Disclaimer: todo de J.K Rowling (gracias por la corrección) menos los personajes q no salgan en los libros q son de mi propia cosecha.
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CAPITULO 3: El camino a Hogwarts.
El silbido del tren se escucha claro entre el murmullo general. El andén 9 y ¾ está a rebosar: padres despidiéndose de sus retoños q comienzan ese año la escuela y q más q nerviosos están asustados ante lo desconocido; amigos q se saludan después de semanas sin verse por el parón estival, carros repletos de baúles, y jaulas con lechuzas ululando en su interior alteradas ante tanto ajetreo.
El segundo silbido avisa a los alumnos de la necesidad de montar en el tren ante su eminente marcha. Algunos retrasados dan el último abrazo a sus progenitores y se suben rápidamente al vagón más próximo. Otros, ya dentro, están despidiéndose desde las ventanas de sus compartimentos.
-¡RON!¡CARIÑO! SE TE OLVIDARON LOS CALZONES DE LA SUERTE EN CASA.- grita la matriarca de los Weasley a pleno pulmón. Su voz se alza por encima de las demás, y algunos de los padres, q con tristeza agitan los brazos a modo de despedida se giran al escuchar a la pelirroja mujer.
El tren se pone en marcha. El pelirrojo, q estaba asomado a la ventana mete la cabeza con rapidez de nuevo al compartimente.
-Juro q la mato...¿cómo se le ocurre chillar eso en mitad de la estación?.- se sienta en uno de los sillones. En frente, sus amigos están destornillándose de la risa.
-No sabía q tuvieras calzones de la suerte, Ron.- logra articular Hermione, mientras se sujeta la tripa con las dos manos en un intento por calmar el incipiente dolor q comienza a sentir en sus músculos ante tal ataque d risa. Unas lagrimillas le caen de sus ojos color miel.
-¡Bueno parad ya!.- les riñe el pelirrojo.- Son para los exámenes.
-Hay, Ron! Si estudiaras como yo te digo siempre no te harían falta.
-¡No todos somos tan inteligentes como tú!.- Ron está empezando a perder la paciencia y sin darse cuenta aprieta los puños en un intento de autocontrol.
-Dejadlo ya, chicos.- interviene Harry, q hasta ese momento se ha mantenido al margen, entre otras cosas para calmarse un poco y regularizar su respiración. Además, en los últimos días ha aprendido a no meterse en las discusiones de sus dos mejores amigos hasta q no sea absolutamente necesario, es decir, cuando vayan a tirarse de los pelos.
De repente, la puerta del compartimento se abre. Unos hermosos ojos violetas les saludan desde el umbral.
-Hola chicos! ¿Qué ocurre, Ron? ¿Por qué estás tan rojo?.- pregunta Leah, q no tiene ni idea de la discusión de hace sólo unos segundos.
-Nada. Tu querida amiga, q se estaba riendo de mí.
-Yo no me estaba riendo de ti. No seas mentiroso.
-¿Mentiroso, yo?
-Vale, vale. Si lo se no os pregunto nada.- intenta calmarlos la ravenclaw, q nota como se ha caldeado el ambiente.
La morena, q hasta ese momento había permanecido en el pasillo, entra y cierra con cuidado la puerta apoyándose en ella elegantemente, en una pose q hace pensar a Harry en cierto rubio slytherin... "¿Pero q hago yo pensando en eso ahora?" se reprende a sí mismo el moreno, q aún así no puedo apartar la idea de su cabeza. "Últimamente no se q me pasa con Draco...¿espera, Draco?¿Qué hago yo llamándole así? Malfoy, Malfoy, Malfoy..."
-Harry...¿te pasa algo?-le pregunta Leah.
-¿Qué?.- reacciona el joven.- No, no. ¿yo?¿a mi? No, no,no.
La joven se extraña ante la rara forma de actuar del chico y mira a Ron y a Hermione, q se encogen de hombros con cara de la más absoluta ignorancia. Leah se separa de la puerta y se sienta al lado de Harry cruzando lentamente las piernas.
-En realidad, vine para avisaros.- señala a la pareja q tiene enfrente.- de q los prefectos tenemos q estar reunidos en diez minutos para comenzar a poner un poco de "orden".- mientras habla se saca un caramelo del bolsillo de su túnica y se lo mete en la boca. Un suave olor a vainilla inunda el cuarto en unos pocos segundos.
-Un día te van a salir caries de tanto caramelo, Mirdin.- le reprocha Hermione, q sólo la llama por su apellido cuando se pone severa con su mejor amiga.
-Son sin azúcar, Mione.- se inclina un poco hacia la castaña, tendiéndole el envoltorio y mostrándoselo.
-Bueno chicas, vámonos si no queremos tener bronca antes incluso de llegar al colegio.- Ron se incorpora y se coloca la túnica del uniforme sobre su ropa muggle. Las dos chicas se miran cómplices y sonríen ante el hecho de q sea el pelirrojo y no ellas las q quieren llegar a tiempo. Harry también sonríe.- Lo siento hermano, pero te dejamos sólo por un rato.
-Id tranquilos yo me quedo leyendo un rato.- Harry levanta "El Quisquilloso" q ha comprado en la estación.
-Nos vemos en un rato.-se despiden los tres.
Una vez solo, Harry intenta leer, pero no logra concentrarse y decide dejar la lectura al darse cuenta de q lleva cinco minutos con la misma frase. Deja la revista a un lado y apoya la frente contra el cristal sintiendo el leve traqueteo del tren sobre las vías.
El día, q comenzó soleado cuando salieron de Londres, se ha vuelto tormentoso. Nubes grises cubren el cielo antes azul. Los prados, por los q están cruzando, están llenos de pequeñas flores de diferentes tipos, q parecen mirar hacia arriba como esperando una lluvia q las refresque. El moreno levanta también su mirada. "Creo q no van a tener suerte. No parece q vaya a llover..."
Por unos minutos continúa viendo las nubes de un gris casi plateado...un color q se le hace extrañamente familiar, hasta q nota como sus párpados comienzan a pesarle y se rinde a la necesidad del sueño.
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-Jaque mate.
-No es posible...¿cómo has podido ganarme si te tenía acorralado?.- unos orbes mercurio recorren con rapidez el tablero repasando las últimas jugadas para averiguar el por qué de su derrota. Pero lo único q ve es a su rey destrozado en el centro mientras el jinete del caballo q acabó con el vuelve a meter de nuevo la pequeña espada en su empuñadura.
-¿Otra?.- le pregunta su oponente.
-No Blaise, no me apetece.- responde Draco masajeándose levemente las sienes con la punta de sus dedos para intentar calmar el incipiente dolor de cabeza.-a todo esto...¿dónde está Pansy?.
-Está en la reunión de prefectos del tren con Nott.- el moreno de ojos verde muy oscuro coloca las figuras de nuevo en posición seguro de q el otro chico no se va a quedar tranquilo ante la derrota.
Draco, está con los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás apoyada en el sillón. Sus largas piernas están entrecruzadas sobre la tupida alfombra q cubre el suelo de su compartimento y q hizo aparecer al comienzo de la partida.
El chico q tiene enfrente finaliza su tarea y se queda observándolo. La imagen es ciertamente divina, como si un ángel acabara de caer del cielo. La blancura de piel, sus labios perfectamente delineados, sus cabellos rubios enmarcando su rostro...es ciertamente una imagen arrebatadora.
El rubio se despereza y bosteza.
-Ojalá lleguemos ya. Esto es un aburrimiento.- le dice mirándolo directamente a los ojos verdes. "Son bonitos, pero no tienen el brillo de los de él..."
-¿Te apetece ir al compartimento de los Gryffindor a hacerles un rato la puñeta? Tal vez se te pase.- la sonrisa pícara de Zabini acaba por despertar al rubio.
-Ya tendré tiempo de hacerles la vida imposible.- contesta inclinándose de nuevo sobre el tablero.- ahora lo único q quiero es ganarte a este maldito juego.
-No podrás y lo sabes.- le pica su compañero.
-¿Me estás retando, Zabini?.- levanta una ceja al más puro estilo Malfoy, lo cual provoca en el otro un ligero escalofrío. Adora q el rubio haga ese gesto, es tremendamente sexy.
-Tal vez...o tal vez sólo quiera distraerte.- se encoge de hombros el chico.
-Hay pocas maneras de distraer a un Malfoy...y créeme si te digo q esa no es precisamente la adecuada.
-¿A no?.- le sonría pícaro el otro.
-No.- mueve la cabeza el rubio cruzando los brazos por delante de su pecho.
El silencio reina entonces en la estancia. Los chicos, en el suelo uno enfrente del otro se miran con intensidad. Fuera, se escuchan los gritos de los alumnos más jóvenes y el carrito de las golosinas q pocos minutos atrás también se había detenido enfrente de su puerta. Los ojos verdes oscuros como el césped en noche cerrada, parecen perdidos en la mirada gris tormenta como el cielo q precisamente ahora tiene un color similar a ellos. El moreno se pasa inconscientemente la punta de la lengua por su labio superior.
-Entonces déjame probar otra.- sin previo aviso se inclina y acerca su rostro al de Draco, quedando su bocas a no más de unos pocos centímetros la una de la otra. Así, tan próximo al príncipe de Slytherin puede percibir el olor a menta q desprende su aterciopelada piel.
Pasan los segundos...Blaise apoya sus manos sobre los muslos del rubio, q permanece tranquilo ante la repentina proximidad del moreno.
Ambos se están midiendo, comprobando cual de los dos aguanta mejor la tensión del momento. Pronto la batalla se decanta del lado de Malfoy, y Zabini, q no lo soporta más, acaba con el ligero espacio q los separa. Es un beso ligero, casi una caricia inapreciable, pues él sigue pensando en el juego, porque, sí, quiere distraerle, aunque tiene q hacer acopio de todas sus fuerzas, ya q ha de reconocer q nadie besa con tanta maestría como el rubio.
Cuando se separan el moreno sonríe de manera sensual.
-Vamos sales tú., q tienes las blancas.
-¿Qué?.- pregunta su compañero. No quiere reconocerlo pero la verdad que se ha distraído...¡vaya si lo ha hecho!. "Condenado Zabini, esta me las pagas"
-Que sales tu.
Draco mueve su peón pero ya no quiere jugar: ha descubierto una forma mejor vengarse de él, aunque no creee q le disguste mucho al otro.
-Sabes Blaise, hay una cosa q no se le puede hacer a un Malfoy.- dice con la voz algo ronca.
-¿Cuál?.- pregunta el otro mientras mueve su ficha muy concentrado pensando en la jugada siguiente.
-Dejarle a medias.- y antes de q el moreno se de cuenta siente todo el peso del rubio sobre él. Sus cabellos le hacen cosquillas en la nariz. Blaise cierra los ojos. Ahora si q no piensa en el juego, y menos cuando el otro le besa de manera apasionada, casi salvaje pidiéndole permiso con la lengua para entrar. Éstas se entrecruzan en un baile q ya conocen muy bien. Las manos rápidas del moreno comienzan a acariciar la espalda del rubio introduciéndose por debajo de su camisa.
Draco suelta un gruñido al sentirlas frías sobre su piel, pero no le importa, continúa besándolo, ahora por el cuello.
Fuera continúa el ajetreo: los gritos, el carrito, puertas abriéndose y cerrándose...pero la pareja ya no los escucha, ya no prestan atención...ambos han descubierto una forma mejor de pasar el viaje.
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weno hasta aquí el tercer capítulo. La verdad q quería fusionarlo con el cuarto (q ya está escrito) por eso de q me han dicho q los haga más largos, pero es q la acción no me cuadraba...
Prometo capítulos más largos pero es q ahora no tengo mucho tiempo, la verdad, es lo malo q tiene suspender...¡q luego te toca estudiar en vacaciones!
Pero intentaré subir pronto para compensar.
Ah! Acepto cualquier sugerencia sobre la historia, personajes, como os gustarían las parejas...cualquier cosa q se os ocurra será bienvenida.
¿Review?
Ciao
LittleSweet.
