HOLAAAAAAAAAA gente queridaaaaa :D Me encantaría hacer un comentario gigantesco del season finale de House, pero no les mataré la sorpresa.
I Love HUDDY (L) HuddyHuddyHuddyHuddyHuddyHuddyHuddy (L) .. Euforiaaaaa xD :DDDDD
Ahora que tanto Private Practice como House terminaron la temporada, me aventuraré más en el pasado de este fic :)
Enjoy people! Y no olvides un lindo REVIEEEW :)


Adán

-No tengo ánimo para discutir ahora ¿Me pasas mi celular?

House se acercó haciendo ademán de quitarle el aparato, pero Cuddy se alejó y lo miró con cara amenazante:

-Dime en este momento por qué Addison Montgomery te llama a esta hora, y más te vale que sea una buena respuesta o te quedarás sin sexo por mucho, MUCHO tiempo.

-Estoy segura que esas mujeres preñadas adorarían perder a sus bebés en plena luz de día, pero lamentablemente NO ES ASÍ.

-¿Te estás burlando?

-¿Podemos dejar el ataque de celos para otra ocasión? Alguien muere.

-¡No te importa el paciente!

-¿No decías que debía importarme?

-OH, pero qué casualidad que Montgomery tenga algo que ver con tu repentino interés.

-Ok, fue suficiente ¿Qué es lo que quieres?

-Que te mantengas alejado a un radio de 2 kilómetro de Addison Montgomery desde ahora ¡Eso quiero!

-¿Y el paciente?

-Es problema de ella, no tuyo.

-¿No era yo el jefe del departamento de diagnóstico?

-¡Manda a cualquier otro!

-Lisa Cuddy…

-¡No Greg, no empieces con eso!

-¿Crees que te sería infiel?

-¡No me manipules!

-¿Crees que enserio tiraría esto por la borda?

Cuddy le tiró el celular con enojo, dándole en la cabeza. Se metió de nuevo a la cama y furiosa le gritó:

-¡No me importa lo que me digas para convencerme; podrías arrodillarte y jurarme que son celos infundados, y tal vez lo sean, sí, pero NO QUIERO que te acerques a ella! ¿Entendido? ¡Me da igual qué excusas uses, si pretendes que lo nuestro dure, ALÉJATE de ella!

-¿Sabes qué? ¡Si esto no dura no será mi culpa!

Salió de la habitación dando un portazo. Cuddy se acostó y cerró los ojos, pero no pudo dormir.

Auto

House golpeó una vez más el manubrio del auto al verse en la obligación de parar por un semáforo en rojo. Seguía furioso por su discusión con Cuddy ¿Cómo se atrevía a hablar de esa manera? En sus casi dos años de relación, jamás la había visto así. Estaba como loca, y él había coqueteado cientos de veces con mujeres desde que está con ella

¿Era acaso ese sexto sentido de las mujeres? ¿Se daba cuenta de lo que estaba sintiendo por Addison Montgomery?

Tonterías. Ni motivos le había dado ni ella leía mentes. De ser así, estaría más que muerto.

Addison Montgomery… Maldito el día en que llegó al hospital y él se fijó en ella. Tenía todo lo que tenía Cuddy y más: era un completo misterio todo lo relacionado con ella.

¿Era en ese minuto feliz con Cuddy? A Cuddy la conocía de sobra, tanto en gustos como en su forma de ser. Cuddy era Cuddy, su Cuddy. La quería… vale, la amaba, y sin duda los mejores momentos de su vida los ha tenido junto a ella, pero ¿Seguía siendo excitante para él? ¿Sentía aún ese cosquilleo cada vez que estaba con ella, salían juntos, hacían el amor?

La respuesta cada vez le atemorizaba más.

Hospital, lobby.

Addison se movía de un lugar al otro impaciente hasta que vio entrar a House. Un brillo en sus ojos apareció en forma inevitable, pero se enfocó en su problema:

-Greg…

-Tu llamada me ha costado una feísima riña con Cuddy, así que más vale que tu paciente vaya a tener marcianos en vez de bebés.

-¿Han discutido? –Olvidó a su paciente por un momento- ¿Por mí?

-Le ha disgustado un poco que me llamaras a estas horas, no me sorprendería si llego a enterarme que ha llamado a cada motel de la ciudad preguntando por un viejo con bastón.

-Oh…

-Entonces… ¿El caso?

-Eh… sí, sí, vamos.

Sala de diagnóstico

Con la pizarra llena de síntomas y anotaciones, House tiraba su pelota roja de un lado al otro mientas Addison miraba hacia la ventana algo angustiada intentando encontrar la respuesta que necesitaba.

El nefrólogo comenzó a observar detenidamente a la cirujana: apretaba sus pequeños y rojos labios en forma de corazón, movía sus largas piernas y miraba a un punto de la ventana. Debía dejar de mirarla porque si seguía así terminaría abalanzándose sobre ella: su cuerpo delgado, curvilíneo, frágil, seductor…

Habitación de House y Cuddy

De pronto la tenía tan cerca no pudo evitar tomarla de la cintura y besarla. De esos besos que por ser culpables son como un manjar, una dulce, muy dulce tentación. La tendió en la mesa y comenzó a recorrer cada parte de su cuerpo con los labios mientras la ginecóloga se dejaba acariciar, sonriendo casi en forma victoriosa.

-¡NO! –Cuddy se despertó agitada, sudada y con el corazón a mil. Miró hacia el lado vacío de su cama y una sensación de pánico la invadió al no ver a House junto a ella ¿¡Y si no sólo había sido un sueño!- Mierda…

Se levantó y comenzó a caminar de un lado al otro, preguntándose qué hacer, pensando en cientos de posibilidades, cada una tal improbable como la otra, pero que la estaban volviendo loca.

¿Y si de verdad se estaban besando? ¿Y si en estos momentos estaban follando mientras ella estaba ahí sin hacer nada?

El despertador sonó y vio la hora: 5 a.m. Otra vez la imagen de ellos besándose la atormentó. No podía quedarse ahí y no hacer nada, debía marcar SU territorio. Pero ¿Qué podía hacer?

Quirófano 3

-Saca al bebé –Le dijo muy serio House a Addison, observando como la cirujana se debatía entre dar a luz al bebé o no- No puedes hacer nada ¡Sácalo!

-House –Addison lo miró directamente a los ojos- En mi quirófano, con mis pacientes y con mis decisiones ¡Mantente el margen!

-Pediste mi opinión, y dártela me costó una fea pelea con Cuddy, así si quieres hacer lo correcto ¡Saca al maldito bebé!

-¡Ve a casa con tu linda novia y déjame trabajar!

-¿¡Cómo es que eres la mejor neonatal del país si no puedes actuar racionalmente!

-¿¡Sabes por qué lo soy! ¡Porque yo, House, no me rindo simplemente porque los libros o otros doctores así lo dicen, y si hay una posibilidad, quizás mínima, pero la hay, AGOTARÉ los recursos, porque eso es lo que hace un buen cirujano, y cuando comienzas a actuar pensando en los pacientes y no sólo en la enfermedad, ERES UN BUEN DOCTOR! –Dejó el bisturí a un lado y les ordenó a las enfermeras llevar a la paciente de regreso a la UCI- No me importan tus filosofías ni las razones por las que justificas ser quién eres. En MI quirófano, yo soy el capitán del barco, y si te molesta mi opinión, cojea hacia la salida y lárgate, porque no voy a aguantar que me digas cómo hacer mi trabajo ¿¡Entendido!

House asintió y salió. Addison se quedó inmóvil por varios minutos, mordiendo su labio inferior, sintiendo como su corazón aún no se calmaba. ¿Qué le pasaba con semejante bastardo?

Mientras que en el pasillo, House se hacía la misma pregunta.

Lobby

-¿Dra. Cuddy? –Exclamó sorprendida la enfermera de turno al ver entrar a la decana, menos arreglada que de costumbre, cargando a Rachel, quién dormía abrazada a su cuello y cubierta por una gruesa manta de polar- ¿Qué hace aquí?

-¿House vino al hospital?

-¿Dr. House? Eh…

-¿¡NO VINO!

-Tomé el turno hace poco doctora, no sabría decirle.

-Lisa… -Cuddy se volteó y vio a Wilson, quién tampoco lucía en el mejor de sus días- ¿Qué haces aquí?

-Yo… -La endocrina no encontraba las palabras adecuadas para explicar la razón- ¿Qué haces tú aquí?

-Tuve una emergencia, ya me iba.

-Ok.

-¿No vas a decirme qué…?

-¡Creo que House se está acostando con Montgomery en estos momentos!

El sonido de un montón de papeles cayendo al suelo los distrajo. La enfermera, roja de la vergüenza, comenzó a recoger los papeles intentando olvidar lo que había oído de su jefa. Wilson se rascó la cabeza con algo de vergüenza ajena, la tomó del brazo y caminaron hasta la oficina de la decana.

-Recuesta a Rachel, creo que necesitas relajarte…

-¿¡No escuchaste lo que dije! –Cuddy acomodó a su hija en el sofá y se aseguró que estuviera bien abrigada- ¿¡Te lo tengo que repetir!

-Creo que cualquiera un kilómetro a la redonda te escuchó.

-Crees que estoy loca verdad.

-Bastante loca, y necesitas un té.

Caminaron hasta la cafetería y se sirvieron ellos mismos té y galletas. Se sentaron y la charla continuó:

-Tuve un sueño…

-Ajam…

-Los vi, se estaban besando en la oficina de House.

-¿Has traído a tu hija en la madrugada por un sueño?

-Me pareció bastante lógico: solos, calientes, nadie los vería…

-Lisa, House te ama.

-No estoy tan segura de eso –Wilson abrió los ojos sorprendido- Creo que él se ha aburrido de mí.

-No digas eso.

-¿Por qué no?

-Porque él te ama.

-No está conmigo ahora.

-Ha tenido cientos de veces emergencias médicas ¿Por qué ésta es…?

-Lo puedo sentir –Se explicó, apenada- Siento que esta vez es diferente, que se está alejando.

-Montgomery es hermosa, es por eso que…

-Cuando Stacy regresó hace un año atrás –Lo interrumpió- En un comienzo sentí miedo. Pensé que se volverían a enamorar, que ella venía a recuperarlo, no lo sé.

-Pero ella…

-Le dije lo que pensaba, sobre mis dudas, y él me dijo que no la amaba.

-¿Y…?

-Le creí. Era su ex novia, la mujer de su vida hace algunos años, la que estaba dispuesta a dejar a su marido por él. Pero le creí.

-Porque confiaste en él.

-¡Porque no sentí peligro real Wilson! –Cuddy se levantó, exasperada, enojada, frustrada- ¡Lo único que sentí fue que House era verdaderamente mío, que él estaba loco por mí!

-¡Lo está!

-Cuando la mira –Puso cara de repudio- Sus ojos brillan, parece emocionado, inquieto, Dios él la mira… la mira…

-¿Cómo?

-¡Como solía mirarme a mí! –Wilson se quedó sin palabras: vio en Cuddy desesperación- ¡Sólo que ella es algo emocionante, nuevo, misterioso!

-Ella y tú son…

-Yo ya no soy divertida para él.

-Porque están en otra etapa de sus vidas ahora, tienen a Rachel, un nuevo hogar…

-No sé cuánto tiempo esta nueva etapa pueda resultarle atractiva.

Cuddy bajó la mirada, pensó por unos minutos y repentinamente se levantó. Wilson intentó detenerla:

-¿A dónde vas?

-Por House.

-¿¡Qué crees que le vas a decir!

-¡Que mueva su lindo culito de regreso a casa si no quiere que lance toda su basura por mi ventana!

-¿¡No te das cuenta que actuando así lo provocas!

-¡Wilson! –Cuddy lo miró directamente a los ojos, seria, pero con los ojos vidriosos- ¡Soy feliz! ¿No lo ves? Cuarenta años esperando lo que pudiera hacerme sentir así y ahora que por fin lo tengo ¿Quieres que lo deje ir?

-¡Vas a hostigarlo, terminarás empujándolo a la infidelidad!

Cuddy salió corriendo en dirección al ascensor en cuanto escuchó la palabra infidelidad. Wilson suspiró.

En el ascensor, la ansiedad de Cuddy aumentó el doble. Imaginó una y mil formas en que House podría engañarla, y lo peor era que también imaginó una y mil razones de por qué lo haría. Varias de esas, eran por su propia culpa.

¿Y si Wilson tenía razón? ¿Y si se ha comportado como una idiota?

Aún así cuando el ascensor se abrió sus piernas comenzaron a moverse como si pensaran por sí mismas. La sola posibilidad de perderlo la volvía loca. Pero mientras más se acercaba su paso más disminuía. No estaba segura de nada.

Miró por las paredes transparentes de la sala de diferencial: ahí estaba House, sentado en una de las sillas bebiendo café y mirando hacia el pizarrón de síntomas. Y ahí estaba Addison, escribiendo con un plumón todo lo que a esas alturas se les ocurría. Ninguno tenía cara de haber follado hace algunas horas. Más bien, sólo lucían cansados y frustrados, probablemente por el caso.

Recordar las palabras de Wilson la hizo retroceder, no sin antes ver como House le miraba descaradamente el trasero y las piernas a la ginecóloga. Celosa y frustrada, fue por su hija y regresó a casa.

8 a.m.

-Con la operación, tanto su hijo como usted estarán bien –Addison sonrió tiernamente al darle la buena noticia a su paciente. Atrás, junto a la puerta, House observaba todo muy serio y silencioso.

-Muchas gracias doctora –La paciente, débil y enferma, agradeció como pudo.

-La prepararán para la operación ahora, nos veremos pronto en el quirófano.

-Ok.

Addison salió, rozando levemente con el cuerpo de House. Éste caminó tras ella.

-Había olvidado lo estresante que era trabajar en un hospital –Comentó la pelirroja, dirigiéndose a su oficina.

-¿Y por qué cambiaste tu consulta privada por esto?

Pararon en una maquina de café exprés. Addison comenzó a elegir el suyo mientras House la observaba por atrás.

-Los cambios son necesarios –Fue todo lo que la ginecóloga le respondió, tratando de ignorar la mirada de House viendo como se llenaba su vaso de plástico- ¿No lo crees?

-No.

Addison se volteó y no pudo evitar toparse de frente con la mirada azul del nefrólogo. Se quedaron mirando varios segundos, sintiendo como el ambiente cambiaba. Sus corazones se agitaron y parecían explotar con cada centímetro que House reducía entre ellos.

-Cuddy… -Dijo Addison para romper el momento, embobada- Cuddy fue un cambio ¿No?

-Tienes razón –House se alejó- Pero fue EL cambio, no quiero más.

-No necesitas más.

House asintió, pensativo. Addison le hizo un gesto de despedida y se fue a su oficina.

Oficina de Cuddy, 9:00 a.m.

Cuddy entró a su oficina retrasada y cansada, sorprendiéndose al encontrar a House durmiendo en su sofá.

-¿Qué haces aquí? –Le preguntó indiferente, tratando de olvidar todo el asunto de Addison- ¿Cómo entraste?

-Tengo una copia de la llave –Respondió House refregándose los ojos y bostezando.

-Dámela –Seria- No entres a mi oficina sin mi permiso.

-¿Tienes algo que no pueda ver? –Bromeó.

-Hablo enserio –Cuddy, detrás de su escritorio, estiró el brazo y lo miró furiosa- No tienes derecho a tenerla.

-¿Por qué no? Vamos… He tenido acceso a cosas mucho más importantes.

-No me importa: mi oficina, mi espacio, mis cosas, MI propiedad. Dame la maldita llave.

-¿Por qué estás tan irritable? ¿Sigues molesta por nuestra discusión?

-¡No! –Estaba híper sensible con el tema- Dame la llave, ve a trabajar y por favor no discutamos más.

-Mujer: compramos una casa juntos, cuido a tu hija, hacemos el amor, tengo la llave de tu caja fuerte, tenemos una cuenta bancaria en común ¿Y no puedo tener la llave de tu oficina?

-House por favor…

-Comienzo a sospechar que algo escondes en este lugar –Puso cara de detective- Y como ya no podemos recurrir a tu ex noviecito para descubrirlo…

-House no empieces.

-Debo entonces pensar como tu ex noviecito…

-¡Greg enserio, basta de juegos o esto terminará mal!

-¿Qué es lo que pensaría él? Pues... o estás embarazada o tienes un amante…

-¡NUNCA! –Cuddy explotó- ¡Nunca tendría un amante House, JAMÁS!

House se sorprendió.

-Sólo estaba jug…

-¡No vuelvas a repetirlo nunca más, ni siquiera en broma! ¡JAMÁS te engañaría ni pensaría en hacerlo, prefiero morir ahogada antes que engañarte! ¡NO SOY COMO TÚ!

La oficina quedó en silencio. Se miraron por varios segundos intensamente hasta que Cuddy bajó la mirada y apenada dijo:

-Olvídalo.

-Asumes que te engaño…

-Sólo olvídalo.

-¿Crees que tengo un amante?

-¡Por favor Greg sólo olvida lo que dije, bien!

-¿Sabes qué? Quizás sí deba tener un amante, así tus palabras tendrían algo de sentido ¿No?

-¡Sí quizás sí debas tener un amante! ¿No te das cuenta? Has sido feliz demasiado tiempo, necesitas volver a mandarlo todo al demonio ¡Ve y acuéstate con Montgomery, adelante!

-¡GENIAL!

House salió dando un portazo. Cuddy apoyándose en el escritorio, suspiró.

Continuará.