6-Gritos, tartas y citas

Molly sonrió y abrió la boca para contestar, pero en ese momento la puerta de la cocina se abrió de par en par.

-¿QUÉ! –gritó la voz de Ginny, a toda potencia.

-Ay, Merlín –suspiró Hermione, sintiendo de pronto unas repentinas enormes ganas de darse cabezazos contra la mesa.

-¿Draco¡¿DRACO¡¿Has dicho Draco! –Ginny señalaba al su madre con el dedo índice acusatoriamente. Molly no sabía qué decir, y Hermione sólo podía abrir y cerrar la boca como un pez fuera del agua. El silencio fue todo lo que Ginny necesitó para confirmar sus sospechas.

-¡HAS DICHO DRACO¡OH MERLÍN, OH MERLÍN! –Ginny se llevó las manos a la cabeza en un gesto de desesperación, mientras la puerta de la cocina volvía a abrirse para revelar esta vez a Ron, Harry, el señor Weasley y Charlie en pijama y apuntando con las varitas.

-¿Qué demonios está pasando aquí? –preguntó Ron con voz soñolienta, pero al ver la mirada de desesperación que le dirigió Hermione, no necesitó su respuesta.

-¡Hermione Jane Granger a traído a nuestra casa a Draco Malfoy en una especie de tamaño reducido, eso es lo que pasa! –gritó Ginny. Molly trató de calmarla.

-Cielo, tienes que tranquilizarte, deberíamos oír lo que tiene que decir Hermione...

-¡Oh, y mamá lo sabía desde el primer momento y no ha dicho nada, se me había olvidado añadirlo!

-¿Has dejado que Malfoy estuviese aquí toda la tarde sabiendo quien era? –preguntó Charlie incrédulo.

-¡Bueno, basta ya de una vez! –gritó la señora Weasley dando un fuerte pisotón en el suelo -¡Sí, sabía quien era y lo dejé estar aquí¡Ha venido con Hermione y eso es suficiente para mí!

Hubo un denso silencio de casi diez minutos, durante el cual Draco, que se había refugiado tras las piernas de Hermione, descubrió que el trozo de pastel de arándanos que se le había caído antes, todavía se podía comer.

-Hermione... –la voz de Harry era ronca y poco más que un susurro -¿me estás diciendo que ese niño que supuestamente era tu primo no sólo no es tu primo sino que además es Draco Malfoy?

-Yo...

-¿Que nos has mentido a todos nosotros, tus amigos, tu familia, para encubrir a Draco Malfoy¿Qué has traicionado nuestra confianza –la voz de Harry iba subiendo de tono a cada palabra, provocando que Hermione se encogiera un poco – para encubrir al mismo Draco Malfoy que durante años te llamó sangre sucia, que insultó a tus amigos, que deseaba que murieras asesinada a manos del basilisco¡¿ME ESTÁS DICIENDO ESO, HERMIONE!

Hermione abrió la boca para contestar, pero Harry siguió gritando.

-¿El mismo Draco Malfoy que se ALEGRABA de que Voldemort hubiese matado a Cedric¡¿El mismo Malfoy que intentó matar a Dumbledore y casi acaba con Ron¡¿EL MISMO DRACO MALFOY, MORTÍFAGO TRAIDOR Y COBARDE QUE PREFIRIÓ HUIR JUNTO A COLAGUSANO ANTES QUE ENFRENTARSE A TODOS SUS ACTOS Y A UN JUICIO JUSTO¿ESE MALFOY, HERMIONE?

Al borde de las lágrimas, y notando como el pequeño Draco Malfoy de seis años escuchaba lo que sería el relato de su vida y clavaba sus uñas en su brazo, Hermione quiso gritar. Pero no fue suya la voz que interrumpió el furioso interrogatorio de Harry.

BASTA!

Ron había posado su mano en el hombro de Hermione, y de pronto ella sintió que toda la fuerza y energía que necesitaba volvía a través de las manos cálidas y grandes de Ron.

-¡Eres quien olvida con quien estás hablando, Harry¡Estás hablando con Hermione Granger, la misma sabelotodo que te ha salvado la vida un curso tras otro¡La misma que se ha dejado las pestañas en cada maldito libro de la biblioteca para encontrar la piedra filosofal, el basilisco, una forma de vencer al colacuerno húngaro o los malditos horrocruxes¡¡La misma que se subió a un hipogrifo sólo para salvar a Sirius de los dementores¡LA MISMA QUE ARRIESGÓ SU VIDA POR TI PORQUE ERES SU MEJOR AMIGO!

Ginny emitió un pequeño sollozo involuntario. Charlie se dejó caer en una silla. El señor Weasley se puso a hacer café.

-Esta va a ser una noche muy larga –murmuró.

-Dejemos que Hermione nos explique todo esto, Harry –dijo la señora Weasley conciliatoriamente –seguro que hay una buena explicación.

Hermione movió su mano hacia Draco, lo atrajo hacia sí y lo abrazó maternalmente.

-Has hecho muchas preguntas, Harry –dijo con voz cansada –y para todas tengo la misma respuesta: no. Este niño –alborotó el pelo de Draco quien se apretó un poco más contra ella- este pobre niño huérfano de seis años no es ese Draco Malfoy.

Hubo una pausa, y Hermione volvió a anotar la energía procedente de las manos de Ron.

-Este niño es sólo eso, Harry, un niño. Un niño solo y triste con un título horrendo detrás de su nombre y una mansión enorme vacía de sentimientos. Él todavía no ha hecho nada de eso, Harry, y es probable que éste niño, si no hubiese tenido la pésima educación que tuvo, si sus padres no le hubieran inculcado los valores equivocados, Draco Malfoy no sería hoy lo que es.

Se hizo de nuevo el silencio, y esta vez, Hermione notó como la mano de Ron se retiraba de su hombro, y durante un segundo tuvo ganas de protestar. Pero entonces notó como Ron entrelazaba sus dedos con los de ella y la sensación de calidez fue sustituida de pronto por otra de inmensa felicidad.

-Además –añadió con voz ronca y mirando fijamente a Harry –me recuerda mucho a otro pobre niño huérfano que sólo buscaba afecto y amistad.

Los ojos de Harry relampaguearon, pero cuando avanzó un paso hacia ella, Hermione supo que no estaba enfadado. Harry alzó su mano, y con el dedo pulgar secó la lágrima que pendía de las pestañas de la joven.

-Lo siento. Te quiero mucho, Hermione, y si tu dices que este niño no es peligroso, entonces yo voy a creerte sin dudarlo.

-¡Oh, Harry! –dijo ella, y lo abrazó fuertemente.

-¡Eh, oye, basta ya de cursilerías¡Me estáis ahogando! –surgió de pronto la voz de Draco, y Harry y Hermione se separaron entre risas.

-De acuerdo¿quién tiene hambre? –se escuchó preguntar a la señora Weasley.

Quince minutos después, Ginny se sentaba junto a Draco y le tendía un trozo de tarta de arándanos.

-Creo que es tu favorita –dijo sonriendo. Draco miraba el trozo de pastel de arándanos como si fuera el tesoro más brillante. Pegó un bocado y le dio las gracias a Ginny con la boca llena. Ella se rió, y después se volvió hacia Hermione.

-¿Podrás perdonarme? He sido una tonta. Es sólo que en el colegio, Malfoy fue un imbécil, y no puedo...

-No –la cortó Hermione-, soy yo quien debería pedirte disculpas. Debería habéroslo contado desde el principio.

-Entonces ¿puedo volver a tener mi precioso pelo rubio? –preguntó Draco, mientras intentaba verse bien en el reflejo de una cuchara.

-Claro, querido –dijo la señora Weasley, y con un movimiento de varita, el pelo de Draco volvió a ser rubio.

-¡Genial! –exclamó el niño. Después se volvió hacia Hermione –Mirmione, ahora que hemos solucionado el pequeño problema, tengo muuuuuucho sueño.

-De acuerdo entonces –dijo la señora Weasley poniéndose en pie –por segunda vez esta noche niños¡a la cama!

Hermione, Ron, Harry, el señor Weasley y Charlie salieron delante, mientras Ginny y su madre recogían un poco. Justo mientras subían la escalera y antes de que ambas fueran a sus habitaciones, Ginny se volvió hacia su madre, pensativa.

-Oye mamá –dijo, mientras fruncía el ceño –aún no me has contado como te diste cuenta de que ese niño era Draco Malfoy.

-Oh, querida –dijo su madre risueña- era igualito que Sirius de pequeño, pero Sirius nunca habría dejado que le cambiaran el nombre... –y con una sonrisita, Molly cerró la puerta de su dormitorio.

OoO

-Buenas noches, Draco –dijo Hermione antes de cerrar la puerta del cuarto del pequeño, pero sólo recibió un suave ronquido por respuesta, y sonrió.

-Hey.

Hermione se dio la vuelta para encontrarse con el dueño de aquella voz, tan conocida...

-Hola.

Durante unos segundos ambos se miraron, diciendo tantas cosas sin necesidad de hablar.

-Gracias –susurró ella, con una voz tan suave que durante un segundo Ron no supo si realmente había hablado –por lo de antes.

-No hay porqué darlas. Era la verdad –dijo él y se encogió de hombros. El silencio volvió a instalarse entre ambos, hasta que de pronto Ron, que parecía debatirse internamente sobre algo, habló.

-Estoy tratando de reunir todo mi valor Gryffindor para esto Hermione –murmuró pasándose la mano por el pelo nerviosamente. Antes de saber que estaba pasando, Hermione había dado un paso hacía él.

-¿Si?

-Yo... yo...

-¿Qué?

Ella había dado otro paso y ahora estaba muy cerca. Ron pudo notar algo en su voz, parecido a... ¿ansiedad?

-Quisiera... yo quisiera... joder...

-Ron –lo regañó ella suavemente. Ron no pudo evitar sonreír ante aquello.

-Quisiera invitarte a cenar. Mañana. Tu y yo. Solos. Juntos. Solos. Ya sabes, sin Malfoy ni Ginny ni Harry ni nada. Sólo tu y yo. –lo dijo todo muy rápido, muy junto, volvió a pasarse la mano por el pelo y repitió: -Juntos.

Durante diez segundos (los peores de su vida) Ron esperó la negativa de la joven, el discursito de "somos amigos y no quiero estropearlo" o que simplemente le cerrara la puerta en las narices.

-Claro. Solos.

-Ya, bueno, ya sabia que... ¿Cómo?

-Que si. Por supuesto –Hermione sonrió y Ron se recordó a si mismo que estaban en medio de la noche, en pijama y en casa de sus padres porque si no...

-Entonces, entonces ¡Genial! –Hermione emitió una risita y le tapó la boca con la mano, porque Ron estaba casi gritando.

-Shhhh, vas a despertar a todo el mundo.

Hermione podía notar el aliento tibio de Ron en su mano. No pudo evitar sonrojarse, pero no movió la mano del sitio. Y entonces Ron hizo algo inesperado: besó sus dedos. Y después besó la palma. Y después muy despacio, el dorso.

Con la respiración agitada y el aliento contenido, ambos se miraron, de nuevo.

-Entonces hasta mañana a las cinco –murmuró él, a tan solo unos centímetros de ella.

-No lo dudes –aseguró ella en un susurro, mientras, lentamente, se deshacía de los brazos de Ron.

Hermione Jane Granger sonrió antes de cerrar la puerta, y cuando la tuvo cerrada, no pudo evitar que un suspiro escapara de sus labios.

Ronald Billius Weasley sonrió antes de que ella cerrara la puerta, y cuando la cerró, se puso a dar saltos de alegría silenciosos.

De pronto, una cabeza pelirroja surgió de la habitación de al lado.

-¿Qué demonios os pasa a todos esta noche? –preguntó Fred medio dormido.

Ron ni siquiera se molestó en contestarle.

OoO

No os podréis quejar. Ni siquiera ha pasado un mes desde el último capítulo y encima... encima dentro de poquito habrá una cita! Ya sé que muchas queréis matarme todavía por culpa del último capítulo. Lo sé.

Pero a que os convenció mi carita de Sirius? XD Va, pues pensad en ella otra vez y dejadme un... REWIEWWWWWWWW!