Hola, ya estoy aki con un nuevo capitulo, espero q os guste y x supuesto espero vuestros reviews con sugerencias para los capítulos siguientes a este vale?

Este fic es creación de Lunnaris y su amiga Karuka.

Aclaraciones

Declaimer: Ni los personajes de Full Metal Alchemist ni los de D. no me pertenecen sino a sus creadores (no me acuerdo de sus nombres pero cuando los sepa los pongo)

- diálogos

-(intervenciones mías)

-"pensamientos"

-[cambios de escena]

- - - - - - - - - - - - Flash Back - - - - - - - -

Capítulo 4: Recordando en sueños

Riku se encontraba recostada en una cama cerca de una chimenea en un lugar que desconocía. Se hallaba dormida pero incómoda con la sensación de recordar cosas en sueños.

---------------------------------------------Sueño---------------------------------------------------------------------------

Riku llevaba una semana trabajando en Cuidad Central bajo las órdenes del General de brigada Roy Mustang. Éste le había mandado a la biblioteca de la cuidad con un permiso especial para poder buscar la información que necesitara a la hora de cumplimentar un informe impuesto por el propio militar.

Al principio el hombre y ella no se llevaban bien al igual que le pasaba con Riza pero como siempre decía, "hablando" se va conociendo a la gente y así le pasó con la mujer ya que poco a poco se hicieron más amigas. Sin embargo con su superior todo se realizaba en un ambiente de respeto sin tomarse confianzas y sin considerarse amigos.

Cuando por fin terminó el informe, Riku volvió a Central y entregó su trabajo a Roy. Ambos trabajaban mucho pero ella nunca se excedía salvo una vez.

Habían pasado 5 semanas desde que la joven hubiera entrado a formar parte del ejército y aquel día los dos se dedicaron a realizar un informe antiquísimo que Riku no conocía pero al cumplir órdenes no comentó nada. A la hora estipulada para marcharse, la joven no lo hizo como era su costumbre; simplemente llamó a su casa diciendo que esa noche estaría en el cuartel y que dormiría en alguna de las habitaciones del lugar. Tras esto continuaron trabajando durante algún tiempo hasta que la joven salió a buscar algo de comer y beber para ambos.

Al volver se encontró con Roy dormido sobre los papeles del informe que tenía en la mesa. Miró el reloj y al ver que eran las 2:47 de la madrugada tomó el abrigo del hombre y se lo puso por encima de sus hombros para que no pasara frío a la vez que ella sonreía tiernamente. Después volvió a su trabajo sentándose en el sofá dejando la bandeja en la mesa central del despacho. Durante las horas siguientes, Riku se dedicó a terminar el informe con la información que tanto Roy como ella habían recopilado.

Debían ser alrededor de las 5:45 de la mañana cuando el hombre se despertó al sentir los primeros rayos de sol sobre su cara. Nada más abrir los ojos trató de acostumbrarse a la luz para luego visualizar la estancia y a la joven dormida en el sofá observando en la mesa central el informe y la bandeja con los alimentos.

--------------------------------------------Fin del sueño-------------------------------------------------------------------

La puerta de la estancia se abrió dando paso a una persona que se acercaba a la joven tomando su temperatura y comprobando que tenía algo de fiebre. Tras esto le puso un paño de agua fría en la frente y cambió las vendas del brazo y la mano. Al finalizar estas tareas se levantó del borde de la cama y se marchó escuchando a la joven antes de abandonar la habitación.

--Cumpliré mi promesa. –decía en sueños- La he roto, tío perdóname. –añadió comenzando a llorar.

La persona salió por fin de la estancia yendo hacia el teléfono y marcando un número determinado.

--¿Hablo con el Mayor Armstrong? –preguntó la voz de un hombre.

El timbre de aquella casa sonó fuertemente transcurrida media hora lo que despertó a Riku.

--¿Dónde estoy? –se preguntaba a la vez que se incorporaba con la vista algo nublada.

--Pase. –se oyó serenamente fuera de la estancia.

Pasados unos minutos la puerta se abrió dando paso a un hombre corpulento con rostro preocupado que se encaminó hacia.

--Riku. –dijo el hombre fijando su mirada en la joven.

--Tío. –respondió ella en un sollozo.

La joven abrazó a Armstrong que se había sentado en un lado de la cama echándose a llorar a la vez que la puerta se cerró dejándoles a solas. Pasados unos minutos durante los que Riku se desahogó, Louis le limpió las lágrimas con ternura.

--Querida, ¿cómo te encuentras? –preguntó el hombre.

--Tío he roto mi promesa. –le confesó ella preocupándose de inmediato por la situación de la pequeña Elisia.

--Tranquila Riku, ella está bien. Ahora eres tú la que se tiene que mejorar. –le recordó el caballero- Tienes una grave herida en la mano y una profunda en tu brazo; por lo que por ahora te quedarás aquí. Yo no les diré anda a Risa ni a Daisuke para que no se preocupen así que estate tranquila. –añadió informando a la joven.

--¿Entonces estarán solos en casa? –preguntó triste.

Armstrong asintió besando después la frente de su sobrina y abandonando la estancia para dejar descansar a la joven.

----------------------------------------------------Flash Back--------------------------------------------------------------

Un sábado que Riku no salió a su hora decidió volver sola a casa ya que Daisuke se había marchado una hora antes. Caminó con calma llegando a su casa y contemplando por la ventana del primer piso algo que le desagradó. Allí sin importarles nada , había dos figuras besándose que la joven identificó como Daisuke y Risa.

Sin poder soportarlo se marchó del lugar rápidamente llorando…

-------------------------------------------------Fin del Flash Back--------------------------------------------------------

"¿Desde cuándo me lo estarán escondiendo?" Pensó la joven al recordar lo ocurrido a la vez que unas finas lágrimas surcaban sus mejillas.

Mientras tanto en otra parte de aquella casa dos hombres hablaban.

--Muchísimas gracias señor. No sé cómo se lo podré agradecer. –decía Armstrong.

--No se preocupe. Hay algo que ella dijo que me parece curioso. –comentó el hombre pensativo.

--¿Sí señor? –preguntó Louis.

--Mientras dormía le mencionó a usted y a una promesa rota. –dijo con calma.

--Eso es una promesa que hicimos hace tiempo. –comenzó al hombre- Se supone que nadie debería saberlo pero a usted se lo puede decir.

---------------------------------------------------------Flash Back--------------------------------------------------------

Era una agradable mañana y un hombre corpulento estaba junto a una joven pelirroja hablando.

--Riku, prométeme que no le dirás a nadie que tienes ese don. –pedía el hombre.

--Te lo prometo tío. –contestó la joven.

--Recuerda que solo debes usarlo en situaciones muy extremas. –le recordó Louis.

--Lo sé tío. La alquimia es muy difícil y nadie debe saber que yo sé usarla. –contestó la niña.

--Exacto. Utilízala cuando nadie te vea y sólo para proteger a aquellos que lo merezcan. –añadió acariciando la cabeza de la niña y sonriéndola.

La pequeña le devolvió la sonrisa delicadamente para luego despedirse de su tío ya que se marchaba de allí.

------------------------------------------------Fin del Flash Back---------------------------------------------------------

--¿Me está diciendo Mayor que Harada sabe utilizar la alquimia? –preguntó incrédulo el hombre.

--Así es General de brigada Mustang. –contestó Louis.

--¿Y de qué tipo es? –volvió a preguntar.

--El viento, el poderoso viento. –le confesó.

Mientras tanto en la habitación Riku se había levantado de la cama algo dolorida y como podía se dirigía a la ventana sentándose con cuidado en el alfeizar abriendo con cuidado los cristales de la misma dejando que entrara una agradable brisa. Justo cuando se terminó de acomodar la puerta sonó.

--Adelante. –contestó la joven mirando al interior de la estancia a través del cristal.

--Riku, me tengo que ir ya. Más tarde mandaré a alguien para que te traiga varias cosas. –dijo Armstrong.

--Está bien. Por cierto, ¿Quién me encontró y curó?

--El General de brigada Roy Mustang. –respondió su tío.

--Le tengo que agradecer las molestias…

--No se preocupe, no es molestia alguna.-dijo una voz tras ellos.

--Señor. –dijeron tío y sobrina a la par.

--Mayor Armstrong, si no le importa mandaré a la Teniente Hawkeye para traer todo lo que Harada demande. –propuso el hombre.

--Me parece un buena idea. –contestó Louis.

--Así alguien podrá ayudarla en lo que necesite. –añadió el moreno mirando a la joven a la vez que se ponía a la altura del Mayor que ya se dirigía a la puerta de la estancia.

--¿Tío podrías hacerme un favor antes de irte? –preguntó Riku levantándose costosamente de la cama y yendo hasta el hombre le pidió con mirada triste- Mientras esté aquí, ¿podrías vigilar a mi hermana y a Daisuke sin ser visto?

--Claro querida pero, ¿ocurre algo? –quiso saber el caballero.

--Lo verás con tus propios ojos. –contestó a la vez que se volvía a sentar en el alfeizar de la ventana con la mirada perdida y triste.

Ambos hombres la miraron y tras unos segundos salieron de la estancia en completo silencio.

--Bueno señor, muchas gracias por cuidar de mi sobrina. –dijo el Mayor colocándose la gorra militar a la vez que salía por la puerta.

--No tiene que agradecerme nada; y no se preocupe que enseguida llamaré a la Teniente para que esté aquí con ella. –aseguró el moreno acompañando a su invitado hacia la salida.

--Gracias de nuevo señor y hasta mañana.

Dicho esto, Alex Louis Armstrong se marchó del lugar tras lo que Mustang cerró la puerta y mandó a uno de los criados preparar la cena para la invitada que en este caso sería Riza (ya me gustaría estar a mí en ese lugar XD). Después fue al salón y marcó el número de teléfono de la mujer explicándole la situación cuando se puso al habla.

Lo primero que hizo Riza fue ir a casa de Riku para recoger algunas cosas de la joven encontrándose con Daisuke y Risa que preguntaron por ella y su ubicación. La Teniente cumpliendo las órdenes recibidas se negó a contestar yendo rápidamente a casa de Roy.

--Buenas noches. Lamento haberla molestado a estas horas. –decía el caballero a la vez que la dejaba pasar.

--Tranquilo señor, no es molestia. –respondió la mujer según entraba- ¿Dónde se encuentra ella? –preguntó preocupada.

--Está en el cuarto de invitados en la segunda planta. –informó el hombre a la par que los dos se dirigían al lugar.

Cuando llegaron a la habitación, Roy abrió con calma la puerta dejando ver la estancia vacía. En su interior la ventana se encontraba abierta dejando entrar un fuerte viento que movía las cortinas.

--¿Dónde está? –preguntó Riza preocupada yendo hacia la ventana.

--Se ha marchado. –masculló el hombre.

--Señor mire esto. –dijo la teniente señalando varias marcas de sangre en el alfeizar y en la pared que llegaban hasta el suelo- Es demasiado alto para que se haya tirado.

--Ligera como el viento. –susurró Roy a la par que salía de la estancia a medio correr preparando su abrigo para salir-- Iremos a buscarla. Vaya al cuartel e informe a Armstrong mientras yo voy a su casa. –añadió ordenando seriamente.

La mujer simplemente asintió a las órdenes y tras recoger sus cosas se encaminó hacia el cuartel. Por otra parte, Roy se dirigía a casa de la joven notablemente preocupado y con prisa siguiendo el escaso rastro de sangre.

Mientras ellos la buscaban, Riku se encaminaba a su casa con pasos torpes sosteniendo sus brazo con el otro ya que la herida se había abierto y sangraba demasiado. Apenas eran las 7 de la tarde pero por los alrededores no había gente a excepción de…

--Querida, nos volvemos a encontrar. –dijo una joven detrás de Riku ante lo que ésta se giró lenta y temerosamente.

--¿Qué haces aquí? –se limitó a preguntar ella retrocediendo.

--Buscándote pese a lo malherido que me dejaste ayer. Ya ves que mis heridas sanan rápido. –respondió el joven según se acercaba a ella.

--Déjame por favor. –pidió Riku mientras se giraba y comenzaba a correr todo lo rápido que sus piernas le permitían.

--No querida, nos vamos a divertir un rato. –dijo Satoshi a la vez que la seguía también corriendo.

La joven se chocaba con la escasa gente que pasaba por allí pero poco le importaba pues deseaba llegar a su casa lo antes posible y estar a salvo.

Según llegaba pudo ver que no había nadie en la casa ya que las luces estaban completamente apagadas por lo que entró forzadamente dejando un leve rastro de sangre en la puerta que había golpeado al entrar.

Una vez dentro comenzó a recorrer el lugar en busca de refugio a la par que Satoshi llegaba al edificio y se adentraba en éste cerrando la puerta. Tras esto comenzó a buscar a la joven que pedía mentalmente ayuda según recorría los pasillos.

--Riku, ¿dónde te encuentras? –preguntaba el joven canturreando.

La mencionada no paraba de caminar de un lado a otro de la casa entrando en cada cuarto comprobando si eran seguros para luego salir de éste pensando que no lo eran. Así fue por todo el edificio hasta que vio en la planta inferior una puerta que nunca se había abierto desde que llegaron.

Lentamente se aproximó a ella vigilando que no apareciera Satoshi sin darse cuenta del rastro de sangre que dejaba tras ella.

Cuando estuvo frente a ella cogió el pomo con seguridad pero antes de poder hacer nada Hiwatari la empujó con tanta fuerza que la puerta se abrió de golpe cayendo la joven por las escaleras.

--¿Te hiciste daño querida? –dijo en tono burlesco descendiendo los escalones desde la puerta.

Como pudo Riku se levantó muy dolorida internándose en la extraña habitación plagada de círculos de transmutación humana. Al verlo y saber lo que significaban trató de huir de allí algo que el joven impidió interponiéndose en su camino.

--Tú no te mueves de aquí cielo. Nosotros vamos a divertirnos. –comentó a la vez que la acorralaba en una de las paredes.

--Suéltame. –dijo ella mientras alzaba los brazos tratando de liberarse sin conseguirlo pues el joven se los inmovilizó para evitar cualquier imprevisto.

Por su parte Roy no cesaba la búsqueda siguiendo el leve rastro que la muchacha había dejado con su sangre. Este rastro le llevó hasta la casa de su subordinada en la que entró con paso firme atento a cualquier movimiento extraño o sonido. Se acercó con cuidado al umbral sorprendiéndose de lo que se encontró allí.

--Venga sé buena… -pedía el joven mientras lamía su cuello lujuriosamente.

--¡No! ¡Suéltame, déjame! ¡Te arrepentirás! –gritaba asustada la joven intentado soltarse sin lograrlo debido a su debilidad ocasionada por la caída y sus heridas anteriores.

--No se dice eso. Debes decir haz lo que quieras. –replicó divertido Satoshi.

En ese momento de temor, el miedo comenzó a dominar todo el cuerpo de Riku haciendo que rompiera a llorar como una niña sin saber que sus gritos llegaban a oídos de Roy Mustang que se encontraba en la entrada de la casa.

Hiwatari sacó de uno de sus bolsillos una navaja que abrió ágilmente con la que empezó a cortar la camiseta de Riku desde el escote hasta el final. La joven luchaba atrapada entre los brazos de su agresor sin conseguir nada pues estaba en desventaja; ni tenía la fuerza suficiente ni podía atacarle pues sus brazos estaban inutilizados. Fue entonces cuando Satoshi continuó con sus planes tirando la navaja al suelo y desabrochando los vaqueros de la chica que pedía ayuda a gritos desconsoladamente.

En el momento justo en el que iba a mancillarla, unas fuertes manos le sujetaron ambos brazos separando al agresor de la víctima arrojándolo a un lado. Tras esto una llamarada de baja intensidad quemó el cuerpo del agresor dejando quemaduras leves como prueba. Al haber separado a la joven de aquel indeseable, ella cayó de golpe sostenida entre unos brazos cálidos que demostraba protección en los que Riku buscaba cobijo entrando en estado de shock con la mirada perdida y sin brillo en sus ojos.

Aquella visión era la más triste que Roy Mustang podía imaginar.