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CAPÍTULO 4: Un día complicado.
El fuego crepita en la chimenea. Tres jóvenes leones observan la delicada danza de las llamas sentados en las butacas q se sitúan justo enfrente. La sala común de Gryffindor está prácticamente vacía, ya q la mayoría de estudiantes se han retirado a sus habitaciones, cansados tras un largo viaje en el tren y la posterior cena de bienvenida. Sólo quedan un par de alumnos de séptimo curso q parecen enzardados en una discusión, acerca de las pruebas para el equipo de quidditch q tendrán lugar en breve, al otro lado de la estancia.
Harry les echa un vistazo rápido para asegurarse q desde esa posición no les van a escuchar.
-¿Creéis q la gente le hará caso a Dumbledore?¿Se tomarán enserio lo q ha dicho acerca del regreso de Voldemort?.- el moreno está preocupado. Durante la cena, y tras distribuir en las diferentes casas a los nuevos estudiantes, el director pasó a relatar lo acontecido en el Ministerio pocos meses atrás. Aunque, claro está, no olvidó omitir algunas partes, pero había contado la esencia: q Voldemort se había hecho fuerte y q estaba dispuesto a todo.
-Yo creo q sí.- contesta Ron mientras se arrastra desde el sofá a la tupida alfombra q tiene situada a los pies.- Vamos, Dumbledore es un hombre muy respetado y, no creo q nadie en Hogwarts ponga en tela de juicio sus palabras, ¿no?.- se estira un poco para luego apoyar su cabeza sobre la rodilla de Hermione, q había quedado a pocos centímetros. Si la joven se ha sobresaltado ante tan repentino contacto, su rostro no lo ha dejado ver.
-Mientras hablaba, me fijé en las caras de la gente. Menos los Slytherins todos parecían prestar mucha atención.- la castaña se encoge de hombros.- Aunque eso tampoco nos tiene q extrañar, ¿no?
-¡Seguro q esos ahora se están montando una fiesta de tres pares celebrándolo!.- se queja Ron.
-No creo q sean tan descarados, Ron.
-¿Qué no, Hermione? Si es lo q todos han estado esperando desde hace tiempo. Te aseguro q si no tuvieran puesto un hechizo silenciador la música se oiría desde aquí.- le discute su amigo pelirrojo.- ¿tú q opinas, Harry?¿Harry?EHH!
El chico se ha inclinado sobre el sofá en el q está sentado el moreno y pasa las manos con rapidez por delante de sus ojos esmeralda. El otro parpadea unos instantes y mira a los ojos azules saltarines q tiene delante.
-Lo siento chicos.- se disculpa.- pero es q estaba pensando en el Ministerio y todo lo q pasó aquella noche.- De repente sus ojos comienzan a humedecerse ante el recuerdo de la muerte de su padrino, las lagrimas q luchan por salir son retenidas por el moreno, q cierra fuertemente los párpados unos instantes.
-¿Te encuentras bien, Harry?¿Hay algo q no nos hayas contado?.- Hermione, tan observadora como siempre ha notado el malestar de su amigo. Se levanta del sofá, lo q también hace incorporarse ha Ron q había retomado la posición anterior, y se sienta al lado del moreno pasando un brazo por encima de sus hombros y acercándolo con delicadeza hacia su pecho.
Permanecen unos segundos en silencio mientras Harry se tranquiliza. Cuando lo logra se separa lentamente de su amiga a la q mira directamente a los ojos miel, para luego volverse hacia el pelirrojo q está a sus pies.
-No os lo he contado, chicos...- duda unos instantes antes de continuar.- Esta tarde, cuando os fuisteis a hacer la ronda por el tren y me quedé solo...volví a tener esa pesadilla.
-¿La de los ojos rojos y el dolor en brazo y cicatriz?.- pregunta Ron. Harry asiente casi imperceptiblemente.
Hermione ha torcido un poco la boca y parece reflexionar sobre lo q acaba de confesar el moreno.
-Está claro q esas pesadillas te las provoca...Vol-Voldemort.- aunque la joven lleva un tiempo nombrándolo todavía no se ha acostumbrado y tiembla un poco.- pero no se q significan...Deberías contárselo a Dumbledore lo antes posible, puede q sea algo importante, Harry.
-Hermione tiene razón , compañero. Ve y díselo.
-Bueno...¡Dejad de agobiarme los dos!.- sin saber porqué la insistencia de sus amigos lo ha enfadado, no tiene sentido, pero ya no quiere estar allí hablando de Voldemort. Se levanta de golpe y se dirige a las escaleras. Se para justo al pie de éstas y voltea hacia sus amigos q le miran sin comprender su rápido cambio de estado de ánimo. Harry puede leer los interrogantes en la mirada de ambos.- Lo siento, chicos, pero me voy a dormir...nos vemos mañana, ¿si? Buenas noches.
Sin más se gira y se dirige hacia su cuarto reprendiéndose a si mismo por haber dejado allí a sus dos mejores amigos.
-¿Y a éste q mosca le ha picado?...aaauuchh! no me golpees, Hermione.- se queja el pelirrojo mientras se masajea la coronilla, tras el coscorrón de la castaña.
-Haber "Don Delicado"...Harry está muy sensible. Todavía está reciente la muerte de Sirius...todos esos sueños le están afectando sobremanera. Pero sigo pensando q debería hablar con el director.
-Pero si yo te apoyo, "Doña Yo Pienso".- se burla de ella Ron al tiempo q le saca la lengua. El chico suelta entonces un enorme bostezo.
-¡Tápate la boca, Ron!.- le regaña la prefecta, y le da otro coscorrón. El chico le mira con enfado, aunque sólo durante unos segundos.
-Bueno, visto q voy a salir mal parado de aquí me voy a la cama. Además, ya es tarde y si no me voy a dormir no habrá Dios q me levante por la mañana.
-No, no habrá Dios...pero tranquilo q sí habrá Hermione.- le dice la chica mientras le guiña un ojo y le revuelve el pelo con la mano. Se incorpora y se alisa la falda para luego dirigirse también hacia las escaleras q llevan a las habitaciones femeninas. El pelirrojo la sigue pero se desvía luego para tomar el camino hacia su cuarto.
-Buenas noches, Mione.
-Buenas noches, Ron.- le contesta mientras ve como él sube los escalones.- ¡Ron!
-¿Sí?- se gira el aludido.
-Siento lo del coscorrón.- se disculpa, aunque esos dos no son los únicos q le ha dado a su amigo, ya q últimamente es el método q la chica utiliza para hacerle rabiar.
-Bahh...- le quita importancia.- no tienes q pedirme perdón por nada de lo q tú me hagas...- pero eso la castaña no lo ha escuchado porque ya se ha metido en su habitación.
Ron se gira y echa un último vistazo a la sala común posando la mirada en el sitio donde antes estaban sentados los chicos de séptimo. "Ni siquiera me di cuenta cuando salieron" piensa. El fuego ya se está apagando y el lugar se está quedando frío. El pelirrojo se da media vuelta y se dirige a la cama.
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Draco mira su reloj: las tres de la madrugada. Se da la vuelta otra vez sobre la enorme cama para intentar volver a conciliar el sueño. Las sábanas de seda negras hacen un leve fru-fru ante el movimiento. Cierra los ojos he intenta concentrase...
Pasados lo q él cree q son muchos minutos abre los párpados de nuevo y mira el reloj: las tres y diez. "¿Pero q pasa q el reloj no avanza?" piensa mientras trata de buscar una posición cómoda para dormir. Como no la encuentra continúa revolviéndose por debajo de las sábanas. "Tal vez sea por el calor". Aunque la estancia está más bien fría, algo lógico si se tiene en cuenta q está en las mazmorras. El rubio se incorpora y se quita la parte de arriba del pijama tirándola al suelo.
La suave luz de la luna se cuela por la ventana, y un rayo le ilumina el torso desnudo y musculado.
Se queda contemplando su piel q, bañada por esa luz plateada la hace parecer casi irreal, y comienza a delinear con la punta de su dedo índice las extrañas formas q se dibujan sobre él.
"Está bien. Visto q no puedo dormir...me iré de caza." Sonríe con picardía. Acaba por levantarse de la cama, descalzo y sin camiseta, llevando únicamente un pantalón fino de pijama azul marino, abre la puerta de la habitación intentando no hacer ruido. Duerme solo pero no quiere q se enteren de su "excursión". Draco sabe perfectamente q en Slytherin la gente tarda en dormir, cosa q queda demostrado cuando pasa por al lado de la habitación de Blaise. Unos gemidos apagados le llegan a través de la gruesa madera.
Comienza a caminar por inercia por el pasillo. No necesita luz, ya q se conoce los pasillos de las mazmorras igual de bien q se conoce los de su mansión. Sus pasos silenciosos le alejan de las habitaciones masculinas y como movido por un resorte gira hacia las femeninas un piso más abajo. Tras unos minutos llega al destino elegido. El rubio se detiene frente a una puerta en la q se puede leer en letras escarlata: "Pansy Parkinson".
Se adentra sigiloso, acercándose hacia la cama con dosel q ocupa la chica.
Antes de despertarla la observa: así dormida parece una ninfa. "Es una mujercita muy exótica". La joven se haya tumbada bocarriba con la cabeza ligeramente ladeada apoyada sobre su mano derecha. Los cabellos rubios se extienden sobre la almohada. Parece estar soñando con algo agradable.
Draco baja la mirada posándola en su figura. La Slytherin tiene un cuerpo de infarto, al cual sabe sacar partido.
Todavía sin despertarla se inclina sobre ella y comienza a besarla suavemente en el cuello.
-¿Draco?.- ante las repentinas caricias la chica abre un ojo. El negro profundo de éste llama la atención al chico, q se ve reflejado en él.
-Ssshhhh...me gustas más callada.- le susurra al oído mordiéndole con lujuria el lóbulo. Sonríe para sus adentros al escuchar el ligero gemido q le provoca a su amiga. Entonces se coloca sobre ella esperando a ver su reacción. Ésta no se hace esperar, y el príncipe de Slytherin nota como ella lo aproxima más hacia su cuerpo y atrapa sus labios. Al saberse aceptado, no es q dudara de lo contrario, comienza a quitarle el pequeño camisón a la rubia.
"Después de esto seguro q dormiré bien".
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Draco entra en el Gran Comedor para el desayuno. No está muy lleno, pero es normal a esa hora de la mañana. La mayoría de los alumnos continúan en sus camas.
Al acercarse a su mesa un par de compañeros de casa le dan los buenos días al príncipe de Slytherin, el cual los devuelve con una elegante inclinación de cabeza, lo q provoca en el menor de los chicos un ligero sonrojo.
Echa un vistazo a su alrededor, pero sus compañeros no han bajado todavía.
Hace a un lado una silla y toma asiento. Al hacerlo los platos más cercanos a él se llenan de comida y el joven comienza a escoger lo q tomará para reponer fuerzas tras la pasada noche.
De repente una bonita lechuza parda entra por uno de los ventanales para ir volando hasta él. Lleva "El Profeta" del día. Draco no tiene q buscar mucho para encontrar lo que quiere leer. Ahí en primera plana está una foto del Misterio y del nuevo ministro de magia, el cual pide tranquilidad asegurando q hacen todo lo q está en sus manos por dar con el Señor Tenebroso.
"Como si lo fueran a encontrar" piensa el rubio mientras se retira con elegancia algunos mechones q le caen sobre los ojos tormenta. Deja el periódico a un lado y se sirve el resto del desayuno.
Mientras come los cereales observa a los alumnos q van entrando con los nuevos horarios en la mano.
-¿Has visto los horarios nuevos para este año?.- le pregunta Blaise q acaba de llegar hasta su altura.- Son una verdadera mierda.
-Bueno al menos no compartimos muchas clases con los leones.- responde Pansy q ha llegado justo detrás del moreno. La chica se sienta al lado de Draco inclinándose para darle un ligero beso en la comisura de los labios.
-Eso es cierto.- se encoge Zabini, mirando a su amigo con cara de Ya-me-contarás-q-pasó-anoche.
Malfoy hace caso omiso a la mirada inquisidora de los ojos verde oscuro.
-Haber trae aquí.- le quita el papel de las manos al otro y le echa un vistazo.- ¿Pocas clases? Compartimos Pociones, DCAO y Transformaciones...¿te parece poco?.- pregunta irónico mientras bebe un sorbo de su zumo.
-Por lo menos no estamos con ellos en Herbología. El ambiente cargado del invernadero y ese olor a león me marean.- dice Parkinson mientras hace un gesto de asco.
-Mira hablando de los "apestados" por ahí viene el Trío Dorado.- señala Blaise con el dedo.
El grupo de serpientes dirige su mirada hacia la puerta.
Harry, Ron y Hermione acaban de entrar en el Gran Comedor. Los dos últimos están enzarzados en una pelea de la q Harry prefiere no tomar parte, ya q camina algunos pasaos por delante.
-¡No puedo creer q me tiraras agua helada para despertarme!.- protesta el pelirrojo.
-Anoche te dije q te despertaba, ¿no?.- se encoge de hombros la chica como para quitarle importancia al asunto.
-Mírale el lado positivo, Ron. ¡hoy seguro q no llegamos tarde!.- ríe el de irises esmeralda q se ha girado para esperar a sus amigos.
-Claro...¡como tú no eres el q va a coger una pulmonía!...aaacchíísssss. Mira , ya está, ya la cogí.
-Que exagerado eres compañero. El agua no estaba tan fría.
-¿¿QUÉ NO ESTABA FRÍA?.- en esos momentos la discusión sube de tono. Ron comienza a ponerse rojo y a apretar los puños. Hermione voltea los ojos ante la reacción.-¡SI HABÍA CUBITOS!
-¿Qué pasa Pobretón, eres alérgico al agua?.- los Gryffindor acaban de llegar a la altura de la mesa de las serpientes y Malfoy no puede evitar meter baza.
-Cállate, hurón.
-Ya decía yo q estabas demasiado moreno. La verdad, me extrañaba q hubieras tomado el sol. Si tu familia no tiene dinero para comprarte una bañera menos aún para irse de vacaciones a la playa.- las palabras del rubio hacen q al de la melena fueguina le chirríen los dientes de puro odio y rabia.
-Déjalo en paz, Malfoy.- Harry no aguanta más los insultos y decide intervenir.- ¿no te han enseñado a no meterte en conversaciones ajenas?.- le pregunta con malicia.
-Yo me meto donde me da la gana cara-rajada.- hasta ese momento Draco había continuado sentado en una pose de absoluta arrogancia, pero con la intervención de Harry se levanta con brusquedad de su silla.- A mi nadie me dice lo q tengo q hacer, y menos tú, imbécil.
-Olvídalo, Harry, no merece la pena.- Hermione detrás de él trata de disuadirlo.- Vamos a desayunar.
El chico le hace caso a su amiga y se gira dispuesto a dirigirse a su mesa.
Pero, de repente, un rayo azul celeste cruza la estancia hacia el moreno. Por suerte, Harry se aparta sólo unos segundos antes de q el hechizo le dé de pleno. Al girarse sobre sus talones ve a unos ojos tormenta q brillan con intensidad. Tras deshacerse de los brazos de Ron q intentan q no intervenga, un rayo color plateado es enviado en dirección contraria al primero.
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Los labios en tensión de la profesora McGonagall son apenas una fina línea en su rostro crispado por la furia.
La profesora camina nerviosa de un lado al otro de su despacho.
Harry, q está sentado en una silla enfrente de su escritorio no quiere arriesgarse a mover un solo músculo. Pocas veces ha visto a la jefa de su casa tan enfadada.
Entonces, unos nudillos golpean la puerta del despacho de la profesora. Una nariz aguileña da paso a un hombre pálido, de cabellos negros como el ébano y unos ojos igual de oscuros. Tras él un hermoso chico rubio, q mantiene la mirada fija en sus zapatos como si eso fuera lo más interesante y bello del mundo. Si Harry no conociera a Malfoy diría q está asustado.
-Pasa, Severus, pasa.- le invita la profesora.- Siéntese señor Malfoy. El chico toma asiento al lado del otro joven, al cual echa una mirada con el rabillo del ojo.
El profesor de pociones se mantiene en agradable segundo plano. Se ha quedado al lado de la puerta observando con arrogancia a sus dos alumnos. Odia reconocerlo pero ésta vez su ahijado se ha pasado de la raya.
La profesora McGonagall se sienta entonces enfrente de ambos jóvenes. Coge un pequeño pergamino y comienza a leer.
-Ustedes dos se han peleado en la hora del desayuno y según leo aquí su...llamémosle "pequeña-gran discusión" ha provocado q un alumno de primero esté en la enfermería con la nariz y rabo de cerdo, q otro de tercero no pare de dar volteretas y q un par más se hallan fracturado un par de huesos al caer una de las lámparas del Gran Comedor. Pero es q la lista no acaba aquí...¡no!. Además se han encargado ustedes solitos de destrozar el hall del colegio, así como la fuente del patio del interior q ...¡tenía más de doscientos años de historia!
En ese momento el enfado de la profesora le impide incluso articular palabra alguna, por lo q el otro hombre decide hacerse cargo de la situación.
-Tras tres horas de deliberación, y tras escuchar lo q nos han contado diversos alumnos...el director ha decidido q aunque no van a ser expulsados...- los chicos levantan la cabeza a la vez y miran extrañados al hombre con cara de no entender pero con una inmensa gratitud. Draco intenta hablar pero Snape levanta la mano en señal de q debe guardar silencio.- aunque no van a ser expulsados van a tener q realizar un castigo ejemplar.
La mujer, q parece haber recobrado un poco la compostura continúa contando lo q se ha decidido.
-Ustedes dos se van a pasar el próximo mes limpiando cada una de las clases de las mazmorras.
-¿QUÉ?.- gritan los dos a la vez, pero es el rubio el q toma la palabra.- pero profesora, hay casi cien aulas allí abajo y hay algunas q no se limpian desde hace cientos de años.- se queja Draco.
-¿Es q prefiere ser expulsado joven Malfoy? Porque según tengo entendido fue usted el q comenzó la pelea...- le reta la jefa de la casa de Gryffindor.
Ante eso Malfoy no logra responder, un nudo se le forma el la boca del estómago y decide callar.
-Pero es q el castigo no termina ahí.- corta Snape.
-¿Qué hay más? .- pregunta Harry horrorizado.
-Si, señor Potter hay más.- continúa el profesor de pociones. Harry mira al hombre y ve como una mueca, q pretende ser una sonrisa, se dibuja en sus labios.- Como bien sabrán este año no se ha nombrado a ningún Premio Anual, ya q ningún alumno de séptimo ha obtenido un resultado lo suficientemente alto. Por lo tanto la torre q cada año alberga al premiado o a los premiados está vacía...
Harry y Draco se miraron como temiendo q lo q parecía q quería decir el profesor...aquello no podía ser verdad.
-Sí, señores. Hemos pensado q la mejor manera q hay de q ustedes dos se respeten y lleven medianamente bien es...q convivan juntos lo q resta de curso...y para la mala suerte de los dos éste ha comenzado hoy.- la mueca de Snape era ahora una clara sonrisa de satisfacción. El hombre estaba disfrutando de lo lindo viendo las reacciones de Potter, aunque sentía algo de pena hacia su protegido.
Los dos jóvenes no movieron un solo músculo al recibir la noticia. Tal fue el impacto q provocó en ambos q ni siquiera pestañeaban.
Y entonces, aún sin saberlo, en sus mentes se formuló la misma palabra: "Mierda...".
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Dejo aquí el cuarto capítulo. He de decir q en un principio no era para nada así, lo tenía ya escrito pero al pasarlo al pc se me vino la idea de q estos dos tenían q convivir juntos...entre otros cosas para ver q tal se le da a Draco su misión ahora.
Ya se q dije q iba a intentar hacer un capítulo largo pero al cambiar la trama también cambió eso...además voy a empezar mis examens de recuperación y no tengo muxo tiempo xa escribir.
1000 sorries.
Aún así acepto cualquier opinión o sugerencia acerca de cómo llevar el fic.
Intentaré, también contestar a los reviews.
Nos leemos
LittleSweet
