Summary: Harry Potter ha vencido la muerte y a retomado su vida otra vez... acaso ¿condenado a repetirla de nuevo?
Disclaimer: Copyright © J.K. Rowling. 1997.
Notas autor: Hoy no hay mucho que decir.
Harry Dursley
el cáliz de fuego y la orden del fénix
Cuando Harry cerro la insonora puerta de su Countur azul oscuro, jadeando y sangrando de casi todo su cuerpo por cortes profundos que emanaban un intenso vapor negro, no pudo evitar dar una ultima mirada a los restos de la choza de los Grauntts: los restos estaban esparcidos por toda la verde vegetación que se había acumulado por las décadas, estaban hechos en añicos, como si una violenta explosión desde el interior los hubiera arrancado sin compasión de su lugar.
Harry se limpio algo de la sangre que emanaba de su boca con el antebrazo izquierdo... su único consuelo, era que el anillo de los Grauntt, unos de los horrocruxes de Voldemort, reposaba en su mano derecha, donde una horrenda mancha negra empezaba a expandirse...
Pisó el acelerador a fondo y dejo ese lugar ya muerto, sin la magia que le estuvo alimentando. Se perdió entre las nubes, mientras dejaba el rumbo en automático y trataba de curar la mano que seguía herida, con la mancha devorando todo cuanto podía de ella.
Sabía a donde debía ir. La pregunta era como lo haría. Había pasado casi un mes desde su pelea con Voldemort en el torneo de los tres magos... casi un mes desde que vio a los demás por ultima vez... como deseaba verlos de nuevo.
Harry seguía conjurando el contra maleficio para lograr contener la maldición que alguna vez fue la principal causante de la muerte de Dumbledore... y quizás causo una gran herida en Snape...
Ambos, todos lo que pudiera, necesitaban una segunda oportunidad. El no podía seguir negando nada a sí mismo. Ya no culparía a nadie de sus errores, ahora viviría para enmendarlos... aun si eso significaba tener casi un mes para hacerlo...
Casi tres horas después, Harry termino de murmurar. La mancha se había contenido en su muñeca, no se expandiría tan rápido. Con su mano sana tomo el anillo de los Grauntts y lo dejo en la guantera. Debía ir con Dumbledore y pedirle la espada de Gryffindor para destruir el horrocrux.
Harry sonrío con pesadez. No tenía idea de cómo iba a llegar a Hogwarts en su estado actual. Estaba muy débil... demasiado débil...
El cansancio lo venció. Cuando volvió a despertar ya era casi de noche. Le sorprendió no haberse estrellado con algún avión o algo así. Decidió aterrizar en algún lugar cerca de las montañas. Encogió el auto y se lo metió en el bolsillo. Convirtió el interior de una cueva pequeña y fría en un refugio temporal, con la apariencia de un departamento pequeño.
Reposo ahí por casi una semana. Cuando se sintió con más fuerza, hechizo una hoja en blanco donde le escribió a Dumbledore.
Necesitamos hablar.
¿Conoce algún lugar seguro
para encontrarnos y hacerlo?
Saludos de:
Harry
Harry espero que la nota sonará lo bastante urgente para que, con suerte, Dumbledore decidiera enviarle la dirección de la Orden. El papel se fue volando hasta perderse por el horizonte.
Decidió descansar hasta que la respuesta llegara.
Pasaron dos días cuando una lechuza llegó a él, mientras veía el atardecer entre las montañas. Harry tomo el pergamino y sonrío agradecido.
El cuartel de la Orden del Fénix esta ubicado enel número 12 de Grimmauld Place, en Londres.
Un minuto después de recibir la respuesta, Harry estaba volando hacia Londres... volando hacia un destino que ya conocía, otra vez.
Era de noche cuando Harry aparco el auto frente al No.12 de Grimmauld Place. Tomo el anillo de los Grauntt de la guantera y se los metió en los bolsillos del pantalón negro de vestir que traía. Se acomodo las mangas de la camisa del mismo color con líneas grises para tratar de ocultar lo mejor posible el estado de su muñeca... no le vio remedio después de varios intentos fallidos y se conjuro un guante de cuero negro para su muñeca derecha.
La calle estaba vacía a esa hora de la madrugada. Se ajusto las gafas cuadradas y coloco un escudo anti-muggles y de invisibilidad temporal con su magia silenciosa, encogió el Contour y se lo guardo en el bolsillo. Colgó su saco en su antebrazo derecho y suspiro hondamente.
Se dio una mirada rápida y esperaba tener un buen aspecto, ya que pronto iba a tener que explicar porque sólo le quedaba un año de vida. Sin duda iba a ser un mal día. Uno muy malo para todos.
Recordó a tiempo que no debía tocar el timbre y entro sin más miramientos, removiendo con facilidad las defensas de la entrada. Cerro silenciosamente la puerta tras él, y miro el siniestro interior. Siguió por el pasillo hasta llegar al recibidor. Estaba vació por lo que se veía. Un murmullo le llamo la atención. Se giro al origen de estos y recordó el camino al estudio donde la Orden solía reunirse.
Pero de repente, la puerta se abrió con un agudo chillido. Escucho voces seguido de un tropiezo de alguien y PATAPUM, los gritos de la señora Black.
—¡Lo siento!— dijo la voz de una mujer joven —¡Es este maldito paragüero...
—¡Engendros bastardos! ¡Mancillando la casa de mis padres!—
—...pre tropiezo con él!—
—¡Cerdos, Canallas! ¡Monstruos inmundos!—
—¡Remus ayúdame con la cortina!— se escucho de alguien.
—¡Rayos, no avanzan!—
—¡Mestizos, mutantes, fuera de esta casa! ¡Estiércol de la mugre!—
Remus y Kingsley trataban de cerrar las cortinas, pero con Moddy tratando de levantar a Tonks tras ellos no había mucho espacio para maniobrar.
Súbitamente una mano brillante se coloco sobre el cuadro. Parecía estar envuelta en llamas rojas y ambos magos retrocedieron de inmediato. Chocaron con Moddy y Tonks y casi caen los cuatro de espaldas.
Fue cuando Remus vio a un joven... era él quien emanaba esas flamas. El chico se giró a ellos sonriendo —Perdón por asustarlos. No ha sido mi intención. Permítanme, este es un maleficio interesante ¿Les molesta si desprendo el cuadro?— dijo observando el lienzo, donde nadie había notado hasta ese momento que los gritos habían parado.
—No escucho nada ¡Cesaron los gritos!— chillo Tonks observando a todos. Moddy le hizo una señal para guardar silencio, y observaron como las flamas de la mano de Harry se extendieron por todo el cuadro. Por un segundo pareció que el lienzo se quemaba y un segundo más tarde, las flamas desaparecieron. La pintura sólo mostró la imagen de una mujer en ella, ya no se movía ni hacia sonido alguno... como si la magia hubiera sido extraída por completo de ella.
Harry aprecio su trabajo sonriendo y se giro a los demás —Buenas noches, soy Harry, un placer— extendió la mano a ellos y fue Remus el primero en reaccionar—¿Harry? ¿Harry Potter?— susurro más por costumbre que por necesidad.
El chico sonrío —Si, muchos me llaman así— dijo observando a Remus Lupin con nostalgia... lo hecho tanto de menos —Pero Harry esta bien— se alejo de ellos un poco y entro al recibidor, los demás lo siguieron.
—Yo también acabo de llegar— comento con calma y observo mejor a los magos a la tenue luz de las lámparas de gas que alumbraban tintineando. Se hizo un silencio incomodo. Harry se paso la mano por el rubio cabello lacio de forma nerviosa. Era desagradable estar ahí sin que nadie dijera nada, parecía que nadie estaba de acuerdo en tenerlo ahí.
—Te pareces mucho a tu madre— la voz de Remus fue tan repentina que Harry se asusto. Observo a su antiguo profesor; estaba sonriéndole con cariño y nostalgia.
Harry sonrío también, no pudo decir nada ya que alguien llegó rápidamente —Que bueno que ya están aquí ¿Por qué no han pasado?, Acaba de llegar y la reunión ya... ¡Oh!— la voz de la señora Weasley paró de golpe al ver a un miembro desconocido. Tardó un segundo en recordarlo —¡Harry!— gimió sonriendo sorprendida y contrariada. Obviamente no esperaba verlo ahí tan pronto —¡Dumbledore!— chillo mirando a los demás miembros de la Orden molesta —¿Qué rayos hacen ahí? ¿Por qué no nos han avisado que han traído a Harry? Dumbledore debe saber que esta aquí ¿Qué pasa con ustedes?—
—No le hemos traído nosotros— dijo Thonks rápidamente —Llegamos y él ya estaba aquí. Él fue quien calló al cuadro, fue genial— sonrío vivazmente —¡Le ha quitado toda la magia! ¡Ni siquiera se mueve!—
La señora Weasley le vio confundida pero negó y miro a Harry sonriendo —Disculpa querido, espera aquí mientras aviso a Dumbledore que has llegado— les dio la espalda y entro al estudio. Un segundo más tarde Sirius salió corriendo del estudio y al ver a su ahijado corrió a él para abrazarlo.
—¡Al fin llegaste! ¡Estaba muy preocupado!—
El joven sonrío con cariño —Si, perdón por la demora... se que los he preocupado mucho, pero tengo buenas noticias— dijo, pero su padrino pareció no escucharlo —¡Remus, ven a verlo, es Harry!— dijo a su compañero —¿Ya lo conoces Harry? Él es Remus Lupin, ambos éramos amigos de tu padre—
—Hola Harry, perdona que no me presentara antes, pero me tomaste por sorpresa— dijo el alguna vez su profesor de DCAO, sonriendo con cariño y mirando a Sirius — Le decía a Harry que se parecía mucho a Llily—
—Ah, hola, mucho gusto— sonrío Harry educadamente. Pero nadie lo volvió a escucha, porque Sirius continuo: —Claro, pero también tiene algo de James, mira bien su rostro—
—Es bastante atractivo— tercio Thonks que se había acercado, Harry la miro desconcertado, y fue cuando vio como varios de la Orden los estaban rodeando. Todos lo miraban con interés y lo señalaban abiertamente. No reconocía a muchos, no recordaba a muchos.
—Así que este es Potter— dijo una voz ronca y pastosa. Harry observo a Moddy, con ambos ojos fijos en él —Si, la veo— dijo al aire. Obviamente se refería a la cicatriz de su frente, que él con ayuda de su ojo mágico podía ver perfectamente. Harry empezaba a sentirse incomodo. Parecía que nadie... ¿lo tomaba enserio?.
—Hola, Harry— la inconfundible voz de Dumbledore hizo que todos se giraran en dirección de su origen, para poder verlo con Snape tras él —Me da gusto que hayas llegado con bien— dijo sonriendo con cariño.
—Si, gracias— Harry regreso el gesto de buena manera —Le agradezco toda su ayuda— sonrío.
Dumbledore sonrío un poco más y continuo —Sé que esto sonara un poco desagradable Harry, pero me gustaría que esperaras aquí un poco mientras terminamos la junta que dejamos pendiente. Es importante y me temo que no puedo posponerla— dijo con amabilidad.
Harry mantuvo la educada sonrisa —Claro, yo esperare aquí en el recibidor—
—Gracias— respondió Dumbledore e insto a los demás a regresar al interior del estudio otra vez. Sirius se despidió de Harry con un apretón amistoso y siguió a los demás. Un instante después, Harry estaba solo.
Suspiro hondamente y se acerco a la chimenea que estaba encendida e iluminaba cálidamente el interior. Observo el fuego por unos instantes, mientras que con su mano izquierda jugaba con el anillo de los Grauntt que guardaba en el bolsillo de su pantalón.
Se sentía estúpido. Era obvio que Dumbledore no lo recibiría como a Snape, deseoso de escuchar lo que iba a decirle... para todos, él era sólo un chico que jugaba a hacerse el listo en el momento menos idóneo.
Se froto el puente de la nariz con frustración. Todos creían que era sólo un niño caprichoso... un niño desconocido, pero famoso, que en realidad no sabía de lo que hablaba. Que no conocía la magnitud de lo que enfrentaba... un niño jugando a ser adulto... jugando a la guerra...
Para ellos, el que haya borrado la memoria de su familia y los haya ocultado con un fidelio sólo demostraba que era inmaduro.
Se permitió sonreír con amargura. Si ellos supieran la verdad.... si tan sólo pudieran imaginarla... sentirla como él la vivía a cada día... a cada momento...
Harry se apoyo en la chimenea y su mano brillo de un rojo eléctrico. Dejo que su magia se propagará poco a poco por todo el No. 12 Grimmaul Place, por cada muro, en cada esquina, rodeando cada curva de los muebles y sabanas, detectando...
—¿Qué haces?— Harry se sobresalto, pero al girarse, su expresión era calmada, incluso se permitió sonreír al grupo de cuatro chicos que estaban en el pie de la escalera. Eran inconfundibles. Ron Weasley, Cedric Diggory, Hermione Granger y Neville Longbottom, todos lo observaban atentamente, mientras él seguía concentrándose en seguir con el escaneo a Grimmaul Place.
—Hola— saludo Harry —Mucho gusto. Soy Harry— se presento.
Ron y Cedric hicieron una mueca —Eso ya lo sabemos— dijo el primero tomando asiento en uno de los sillones que rodeaban a la chimenea —Todos han estado hablando de ti desde que te fuiste de Hogwarts— continuo Cedric.
—Petrificar a Dumbledore no fue muy amable. Estarías en problemas de ser una situación normal— añadió Hermione sentándose con Neville frente a Ron y Cedric.
—Aunque fue sorprendente— dijo Neville observándolo impresionado —Dumbledore es el mejor mago del mundo, no conozco a nadie que pudiera hacerle eso y salir bien librado—
—Si, es verdad— dijo Harry sonriendo con calma, pero detectando una inconfundible sensación de estar siendo atacado.
—Dumbledore lo a dejado pasar por que es joven— dijo Ron mirando a Harry molesto —Porque de ser un mago adulto, estoy seguro que no lo hubiese dejado pasar. Te hubiera dado tu merecido—
Cedric asintió —Si. Ha tenido un buen gesto con tigo— dijo mirándolo con recelo —Porque eres Harry Potter, es decir— explico.
—Ya veo— se limito Harry deseando poder patear a Cedric en el trasero.
—Ya paréenle ustedes dos— ordeno Hermione y se giro a ver al joven rubio —Es interesante verte hacer magia de una forma poco usual. En un estado casi puro. No e leído nada parecido en mis libros— dijo con aire pensativo, observando a Harry fijamente, como si en cualquier momento pudiera descubrir como lo hace.
—Yo creo que es genial— dijo Neville observándolo —Sirius nos ha dicho que estuviste peleando cara a cara en contra de quien-tu-sabes. Sorprendente—
Ron intervino bruscamente —Y también dijo que de no ser por Dumbledore, pudo haber muerto—
—Igual que tú— lo corto Hermione molesta —Te recuerdo que en tus encuentros con quien-tu-sabes, de no ser porque Dumbledore llego no estarías aquí. Así que déjalo—
Las orejas de Ron se pusieron rojas, abrió la boca para decir algo, pero Hermione hablo antes —¿Sabes donde estas?— dijo en tono practico a Harry. Este negó y ella pareció satisfecha.
—Estas en el cuartel de la Orden del Fénix, es una sociedad secreta, la dirige Dumbledore, él la fundó. La forman los que lucharon en contra de quien-tu-sabes la última vez— explico Hermione, visiblemente satisfecha de saber algo que Harry no. Harry pensó que eso nunca iba a cambiar en ella.
—Nosotros no luchamos antes en contra de Voldemort obviamente— dijo Cedric molesto, como si Harry le hubiese hecho esa tonta pregunta —Pero hemos peleado en su contra desde hace cuatro años—
—Empezamos en mi primer curso— aclaro Ron airado —Protegimos la piedra filosofal y yo en persona le plante cara cuando aun poseía a un profesor llamado Quirell—
—Oh, y en segundo, Ron peleó en contra de quien-tu-sabes otra vez cuando su hermana Ginny casi es muerta por un extraño diario— dijo Neville sonriendo —Al parecer con la muerte de ella, él podría volver. Pero Ron venció a su basilisco con ayuda de la espada de Gryffindor—
—Y en el tercer año— continuo Cedric —Usamos un giratiempo para salvar a Sirius del beso de los Dementores—
—Pero en cuarto— intervino Hermione —Creo que tu sabes lo que paso. Sirius nos dijo que tu habías enviado una nota con un amplio conocimiento de lo que estaba pasando— dijo pensativa.
—Ah, si. Eso también— dijo Ron restándole importancia.
Harry los miraba con calma, pero no dejaba de pensar que Ron y Cedric eran unos estúpidos petulantes. Unos chiquillos que habían tenido suerte de no acabar muertos y que se jactaban de saberlo todo. Tenía ganas de patearlos en sus enormes y pomposos traseros.
Neville parecía agradable... pero Hermione estaba más pesada de lo que recordaba con su sabiondez.
Las puertas del estudio se abrieron, un fuerte murmullo les alerto del termino de la reunión. La señora Weasley se encamino a ellos y miro al grupo alrededor de Harry con cierta molestia —Veo que ya conociste a mi hijo y sus amigos Harry— dijo con cariño Molly Weasley, mirando al nombrado con bondad —Te veo muy pálido, ya voy a preparar la cena. Remus y Thonks se quedaran a cenar con nosotros, estoy segura de que te agradarán, especialmente Remus. Era uno de los mejores amigos de tú padre al igual que Sirius— se giro a los demás severamente —Vayan a la cocina ahora, no van a escuchar nada—
Todos se levantaron con resignación, Harry parpadeo confundido —Disculpe señora, pero aun no puedo cenar, vine para hablar con el señor Dumbledore— explico.
La señora Weasley le sonrío con ternura —No te preocupes cariño, ya habrá tiempo para eso luego. Ha surgido un imprevisto y Dumbledore debe irse ahora mismo. Ya habrá tiempo, no te preocupes, ahora acompáñanos a la cocina—
Harry hacía mucho que había dejado de ser ese niño voluntarioso, caprichoso y empeñado en hacer lo que quería hacer, normalmente sólo hubiese asentido y habría dejado la charla con Dumbledore para después... pero ver como Ron y Cedric se sonríen con autosuficiencia... simplemente no iba a dejarlo pasar. No ante ellos.
Y al ver a Dumbledore pasar frente a él seguido de Snape, no se contuvo —Tom Sorvolo Ryddle— dijo tratando de sonar lo menos irritado posible. Pero al menos la respuesta fue inmediata. Dumbledore se detuvo y miro a Harry.
Snape también lo hacia, ligeramente sorprendido y molesto.
Y una vez obtenida la atención del director, no la iba a perder —Horrocrux— dijo de nuevo en un tono perfectamente audible. Y fue Snape quien reaccionó ahora. De dos zancadas quedó a una nariz de distancia de Harry y sus penetrantes ojos brillaron de forma sombría.
—¿Dónde has escuchado eso?— murmuro casi de forma amenazadora.
La mayoría de la orden ya se había retirado, pero los pocos que se quedaron, se veían unos a otros extrañados. Jamás habían escuchado nada similar. El grupo de Ron también se veía confundido. La señora Weasley miraba a su esposo, pero el tampoco sabía lo que eso significaba.
Sirius y Remus fueron de los últimos en salir del despacho, pero al ver a todos cercando el recibidor se apresuraron a ver que pasaba.
—¿Qué crees que haces Snape?— soltó bruscamente Sirius, abriéndose paso sin tacto, al ver a su ahijado en aparente peligro.
Snape no lo miro, sus ojos seguían en Harry, el chico sonrío de forma casi maligna. Ron incluso detectó un parecido asqueroso con cierto rubio platinado que conocía.
—¿Dónde lo he escuchado?— dijo Harry ampliando su mueca —Mejor dicho, ¿cómo no habría de saber de ello, si lo tengo dentro de mí?— tiro el saco en un sillón y se retiro el guante de la mano. Muchos retrocedieron asustados y gimiendo apenas ahogando un grito.
Los ojos de Snape se abrieron llenos de sorpresa, mientras Dumbledore lo quitaba de en medio y tomaba el antebrazo de Harry.
—¿Q-que es eso?— dijo Sirius casi mudo por la impresión. Remus a su lado no estaba mejor, miraba la muñeca de Harry pálido, su piel estaba manchada de un negro que la hacia ver casi pútrida, pese a verse normal: los dedos seguían rellenos de la carne y se le veía una piel suave.
Dumbledore miro a Harry de forma sombría. Era la primera vez que lo veía molesto con él, al menos hasta donde recordaba. Por lo general solía hacerlo con decepción... pero ahora no, Dumbldore estaba molesto, sino es que furioso con Harry... y este no pudo evitar preguntarse si el director sabía en realidad lo que estaba viendo.
Harry lo miro con calma, ya no le importaba si los demás se enteraban —Por esto es que he venido— y con su mano libre saco el anillo de los Grauntt, el oro brilló fríamente a la luz del fuego — Pague el precio, pero descubrí el plan alterno de Voldemort— algunos chillaron de miedo al fondo — El que le ayudará a vivir más haya de la muerte, no, el que le dará el triunfo sobre ella... horrocrux— dijo con tal suavidad, que muchos sintieron un escalofrío, aun si no supieran lo que significaba esa palabra maldita.
Dumbledore soltó a Harry con delicadeza, se irguió y cruzo sus dedos mientras lo observaba sobre sus gafas de media luna. Intercambio una mirada con Snape y por un momento parecieron compartir un mismo pensamiento.
—Sígueme por favor Harry, los demás pueden retirarse a sus tareas— ordeno Dumbledore y se adelanto al despacho, Harry lo siguió y Snape cerro la marcha.
—¡Yo también voy!— grito Sirius saliendo de la impresión que había recibido —¡Es mi ahijado!—
—Sirius, no es el momento— dijo Dumbledore dejando pasar a Harry primero —Después—
—¡No, ahora!— dijo Sirius mirando de reojo una mueca burlona de parte de Snape —¡He aguantado mucho Dumbledore, pero cuando se trata de Harry todo es muy diferente! ¿Qué rayos pasa con esa cosa en su mano, que son los Horrocrux?— el animago parecía fuera de control, pero Remus lo detuvo al hablar —Sirius tiene razón Dumbledore—
Su amigo le dedico la más espléndida de las sonrisas.
—Has estado diciéndonos lo importante que es mantener a Harry a salvo, pero a la primera luz de peligro no dejas que nos acerquemos— Remus miro severamente a Dumbledore. Harry los escuchaba en el umbral de las puertas gastadas, con una opresión dolorosa en el pecho— No sé que me estas dando a pensar, dices que te ayudemos, pero no dejas que sepamos la verdad, si no puedes confiar en nosotros, entonces creo que no podemos trabajar juntos—
Dumbledore lo miro con calma —Se que muchas veces mis indicaciones no han sido lo suficientemente claras Remus, y les pido perdón por ello pero...—
—Estoy muriendo—
Un silencio perturbador lleno el pasillo. Sirius y Remus observaron a Harry sin aliento. Por un segundo, pareció que los corazones de todos dejaron de latir... incluso el de aquellos como Dumbledore y Snape, que habían aprendido a estar listos para todo.
Harry se levando la manga del brazo derecho, dejando ver como la oscuridad se extendía hasta su antebrazo.
—No...— gimió Snape sin aliento. Sus labios apenas se habían abierto pero el brillo en sus ojos reflejo por un segundo el conocimiento de la verdadera magnitud de las palabras de Harry. Ya no tuvo dudas. El chico decía la verdad... estaba muriendo.
Harry miro a Dumbledore con calma —Aun si usted no desea decirles, yo lo haré más tarde. Al final nada afectara mi decisión—
Los pocos de la Orden que habían escuchado la revelación Harry, vieron con sorpresa como Dumbledore pareció dudar antes de hacerlos entrar a todos al despacho.
Por unos instantes todos se miraron entre ellos, murmurando entre la sorpresa, el miedo y la desesperación. La llegada de Harry Potter, el niño que vivió, justo en el momento en que quien-no-debe-ser-nombrado había resurgido más fuerte que antes, había significado una luz de esperanza.
En su momento de dicha, lo pensaron todopoderoso, alguien tan fuerte como quien-ellos-saben... pero al descubrir que él era tan mortal como todos, la luz parecía haberse desaparecido.
Paso casi media hora antes de que todos se hubiesen ido. Dejando solo en el interior a los Weasley, Thonks, Hermione, Neville y a un Mundungus adormilado en la cocina.
Cuando el señor Weasley y Bill regresaron de cerrar la puerta principal y reforzarla adecuadamente, descubrieron a la señora Weasley siendo consolada por Ginny y los gemelos, que parecían apenas haber bajado y a juzgar por sus caras, no tenían idea de lo que estaba pasando.
—Es... es, es sólo un niño Arthur, no es más grande que Ron— gimió la matriarca de la familia, cuando su esposo la rodeo entre brazos —¿Cómo puede estar muriendo?—
—Calma Molly— le susurro su esposo, pero observo a Ron con dolor en el rostro. Obviamente estaba pensando lo que él hubiera hecho de ser su hijo el que estuviera en el lugar de Harry. Tuvo el pensamiento egoísta y doloroso, de agradecer que no así.
—¿Morir?— dijo Fred confundido —¿Quién va a morir?—
—¿Quién no es más grande que Ronny?— secundó George y miro a su hermano menor con recelo —¿Qué has hecho ahora?—
—¿Yo?— dijo Ron molesto por la acusación.
—¿Quién sino?— dijo Ginny volviéndose colorada de rabía al ver a su madre en tal estado —¿Has hecho una estupidez de nuevo? ¿Por tu culpa alguien esta herido? ¡Más te vale que no sea Charly!—
—¡No ha sido Charly!— dijo Ron tan rojo como ella —Te recuerdo que él es mayor que yo— siseo.
Ginny dio una mirada rápida a su alrededor. Su familia parecía completa e intacta, incluyendo a los amigos de su hermano... —Bien— dijo cansinamente —Suerte para ti que no haya sido alguno de la familia o amigos—
Mientras tanto. Dentro del despacho, los cuatro magos adultos escuchaban el relato de Harry sin interrumpir.
A petición de Dumbledore, Harry comenzó desde el principio, utilizo su oclumansia de forma natura y sin fuerza, para que la presencia legilimista activa de Snape y Dumbledore no lo notara.
Explico un inicio ficticio. Uno donde empezó a levitar las cosas. Después, con el tiempo, dando ejemplos normales para explicarse y asentar lo real de su relato... no tardo en llegar al punto cuando imágenes reales le llegaban en sueños, y después, mientras aun estaba despierto.
Como le había tomado casi dos años saber lo que significaban... como le costo ver la realidad que el gigante le había anunciado... aceptar que era un mago.
—Nunca mencione nada de esto a mi familia— comento Harry observando con atención el suelo raido —Hasta que las pesadillas empezaron... una voz fría y tronadora partiéndome la cabeza cada noche. Y de repente...— miro a Dumbledore fijamente, con sus ojos brillando a la luz de las lámparas tintineantes —Empecé a ver a gente muriendo ante mis ojos. No era un sueño. Los veía suplicando, sus rostros pálidos y llenos de horror, con sus ojos desorbitados y sus labios abiertos en desencajadas expresiones de dolor... una mujer... un hombre... y no eran sueños porque yo gritaba junto con ellos, despertándome en una agonía mayor cada vez que eso sucedía— se froto las manos como si tuviera frío —Fue cuando ya no tuve dudas. Me había dado cuenta de que ya no servían las excusas que tratara de generar... yo no era normal. Era un mago como el señor gigante había dicho—
Harry suspiro hondamente observando una pared —Así que, entendí que para seguir adelante, iba a tener que saber como lidiar con mi situación actual... hasta llegar a esto—
Súbitamente, la mano izquierda de Harry se encendió en llamas escarlatas. Remus y Snape se sobresaltaron. Sirius y Dumbledore no dijeron nada.
Harry toco una silla al lado de la suya y empezó a convertirla sin control en un lápiz, una computadora, un juego de té, una silla mecedora, un gato, un perro, un pato, un gusano, una mariposa, un plato roto, una sabana doblada, una almohada, y así hasta que le regreso a su estado primario: una silla de madera de mejores años.
—No necesito hechizos o lo que ustedes conocen como magia silenciosa— continuo Harry aun con sus flamas encendidas —Pienso en ellos y sucede. No sólo es transformar, manejo un amplio número de hechizos, embrujos, conjuros y maleficios. Me asegure de manejarlos completamente antes de enfrentarme a lo que no sabía si deseaba enfrentar— dijo observando su mano derecha —Puedo crear trasladores, aparecerme donde y cuando sea, sin importar si esa área esta protegida por magia especializada— miro a Dumbledore —Puedo arreglármelas muy bien para traspasar las protecciones sin romperlas y alertar al... enemigo, supongo— comento acomodándose las gafas —O simplemente, puedo hacerlos desaparecer con el tiempo adecuado, tampoco soy todo poderoso— sonrío con una mueca sarcástica —Simplemente veo la magia desde otra perspectiva... no se como la vean ustedes, son los primeros magos con los que hablo de esto— Harry alzo su mano en llamas y varios hilos brillantes aparecieron en el estudio, sobresaltando a más de uno.
—Para mi cada conjuro, cada rastro de magia, es como una red de hilos, una telaraña— Harry tocó uno de los hilos y este brillo de forma casi amenazadora —Tocar el equivocado trae sus consecuencias... tocar el correcto me acerca al núcleo que lo creo— toco una nueva hebra delgada y esta solo brillo ligeramente, haciendo que una especie de esfera saliera de ella —Y una vez encontrando el núcleo...— dijo con calma y la tomo en sus manos donde algo pareció estallar.
Remus se puso de pie sin querer y vio la puerta sorprendido, pero de inmediato regreso la vista a Harry —Creo que ese a sido mío. Una alerta en contra de intrusos— sonrío algo nervioso y tomo asiento de nuevo.
Harry le dio una sonrisa con desanimo —Lo sé... asusta ¿eh?— Remus se sonrojo, trato de negar pero Harry volvió a hacer invisibles los hilos —No tiene porque mentir. Yo mismo tengo miedo de mí... demasiado poder para una sola persona— dijo sonriendo con desagrado —Igual que Voldemort—
—Tú no eres Voldemort— dijo Sirius poniéndose de pie —Tú nunca serás como él—
Harry le dio una sonrisa de gratitud —Gracias— expreso y observo su mano en llamas —No sé porque, pero ustedes siempre me tratan con mucho cariño... gracias—
Sirius tuvo que sentarse. Por un momento pareció que no podía estar de pie más tiempo, mientras sus ojos brillaban intensamente.
—Harry, por favor— insto Dumbledore.
El joven sonrío con algo de desagrado —Claro, es mejor ir al grano. He hablado de cosas sin necesidad, supongo— desapareció sus llamas y miro a Dumbledore...
Continuo explicando como después de esa noche de Hogwarts hacía casi más de un mes, había regresado a la mansión de los Ryddle. Como estuvo buscando información de esa familia, para descubrir porque Voldemort había decido ese lugar en especial.
Les dijo como supo por ellos de los Riddle, de su hijo Tom... de los Grauntt... y de cómo al llegar ahí, la magia de Voldemort impregnaba el lugar.
—Algo estaba culto ahí— les dijo Harry —Hice ver lo que no podía ver. Los hilos eran negros... magia oscura de la peor clase...— miro a todos con una sonrisa cansada —Me equivoque muchas veces antes de poder encontrar todo los núcleos, y cada vez pague el precio... y cada vez era mayor— Harry se desabrocho la camisa y dejo al descubierto profundas marcas hechas al rojo vivo, otras parecían hechas por espadas filosas... una especialmente, parecía una puñalada directo al corazón— se abotono la camisa de nuevo, ante los rostros pálidos de los únicos dos merodeadores presentes —Pero ninguna fue letal, dolorosas si, pero no letales... solo me debilitaban. Me imagino que Voldemort nunca creyó que alguien pudiera pasar sus defensas, y que si hubiera alguien, entonces se aseguraría de dejarlo lo suficientemente débil para después terminar el trabajo él mismo—
Harry no hablo de nuevo hasta que termino de cerrar su camisa —Cuando llegue al anillo de los Grauntt, no había más hilos... — observo su mano derecha —Nada. Solo estaba ahí, brillando sobre una mesa roída y llena de polvo... y fui lo suficientemente estúpido como para confiarme. Peque de soberbia— suspiro y miro a Dumbledore —El anillo era un núcleo por si mismo, nada del dolor que había sentido hasta el momento se comparo a eso. Sentí como me destrozaban la mano a destajos. Hubiera estado muerto de no ser porque reaccione de milagro. Aun no se como lo hice— admitió y saco de nuevo el anillo de los Grauntt —Contuve la maldición asesina... o eso pensé al principio, en realidad, sería una especie de alarma—
—¿Alarma?— inquirió Remus.
—Una alarma para decirle al monstruo que ya era hora de comer— sonrío Harry —Porque esta cosa esta viva. Duerme ahora... pero aun puedo escuchar su corazón...— Harry lo vio por un momento sin expresión —Su voz aun llega a mis odios, suplicando gentilmente que lo deje salir... prometiéndome un poder más allá de lo que puedo imaginar... me dice de las fortunas que puedo conseguir... todo lo que yo deseo... su voz es suave, dulce, comprensiva, es reconfortante... me hace sentir que sólo él me entiende... pero no puede engañarme, porque conozco esa voz — Harry miro a Dumbledore de forma casi asustada —Es la voz de mis sueños... la misma que mato a esas personas frente a mis ojos sin que pudiera hacer nada... es Voldemort—
Un silencio sepulcral y frío lleno el estudio. Remus y Sirius tenían una expresión aterrada. Snape parecía más pálido de lo habitual... Dumbledore miraba a Harry con un extraño brillo.
El joven volvió a levantarse la manga de la camisa, dejando ver completamente la sombra que lo estaba devorando poco a poco —Esto, no es una maldición... es sólo un fragmento del apetito de Voldemort. Su magia esta tan corrompida que es toxica, un ataque tan profundo es letal. Esto, no es suerte — explico mirándolos con calma — Esto no es más que un ligero retraso de una muerte inmediata, casi indolora podría decirse. Pero a cambio de ser contenida, pago un precio, como todo—
Harry bajo su manga, y los observo de nuevo mostrando el aniño de los Grauntt —Ahora, ¿Cómo supe que rayos era esto? Bien, ciertamente una cosa es tener un concepto general de artes oscuras, y otro muy diferente tener una especialidad, sin mencionar un doctorado como lo tiene Voldemort— sonrío amargamente por la broma de mal gusto —Bien, yo tampoco tengo ni la más mínima idea, pero creo que esto tiene que ver en algo— aparto su cabello y dejo al descubierto la cicatriz en forma de rayo.
—He leído de empatía, la capacidad de saber como se sienten los demás, incluso de saber relativamente con acierto lo que piensan. Pero jamás he sabido y no he leído nada parecido en los libros de su mundo, que una cicatriz forme un vinculo mental tan fuerte— Harry se puso de pie y les dio la espalda. Iba a revelarles una de las únicas cosas más ciertas hasta el momento.
—Puedo sentir donde esta Voldemort— dijo con voz clara —La razón por la que estuve en el cementerio esa noche y logre salvar apenas a esos dos chicos, fue porque sabía donde estaba Voldemort desde el principio— se giro a Dumbledore —Incluso ahora lo siento, es como si respirará a mi lado, como si su voz fuera un susurro que, de poner atención, pudiera entender— se froto el rostro cansado.
—Bueno, al menos eso era antes. Me imagino que ahora esta protegido por el fidelio, ya que lo siento pero no puedo saber dónde esta, como si escuchara un eco en un cuarto oscuro lleno de ruidos como estática en la señal de una radio— suspiro e hizo un gesto algo inocente —¿Um, saben lo que es una radio cierto?—
Sirius asintió levemente, permitiéndose sonreír un poco.
Harry le devolvió el gesto y miro a Dumbledore —Y ese es todo mi relato hasta el día de hoy. Me permití contactarlo para que me ayudara a descubrir una forma de destruir el anillo, aunque creo que la espada de Godric Gryffindor podrá hacerlo, tengo entendido que fue bañada con la sangre de un basilisco y como el metal de gnomos absorbe todo lo que pueda beneficiarle, seguramente tiene ahora la cualidad de su letal veneno—
Harry noto como todos le veían con sorpresa. Incluso Snape.
—¿Cómo sabes eso Harry?— dijo al fin Remus sorprendido. El joven sonrío —Todo viene en Historia de Hogwarts, tiene un apartado interesante sobre los fundadores del colegio y sus legados. Sobre la espada, hay un apartado muy informativo en Metales, Minerales y Piedras Preciosas Mágicas y sus Propiedades — y de inmediato, hizo un gesto desagradable, como si hubiese recordado algo asqueroso —Y sobre el basilisco: los jóvenes de hace un rato, encantadores sin duda, tuvieron la atención de pavonearse de ello—
Remus y Sirius no pudieron evitar sonreír. Harry por un segundo, adopto las facciones de su padre. Snape pareció notarlo también porque se vio desagradable.
—Bueno, Cedric y Ron no son solo habladurías— intervino Remus divertido —Son muy buenos duelistas, incluso saben hacer un patronus corpóreo excelente—
—Sí— admitió Sirius —Ron especialmente es muy dedicado, tiene talento—
—¿En serio?— intervino Harry con una mueca severa —Petulantes ambos si me preguntan. No han dudado en atacarme con sus aventurillas de metidas de patas — añadió con desagrado —Mocosos— siseo apenas, observando la entrada, como si esperará verlos para golpearlos. Especialmente a cierto pelirrojo.
Remus y Sirius se miraron sorprendidos... Harry acababa de hablar como cierto mago de pelo grasiento que conocían. Y este lo noto, porque miro a Harry con interés.
—Bueno— dijo Harry al fin, suspirando para retomar su calma —¿Puedo dejarle el anillo de los Grauntt para que pueda eliminarlo con la espada de Griffindor señor Dumbledore? Me parece lo correcto, después de todo lo que he leído y corroborado hoy, usted es el mejor mago del mundo. Sé que no puedo confiar en nadie más— sonrío con calma.
El director sonrío abiertamente y se puso de pie —Claro Harry, sin duda lo que nos has dicho hoy ha devuelto la balanza a nuestro favor— sonrío observándolo con sus ojos brillantes —Mañana traeré la espada de Griffindor y sucederá lo que deba—
—Muchas gracias— agradeció Harry sonriendo espléndido —Ahora sé que puedo irme en paz—
Se hizo un pesado silencio roto estrepitosamente por Sirius, que se levanto de un salto y en una zancada quedo al lado de Harry —¡Tú no vas a ningún lado! ¿Cómo que te vas? ¿Adonde?— dijo tan rápido que casi se muerde la lengua.
Harry los miro sin pena —Localice otro horrocux, voy por el ahora mismo. Quiero aprovechar la luz del sol y de que la marea esta baja— dijo como si eso fue lo más obvio y normal.
Remus salto de su silla —¿Otro horrocrux? ¿Sol? ¿Mar? ¿Quée?— parecía que no alcanzaba a entender nada —¡Tú no iras!— dijo rotundamente y miro a Dumbldore —¡No puede dejar que vaya en su estado! ¡Usted lo escuchó! ¡Esta muriendo por Dios!—
Sirius calmo a su amigo, que no paraba de jadear alterado. Dumbledore miro a Harry con gravedad, pero el chico fue más rápido y hablo primero:
—Entiendo que desean protegerme— suspiro con un gesto cansado —Pero nada hará que las cosas mejoren. Estoy muriendo, y con todo mi poder, dudo pasar del año sino es que menos... y él lo sabe—
Todos giraron su vista a donde miraba el joven, Snape estaba impasible como siempre. Dumbledore suspiro observando a Harry con seriedad —¿Snape? Dime que opinas— no le miro. No era necesario.
El mago en cuestión parpadeó con calma y hablo con voz profunda — Según lo veo ocho meses, diez quizás... la maldición se expandió muy rápido en solo un mes, y seguirá así hasta que llegue a su corazón... una vez ahí, el final es obvio—
Sirius sintió como si lo hubiese golpeado en el estomago. Perdió el aliento y sus rodillas se doblaron, hubiese caído sino fuera porque usó a Remus como apoyo. El licántropo también se apoyo en el por un momento, al siguiente se giro a Dumbledore, destrozado, pálido, con líneas de lagrimas escapando de sus ojos.
—... es sólo un niño, Dumbledore...— le susurro apenas —Lily y James murieron para protegerlo, sacrificaron su vida y...— Remus no termino la frase, retrocedió casi horrorizado, tropezó con una silla y cayó sobre ella pesadamente. Pareció que perdió el aire, se doblo y cubrió su cabeza con sus manos torpemente.
Sirius siguió de pie. Con la mirada fija en ningún punto en particular. Delgadas líneas acentuaron lo demacrado de su rostro, cuando miro a Harry el joven no pudo sostenerle la mirada. Sirius termino imitando a Remus... tomo asiento como si no estuviera entre ellos, y clavo la mirada en el piso.
Demasiado para una noche. Demasiado para cualquier noche de su vida.
—Lo siento mucho— dijo Harry quedamente, y se separo de Dumbledore sin que este lo esperará.
Las llamas surgieron de nuevo y en un segundo, una especie de tornado rojo eléctrico rodeo a Harry. El agudo silbido los tomo por sorpresa, Dumbledore miro sorprendido a Harry y trato de alcanzarlo, pero apenas parpadeo, dos sombras se lanzaron contra el muchacho y se desvanecieron junto con él, en un POF carmesi.
El silbido se detuvo. Dumbledore tardo dos segundos en ver que Remus y Sirius no estaban.
—Es verdad— dijo la gutural voz de Snape, acomodándose la túnica —Puede aparecer donde y cuando sea. Sin importar la magia que resguarde el sitio en cuestión. Interesante— añadió mirando al director, que se veía satisfecho.
—Al menos no esta sólo. Con Sirius y Remus a su lado, sé que regresará— sonrío Dumbledore cruzando sus dedos.
Snape hizo un gesto molesto —Eso no cambia nada aun. No creo que este sea el ultimo horrocrux—
—Si, eso me temo Severus— suspiro Dumbledore con pesadez —Pero lo haremos un paso a la vez. Debemos confiar en Harry— hizo una pausa y sonrío —Tiene algo de James sin duda, pero al verlo, pensé que veía a Lily ¿No te parece?—
Snape hizo una mueca de dolor. Dumbledore se acerco a la puerta y removió todas las defensas en ella. Una vez terminado, antes de salir se giro a Snape —Es hora de irnos Severus—
Este asintió, y salieron juntos.
O-o-o-o-o-o-o-o-O
O-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-O
O-o-o-o-o-o-o-o-O
Harry por su lado. Observaba atónito a sus dos polizones. Los tres estaban tumbados sobre tierra dura, y el olor del mar y el canto de las gaviotas llenaba el ambiente.
Remus fue el primero en levantarse —¿Dónde estamos?— pregunto a Harry extendiéndole una mano al chico y su amigo, para ayudarlos a levantarse.
—Sobre una cueva que guarda al segundo horrocrux— explico Harry sacudiéndose la tierra de los pantalones —Y yo debería preguntar que hacen ustedes aquí— sonrío a medias.
Sirius le alborotó el cabello. Se le veía extremamente feliz —Tonto ¿No pensarás que íbamos a dejar que te fueras así nada más, eh?— sonrío abiertamente y dio una fuerte exhalación —Por otro lado, ya necesitaba salir— añadió admirando el paisaje de libertad a su alrededor.
Remus le estrecho el hombro con cariño —No vamos a dejarte solo Harry, iremos a donde tu vayas—
El más joven de ellos sintió una opresión cálida en el pecho —Gracias, pero va a ser peligroso— les previno.
—¡Peligro es mi segundo nombre!— río Sirius con su varita en mano —Vamos Harry, es hora— dijo con una sonrisa casi maniática.
Remus sonrío con pena —Sirius no ha salido del cuartel desde que empezamos a usarlo, Dumbledore lo hace para mantenerlo con vida ya que Voldemort sabe que es un animago... como vez eso no le a favorecido— admitió.
Harry asintió sin quejas
—Bueno— dijo el más joven después de una pausa —Creo que ya es hora de irnos—
Y dicho esto, los tres desaparecieron en el remolino escarlata de nuevo, y reaparecieron en la entrada de la cueva.
—Llegue aquí por un recuerdo que vi en el horrocrux cuando me ataco— explico Harry, con su voz haciendo un eco entre las rocas —Me imagino que este segundo horrocrux fue realizado antes del primero, por eso parte de la memoria de Voldemort aun persiste en él— toco las rocas con sus manos desnudas —Desde la primera vez sentí que este lugar conocía la magia, se siente en cada parte de él... siento a Voldemort, su esencia, o al menos parte de ella— casi un minuto más tarde, se giro a ambos adultos —Necesito sangre para abrirla— Harry tuvo la intención de cortarse, pero Remus le detuvo.
—Si alguien hará sacrificios, seré yo— miro a su amigo queriendo replicar —Sirius, tú eres mejor en duelos que yo. Te encargo a Harry—
El animago sonrío —Entendido amigo. Harry, deja que Remus lo haga—
El chico asintió y dejo que el mayor lo hiciera. Remus se hirió la mano con la varita y la coloco sobre la fría piedra. Las rocas se abrieron haciendo temblar el suelo. Remus pareció muy pálido de repente.
—¿Remus?— pregunto Sirius preocupado.
El licántropo sonrío apenas —S-siento como si me hubiesen succionado la magia— vacilo un poco y hubiera caído si Harry no lo detiene a tiempo.
—Debe quedarse aquí—
—No Harry— dijo Remus poniéndose de pie con algo de torpeza —Aun puedo caminar, seguiremos hasta el final—
Harry sonrío, y entre Sirius y él lo cargaron al interior. El camino era largo y los muros hacían casi imposible avanzar en parejas, para poder ayudar a Remus con su andar. Unas esferas de luz que creo Harry iluminaban el camino andado y avanzaban más allá de lo que sus ojos podían ver.
Pasadas ya un par de horas, Remus, apoyado sobre Sirius, los miro jadeando —Agua, puedo oler agua—
—Quizás nos estamos acercando— sonrío el animago, reafirmando a su amigo sobre sí —Harry, yo me encargo de Remus, tú ve si no hay algún maleficio con esos, er, hilos, creo— vacilo en expresarse.
Harry sonrío —No los hay aun— señalo las esferas —Ellas hacen más que iluminar, son mis censores, están buscando amenazas adelante y se aseguran de que nada nos cierre atrás— se acomodó para ayudar a Remus —No voy a cometer el mismo error que la última vez— los miro sonriendo con determinación —Nadie va a morir hoy. Todos regresaremos y cenaremos algo delicioso—
—Amén por eso— río Sirius mirando al frente que se veía más amplio —Bien, adelante. La aventura espera—
Siguieron el camino rocoso y turbulento, iluminado claramente por las esferas. Pararon algunas veces, para darle a Remus tiempo de descansar. Se estaba poniendo cada vez peor. La palidez fue solo la punta des aisberg, ahora jadeaba como si le faltara el aire y sudaba frío temblando sin control.
Harry se reprimio mentalmente. La ultima vez Dumbledore no se vio afectado en lo más minimo... pero el era un gran mago, uno extraordinario... Remus que apenas gozaba de un estatus arriba de lo normal, no era rival para la magia de Voldemort.
Casi tres cuartos de hora después, un liso estanque se apreciaba tras una larga curva. Sirius y Harry apresuraron la marcha a petición de Remus y una vez en la orilla, Sirius noto algo que no había visto antes... eran cientos, no, casi miles de hilos tan delgados como un cabello, tintineando en entre las luces.
Se mecían con un aire inexistente. Harry dio paso a la orilla y convocó sus llamas escarlatas. Los hilos vibraron de forma amenazadora. Las llamas se esparcieron por los hilos con suavidad y lentitud, como una caricia que pretende ser consoladora.
Sirius se quedo al lado de Remus, con su varita en alto y lista para cualquier cosa que viniera.
—Si esos hilos negros son magia oscura, se ve que resguardan algo muy valioso como para que Voldemort se tomara tantas molestias— dijo Remus con voz cansada, sentado en el piso y recostado sobre unas piedras.
Sirius asintió —Eso lo dice, el horrocrux esta aquí— miro a su amigo confundido —Pero no sé porque Harry tarda tanto, la ultima vez fue muy rápido cuando destruyo tu hechizo—
Remus miro a Harry, esparciendo sus flamas por todos los hilos —Creo que esta tratando de leerlos, según entendí, cada hilo es un hechizo o maleficio único, si hay tantos, deben trabajar en conjunto para algo. Harry quizás trata de verlos y comprenderlos para saber lo que pueden hacer o dejan de hacer —
Sirius lo miro sorprendido, pero sonrío —Siempre fuiste muy bueno para comprender las cosas Lunatico. Yo no, yo era de acciones tomar— bromeo.
Remus le devolvió el gesto animado —Bueno, ese fue siempre tu fuerte Canuto—
Ambos rieron, pero su atención fue llamada de improvisto, cuando Harry creo más esferas y las esparció más allá de donde se apreciaba el lago. Casi 20 metros más al fondo, las esferas dejaron al descubierto una especie de isla rocosa, como un oasis en el desierto.
Harry desapareció los hilos y los miro algo cansado —Ya vi porque hay tantos hilos. Son hechizos para mover cientos sino miles de cadáveres bajo el agua—
—Inferis— dijo Sirius de golpe.
Harry asintió y transformo una piedra en una balsa —No deseo arriesgarme, los tres iremos a esa isla, nadie debe tocar el agua—
Ambos magos asintieron y subieron a la balsa cómodamente amplia y de apariencia resistente, mientras surcaban la fina capa de agua. Tardaron poco en llegar a la isla, ayudaron a Remus a bajar y observaron una especia de pila, llena de agua... algo brillaba bajo ella.
Harry volvió a revisar el lugar con sus flamas. Sirius recostó a Remus en la pila y monto guardia, sólo si en caso necesario, debía atacar a cualquier cosa que pretendiera salir del agua.
—Hay que beber esta agua— dijo al fin Harry rompiendo el silencio —No veo otra forma, esta magia no es letal como la ultima, pero su complejidad casi caprichosa la vuelve inestable...— Harry no continuo, Sirius le tomo del hombro sonriendo —Lo has hecho bien, al igual que Remus, es mi turno ahora—
—¿Qué? No, debo hacerlo y--—
—Harry— jadeo Remus agotado —Si algo… pasa… tú eres el único… que puede sacarnos… vivos— le dio una débil sonrisa y miro a Sirius —Con cuidado Canuto—
—Ya escuchaste Harry, aun lado, es mi turno— Harry hubiese sonreído, sino fuera porque Sirius parecía desesperado por morir.
No fue fácil. Obligar a Sirius a beber todo ese liquido. Sus gemidos agónicos estremecían cada parte de Remus y Harry. El primero, a su pesar y destrozado por los gritos de su mejor amigo apenas pudo contenerlo entre sus brazos. Le decía con todo su corazón que todo estaría bien. Que nada malo iba a pasar, que siguiera bebiendo...
Pero Sirius se retorcía en agonía. Lloraba destrozado, lloraba los nombres de Lily y James Potter... y Harry sólo podía escuchar... ser un espectador más otra vez... otra vez...
Cuando ya no quedo más liquido, Harry tomo el dije y se giro triunfante a sus dos acompañantes. Remus pareció sonreír... pero su muestra de alivio desapareció cuando Sirius se soltó de golpe gimiendo por sed.
Apenas toco el agua, algo negro salió de ella.
Harry juro haber escuchado un gemido ahogado, algo como un —¿Regulus?—
Sirius cayo al agua y se perdió en ella. De inmediato cientos de figuras salieron del agua, Remus trato de sacar su varita, pero estaba muy débil... una mano lamosa se cerro sobre uno de sus tobillos y lo jalo.
Harry lo detuvo a tiempo, pero algo viscoso lo aferró del cuello estrangulándolo.
Un segundo después, un enorme remolino de llamas rojas golpearon las rocas como un látigo. Los cuerpos pútridos sin vida se volvieron cenizas, las llamas se hundieron bajo el agua, esta se evaporó al tacto, cientos más de cuerpo quedaron al descubierto y desaparecieron en un golpe fulminante que lleno el aire de cenizas.
Remus se aferró con fuerza de Harry, mientras observaba apenas con aliento como la enorme caverna quedaba al descubierto... ya no había más agua y menos aun rastros de los cuerpos, solo estaban ellos en medio de todo, con el cuerpo de Sirius metros abajo en una especia de hondonada... y todo sucedía, mientras el huracán en llamas seguía girando en un baile lleno de poder que parecía no tener fin.
—¡Vamos!— le insto Harry, colgándoselo del hombro, bajando apenas con cuidado hasta Sirius. Las llamas seguían bailando a su alrededor, parecía un incendio.
Al llegar al fondo, donde Sirius estaba, Harry le tomo el pulso. Estaba con vida. Llamo a la balsa, la cual levitó hasta ellos.
—¡Debemos salir de aquí!— le grito Harry a Remus, colocándolo dentro de la balsa —¡Voy a destruirlo todo!— no dijo más y recogió a Sirius, lo metió al lado de Remus, que se aferró a él, mientras Harry subía con ellos y hacía volar la balsa.
Las llamas abrieron el camino hasta el sendero angosto por el que habían pasado la ultima vez, Harry no iban a perder más tiempo: Remus y Sirius necesitaban ayuda.
Y un agudo BANG resonó como un rugido. Partió las llamas en dos y una fuerte explosión arraso con todo lo que encontró a su paso. Y el peñasco resintió la falta de estabilidad. Tembló estrepitosamente, derrumbándose sin aviso, con un gemido agónico mientras las piedras caían al mar oscurecido por un atardecer que no tardaba en irse.
Harry observo todo eso, levitando a una distancia segura en el aire. Habían conseguid librar la vida. Sonrío a Remus, que seguía con Sirius aferrado a él.
O-o-o-o-o-o-o-o-O
O-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-O
O-o-o-o-o-o-o-o-O
La cena estaba casi por servirse, así que los residentes comunes de Grimaul Place, ya estaban reunidos en la cocina, acompañados en esa ocasión por Thonks, Moddy y Kingsley.
Una reunión se celebraría esa noche, un poco más tarde de lo acostumbrado para romper con la rutina. Fudge había empezado a sospechar algo, y por lo mismo se acordó hacer las juntas al azar en horas no fijas.
Fue por eso que cuando todos estaban a la mesa, y un estruendoso BANG provino del recibidor, nadie pensó otra cosa más que habían sido descubiertos. Moddy y Kingsley fueron los primeros en salir de la cocina, pero lo que vieron los dejo mudos.
Una balsa estaba en medio del recibidor, con Harry bajando de ella y tratando de ayudar a Remus.
—¡Sirius sigue adentro, ayúdenme a bajarlo!— les suplico el chico rubio, con Remus a los hombros.
Moddy y Kingsley se movilizaron rápidamente, tomaron a Sirius y lo pusieron con cuidado en el piso. Harry desvaneció la balsa y miro a sus dos acompañantes. Remus estaba muy pálido, jadeaba lleno de sudor en un sillón. Sirius parecía inconsciente en el piso.
Harry se limpio el sudor de la frente y busco algo en sus bolsillos, al no encontrar lo que buscaba se giro frenetico a los demás, noto sin relevancia a los Weasley, Thonks, Hermione y Neville en la entrada de la cocina —¿¡Donde esta mi saco!? ¡Es urgente!—
La señora Weasley no dijo nada y subió las escaleras. Bajo casi de inmediato —¡Aquí esta!—
Harry pudo besarla ahí mismo —¡Gracias!— lo tomo y sustrajo de un bolsillo una caja diminuta, la cual resultó un enorme baúl cuando lo agrando.
Nadie dijo nada, todos observaron mudos como Harry abría de forma vertical el baúl, que resulto tener cuatro secciones tomo una caja y saco de ella una canica negra, la cual agrando y resulto ser un caldero. Lo levitó sobre un fuego verde esmeralda que surgió con un chasquido de sus dedos.
Harry tomo varias botellas de distintos tamaños y colores, mientras extraños ingredientes se cortaban detrás de él por un cuchillo invisible.
Una hora después, un vapor ocre amargo lleno el recibidor. Harry apareció dos copas y las lleno con la poción que estuvo preparando con fervor. Remus bebió de la suya con pesar, mientras que el joven rubio tubo que forzar la garganta de Sirius para que bebiera el liquido.
Después de media hora, Remus parecía mejor, tomaba de la poción sin ayuda y recargado con firmeza en el sillón. Sirius había despertado y bebía casi con desesperación de su copa.
Harry estaba agotado, pero verlos a salvo lo calmo. Recogió sus cosas y las devolvió a su tamaño diminuto dentro de uno de sus bolsillos. Se dejo caer pesadamente en un lovesit disponible y clavo su mirada en el techo.
—¿Qué, qué les paso?—
La voz de la señora Weasley rompió el silencio e hizo que los tres magos le vieran algo sorprendidos, como si apenas hubiesen notado su existencia.
Sirius y Remus terminaron lo ultimo de su copa de un trago y Harry sólo le sonrío con pesadez.
—Tenemos el horrocrux— soltó Sirius sonriendo de lado a lado —¡Lo tenemos!—
—Vaya día ¿Eh, harry?— dijo Remus con calma, pero visiblemente satisfecho.
—Si... vaya día...— el joven rubio sonrío apenas y sus ojos parpadearon un poco antes de cerrarse por completo. Sirius, sintiéndose recargado, tomo a su ahijado en brazos y sonrío a Molly —¿Hay un cuarto disponible?—
—¡Claro!— sonrío ella —Sígueme, Oh, necesita un pijama, su ropa esta toda chamuscada ¿Dónde han estado ustedes? ¡Ron dame una pijama tuya, ahora! ¿Y porque estas mojado?—
Continuará ………………….
Ok, este es de regalo.
Feliz 2010!!!!
