Sognare
Bueno, aquí esta el segundo capitulo, he decidido que seran cuatro capítulos, y no tres. Espero que no me demore mucho en subirlos, y que les guste!!!. (Además estoy en época de exámenes… así que no puedo hacer mucho) (Por cierto, el titulo de iris (goo goo dolls) va por que estaba escuchando esa canción cuando escribía la historia)
Disclaimer: los personajes de esta historia no me pertenecen, los uso para divertirme un rato XD!!!
2. El sueño de el: Iris
Muchas cosas pasaron, en un pequeño lapso de tiempo, que el aun era incapaz de asimilarlo. Eran tres días desde que su mamá le entrego el sobre, y el aun no lo abría. No tenia curiosidad por saber lo que ahí decía.
Empezaba a amanecer el día viernes. Pero aun era la madrugada. El ya llevaba despierto varias horas, a su lado. Su hija ahora dormía en la casa de su tía Kaede, que ahora tomaba el turno de cuidarla ya que su mamá no estaba.
El sobre… el no lo abriría, no hasta que estuviera seguro…
Estaba arrodillado al pie de la cama de su esposa, ahí se había quedado dormido la noche anterior. Le dolía el cuerpo por eso. Miro el reloj, y recordó que en media hora comenzaba su turno, y se levanto.
Miro la habitación detenidamente. Todo estaba igual. La miro a ella. Y todo seguía igual. Algo se sentía raro. Algo muy dentro de el se sentía raro.
Esa vez el escenario ya no era el mismo. Ella, sentada frente a el, parecía aun no notar su presencia, y parecía perdida en el pensamiento, cantando una melodía extraña para el. El campo de flores a su alrededor le parecía familiar, el olor de esas flores blancas también. Pero no intento recordarlo, y se sentó al lado de ella.
- ¿puedes oírme Kikyou? –
- estoy aquí, Inuyasha.- le respondió ella, dejando de cantar.
- ¿me he quedado dormido? – estaba confundido, no recordaba haberse quedado dormido antes de darse cuenta de que estaba ahí.
- así parece… dormilón – se burlo ella.
- huh… parece que últimamente he estado muy cansado. –
- si, pues deberías descansar más, o terminaras desmayándote mientras trabajas- dijo ella, enojada – además, se que casi no ves a Asuka estos días.
- ¿Cómo es que…?-
- ¿acaso crees que por estar es este estado estoy sorda? Puedo escuchar todo lo que dicen los pacientes y las enfermeras, hablan de que tu estas atado a mi, y que ya no te importa nada más, ni siquiera de tu propia hija, y que sienten pena por la pobre niña… - su temple ahora reflejaba una profunda tristeza, mas que lo habitual, pero aun no mostraba signo alguno de alteración.
–Inuyasha, yo no necesito que estés todo el día a mi lado, no te hace ningún bien ni a ti ni a Asuka. Además no hay nada que puedas hacer por mí durmiendo a mi lado, y abandonando a nuestra hija al cuidado de familiares-
- ¡pero! ¡Yo quiero estar a tu lado, no pienso dejarte sola Kikyou! –
- Inuyasha, no hay nada que puedas hacer por mi en ese estado, ¿acaso te quedas a mi lado, para hablar conmigo ahora? ¿Aun no has intentado hacerlo desde otra parte? – sonó desafiante, muy diferente a lo habitual.
-… - el sabia que ella sabia lo que le pasaba. Ella era probablemente la única persona que le entendía, y sabia como se sentía, y el inmenso dolor que era despertar cada día desde ese día.
- inuyasha, incluso si muero, quisiera que no te quedes anclado al pasado por mi. Yo no quisiera eso, seria muy doloroso para mi…
- ¡tu no vas a morir!! No me importa que tenga que hacer, así tenga que venderle mi alma al mismo demonio, no dejare que mueras Kikyou!
- ……….-
- prométemelo Kikyou, prométeme que no dejaras de vivir. –
- yo no puedo prometer eso. –
- no, Kikyou, claro que puedes- la abrazo y la acerco a su pecho, llorando – tienes que hacerlo… por mi, por asuka, por ti misma…-
- … yo….-
- ¿sabes como se llaman las flores en este campo, Kikyou?-
-…no lo recuerdo…-
- estas eran las flores del campo que visitamos el día antes de que yo te propusiera matrimonio… - el no lo noto hasta que las gotas de lagrimas llegaron a sus brazos. Kikyou lloraba, por primera vez en mucho tiempo ella lloraba.
- ¿Por qué no lo puedo recordar, Inuyasha? ¿Por qué no puedo recordar estas cosas? ¿Qué demonios me pasa? Inuyasha… te lo prometo…-
Entonces todo fue desapareciendo poco a poco, y el sueño ya no era sueño.
Despertó acostado en el suelo, respirando agitadamente, aliviado por lo que le dijo su esposa en el sueño.
- no te preocupes Kikyou…yo mantendré esa promesa. -
En media hora comenzaría su turno en el hospital. Salio del cuarto, ya listo para ir a trabajar.
Saludo a la enfermera de turno. Saludo a la señora que leía el mismo libro en el pasillo. Siguió de largo, y no se detuvo hasta llegar al piso donde trabajaba.
La sala de emergencias ya tenia algunos pacientes esa madrugada. Pocos graves, muchos con enfermedades poco relevantes, y algunos ya casuales.
Aun no comenzaba su turno, se había levantado demasiado temprano.
"mierda… parece que me he levantado demasiado temprano…"
Sin saludar a nadie, camino hasta la pequeña sala que estaba reservada para los doctores, se sirvió un café, y se sentó en un sillón. No paso mucho hasta que alguien más entrara a la habitación.
Tardo un tiempo en reconocerlo, pues el cuarto estaba oscuro cuando el entro, y no lo pudo ver bien.
- hola.- Lo saludo, como siempre.
- hola – le respondió el.
El fue su compañero desde la universidad. Durante 8 años no hicieron mas que divertirse en la facultad de medicina (claro que estudiaban, pero encontraban formas de hacerlo sin estropear sus estudios). Aunque también era rivales (más de una vez terminaron en peleas sin sentido), pero por alguna razón terminaron siendo amigos. El era Kouga Doumeki (n/a: jeje use el apellido del doumeki de xxxholic…).
- pero, ¿Qué haces aquí? ¿No se supone que deberías estar en el piso de pediatría? – le pregunto el, extrañado de que bajara a ese piso.
- me han llamado para atender un caso. –
- ah… ¿el del choque?-
- si. Es un desastre. Por eso me han llamado a mí. –
- no te creas tanto, si no estoy ahí yo es porque aun falta un poco para que empiece mi turno –
- ¿porque estas tan temprano aquí? Nunca pensé de ti como del tipo puntual –
- pase aquí la noche – le respondió a el, sin añadir mas detalles
- vaya, ¿tan duro es trabajar en la sal de emergencias que ni siquiera tienes tiempo de ir a tu casa? –
- no fue por eso…-
- oye –
- ¿Qué? –
- ¿Cómo esta Kikyou? –
- igual…- respondió el con un poco de tristeza
- ya veo… - sabiendo que el no quería seguir hablando de eso no le pregunto más y cambio de tema
- Miroku vendrá el sábado de Kyoto, no se para que exactamente, pero creo que vendrá con alguien mas –
- ¿en serio? ¿Será que vendrá con Sango? –
- en realidad no lo se. –
- oi, ¿Qué hay del caso que te asignaron? ¿Ya lo olvidaste? Ja ja ja… - el rostro de Kouga palideció, lo había olvidado completamente.
- ah! Maldito lo sabias todo este tiempo y no me lo dijiste! –
- cuidado Koga, ahora no es momento de pelear, tienes un paciente ¿lo olvidas? –
- mal…maldito – balbuceo el mientas corría fuera de la sala
Inuyasha no paro de reír por un buen rato, hasta que se dio cuenta de ya había comenzado su turno.
Los dos yacían recostados sobre el césped del patio de su casa, respirando el aire fresco de la mañana, y de la compañía del otro. Ambos compartían un silencio triste, porque sabían que pronto tendrían que despedirse.
- miroku, ¿Cuándo vas a regresar? –
- no lo se Sango. –
- ….-
- pero te prometo tan pronto me sea posible. – añadió el, al ver la cara de tristeza de ella.
-¿tanto quieres lograr eso?-
- es una deuda pendiente, que debe ser cobrada. Se lo debo a Inuyasha –
- lo se. Pero entonces, hazlo bien. –
- lo haré, no dudes que lo haré. –
- y trata de regresar a casa pronto… -
- tú no te preocupes por eso, te llamare todas las noches… -
- me voy a sentir tan sola sin ti… -
- yo también, sango… -
Ese día, a diferencia de otros, regresaba caminando a su casa, a pesar de que tenía un auto, por alguna razón había preferido ir caminando.
Todo ese día, no pudo dejar de pensar en el sueño que tuvo, y todo lo que ella le dijo en el… le hacia daño…así que por primera vez en un tiempo iría a casa.
Siguió caminando, sin fijarse por que caminos iba, pues ya sabía la ruta de memoria, y no podía equivocarse.
El había conocido a Kikyou por esos alrededores, y durante muchas semanas no dejo de seguirla por ahí, a pesar de que el vivía muy lejos de ese lugar. Así fue como aprendió a escurrirse sin ver visto por ella por todas esas calles. Y años después se entero de que ella siempre supo que el la seguía.
Flash back:
El caminaba por una cuesta, camino a la casa de un amigo. Como cualquier persona de su edad, no se daba cuenta, ni le importaba por donde iba. No conocía esos alrededores, era quizás la primera vez que caminaba por ahí, sin mas direcciones, que un "frente a la tienda X en la zona XXX en el edificio 111" dada por su amigo.
Después de un rato, sin encontrar el edificio, se dio cuenta de que caminaba en círculos. No se le ocurrió más que llamar a su amigo, para que lo vaya a ver al parque que tenia cerca, y que por cierto, estaba casi desierto.
No vio a nadie por los alrededores, y como su amigo no llegaba se subió al árbol que vio mas cerca (porque no vio ninguna banca por ahí) y se recostó en el.
El casi se queda dormido, pero un sonido de alguien corriendo lo despertó.
Era una mujer, probablemente de su edad, muy alta, y con un cabello muy largo y negro. Se sorprendió mucho al verla, en especial porque nunca en su vida había visto a alguien como ella.
Pero se le fue de la mente, cuando la vio caer al suelo, exhausta de tanto huir…
Se levanto sobresaltado de lo que acababa de ver, dispuesto a saltar del árbol para ayudarla, pero no tuvo tiempo. Ella se paro antes de que el pudiera preguntarle si estaba bien, pero no siguió huyendo. Se quedo ahí dispuesta a enfrentar a su perseguidor.
El no tuvo tiempo de reaccionar ante como vio que ella noqueaba a un hombre, probablemente del doble de su peso y tamaño, y salía caminando del parque, como si nada hubiese pasado.
Así fue como el conoció a la mujer que 5 años mas tarde seria su esposa.
Por cierto, Miroku no llego hasta después de media hora del incidente con la chica, e Inuyasha no le menciono nada sobre ello.
Fin flash back.
Claro que después de eso, las visitas a ese lugar se hicieron mas frecuentes para el. Y también las sospechas de sus amigos de que finalmente alguien había atrapado a Inuyasha. Lo que ignoraban era que la chica que se lo quedaba no sabia ni su nombre, y probablemente ni lo recordaba, o ni siquiera lo vio ese día en el parque.
Pero de alguna forma las cosas se dieron bien y ellos dos terminaron juntos.
Recordar todo eso al caminar por ahí, no lo puso nostálgico ni triste. El estaba feliz, pues al revivir esos momentos al pasar por ahí, le hacia sentir la felicidad de los días que paso al lado de Kikyou. Pensó que quizás Kikyou tenía razón. Supo que ella se sentiría mejor si el se sentía mejor.
Así el siguió caminando, hasta ver una vez mas el parque donde vio a su esposa por primera vez en su vida. Pensó que después de tantos años, Kikyou fue la primera mujer en que se fijo, y la única a quien el había amado hasta entonces.
Las luces del parque ya estaban apagadas, ya era muy entrada la noche cuando el llego ahí. Entro tan rápido como había entrado la primera vez que estuvo ahí, y como si el hecho de estar ahí, podría revivir más aun los recuerdos de su adolescencia, trepo al mismo árbol de ese día y se recostó ahí.
"Y abandonaría la eternidad por verte Kikyou, porque se que aun estas ahí de algún modo, eres lo mas cercano al cielo de lo que yo alguna vez estaré, y no quiero dejarte ir ahora. Y todo lo que puedo ver es ese momento, y todo lo que puedo respirar es tu esencia, cuando nuestro tiempo termine, solo quiero no extrañarte mas. Y no quiero que el mundo me vea, porque no creo que me entiendan, cuando ya no puedas luchar más solo quiero que sepas quien soy."
A pesar de ser muy entrada la noche, y de que el parque estaba a penas iluminado por un segundo, Inuyasha creyó sentir la esencia de Kikyou muy cerca de el.
"¿a esto te referías Kikyou?" pensó el, al sentir aun mas fuerte la presencia de Kikyou.
Aunque días después se convenció de que era solo su imaginación, aquella presencia que sintió en ese parque lo siguió hasta su casa y lo acompaño hasta cuando el se quedo dormido, varias horas después de eso.
Al día siguiente despertó más descansado que nunca, y de un extraño buen humor. Para variar, las cosas en su vida se sentían casi completamente normales. Casi…
Esa noche, a pesar de que el había dormido ahí, Asuka se quedo durmiendo en la casa de su tía, porque cuando se dio cuenta ya era muy tarde cuando se fue del parque.
Pensó que la recogería mas tarde, al salir del trabajo.
Luego de un rato de caminar al trabajo, recordó algo muy importante, que lo hizo correr hasta el hospital.
Llevaba más de media hora esperando a que el avión que venia de Kyoto llegara. Era de esperarse, ya que las personas a quien el esperaba, como el resto de sus amigos (y el) no tenían el habito de llegar a tiempo.
Aparte, no había comido nada desde la noche anterior, quien lo mandaba a el a ir a una fiesta cuando sabia que debía levantarse temprano. Y para rematar tuvo que ordenar el desastre en su casa para recibir a sus amigos ese día, si, definitivamente ese no era su día.
Finalmente 15 minutos después vio el anuncio en una de las pantallas que decía que el vuelo ya había aterrizado. Se dirigió a la puerta de salida, y antes de que el empezara a buscarlos, las personas que no veía desde el día de la graduación se acercaron a el y lo aplastaron entre los dos, además lo hicieron caer al suelo.
- ¡que le pasa! ¡Vaya forma de saludar a alguien que no han visto por más de 7 años! ¡De verdad, parece como si no hubieran madurado un poco en este tiempo!- grito el, levantándose del suelo, y devolviendo los empujones a los dos.
Ahí, frente a el estaban parados sus otros dos mejores amigos de la universidad. Miroku, y Suikotsu ambos cirujanos en la ciudad de Kyoto
- cuanto tiempo sin vernos, Kouga. – dijo Miroku cogiendo sus maletas
- si, es cierto – dijo Suikotsu, que solo llevaba un bolso de mano
- pero, las circunstancias pudieron haber sido mejores. –
- si, pero al menos casi todos estamos reunidos. ¿Dónde esta Inuyasha? – dijo Suikotsu
- pues, el sabia que ustedes venían hoy, pero se ha quedado dormido y no pude hacer nada por despertarlo –
-vaya, pero si es el quien no ha cambiado después de tanto tiempo… - dijo miroku, sin sorprenderse de que le no estuviera ahí.
- da igual, de todas formas lo veremos mas tarde en el hospital. –
- si, ya vamonos, tengo ganas de dormir lo que me queda de dormir. –
- oye Miroku, ¿como es que Sango te ha dejado venir solo?, eso si que es una sorpresa –
Flash back:
La primavera ya estaba muy cerca, el día cuando volvió a encontrar a la chica del parque. Durante un buen tiempo, fue varias veces a la casa de Miroku, solo para ver si de casualidad se encontraba con ella… solo por si acaso el la pudiera ver…
Ese día fue la tercera semana que visito la casa de su amigo, que ya estaba algo cansado de recibir visitas de el, ya saliendo, fue directamente al parque, y volvió a subirse al mismo árbol de la ultima vez, esperando.
No pasaron más de 15 minutos hasta que la vio pasar, muy lentamente, y parecía exhausta. Era la quinta vez que la veía en ese estado, así que ya no le parecía tan extraño. Esta vez aun llevaba puesto el uniforme del colegio, y una mochila a la espalda que parecía ser muy pesada. Daba la impresión de ser una persona muy ocupada. Su rostro tenía un par de rasguños, y estaba un poco sucio, además respiraba agitadamente y sudaba. Le basto una mirada para saber que esa chica no había dormido bien en mucho tiempo.
Nadie necesito decírselo para el saberlo, ella no era feliz, y además su vida parecía ser muy difícil. Ese parque parecía ser el único lugar donde de verdad podía descansar.
Decidiendo si bajar de su escondite, o ir a consolarla, la chica sentada sobre una banca en ese parque vació, se desmayo.
Sin pensarlo dos veces, el salto del árbol (a la mañana siguiente le dolió) y se apresuro a reanimarla. No tardo mucho, pues ya le habían enseñado como hacerlo antes.
El primer impulso de ella al recuperar la conciencia fue empujarlo, y el cayo fuera de la banca.
- ¡que haces, pero si te acabo de despertar! –
- ¡¿quien eres?! – respondió ella sin hacerle caso, estaba asustada, pero no lo demostraba.
-¡pues soy el que te despertó después de que te desmayaste!!Inuyasha Taisho! – le dijo el, parándose del suelo
- ¿me desmaye? – pregunto ella, ahora un poco más calmada.
- ¿Qué creías que hacia?, perdiste la conciencia y casi caes al suelo. –
- pues yo… pensaba que tratabas de robarme… - dijo ella avergonzada de haberle gritado a quien le había ayudado. – lo siento… gracias –
- huh… de nada… - dijo el, fingiendo orgullo. – entonces, ¿Cómo te llamas? –
- pues, yo soy Kikyou Matsuzaka… -
- gusto en conocerte, Kikyou. –
- a mi también me da un gusto conocerte, Inuyasha. –
Después de esa presentación formal, hubo un silencio incomodo entre los dos, ambos se sonrojaron, y ambos bajaron la cabeza al notarlo.
- te molesta si te pregunto, ¿Por qué te desmayaste? ¿Acaso estas débil por algo, ya que te noto algo cansada? –
- … no es nada, ya volveré a casa y me sentiré mejor… pero gracias por preocuparte… - le respondió, evadiendo la respuesta verdadera, pero sonriendo al notar que el se preocupaba por ella
- entonces te acompaño a tu casa, seria mejor acompañarte en caso de que te vuelvas a desmayar… -
- entonces… vamos. –
Así fue la primera vez que se hablaron, un encuentro muy esperado por el que ya se había enamorado, y uno inesperado para ella, que sabia que el era quien lo esperaba todos los días en el parque, y que de alguna manera, le alegraba un poco el día.
Fin flash back
