Capítulo X: La declaración.
Juré que no iba a verte
Mucho menos a enloquecerme
Pero no sé, que has hecho en mi
Es tu veneno que lentamente
Se apodera de mis deseos
Y me ahogan todos tus besos
No puedo hablar
Solo sentir, como estremeces todo mi cuerpo
Y tu bien sabes que no fui Yo
No es culpable la situación
Que quede claro por esta vez
Que solo eres TU, solamente Tu.
Ricardo Montaner.
Durante casi toda su vida Hermione se había sentido vacía. No lo había comprendido hasta ese momento. Había vivido con ello tanto tiempo, que casi le resultaba alarmante reconocer en ese instante la diferencia. Pero la llenaban sentimientos que nunca había conocido, haciéndola un ser completo. Quería llorar y reír.
Quería contarle a Harry que lo amaba. Pero no se atrevía.
Todo era demasiado nuevo y frágil para ponerlo a prueba tan pronto. Mientras comía el pollo que él había preparado, sobre el mantel extendido en el suelo, sonrió. Sin pensarlo siquiera, Harry había aceptado a los tres animales. Y todo porque era esa clase de hombre… tan diferente de cualquier otra persona que hubiera conocido.
Y eso también era aterrador, ¿Cómo un hombre como Harry podía llegar a quererla? Estaba tan acostumbrada a que le dieran la espalda, o, en el caso de Viktor, a que la dejaran. Quería rodearse de cosas que fueran permanentes. Como su casa, sus mascotas. Pero no podía hacer que Harry fuera permanente. Él sólo se quedaría si así lo decidía él solo.
Alzó la vista y la vio mirándolo. Hermione sonrió. Luego se inclinó sobre la comida y le dio un beso.
-Gracias.
El no cuestionó su súbita gratitud ni buscó una explicación para ella. Sencillamente asintió.
-De nada.
-Eres demasiado bueno para mí.
La observó, soltó un gruñido que sobresaltó a los tres animales y luego tendió a Hermione sobre la comida, esparciendo platos y pollo y derramando las bebidas.
-¡Harry! ¿Qué diablos…?
-¿Qué has dicho, Granger?
-Eh… - no sabía que había provocado su actitud de bárbaro, de modo que no supo qué responder. Rió entre dientes.
Le dio un azote suave en el trasero. Hermione no pudo contener otra risita.
-De eso era lo que quería hablarte.
-¿De mi trasero?
-No, de esa maldita costumbre que tienes de pensar que soy demasiado bueno para ti.
-Oh -suavizó el tono-. De verdad que eres… ¡Ay!
-¿Te duele?
-No pareces arrepentido -intentó frotarse el trasero, pero él le aparto las manos.
-No lo estoy. Volvamos a intentarlo. Repite conmigo.
-Si, señor -no pudo contener otra risita.
-Di, merezco lo mejor de la vida.
-Eres tú, Harry.
-Me pica la mano, Señorita. Creo que puedo tener propensión a este tipo de cosas. No me tientes.
-Merezco lo mejor.
-Eso esta bien -comenzó a masajearle los glúteos-. Y ahora, dejaré de contar todas las cosas buenas que Harry hace y aceptaré su afecto sin remordimientos.
Las caricias de su mano le dificultaban hablar. Hermione se retorció.
-Si, lo que has dicho.
-Quiero que seas feliz, Hermione.
El tono humorístico había desaparecido de su voz. Cuando ella intentó darse la vuelta, la ayudó hasta tenerla entre sus brazos. Hermione le besó el mentón, la mejilla.
-Soy feliz. Muy feliz -lo besó en la boca, y lo siguiente que supo fue que estaba tendida sobre la hierba suave con el peso de Harry encima.
-Tú también me haces feliz, cariño. Créelo.
No le respondió. Tampoco le dio la oportunidad.
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Estaba dispuesto a matarla.
Un animal había sido suficiente. Dos, podía tolerar. Incluso tres, dadas las circunstancias, habría sobrellevado bien. Pero, ¿cinco? Contempló al viejo y tembloroso perro de lanas que sostenía en los brazos y sintió que le faltaba poco para perder los nervios.
-¿A éste qué le pasa?
Hermione se encogió un poco y le costó mirarlo a la cara.
-Está sorda -logró explicar.
-Hermione, pensé que después de la última perra habíamos acordado…
-¡Tuve que traer a sweet a casa! Nadie habría querido a una perra embarazada. Después de que tenga a sus cachorritos, les encontraremos un hogar.
-¿Y para esta… alma decrépita? Sabes que no querrás separarte de ninguno, Hermione.
-Menos mal que no puede oírte -pegó al animal contra su pecho-. Y no está decrépito. Solo un poco…
-¿Viejo? Demonios, si le veo canas.
-¡No esta viejo! Es el color de su pelaje.
-Aja -dijo Harry con sarcasmo-. ¿Qué me dices de la papada? Juro que nunca antes había visto a un perro con eso.
-Necesita que lo traten con delicadeza.
Eso era lo que tenía Hermione. Parecía haberse tomado al pie de la letra las palabras que le dijo dos semanas atrás. Se la veía más relajada con él, pero aún quería salvar a todos los animales que aparecían en el albergue. Por suerte, el patio era grande, pero debían hacer turnos con el recogedor dos veces al día, y la factura del pienso subía cada día. Harry odiaba frustrar su entusiasmo con los animales, pero ya era suficiente.
-Hermione, esta no es una casa para los animales socialmente rechazados. Los dos últimos que trajiste ni siquiera permanecieron en el albergue el tiempo suficiente para poder ser adoptados.
-Porque sabía que quienquiera que se los llevara no habría sido tan bueno con ellos como nosotros -el perro de lanas alzó la cabeza y le lamió el mentón. Harry hizo una mueca.
-Cariño, sé razonable. Cuando sweet tenga a sus cachorros, vamos a estar dominados por los perros. Lo más factible es que el pobre Crookshanks huya, Tres pies tendrá un ataque de nervios y Peque se esconderá….
Calló al ver que el perro de lanas lo miraba con ojos acuosos, en apariencia herido hasta lo más hondo de su alma.
Maldición.
Luchó contra lo inevitable otros tres segundos, luego se adelantó.
-Ven, dámela. Probablemente tenga un poco de frío, a pesar del calor que hace. La pondré en la manta de Peque.
-Gracias -musitó la castaña entusiasmada y se inclinó para besarle, pero Harry logró apuntarle con el dedo acusador y el ceño fruncido.
-Con ésta ha sido suficiente, Granger. Ni un perro más.
Hermione aceptó su advertencia no sin antes sonreírle dulcemente y robarle un beso que encendió el deseo en el moreno. Después de acomodar a todos los animales, encontró a Hermione en el cuarto de la lavadora y le anunció que tenía trabajo.
-Los obreros están dando los últimos retoques a la casa. Quiero ir a comprobar cómo va todo y cerciorarme de que la finalización de las tres casas no se retrasa.
-Será extraño tener vecinos, ¿verdad?
Harry sonrió. Sabía que Hermione le gustaba tener la calle sólo para ellos, pero también se mostraba muy orgullosa cada vez que vendía una casa. Hasta el momento, todos los lotes habían sido adquiridos, elegidos los planos para los estilos. En un año, todas estarían terminadas y la calle se convertiría en un vecindario. Pensó que quizá alguien quisiera un perro.
-Esta noche saldremos a cenar fuera, ¿de acuerdo? -le dio un beso fugaz.
-Si quieres puedo cocinar yo.
-No -esperó no haber parecido demasiado ansioso, pero lo cierto era que lo que cocinaba Hermione casi no se podía comer-. Nos merecemos salir.
-De acuerdo. Para cuando llegues ya habré ordenado todo.
Harry asintió no sin antes robarle otro beso, uno que despertó el deseo en Hermione. Le tiró los brazos al cuello pegándose a él, incitándolo, Harry gimió extasiado al sentir las caderas de Hermione tocar las suyas. La sujetó por la cintura y profundizo aún mas aquel delicioso contacto de labios, sintiendo los entrecortados gemidos de Hermione golpear su boca.
-Creo que debo partir -dijo el moreno sonriendo enormemente al separarse de Hermione, lo suficiente para notar sus pupilas dilatadas y oscurecidas por el deseo que sentía. Las mejillas estaban rojas y su respiración acelerada.
-¿Tan pronto?- preguntó con delicadeza acercándose peligrosamente a Harry.
-Sí. Te veo en la noche -y sin dejarla protestar salio del cuarto.
Hermione dio un último repaso a la casa, cerciorándose de que todo estuviera ordenado antes de prepararse para ir a cenar. Esa noche quería estar especialmente atractiva.
Se estaba aplicando un poco de maquillaje cuando sonó el timbre y los cuatro perros comenzaron a ladrar al unísono. Tuvo que apartarlos para abrir pero cuando lo hizo deseó no haberse molestado.
Su ex novio, Viktor, se hallaba en el porche con las manos en los bolsillos y una sonrisa suave en su atractivo rostro. Hermione retrocedió dos pasos. El movimiento súbito provocó un incremento de los ladridos. Los perros gruñían y tenían el lomo erizado.
-¡Qué diablos! ¿De dónde has sacado a esos animales?
Hermione estaba ocupada tratando de calmarlos.
-Son mis mascotas. ¡Shh! -no le hicieron caso. Así como habían aceptado abiertamente a Harry, ni uno solo parecía inclinado a dejar que Viktor atravesara esa puerta.
Excepto Crookshanks.
Este permanecía sentado en el reposabrazos de un sillón y observaba con expresión suspicaz.
-Me gustaría hablas contigo, preciosa -gritó Viktor por encima del ruido.
-No soy tu preciosa -Hermione retuvo a Peque, que no se comportaba como en ella era habitual. Asió el collar de la perra y la condujo a la cocina, al tiempo que empujaba a Tres pies con el pie en la misma dirección. Viktor entró y se los quedó mirando fijamente.
-Dios mío. A ese perro le falta una pata.
Soslayó su comentario y le silbó a Sweet, la única del grupo que respondía a esa orden. La perra embarazada se rezagó, aunque no dejaba de mirar por encima del hombro y de gruñirle a Viktor.
-El maldito perro de lanas aún amenaza con morderme una pierna -masculló Viktor-. Sílbale.
-No serviría de nada -gritó Hermione entre ladridos-. Es sorda. No puede oírme - Viktor la miró asombrado, luego suavizó la expresión.
-Pobrecita.
Hermione cerró la puerta baja de la cocina y le ordenó a los perros que se quedaran quietos. Harry había comprado esa puerta después de que le interrumpieran una noche con ella, tras haber decidido que querían dormir con ellos. Y agradecía al cielo que Harry la hubiese comprado. Una sonrisa asomó por su rostro que fue borrada al notar a Viktor acercándose a ella.
Metió a sweet también y se volvió hacia Viktor.
-Y bien. ¿Qué es lo que quieres, Krum?-
-A ti -pronunció sin borrar su expresión tierna-. Te necesito a ti, Hermione. Y es evidente que tú también a mí.
Hermione frunció el ceño ante las palabras confiadas de Viktor. Como se atrevía a ir a su casa después de lo que había pasado.
-¿De qué diablos estás hablando? -rugió.
-Está claro, princesa -movió la cabeza con gesto compasivo y sonrió-. Te has rodeado de estas patéticas criaturas porque me echas de menos. Necesitas ser amada.
Aquello era la bomba. Pensó Hermione con enfado. ¿Necesitaba ser amada? Esa pregunta comenzó a mover su engranajes a una velocidad increíble. ¡Claro que deseaba ser amada! De la forma en que Harry le había expresado sus sentimientos, de la única y deliciosa forma en la que Harry la besaba y le hacía el amor. Amaba a Harry aunque tenía miedo de confesárselo, no quería ahuyentarlo con tal revelación y ver a Víctor parado sonriéndole de esa forma le hacía hervir la sangre.
-¿Hermione? -Viktor carraspeó.
Alzó la vista, sorprendida de verlo todavía frente a sus narices. Él se acercó y todos los animales se quedaron quietos, como a la espera. Hermione parpadeó.
-Lamento haberte herido, princesa. Nunca fue mi intención -habló Viktor con voz melosa.
-¿No? Qué extraño -escupió la castaña -¿De verdad pensaste que me iba a gustar encontrarte en mi cama con la novia de mi vecino?
-No fue del todo así, Hermione -chasqueó la lengua-. Me dejé llevar. Los dos lo hicimos. Pero ahora nos damos cuenta de lo que hemos podido perder al comportarnos de forma tan…
-¿Comportarnos? -sintió que por dentro se paralizaba, que se le cerraban los pulmones. Viktor dio otro paso hacia ella. Crookshanks dio un saltó ágil desde el sillón y avanzó despacio hacia ellos.
-Cho y yo -miró al gato y luego el rostro de Hermione-. Quiero compensártelo, Hermione. Quiero regresar contigo.
La carcajada que soltó la asombró a ella misma.
-Eso es estupido -agitó la mano como si descartará algo tan tonto-. ¿Has dicho Cho? ¿Está aquí?
-Sí, desde luego -era evidente que la situación no marchaba según había querido Viktor-. Escúchame, Hermione. Podemos empezar otra vez. Ya estoy preparado.
-Yo no -se obligó a mantener un tono cortés-. ¿Dónde esta Cho?
-Fue a la casa vacía donde se encuentra ese obrero amigo de ella -soltó un suspiro sonoro-. Lo vio entrar por el garaje justo cuando llegamos. Espera arreglar las cosas con él.
¿Cho y Harry? La bella y sexy Cho. Santo Cielo.
-Discúlpame, pero debo irme -lo rodeó, ansiosa.
-¿Adónde? -él se volvió, sobresaltado.
-A buscar a Harry.
-¿Quién rayos es Harry?
-El hombre que amo y en el que tú nunca te convertirás. Así que hazme el favor de irte ya -dijo secamente.
-¡Aguarda un momento!
Al elevar la voz, todos los perros se pusieron a ladrar indignados. Se apoyaron contra la puerta, esforzándose por salir. Hermione intentó no prestarles atención; sólo quería llegar junto con Harry y decirle cuáles eran sus sentimientos antes de que Cho tuviera oportunidad de convencerlo. No es que no confiará en él, pero era demasiado importante para dejárselo al azar.
Pero en ese momento Viktor cometió la estupidez de agarrarla por el brazo para detener su salida, y se desató el infierno.
Crookshanks soltó un sonoro gruñido más feroz y amenazador que Hermione le había oído, y la puerta de la cocina se vino abajo por el peso combinado de los perros enfurecidos. Viktor huyó de la casa dando gritos. Los animales lo persiguieron, con Crookshanks a la cabeza.
Hermione observó la imagen con una mezcla de horror, sorpresa y gratitud, pero entonces recordó a ese moreno de ojos verdes y a Cho. Y al amor que sentía por él.
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Harry se esforzó por soltarse de Cho. La mujer carecía de vergüenza, en particular si consideraba que se hallaban en el garaje abierto. Dos veces le había dicho que se había terminado, que iba en serio cuando cortó tanto tiempo atrás. Incluso sin Hermione en su vida, no la aceptaría. No era el tipo de mujer con el que querría o necesitaba estar.
Intentó mostrarse amable, pero Cho parecía de otro planeta, porque claramente no entendía su lenguaje. Suspiró disgustado cuando volvió a arrojarse sobre su pecho y lo rodeó con los brazos. Apoyó las manos en las caderas, dejándola, por el momento salirse con la suya. No importaba. Quería a Hermione, y sabía que tarde o temprano la conseguiría, sin importar lo mucho que tuviera que esperar o a cuántos animales tuviera que adoptar. Tarde o temprano se daría cuenta de que lo amaba.
Sintió a Cho acurrucarse contra él y de nuevo la aferró por los brazos y se aprestó a soltarse. Entonces oyeron un ruido.
Cho alzó la vista en el momento en que Harry se asomaba por el costado de su cabeza. Corriendo por el centro de la calle, como en un extraño desfile circense, iban el ex novio de Hermione y todas las mascotas recién adquiridas por Harry. Hacían mucho ruido… una mezcla de horror humano y determinación animal. Harry se rió entre dientes.
El bueno de Crookshanks abría el grupo a toda velocidad, con el cuerpo pesado tieso por la furia y la cola erguida como una lanza. Todos los perros lo seguían, incluso el anciano perrito de lanas. Mientras Harry miraba, Viktor trepó a un árbol escuálido.
Crookshanks lo siguió.
Viktor aulló cuando el gato se encaramó a la misma rama y se sentó a observarlo. Crookshanks se quedó quieto, pero contemplaba a los perros que ladraban con expresión de aprobación.
Entonces apareció Hermione.
Echó un vistazo a Cho pegada a los brazos de Harry y emprendió una marcha decidida en su dirección. Respiraba con fuerza y parecía tan furiosa como los animales.
-Oh, Dios mío -gimió Cho asustada.
Harry dejo que se ocultara detrás de él y lo usara como escudo. Hermione daba la impresión de estar a punto de estallar de furia. Él no podría haberse sentido más complacido. No había modo de confundir los celos en sus ojos.
Tuvo demasiadas ganas de besarla y llevarla a la cama. Aunque eso sería después.
Cuando Hermione se acercó, Harry sonrió y alargó el brazo para pasarle el rastrillo de plástico. Era un recordatorio sutil que le brindaba la oportunidad de serenarse antes de hacer algo que luego pudiera lamentar.
Para su sorpresa, ella sonrió, pero con expresión malévola.
-Te amo, Harry Potter.
Durante un largo rato él no pudo moverse. Diablos, apenas era capaz de respirar. Hermione parecía tan severa, tan importante. Lo había manifestado como una orden, y él asintió.
-Ya era hora.
-¿Entonces no necesito el rastrillo? -aturdida, dio un paso atrás.
-No.
-Tienes tres segundos para desaparecer antes de que te lance a los animales sobre ti -dijo la castaña, mirando a Cho.
Ésta pego un grito y emprendió la carrera. Harry se puso a reír y no pudo parar. Viktor gritaba para que alguien lo ayudara.
Nadie le prestó atención.
-Tenía miedo de decírtelo -tras vacilar un instante, Hermione avanzó un paso.
-Lo sé -abrumado por la ternura, le acarició la mejilla-. Habría esperado un tiempo más antes de ponerme insistente.
-¿Sobre qué?
-Sobre oír esa declaración. Sobre casarnos -no le gustaba sus propios sentimientos de inseguridad, pero los reconoció-. Te casarás conmigo, ¿no?
-Insisto en ello.
Harry la abrazó y se puso a besarla. Fueron los bocinazos los que los obligaron a detenerse.
-Oh, diablos.
-¿Tu familia vuelve a visitarnos? -preguntó ella siguiendo su mirada.
-Más o menos. Verás, le mencionaste a mi madre que necesitabas muebles para el jardín. Probablemente eso es lo que viene en la camioneta.
-¡No puedo aceptar que me regale muebles! -exclamó.
-Créeme, cariño. Le gusta regalar cosas. A toda la familia le gusta. ¿Crees que te molestará estar casada con el único varón consentido de la familia?
Hermione sonrió con una sonrisa cegadora que estuvo a punto de derretirle el corazón.
-¿Bromeas? ¿Te consigo a ti con los muebles para el jardín? ¿Qué más podría desear una mujer?
Y Harry la abrazó, besándola con pasión. Demostrándole lo mucho que la amaba.
Fin.
Si, merezco que me odien por tardar eternidades en actualizar. No les pondré pretextos, sinceramente mis neuronas andaban un poco atrofiadas y también pues las ganas de escribir se me quitaron por completo. Lo lamento. Les traigo ya el capítulo final, pero que creen, hay epílogo y si se portan bien (xD... ) nah no se crean, el epílogo es algo corto por lo que lo tendrán pronto. .
Gracias a todos sus reviews. Son las 11 pm y aún me falta darle una idea al epílogo, por eso les pido disculpas que no conteste sus reviews. Pero cualquier duda, dejenmela saber por ahí de mi correo aiosamirmah 'arroba' hotmail com.
Gracias por el tiempo que me dedicaron y por su apoyo en los reviews.
arissita, anairam h/h, leticia, Carola Potter-Granger(gracias por tú triple rr y si Mar de Pasiones ) es una historia que hice con mi Hermana Lilyem), Hikaru-Hoshi, nadeshiko-uchiha, isabella riddle, Ana María (amps14), dragonfly81, akane, Monik.
