9-Secretos

Frío. Y soledad.

Eso era lo que golpeaba a Hermione por dentro, mientras sus pasos nerviosos resonaban en el vacío pasillo de San Mungo. Se retorcía las manos, nerviosa. Y tenía unas horribles ganas de llorar.

Horas.

Llevaba horas (no sabía cuántas) allí esperando. Esperando. Sola.

Ron estaba abajo, encargándose de todo. Sonrió tristemente. Necesitaba que alguien aclarara todo esto con la Orden, con el Ministerio y con todos sus amigos, y Ron se había ofrecido voluntario para hacerlo inmediatamente.

-Yo me ocuparé de todo. Tú sólo encárgate de saber cómo está el crío.

Ella había protestado ("Pero tienes que curarte¡mira cómo te han dejado esos brutos! Y necesitas una ducha y descanso, Ronald") pero él no había hecho ni caso. La miró detenidamente y después la apretó con fuerza entre sus brazos. Sus manos, grandes y callosas en la espalda menuda de ella la habían reconfortado lo indecible, y deseó perderse allí para siempre, y que nada más importara.

Durante unos minutos ambos estuvieron allí, inmóviles, reconfortándose en su calor; pero lentamente, Ron se separó de ella. Y ella lo dejó ir de mala gana, porque sabía que él tenía que hacer todas esas cosas, pero era egoísta. Era egoísta y quería a Ron allí, con ella, para abrazarla y susurrarle al oído que todo iría bien.

Para que se llevara el horrible frío que ahora la invadía. Porque Draco llevaba mucho tiempo ahí dentro, entre medimagos, expertos en Pociones y herbólogos. Y ella ni siquiera sabía si seguía vivo o estaba...

La recorrió un escalofrío, y sacudió la cabeza enérgicamente. No, no, nononono. No pienses en eso Hermione Jane Granger.

No lo pienses.

Pero aún así las lágrimas bailaban en sus ojos.

Unos pasos apresurados se escucharon por la escalera, y la cabeza de Shackelbot apareció de pronto. Hermione se secó los ojos rápidamente con la manga de la túnica, y saludó con la mano. Shackelbott sonrió, y su gran dentadura blanca le dio un poco de esperanza a Hermione.

-Hola chica.

Hermione sonrió, pero frunció el ceño. Sabía que Kingsley Shackelbott era un hombre amable aunque reservado, y no podía ser que estuviese allí para hacerle compañía ni para interesarse por Draco.

-Te traigo compañía.

Hermione abrió los ojos, pero permaneció muda, mientras Pansy Parkinson aparecía por la escalera, avanzaba lentamente y se sentaba en la fila de bancos frente a ella. Miró a Shackelbott, interrogante.

-Está bajo arresto hasta el juicio por pertenencia a los Mortífagos, pero estaba tan desesperada por el estado de Malfoy que hemos decidido dejarla esperar aquí hasta que salgan de ahí dentro –Kingsley echó una mirada hacia la puerta de la cámara sanitaria, después miró a Hermione- ¿Te molesta?

Hermione miró a Parkinson lentamente. Los ojos azules de aquella se posaron en los suyos y ambas se miraron, combatiendo en una guerra silenciosa. Después Hermione sacudió la cabeza suavemente.

-No. No me molesta.

Shackelbott asintió.

-De acuerdo. Entonces me quedaré en la escalera vigilando. Por si acaso.

Los pasos del enorme Auror se alejaron, trayendo el más absoluto silencio. Hermione y Pansy miraron cada una a otro lado, decididas a no mostrar ni el más mínimo signo de flaqueza. La exmortífaga posó sus ojos en el suelo, mientras Hermione se dedicaba a estudiar la ventana. Bueno, al menos el paisaje no está mal. La joven suspiró, cansada.

OoO

Los primeros rayos de luz comenzaron a filtrarse por entre las cortinillas blancas, y Hermione descubrió, sorprendida, que estaba muy cansada. Los músculos de las piernas se le habían entumecido, y el cuello le dolía horrores. Trató de estirarse, y un horrible "crack" se escuchó procedente de su propio hombro.

-No hace falta que te quedes.

La voz, fría y cansada de Pansy la sorprendió. Se volvió hacia ella, con el ceño fruncido y la boca abierta, dispuesta para contestar, pero la mujer la interrumpió de nuevo.

-Quiero decir que no creo que él se acuerde de nada de lo que has hecho. Seguirá siendo el mismo Draco Malfoy de antes: antipático, insociable y arrogante. No te va a agradecer que cuidaras de él cuando nadie más quería hacerlo.

Hermione se encontró a si misma sonriendo. –Ese es el Draco Malfoy del que tú estás enamorada ¿verdad?

-Me van los chicos malos –Hermione habría jurado que la otra sonreía, burlona. Hubo otro momento de silencio, pero esta vez ambas miraron hacia la cámara sanitaria. Unas letras grandes y negras decían "Operación en curso".

-¿Cómo fue? –la pregunta escapó de los labios de la chica antes de que pudiera pensar detenidamente que estaba hablando con su peor enemiga del colegio. Pansy frunció el ceño.

-¿De qué hablas, Granger?

-De esto. De Draco Malfoy siendo un niño de 6 años que come caramelos a mi cargo.

Pansy suspiró, y se recostó ligeramente en el asiento.

-No lo sé exactamente, pero tengo una ligera idea.

Hubo una pausa durante la cual Hermione esperó, expectante. Ambas jóvenes se miraban, por primera vez en su vida, sin rencor u odio, sino más bien curiosas por saber aquello que no conocían.

-Draco estaba harto de la vida. De nuestra vida –Pansy entrecerró ligeramente los ojos, como si recordara un pasado muy lejano –Siempre huyendo, siempre escondidos, siempre ocultos de todos. Teníamos miedo, Granger; miedo a los mortífagos y a los aurores, miedo a cualquiera que no fuéramos nosotros mismo, y a veces incluso ni eso. No podíamos confiar en nadie, no podíamos empezar de nuevo, no podíamos olvidar todo lo que pasó.

Hermione contuvo un suspiro. Recordaba esa sensación, unos cuantos años antes, cuando Harry, Ron y ella habían ido en busca de los Horcruxes, huyendo, ocultos, lejos de todos aquellos a los que amaban. Pansy continuó hablando.

-Sobrevivimos hasta que Draco se enteró de la muerte de su madre –la voz de la joven se quebró, pero se rehízo enseguida –Él... él siempre había estado muy unido a ella ¿sabes? Mucho más que a su padre. Siempre buscó la aprobación del señor Malfoy, pero Narcisa... Narcisa fue la única persona de su vida que realmente lo quiso. Y cuando ella murió, en Azkaban, Draco se volvió loco.

Pansy Parkinson se puso en pie y se acercó a la ventana. Metió la mano en uno de los bolsillos y Hermione se alarmó instantáneamente. Años de lucha con Voldemort la pusieron en aviso: todo su cuerpo se tensó y su mano izquierda sacó la varita con la velocidad el rayo. Pero Pansy la miró en calma y sacó la mano lentamente del bolsillo.

Hermione no supo si suspirar de alivio o gritarle cuando vio el cigarrillo.

-El tabaco es lo único que me gusta de los muggles –la mujer encendió el cigarrillo con un viejo encendedor, dejó salir el humo por la nariz y continuó hablando –Él comenzó a decir que todo esto no era justo, que esta vida que nos había tocado vivir no era la vida que deberían tener los herederos de dos casas tan nobles y ancestrales como las nuestras, y que todo había empezado a torcerse aquel maldito día de verano en que su padre le hizo jurar lealtad a Voldemort y aquella Marca Tenebrosa apareció por primera vez en su brazo.

-Siempre creí que Malfoy había querido ser Mortífago –Hermione se dio cuenta, de pronto, de que Draco había dejado de ser Draco para pasar a ser Malfoy de nuevo, y sintió un dolor sordo en alguna parte de su cuerpo. Pansy emitió un ruido curioso, como un chasquido de lengua.

-Todos daban por sentado que Draco quería ser Mortífago. Incluso él mismo. Hasta que tuvo que hacer lo que ellos le pedían. Hasta que su padre dejó de ser un hombre influyente para pasar a ser un convicto, hasta que todos lo señalaban con el dedo, hasta que todos aquellos muertos y peleas y luchas comenzaron a gritar tan alto en su cabeza que tuvo que dejar de dormir. Hasta que tuvimos que huir, y nuestra existencia se vio reducida a un mero recuerdo demasiado doloroso. Y cuando su madre murió, Draco decidió que volvería atrás en el tiempo y cambiaría el pasado.

-¿Qué? –Hermione miró a Pansy con ojos como platos, alarmada -¡Pe-pero eso es imposible¡Es peligroso¡No se debe...!

-¿Crees que yo no le dije lo mismo que tú, Granger¿Crees que no grité, lloré, ordené y supliqué que no lo hiciera? Claro que lo hice. Durante casi un mes. Hasta que creí que lo había olvidado –Parkinson rió bajito, como si de un chiste se tratara –Que idiota fui, tenía que haber sabido que no lo había olvidado. Lo conozco bien, Granger, mejor que nadie, y ni siquiera me di cuenta de lo que estaba planeando en mis narices.

La mujer apoyó la frente en el cristal húmedo y frío, y las gotas de la humedad de la noche se reflejaron en su rostro, repentinamente envejecido.

-Era de noche. Volví a aquella inmunda cueva en la que nos escondíamos después de haber comprado comida en el pueblo cercano, y juro que estaba tan oscuro que ni siquiera me veía las manos. Y de pronto vi el fuego, encendido. Aquello me alarmó, nunca dejábamos el fuego encendido de noche.

Y él estaba allí, tratando de reconstruir un viejo giratiempo, murmurando cosas de locos y moviendo la varita de forma muy extraña. Grité su nombre, y estiré el brazo para sujetar su mano. Y en ese momento una inmensa bola de energía verde explotó del giratiempo, y la onda expansiva me mandó lejos. Y después todo fue oscuro.

Pansy suspiró, y Hermione se dio cuenta de que había permanecido tan atenta a la historia que contaba que había olvidado todo lo demás.

-Cuando desperté él ya no estaba. Supongo que la bola de energía alertó a algún auror, y que cuando llegaron lo encontraron así. Yo caí entre los arbustos, y mi túnica negra me hacía casi invisible. Y cuando volví en mí, no sabía donde estaba Draco. Si estaba vivo. Si estaba muerto. Si realmente había vuelto a... al pasado. Pasé una semana al borde de la locura, registrando cada estúpido lugar que se me ocurría. Hasta que fui a visitar al Profesor Snape, y él me lo contó todo. Le dije que no iba a dejar que Draco se quedara... bueno, contigo.

-Y nos seguiste hasta que tuviste la oportunidad de llevártelo –la voz de Hermione era apenas un susurro. Pansy asintió lentamente.

-No sabía que ellos también lo sabían –murmuró. Hermione abrió la boca para contestar, pero en ese momento la puerta de la cámara sanitaria se abrió de par en par y un Medimago surgió del interior.

-¿Familiares de Draco Malfoy?

Las dos jóvenes se miraron detenidamente durante un minuto.

-Sí. Nosotras –la voz de Hermione sonó mucho más convencida de lo que ella misma estaba.

-El paciente está estable, señoras –ambas suspiraron, tranquilizadas. Una oleada de alegría recorrió el cuerpo de Hermione –Pero ahora mismo está muy débil y necesita reposo absoluto, así que una sola visita cada vez y nada de cansarlo. Necesita quedarse al menos dos meses en el hospital para que empecemos con la recuperación, ya que sus defensas mágicas están muy bajas y tiene ciertas heridas que convendría vigilar de cerca. Hemos logrado estabilizarlo en una edad concreta, los veintitrés para ser más exactos. Vamos a dejarlo en esta habitación de aquí y recuerden: reposo absoluto.

El medimago se alejó de ellas mientras hojeaba varios informes y un par de pergaminos viejos. El silencio se apoderó del pasillo mientras Hermione agradecía a Merlín la curación de Draco y una sensación de intensa alegría la recorría por dentro. Cuando se volvió hacia Pansy, se dio cuenta de que ésta estaba llorando.

-Es sólo-sólo que... –Pansy dejó la frase en el aire, y se secó las lágrimas con la mano. –Creí que nunca más volvería a verlo.

Hermione asintió lentamente.

-¿Te importaría que.. que pasara yo primero? Me gustaría verlo mientras aún está dormido –la voz de la joven era tan suave que no estuvo segura de que la muchacha morena la hubiese escuchado. Pero Pansy asintió con la cabeza, muy seria.

Ordenar a su propio cuerpo que se moviese, que pusiese un pie delante del otro y echase a andar fue lo más difícil. Cada paso la acercaba un poco más a Draco Malfoy, y en su interior bailaban las dudas, el dolor, y un profundo sentimiento de cariño.

Cariño por Draco Malfoy. Estuvo a punto de echarse a reír ruidosamente. Si me hubieran dicho esto hace un mes, les habría mandado derechitos a San Mungo.

Le temblaba la mano cuando la apoyó en el picaporte de la habitación. Respira, Granger, maldita sea. Pensó en Ron, en Ron y en su cabello rojo como un atardecer en verano; en Ron y sus manos callosas, grandes y fuertes; en Ron y sus ojos azules, limpios, en los labios suaves y ligeramente ácidos como una naranja de Ron.

Y entró.

OoO

Draco Lucius Malfoy estaba allí tumbado, en una enorme cama, dormido. No se diferenciaba mucho del niño travieso y de nariz respingona de pocos días atrás: ahora era más alto, pero igual de delgado, y su expresión al dormir seguía siendo igual de obstinada.

Y sin embargo ya no era Draco Lucius Malfoy, Heredero de la Noble y Ancestral Casa de los Malfoy y los Black, que después hacía una reverencia, que comía tortitas con sirope y que hacía tartas de arándanos.

Ya no era su niño.

Una intensa sensación de vacío se apoderó de ella. El ahogo que le provocaba saber que había querido a un espejismo, a alguien que no era real y ahora se lo habían arrebatado le impedía respirar, y tuvo que apoyar la cabeza en la puerta para no desplomarse en el suelo.

Le había querido, le había protegido, había jugado y bromeado con él, y ahora eso no era más que un espejismo que le provocaba el más inmenso dolor. Sus hombros se agitaban, conteniendo el sollozo que subía por su garganta, y cuando ya no pudo contener más las lágrimas, y el dolor le parecía insuperable, cuando se dio cuenta de que estaba sola y de que (maldita sea) ella era una Gryffindor por algo, entonces reunió el valor que parecía haber perdido, y se acercó a la cama.

Las lágrimas humedecían ligeramente la sábana con la que el joven se tapaba. No podía dejar de llorar y deseó que Ron estuviese allí para acariciarle el cabello y murmurar "Shhh no pasa nada".

Alzó una mano y, muy lentamente, con los dedos índice y corazón, acarició el pelo rubio y todavía suave del chico. Las lágrimas fluyeron entonces con más intensidad que antes, y el dolor en el pecho fue tan grande que se apartó de la cama de un salto. Se dio la vuelta entonces, dispuesta a marcharse sin mirar atrás.

-No llores.

No fue su voz lo que más la sorprendió. Una voz un poco ronca, pero con aquel matiz arrogante tan conocido. No, no fue aquello lo que la hizo detenerse, con todo su mundo dando vueltas, girando demasiado deprisa.

Porque la mano de Draco Malfoy había entrelazado sus blancos dedos con los suyos y la retenía ahora, casi imperceptiblemente, igual que había echo un par de días atrás cuando sólo era un niño frágil y asustado.

Lo miró, con los ojos llorosos abiertos como platos, su boca abierta como la de un pez fuera del agua, buscando el aire para respirar.

-Estás horrible cuando lloras, Granger.

Sin poder evitarlo, Hermione se echó a reír a carcajadas. Durante unos minutos sólo se escuchó la risa limpia de la joven rebotando por la habitación, mientras Draco sonreía de medio lado. Hermione apretó un poco su mano y después lo soltó despacio.

-Hay alguien ahí fuera que está deseando verte.

El joven asintió, y ambos permanecieron en silencio. Se miraron fijamente, sin necesidad de decir nada, sin necesidad de dar explicaciones. Y de pronto Hermione notó que el dolor del pecho se había ido, y se sintió inmensamente feliz.

Se dio la vuelta y caminó hacia la puerta. Abrió, y ya estaba a punto de salir cuando su voz la sorprendió de nuevo.

-Eh.

Se volvió, a medio camino entre la habitación y el pasillo, sorprendida. Pansy se puso en pie y comenzó a caminar hacia ellos.

-Gracias... –y cuando Draco sonrió enseñó sus dientes, blancos y pequeños y unas arrugas se formaron a ambos lados de su rostro. Bajó la voz para que sólo él y la joven pudieran oírlo -...Mirmione.

OoO

-¿Estás bien? –preguntó Shackelbott a Hermione cuando salió de la habitación, dejando a Pansy y a Draco solos y encaminándose al piso de abajo en busca de Ron. Hermione se paró a mirarlo y pareció meditar un segundo.

-Sí –dijo entonces ella, con la voz firme y una sonrisa bailándole en los ojos –Mejor que nunca.

OoO

Bueeeenoooo!! Pues ya hemos acabado, chicas y chicos!! Hasta aquí llegamos y esto es todo!!

O no ¬¬ (sonrisita maligna)

Todo depende de vosotros.

¿Os ha gustado¿Os ha sabido a poco¿Quereis un epílogo al más puro estilo Ron/Herm? Pues todo se puede comprar con una buena cantidad de rewiews XD Si me dejáis más rewiews que nunca, si me mandáis montones y montones de comentarios, yo puedo ponerme a ello y escribir un epílogo precioooooooso XD

Bueno la verdad es que lo voy a escribir igual porque me da pena dejarlo así, pero bueno.. cuantos mas rewiews más rapidez ;)

Así que ya sabéis!!! Nos vemos en el (esta vez sí) último capítulo de Ese Pequeño Gran Problema y gracias por haber estado ahí todo este tiempo!!!