5-Un domingo tranquilo... o casi
-¿Dónde demonios estamos? –preguntó Draco desdeñosamente mientras se sacudía unas invisibles motitas de polvo de su impecable traje.
-¡Draco! –se escuchó la voz de Hermione tras él y después un "plop" y un ruido sordo, como un paquete pesado que cae a tierra. El murmullo de indignación de "maldita aparición estúpida" llegó poco después, mientras Ron se ponía en pie. Draco sonrió maliciosamente.
-¡Ron! –exclamó Hermione furiosa.
-¿Qué? –el pelirrojo frunció el ceño confundido.
-¡Deja de jurar y de maldecir, por favor¡Draco está aprendiendo ese horrible vocabulario por tu culpa! –la boca de Ron se abrió tanto y de forma tan sorprendente que Draco tuvo que reprimir una carcajada.
-¿Qué ese... maldito... enano... bastardo... está aprendiendo... POR MI CULPA¿CÓMO DEMONIOS TE ATREVES A...? –pero Hermione, después de poner los ojos en blanco y suspirar pesadamente, se dio media vuelta, cogió a Draco de la mano y se encaminó hacia la entrada de la Madriguera. Los gritos de Ron todavía llegaban hasta ellos, y Draco iba soltando risitas sordas.
El niño se miró en los viejos pero relucientes cristales de la puerta de la Sra. Weasley. No me queda tan mal el pelo negro, se dijo tengo un aire a mi primo Sirius. Después se preguntó a si mismo ¿Quién demonios es mi primo Sirius? Pero olvidó tan importante cuestión cuando Hermione levantó los nudillos y llamó a la puerta, apretándole la mano tan fuerte que el niño soltó un gemido.
-¡Auch! –susurró mirándola con enfado.
-Recuerda –murmuró Hermione urgentemente –eres Dannny, eres mi primo, eres Irlandés y eres muy tímido así que no hablas NUNCA ¿Está claro?
-¿Ni siquiera cuando...?
-¡NO! –gesticuló ella exageradamente. El niño suspiró.
-De acuerdo –se rindió –pero quiero dos piruletas Especiales Multisabores con Grageas Bertie Botts.
-Ya verás tu lo que... –pero Hermione no concluyó su amenaza, porque la puerta se abrió de pronto y dos pares de brazos la envolvieron de pronto en un abrazo de oso.
-¡Nuestra...
-...pequeña...
-...perfecta...
-...PREFECTA! –Fred y George se separaron para dejar respirar a la chica, que se sonrojó violentamente y frunció el ceño.
-¿A cuantos niños malos has castigado últimamente, Hermione?
-¿O estás demasiado ocupada en el apasionante y fascinante mundo de los Libros Más Aburridos del Mundo Mundial como para reñir a nadie?
-Si excluimos a Ron claro, siempre estás disponible para "reñirle" a él.
-¿Y nosotros qué?
-¡Te echamos de menos!
-¡FRED¡GEORGE! –el pie de Molly Weasley se agitaba violentamente sobre el suelo, y a los gemelos les desapareció la sonrisa de la cara.
-Ehhhm creo que teníamos que terminar de... umh, arriba, claro.. Un placer verte Hermione –murmuró George mientras se escabullía por la escalera.
-Si, si, por supuesto, un placer.. ¡Espérame George! –Fred salió tras su gemelo, mientras su madre los observaba críticamente. Cuando desparecieron, la expresión de Molly se suavizó y envolvió a Hermione en un abrazo muy parecido al de sus hijos.
-¡Oh, cielo, cuanto tiempo sin verte, cuanto has crecido, que guapa estás! –Hermione se sonrojó aún más.
-Mamá, vas a matarla por asfixia –se escuchó la voz de Ron a sus espaldas. Sonaba malhumorado, y a Hermione le pareció, de pronto, increíblemente varonil. Con lo que se sonrojó todavía más.
-Ron, deja de quejarte y dame un abrazo, hijo desagradecido –Molly liberó a Hermione y atrapó a Ron, le dio un par de sonoros besos y murmuró "Mi niño", haciendo que Ron se sintiera increíblemente avergonzado y que sus orejas se convirtieran en dos faros rojos. Draco soltó una risita.
-Oh –la atención de la sra. Weasley se dirigió hacia el niño (ahora) moreno. –Hola, cielo. Tu debes ser Danny¿no es cierto?
Draco se irguió, orgulloso, en toda su pequeña estatura y abrió la boca para recitar su ya famoso Draco Lucius Malfoy Heredero de blablabla ... Pero la mirada de advertencia que le dirigió Hermione fue tan peligrosa que se encogió de hombros y murmuró un débil "si señora", para después tratar de esconderse tras la falda de Hermione. Ron carraspeó ligeramente.
Durante una fracción de segundo, a Draco le pareció que la mirada de la Sra. Weasley cambiaba, frunciendo el ceño, pero decididamente debía haberlo imaginado, porque después se echó a reír alegremente.
-Eres un pequeñuelo tímido ¿eh? No te preocupes, aquí no te vas a aburrir, y tampoco vamos a comerte, te lo prometo.
Después de dejar los abrigos e intercambiar preguntas rutinarias con la sra. Weasley (¿Cuanto tiempo hace que no comes una comida decente, hijo¿Y cuanto tiempo hace que no vienes a verme, Hermione? Claro estáis los dos tan ocupados con vuestros trabajos que...) Hermione siguió a Molly hasta la cocina. El grito que se escuchó fue tan grande que Draco temió que el techo (que no parecía muy seguro) se cayera sobre sus cabezas.
-¡HERMIONE!
-¡GINNY!
Y las dos jóvenes se lanzaron a los brazos de la otra, saltando, lanzando grititos y riendo como locas. Después se separaron lo suficiente como para poder lanzarse todo tipo de alabanzas y contarse mil cosas diferentes a la vez y atropelladamente.
Draco puso los ojos en blanco. Mujeres.
-Mujeres –dijo una voz a su lado. Él y Ron asintieron a la vez y suspiraron. Alzó la vista y observó al hombre que estaba apoyado en la puerta: alto, con gafas, con el pelo negro y despeinado (Draco hizo una mueca, ¿es que NUNCA se había peinado o que?) y una curiosa cicatriz en la frente.
-Siempre igual –se quejó Ron. La chica pelirroja, Ginny, se giró y le sacó la lengua a su hermano, mientras el otro hombre se reía. Después ambos se estrecharon la mano. –Hey Harry, compañero, te he echado de menos.
-Si, creo que ambos trabajamos demasiado. Aunque claro, Ronald Weasley la estrella de los Cannons, siempre está demasiado ocupado como para hacerle una pequeña visita a su mejor amigo...
-Así que su amigo viene a visitarlo y así de paso aprovecha para quedarse a cenar y coquetear con la hermana pequeña ¿no es así, Harry? –Hermione sonrió desde la cocina. Harry se puso ligeramente rojo.
-Bueno, ejem, esto ¿qué tal el trabajo, Hermione? –Harry carraspeó ligeramente y cambió de tema. Afortunadamente, el trabajo era el tema favorito de Hermione, así que estuvieron casi media hora hablando sobre el sistema de clasificación de Flourish&Botts.
Después Ron, Harry y una multitud de hombres pelirrojos que surgieron de la nada salieron al jardín a preparar las mesas, mientras Draco se quedaba en la cocina con Ginny, la sra. Weasley, Hermione y una mujer rubia extraordinariamente hermosa que tenía acento francés.
A la mujer rubia, Draco le pareció encantador.
-¡Oh, mon dieu¡C'est garçon est adorable! –exclamó en cuanto Draco asomó la nariz por detrás de la falda de Hermione. Este pudo escuchar perfectamente el suspiro de la joven castaña.
Pero de pronto el mundo entero dejó de existir, la comida ya no hacía un olor delicioso, y estar pegado a Hermione para recibir aquellas maravillosas piruletas dejó de tener sentido. Porque la mujer rubia se acercó a él y lo acarició suavemente con las yemas de los dedos, y besó la punta de su nariz, y le revolvió el cabello y se rió con una risa suave y dulce, y había una música suave que lo envolvía todo, y Draco pensó que aquello debía ser el paraíso.
Hasta que apareció aquel hombre pelirrojo, claro.
Que la abrazó, y la levantó en el aire y la besó, haciendo que la música de pronto se interrumpiera bruscamente. Draco apretó los puños, dispuesto a hacer cualquier cosa para atraer la atención de la mujer de nuevo. Pero los brazos de Hermione lo empujaron suavemente hacia un lado, mientras la joven suspiraba y ponía los ojos en blanco.
-Hombres, a cualquier edad son todos iguales. Y encima me toca siempre a mí hacer de niñera.
De pronto, la voz de Molly Weasley se elevó desde el jardín.
-¡Niños, a cenar!
Y Draco salió corriendo tan deprisa que tropezó con el hombre de pelo negro y cayó de bruces al suelo.
-¡Harry! –gritó enfadada Ginny -¡Ten más cuidado con el pobre niño!
-Pero... pe-pero... –Harry abría la boca y la cerraba tratando de encontrar una excusa, pero ella ya no lo escuchaba. Ginny se sacudió su melena pelirroja y se inclinó para ayudar a incorporarse al niño.
-Hola, cielo ¿te ha hecho daño este bruto? –preguntó dulcemente. De pronto apreció Hermione, seguida de cerca de la mujer rubia (Draco escuchó como uno de los hombres pelirrojos la lamaba Flur o Flor o algo parecido).
-¿Qué ha pasado Dr... Danny¿Estás bien?
-Oh, pobgrecito ¿te duele algo?
Desde la otra punta del jardín, Ron observaba a Draco Lucius Malfoy, heredero de la Antigua Casa de los Black y de los Malfoy, rodeado de las mujeres más importantes de su vida y recibiendo mimos de todas ellas.
-Maldito hijo de...
OoODraco comió tanto que creyó que los pantalones de su impecable traje reventarían. Todo lo que salía de la varita de aquella mujer era delicioso, y ni siquiera quinientos elfos domésticos hubiesen podido hacerlo mejor. Soltó un pequeño suspiro de satisfacción y dejó el tenedor en el plato. Habían estado tanto tiempo comiendo que casi se había puesto el sol.
-¿Te apetece otro pedazo de tarta de arandanos, Danny? –preguntó la señora Weasley, mientras lo miraba maternalmente.
-Creo que Danny ya ha comido suficiente hoy, Molly –se escuchó la voz de Hermione, justo antes de que Draco abriera la boca para decir "si". El niño resopló, fastidiado. –Es más, creo que es hora de que nos vayamos a casa.
Un murmullo general se extendió por la mesa.
-¿Quieres irte ya? –preguntó Ginny, sorprendida –¡Pero si ni siquiera hemos podido hablar!
-Bueno, es que Danny tendría que acostarse y...
-¡Nada de eso, Hermione! –exclamó uno de los pelirrojos más mayores, el que tenía unos músculos impresionantes y un par de quemaduras brillantes en las manos –Hace mucho tiempo que no te vemos, tienes que contarnos muchas cosas.
-¡Claro! Si te vas tan pronto, sólo podremos oír los gritos escandalizados de mamá cuando os enseñemos nuestros nuevos productos –dijo uno de los gemelos (Draco no estaba seguro de cual era cual).
-Sí, quédate un poco más Hermione. Te hemos echado de menos –dijo Harry, que estaba sentado justo frente a ella. Ella le sonrió con afecto, y después miró a Ron. Él la observó intensamente y asintió con la cabeza.
-De acuerdo entonces –suspiró –nos quedaremos a dormir.
OoODos horas después, Draco y Hermione todavía seguían sentados en el jardín, mientras ella charlaba con todos animadamente. Ginny la puso al día de todas las noticias acerca de antiguos compañeros de colegio, Harry estuvo hablando acerca de su trabajo como Auror, Charlie la puso al día sobre la comunidad mágica internacional, y los gemelos la hicieron gritar escandalizada cuando se enteró de sus nuevos productos.
Pero Draco había apoyado la cabeza en su hombro y luchaba contra sus párpados para que estos no se cerraran durante más de cinco minutos.
-Mirmione –susurró cuando se dio cuenta de que había estado a punto de resbalar por la silla y caer –tengo mucho sueño.
Hermione lo miró con afecto. Después se puso en pie y lo cogió en brazos, mientras el niño apoyaba su cabeza en el hombro de ella, tan cansado que ni siquiera pudo protestar porque la joven lo llevara en brazos.
-¡Merlín, mirad que hora es, y nosotros todavía aquí sentados! –exclamó la sra. Weasley -¡Todo el mundo a recoger la mesa y a dormir!
Mientras Hermione se adentraba en la casa con Draco en brazos, Harry la observaba desde su silla. Señaló a la joven.
-¿Has visto eso? Se llama instinto maternal –dijo mientras daba un sorbo a su cerveza de mantequilla, después se volvió para mirar intensamente a Ron. –Hermione será una gran madre.
-Oh, cállate –espetó el pelirrojo mientras se sonrojaba y se ponía en pie para ayudar con los platos. Ginny se echó a reír muy suavemente.
OoO-Mirmioneeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee.
Nada. Draco resopló. Llevaba casi diez minutos intentando despertarla con susurros y ella no hacía ni caso. Empezó a preguntarse si debería gritarle en el oido.
-Miiiiiiiiirmioooooooooooooneeeeeeeeeeeee –susurró esta vez un poco más alto. Ella se despertó sobresaltada.
-¿Qué¡¿Qué pasa! –murmuró mirando a su alrededor con los ojos muy abiertos. Draco reprimió una risita. -¿Qué haces en mi cuarto, Draco¿Qué pasa? –preguntó preocupada.
-Tengo sed.
Hermione puso los ojos en blanco y emitió un suspiro tan profundo que creyó que lo habrían oido en toda la casa.
-Merlín, casi me matas de un ataque al corazón –murmuraba mientras se ponía la bata y se calzaba las zapatillas. –Eres un niño caprichoso e incorregible, no sé ni porqué me molesto...
Draco la imitaba en silencio mientras ella hablaba.
Hermione abrió uno de los armarios de la Madriguera buscando los vasos, tratando de no hacer ruido. Pero diez minutos más tarde, la sra. Weasley apareció en bata y con el cabello sujeto en una redecilla.
-Oh, lo siento mucho sra. Weasley, no queríamos despertarla, es sólo que Dr... Danny tenía sed y...
-Tranquila, tranquila querida, no pasa nada. Yo os ayudo –y mientras llenaba un enorme vaso con leche, puso una tetera a calentar -¿Un te?
Hermione asintió, sonriente.
Un rato después, Draco bebía su vaso de leche acompañado de dos pedazos enormes de tarta de arandanos, mientras Hermione y la sra. Weasley se tomaban el té.
-Y dime¿de donde es tu encantador primo querida?
-Oh, umh, bueno es de... de Irlanda, vive en una aldea bastante remota, por eso es por lo que no nos visitan a menudo. Sus... sus padres están de viaje, y los míos trabajan así que me ofrecí a cuidarlo un par de días –Hermione se sorprendió de su propia capacidad para mentir. Al parecer también Draco estaba sorprendido de ello.
-Claro, claro –asintió la sra. Weasley, sonriendo. –Pero ahora, querida por favor, cuéntame la verdad.
Hermione abrió la boca de par en par. Se quedó en blanco.
-¿Co-como? –preguntó débilmente. Draco dejó caer el trozo de tarta, impresionado.
-No se debe desperdiciar la comida, Draco. Estoy segura de que te han enseñado esto en tu casa –lo regañó cariñosamente Molly.
Hermione abrió ahora los ojos, tanto que creyó que se le saldrían de las órbitas.
-¿Cómo lo... has... como...?
Molly sonrió y abrió la boca para contestar, pero en ese momento la puerta de la cocina se abrió de par en par.
-¿QUÉ! –gritó la voz de Ginny, a toda potencia.
-Ay, Merlín –suspiró Hermione, sintiendo de pronto unas repentinas enormes ganas de darse cabezazos contra la mesa.
OoOVale, sí, lo sé. Me odiáis. Tenéis razón.
¡Pero esque solo llevo dos semanas de vacaciones y ya me voy a tener que volver a poner a estudiar, tened misericordia conmigo¡Además aquí en España está haciendo una calor insoportable que derrite las neuronas y hace que no tenga ningunas ganas de ecribir!
No os convenzo ¿verdad?
Lo sabía. Bueno, pues al menos perdonadme ahora que ya he puesto el capitulo y dejadme montones de rewiews, por fi. Y perdonad mi malísimo intento de frase en francés.
¿Porfi porfi porfi porfi si? (Cara de sirius abandonado en la puerta de Grimmauld Place en un día lluvioso)
¡Venga! (A que con esa cara ya os he convencido XD?) Dadle al botoncito!
