Capitulo 29: Regreso

Bella POV

-no es que dude de tu capacidad de venganza contra tu hermana… pero ¿Qué harás? –Murmure consternada –no entiendo eso de "hacerla creer que todo lo que hizo fue en vano" –

-bueno es que no conoces a alice tanto como yo –murmuro –mira… cuando alice se propone algo ya sea comprar algo, planear algo o hacerla de celestina, se enoja cuando sus planes no funcionan... lo que planeo es… no decirle lo nuestro –dijo –así creerá que nada de lo que hizo funciono y se molestara… tal vez no llevemos algunos regaños pero valdrá la pena –

-¿quieres que le ocultemos a todos que salimos? –pregunte

-si, pero no quiero que pienses que no me gustaría que lo supieran o que me avergüenza… solo quiero molestar a alice –aclaro mientras sujetaba mis dos manos entre la suyas

-y ¿Cuándo les diremos a todos? – cuestione. Alice merecía un pequeño escarmiento por lo que le hizo a toda mi ropa

-en la gala del hospital –respondió

-y no podremos vernos –pregunte con un dejo de tristeza en mi voz

-claro que nos veremos; en el hospital, podemos salir algunos días, puedes ir a mi casa, además nos debes una cena… o podemos encontrarnos en el parque que esta entre tu casa y la mía –enlisto mientras se acercaba a mí para depositar un casto beso en mis labios –solo será un mes –alice me debe varias y cree que siempre tiene la razón… ya viene siendo tiempo que le enseñen algo de modestia… ¿Qué dices? –me pregunto

-¿se enojara mucho? –

-al final se pondrá feliz –aseguro

-está bien –acepte, edward sonrió ampliamente y me dio un tierno beso

Ese día no hicimos gran cosa ya que nos dijeron que lo más recomendable era no salir del hotel, solo fuimos a la hora del almuerzo al restaurante a comer y un rato al bar, cuando regresamos a la suite, solo se escuchaba el sonido del viento que corría con furia afuera y el golpear de la lluvia en la ventana

Tomamos cada una ducha y en pijama solo vimos tv y disfrutamos de la compañía del otro, la noche cayo rápido o eso fue lo que me pareció, el sonido de la lluvia y el viento me estaban poniendo nerviosa pero no quería que se notara

-¿Qué pasa bella? –creo que no funciono

-nada –respondí

-no lo niegues se que algo pasa… es la lluvia –supuso

Con vergüenza asentí con la cabeza

Edward no menciono nada mas solo sentí los fuertes brazos de edward rodearme por la cintura, escondí mi rostro en el arco de su cuello y aspire su aroma, una de las pocas que cosas que lograban tranquilizarme de verdad

-gracias –murmure contra su cuello

-no hay porque… mientras tu estés bien… ahora duerme –susurro el contra mi cabello

No pude evitar sonreír y me deje caer en la inconsciencia

El lunes nos despertamos algo tarde pero la tormenta no nos dejo dormir mucho y al igual que el día anterior nos tuvimos que quedar en el hotel ese día, leímos todo el día, bueno yo leí y edward me veía leer mientras jugaba con mi cabello

La tormenta había bajado de intensidad o eso dijeron en el pronóstico del tiempo, y nos comunicamos a la aerolínea y nos dijeron que el martes reanudarían los vuelos así que esa misma tarde empacamos nuestras cosas ya que mañana a primera hora salíamos rumbo a NY y esa sería la última noche que pasaríamos juntos cierta parte de mi o mejor dicho todo yo extrañaría eso, la seguridad de encontrarme entre los brazos de edward cada noche

Disfrutamos de nuestro último día "juntos" ya que al regresar seriamos solo un par de amigos.

Los rayos del sol me dieron de lleno en la cara, algo molesta abrí los ojos y ya que me acostumbre a la claridad de la habitación, mis vista quedo frente al gran ventanal y el día estaba excepcionalmente hermoso, moví mi mirada hasta quien estaba a mi lado en un profundo y pacifico sueño edward seguía dormido con una sonrisa en el rostro y aprisionando fuertemente mi cintura. Estire mi mano para quitar un mecho de su rebelde cabello que le caía en la frente cuando un repiqueante sonido me sobresalto

-¡demonios! –maldije en voz baja, el estúpido despertador me dio un susto de muerte

Cerré los ojos tratando de tranquilizarme cuando escuche una suave risa a mi lado, luego lentamente los abrí y encontré un muy sonriente edward que me miraba de manera burlesca

-buenos días –dijo riendo

-buenos –conteste refunfuñando

-nos vamos –dijo note el pequeño tinte de tristeza en su voz

-si –dije en un suspiro

Eso fue lo último que hablamos antes de comenzar a arreglarnos para nuestro regreso a NY. Sería una mentira si dijese que no extraño mi hogar, pero estos días en vivido demasiadas cosas al lado de edward y de algo de melancolía dejarlas aquí

Cuando estuvimos listos tomamos nuestro equipaje edward recogió la tarjeta de dejo cuando llegamos y pedimos un taxi el auto habían venido a recogerlo el domingo y como no lo ibas a usar decidimos que se lo llevaran

A los diez minutos llego el taxi subieron el equipaje y edward y yo subimos al asiento trasero

-al aeropuerto –le indico al taxista

Edward pasó unos de sus brazos por mis hombros y me atrajo hacia él mientras su mano libre entrelazaba con la mía sobre su regazo

El aeropuerto después de hacer la documentación no tuvimos que esperar demasiado para abordar

Cuando por fin pudimos desabrocharnos lo molestos cinturones de seguridad edward rompió el cómodo silencio que nos embolvia

-bella… cuéntame de tu familia –pidió

-no es algo muy extraordinario –reí –solo Charlie, René y yo –

-cuéntame no importa –

-pues… René es como una adolecente pero cuando las cosas ameritan seriedad sabe hacerlo, es muy buena, no sabe cocinar –me recordé a mi misma haciendo la cena ya que mi madre no podía acercarse a la cocina –viví con ella casi toda mi vida, es casi lo contrario a mi…demasiado extrovertida e impulsiva y trabaja en una escuela, es maestra -concluí

-y tu padre… emmett en verdad le temía cuando vivimos en forks –

-¿estuvo muchas veces emmett en la jefatura? –pregunte

-depende de cuánto consideres "mucho" –me dijo

-bueno… Charlie es más parecido a mi… es de pocas palabras solo iba dos semanas cada verano… tengo mucho tiempo que veo, le encanta pescar aunque nunca pesca un solo pez y cuando lo conoces bien no da nada de miedo –edward rio –en verdad Charlie no es muy interesante… ¿y tu padres? –Pregunte –bueno tu madre a Carlisle ya lo conozco –

-mi madre es decoradora de interiores y restauradora de arte… es no sé como describirla… pero para ella soy como la hija que no fue alice, emmett siempre estaba con rosalie, con sus amigos o en entrenamientos, alice de compras y con jasper, antes de entrar a la universidad nunca tuve novia y no me gustaba salir con los tarados que se decían ser mis amigos, me quedaba con esme, le ayudaba con su jardín una de sus tantas pasiones, o tocaba el piano para ella, y luego así como las lecciones de baile, también hubo de cocina y su club de lectura –sonrió – no se… ya la conocerás. Y Carlisle con nosotros el responsable padre de familia, siempre nos ayudaba, nos aconsejaba y apoyaba… no pude pedir familia mejor –

Seguimos charlando hasta que ya no teníamos nada de qué hablar y platicamos del hospital, cuando menos no lo esperamos anunciaron que ya íbamos a aterrizar, aproximadamente 45 minutos después ya caminábamos rumbo al auto de edward que estaba aparcado en el estacionamiento

Cuando estuvimos frente a reluciente volvo edward dejo escapar un suspiro

-¿Qué pasa? –gire para verlo a la cara donde e tenía una gran sonrisa

-es que extrañaba mi auto –murmuro

-no puedo creer que extrañaras el auto –reí

-el auto es el mejor amigo del hombre –dijo mientras sacaba las llaves de uno de los bolsillos del equipaje

-no era el perro –

-para mí no… soy alérgico a los perros –ya con la llaves en las manos abrió el auto y metió las maletas –

-ya decía yo que tenía que haber algo mal en ti –le dijo. El rio y negó con la cabeza pero tenía una sonrisa divertida en los labios

-vamos –indico la puerta del copiloto que estaba abriendo para que subiera

-claro – subí al auto, cerré la puerta y edward dio la vuelta para subir y situarse a mi lado, giro la llave en el contacto y el suave ronroneo del volvo

-música para mis oídos –murmuro edward mientras echaba en reversa el auto para salir a toda prisa del estacionamiento del aeropuerto – ¿te apetece ir a almorzar conmigo? –me pregunto edward

-me encantaría –respondí.

Edward estiro su mano para tomar una de las mis entrelazo nuestros dedos y las coloco sobre la palanca de cambios. Solo pude sonreír ante el gesto de edward

20 minutos más tarde estábamos frente a un lindo restaurante de comida italiana, edward bajo primero y rápidamente rodeo el auto para abrir mi puerta. A pesar de toso yo todavía no me acostumbraba a los gestos de caballerosidad de edward

Caminamos cogidos de las manos hasta la entrada del local donde un anfitrión se encontraba al lado de esta

-benvenuta a la bella Italia –dijo este

-mesa para dos –le dije edward

-claro… por favor síganme –nos guio atreves de las mesas y nos indico una pequeña mesa alejada de la demás cerca de un gran ventanal –aquí esta su mesa… enseguida mando un camarero – tomamos asiento uno frente al otro

Edward parecía pensativo pero me miraba fijamente, mis mejillas se comenzaron a tonar rosas y el rio suavemente, mientras aprisionaba mi mano con la suya

-me encanta cuando te ruborizas –dijo, mi cara paso de un ligero rojo a parecer un tomate

-humm… ¿gracias? –murmure algo insegura, huyendo su mirada

El camarero apareció de la nada como si se hubiese materializado frente a mis ojos…enserio edward me tiene embobada… lo bueno de todo es que edward pareció estar en la misma situación

-buenas tardes… mi nombre es Peter y seré su mesero hoy –no entrego los menús –gustan ordenar algo.- Viaje mi mirada por el menú, hasta que me tope con la mejor comida que hubiesen inventado; lasaña

-bella…-dejo la frase incompleta

-lasaña –dije dirigiéndome al mesero

-lo mismo –dijo edward – y dos copas de vino rosa… por favor –

-enseguida –entregamos los menús y el mesero se perdió entre las mesas

De cierta manera la mayoría de las ocasiones no necesitábamos hablar era como si nuestro subconsciente lo hiciera por nosotros, y estas ocasión no fue la excepción a esta regla

Comimos en silencio solo compartiendo mirada y siguiendo en contacto por la unión de nuestras manos

Cuando estuvimos devuelta en el auto dirigiéndonos a su departamento, habíamos acordado ir por mi auto que estaba en el aparcadero de su edificio y de allí yo me iría a mi casa

-sabes en realidad que extrañare –dijo rompiendo el silencio que envolvía el auto

-no –

-dormir contigo a mi lado –dijo girando su rostro para verme, por suerte el auto estaba detenido por un semáforo en rojo

Nuestras miradas se fundieron en una sola y pude ver la veracidad de sus palabras en realidad si extrañaría eso y no era el único

-yo también –el me regalo una amplia sonrisa, producto de mis palabras, tomo mi mano y la llevo hasta sus labios para dejar un suave y tierno beso en el dorso de ella

El contacto de sus labios sobre mi piel hacia que esta ardiese, que mi corazón diera una vuelco y comenzara una carrera contra el aleteo de un colibrí, y que una inmensa sonrisa se dibujara en mi rostro

El semáforo cambio, el contacto visual que había entre los dos se disolvió cuando tuvo que fijar su vista en el frente para después pisar el acelerador

Con el trascurso de los minutos comencé a distinguir calles y demás que era lo que siempre veía camino a casa, pero en este momento a donde menos quería ir era a mi casa no quería separarme de edward pero era algo inminente que tarde o temprano tenía que suceder no podía estar como una sombra siempre junto a el

A los segundos comencé a distinguir de entre el mar de edificios, en donde vivía edward y sus hermanos, una sensación de vacío comenzó a llenarme sabía que a partir de momento en que nos viesen edward y yo no podríamos comportarnos como hasta el momento hacíamos

Me estaba arrepintiendo de esto, tal vez podríamos encontrar otra forma de molestar a alice

Una vez frente a al portón del estacionamiento edward activo la puerta con un control remoto y esta automáticamente se abrió

Dirigió el auto hasta donde se encontraba antes de irnos, a un lado de mi beattle. Apago el motor y bajo del auto para rodearlo y abrir mi puerta

En cuanto estuve de pie solo la puerta nos separaba a edward y a mí el se inclino hacia mí, pude ver la intención de rosar sus labios con los míos cuando una voz nos sobresalto a ambos haciendo que giráramos el rostro hacia donde provenía

-¡bella!... ¡edward!...-grito una vocecilla y puede escuchar un gruñido de frustración de mi acompañante – ¡volvieron! –

-"oh oh… el show comienza" –pensé


siento muchisimo haber tardado pero es que la verdad estas dos ultimas semanas no han sido las mias

entre examenes, exposiciones y trabajos especiales creo que apenas tuve tiempo de dormir

espero que les guste y como compensacion talvez mas tarde vuelva a actualizar

gracias por lo ya mas de 50 rw y los que obtuvo mi OS Comprando una Cama Nueva mil gracias

atte

con cariño

faniii