Sognare
Bueno… este es el cuarto capitulo, y espero que me salga mas largo que el anterior, y que llegue a un punto donde el final sea visible para mi, porque se me esta extendiendo un poco mas de lo esperado... la canción que escogí para este capitulo es el tema de la película de romeo y Julieta de hace como mil años que se llama a time for us… es verdaderamente triste esa canción…
Disclaimer: los personajes de Inuyasha no me pertenecen son propiedad de su creadora y de otras personas (creo…) ¡¡así que no me demanden!! n.n
4. – Un Tiempo para Nosotros –
- bueno, díganme que hacen aquí, porque no creo que hayan venido solamente para tirarse encima mío.- dijo el, una vez repuesto del dolor de espalda que sus tres amigos le habían causado.
- vaya Inuyasha, parece que después de tantos años no has perdido el tacto con la gente…- le respondió Miroku con tono sarcástico.
- hemos venido aquí por ti… - le dijo Suikotsu, que quería hablar sin rodeos, el estaba muy ansioso, como si quisiera ver a alguien rápido. (Eso sonó un poco raro…)
- ¡¿ah?! – exclamo el, sorprendido de verdad, pues el esperaba que solo estuvieran de paso por la ciudad, por la conferencia medica, que desde hace unas semanas habían estado promocionando por los medios.
- si, gracias por decirlo con tanta delicadeza Suikotsu…- se quejo Kouga, que, al igual que Miroku le quedaron viendo mal.
- supongo que de todas formas te lo íbamos a terminar diciendo, y es mejor que lo hagamos ahora mismo que seguimos borrachos… - dijo Miroku, previendo lo que pasaría después de que le anunciara a Inuyasha lo que planeaban hacer.
- estamos aquí para hacerte una oferta Inuyasha… -continuo Suikotsu, mientras Inuyasha empezaba a sospechar lo que querían ofrecerle sus amigos.
- pero hay una sola condición… - dijo Kouga, mirando fijamente a Inuyasha.
- ¿Cuál es la oferta? – pregunto el, algo consternado. Aunque esa pregunta estaba de mas, pues sabia la respuesta de lo obvio.
- vamos a traer a Kikyou de vuelta a la vida. – dijo Miroku, que como todos los demás, miro fijamente a Inuyasha.
Paso un rato, todos miraban a Inuyasha, que tenía la mirada perdida, como procesando las palabras que acababa de oír, sabiendo que no todo podría ser tan bueno…
-…. Cual es la condición…- se atrevió a decir el, después de un largo silencio incomodo.
Los tres amigos se miraron entre si, con miradas de tristeza y amargura, como si esa condición no fuese impuesta por ellos, si no por un poder mayor.
Después de un rato, Suikotsu se atrevió a responder.
- vamos a operar a Kikyou… esperamos poder curar el trauma que tiene dentro del cráneo, las posibilidades son muy altas…- bajo la mirada, pues el quería evitar a toda costo la mirada de Inuyasha – si la operación es un éxito, entonces Kikyou saldrá de su coma… pero si no sale del coma… entonces… deberemos renunciar a la esperanza de traerla a la vida… y desconectarla. –
El ambiente que antes era de risotadas y recuerdos, súbitamente se había vuelto hostil. Ninguno de ellos estaba de acuerdo con esa condición, y estaban seguros que quizás Inuyasha nunca aceptaría. El amaba a Kikyou. Quizás demasiado.
- ¿como es posible que se atrevan a sugerir eso? – pregunto Inuyasha, molesto por la proposición de sus amigos.
-….- ninguno de los tres pudo responder. No sabían que se sentía estar en esa situación, pero si sabían que quizás reaccionarían de la misma manera que el de estar en su lugar.
- Inuyasha, ninguno de nosotros podemos entender como te sientes… pero debes entender que quizás Kikyou no desea quedarse en ese estado por siempre… yo creo que ella desearía aceptar los riesgos de la operación si ella estuviera en tu lugar. – le dijo Miroku, con un tono tan serio, que hizo que a Inuyasha se le pasara la rabia que lo caracterizaba, en especial durante momentos como ese.
- además, Kikyou es joven… tiene muchas posibilidades de curarse totalmente…su pronostico, si la operación es un éxito, seria muy bueno. – dijo Kouga, que hasta ese momento había permanecido callado.
-…- inuyasha se sentó en el mueble mas cercano a el, con un gesto pensativo en su rostro, aun sin decir palabra.
Miroku, Suikotsu y Kouga también se sentaron. Sabían que esa era una decisión muy difícil de hacer, y no esperaban que el les respondiera de inmediato.
A pesar de estar bien borracho, el alcohol parecía ya no hacerle sentir ese efecto de calmante que le traía en los primeros meses sin Kikyou. Podía pensar claramente, y sabía que la propuesta de sus amigos era una gran oportunidad para su esposa. Pero tenía un gran riesgo. Primero debería preguntárselo a Kikyou.
Nadie dijo nada, y no lo hicieron. Los cuatro amigos se limitaron a repartirse el licor, que para sorpresa de todos abundaba en ese lugar. Así continuaron hasta muy entrada la noche, y solo pararon cuando se dieron cuenta de que se les había acabado todo el sake, y mandaron a un enfermero a que les traiga mas.
Siguieron con la borrachera, como si nada hubiese pasado. Siguieron bromeando como habían comenzado la mañana, y luego de que se les acabaron las otras siete botellas de sake, y que las energías se les acabaron para seguir hablando, terminaron su borrachera en la salita del hospital, durmiendo uno encima de otro. Menos Inuyasha, que aun tenia suficientes energías para reptar hasta el tercer piso, donde estaba su esposa.
Ya era el siguiente día cuando Inuyasha dijo algo, y Kouga ya estaba durmiendo la borrachera para ese entonces.
- chicos. Les dare mi respuesta mas tarde. – y los dejo ahí.
Luego de un rato entro una enfermera a la salita del piso de emergencias. Pareció no sorprenderse al encontrarse con esos tres doctores durmiendo la borrachera ahí. Así que mientras Inuyasha subía tambaleándose por las escaleras hasta el tercer piso, una enfermera gritona con una olla en una mano y una cuchara en la otra, se encargaba de destrozarles los oídos a sus amigos en el primer piso.
Llego hasta la habitación tambaleándose, y milagrosamente sin caerse. Abrió la puerta, y como siempre vio todo ordenado, tal y como el lo había dejado la ultima vez que estuvo ahí. Ella también estaba igual.
Se acerco hasta la cama lentamente, tratando de seguir consciente al menos hasta poder llegar cerca de Kikyou.
Se mantuvo consciente hasta que consiguió tocar su mano, que a pesar de estar inmóvil, se sentía suave y tibia, tal y como la recordaba a ella.
"este es el tiempo para nosotros, Kikyou… el tiempo que se nos ha concedido para reparar nuestra soledad… mientras descubrimos el amor que no hemos podido expresarnos en tanto tiempo…"
No sintió el momento en que se despertó en ese lugar. Y, para su empeorar la situación, ese lugar parecía mas deprimente de lo normal… no necesitaba confirmárselo ningún experto, ni aunque lo hubiera para ese extraño caso… el lo sabia, Kikyou no aguantaría mucho tiempo mas. Eso significaba que pronto llegaría el fina, y el no estaba listo para enfrentarlo.
Estaba en lo que parecía ser un pequeño pueblo desolado, un lugar donde no había estado nunca, pero que lo sentía familiar. No sabia que hacia ahí, solo que posiblemente Kikyou estaría cerca de ese lugar. No avanzo mucho, pues el olfato le aviso que Kikyou estaba cerca de el.
La sintió mucho antes de que ella alcanzarla a tocarle el hombro. Supo que ella estaba ahí con el solo por su tenue aroma a flores silvestres, que para su sorpresa en ese lugar aun lo conservaba.
- kikyou…- dijo el, sorprendiéndola a ella que se acercaba.
- …..- ella no le dijo nada, se limito a abrazarlo, tan fuerte como pudo, pues sentía que quizás nunca lo volvería a ver.
El giro en torno a ella, impresionado por el gesto espontáneo, que no era común en su esposa. Y se sorprendió aun mas, al verla sucia y llena de tierra, y además con lagrimas en los ojos. No pudo hacer más que notar que esa mujer que en una época le pareció fuerte e invencible, ahora estuviera tan disminuida y débil. Al verla tan decaída, no pudo hacer nada mas que abrazarla el también. Así se quedaron, por un tiempo que a ambos les pareció eterno, aunque en realidad fueron pocos segundos, a ellos dos que se encontraban ahogados por la soledad, ese abrazo se sintió como la gloria.
- te amo, Kikyou. –
"yo quiero estar contigo… quiero que bajes de tu nube, mi ángel, y vengas conmigo a la tierra para gozar de la felicidad"
- te amo, Inuyasha. –
"toda mi vida esperando a alguien a quien amar… rezando para encontrarte una vez mas a ti… llamando a todos los Ángeles del cielo, y que me concedan un deseo… estar junto a ti en la eternidad"
Ambos sabían que ese momento que compartían juntos era lo más preciado que tenían, y que quizás seria el último que compartirían en ese mundo. Eso hacia de ese recuerdo de los dos aun mas doloroso, pero al mismo tiempo el de mas amor que hasta ese momento ellos dos compartieron.
Ninguno de los dos se atrevió a romper el silencio que los rodeaba, por temor a que eso terminara el sueño, hasta que Kikyou noto que esa visita de Inuyasha no era por puro capricho. Era algo más…
- inuyasha, ¿Por qué volviste? –
- sobre eso… Kikyou, todos han venido…- le dijo el, mientras limpiaba la tierra de su rostro.
- ¿quienes han venido? – pregunto ella, que no entendía nada de lo que el decía.
- me hicieron una oferta… - dijo el, aun sin explicarle nada.
- ….- ella dejo de preguntarle, pues lo entendió todo cuando percibió el dejo de tristeza en su voz.
- van a tratar… - continuo el, sin mirarla a los ojos.
- ¿de salvarme? – pregunto ella tranquilamente, durante mucho tiempo paso pensando en lo mismo, así que la mayoría de sus lagrimas ya no caían por esa razón.
- si… - le respondió el, mas calmado, pues sintió que Kikyou había retornado a ser ella misma, con esa seguridad y tranquilidad que solía usar para las situaciones mas dolorosas y difíciles, ese mismo sentimiento que fue el que hizo que se fijara en ella desde la primera vez…
- pero, si fallan, y tu no logras despertar, no tendrás otra oportunidad, y te dejaran morir….- para ese entonces, ambos compartían la misma tristeza, pero ninguno de los dos lloraba, pues el mismo dolor ya no los dejaba llorar, ni siquiera una lagrima.
- he estado muriendo un poco desde que llegue a este lugar Inuyasha. – le respondió ella con toda tranquilidad.
- necesitaba venir aquí, para saber si querías tomar el riesgo, Kikyou.-
- ¿de verdad necesitabas preguntarme? Sabes que tomaría cualquier camino para estar nuevamente a tu lado, Inuyasha, sabes que lo doloroso que ha sido para mí estar tan sola en este lugar… sabes que preferiría morir antes de quedarme aquí por siempre… - le dijo ella, abrazándolo aun mas fuerte. La verdad fue evidente en ese punto. Kikyou haría lo que fuera por salir de esa jaula.
- tu lo que querías en realidad, era esto…verme una vez mas, antes de dar el todo por el todo, y pagar el riesgo de perderme para siempre… sabias que tu y yo querríamos una despedida… - los ojos de ella ya no reflejaban la misma tristeza habitual en ella. Ahora demostraban una gran ternura, que le hacia verla aun mas hermosa de lo normal.
- ….- sorprendido de que como siempre ella pudiera ver a través de sus intenciones, no pudo decir nada. Solo pudo observarla, y asegurarse de recordar cada momento que pasara con ella…
- y te lo agradezco tanto Inuyasha… -
- Kikyou… lo siento tanto… siento no haberte podido proteger… siento no poder darte otra opción… siente haber dejado que sintieras la soledad en este lugar… siento no haber podido protegerte, Kikyou…- sollozo el
- no tienes que decir eso… Inuyasha, tu me hiciste muy feliz, me diste amor y algo a que llamar familia… tu fuiste el primero y el único que ame en toda mi vida… no me arrepiento de nada que hice en mi vida, y si muero no importa… yo ya he gozado de la mayor felicidad en este mundo, el haber amado y ser amada por esa persona especial para mi… por eso te agradezco tanto Inuyasha… por eso te digo que siempre estaré contigo y siempre te amare…-
- Kikyou… -
Juntaron sus labios, en un último beso que se sintió como el primero que alguna vez se dieron. Un beso que duro menos de unos segundos, pero para ellos fue una eternidad. Esa era la triste y amarga despedida, pero ninguno lloro. Ahí en ese lugar desolado, como el día en que se juntaron sus vidas hasta la muerte, se juraron amor eterno.
"porque este amor que nos tenemos, es para siempre, porque este amor que nos tenemos es mas grande y fuerte que la muerte"
Como la primera vez que estuvo en ese lugar, todo se fue haciendo cada vez más oscuro, y ambos dejaron de sentirse cerca. Ese era su último adiós. La próxima vez que vería a su esposa seria en el mundo real, o quizás en aquel lugar que muchas personas llamaban "cielo".
Despertó al amanecer sombrío típico de esa época del año, sorprendentemente sin el dolor de cabeza que se esperaba después de tomar tanto la noche anterior. Y tal y como ayer la había visto, estaba su esposa en la misma cama del hospital, en la misma posición, y con la misma expresión de tristeza en el rostro… el sabia porque tenía esa expresión, y no era necesariamente por su estado, si no mas bien por su soledad… el lo haría, ya lo había decidido.
A Kikyou la operarían tan pronto fuese posible. Así lo habían decidido ellos dos.
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El Dr. Taisho bajó a la sala de emergencias, con ese aire que no habían visto en mucho tiempo. Su mirada tenía la misma determinación y terquedad que antes del accidente. Además, como pudieron notarlo sus compañeros médicos y enfermeras, el ya no estaba triste. Aquella atmósfera de confianza y seguridad que el solía irradiar, esa misma que lo convertía en unos de los mejores doctores de aquel hospital, había regresado.
Al entrar a la salita donde la noche anterior se habían emborrachado, notó que ninguno sus amigos seguían en donde habían caído unas horas antes. Lanzo un suspiro al aire (que despertó a los médicos con resaca de la habitación) al pensar que ellos serian los que operarían a su esposa.
Sus amigos no pudieron reconocerlo cuando entro a la salita. En parte porque seguían algo borrachos y en otra parte porque durante esa noche había vuelto a ser la persona que conocían.
Para sorpresa de todos, Suikotsu fue el primero en darse cuenta del cambio. Aunque inuyasha y el nunca se habían llevado tan bien, el se encontraba ahí por razones propias; así que estaba pendiente de todo lo que pasara, relativo a la operación de Kikyou.
- creo que tanto alcohol le hizo bien a Inuyasha, Kouga – dijo Miroku, tratando de levantarse del suelo sin caerse.
- pues yo creo que la enfermera de anoche no era tan linda como la veíamos los tres… - dijo Kouga señalando a una enfermera postrada en la puerta del baño, aparentemente también borracha, y además tan vieja que Inuyasha prefirió no preguntar.
Entre los cuatro alzaron a la enfermera borracha, y la cargaron hasta uno de los cuartos de la sala de emergencias.
Mientras el grupo regresaba a recoger el desastre dejado la noche anterior, fueron detenidos por una chica de unos 20 años, que a inuyasha le costo reconocer, puesto que no la había visto en mucho tiempo. Era Kaede, la hermana pequeña de Kikyou.
-¡Kaede!- exclamo el al reconocerla. Noto el porque no le pudo reconocer a primera vista; esa niña que alguna vez le pareció vivaz y alegre, estaba reducida y triste. Como el había estado todo ese tiempo, solo que a ella se le notaba más. Llevaba un vestido rosado que varias veces le había visto llevar puesto, que la hacían lucir muy linda. Esa vez no pasaba lo mismo; se veía que el vestido le quedaba grande, como si ella hubiera adelgazado. Supo que ella lo había pasado tan mal como el.
- hola, Inuyasha…- dijo ella sin mucho entusiasmo.
Nuevamente hubo un silencio incomodo entre todos.
- ¿que tal si vamos a la cafetería a desayunar? A ver si así se nos pasa la resaca…- dijo Kouga, tratando de romper el hielo.
- ….- ella no dijo nada, y se limito a seguirlos a la cafetería. Parecía estar algo molesta por la actitud tan fresca de aquellos doctores, o como ella confeso mas tarde, era que les tenía fastidio desde el incidente de su hermana.
El camino hacia el comedor le pareció eterno a Inuyasha. Esa niña, que estaba empezando la universidad, debía saber la operación que esos doctores llevarían a cabo en su hermana. Y por el actual estado de esos doctores, adivino que no estaría muy contenta. Le dolía la cabeza solo en pensar como se lo diría, ya desde un comienzo se llevaban mal, y su relación no era muy buena. Kaede había sido la primera en oponerse cuando Kikyou y el decidieron casarse. A el tampoco le agradaba ella, la recordaba como la niña impertinente que molestaba en sus momentos a solas con Kikyou en la época en que eran novios… el dolor de cabeza seguía molestándolo, y decidió que pensaría en ello mas tarde, cuando sus amigos se fueran y pudiera hablar con Kaede a solas.
Paso más de media hora hasta que Miroku entendió lo que Inuyasha quería decirle a Kaede. Fue el quien se llevo prácticamente a rastras de la cafetería a Kouga y a Suikotsu, para dejar a la familia sola. Ella que ni siquiera tenía una cabal idea de lo que el quería decirle, se limito a disculparse con el, por no haber estado con su hermana más tiempo. El le respondió con una sonrisa simple, de aquellas que lo había visto utilizar con su hermana, para decirle sin palabras que no importaba…
- kaede… tengo algo que decirte. – dijo el firmemente. El momento no era realmente el adecuado, pero no creía que alguna vez habría un momento apropiado para darle tal noticia. Quizás era el hecho de que ella aun era joven, o de que el estaba un poco mareado, pero no se sentía con la plena confianza de poder enfrentarse a la hermana de su esposa, que tantas veces se le había opuesto. Esa vez no dejaría que las pataletas de esa niña lo molestaran. Esta vez, Kaede tendría que obedecer.
- ¿si, Inuyasha? – respondió, con esa tranquilidad habitual en ella.
- esos doctores que estaban aquí hasta hace unos pocos minutos… vinieron hasta acá por una razón. Ellos quieren sacar del coma a Kikyou. Así lo he decidido yo, pues se que ella no querría quedarse así por el resto de sus días.
- ….- la expresión de enojo y sorpresa pudieron verse en su rostro casi al segundo de escuchar la noticia. El podía entender las razones de ella para ponerse así, pero en realidad no le importaba. Después de tanto tiempo conociéndola, en unos días se le pasaría. - ¡no puedes hacer eso! – fue lo único que pudo decir después de varios minutos de silencio.
- no me importa lo que tengas que decir, ya tome mi decisión. Nada puedes hacer para cambiarla. –
- ¿Cómo puedes si quiera sugerir que esa banda de borrachos operen a mi hermana? – exclamó ella, al borde de las lagrimas que le empezaban a saltar de los ojos, de tanta rabia y tristeza.
- Kaede… - no había previsto, o imaginado que esa chiquilla se pusiera a llorar ahí. Quizás, estaba siendo muy duro con ella. Kikyou lo había regañado varias veces por hacer llorar a su hermanita varias veces… puso su mano sobre el hombro de ella, tratando de que se tranquilizara, porque ya estaba llorando un río la pobrecilla. Supo entonces todo lo que ella se había aguantado todos esos meses, y adivino lo mucho que extrañaba a su hermana mayor. La abrazo, pues sentía que en algún punto, la soledad de ambos, y el amor que le tenían a Kikyou, los había convertido en hermanos.
Los dos salieron de la cafetería juntos, y, aunque ninguno dijo adonde se dirigían, sabían que caminaban hacia el mismo destino. Iban a estar junto a Kikyou.
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Lo que paso antes de que llegara a la casa de Inuyasha, arrastrado por Kouga y Miroku, no lo pudo recordar. Apenas si estaba consiente cuando fueron al comedor del hospital y conoció a esa chiquilla, que el no pudo reconocer. Debía admitir que no era muy resistente ante el alcohol, a diferencia de sus amigos, que podrían haber seguido bebiendo sake hasta el amanecer, pero se les acabo. La peor parte de todo eso era el dolor de cabeza que no podría ser peor, y las imágenes de lo ocurrido la noche anterior le envolvían la mente y lo molestaban en los momentos en que conciliaba el sueño. Que borracho debía estar, ya ni siquiera podía pensar en Kikyou con claridad, y es que el recuerdo de esa mujer nunca lo abandonaba. Ese precioso rostro lo veía borroso, como si mirara una fotografía mal enfocada- que borracho debía estar- ¡y pensar que había volado en avión hasta Tokio para poder salvar a Kikyou!, la única mujer que amaba, y estaba seguro que amaría por el resto de sus días, a pesar de que sabía que el corazón de esa mujer le pertenecía a otro. Pero eso no lo enfadaba, no deseaba nada más que felicidad para Kikyou, y ella la había encontrado junto a uno de sus mejores amigos, Inuyasha. Dejo pues, irse al gran amor de su vida, y se volcó sobre su trabajo como neurocirujano. Aun así, al escuchar del accidente de Kikyou, el fue quien se puso en contacto con Miroku y con Kouga, juntos expusieron su caso ante la junta medica de ese hospital (o mejor dicho el caso de Kikyou) y no dejo de insistir hasta que dieron su consentimiento para hacer esa operación, con la condición que ellos tanto maldecían, pero que debían estar dispuestos a aceptar. Al fin y al cabo, era un riesgo que debía tomar por el bien de Kikyou. Todo por el bien de Kikyou…
Sin saber como pasó, se quedo placidamente dormido en el sillón de la sala. (N/A: o quizás era solamente que estaba bien borracho…)
Aprovechando la situación, Miroku se llevo a Kouga al patio de la casa, dejando a Suikotsu medio inconsciente en la sala de la casa. Ambos se sentaron bajo el árbol de cerezos, que en aquella época del año, florecía.
- ¿crees que Inuyasha, aun se resienta con Suikotsu por lo que pasó en la universidad?- dijo Miroku, recostándose en el tronco del árbol
- ya ha pasado mucho tiempo… No creo que nadie pueda detestar a alguien por tanto tiempo. Además, el fue quien se quedó con Kikyou, fue a el quien ella eligió… además, tu y yo sabemos que Suikotsu ama a Kikyou, quizás más que a su propia vida; Por eso esta aquí, para ayudar a Inuyasha, porque es su mejor amigo, porque ama a Kikyou, porque quiere su felicidad, así ella no pueda compartir su felicidad con el…-
- creo que Inuyasha lo sabe… después de todo, va a dejar que el la opere… -
- En fin… no podemos hacer mucho por esos tres, solo que, por el bien de esos dos idiotas, Kikyou despierte…-
- ¿Cuando realizaremos la cirugía? –
- dentro de una semana. Es muy pronto, pero no podemos arriesgar a que Kikyou caiga más profundo es ese sueño…-
Todos sabían que desde ese momento la vida de Kikyou pendía de un hilo, que era lo único que la ataba al mundo humano, y ese hilo era el vínculo entre ella e Inuyasha. Más que una suposición médica, que no podía explicar como es que ella seguía con vida, sin estar conectada a un respirador, lo cual era un verdadero milagro en el mundo de la medicina; Inuyasha y Kikyou sabían que era simplemente su amor.
Continuara…
Perdonen la demora de este capitulo! No se me ocurrían ideas y se me paso el tiempo… weno, no se olviden de dejar reviews que si no, no publico el siguiente capitulo!!! O.o
