raulí y un bonito bar con múltiples tragos diferentes. En el piso, había muñecas tiradas en el piso y una pelota. Al otro lado, estaba el comedor.

Un lugar tan amplio como el living, sólo que con una gran mesa de centro en dónde cabían cómodamente 8 personas. Había una repisa llena de vasos y copas lo suficiente alta como para que Rachel no pudiera acercarse; un bonito cuadro de un paisaje marino, simulando un barco hundido en el profundo mar.

En la habitación más lejana estaba House. Era un lugar pequeño, con un hermoso piano de un lado y varias guitarras en la pared. Tocaba una linda melodía romántica para pasar el rato de ocio.

Por un momento pensó ver a Cuddy recostada sobre el instrumento. Desnuda, con las piernas hasta el ombligo y las manos sobre los pechos, cubriendo sus extremidades con una sonrisa. Tan sutil como la Cuddy real, SU Cuddy. Sin dejar de tocar admiró su belleza más detenidamente: la piel blanca y tersa, el cabello colgando por la madera del piano, esos ojos mezcla de verde y celeste mirándolo tan fijamente y seductoramente que sintió que enloquecería.

-¿Le ocurre algo a nuestra cama que te pones a dormir aquí?

House despertó de golpe. Se había quedado dormido sobre el teclado del piano. En la entrada, apoyada en el umbral de la puerta Cuddy lo veía con una linda sonrisa.

-Me recuerda demasiado a ti y no estoy para jugar al solitario ahora –La endocrina rió, House la volvió a mirar- Ven aquí.

-¿Por qué? –Cuddy se acercó. House se levantó y la tomó de la cintura- ¿Qué pasa?

-Cierra la puerta.

-Rachel…

-Está con Jéssica aún.

-Greg te dije que…

-Confía en mí.

Cuddy no se pudo resistir, moría por saber qué pasaba por su cabeza. Cerró la puerta con pestillo y volvió a acercarse lo suficiente para que House la tomara de la cintura de nuevo. El nefrólogo la guió hasta quedar junto al piano y la subió encima. Cuddy riendo pensaba negarse a lo que obviamente sucedería, pero House fue más rápido e hizo que se estirara en toda la madera del piano.

-En esta posición no pienso hacer nada que…

-Cierra los ojos, no te haré nada.

-¿Y por qué tengo que cerrar los ojos?

-¿Quieres confiar en mí por Dios?

-Ok…

Cuddy cerró los ojos. Estaba preparada para todo, menos para eso.

-¿Estás…tocándome una canción?

-¿Te molesta?

-No.

Efectivamente, House le tocaba una suave y romántica pieza musical, compuesta por él mismo. Cuddy escuchaba atenta, con una sonrisa.

-Estaba aquí aburrido y excitado y pensé en algo.

-¿Qué?

-Desde que estamos juntos te has convertido en la musa de mis composiciones.

-¿Sí?

-Sí, por eso quería tenerte aquí, para luego poder imaginarte mejor cuando quiera componer algo.

-¿De verdad soy tu 'musa'?

-Si la Giocconda fue musa de Da vinci, y ella era bastante monstruete, déjame decirte ¿Por qué no lo serías tú?

-¿Te he dicho que muy en el fondo, eres un romántico empedernido?

-Un par de veces –Respondió con voz infantil, acelerando el ritmo de las notas, como si se tratase de una fiesta- Me has atrapado, igual que una carnada captura a un pez, una ratonera agarra a un ratón, un…

-Vale, vale.

-Y hasta mis bolas ahora son tus bolas, y en realidad, es divertido pensar que eso no me desagrada.

-Me alegra que pienses así.

House continuó la melodía, esta vez más lentamente. Cuddy escuchó y lo miró hacer esa maravilla musical muy en silencio. Estaba tan concentrado en su mundo que no se percató cuando la endocrina se quitó la ropa, quedando totalmente desnuda. Sorprendido, sólo atinó a sonreír bobamente mientras ésta se bajaba del piano directo a sentarse en sus piernas. House iba a dejar de tocar para poder acariciar el bello cuerpo de su novia, pero ésta se lo impidió:

-Sigue… compone lo que sientas ahora mismo.

Y mientras se besaban, House tocaba un ritmo más rápido, tal como era su corazón en ese momento. La endocrina comenzó a desabrochar la camisa del nefrólogo lentamente, sintiendo como el ritmo de la melodía también bajaba de intensidad.

-Lisa… -Llamó Jéssica a la puerta- ¿Estás ahí?

-Shhh… -Calló House a Cuddy antes de que pudiera contestarle- Jéssica ¿Rachel se quedó dormida? –La endocrina sonrió y comenzó a besar el torso descubierto del nefrólogo mientras éste se esforzaba por concentrarse en la conversación.

-Sí, profundamente dormida.

-Puedes irte, Lisa salió y no volverá pronto –Cuddy ahogó una risita mientras mordía su cuello y tocaba su cuerpo desnudo con sus largas y finas manos.

-Ok. Adiós doctor.

La niñera salió. El piano volvió a sonar.

Noche

-Tengo frío –Dijo Cuddy tapada hasta la nariz por las cubiertas de su cama, como una niña pequeña.

-Si quieres el calor y la protección de tu hombre sólo pídelo –Bromeó y se metió a la cama junto a ella- Me he vuelto un completo idiota desde que estoy contigo –Se quejó abrazándole la cintura y reposando su cabeza en el cuello de la doctora- Un idiota.

-Un idiota feliz –Se acurrucó aún más en sus brazos con una bella sonrisa. Volteó el rostro y pretendía besarlo pero uno de los celulares sonó. Ambos se miraron interrogativos.

-¿Es el tuyo? –Preguntaron ambos al unísono. Cuddy sacó su celular y vio que seguía apagado. House, de mala gana vio que era el suyo que marcaba- ¿¡Quién es el imbécil que llama a esta hora!?

Cuddy frunció el ceño y se vio en la obligación de contestar.

-¿Quién es? –Su enojo pronto se transformó en asombro- ¿Qué ocurre? –Cuddy se sorprendió: a esta hora, ni un hombre con tres pulmones podía interesarlo- Bien, espérame ahí, llegaré en 30 minutos.

Cortó y enseguida se levantó. La endocrina no entendía nada:

-¿Qué ocurre, quién era?

-Una emergencia.

-¿Qué emergencia?

-Pacientes muriendo, yo siendo el héroe, tú ganando millones…

Pretendió quitarle importancia y no le dio mayores explicaciones. Pero Cuddy no quedó contenta y mientras éste se ponía los zapatos dándole la espalda, tomó su celular.

-¿Una emergencia con Addison Montgomery?

Continuará.