Capítulo V: Un plan en marcha

El plan de Harry marchaba bien. En ese momento necesitaba unas reglas básicas. De algún modo, debía hacer que Hermione se comprometiera, aunque fuera por un tiempo. Ya se ocuparía de que este se alargará a medida que progresaban, enseñándole a confiar en él, a volver a confiar en sus propios sentimientos, y, al cabo sería suya.

Solo suya.

Sería una inversión única de los papeles, pero pensaba ser paciente. Ella lo deseaba, resultaba obvio. No tanto como él a ella, lo cual era imposible, dado su constante estado de excitación. Sin embargo, se hallaba decidido y, por ende, era lógico que fuera capaz de controlar mejor sus reacciones. Al menos, esperaba poder hacerlo. Rezaba para que así fuera.

Pero no sería fácil. Representaría su mayor desafío. Más que construir una casa, más que llevar a cabo una restauración, más que…

Sonrió y pensó que no era una mujer que inspirara un nivel más elevado del celibato. No cuando se ablandaba y se ponía cálida y dispuesta cada vez que la tocaba.

Pero no dejaría que lo usara.

Rió entre dientes. La obligaría a ser una dama y a hacer lo más honorable, a saber, el matrimonio. Provocarla sería divertido y una tortura sexual estratosférica, porque ello significaba provocarse a sí mismo y ya estaba al borde del precipicio de la lujuria. No obstante, con la promesa del éxito en el horizonte, podría soportarlo.

Esperaba que Hermione no.

Tuvo el desayuno listo cuando ella entró en la cocina con aspecto renovado y controlado. Los pantalones cortos que llevaba eran parecidos a los suyos, aunque los acompañaba con una camiseta de tono pastel, mientras que Harry había elegido quedarse con el torso desnudo. No había pasado por alto la fascinación que despertaba en Hermione su pecho. Sabía que si no le gustara como hombre, no le habría dado a su cuerpo más de un solo vistazo. Pero le gustaba, ya que casi siempre estaba boquiabierta. De modo que si exhibirlo ayudaba a capturarla, lo haría sin ningún remordimiento.

-¿Te sientes mejor?-

Lo miro con suspicacia, luego asintió. Le gustó que aún no supiera cómo tratar con él. Mientras mantuviera desconcertada sus posibilidades de éxito aumentaban.

-El desayuno huele bien-

-Entonces has recuperado el apetito. Me alegro. Anoche no te terminaste el sándwich- al ver su incertidumbre, decidió ser benévolo y explicárselo-: Te quedaste dormida. Te llevé a la cama…

-¿Y luego…?- abrió mucho los ojos.

-No sucedió nada, Hermione. ¿Era eso lo que te preguntabas?- intentó mostrarse ofendido-. Te dije que me comporté correctamente, aunque te juro que no fue fácil.

Le encantaba cómo se ruborizaba. Bajó la vista para evitar su mirada. Harry esperó, luchando por contener su diversión.

-Lo que pasó anoche… está borroso. Al menos una parte. Algunas cosas las recuerdo con suma claridad, pero otras… -titubeó, para luego continuar-. No recuerdo haberte pedido que vinieras a vivir aquí.

Él se sintió culpable. Parecía tan confusa, y también vulnerable. Pensó en confesárselo, quizá darle algunas verdades parciales que la tranquilizaran, cuando ella meneó la cabeza.

-No importa. Me alegrará tenerte.

-¿Tenerme?- sintió que el corazón se le contraía junto con otras partes de su cuerpo.

-Quiero decir, tenerte aquí. Que te traslades a esta casa. Deberá ser una sociedad completa. Yo seguiré pagando la hipoteca. El resto de las facturas las dividiremos por la mitad, incluso la compra. Y deberemos compartir las tareas -pareció meditarlo-. Aunque si de verdad sabes cocinar, quizá podamos establecer un trato. A mí no me importaría hace la compra y limpiar la cocina si tú preparas la comida. Soy una cocinera horrorosa.

-No hay problema. Cuando yo no pueda cocinar, pediremos algo fuera. ¿Qué te parece?-

Ella volvió a mostrarse suspicaz, de modo que Harry probó a esbozar una sonrisa sincera, lo que sirvió sólo para ahondar un gesto.

-Supongo que está bien, aunque hay algunas cosas más que debemos aclarar.

-Toma -le entregó un plato-, come mientras hablamos. Debes alimentarte después de una noche de juerga.

Ella aceptó y aspiró el aroma a huevos revueltos, tostadas y fruta fresca.

-Huele delicioso. No me había dado cuenta de que estaba tan hambrienta.

-Mi madre y hermanas no querían abandonarme cuando me fui a vivir solo. Una u otra aparecían dos veces por semana con comida casera. O aprendía a cocinar para que no se preocuparan o estaría en deuda con ellas siempre. Decidí lo primero.

-Parece una familia estupenda -sonrió mientras comía.

-Sí, el único malcriado soy yo -aguardó mientras comía un poco más de huevos y añadió-: Las conocerás el sábado próximo. Vendrán a visitarme -ella se atragantó y tosió-. ¿Te encuentras bien?

-La tostada se me fue por el otro lado.

-¿Bromeas?-se inclinó para observarla.

Ella respiró hondo varias veces, bebió un trago largo de zumo y preguntó:

-¿Qué quieres decir con eso de que vendrán a visitarte?

-Mi madre siempre llama los sábados por la mañana -se encogió de hombros con indiferencia-. Sabía que estaría preocupada si no hablaba conmigo, así que la llamé para darle este número. Una explicación condujo a la otra y ya quiere conocerte. Y siempre que mi madre interfiere, mis hermanas la siguen.

-Pero… pero… ¡no puedo conocer a tu familia!

-¿Por qué no? -la observó buscar una respuesta.

-¡Por que no!

-¿Por qué no?

-Tú sabes por qué, Harry -lo miró exasperada-. ¿Qué van a pensar?

Que al fin he conocido a la mujer con la que quiero casarme. Su familia era la mejor parte de él, una parte que sin duda cautivaría a una mujer como Hermione. No sería capaz de resistirse a ninguna de ellas, y al revés. Estaba seguro.

Con la esperanza de distraerla para que no pensara mucho en ello, se adelantó hasta que su boca quedó a unos milímetros de sus labios.

-Dispones de una semana entera para acostumbrarte a la idea.

Ella parpadeó y luego cerró los ojos cuando él la besó. Fue un beso ligero, suave y carente de pasión sexual.

Durante tres segundos.

El gemido suave que emitió Hermione estropeó las buenas intenciones de Harry. Cuando la lengua de ella rozó sus labios, él se levantó de la silla y la incorporó, sin romper en ningún momento el beso. Dos pasos bastaron para tenerla contra el mostrador y atraparla con su cuerpo. Estaba tan suave y dulce después de la ducha tan cálida, que no pudo resistir tocarla.

Metió los dedos en el cabello castaño y ondulado y le ladeó la cabeza para poder explorarle el cuello con la boca. Ella soltó un sonido suave de placer y sus manos se cerraron sobre sus hombros, instándolo a acercarse. Harry sintió sus uñas.

La distracción funcionó. De hecho, olvidó por qué la estaba distrayendo.

Le dio otro beso, húmedo y ardiente, introduciendo la lengua en una imitación de lo que anhelaba. De lo que evidentemente ella anhelaba también, verdad que su lado carnal atesoró. Esa mañana Hermione no estaba borracha y sabía lo que hacía.

Ella gimió de nuevo y se arqueó contra él. Fue demasiado, y Harry perdió el control. Estaba duro y palpitante; pegó su erección contra su vientre suave y sintió cómo se acurrucaba más en sus brazos. Alzó una mano para tocarle un pecho, y el pezón se puso rígido. Comenzó a levantarle la camiseta. Deseaba probarla, meterse el pezón en la boca, succionar, lamer…

-¿Harry?

-¿Hmm?

-¿Vamos a hacer mucho… esto cuando te traslades aquí?- susurró sin aliento.

-Oh, diablos- su cerebro se quedó en blanco un segundo. Recordó cuál era su plan y se apartó, mesándose el pelo con ambas manos. Jamás conseguiría que se casara con él si se mostraba tan fácil. Se obligó a respirar hondo varias veces y la miró. Parecía excitada. Tenía los labios hinchados, la camiseta por fuera del pantalón y las mejillas acaloradas. Pero fueron sus ojos los que captaron su atención. Estaban brillantes, despejados y llenos de apasionada anticipación-. No hagas eso -musitó con tono cauto y retrocedió un paso. Hermione lo siguió despacio y se pasó la lengua por los labios. Se sintió como un plato ante una persona hambrienta. Sensación que no era del todo desagradable-. Hermione… -advirtió.

-No me quejaba, Harry, cuando pregunté si…

-Lo sé.

Levantó una mano para frenarla, física y verbalmente. Si decía algo más, si volvía a tocarlo, si se humedecía otra vez los labios, estaría perdido. Por suerte ella se detuvo. Se preguntó cómo empezar, qué decir. Necesitaba que ella supiera cuánto la deseaba. Era algo que debía entender con absoluta certeza. Pero también quería que entendiera que no le permitiría jugar con su afecto. No iba a ser una simple aventura. Si quería la carne, tendría que comprar al toro entero. Punto.

-¿De qué se trata, Harry?

-Acabas de salir de una mala relación, Hermione -intentó que su voz sonora severa; cruzó los brazos a la espalda y se puso a caminar-. La gente tiende a reaccionar con despecho cuando ha resultado herida y…

-¿Cómo lo sabes? -entrecerró los ojos-. Hablas de tu separación con Cho, ¿verdad? Dijiste que hacía tiempo que había dejado de ser importante para ti -manifestó con tono acusador.

-Cierto. Cho no significaba mucho para mí. Pero fue otro ejemplo de una relación fallida, y me hago demasiado viejo para involucrarme en situaciones sin salida. ¿Lo comprendes?

Ella asintió con gesto pensativo.

-No creí que buscaras involucrarte. Y yo ya he aprendido todo lo que necesito saber sobre estas cosas. Si temes que me pegue a ti, te prometo que no lo haré. Ya no busco una felicidad eterna.

De modo que no había sido el alcohol lo que la impulsó a hablar de esa manera. Le molestó que reiterara sus intenciones de forma tan clara. No le gustaba la idea de que lo utilizara solo para el sexo. Aunque fuera delicioso y apasionado. Era un idiota.

-Eso es -dijo con ojos centellantes-. En este momento los dos buscamos cosas diferentes. Y eso significa que deberíamos avanzar despacio.

-Comprendo -musitó, apartando la vista.

-No, no lo comprendes -contradijo exasperado-. Te deseo, Hermione. Mucho. Eso tendría que estar claro.

-Supongo -se encogió de hombros.

-¡Maldita sea! Me provocas adrede. No, no intentes parecer inocente -vio que sonreía levemente y luego fruncía el ceño-. Hermione -pronunció su nombre como una reprensión-. Debemos unirnos en esto si queremos que funcione. ¿Al menos estás de acuerdo en ello?

-¿En si funcionará?

-En que yo me quede aquí. Necesitamos algunas reglas.

-¿Cómo cuáles?

-Como… -gesticuló con las manos, señalando a los dos-. Debemos mantener cierto decoro.

-¿Ya no quieres besarme más?

-Oh, sí -dejo que los ojos se posaran en su boca-. Quiero besarte. Pero tendré que frenar ahí. Necesitamos tiempo para acostumbrarnos el uno al otro. Para formar cierta comprensión sin que se interponga el pasado -ella enarcó una ceja, a la espera de que se explayara-. Tendrás que dejar de ponérmelo fácil.

-¿Yo? ¿Qué me dices de ti? Eres tú quien empezó a besarme.

Harry sonrió, preparando su trampa.

-Si. Pero no tenías por qué mostrarte tan suave y predispuesta.

-¡Predispuesta! Yo no…

-Si. Y encima emitiste esos sonidos apagados y sexys -volvió acercarse y apoyó un dedo en su mejilla-. He besado a otras mujeres sin perder la cabeza de esa manera. Así que debes ser tú -tuvo que morderse el labio de no reír al ver lo rígida que se había puesto.

-¡No pienso dejar que me culpes de eso, Harry! ¡Fuiste tú quien se metió en la cama conmigo cuanto estaba borracha!

-Pero no fui yo quien trató de ponerse encima de ti en mitad de la noche.

-¡Yo jamás… ! -respiró tan hondo que se atragantó.

-Claro que sí. Lo hiciste -luego añadió en voz baja antes de que ella se acalorara demasiado-: Pero no me importó. En absoluto.

-Harry… -

-¿Vas a ayudarme a traer algunas de mis cosas hoy? -cambió de tema antes de que se enfadara demasiado como para echarlo. No es que pensara permitírselo, pero conseguir sus objetivos sería más fácil si ella no quería estrangularlo.

Después de parpadear varias veces, Hermione miró el reloj y aceptó el tema nuevo con un suspiro de alivio.

-Supongo que podría ayudarte un poco. Pero esta tarde debo ir al albergue. Lo siento, pero cuentan conmigo. Si hubiera sabido que iba a pasar esto, tal vez…

-No, esta bien. Puedo arreglarme solo -sin su ayuda, era imposible que moviera su cama y colchón por la calle. Le encantaba que la situación para dormir se quedara tal como estaba, al menos de momento.

-¿Estas seguro?

-Por supuesto -era evidente que ella quería algo de tiempo a solas para asimilar todo lo que le había arrojado encima las últimas doce horas. Empujó el plato en su dirección para que terminara de comer-. Me parece que eres muy quisquillosa con la comida. Eso no está bien. Me gusta cocinar y espero que tú aprecies mis esfuerzos.

-Creo que esa es una regla que no me costará cumplir.

-Bien -aguardó hasta que terminó de comer, luego se acercó al costado de su silla. Era hora de dar el siguiente paso. Estaba impaciente por ver su reacción. Era un genio. Hermione alzó la vista con expresión alerta. Trató de ponerse serio-. Pensaba que quizá deberías elegir hoy la mascota que querías. Sé que es un poco pronto, pero como los dos vamos a vivir aquí, no planteará un gran problema o un gasto excesivo mantener a un animalito. Me encantará ayudarte a vigilarlo cuando tú no estés o sacarlo a pasear. ¿Qué te parece?

Ella abrió mucho los ojos y el entusiasmo que mostró compensaba cualquier futura molestia. A Harry no le apetecía mucho padecer los accidentes caseros de un animal, pero le había parecido una manera excelente de empezar a avanzar en la dirección adecuada. En cuanto viera lo mucho que apoyaba a su mascota, se daría cuenta de que no se parecía en nada a ese maldito idiota de Krum.

Ella se levantó de un salto y le dio un abrazo de oso. No paró de hablar sobre si debía ser grande o pequeño, macho o hembra. Harry se felicitó en silencio cuando ella salió a toda velocidad por la puerta, ansiosa de llegar al albergue para animales.

Se frotó las manos. Las cosas iban tal y como había planeado.

Continue…

Notas mías.

Ya quedan solo 5 capítulos de esta historia, espero siga contando con sus reviews, yo por lo tanto, aqui les dejo los agradecimientos:

nadeshiko-uchiha: gracias por tu review, porque pensaron que entre ellos iba a pasar algo.. por que sera. Jeje, nos vemos en el siguiente capítulo. Maxia de Malfoy: muchas gracias por el review, y si Harry necesita mucho de su astucia para aprovecharse de Hermione, aunque la castaña no es tonta. XD. Aris: amigui! si aqui andamos actualizando después de tantos problemas que he tenido. Sobre el Harry, bueno ya luego hablamos y esto es solo la entrada de muchas escenas más entre ellos xD así de D hots. Gracias por tu review.Hermian vampires: Hola Gise!. o.o tengo una hermana que se llama Giselle... pero ella tiene 13 años. Bueno, jaja espero te guste este capítulo, un poco pasivo, ya luego viene la acción entre ambos, no desesperes. D y Gracias por tu review. MayuBlack: jaja. Primero gracias por tu review y pues si, Hermione anda un poco lenta, pero ya veremos luego como se comporta D. Ana María: mmm, guapa. Como es eso que casi siempre das con el clavo de la historia, jiji, aunque no creo que Hermione se molesto mucho al saber que Harry la ha engañado por que la quiere para el y ella pues tambien lo quiere, pero ;D de otra manera. Con forme avanzan en la relacion, se dara cuenta de lo mucho que Harry pone de su parte para enamorarla. Y gracias por tu review.

Bueno les dejo pequeños spoilers y prometo traer la actualización antes de decir... D tatai

Spoilers:

Capítulo VI: La nueva mascota.

Harry se paralizó en medio del beso y abrió mucho los ojos.

-¿Qué demonios ha sido eso?

-Mi mascota-musitó ella.

Apoyó las manos en sus hombros, la apartó y contempló la caja.

-¿Qué has traído? ¿A un puma?

-Bueno, en realidad...