Sognare

Bueno, falta poco para que termine la historia, y aun creo que me falta mucho por explicar así que este capitulo va a ser un poco largo para variar (porque después se me alargan a 5 los capítulos y después a 6… y así sucesivamente y no me gustan que mis historias se hagan largas…). También no se si lo notaron pero cada capitulo de esta historia va con nombres de canciones, esta es del ending de wolf's rain gravity… pues en este capitulo se desvela parte del pasado de Kikyou… ni yo se que va a pasar, por eso me estoy apresurando escribiéndolo!!!

Disclaimer: ninguno de los personajes en esta historia me pertenece, solo los uso para mi propia diversión, sin fines de lucro.

3.- el sueño de ella: un largo camino.

Ya amanecía en el Hospital, y el ya estaba por llegar, tarde como siempre. Ellos ya lo estaban esperando, todavía con sueño después del largo viaje, pero bien acomodados en el sala de los doctores, tomando un merecido café y hablando en un tono muy alto, recordando los tiempos de la facultad de medicina, riendo, y molestándose como si solo hubieran sido unos días desde la ultima vez en que se vieron.

Todos parecían haber olvidado las razones por las cuales estaban ahí, pero no era así, pues solo ponían buena cara mientras nadie mencionara las verdaderas circunstancias.

Habían pasado ya tres horas desde que miroku y suikotsu llegaron al país, y esas tres horas las pasaron tomando algo de sake, lo suficiente para estar un poco ebrios, bromeando sobre los pasados de cada uno, y apostando a ver que cara pondría Inuyasha al llegar y verlos ahí a los tres.

Después de un rato, lo escucharon llegar, saludar a las enfermeras y a los doctores de turno, y después caminando a la sala de los doctores. Como si hubiera sido por reflejo, Kouga, Miroku y Suikotsu callaron instantáneamente al oírlo acercarse.

Al entrar al cuarto donde seguramente nunca había nadie, pensó que finalmente había perdido la cordura, al ver a sus tres mejores amigos parados en el medio de la sala, esperándolo a el.

- hola Inuyasha, ¿han pasado algunos años ya, no? – dijo Miroku

- hola Inuyasha…- lo saludo suikotsu.

- pero hombre, no te quedes mudo. Estos dos de aquí vienen de Kyoto. – dijo Kouga, viendo que Inuyasha no reaccionaba

- hola chicos… - los saludo el

-¡¿Cómo que hola chicos?! ¡No nos hemos visto desde el día en que Miroku se casó! –

- el tiene un punto… y además ahora he perdido la apuesta…. – dijo suikotsu algo decepcionado.

- ¡ya esta bueno, Inuyasha nos hemos tomado la molestia de venir hasta acá y tu nos recibes tan incordialmente! Por otro lado, he sido yo quien ha ganado – dijo Kouga, molesto, y al mismo tiempo celebrando lo fácilmente que les había ganado a sus amigos.

-¡¡ A el!! – dijo miroku, molesto por haber perdido la apuesta

Ahora Kouga, Miroku y Suikotsu estaban acercándose a el, cada vez mas cerca.

- eh… eh... chicos… ¿q… que hacen?- dijo Inuyasha ahora un poco asustado

- pagaras el tratarnos así Inuyasha… además de pagar la apuesta que acabo de perder - en este punto, Inuyasha dedujo que los tres estaban bien ebrios. Pero no pudo hacer nada.

Lo siguiente que sintió fue el estar aplastado en el suelo por tres hombres.

- ¿no creen que ya están un poco grandes para eso? – les dijo el en un tono sarcástico, adolorido por el ataque de sus amigos.

- ¿no te recuerda esto a los viejos tiempos, Kouga? –

- ya salte de encima maldito monje libidinoso… - (n/a: si, Miroku es un monje/doctor… mas tarde quizás ponga una explicación de esto)

- pero si no lo has llamado así desde la universidad… -

- ya quítense de encima… no puedo respirar bien –

- siempre decías eso como excusa para que nos quitemos de encima –

Esta vez el ya no respondió. De verdad ya no podía respirar.

- oigan chicos… creo que lo que dijo era verdad –

- huh? Ah!!! Párense!! –

- creo que nos hemos puesto un poco pesados con los años –

-bah, abras sido tu Koga, porque yo sigo igual desde siempre –

- si me permiten preguntar, ¿Cuál era la apuesta? –

- ja, ja, ja, ja, ja, ja – rieron los tres a carcajadas.

Solo por un momento, gracias a esos amigos suyos, volvió a sentir lo que era la normalidad, pero ese sentimiento no duro mas de unos segundos…

-------------------------------------------------------

El mismo lugar donde despertaba cada día no era su mundo. A pesar de que era un lugar más puro y hermoso que el real, no era feliz. Su felicidad se hallaba junto a otra persona, y esa persona no la podía acompañar por siempre en ese lugar.

Ese día llovía, y aun así ella salio una vez mas a investigar los alrededores, para quizás hallar una salida.

Según ella contaba, ese día seria primero de septiembre… faltaban quince días para Su cumpleaños… eso la ponía aun mas triste, no podría estar presente el día de Su cumpleaños…

De tanto caminar sin siquiera mirar por donde iba, llego a lo que parecía ser un pequeño pueblo. Era la primera vez que veía algo así durante todos esos meses, eso por un segundo le aumento la esperanza.

Camino por lo que parecieron ser varias horas, y llego extremadamente cansada, solo para ver que nadie habitaba en ese lugar.

Apenas llego al centro de la ciudad se hizo todo oscuro. Aun podía ver las casas a su alrededor, pero pronto supo que ese lugar pronto desaparecería.

Ella había estado caminando todo el día para llegar a ese lugar. A pesar de no estar caminando de verdad, sentía una fatiga extrema y termino recostándose en el suelo de ese lugar.

Ahí recostada en ese suelo, comenzó a llorar de rabia. Ese lugar terminaría llevándola a la locura. La única cosa que quería era volver a la vida. Sabía que algo la estaba quemando por dentro y pronto ella se extinguiría.

Ese sentimiento le era extrañamente familiar… ese sentimiento le hacia recordar otras épocas, antes de conocer a Inuyasha…

Flash Back:

Ese día se había atrasado para llegar a su casa. No podía más. Desde la noche anterior no había podido dormir bien, pues las constantes discusiones de el y ella no la dejaban dormir, unos días antes anterior alguien trato de robarle todo lo que había estado ahorrando, pero por suerte pudo defenderse bien, y no perdió su dinero, pero termino aun mas cansada de lo normal.

Por los últimos 3 años ella había vivido con una familia adoptiva, luego de que sus padres muriesen en un accidente aéreo. Al ser ella la hermana mayor, automáticamente se convirtió en la mamá de su pequeña hermana, que apenas tenia 6 años.

Las cosas no parecían marchar muy bien en la casa adoptiva, nunca le había agradado el señor que la acogía en su hogar, por alguna razón, le causaba asco. Así que pasaba el menor tiempo posible con esa pareja, y procuraba que su hermana también guardara distancia.

La pareja de casados Matsuraa eran ahora sus tutores, y eran una pareja bastante peculiar. En el tiempo que ella estuvo en la agencia de adopciones, que no fue mucho, escucho algunos rumores sobre esa familia. Ya varios huérfanos habían pasado por esa casa, y los comentarios que hacían de ellos no eran muy buenos, en realidad se alegraban de salir de esa casa, y eso la asustaba.

Pero ya llevaban algunos meses viviendo ahí y hasta hace poco todo era normal.

Ese día ya iba tarde a su casa. Esta era la tercera vez que lo hacia esa semana, y la retaban cada vez que lo hacia, pero no era su culpa. No era que no quisiera llegar temprano a casa, sino que trabajaba día a día para reunir suficiente dinero para alquilar un apartamento y vivir ahí con su hermana, cuando alcanzara la mayoría de edad, que seria pronto; la hacían quedarse hasta tarde, pero ellos no lo sabían.

"solo aguanta un poco mas… ya casi llegas a casa…" se decía a si misma, pues corría tan rápido como podía para no llegar aun mas tarde.

Jadeando llego hasta la puerta de la casa, y entro sin hacer mucho ruido.

-¿hola? Ya llegue…- la casa estaba completamente a oscuras, y como era muy grande era imposible saber si había alguien allí.

Dejo sus zapatos en la entrada de la casa y se dirigió a la cocina, llamando a la sra. Matsuraa, pero ella tampoco estaba ahí. Generalmente para esas horas ella ya estaba cocinando la cena, y seguramente ya la habría retado por llegar tarde.

Pero algo la preocupo aun más. No oía a su hermanita corriendo hacia ella para saludarla gritando "one-san"

- ¿Kaede?...- espero un rato y pronto supo que ella no respondería.

Se apresuro hasta el cuarto de sus padres adoptivos, pero antes de abrir la puerta sintió un escalofrió recorrer todo su cuerpo. Una corazonada le aviso que algo malo estaba a punto de pasar, y lo primero que se le ocurrió fue huir, pero recordó a su hermanita y decidió ir a cogerla antes de huir.

Lo siguiente que vio fue una escena un poco reconfortante y escalofriante al mismo tiempo.

Su hermanita yacía recostada en el suelo, sobre un montón de papeles con dibujos infantiles en ellos. Su madrastra junto a su padrastro, recostados sobre la cama principal viendo la televisión, sin hablar. Pero eso era solo a primera vista. Ahora sabía a que se referían los niños de la agencia de adopciones.

El grito de su hermanita hizo que la pareja se levantara, viendo a Kikyou que miraba petrificada la escena. Su hermanita tenía la cara roja por un manotazo y los ojos llorosos de miedo.

La pareja se abalanzo contra ella, y la tiraron al suelo, y ella en la desesperación no supo que hacer más que, gritarle a Kaede que se esconda y se encierre en algún lugar.

Entonces la pelea comenzó. Al ver ella al hombre desabrocharse el pantalón, empezó a pelear por levantarse del suelo. No dejaría que nadie la violara.

Nunca supo de donde, pero ella saco suficientes fuerzas para empujar a ese hombre y para después noquear a la señora que la agarraba. Solo que después de un rato el hombre se levanto y fue a por ella, pero ella empezó a huir.

Salio de la casa, sin saber a donde correr, aun con su mochila en su espalda, la cual la retrasaba. El estaba muy cerca de ella, y pronto la alcanzaría. Sabía que cuando eso pasara tendría que enfrentarlo. No le quedaba más opción, no había policías alrededor, y la agencia de adopciones quedaba muy lejos.

Para empeorar las cosas, las calles estaban vacías, así que nadie podría ayudarla.

Dejo de correr, y tiro la maleta al suelo. Se quedo parada frente a el, sin mas armas que sus puños. El también paro y se quedo parado frente a ella, casi riendo pensando que seria fácil vencer a alguien a quien doblaba en peso y tamaño.

El no tuvo tiempo ni de ver el momento cuando hábilmente la chica le dio un fuerte golpe en el estomago que lo dejo sin aire, y otro en la cabeza que lo dejo noqueado. Ella también estaba muy sorprendida, en realidad nunca espero que ese hombre cayera desmayado al suelo por los dos golpes que le dio.

Antes de que pudiera pensar bien, salio corriendo sin dirección definida, con su mochila a cuestas. Después de correr por unos minutos, llego para su sorpresa al parque que a veces visitaba cuando iba temprano a su casa.

Ahí tuvo tiempo para descansar en la misma banca de siempre y organizar un poco sus ideas. Entonces los recordó, su hermanita aun seguía en esa casa. Se iba a levantar pero a penas trato de ponerse en pie cayo desmayada. Y después de eso, despertó en los brazos del mismo chico que a veces veía observándola desde el árbol frente a ella.

Su primera reacción fue de gritar, pues pensó que podría ser un acosador, pero por alguna razón sintió un sentimiento de familiaridad en sus brazos, y bajo la guardia.

El, para su sorpresa se ofreció a llevarla a su casa, cosa que acepto, por si las dudas aparecía ese hombre de nuevo. Pero en un punto del camino decidió que seria mejor despedirse de el ahí.

Empezó a correr nuevamente, esta vez en dirección a la casa, a ir por su hermana y por sus cosas.

Al llegar nuevamente a ese departamento entro sin anunciarse, sin quitarse los zapatos y corrió directamente a la habitación de su hermanita.

Le pareció muy raro que esa mujer no apareciera por ningún lado, lo que la asustaba mas, era que toda la casa estaba en silencio.

Entro despacio y sin hacer mucho ruido, pues, mucho antes de entrar, su intuición le aviso que ahí dentro estarían su hermana y esa mujer.

Abrió la puerta lentamente, lista para atacar o defenderse si era necesario, pero no fue atacada al entrar a la habitación. En lugar de eso, pudo apreciar completamente, y los sucesos que estaban por pasar, se le quedarían grabados en su mente por el resto de su vida.

Ella pudo ver todo el cuarto bien iluminado, la cama en medio del cuarto estaba descendida, tal y como su hermanita la dejo esa mañana… como habían cambiado las cosas desde esa mañana… no podía ver a nadie en todo su alrededor, y parecía que no había nada con vida en todo el cuarto.

- ¿kaede? – pregunto con una voz temblorosa, procurando no alzar mucho la voz

-……- no hubo respuesta de parte de su hermanita.

- ¿kaede? – pregunto de nuevo ahora en un tono un poco mas alto.

-……….- una vez más nadie respondía

- ¡¿kaede?! – grito ella, ahora con desesperación, pues temió que lo peor hubiese pasado con su hermanita menor.

- ¡hermana! – el grito provenía del armario en la esquina de la habitación, corrió hasta ahí, en un apuro por ver a su hermanita, y salir de esa casa maldita tan pronto pudiera.

Al abrir la puerta, vio a su hermanita, acomodada en posición fetal, en una esquina del pequeño armario, y cubierta por una manta, de modo que parecía un pequeño bulto de abrigos.

- ¡kaede! – suspiro ella aliviada, y un poco menos preocupada. Abrazo a su hermanita tan fuerte como pudo, hasta que ella le dijo que no la dejaba respirar.

- ve y coge todo lo que puedas llevar en tu maleta, que nos vamos de aquí. – le ordeno a su hermana, que la observaba con preocupación.

- hermana, ¿Qué esta pasando? – pregunto ella, con lagrimas en sus ojos, completamente ingenua a lo que estaba pasando en esa casa.

- no va a pasar nada, kaede. Solo nos iremos de aquí. –

- pero… ¿a donde vamos a ir? –

- de eso no te preocupes, que yo lo tengo todo planeado. –

Las dos hermanas empezaron a recoger sus pertenencias, y Kikyou, aquellas cosas de valor que podría vender sin problemas. Aunque le producía un sentimiento de horror el robar, ahora las circunstancias no le dejaban más opción.

Ya salían de la casa, cuando Kikyou noto que su hermanita no llevaba mucha ropa.

- kaede, ¿y el resto de tu ropa? –

- esta sucia…-

- ¿Dónde esta? –

- en mi baño.-

- tu quédate aquí, y grita si pasa algo. Yo iré por tu ropa. – la pequeña niña asintió, un poco preocupada por su hermana y porque aun no tenia idea de lo que pasaba.

Se apresuro a llegar hasta el baño, sin ver siquiera si alguien se le acercaba, o si percibía alguna presencia. Paso caminando rápido por los pasillos con la guardia baja, confiando en que no había nadie en la casa.

Y cuando entro nuevamente a la habitación de su hermana, pudo percibir algo que no noto antes, quizás por toda su desesperación, o quizás porque estaba muy concentrada en encontrar a su hermanita. Olía a muerto.

Tan pronto como se dio cuenta se le puso la piel de gallina, y supo sin verlo que ese olor venia del baño.

Por alguna extraña razón, decidió entrar y averiguar que era. Por el resto de sus días, se arrepentiría de esa decisión que la perseguiría incansablemente por los sueños, hasta que alguien logro calmarla.

Entro lentamente sin ver adelante, sino solo el suelo, que se veía limpio, tal y como esa mujer lo dejaba todas las mañanas. Pero algo en su interior le decía que no mirara al frente, y ella no hizo caso.

Alzo la vista lentamente en dirección de la bañera, tratando de predecir lo que pasaría a continuación, tratando de detenerse a si misma de mirar.

Ahí, tendida en la bañera, yacía esa mujer. Le tomo algo de tiempo asimilar esa imagen que veía. Ella tenía la boca abierta, repleta de sangre, al igual que sus muñecas por lo que supuso que se había suicidado.

Cuando por fin pudo organizar sus ideas, imagino que seguramente les echarían la culpa a ellas. no podía quedarse en ese lugar mucho tiempo mas.

Fin flash back

Las lágrimas seguían recorriendo por su rostro, al recordar esos momentos tan tortuosos, y aun acostada en el suelo del pequeño pueblo abandonado, ella empezaba a perder toda la esperanza.

"¿alguna vez podré verte de nuevo?"

Continuara….