8-Viejos amigos

-Hermione... ¡Hermione! –Ron corría tras la joven, tratando de no tropezar con nada en el camino -¡Oye, oye! –la sujetó por los hombros y la obligó a darse la vuelta. -¿Qué pasa¿Dónde vamos¿Qué estamos haciendo?

Hermione frunció el ceño, y sus labios se torcieron en un mohín de disgusto.

-Tú mismo lo oíste tan bien como yo, Ron. Calle de la Hilandera –y Hermione señaló una placa vieja y mugrienta con sus dedos enguantados. En la placa se leía perfectamente el nombre, a pesar de que estaba medio corroída.

-Ya, pero... esta calle es grande, Hermione. Y el crío no tiene porqué estar aquí.

-Punto Uno: no es "un crío", es Draco; –Hermione se volvió amenazadoramente hacia Ron y lo apuntó con el dedo. El chico tragó saliva –punto Dos: todas las casas están tapadas con tablones y abandonadas excepto aquella, que tiene humo en la chimenea; y punto Tres y definitivo: -Hermione miró fijamente a Ron y bajó la voz peligrosamente- Snape vive aquí.

Los ojos de Ron se agrandaron enormemente. Después compuso una mueca de disgusto.

-¿En este estercolero? Ahora ya entiendo porqué nunca se ha lavado el pelo –Hermione no pudo evitar una pequeña sonrisa a pesar de poner los ojos en blanco. De pronto, Ron escuchó un sonido lejano.

Voces.

Ron tapó la boca de Hermione con su mano, y mediante señas le indicó la casa que Hermione había mencionado antes, la que tenía humo en la chimenea. Ambos se acercaron, sin hacer ruido, y se apostaron tras la ventana. La mano de Ron seguía en la boca de la chica, y a pesar de que ambos hubiesen solucionado ya su "pequeño asuntillo", el corazón de Hermione latía con violencia, y las orejas de Ron estaban ligeramente rojas.

-No debiste traerlo aquí, niña, no sé que demonios quieres que haga yo.

La voz, cansada y llena de matices roncos, era de un hombre mayor, de pelo negro con vetas blancas, que estaba sentado en un viejísimo sillón polvoriento, y que miraba de forma indiferente a una mujer que se paseaba desesperada de arriba abajo mientras se retorcía las manos.

-¡Usted es el maldito profesor de Pociones! –estalló la mujer, de pelo también negro y muy corto. Miró al hombre iracunda, apuntándolo con la varita. Después pareció relajarse, bajó al varita, se mesó los cabellos, y habló más suavemente –Usted tiene que saber cómo hacer para que Draco vuelva a ser Draco.

Mientras hablaba, la mujer señaló hacia alguna parte con la mano, y Hermione se acercó para poder ver mejor. Y fue una suerte que Ron tuviese su mano en su boca todavía, porque un leve grito escapó de sus labios. Allí, sentado en otro viejo sillón, con las piernas colgando y comiendo una enorme bolsa de caramelos, como si nada de aquello fuese con él, estaba Draco Malfoy.

-No puedo hacer nada yo solo, niña. Necesito la ayuda de esa vieja bola de Slughorn para completar la poción, y usted lo sabe.

-¡Pero usted dijo una semana! –gritó la mujer, mientras se pasaba la mano por el rostro desesperadamente.

-Sé lo que dije –la voz, aunque cansada, tuvo de pronto un increíble tono autoritario, como si el hombre del sillón estuviese acostumbrado a dar órdenes y a esperar que se cumpliesen sin rechistar –pero el gordo Slughorn tiene un resfriado de campeonato y lleva cuatro días en cama. Deberías haber esperado a que...

-¡No pienso dejar a Draco con esa sangresucia! –chilló la mujer con violencia. Durante unos segundos no hubo más que silencio, y después las manos blancas y ancianas del hombre se sirvieron el té con total tranquilidad mientras el reloj daba las cinco en algún lugar lejano de la casa. La mujer respiró hondo y se dejó caer en el otro sillón. -Lo siento, profesor Snape, no quería gritarle.

-Mejor. Porque no me gusta que me griten –el tono de voz de Snape era ahora frío como el hielo.

-Es sólo que... que llevaba días sin saber nada de él y estaba muy preocupada y cuando al fin me llegan algunas noticias resulta que... que... ¡que Draco está con Hermione Granger, por Merlín y sus barbas blancas¡Y tiene cinco años! –Pansy enterró su cara, blanca como la cera, entre las manos.

Hermione habría jurado que estaba llorando, y se dio cuenta de que aquella mujer, frágil e insignificante, le daba pena. Había perdido probablemente al amor de su vida, sin saber si seguía vivo o muerto durante días y después... resulta que está vivo, pero tiene cinco años y está al cuidado de tu mayor enemiga del colegio. Hermione negó suavemente con la cabeza. ¿Y si aquello hubiese sucedido al revés¿Y si Ron hubiese retrocedido hasta el parvulario y hubiese quedado a cargo de Pansy Parkinson sin tener ella ni la más remota idea? Sólo pensarlo le provocó una sensación de pánico inmenso.

-Lo has estropeado todo, Parkinson –dijo entonces el profesor Snape, con un tono de voz tan frío como el viento que le helaba a Hermione las manos –Ahora toda la Orden del Fénix estará buscándolo –con una de sus manos blancas señaló al niño, que seguía paladeando los caramelos tranquilamente en su sillón –y no tardarán mucho en llegar hasta aquí. No es que hayas sido muy cuidadosa ¿Cierto?

Pansy dejó escapar un gemido, y los sollozos fueron ahora evidentes.

-Además la poción no está lista del todo y si el niño la tomara podría quedarse en su estado para siempre... o sufrir una agonía lenta y terriblemente dolorosa cuando su cuerpo creciera a un ritmo anormal... –el tono de voz de Snape era tan indiferente como si hablara del tiempo, y Hermione no pudo evitar estremecerse ante la idea de ver a Draco crecer anormalmente y sufrir una lenta agonía. Los brazos de Ron la estrecharon un poco más fuerte.

-¿Crees que deberíamos entrar ahí y sacar al niño? –susurró Ron, con una extraña expresión en el rostro. Hermione sintió ganas de besarlo cuando se dio cuenta de que estaba sinceramente preocupado por Draco.

-Tal vez deberíamos esperar a que alguno de ellos saliera de la habitación. Snape sigue siendo un mago muy poderoso y Parkinson está desesperada, y podría hacer cualquier cosa –susurró Hermione a su vez.

-O tal vez deberíais entrar ahí dentro y presentar vuestros respetos –sugirió una fría voz masculina tras ellos. Antes de que se dieran cuenta, el puño de Vincent Crabbe se había precipitado sobre el rostro de Ron, tumbándolo sobre la nieve con la nariz sangrante, y Goyle le dio una bofetada a Hermione que la dejó aturdida mientras el corpulento hombre le quitaba la varita.

Cuando Ron vio cómo golpeaban a Hermione se puso en pie furioso y descargó un violento derechazo en la mandíbula de Goyle, pero antes de que pudiese recuperar su varita, que había caído en la nieve, Theodore Nott lo apuntó con la varita.

-Petrificus Totalus

-¿Qué demonios está pasando aquí? –la voz de Pansy Parkinson se escuchó desde detrás de la puerta y cuando abrió, sus ojos se agrandaron enormemente. –The-Theodore... -balbuceó.

-Pansy... que placer tan inesperado –la voz del hombre era tan fría como la del propio Snape. Hermione luchaba por volver a controlar todos sus sentidos, mientras los brazos de Goyle la sujetaban sin ningún miramiento. Y se asustó cuando se dio cuenta de que Pansy tenía miedo de Nott. Vio las nerviosas miradas que la mujer enviaba dentro de la casa, como si tratar de advertir a alguien, o protegerlo. Y las luces de emergencia se encendieron, de pronto en su cerebro, todas a la vez.

Draco.

Pansy estaba preocupada por Draco, y no le hacía ninguna gracia que Nott estuviese allí. Draco Malfoy era un ex mortífago huido de la sociedad, pero también de sus antiguos y viejos amigos. Y ellos no estaban allí para celebrar ninguna reunión amistosa.

-Oh, Merlín –balbuceó con voz pastosa Hermione. Theodore Nott se volvió para mirarla, mientras los intentos de Ron de ponerse en pie eran sofocados por Crabbe mediante unas dolorosas patadas en el estómago.

-Oh bravo, señorita Granger, ha descubierto usted enseguida nuestras intenciones. No esperaba menos de usted –Nott se quitó los guantes con una tranquilidad aterradora. –Y me temo que sus preocupaciones están perfectamente justificadas.

-Señor Nott –la voz de Snape, tan fría como la del propio Nott, surgió del interior oscuro de la casa –qué sorpresa.

-Buenas tardes, profesor Snape, lamento haber interrumpido su hora del té –Nott observó con indiferencia la varita del viejo profesor de Pociones. –Lamento comprobar que sigue usted siendo "de los buenos" –el hombre emitió una risita entre dientes.

-Es sólo que acabo de redecorar la casa y no quiero que me estropee usted los muebles con la sangre.

Nott rió calmadamente, como si de un chiste se tratara.

-Siempre me gustó su sentido del humor, profesor. Pero –y de pronto su tono de voz se hizo más duro –hoy no tengo tiempo de jugar, y usted ya sabe lo que quiero. ¿Va a dármelo?

Snape siguió con la varita alzada y permaneció en silencio. Tras él, Pansy trataba de cubrir al niño con su propio cuerpo. Draco, ahora curioso por todo lo que pasaba alrededor, se había puesto en pie y había visto a Hermione por la ventana, así que ahora trataba de librarse de Pansy y correr hacia la joven.

Directamente a los brazos de Nott.

-¡Draco, quédate ahí! –gritó de pronto Hermione con toda la fuerza de sus pulmones, y antes de que la mano de Goyle la golpeara de nuevo, vio como los ojos del niño se agrandaban de terror.

Y entonces todo pasó muy deprisa.

Ron se alzó del suelo como un rayo y embistió a Goyle con la cabeza, furioso al ver cómo éste había golpeado a Hermione. Ambos cayeron al suelo, y se enzarzaron en una pelea. Crabbe dudó durante un segundo en ir a ayudar a su amigo, pero decidió tratar de llegar hasta Draco y apuntó con su varita al profesor Snape. Mala idea. Crabbe salió despedido hacia el suelo, aunque tuvo tiempo de lanzar un absurdo hechizo de piernas de gelatina que alcanzó al profesor y le hizo perder estabilidad.

Mientras tanto, Nott ignoraba todo a su alrededor y se dirigió hacia Draco. Pansy alzó al niño y tomándolo en brazos echó a correr, aunque éste era una pesada carga y Nott los alcanzó enseguida.

-¡Entrégame al mocoso, Pansy¡No me obligues a matarte! –gritó el hombre.

-¡No! –chilló Pansy, interponiéndose entre el hombre y Draco -¡No pienso dejar que le hagas daño¡Petrificus totalus!

Durante cinco minutos, rayos de color rojo, verde y azul cruzaron la estancia, mientras Nott se acercaba más y más a la indefensa pareja que estaba en el suelo y la voz de Pansy gritaba las maldiciones cada vez con menos potencia.

-Ex... expelliarmus –exclamó la chica desde el suelo y con la respiración entrecortada, mientras el sudor se mezclaba con sus lágrimas y su voz se teñía de miedo por el niño que ahora trataba de esconderse tras el sillón.

Nott evitó el embrujo con un simple movimiento de varita. A continuación desarmó a Pansy con increíble facilidad, mientras ésta no podía evitar estallar en sollozos.

-Ridícula chiquilla –escupió Nott, con increíble desprecio. –Llevas un año escondiéndote de nosotros, de tu familia por culpa de ese imbécil de Draco Malfoy, traidor a Lord Voldemort. ¿Y todo porqué?

-Porque.. le quiero –susurró Pansy entre lágrimas. Nott se rió fríamente.

-Ridículo. El amor no existe, Parkinson. El amor sólo nos hace débiles. ¿Qué vas a hacer ahora por tu precioso Draco¿Quién va ayudarlo ahora? Nadie.

-Eso es lo que tú te crees –la voz de Hermione restalló como un látigo en la habitación oscura. La luz rojiza del sol poniente se filtraba por la única ventana y la envolvía como si de un fénix renacido se tratara: con la varita alzada y los pies firmemente apoyados en el suelo, los ojos color chocolate chispeando.

-Métete en tus asuntos, Granger –espetó Nott, dirigiendo su varita hacia ella. Pansy aprovechó que ya no la miraba para deslizarse silenciosamente hacia Draco. –Esto no te incumbe para nada.

-¿Qué no me incumbe? –la voz de Hermione se alzó, irritada –Uno de tus gorilas me ha abofeteado, el otro le ha partido la nariz a mi novio y ahora tratas de matar a mi niño. Yo creo que sí me incumbe, imbécil.

Un silbido se escuchó desde la puerta, y una silueta se dibujó en la puerta.

-Esa es mi chica –dijo Ron con la voz algo pastosa a causa de la sangre que bajaba por su nariz. Hermione no pudo evitar sonreír, al saber que estaba tras ella con la varita alzada. –Por cierto, Nott, acabo de dejar inconsciente a ese gorila de guardaespaldas tuyo y la Orden del Fénix en pleno viene hacia aquí. Estás jodido.

Ron le guiñó un ojo a Draco, que ahora asomaba la cabecita desde detrás del sillón, y le niño le sacó la lengua al mortífago.

-A la señorita Granger se le ha olvidado añadir que ha roto usted mi tetera favorita –la voz de Snape sorprendió a Hermione a un lado, mientras éste alzaba con un suspiro un pedazo de loza.

Nott miraba con ira hacia las tres varitas, y su mano, que empuñaba firmemente la varita, comenzó a temblar levemente.

Y entonces sucedió.

El grito de sorpresa de Pansy, el sonido de una bofetada, el cuerpo de la joven cayendo al suelo, Crabbe surgiendo de la nada y sujetando a Draco mientras Nott gritaba "Accio Poción" y antes de que los tres rayos surgieran de las varitas y de que Remus Lupin, Arthur y Charlie Weasley y el mismísimo Harry Potter atravesaran como un rayo la puerta, Nott había vertido más de la mitad de la botella en la boca del niño, que no pudo escupirla toda.

Antes de caer al suelo, Nott sonrió. Y después la voz de Hermione atravesó la estancia, mientras el cuerpo inerte del niño caía al suelo y de su boca salía un pequeño hilo verdoso.

-¡Draco! ¡NOOOO!

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Y hasta aquí podéis leer chicas y chicos! Muahahah que mala soooooooy! Bueno, antes que nada, una explicación: sé que he tardado una eternidad en actualizar, pero he estado un poco sensible a la luz últimamente por culpa de unos dolores de cabeza, y no podía sentarme al ordenador más de media hora, y así no podía escribir. Además se me ha juntado la vuelta a la universidad y todo lo que ello conlleva: ir, venir, comprar traer... el mismo rollo de siempre, vamos.

Pero ya por fín he escrito el capítulo, y además estamos muy cerquita de los 150, asi que estoy muy contenta y espero que os haya gustado a todos!

Besos para todos y todas y os espero en el último capítulo de todos ok? Rewiewssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss!