Siento demasiado mi tardanza! :(


Problemas en el paraíso I

-Hey Larry, lo de siempre –Wilson le dijo al barman del local que frecuentaba con House.

-¿El Sr. House no vino?

-No, vengo solo esta vez.

-Lo de siempre será.

El hombre le trajo un whisky a las rocas y se dedicó a charlar con Wilson animadamente, hasta que el oncólogo que percató de la presencia de cierta mujer.

-¿Addison?

Addison lo miró en forma tardía, completamente en las nubes. Lucía muy triste, pero se esforzó y le regaló una linda sonrisa a Wilson, quién lo notó.

-Hola James, qué sorpresa.

-¿Estás sola?

-Sí ¿Y tú?

-No, estoy contigo… si no te importa.

-Claro que no –Se sentaron juntos- Otro mojito por favor.

-Que sean dos –Wilson pidió.

-¿Y Sam?

-De turno. Además, hoy es mi día libre para venir aquí.

-¿Sueles venir con Greg?

-Sí, pero como el idiota se fue de vacaciones tuve que venir solo.

-Ajam… -El rostro de Addison se ponía más amargo cuando oía hablar del tema- Vacaciones…

-¿Estás bien? Te noto algo… triste.

-Quizás lo estoy.

-¿Tiene…algo que ver con House?

-Él está disfrutando de sus vacaciones con su novia y su hija ¿Qué hay de malo en eso?

-Nada, por eso te pregunto.

Addison sonrió tristemente. Bebió un sorbo del mojito y le dijo:

-No soy una quita-hombres James, no me interesa traicionar a ninguna mujer. He cometido muchos errores en mi vida pero ése precisamente no es uno que me haga sentir orgullosa.

-¿A qué te refieres?

-Yo… Dios no dejo de pensar en ese bastardo.

-¿House?

-Se ha reído de mí cada vez que ha tenido la oportunidad y aún así no puedo sacármelo de la cabeza.

-Pero él…

-Sé que ama a Lisa, créeme, es quizás la única cosa clara que tengo de él.

-¿Entonces cuál es el problema?

-El problema es que el idiota ocupa cada uno de mis pensamientos. Sus deducciones, la forma en que te hace sentir una mierda, su mirada, su sonrisa… TODO.

-Creo haber escuchado eso de varias mujeres.

-¡Lo detesto James! Detesto desearlo tan endemoniadamente ¿Y sabes qué es peor?

-¿Qué?

-Que a pesar de todo lo que más detesto es que esté con Lisa –Addison se acabó el mojito de un solo trago, devastada- Y eso me hace sentir fatal James, desear tanto que esa relación termine sin importarme la felicidad de Lisa ni de la bebé.

-Si no te importara no estarías así –Wilson sintió verdadera lástima por ella.

-Cada vez que pienso lo bien que lo están pasando en Brasil… me gustaría que Lisa conociera a un hombre y lo abandonara, eso me gustaría… Soy lo PEOR.

-Piensas lo que cualquier mujer en tu situación pensaría.

-No por eso está bien.

-No puedes hacer nada por cambiar lo que sientes.

-No…

Addison pidió otro mojito.

Río de Janeiro, Brasil.

En plena noche, House y Cuddy se relajaban en un gran y cómodo jacuzzi ubicado en la terraza de su habitación de hotel, que daba una vista perfecta al mar. Para refrescarse cada uno tenía una caipiriña muy helada en la mano. Cuddy sonrió:

-Definitivamente ésta ha sido una brillante idea.

-Siempre tengo brillantes ideas.

-Quizás estábamos estresados.

-Probablemente. Podemos culpar a la menopausia también.

-No soy menopáusica.

-Bueno, cuando tengas un atraso no es por un bebé, es por eso.

-Gracias por las clases de endocrinología.

-No hay de qué.

Cuddy se subió encima de House y lo besó apasionadamente en la boca. Éste respondió de la misma forma.

-Sabía que el sol te haría increíble.

-Gracias –La endocrina continuaba besándolo con pasión, hasta que paró y miró hacia su intimidad, sin poder aguantarse la risa- Vaya…eh…

-¡Déjalo, el agua lo ha anestesiado!

-Y bastante, déjame decirte.

-Dame unos minutos –House continuó besándola por 1 o 2 minutos, hasta que dio un fuerte suspiro:- Me rindo, el chico no se despierta.

-Me hablas de menopausia, yo te hablo de V I A G R A.

-¡Pecadora, no menciones esa blasfemia frente a mí! –Dramatizó- Lo has pillado cansado, en un rato estará listo para más.

-Está bien Greg, no me importa.

-No finjas, sé que te importa.

-Sólo es un polvo, no es la gran cosa.

-Te vuelves anciana, antes te volvías loca por un polvo.

-Los años pasan –Cuddy rió y lo besó tiernamente en la mejilla. Se acurrucó a su lado y activó el hidromasajeador- Me basta con estar contigo, amor…

-Melosa.

-Lo sé.

El blackberry de Cuddy sonó.

-Pensé que apagaríamos los celulares.

-Ese es el de amigos, el del trabajo lo tengo apagado.

-¿Tenemos amigos?

-Yo sí.

Cuddy salió del jacuzzi desnuda y fue a contestar. House se quedó mirándola con una sonrisa.

Noche

Cuddy terminó de arropar a Rachel en la otra habitación y se fue a acostar junto a House. Éste veía televisión.

-¿Qué haremos mañana cariño? –Le preguntó abrazándolo bajo las sábanas y enlazando su pierna a la de él.

-Lo que tú quieras, me da igual.

-Tenía pensado hacer un tour en lancha ¿Qué te parece?

-Perfecto, pero al menos yo me rindo por hoy –House apagó el televisor y la luz del velador.

-Te quiero –Cuddy lo besó dulcemente en los labios y se movió hacia su lado de la cama para comenzar a dormir.

House estaba comenzando a dormirse cuando sintió unos inaguantables deseos de ir al baño. Haciendo el menor ruido posible fue hasta el baño, tomando su celular también.

Luego de terminar, prendió su celular en busca de algún caso, encontrándose con una gran sorpresa.

-¿Addison? –Dijo al sentir que al otro lado contestaban- ¿Me has estado llamando?

-Greeeeeg –Addison se largó a reír.

-¿Estás ebria?

-Los Cosmopolitan de aquí no tienen precio.

-Será mejor que te duermas.

-¿Interrumpo algo entre nuestra jefa y tú?

-No Addison, sólo dormíamos. Por favor vete a dormir.

-¿Por qué tienes que estar enamorado de ella Greg?

-Así son las cosas –House se sintió intimidado por la determinación con la que Addison hablaba.

-Greg… Dios me tienes loca.

-No, sólo estás encaprichada.

-No dejo de pensar ni un solo puto momento en ti. Dime ¿Qué diablos hago contra eso?

-Addison eres hermosa, puedes estar con el hombre que quieras.

-Te quiero a ti.

-No es cierto.

-He tenido sexo con decenas de hombres por Dios, sé lo que siento.

-¿Y qué sientes por mí?

-Te deseo como hace muchos años no deseaba a alguien.

-¿Y que esté con alguien más no es un incentivo?

-Esto no tiene nada que ver con joder a Lisa –A Addison se le apagó la voz, culpable- Créeme, lo que menos quiero es eso.

-¿Entonces por qué llamas?

-¡Porque estoy ebria! ¡Y cuando me embriago hago y digo cosas estúpidas, cosas que consciente por ningún motivo pensaría!

-Entonces debería cortarte…

-¿Tú no me deseas a mí? Honestamente.

-Sí, eres hermosa, te deseo como cualquier heterosexual.

-Mentira.

-¿Por qué mentiría?

-Porque te da miedo aceptar que me deseas más que a las otras… incluso me deseas más que a Lisa.

-A ella la amo –House se sintió culpable al oír las palabras de Addison.

-La amas… pero mueres por acostarte conmigo ¿No?

-Son tus piernas, no tú.

-Te fascina todo de mí.

-Te cortaré.

-Podría apostar que incluso lo tienes duro ahora…

Era verdad. La erección que House tenía era más que evidente.

-Estoy cansada de que estés con ella…

-Y tú por ningún motivo la quieres joder ¿Verdad? –Irónico, sintiendo como Addison la envolvía lentamente en su juego.

-Si no estuvieras con ella, hace mucho nos hubiéramos acostado y todo esto se hubiera acabado.

-Pero estoy con ella.

-¡No quiero que estés con ella!

-¿Quieres que terminemos?

-¡NO! ¡No quiero ser esa perra, no otra vez!

-¿Entonces?

-No lo sé…

Se produjo un silencio.

-Adiós Addison.

-Adiós Greg.

House cortó, quedándose pensativo un momento.

Se volteó, quedando petrificado al ver a Cuddy en la puerta, con una cara triste y cansada. House se miró el pantalón dándose cuenta que aún tenía la misma potente erección.

-Dime la verdad –Dijo al fin la endocrina, con la voz quebrada- ¿Te has acostado con ella?

-¡No! –House se levantó e intentó abrazarla, pero Cuddy se alejó.

-OK –Se acostó en su lado de la cama y cerró los ojos para dormir. House se acostó a su lado e intentó besarla, pero ésta se negó- Aléjate, por favor.

-Lisa…

-NO ESTA VEZ GREG –Cuddy, sin voltearse, liberó dos prófugas lágrimas de los ojos- Déjame dormir.

-¿No quieres hablar de…?

-No me interesa.

No dijeron nada más. House suspiró.

A la mañana siguiente

House se daba una ducha mientras Cuddy bebía un café en la cama, viendo una película. La endocrina intentaba olvidar lo ocurrido la noche anterior, pero la verdad es que no podía.

¿Qué diablos le veía House a Addison? ¿Qué tiene la cirujana que a ella le falte?

Tomó el teléfono y, dudándolo un momento, llamó marcando el código de California. Tardó, pero alguien contestó al otro lado:

-¿Diga?

-Hola ¿Hablo con la Dra. Naomi?

Continuará.