CAPÍTULO 7: Buen despertar.
El hombre recorre los pasillos nervioso. No nota la humedad de las paredes de piedra, ni las pequeñas gotas que se deslizan por ellas como consecuencia de estar próximos a un pequeño lago.
El día se presenta difícil para el mortífago y, la llamada de su señor no ayuda en absoluto. Sabe que el Lord está más que enfadado por el fracaso de la misión que tuvo lugar hace un par de días, y de la que se han hecho eco todos los periódicos, tanto mágicos como muggles, aunque claro, estos últimos no saben en realidad lo que ocurrió.
Cuando llega a la estancia donde le aguarda Voldemort se detiene unos segundos frente al portón para alisarse el cabello. Al entrar lo hace con la cabeza alta, pero con temor.
-Ya pensé que no vendrías, Lucius.- un voz siseante le recibe, y con una mano le indica que se le acerque para sentarse en la pequeña silla que hay frente al sillón que él ocupa.
-Mi Señor.- dice el rubio haciendo una profunda reverencia y besando un anillo con forma de reptil del hombre antes de tomar asiento.- He estado ocupado con problemas burocráticos.
-Eso no es excusa.- le corta Voldemort. Lucius levanta en poco la vista y examina disimulado a su señor. Aunque hace ya casi dos años que recuperó su cuerpo, lo cierto es que todavía no está en plenas facultades. La visita al ministerio lo dejó algo cansado. Algo que el rubio nota en las tremendas ojeras que enmarcan los ojos amarillos del hombre.
-Mi señor, ya me he hecho cargo de que los ineptos que fallaron en Londres sean castigados.
-Me alegro, Lucius, pero no era por eso por lo que te he mandado llamar.- Malfoy abre los ojos asustado. Si no es por lo de Londres, entonces solo puede ser por otra cosa por la que el se haya allí.- Me temo que tu hijo se demora bastante...
Sacando el valor de lo más hondo de su ser, el de ojos azul marino mira a Voldemort.
-Mi hijo me ha informado de algunos avances.- en esos momentos Lucius reza por que al Lord no le de por utilizar su capacidad para leerle el pensamiento, es bueno en Oclumancia, pero no sabe si sus barreras mentales soportarán un ataque por parte de la serpiente.- Me pide un poco más de tiempo. Me dijo que quiere ganarse la confianza de Potter, que tal vez incluso podría hacer que se pusiera de nuestro lado.
-A veces pienso que eres un poco ingenuo, mi querido Lucius. Tengo mis propios planes para con ese niño.¡ Pero lo quiero pronto aquí!.- la última frase ha puesto los pelos de punta al hombre, puesto que el tono de su voz ha sonado casi inhumano.
-Ahora mismo me pondré en contacto con él, mi señor. Le diré que se de prisa.- con esto Malfoy se levanta y se dirige a la puerta.
Voldemort sonríe sádico cuando unas terribles palabras escapan de entre sus mortecinos labios.
-Dile que más vale que lo haga, sino sabéis que los dos tenéis mucho que perder. No creo que el niño quiera quedar huérfano, ni tu viudo, Lucius.
-No mi Lord.- el rubio está apretando los puños con tanta rabia que ni siquiera se da cuenta de que unas pequeñas gotas de sangre caen al suelo, como consecuencia de la fuerza con que las aprieta.
Al salir de la estancia se dirige veloz hacia su mansión. Lo primero que hace es buscar a su bella esposa. Cuando la encuentra sentada en su salita personal leyendo un libro, un sentimiento de alivio recorre todo su cuerpo. Lentamente se acerca situándose tras ella. La mujer que no se ha percatado de su presencia se asusta al sentir los labios del rubio sobre su cuello desnudo.
-Vístete querida, que hoy te llevo a comer a algún sitio especial. Mientras yo tengo que hacer algo en el despacho.
Sorprendida Narcissa asiente, levantándose y dirigiéndose a su cuarto para escoger un buen vestido. Son pocas las ocasiones en que su marido se comporta de forma tan dulce, y ella, que a pesar de todo lo ama, quiere aprovechar esos pequeños momentos.
Sonríe al encontrar el vestido adecuado: uno azul marino que resalta increíblemente su todavía increíble figura. Es su prenda favorita.
"Tal vez el día no sea tan aburrido como yo esperaba" piensa la rubia mientras comienza a desvestirse.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Es sábado, por lo que Harry decide quedarse un ratito más entre las suaves sábanas, aunque éstas precisamente no sean las de su confortable cama.
Se sonroja al notar los fuertes brazos de Draco rodeándole, y sonríe como un tonto al notar como éste lo acerca más contra su pecho. El moreno todavía tiene los ojos cerrados, pero al percatarse del suave beso que el rubio le da en la frente los abre con lentitud, como si no quisiera despertar del más dulce de los sueños.
-Buenos días.- le dice Draco en un susurro. El de ojos esmeralda en vez de contestar se lanza a darle un apasionado beso como respuesta.- Vaya...me gusta tu manera de comenzar el día, león.
Harry sonríe travieso y vuelve al ataque. El moreno ha descubierto que para él no existe nada mejor que sentir los labios de Draco entre los suyos. Cuando está a su lado se siente completo.
Cuando vuelven a separase es Draco el que sonríe. Lo hace porque en esos momentos se da cuenta de lo que Pansy quería decirle: para todos existe la felicidad, y él se estaba negando en redondo a recibirla.
-Deberíamos levantarnos, Harry.
-¿Por qué?.- pregunta el moreno con una sonrisa típica de cualquier Slytherin.- Es domingo, y no creo que nadie nos eche de menos.
-¿Ni siquiera tus queridos amigos?.- Draco levanta una ceja al más puro estilo Malfoy al tiempo que se incorpora. El movimiento hace que la sábana que lo cubría deje al descubierto su tórax marfileño, y Harry no puede evitar perderse en los increíbles abdominales de su chico.
-No creo que les importe si duermo un poco más.- se tapa con las sábanas de seda, como si quisiera seguir durmiendo.
Draco se mete entonces por debajo de ellas y se coloca sobre el moreno.
-Es que creo que tu no quieres dormir, leoncito.- Harry ríe con fuerza. Su blanca risa llena toda la habitación y el rubio no puede hacer otra cosa que acompañarle. Pero de pronto la sonora risa del moreno cesa.
-Cierto, no quiero.- y poniendo sus manos sobre la cintura del chico que está sobre él, comienza a acariciar lentamente las caderas de Draco, en un movimiento que hace despertar zonas que el rubio no quiere que despierten en ese momento.
-Yo me voy a duchar.- le dice con voz ronca e intentando concentrarse en olvidar las manos que ahora se hayan en una más baja.- ¡Y tu deberías hacer lo mismo...pero con agua fría!
Harry levanta una ceja, aunque no con tanto estilo y le da un casto beso al rubio al tiempo que retira las manos.
-Después de ti.
Con esto el Slytherin se levanta de la cama y cierra la puerta tras él. La última imagen de la serpiente hace enrojecer al moreno hasta la punta de sus cabellos azabache.
Malfoy únicamente con unos boxer es una imagen más que agradable.
Harry se revuelve en la cama y cierra los ojos. De fondo escucha el agua correr del baño, e imágenes del día anterior acuden a su mente.
Flashback
Harry no aguanta más. Después del beso de la mañana con el rubio no es capaz de hacer nada a derechas. Lo que más le habría gustado es no tener que ir a clase y seguir junto a Draco el resto del día, pero ya tuvo suficiente con la bronca que la profesora Trelaway le echó por llegar tarde a adivinación. ¡Claro, como Draco no tenía clase a primera hora le daba igual, pero él que si tenía tuvo que inventarse una buena excusa para no ser castigado.
El resto del día es una tortura para él. Estar en la misma clase del slytherin y verle como actúa como si nada hubiera ocurrido le pone de los nervios. Para colmo estalló un caldero en clase de pociones y tuvo que quedarse a recogerlo.
Lo peor fue que tampoco pudo verle antes de la cena porque Hermione, Leah y Ron se propusieron saber como le había sentado la noticia. ¡Si ya se había olvidado hasta de eso!...en pocas horas su mundo se ha puesto patas arriba y la culpa es del dueño de unos maravillosos irises.
Harry está cansado tras el largo día cuando tras la cena llega a la torre de premios anuales, dejando atrás al cuadro de la joven que en estos momentos se haya con su apuesto caballero.
-Todo el mundo está con quién quiere menos yo...- el chico se lamenta en voz alta.
-Espero que quieras estar conmigo.- una voz que arrastra las palabras le habla al oído por detrás. El moreno cierra los ojos y respira hondo, notando como su corazón palpita fuertemente.
Con clama se gira sobre sus talones y se pone frente a Draco, el cual es algo más alto.
-¿Con quién si no?.- ante esa respuesta el rubio no aguanta ni un segundo y cogiendo a Harry por la nuca con una mano lo atrae hacia si. Ambos chicos se enlazan en un beso demandante y apasionado, que refleja las ganas que tienen el uno del otro.
-Creía que me moría, Harry.- le dice el rubio en un susurro todavía a unos milímetros de la boca del chico.- Verte todo el día y no poder estar contigo, además de tener que ignorarte estaba acabando conmigo.
-Lo sé. A mí me pasaba igual, pero ahora estamos los dos aquí y nadie nos molestará.
-Lo se.- Draco vuelve a besar al joven de una manera dulce y lenta que desespera al otro, el cual rápidamente cambia el ritmo, por uno más apasionado y salvaje.- Vaya...besas bien, león.
-¿Lo dudabas, serpiente?.- la sonrisa con un toque de malicia que ha puesto el moreno hace que el otro se estremezca de puro placer.- Vamos arriba.
Y sin decir más Harry tira del rubio por la corbata subiendo escaleras arriba, mientras intercambian multitud de besos, deteniéndose cada segundo a disfrutar del contacto del otro.
Cuando llegan al pequeño pasillo se quedan parados mirando las puertas que les llevan a sus respectivos dormitorios. Cogidos de la mano avanzan lentamente a la que tiene la figura de un dragón tallado en la madera.
Con la mano libre Draco abre la puerta y se adentra en el interior, pero nota como Harry no se mueve del sitio. El chico de ojos plateados se acerca al otro fundiéndose con el color esmeralda que es su perdición.
-Pasa...no te preocupes.- le dice con ternura, mientras el otro obedece sin poder quitar la vista de la impresionante cama que hay en el centro de la estancia.
Para distraerle, Draco empieza a darle suaves besos por el cuello, recorriendo un trayecto que sólo él conoce y que provoca que el moreno cierre los ojos y suelte un casi inaudible gemido.
Con la misma ternura el rubio recorre su mentón para luego llegar a sus labios, pero sólo los roza, para continuar su camino cerca del lóbulo de la oreja del moreno.
Cuando acaba en esa zona vuelve a descender por el cuello bronceado pero sin llegar a tocarle, solo acariciándole con su respiración.
Lentamente desabrocha los primeros botones de la camisa del Gryffindor y comienza a besarle delimitando el borde de la clavícula con suaves y dulces besos, que excitan todavía más al león, el cual a su vez a colocado las manos sobre las caderas del rubio para arrastrarle junto a él. En el movimiento las partes bajas de ambos se encuentran, lo que provoca sendos gemidos por su parte.
Draco consigue deshacerse de la camisa del moreno, y comienza a besar todo su torso, sin olvidarse de acariciar las zonas más sensibles de su amante.
Es en ese momento como nota que Harry se pone tenso...demasiado tenso. Malfoy levanta la vista y mira a los ojos a un sonrosado Potter.
-Draco...yo...- murmura el moreno sin apartar la vista de los orbes mercurio.
A pesar de la necesidad y la demanda que se empieza a forjar en lo más profundo del rubio, éste entiende el temor de Harry, y muy a su pesar le susurra...
-No tenemos porqué hacer nada si tú no te sientes preparado aún, Harry.
-¿En serio?.- el rostro del moreno parece respirar con alivio aunque teme que el otro no entienda como se siente en ese momento. Él nunca se ha acostado con nadie y, aunque está seguro de sus sentimientos hacia el slytherin, le gustaría asegurarse de que él siente lo mismo.
-No tienes porque preocuparte ni avergonzarte, Harry.- le Draco separándose de él y dirigiéndose a la cama.- podemos dormir únicamente, si tu quieres.
-¿No te importa?.- le pregunta acercándose a su chico.
-No, tranquilo.- le responde mientras se quita el mismo sus prendas para quedar en ropa interior, luego se mete entre las sábanas de seda y mira directamente al moreno.- ¿Vienes?
Sonriendo ante la idea de que Malfoy haya decidido esperarle, se mete en la cama el también.
La luna ya está alta y brillante cuando ambos chicos se duermen tras una sesión de apasionados besos y caricias.
Fin del Flashback
El sonido de fondo del agua correr ha cesado y Harry, todavía soñoliento, se asoma por entre las sábanas. Lo que no se espera es que una almohada impacte contra su rostro, y menos cuando no la ha visto venir.
Tantea la mesilla para hacerse con sus gafas, que una vez puestas, le ofrecen una visión de la habitación. Todo limpio y ordenado, sin nada fuera de su sitio. Lo único en desorden es su camisa y zapatos que están tirados de cualquier manera cerca de la puerta, en cuyo umbral se haya el rubio.
-Ve a ducharte, Harry. Yo me bajo ya a desayunar...¿nos vemos en la noche?.- pregunta Draco. El moreno le observa con curiosidad, aún no se cree que le corresponda, y que lo tenga frente a él diciéndole que quiere volverlo a ver.
-Esta bien, Draco, aunque no se si podré aguantar tanto tiempo sin...- no acaba la frase porque sin darse cuenta tiene al otro joven sobre él besándole con ternura.
-Aguántate como hacemos todos.- le contesta al separase. Harry le saca la lengua cual nene enfadado, mientras el otro se aleja dejándolo solo en la torre.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
-¡Harry¡Pensábamos que te habías quedado dormido y que ya no vendrías con nosotros!.- la voz de Hermione le da los buenos días al encontrarse con sus tres amigos en uno de los patios del colegio.
-Veo que no te acuerdas de a donde vamos¿no?.- le pregunta Leah mientras le da un ligero beso en la mejilla a modo de buenos días.
La cara de Harry es como un inmenso interrogante...¿Tenía algo importante que hacer¿Qué se hace normalmente los sábados?... de pronto cae en la cuenta.
-¡Hogsmeade!.- dice al tiempo que se da una palmada en la frente como reprimenda por no haberse acordado.
-Hay que darse prisa si no perderemos los carruajes para ir al pueblo.- dice Ron comenzando a correr haciendo gestos con las manos indicando que le sigan.
-¿Por qué está tan contento, chicas?.- pregunta Harry intrigado.
-Ha recibido unos vales descuento para la tienda de sus hermanos y quiere ir a gastarlos.- se encoge de hombros la castaña.
-¡Y no es el único!.- apremia Leah, que también ha recibido un par de ellos vía lechuza.- ¡Daros prisa!
Harry y Hermione siguen a los otros dos con algo de resignación, pero a paso ligero porque no tienen ningunas ganas de ir caminando si pierden el transporte.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Hace un buen día de principios de otoño y Hogsmeade está lleno de estudiantes que aprovechan el buen tiempo para hacer sus compras.
La mayoría están mirando escaparates para elegir el disfraz de Halloween, que ya se encuentra a la vuelta de la esquina.
-No se porque tanta emoción en el baile.- comenta Ron, que tras acabar con todos los vales para artículos de broma anda algo aburrido.
-Es un modo de despejarnos de las clases.- le contesta Leah, aunque algo ausente ya que está leyendo las instrucciones de sus orejas extensibles.
-Yo diría que más bien de "distraernos" de las clases.- se queja la de ojos miel.
-Pues a mí me apetece mucho celebrar esa fiesta.- dice Harry con la mirada algo perdida, imaginándose como sería pasarla con Draco.
-¿Y tener que buscar pareja?.- pregunta asombrado ron.- Odio esa parte de la fiesta. Las chicas son difíciles de entender...son unas raras.
-¡Eeehhh!.- se quejan las dos jóvenes al tiempo que cada una le da una pequeña colleja al pelirrojo.
-¡Además de quejicas y maltratadoras! .- ríe Ron cuando logra evitar otro coscorrón por parte de la castaña.
-Yo de ti, cerraba el pico, compañero.- le aconseja Harry.
-¡Eeessssooo!.- asienten la de ojos miel y la de irises violetas al unísono.
Los cuatro amigos continúan haciéndose bromas, mientras se dirigen a Las Tres Escobas, la taberna de la señora Rosmerta, para saborear una de sus sabrosas cervezas de mantequilla.
Todos están contentos, y el que Harry esté de muy buen humor alegra todavía más a sus amigos, los cuales no logran imaginar que es lo que lo tiene así de feliz y sonriente.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
"Mi querido hijo:
Sabes que no te escribiría tanto si no fuera absolutamente necesario. El Lord se está empezando a impacientar, y dicho de paso yo también. ¿Tan difícil es hacerte con Potter? Hoy nuestro querido señor me reclamó en su presencia para pedirme explicaciones sobre tu tardanza. Le he dicho que antes de Navidad el muchacho será suyo, pero creo que él lo necesita antes. No se lo que planea, pero nos ha amenazado, hijo. No tengo más remedio que decirte que ha amenazado con matar a tu madre si no se lo llevas lo antes posible.
Se que nos pone a prueba tras mi fallo en el Ministerio en Junio, pero es lo que hay.
Date prisa.
Atentamente
Lucius Malfoy"Cuando Draco acabó de leer la carta que una pequeña lechuza parda acababa de enviarle, no pudo hacer otra cosa que echarse a llorar.
¡Sólo un día de felicidad había tenido junto a Harry!
¿Por qué era todo tan injusto¿Qué había hecho para merecerse eso? Y lo peor de todo...¿por qué tenía que pagar él por los fallos cometidos por su padre?
Con rabia tira la misiva al fuego que crepita en la chimenea, para mantener la estancia a una temperatura agradable, y ve como el pergamino se convierte rápidamente en ceniza.
El día había sido perfecto. Se lo había pasado genial en el pueblo junto a sus amigos Slytherin, y saber que por la noche volvería a estar con su moreno, lo mantenía casi en una euforia continúa.
Pero tras recibir la carta todo ha cambiado. El rubio, sentado en una de las butacas de la pequeña sala común de la torre, se masajea las sienes para intentar aplacar el dolor de cabeza que amenaza por aguarle la noche.
Su mente no podría estar más liada. Sabe que no puede permitir que su madre muera...¿cómo va a hacerlo si ella es la única que siempre le ha tratado con amor? Pero, también es consciente de que no puede traicionar a Harry, puesto que ahora que sabe que el león le corresponde no piensa perderle.
Los martilleos en el interior de su cabeza son cada vez más fuertes, así que no es conciente de que el moreno que le da tantos quebraderos de cabeza, acaba de entrar en la estancia.
El chico ve a su amante sentado y con una expresión sombría en su bello rostro. Decide que va ha hacer lo posible para animarle aunque sea solo un poco.
Silencioso se sitúa tras él y posando sus manos sobre su cuello comienza a masajearlo con movimientos que provocan un gemido de placer en el rubio receptor de las caricias. Tras unos minutos, el moreno comienza a besar al rubio en la nuca con mucha dulzura.
-¿Mejor?.- pregunta suavemente.
-Si, gracias.- dice el chico mientras se retira y levanta del sillón para subir hacia la habitación.
De pronto se da cuenta de que Harry no se ha movido del sitio, parece estar anclado con los pies en la fría baldosa de la sala común.
-¿Qué te pasa?.- le pregunta el rubio entre mosqueado y curioso.
-Es la primera vez que te oigo decir "gracias".- le contesta mirándole directamente a los ojos.
-¿Pensabas que esa palabra no existía en mi vocabulario?.- pregunta irónico mientras levanta la ceja en un movimiento propio tan suyo.
-Siempre lo he dudado.- le dice divertido.- Vamos arriba.- indica el moreno al tiempo que lo coge de la mano.- Pero ésta vez vamos a mi cuarto.
-Está bien.- cede el otro.
Cuando el Gryffindor abre la puerta de su habitación Draco evita gritar de puro horror. ¡En esa habitación no hay nada en su sitio! Todo está desordenado: la ropa desperdigada por el suelo y algún que otro mueble (hasta encima de una lámpara de suelo); los libros sobre la mesa de estudio junto con restos de comida sobre ésta; y la cama sin hacer.
Harry sonríe divertido al ver la cara desencajada del Slythrin, y con un movimiento de varita, hace que todo vuelva a su sitio.
-¿Mejor así?
-Si te digo que casi me da un ataque al corazón... ¿Me creerías?.- pregunta el rubio todavía en estado de shock por la visión.
-Creo que si.- ríe el león. Su risa es ahogada por los besos de Draco.
Los dos chicos acaban deshaciendo, otra vez la cama, pero ahora a la serpiente no le importa en lo más mínimo.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
La respiración de Harry es lenta y constante, por lo que el rubio sabe que ha sucumbido al sueño. Éste se acurruca más junto a la piel tostada. Se siente protegido en el abrazo que recibe del chico que duerme junto a él. Aún a oscuras Draco puede ver la sonrisa que se dibuja en sus sabrosos labios.
Es ante esa visión por la que el joven Malfoy se desmorona. Pequeñas lágrimas comienzan a caer por su blanca tez. Intenta hacer el menor ruido, aunque la noche anterior comprobó que el moreno duerme profundo.
Y así, con el agua salada recorriendo sus mejillas y la luz de la luna bañándoles a ambos, el Slytherin cae en un ligero sueño, poblado de pesadillas. Sólo el saber a Harry a su lado evita que se pierda en la oscuridad.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -
Bueno aquí dejo el séptimo capítulo.
Siento haber tardado tanto en actualizar, pero me fui de viaje, y el comienzo de curso ha sido bastante ajetreado...jeje.
Espero que les haya gustado
¿Reviews?
Plis!
Nos leemos
LittleSweet
