2-Tallarines

-¿Hermione? –preguntó en voz alta y clara una voz masculina tras la puerta -¡Hermione, he venido a ver a mis hermanos y he ido a verte a Flourish&Botts, pero me han dicho que estarías aquí, abre! ¿Hermione?

Hermione miró a Draco, con los ojos muy, muy abiertos.

Ron.

Mierda, había olvidado ese pequeño detalle.

-¿Hermione?-volvió a sonar la voz de Ron acompañada esta vez de unos golpes en la puerta.

Durante unos segundos, el niño miró a Hermione con el ceño fruncido. ¿Por qué no abría la puerta de una buena vez? Aquel tipo bruto parecía capaz de tirar la puerta abajo, así que... ¿por qué se quedaba ahí parada, con los ojos abiertos de par en par e inmóvil?

-¡Un-un segundo, Ron, por favor! –gritó Hermione en un tono de voz desesperado, mientras se retorcía las manos nerviosamente. Después miró a Draco, luego a la puerta y nuevamente al niño. Y entonces se le ocurrió –Oye, Draco –dijo casi en un susurro -¿te apetece que juguemos a un juego supersecreto?

-Tengo hambre –protestó el niño en voz alta. Hermione le tapó la boca con la mano mientras decía "¡Shhhhhh!" y ambos se volvieron hacia la puerta.

-¿Hermione? –volvió a repetir Ron, esta vez claramente extrañado –Oye... ¿estás bien? ¿quieres que entre y te ayude?

-¡NO! –gritó Hermione –Quiero decir... no, Ron, es que estoy, estoy ¡en la ducha! ¿No pretenderás que te abra la puerta envuelta en una toalla verdad?

Se produjo un momento de silencio, y por alguna extraña razón Draco supo (sí, lo supo con toda seguridad) que el individuo que había tras la puerta, fuera quien fuese, se había puesto rojo.

-Oye –dijo Hermione, de nuevo en susurros –vamos a jugar a los espías ¿vale? Tu eres un espía del Ministerio ¿de acuerdo? Y tienes que esconderte en una de las habitaciones para que nadie te descubra, porque si te descubren... si te descubren... ¡Destruirán Honeydukes! – terminó con una falsa expresión de pena.

El niño abrió los ojos horrorizado. Hasta ahora los caramelos eran su única fuente de alimento fiable y si destruían Honeydukes se moriría de hambre. Entrecerró los ojos, decidido a proteger Honeydukes aún a costa de su propia vida y adoptó una expresión decidida.

-De acuerdo –exclamó solemnemente en voz baja –Me esconderé en el cuarto de baño ¿vale? –Hermione suspiró aliviada y asintió con la cabeza.

-¡Un segundo, en seguida voy, Ron! –gritó, tratando de sonar calmada, mientras se mojaba el pelo ligeramente en el fregadero de la cocina y se quitaba los calcetines. Hermione puso una mano en el pomo de la puerta mientras esperaba a que Draco llegara hasta el baño.

-Oye Mirmione –susurró Draco desde el baño antes de cerrar la puerta –cuando acabemos de jugar y se vaya ese tipo, comeremos ¿verdad? –Hermione asintió nerviosamente poniendo los ojos en blanco ("hombres, a cualquier edad sólo piensan en comida") y esperó a que el niño cerrara la puerta, pero éste se había quedado parado de pronto con una expresión muy seria –Mirmione...

-¿Sí? –susurró ella nerviosa y con una expresión de "peligro-ataque-fulminante-al-corazón-en-proceso".

-Si necesitas algo, sólo llámame ¿vale? –y dicho esto Draco sonrió, pero sonrió de verdad, enseñando sus pequeños dientes blancos y entrecerrando los ojos con afecto. Después se escuchó el clic de la puerta y Hermione se encontró a si misma sonriendo como una idiota.

Y abrió la puerta.

Y cambió la expresión de idiota por la de idiota enamorada perdida.

Ron estaba apoyado en el marco de la puerta, mirándola desde su algo menos de medio metro de altura de diferencia. Llevaba una bufanda roja descuidadamente anudada al cuello y una chaqueta negra que le sentaba de maravilla a pesar de los remiendos y de los puños deshilachados. Su cabello anaranjado seguía tan descuidado como siempre y su rostro parecía más lleno de pecas que nunca.

-Hola –dijo simplemente, y sonrió. Y Hermione tuvo que recordarse a sí misma que tenía a Draco Malfoy en el baño, porque si no lo hubiera hecho, se habría lanzado a los brazos de Ron olvidando todo su autocontrol.

-Hola –repitió ella y dejando espacio para que Ron pudiera pasar, también sonrió. Ron entró en la pequeña sala de estar y dejó su chaqueta descuidadamente sobre el sofá. Después se volvió hacia Hermione, radiante de alegría.

-Me alegro de haberte encontrado en casa. Hace tiempo que no nos vemos y empezaba a echar de menos nuestras constantes peleas –dijo, con expresión juguetona. Hermione se ruborizó ligeramente pero se rió.

-No seas exagerado, sólo hace dos semanas que no nos vemos. Yo también os echo de menos, pero ya sabes que el trabajo es lo primero.

-Blah, blah, blah –dijo Ron haciendo muecas –ese rollo ya me lo sé, doña bruja-más-inteligente-de-su-edad. Pero que sepas que Harry y Ginny también te echan mucho de menos. ¡Y si oyeras a mi madre...! Es "Hermione esto" y "Hermione lo otro" durante todo el santo día, parece que te quiere más a ti que a mí...

-Me hubiera gustado ir a veros, en serio, pero la semana pasada tuvimos que hacer inventario en Flourish&Botts y además, bueno... el señor Botts ha dicho que está pensando en cambiarle el nombre a la tienda –explicó ella mientras cogía la chaqueta de Ron y la colgaba en el perchero.

-¿Ah, sí? –preguntó él, distraídamente, mientras paseaba la vista por el apartamento de Hermione.

-Quiere llamarla Flourish, Botts&Granger –murmuró Hermione enrojeciendo visiblemente.

Ron abrió los ojos como platos -¡¿Qué! ¡Pero eso es fantástico Hermione! –dijo, y envolvió a Hermione en un auténtico abrazo de oso.

Vale. Ron me está abrazando.

Me está abrazando. Me está ABRAZANDO.

Me voy a desmayar.

-Hermione –susurró Ron. Ella sólo pudo emitir un indefinido "Mmmh?" todavía atrapada entre la calidez de sus brazos de exjugador de quidditch –Hermione... ¿eso que huele son tallarines a la carbonara?

Hombres. Solo piensan en comida.

-Ehm sí –dijo ella deshaciéndose de su abrazo y yendo a la cocina. Había olvidado completamente los tallarines. Y a Draco. Oh, Merlín, también había olvidado que tenía a Draco Malfoy en el baño.

Pero curiosamente no era eso lo que más preocupaba a Hermione Granger en esos momentos. Lo que más le preocupaba era que tenía a un pobre niño inocente (sí, inocente) encerrado en el baño medio muerto de hambre que la llamaba Mirmione. De pronto una intensa sensación de pena se apoderó de ella.

-¿Cómo sabías que iba a venir? –preguntó la voz de Ron sacándola de sus pensamientos.

-¿Cómo? –preguntó ella, desorientada.

-Has hecho comida para dos, Hermione ¿sabías que yo iba a venir? ¿o acaso... acaso esperabas a alguien? –preguntó Ron, receloso.

-¿A alguien...? Claro que-claro que no, que cosas se te ocurren, francamente... yo emh tenía bastante hambre y, bueno, había decidido hacer un poco más de comida para guardarla y eso.. ya sabes... –Hermione empezaba a asustarse de su capacidad para mentir. Era una faceta nueva.

-Entonces genial –exclamó Ron, sonriente –Puedo quedarme a comer contigo y así hablamos un rato...

-¡No! –la imagen de Draco muerto en el baño de desnutrición apareció de pronto en la mente de Hermione –Lo siento muchísimo Ron, en serio, pero tienes que irte, yo te llamo, te lo prometo –dijo ella cogiendo su chaqueta del perchero y empujando a un sorprendido Ron hacia la puerta –te llamo y quedamos para cenar ¿vale? Porque yo soy un desastre con la cocina, ya lo sabes, y bueno yo tengo que irme en seguida y...

-Hermione ¿qué demonios pasa? –dijo entonces Ron, parándose en la puerta y haciendo peso de forma que ella no pudiera moverlo ni un milímetro. Su rostro estaba de pronto muy serio, y las orejas comenzaban a enrojecerse. –Hermione –repitió –cuéntamelo, cuéntame lo que sea.

-Ron, yo no... no puedo, en serio, esto no...

-Hermione –repitió de nuevo Ron, esta vez poniendo sus manos en los hombros de la chica -¿qué pasa? ¿es que no confías en mí?

-Yo... yo...

-Oye tú –se escucho de pronto una vocecita de no se sabía dónde. Ron miró hacia los lados, mientras Hermione, desesperada, escondía la cara entre las manos.

-Ay no, nonononono no no no Merlín, por favor, no... –murmuraba la joven con los nervios de punta.

-Ella ha dicho que te vayas –repitió la vocecita, y esta vez Ron localizó de dónde venía. De la puerta del baño donde había un niño rubio de ojos grises apuntándolo con el dedo.

Espera. ¿Rubio? ¿Ojos grises?

-¿Qué demo...? -trató de decir Ron, pero de pronto se le ahogó al voz en la garganta.

-Los tallarines son míos, pelirrojo –dijo el niño entrecerrando los ojos peligrosamente, con una expresión que a Ron le resultó conocida. Muy conocida.

Rubio.

Ojos Grises.

Ron dejó caer las manos lentamente. Se separó de Hermione unos pasos, mirándola con los ojos muy abiertos.

-Ay ay ay –repetía ella sin cesar y entre dientes. Conociendo a Ron como lo conocía, estaba imaginándose algo todavía peor que la realidad.

-Tú –dijo Ron señalándola con el dedo. Después miró al niño –Tú... tú... ¡¡Tú tienes... tienes...! ¡Por merlín! ¡¡Tienes... TIENES UN HIJO SECRETO CON DRACO MALFOY, HERMIONE!

Hermione no pudo evitarlo. No pudo. Puso los ojos en blanco.

-¡AH, NO! ¡NO TE CREAS QUE CON PONER LOS OJOS EN BLANCO LO SOLUCIONAS TODO, NO TE LO CREAS NI POR UN MOMENTO! ¡¿Cúantos malditos años tiene! ¿Seis, siete? ¡¿Llevas siete años ENGAÑÁNDOME CON MALFOY! ¡CON MALFOY, HERMIONE, NO HABÍA OTRO MALDITO HOMBRE EN LA TIERRA QUE...!

Ron no acabó la frase.

Hermione le abofeteó, tan fuerte que incluso Draco se frotó la mejilla, olvidando por un momento los rugidos espantosos de su estómago.

-Primero: yo no he podido engañarte con nadie, Ron porque tú y yo no somos NADA ; Segundo: deja de gritar como un energúmeno porque estás asustando al niño; Tercero y más importante: este niño NO ES HIJO MÍO NI DE MALFOY, PORQUE ÉL ES MALFOY. ¿Está claro? –los ojos de Hermione echaban chispas.

Ron paseó su mirada de su mejor amiga al niño un par de veces.

-¿Él... –preguntó con un hilo de voz –él... ES Malfoy?

-Sí –exclamó Hermione con un tono congelado que no admitía réplica. Después se volvió ignorando completamente a Ron y miró a Draco con expresión casi maternal –Ven, Draco, vamos a comer.

Y Ron vio como Hermione se alejaba con paso decidido con Malfoy tras ella, mientras el pequeño demonio le sacaba la lengua y se reía por lo bajini como si no hubiera disfrutado tanto en años.

Y el pelirrojo no pudo hacer otra cosa que dejarse caer en el sillón pesadamente.

oOo

Draco Malfoy miró el plato con desconfianza. Tallarines. ¿Qué demonios eran los tallarines? ¿dónde estaba el pato con guarnición de naranja y caviar? ¿Dónde el pudín de frutos del bosque con café helado? ¿porqué no había cinco clases distintas de tenedores?

Y lo más importante: ¿porqué tenía él, Draco Lucius Malfoy heredero de la Casa de los Black y los Malfoy, que comer en la cocina como si de un vulgar elfo doméstico se tratara? ¿Dónde estaba el elegante comedor barroco con lámparas de araña y sillas delicadas de caoba?

Al parecer Mirmione no tenía un comedor de estilo barroco, ni diez habitaciones para invitados, ni despachos individuales... por Merlín ¡Ni siquiera tenía elfos domésticos!

El niño suspiró pesadamente y miró el plato de tallarines. Casi hubiera preferido quedarse con la vieja bruja que sólo le daba caramelos. Al menos los caramelos estaban buenos.

-No pienso comerme esto –anunció con voz solemne Draco apartando el plato y mirando a Hermione –Recógelo enseguida y tráeme el postre.

-¿Qué? – Hermione abrió los ojos como platos durante un segundo. Después, extrañamente, se echó a reír. A carcajadas. -¿Qué recoja tu plato? Claro bwana y después puedo ir a buscarte un par de esclavos para que te abaniquen.

El niño captó el sutil sarcasmo.

-No pienso comerme esto –repitió –y por supuesto, no pienso recoger yo el plato –añadió como si pensara que Hermione se hubiese vuelto loca. Después se irguió en toda su pequeña estatura, estirando la columna y miró desafiante a la chica.

-Que te quede esto bien claro: no pienso ceder a ninguno de tus caprichos de niño malcriado –exclamó Hermione con una expresión peligrosamente parecida a la del propio Malfoy. Después se levantó, seria, y recogió su propio plato –No vas a levantarte de la mesa hasta que te acabes el plato, la comida cuesta mucho de ganar ¿sabes?

Oh oh. Mirmione estaba cabreada. Draco decidió cambiar de táctica.

-Esque... no quiero más Mirmione... no tengo hambre, en serio –dijo con el tono más lastimoso que tenía. Su voz sonaba dulce y triste al mismo tiempo, mientras sus ojos componían una expresión de completo desamparo. Esa era la técnica infalible con su madre. Nunca fallaba.

-Tenías un hambre feroz hace diez minutos. Mi mejor amigo está ahí afuera con el estómago vacío porque tú tenías muchísima hambre. Vas a terminarte ese plato, Draco, puedes estar seguro de eso –dijo ella ignorando completamente el tono lastimoso del niño y sus ojitos de niño bueno –Y si no te lo acabas ahora, te lo pondré para cenar, y si tampoco te lo comes entonces, lo guardaré y te lo serviré mañana.

¿Por qué demonios no me dejaron ir con el tito Sevvie? Un troll sería más amable que esta bruja. Draco había perdido. Esta vez. Comenzó a enrollar los tallarines mientras su pequeña mente retorcida imaginaba castigos futuros para Hermione.

oOo

Ron sujetaba su cabeza con las manos. Estaba seguro de que si no lo hacía su cuello no soportaría el peso de su cabeza y le explotaría.

De pronto una cerveza de mantequilla fría y burbujeante estaba ante él. Y sujetando la cerveza estaba Hermione.

-Tenemos que hablar –dijo ella, con esa expresión obstinada que a veces era adorable y otras veces era una pesadilla. Ron alargó una mano y cogió la cerveza de mantequilla.

-Oh sí, ya lo creo –murmuró Ron entre dientes –Tenemos que hablar.

oOo

Y ahora es cuando viene la duda queridas amigas mías: ¿se comportará Ron como un capullo integral, que es lo que hace siempre, o lo entenderá todo y Hermione y él serán felices para siempre? Sinceramente, apuesto diez galeones por la primera opción, jejejeje.

Bueno espero haber satisfecho la duda que varias de vosotras me preguntabais: Ron y Hermione no son pareja... todavía, jejeje, quien sabe lo que Draco Malfoy puede llegar a hacer, incluso sin querer, jejeje.

Por cierto, me quedé completamente sorprendida por la buena acogida que tuvo el primer capítulo. Pensaba que la gente iba a creer que sería un D/Hr y que a nadie le interesaría la historia, y sin embargo... 15 rww el primer día. Wow, sois geniales. Quiero más, jejeje.

Nos vemos en el prox chap!