Hola, ya estoy aki con un nuevo capitulo, espero q os guste y x supuesto espero vuestros reviews con sugerencias para los capítulos siguientes a este vale?

Este fic es creación de Lunnaris y su amiga Karuka.

Aclaraciones

Declaimer: Ni los personajes de Full Metal Alchemist ni los de D. no me pertenecen sino a sus creadores (no me acuerdo de sus nombres pero cuando los sepa los pongo)

- diálogos

-(intervenciones mías)

-"pensamientos"

-[cambios de escena]

- - - - - - - - - - - - Flash Back - - - - - - - -

Capitulo 2: Empezando una nueva vida

--Bueno Riku, te llevo a casa que ya es algo tarde y seguramente tu hermana y Daisuke estén preocupados. Pasado mañana pásate por aquí y formalizamos tu admisión. –dijo el mayor Armstrong mientras los dos cambiaban de dirección- Adiós general de brigada Mustang; nos vemos mañana. –añadió a modo de despedida pero Riku no dijo nada.

Los dos salieron del cuartel hablando animadamente mientras Mustang volvía a su despacho recapacitando sobre la metedura de pata de esa misma mañana con la sobrina del Mayor Armstrong.

Al entrar en la estancia, el general de brigada cerró la puerta y se dirigió a su mesa.

Recogió unos papeles que tenia pendientes y se marcho a su casa.

--Hasta mañana teniente Ross; espero que su puntualidad mejore. –dijo el general de brigada Mustang.

--Si señor, no volverá a pasar. Lo que pasa es que me encontré con la sobrina del Mayor Armstrong y me entretuve hablando. Que descanse -contesto la mujer educadamente.

--Tenga por seguro que lo haré. -añadió el general mientras salía del edificio.

Mientras tanto Riku y su tío iban camino de la casa de ésta.

--Bueno, esta noche les comentare a Risa y a Daisuke que voy a trabajar con vosotros los militares. –dijo según caminaban hacia la casa.

--De acuerdo, pero mañana no hace falta que vengas; mejor ven pasado porque yo mañana tengo que redactar tu currículo y dárselo a tus superiores. Además ahora me vas a tener que dar tus datos personales y profesionales ya que yo los desconozco. –comentó el hombre.

--No hay problema, en cuanto lleguemos te los doy. -dijo ella con una sonrisa- Mira ya hemos llegado. –añadió la joven señalando el lugar.

Armstromg se quedo vislumbrado el lugar a la vez que se percataba de que ese lugar, esa casa, le resultaba terriblemente familiar aunque no se podía recordar de qué exactamente. Tras esto, ambas personas entraron en la casa y…

--¡Estoy en casa! –gritó Riku desde la puerta entrando por el pasillo. El primero en recibirle fue Daisuke con un abrazo y un fugaz beso.

--Bienvenida. -dijo él con una sonrisa.

--Hola hermana, ¿por qué has tardado tanto? -preguntó Risa apareciendo por el lado contrario al de Daisuke.

--Luego les cuento. Bueno, antes de que se me olvide Daisuke te presento a nuestro tío y mi padrino Alex Louis Armstrong. -dijo ella señalando al hombre que la acompañaba.

--Encantado señor soy...

--Daisuke Niwa. Hacía mucho tiempo que no te veía. -dijo estrechando la mano del joven enérgicamente.

--Un placer… de nuevo señor. -dijo el chico apurado.

--¿Y yo que tío? -preguntó Risa molesta porque nadie había reparado en ella.

--Perdona preciosa. Venga dame un abrazo. -dijo Armstrong abriendo sus brazos.

Risa corrió hasta su tío y éste la levanto con sumo cuidado. Todos se empezaron a reír ante esta situación mientras andaban hacia el amplio salón. Una vez allí, Riku le entrego a su tío todos los datos que éste necesitaba para formalizar su contrato.

--Antes de que se me olvide quiero deciros que en breve voy a trabajar en el cuartel general. - dijo ella sentada en unos de los extremos de la mesa.

--Vaya; ¿eso quiere decir que me voy a quedar sola todo el DIA en casa? Entonces tendré que empezar a buscar trabajo. -comentó Risa con un suspiro.

--Jajaja. Es verdad porque yo voy a trabajar en las nuevas construcciones del mismo lugar. –añadió Daisuke divertido ante dicha situación.

--Bueno tío ya esta todo; nuestra dirección, mis datos antiguos y todo lo referente a mis antiguos trabajos como policía. -dijo ella colocando los papeles y poniendo un clip en ellos para que no se perdieran.

--Muchas gracias y siento las prisas. -comentó él con una sonrisa levantándose y dirigiéndose a la salida no sin antes despedirse de Daisuke y Risa.

-- Por ti lo que sea tío. -respondió ella levantándose al igual que él y siguiéndole.

--Nos vemos dentro de dos días Riku. -dijo poniéndose su abrigo de militar y abriendo la puerta.

--De acuerdo. Allí nos veremos; toma los documentos. –le contestó ella entregando los papeles.

--Gracias y descansa. -dijo mientras se marchaba del lugar y Riku le despedía con la mano.

Tras despedirse del mayor Armstrong, cerró la puerta y echo el cerrojo. Luego volvió al salón donde se encontraba Daisuke a solas junto con ella ahora.

--¿Qué pasa Niwa-kun? -preguntó Riku sentándose al lado suyo.

--Nada, sólo quería pasar un rato a solas contigo. -contestó él con una sonrisa.

--Ven. -dijo ella cogiendo la mano del chico al levantarse y haciendo que éste también se levantara- Vayamos a la habitación aunque yo antes voy a decirle una cosa a Risa. Espérame allí. -añadió mientras subían las escaleras.

Daisuke se encaminó a la habitación de ambos a la vez que Riku continuaba hasta dos estancias más alejadas de la suya y llamó a la puerta antes de entrar.

--Adelante. -dijo una voz femenina desde el interior.

--Hola Risa, soy yo. -contestó Riku entrando y cerrando la puerta tras de sí. Se sentó en la cama de su hermana y comenzó a hablarla. -Venía a decirte que si mañana te apetecería ir de compras y de paso te ayudaba a buscar un empleo. -propuso ésta.

--Me parece buena idea. -dijo Risa con una sonrisa.

--Perfecto. Entonces hasta mañana. –añadió Riku mientras se levantaba y le daba a su hermana un beso de buenas noches- Nos iremos sobre las 10h, ¿de acuerdo? -dicho esto se marcho del lugar dejando sola a su hermana.

Al salir de la habitación se encaminó a la suya donde Daisuke la esperaba para pasar su primera noche romántica en su nuevo hogar. Abrió la puerta y al entrar sólo estaban encendidas las luces de las mesillas aunque no había ni rastro de Daisuke. Cerró la puerta con cuidado y unos brazos la cogieron por la cintura. Sin duda se trataba de él que estaba escondido detrás de la puerta.

Riku se giró y Daisuke le robó un rápido beso. La cogió en brazos y la poso en la cama junto a el a la vez que el beso se tornaba más apasionado por momentos. El chico se dedicó a besarle el cuello durante unos minutos para posteriormente ir descendiendo por los hombros y pechos de la joven Riku. Mientras hacía esto, le iba quitando las prendas que estorbaban. Riku por su parte, también le fue quitando la ropa mientras soltaba algún que otro suspiro y gemido apenas audible para no molestar a su hermana.

Cuando los dos por fin estuvieron sin ropa alguna y preparados (en todos los sentidos), se unieron como un sólo ser amándose el tiempo que ellos quisieron. Ya de madrugada se quedaron profundamente dormidos Riku en el pecho de Daisuke.

A la mañana siguiente cuando Riku se despertó, Daisuke ya no se encontraba a su lado por lo que ésta se levantó, miro la hora y viendo que todavía tenía 2 horas antes de irse con su hermana se duchó, aseó, vistió tras lo cual fue a desayunar.

--Buenos días. –saludó Riku.

--Hola, ¿cómo amaneciste? -preguntó su hermana.

--Sola pero muy bien. -contestó con una sonrisa en sus labios.

--No digas más. -dijo Risa tomando un sorbo de su café.

--Jajajaja. Daisuke hoy empieza a trabajar. -comentó Riku mientras se apoyaba en la encimera con un brazo y con la mano del otro tenía su taza con café- Ah se me olvidaba, ¿sabes quién va a ser mi superior además del tío? -dijo Riku mosqueada.

--Sorpréndeme. -retó Risa a su hermana de broma.

--Al pervertido de ayer, el que te miraba... ayer cuando te caíste. -dijo ésta.

--¡¿QUE? ¡No puede ser! –añadió Risa sorprendida.

--Lo que oyes. Le voy a tener que soportar hasta que salga del lugar puf. -dijo Riku mientras terminaba su café al igual que su hermana.

--Bueno ahora olvídate de eso y vayamos a comprar. -comentó mientras le quitaba la taza de café y la ponía en el fregadero.

Riku tomó a su hermana del brazo y la arrastró por toda la casa hasta salir de la misma y cerrarla. Tras esto se encaminaron a la ciudad. Estuvieron mirando primero los trabajos en los que podía estar Risa y después de una buena búsqueda encontraron diversos empleos: de camarera en un restaurante, de canguro, de cajera en un supermercado, etc. El que era más aceptable fue el trabajo en el restaurante, pues era en uno lujoso cuyo salario era bueno y era frecuentado por las personas más importantes de Ciudad Central.

--Vayamos a ver. -propuso Riku mientras entraban en el lugar- Buenas tardes. -dijo la chica educadamente al entrar.

--Hola, ¿en qué puedo ayudaros? -preguntó un hombre al verlas.

--Venía a ver si el puesto de camarera seguía vacante. -comentó Risa.

--Sí, nadie lo ha reclamado todavía. -respondió el hombre.

--Me gustaría, si es posible, ocuparlo yo. -dijo Risa decidida.

--Si me acompañan por aquí, les mostrare el lugar y hablara con el jefe. -propuso el hombre guiando a las dos jóvenes al despacho del nombrado.

Al llegar a la puerta del despacho, el hombre llamó con educación y esperó respuesta del interior.

--Adelante. -dijo una voz desde dentro.

--Disculpe jefe, esta joven viene para ocupar la vacante de camarera. -comentó el hombre dejando pasar primero a Risa y después a Riku.

--Buenos días. -dijeron cortésmente las gemelas a la vez.

--Buenos días, sentaros por favor. – contestó el jefe mientras el hombre se retiraba.

--Gracias. –respondió Riku amablemente sentándose un poco por detrás de su hermana Risa ya que ella era la interesada; así Riku podría observar todos los movimientos.

--Antes de nada me gustaría ver su currículum, ¿puedo? –pregunto aquel hombre sin dejar de mirar a la candidata.

--Claro, un momento. –contestó Risa buscando el documento en su bolso- Aquí tiene.

Risa le entregó el papel al caballero esperando que fuera de su agrado todo lo que en él ponía.

--Interesante… Veo que ha estudiado Relaciones Publicas. Supongo que se relaciona bien entre la gente. –comentó él viendo el documento.

--Exacto, siempre se me ha dado bien el relacionarme con la gente. Mis trabajos normalmente ah sido en restaurantes aunque también he trabajado en una guardería. –proporcionó Risa.

--Comprendo. –dijo el hombre cerrando la carpeta que Risa le había entregado– Toma, ve abajo y habla con Ruy Wakamiya, el hombre de ante. Dile que te proporcione tu ropa de camarera pero antes debes firmarme tu contrato ya que el puesto es tuyo. –sentenció el hombre devolviéndole la carpeta a Risa y además dándole otro documento

--¿De veras? Muchísimas gracias. –contestó la muchacha cogiendo los papeles, firmando el correspondiente contrato y guardando sus papeles después de firmar.

--Bienvenida. Mi nombre es Akira Hanazawa. –dijo él a modo de presentación.

--Gracias. Mi nombre es Risa Harada, encantada. –respondió ella educadamente.

Tras despedirse de Akira, salieron del despacho y se fueron en busca de Ruy. Al cabo de varios minutos lo encontraron en la sala principal del establecimiento.

--Perdone, ¿es usted Ruy Wakamiya? –preguntó con timidez Risa.

--Sí soy yo. ¡Ah!, vosotras sois las de ante. ¿Qué tal ha ido? –pregunto el joven con cierta curiosidad.

--Muy bien. Me ha dado el empleo. –dijo contenta Risa– Por cierto, yo soy Risa Harada y ella es mi hermana gemela Riku. Encantada de conocerte –añadió Risa presentando a su hermana.

--Encantado/da. –dijeron a la vez Riku y Ruy.

Tras unos minutos de silencio y miradas empezaron a reírse. A continuación mantuvieron una pequeña charla con Ruy el cual le proporcionó a Risa el uniforme. Poco después ambas hermanas se despidieron del joven.

--Bueno, nosotras nos vamos que tenemos más cosas que hacer. –comentó Riku.

--Entiendo. Ha sido un placer, por cierto Risa empiezas mañana a las 7. Por ahora yo te ayudaré hasta que te acostumbres. –dijo Ruy acompañando a las hermanas hasta la salida.

--Lo mismo decimos. ¿Tengo que entrar tan pronto? –se quejó Risa ya fuera del lugar.

--Venga hermana que yo también empiezo mañana en el cuartel general aunque primero tengo que hacerme los papeles para ser oficial en el lugar. –dijo ella mostrándole a su hermana que no era la única que tenía que madrugar.

--¿Vas a trabajar de en el cuartel general? –se atrevió a preguntar Ruy antes de que se fueran.

--Puede que sí, es muy probable. –dijo ella con una risita para luego mirar a su reloj- Mira Risa que tarde es. Si queremos ir a comprar tenemos que irnos ya. –comentó Riku

--Pues vamos. Nos vemos mañana Ruy. –dijo ella empezando a andar.

--Hasta otro día Ruy. Ayuda mucho a mi hermana. –le dijo mientras alcanzaba a Risa y se despedía del joven.

--Sí, hasta pronto. –añadió él entrando de nuevo en el restaurante para seguir con su trabajo.

Tras la breve pero intensa charla, las dos hermanas se encaminaron hacia las tiendas para comprar ropa y lo necesario para la casa: comida, bebida, etc. Después de estar varias horas de compras, se dirigieron a su casa con calma pero antes de llegar una voz detrás de ellas las hizo detenerse.

--¡Riku! -gritó la voz que hizo que ambas jóvenes se giraran y vieran a una mujer que se dirigía hacia ellas.

--¿Maria-san? –preguntó la interpelada cuando la mujer estuvo junto a ellas.

--Hola. Me manda tu tío. Necesita que vayas urgentemente al cuartel general. –contó Ross recuperando el aliento.

--¿Ha ocurrido algo? –se interesó Riku.

--Es sobre tu contrato. –dijo la mujer a modo de explicación.

--Antes de nada debemos ir a casa a dejar la compra. –dijo la joven Harada.

--De acuerdo. Deja que te ayude. –añadió Maria cogiendo una de las bolsas que portaba Riku.

Las tres mujeres se encaminaron hacia la casa de las jóvenes y después de dejar las bolsas en la cocina, Maria Ross y Riku se marcharon al cuartel general. Al llegar al lugar, la sargento le indicó donde se encontraba su tío y ella se fue a cumplir con sus obligaciones.

--Siento no poder acompañarte pero tengo muchas cosas que hacer. –dijo Ross mientras se despedía dejando a Riku en la entrada del edificio.

--No te preocupes. Intentaré encontrar el lugar o sino le pido ayuda a alguien. Tú tranquila. –respondió Riku a la vez que se separaba de la mujer.

Riku observó el lugar detalladamente y comenzó a buscar el despacho del Mayor Armstrong. Tras varios minutos buscando, se dio por vencida y preguntó a un joven que estaba a unos metros hablando con unos compañeros.

--Hola, buenas tardes. Estoy buscando al Mayor Armstrong; ¿sabe donde se encuentra? –preguntó la joven algo apurada.

--Hola. Claro que sé donde está pero está bastante alejado. Si quieres te puedo guiar hasta allí. –se ofreció amablemente el joven.

--Pues se lo agradecería mucho. –contestó Riku con una sonrisa.

--¡AHHH! –gritó uno de los compañeros del joven- Tú… tú… -intentó continuar sin ser capaz de articular palabra mientras señalaba a la chica.

--Yo…¿qué? –preguntó confusa.

--¡TU ERES RIKU HARADA! –gritó de nuevo el chico esta vez sonrojado- La primera y única joven que empezó a ser policía con 16 años escasos. –continuó con estrellitas en los ojos.

--¡Oh! vaya. –dijo simplemente Riku sorprendida- Sí soy la misma. –añadió sonriendo.

--Estoy delante de ella. Mi nombre es Breda. –se presentó el joven cada vez más nervioso.

--Encantada. –dijo a la vez que estrechaba la mano de aquel hombre.

En ese momento, varios jóvenes empezaron a rodearla con una mirada de admiración. "Socorro" Pensó Riku al verse rodeada de tanta gente. Justo en ese momento una imponente voz se hizo paso entre la multitud mostrando segundos después a su dueño.

--Fuera todo el mundo. –dijo el joven de antes- La señorita tiene que ver al Mayor Armstrong así que dejad paso. –añadió cogiendo a Riku de la muñeca delicadamente y sacándola del lugar.

--Puf. Muchas gracias. –agradeció la joven una vez libre de tanto admirador mientras aquel joven rubio le soltaba la mano y sonreía encendiendo un cigarro.

--Un placer. Por cierto, me llamo Jean Havoc. Tú no hace falta que te presentes. –dijo divertido recordando a su compañero tan emocionado.

--Encantada y muchas gracias de nuevo. Me estaba poniendo nerviosa y ya iba a empezar a disparar a diestro y siniestro. -añadió ella cada vez más tranquila.

--Pues mejor estar lejos si se da la situación, jeje. –comentó Havoc riéndose.

Ambos comenzaron a reírse a la vez que se dirigían al despacho de Armstrong. Al llegar Havoc llamó a la puerta y tras escuchar la voz desde el interior, entró junto con la joven.

--Buenas tardes Mayor Armstrong. –saludó educadamente Havoc dejando paso a Riku.

--Buenas tardes tío. Ya estoy aquí. –dijo la joven agobiada viendo a varios soldados mirándola por el pasillo.

--Pasa querida. –dijo entonces el adulto mientras se levantaba y se acercaba a ella para saludarla.

--¿Tío? ¿Es su sobrina señor? –preguntó Jean confundido.

--Sí. Ella es mi sobrina pero seguro que ha pasado algo. He oído un grito y mucho alboroto. –respondió curioso al final.

--Ya se lo cuenta la joven. Con permiso me retiro. –añadió Havoc preparado para salir del lugar.

--Muchas gracias Jean. –agradeció de nuevo Riku con una sonrisa a la vez que se despedía de él- Por cierto, trátame de tu no de usted. –pidió la joven.

--De acuerdo. Hasta pronto Riku, Mayor.

Dicho esto, Jean cerró la puerta dejando a ambos solos en el despacho.

--Bueno, cuéntame que ha pasado. –pidió Louis mientras los dos se sentaban en un sofá que se encontraba en la sala.

La joven le contó lo sucedido empezando por el incidente con Breda. Al finalizar su relato, su tío se echó a reír mientras Riku se sonrojaba.

--Te dije que tenías admiradores. –comentó Armstrong a la vez que volvía a su butaca.

--Sí pero no creía que fueran tantos. –contestó la joven desde el sofá observando a su tío.

--Bueno, vayamos al grano. Mañana empiezas a trabajar debido a que se ha adelantado el contrato que tengo aquí mismo. –dijo ya más serio sacando unos documentos del primer cajón de su escritorio.

--Estupendo. Cuanto antes mejor. Por cierto tío, ¿podría hacerte una pregunta? –preguntó Riku mientras se levantaba y se acercaba al escritorio del adulto observando el documento.

--Claro querida; pregunta lo que quieras.

--¿A qué hora terminan las obras que están haciendo? –dijo ala vez que terminaba de ojear el contrato (hasta la letras pequeña XD).

--Terminan sobre las 22h; ¿por qué lo preguntas? –añadió curioso.

--Para esperar a Daisuke cuando salga. –contestó con una sonrisa de oreja a oreja- ¿y donde se encuentra la construcción? –volvió a preguntar.

--Saliendo del edificio a la derecha, no tiene pérdida. Pero hoy al ser sábado sale dentro de 10 minutos. Si quieres le puedes esperar. –propuso el hombre.

--¿De veras? Que bien ^^. –dijo mientras besaba la mejilla de su tío en agradecimiento.

--No pierdas tiempo. –le recordó el adulto.

--Es verdad. Hasta mañana tío. Por cierto, ¿qué tengo que ponerme? –preguntó antes de salir del lugar.

--No te preocupes. Mañana sobre las 7:30 me paso por tu casa, te llevo el uniforme y venimos juntos. –le dijo con calma.

--Está bien. Pues hasta mañana entonces. –contestó mientras salía del lugar echando a correr cuidadosamente.

La gente la miraba según pasaba y algunos la reconocían. Cuando llegó al lugar donde habló con Havoc y conoció a Breda, todavía se encontraban allí aunque esta vez había una tercera persona.

--Anda Riku, ¿ya te vas? –preguntó el rubio.

--Sí pero antes voy a buscar a alguien. –contestó ella con una sonrisa sintiendo entonces como la tiraban de la manga de la camiseta volviéndose para ver quien le llamaba.

--Hola. –dijo una niña de 7 años de pelo color avellana.

--Hola pequeña, ¿Qué deseas? –preguntó Riku poniéndose de rodillas para estar a la misma altura.

--Un autógrafo tuyo. –respondió la niña.

--¡ELISIA! –gritó una voz femenina acercándose a ellos.

--Hola mamá. Mira quien está aquí. –dijo la niña ilusionada- Es Riku Harada, la primera chica de 16 años…

--…Resumiendo, que la adoras. –rió su madre- perdone a mi hija, vosotros también chicos.

--No se disculpe. Elisia-chan, ¿quieres venir a dar una vuelta conmigo? –preguntó Riku.

--¿Mamá puedo? –preguntó a su vez la niña a su madre.

--Si no vais lejos sí. –respondió tras lo cual la pequeña cogió la mano de joven y se la llevó.

--Hasta ahora mamá. –se despidió agitando su mano libre.

La mujer y los tres hombres allí presentes las vieron marchar a ambas con una gran sonrisa en el rostro. Una vez fuera del edificio, Riku comenzó a mirar a su alrededor hasta que encontró las obras.

--Elisia-chan vamos allí que hay alguien que conozco. –dijo la joven- Te digo quien es si me guardas el secreto.

--Mis labios están cerrados. –dijo entonces la pequeña entusiasmada.

--¿Ves a aquel pelirrojo de allí? –dijo señalando al joven en cuestión ante lo que la niña asintió- es mi novio pero no se lo digas a nadie. –pidió mientras se acercaban al lugar donde estaba el muchacho.

--¡Hai! –contestó la pequeña.

Tras esto, las dos chicas se acercaron al lugar con tranquilidad Riku amoldándose a los pequeños pasos de Elisia. Mientras ellas caminaban, una penetrante mirada las observaba desde el exterior del lugar posándose sobretodo en la joven Riku.