Summary: Harry Potter ha vencido la muerte y a retomado su vida otra vez... acaso ¿condenado a repetirla de nuevo?
Disclaimer: Copyright © J.K. Rowling. 1997.
Notas autor: Hoy no hay mucho que decir.
Harry Dursley
el cáliz de fuego y la orden del fénix
Cuando Harry despertó, no tenía idea de donde estaba, hasta que recordó lo que había pasado la noche anterior. Sonrío aun soñoliento y miro que traía puesto una pijama de color blanco de líneas naranjas. Con años mejores ya pasados. Se le hacía vagamente familiar... y no sabía porque.
Encontró su ropa sobre una silla cerca de la cama. Tomo el pantalón y saco de él una canica verde jade. Murmuro unas palabras y esta se desvaneció, dejando caer algo minúsculo en la mano de Harry. Era el horrocrux minimizado.
Harry lo hizo crecer hasta su forma natural y abrió el relicario. Descubrió sin sorpresa la nota del hermano de Sirius: Regulus Arcturus Black.
Harry no perdió tiempo. Termino de cambiarse; con unos pantalones negros y una camisa blanca y una corbata de color a juego de sus pantalones y unos zapatos relucientes de color idéntico.
Se coloco el saco y apareció unas gafas oscuras que se guardo en uno de los bolsillos internos. Bajo sin muchas prisas las escaleras y encontró a Sirius, Remus, Bill y su padre en el recibidor. Todos se giraron a verlo algo sonrientes.
—Buenos días— saludo Harry —¿Pasó algo?— pregunto al ver las caras largas.
—No encontramos el horrocrux— dijo Remus con pesar, sonriendo amargamente —Venimos de la cueva, fuimos a ver si por casualidad lo encontrábamos, pero estaba toda destruida y, no te hago responsable— dijo rápidamente avergonzado —Es, es sólo que no es justo—
—Rayos, nos esforzamos tanto y para--—
—Yo tengo el horrocrux— intervino Harry y les mostró el relicario. Todos le miraron sorprendidos —¿No creyeron que pasamos por todo eso para que yo lo tirara por ahí, o sí?— sonrío con calma.
El rostro de los magos se iluminaron. Sirius fue el primero en abrazarlo seguido de Remus. Bill grito algo sin caber de su felicidad, su padre corrió a la cocina a dar la buena noticia.
Pronto Kingsley, Moddy y Thonks salieron de ella, seguidos por la señora Weasley que parecía llorar de alegría... sus hijos, todos ellos, salieron para ver que pasaba... quizás todos menos Ron y sus amigos... El joven pelirrojo tenía una expresión desagradable, Cedric no se veía feliz, Hermione se veía sin expresión y sólo Neville parecía hacer todo lo posible por no sonreír abiertamente.
—¡Hay que avisar a Dumbledore!— dijo Bill —Ron, voy a tomar a Hedwing— dijo y se perdió por las escaleras sin esperar la respuesta de su hermano menor, que no se veía nada feliz de que usaran su hermosa lechuza blanca para enviar un mensaje de otro triunfo para Potter.
Unos minutos más tarde, todos estaban arremolinados en la cocina, sentados como podían para disfrutar de un delicioso desayuno, con Harry al centro de la mesa, mientras Sirius repetía la historia de cómo se habían hecho del horrocrux. Fueron interrumpidos un par de veces por Creatcher, que pareció curioso por los gritos que llenaban la casa... y como curiosidad, nadie parecía echar de menos a la señora Black y sus gritos.
Cuando el desayuno hubo pasado y varios se retiraron a sus trabajos, Harry tomo a Sirius y Remus al estudio donde se realizaban las juntas.
—¿Qué pasa Harry?— pregunto Sirius dejándose caer encantado en un asilla. Al parecer una pequeña aventura para salvar la vida le había devuelto la vida.
—¿Qué sucede con el horrocrux?— pregunto Remus más serio. El más joven se sentó frente a ellos, completando el triangulo —El horrocrux es falso—
Sirius perdió su sonrisa y se colocó firme en su asiento —¿Cómo?—
—¿Pasó algo con él por lo de ayer?— añadió Remus con una mirada sombría.
Harry le explico todo sobre la copia y la nota que había encontrado. Ambos merodeadores intercambiaron miradas algo sorprendidas. Obviamente nunca creyeron que habría un mortifago capaz de desertar de Voldemort de esa forma. Normalmente salían corriendo con la cola por delante.
—Sirius, quería preguntarte algo— Harry lo miraba con bastante tranquilidad, ambos adultos lo observaron con atención —¿Quién es Regulus?—
Por un segundo, el rostro del animago se llenó de una incredulidad inmensurable —¿Cómo sabes de él?—
Harry cruzo los brazos —Cuando corriste a beber el agua del estanque, un cadáver salió del agua y te jalo a las profundidades, pero antes de eso, te escuche decir claramente Regulus—
Sirius no parecía recordar nada de eso, porque hizo una expresión confusa.
Harry lo miro con calma —No tienes que recordarlo, pero si escuche como lo llamabas... Estas iniciales R.A.B. ¿Significan algo para tí? ¿Ese Regulus, significa algo?—
—Era… era mi hermano…Regulus... Arcturus Black— dijo Sirius de repente sorprendido de si mismo, se cubrió la boca sin darse cuenta, como si hubiese dicho una mala palabra.
Remus observo a Harry seriamente —¿Crees que sean la misma persona?—
Este suspiro hondamente —Puede y no puede, sólo sé que son demasiadas coincidencias— dijo Harry mirándolo sin expresión —Hay que hablar con Creatcher...—
Sirius lo observo contrariado, pero Harry hablo antes —Dijiste que era el elfo de tu familia, él debe saber algo, nada perdemos con preguntar...—
Remus vio a su amigo indeciso e incluso contrariado, como si la sola idea de que su hermano en realidad fuera una buena persona fuera la cosa más equivocada del mundo.
—Yo iré por él si quieres— se ofreció Remus.
—No— dijo Sirius poniéndose de pie —Esto es cosa de familia... yo iré— y salió sin verlos.
Remus se giro al más joven —¿Crees que esto sea verdad?— parecía casi esperanzado —Sirius ha odiado la memoria de todos sus familiares desde mucho antes de ir a Hogwarts, esto, de ser verdad, sería bueno. Muy bueno— sonrío con calma —Esto sería una buen cambio para Sirius... que sepa que todos podemos cambiar...—
Harry también sonrío —Sí... hay cosas que es mejor decirlas en vida... pero mejor tarde que nunca— Remus lo observo contrariado, pero Harry tenía una sonrisa dolorosa y miraba a ningún lado en particular.
Sirius llego instantes después con un Creatcher que no dejaba de murmurar abiertamente toda clase de insultos.
Pasaron un par de instantes, mientras Harry le explicaba al elfo todo sobre el relicario... Sirius no intervino en ningún momento, escucho pacientemente todo el relato que el elfo, llorando amargamente por el recuerdo de una de las últimas personas que más amo... y escucho, Sirius siguió escuchando como el elfo tubo que fingir ante su más amada ama, que lloraba todos los días por su hijo perdido... sin saber, que aquél que prometió seguir por el bien de la pureza de la sangre, aquel mago oscuro al que le vendió su vida, era el responsable de su muerte... pero no, Walpurgia Black murió de tristeza... nunca supo la verdad.
Y poco después, murió su esposo, quizás por el mismo mal que consumió a su esposa hasta él fin...
Y mientras los sollozos del elfo resonaban en el interior del estudio, Sirius pensó que también estaban llegando a él. Entendía porque lloraba, sabía como se sentía saber que había causado la muerte de un ser amado.
Sirius conocía ese sentimiento... porque el mato a su mejor amigo y amiga...
Regulus murió por tratar de detener a Voldemort, asqueado por lo que le había hecho a su amoroso Creatcher... y el elfo lo vio morir... y poco después, vio la tristeza que había causado en sus amos, los cuales compartieron el mismo destino... la soledad no lo volvió loco; fue el remordimiento. La culpa.
Esa misma que se llevo por años la cordura de Sirius... su error, su arrogancia de sentirse más listo... todo en él, contribuyo a la muerte de sus amigos... su familia... y no conforme con eso, parecía que las consecuencias de sus actos habían alcanzado a alguien inocente... Harry estaba muriendo... lo haría igual que sus padres, tal y como él lo provoco...
Remus y Harry, abrieron los ojos casi dolorosamente, cuando sin aviso, Sirius tomo a Creatcher en sus brazos, lo tomo como a un bebe y le dio suaves susurros de consuelo —Ya Creatcher... lo has hecho bien... muy bien...—
El elfo, mudo entre los brazos de Sirius, apoyó la cabe en uno de sus hombros y cerro los ojos... el elfo pareció más viejo que nunca...
Harry se levanto y extendiendo su mano en llamas, convoco el verdadero relicario de Slytherin; este apareció ante ellos en un PUF escarlata. El chico tomo el relicario falso y se lo colgó a Creatcher en el cuello —Este lo hizo Regulus por ti, eres el más indicado para tenerlo— le dijo con calma.
El elfo sollozó y se aferró a Sirius. El animago lo abrazo con cuidado —Descuida Creatcher... ya no hay porque llorar... ya no vas a estar sólo, yo voy a estar aquí— el elfo se aferró más fuerte él.
—Voy a llevarlo arriba— dijo Sirius con la voz ronca —Necesita un baño y un descanso—
—Claro, adelante— sonrío Remus —Yo me quedo con Harry, te avisamos si hay algo nuevo con el horrocrux—
Sirius no respondió y salió con el elfo en brazos. Remus y Harry se miraron con calma —Creo que se llevarán mejor desde ahora— sonrío el primero.
El joven rubio asintió y observo el relicario... estaba temblando en sus manos... casi podía escuchar la voz suave y amable de Voldemort prometiéndole riquezas... todo lo que deseara...
—Voy a guardarlo, lo revisaremos cuando Dumbledore venga. Me parece lo más seguro ya que él traerá la espada de Gruffyndor—
Remus sonrío abiertamente —Me parece lo más sensato—
—Yo no confiaría tanto en él—
Remus y Harry se giraron al origen de la voz. En el umbral de la entrada, estaban Cedric y Ron, cargando con unas cubetas para la limpieza. Parecían muy molestos.
—Profesor Lupin— dijo Ron ásperamente —Usted debería tener esa cosa, no él—
—Es verdad, usted esta más que capacitado para controlarla— dijo Cedric fulminando a Harry.
—Vamos chicos, calma— intervino Remus, algo sorprendido —Harry esta de nuestro lado —
Ron pareció indignado —¿Por qué dice eso profesor? ¡Él no era nadie en nuestras vidas hasta que llego sin avisar! Quizás a sido de utilidad— Harry estrecho sus ojos con rabia al escuchar la palabra utilidad, como si él fuera una cosa — Pero no hubiera lograda nada en contra de quien-usted-sabe sin el director Dumbledore ¡Y todavía que lo salva tiene la desfachatez de petrificarlo antes de irse!—
—Ron...— se sorprendió Remus.
—¡Es sólo un presumido con suerte! ¿Por qué nadie lo ve señor? ¡Todos le tienen en alta estima sólo porque es famoso, porque es Harry Potter! ¡No es justo! ¡Nosotros peleamos en contra de quien-usted-sabe mucho antes de que él llegara! ¡Yo me enfrente a él cara a cara! ¡Si quien-usted-be no tomo la piedra filosofal, o la vida de mi hermana o como es que Sirius aun esta vivo, es por nosotros, NOSOTROS!— Ron dejó de gritar, y jadeaba alterado.
Cedric aprovecho la pausa y hablo —Lo que dice Ron es verdad. Nosotros hemos luchado innumerables veces, hemos ayudado a Dumbledore más de lo que cualquiera y no recibimos nada más que estar encerados aquí trabajando como elfos— dijo aventando su cubeta y trapo al suelo con furia contenida — ¡Estoy harto de estar relegado a tareas tan vergonzosas mientras él se la pasa pavoneandose frente a nosotros sin ayudar en nada! ¡Quiero saber porque hay tanta diferencia de trato! ¿Por qué nosotros tenemos que estar a cuatro patas como perros limpiando este lugar mientras él sólo presume su maldita cicatriz a todos? ¿Qué sabe el de sacrificios? ¡El viene de una familia muggle que no tiene nada que ver con nosotros! ¡La madre de Ron tiene que hacer de todo y la mía tiene que hacer lo posible cada noche para traernos víveres sin que la vean o sospechen! ¿Qué rayos hace la familia de Harry? ¡Nada!—
Remus estaba mudo. Desconcertado por todas las tonterías que había escuchado al mismo tiempo. Entendía porque Ron y Cedric actuaban así, deseaban demostrar que ya eran hombres y deseaban un trato como tales... pero aun eran unos niños. Y no había prueba más clara que esas palabras tan egoístas. Ellos no sabían... no sabían por lo que Harry estaba pasando...
Remus los observo severamente, iba a tener que hablar con ellos, iba a—
—¿Así que me pavoneo, eh?— Remus miro a Harry sorprendido, su tono de voz estaba lleno de rabia, y al verlo a los ojos tenía una mirada que irradiaba ponzoña pura. Odio y desprecio era todo lo que los una vez brillantes ojos de Harry mostraban. La luz se había ido de sus ojos, y en su lugar una especie de oscuridad fría estaba presente en ellos.
Cedric y Remus fulminaron al rubio de ojos verdes, que se acercaba con calma a ellos, con ambas manos en los bolsillos de su pantalón —¿Y por que dicen eso?— Harry les dio una amplia sonrisa de desprecio —¿Desde cuando los perros le hablan así a su amo?—
—¡Harry!— grito Remus, pero muy tarde. Cedric le había dado un puñetazo directo a la mandíbula, que casi tumba a Harry, pero este se apoyó en su pie derecho y retomo velocidad. Cedric se golpeo contra la pared y cayo sin tacto cuando Harry le regreso el golpe directo en su nariz.
Ron se abalanzo en contra del rubio y lo tacleó, ambos cayeron entre las sillas y haciendo que volarán astillas.
Ron quedo sobre Harry y comenzó a darle de puñetazos en la cara, Remus iba a intervenir pero alguien lo empujo y cayo de espaldas. Cedric acaba de ponerse de pie y se unió con su amigo en contra del rubio.
—¡Ya basta!— grito Remus incorporándose, pero subitamente Cedric y Ron cayeron de espaldas con fuerza. Harry se las había ingeniado para darle un fuerte puñetazo en la nariz al pelirrojo y se lo quito de encima, y al tiempo le dio al castaño una fuerte patada en las sienes con la punta de su pie izquierdo al verse libre del peso del Ron.
Harry se puso de pie de un impresionante brinco y tomo primero a Ron del cuello de la túnica, le dio tres fuertes puñetazos y lo arrojo contra una pared, haciendo un gran crujir de sillas.
Se giro en dirección de Cedric que se estaba poniendo de pie y le dio una fiera patada en el estomago. El castaño cayo de costado sin aire y Harry repitió la maniobra usada en Ron: lo tomo del cuello y le dio un par de puñetazos y lo arrojo en dirección contraría a la del pelirrojo.
Ron maldijo algo poniéndose de pie y lanzándose en contra de Harry mientras escupía su propia sangre. El Rubio le dio una certera patada en la cara que lo hizo caer de nuevo entre las sillas haciendo un estruendo mayor.
Y Harry regreso con Cedric, lo levantó y lo golpeo sin misericordia en la cara. Ron salió casi de la nada y se abalanzo sobre el rubio, los tres cayeron al suelo y hubo un leve forcejeo entre ellos, Harry se soltó y empezó a repartirles golpes a ambos.
Harry estaba tan encolerizado que apenas noto cuando dos pares de brazos lo jalaron lejos de sus victimas.
—¡Cálmate Harry!— grito Srius ayudado por Remus, mientras Bill y el señor Weasley se acercaban a los dos caídos.
La señora Weasley entro estrepitosamente seguida de Hermione y Neville, Ginny, Fred y George.
—¡Maldito bastardo!— rugió Ron apenas, escupiendo sangre y tratando de lanzarse a Harry, pero su padre lo evitó.
—Vamos, quiero ver que lo hagas perro estúpido, vamos, ladra ¡Ladra!— le grito Harry tratando de soltarse, pero Sirius y Remus lo tenían bien sujeto.
Ron se levanto soltándose de su padre y estuvo apunto de llegar a Harry de no ser por que Bill lo cogió antes.
—¡Voy a destrozarte la cara!— bramó el pelirrojo colérico.
Harry hizo una sonrisa torcida —No, yo voy a destrozártela a ti Weasley— dijo con tal calma que muchos de los jóvenes sintieron un escalofrío —No voy a perdonarte ni a ti ni a tu amiguito el insulto que le han hecho a mi familia; a mi madre, mi padre y hermano— la sonrisa desapareció y una mirada sombría apareció en sus ojos —No sabes nada de lo que esta pasando Weasley, no tienes ni idea y hablas sin pensar, ambos lo hacen. Puedo pasar cualquier insulto para mí, pero no a mi familia — Harry apretó los dientes con fuerza —Ellos son inocentes de todo esto. Es por ellos que estoy aquí, para protegerlos ¿Cómo te atreves a mencionarlos con tu asquerosa lengua de cerdo?— súbitamente Harry desapareció de entre Sirius y Remus, reapareciendo a unos pasos de ellos, ya libre de su agarre.
El único rubio de entre todos, miró a Ron con desprecio absoluto, se acomodo el traje roto y lleno de sangre, el cual en un chasquido de sus dedos quedó como nuevo. Y la sangre de su rostro y nudillos quedo removida junto con el ojo morado y su labio roto.
Se hizo un silencio helado, donde todos miraron a Harry acomodarse el nudo de la corbata, y cuando hubo terminado, sonrío. Pero esta vez con calma, una fría calma, casi insensible, mientras miraba a Ron atentamente.
—Y bien, ya que te quejas de la limpieza, permíteme ayudarte en eso Ronny— río de forma torcida, con su brazo en llamas escarlata activado. Muchos retrocedieron asustados, ya que era la primera vez que lo veía. Pero la sorpresa no duró, un temblor se apodero de el número 12 de Grimmaul Place, la señora Weasley abrazo a Ginny y todos los que pudieron se aferraron contra las paredes.
Súbitamente, un golpe cálido se esparció por todo el lugar y con él, una estela de limpieza y reparación inimaginable. El suelo sucio de madera pareció recobrar su cálido color ámbar en un segundo, las desgastadas paredes recobraron el color original del tapiz mientras las lámparas de gas retomaban la transparencia iluminando intensamente él lugar.
Cuando el temblor cesó, la residencia desgastada se había desvanecido... el lugar quedo irreconocible... y sólo en unos segundos.
Nadie dijo nada, todos permanecieron mudos observando el milagro... sólo unos pocos miraban a Harry, que se sonreía con perversa satisfacción al ver la cara de estupor de Ron.
—¿Y que te parece Ronny?— el pelirrojo lo miro de nuevo con fiereza. Harry guardo sus manos en el pantalón y lo miro con superioridad —Recuerda Ronny, cuando se trata de ladrar, yo ladro más fuerte—
El rostro de Ron se lleno de furia e impotencia. Harry estrecho su mirada, con su odiosa sonría en ella. Le dio la espalda y salió del estudio. Nadie le dijo nada, Fred y George que estaban en el umbral se movieron sin quejas.
Pero antes de perderse por el pasillo, Harry se giro de nuevo a Ron —Oh, una cosa más Ronny, ya no tienes que preocuparte por verme pavoneando en frente de tus narices— dijo Harry con perversa sonrisa —No me interesa estar bajo el mismo techo que tú, porque si te vuelvo a ver, te juro que te voy a romper todos los huesos, a ti y a tú amiguito— soltó una risilla desagradable, y desapareció en un PUF escarlata.
O-o-o-o-o-o-o-o-O
O-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-O
O-o-o-o-o-o-o-o-O
Harry reapareció en una plaza conocida para él. Entro a un restaurante y pidió algo para comer... mientras observaba como Petunia y Vernon Dursley entraban como cada semana a ese lugar, antes de ir al cine y dar una vuelta en carruaje... ese era el día de la semana que ellos escogían para salir juntos, era una forma de compensar la ausencia de su hijo Dudley que estudiaba en Smelthing, muy lejos de ellos... sin saber que, su otro hijo, uno que habían sido forzados a olvidar, los miraba sonriendo con cariño desde otra mesa.
Para cuando Harry dejo de seguir a sus padres, era ya de noche. Sabía que tenía que regresar a Grimmaul Place, para destruir el relicario... suspiro hondamente y con un PUF reapareció en el recibidor del cuartel de la Orden.
—¡Harry!— este se giro, y vio a Sirius bajando las escaleras con una mirada severa —¿Qué rayos pretendías desapareciendo de esa forma? ¡Mira la hora que es! — grito al fin frente a su ahijado — ¡Pensábamos que algo te había pasado! ¿No habrás hecho una locura verdad? ¡Dime que no has ido a buscar otro de esas cosas sólo!—
Harry lo miro sin alterarse —Fui a ver a mis padres, les borre la memoria y aunque no sepan quien soy puedo ir a verlos libremente cuando quiera— añadió al ver la cara confundida de su padrino.
Sirius pareció desinflarse —Bien— dijo ya no tan molesto —Pero al menos no vayas solo, yo puedo ir contigo o Remus o quien quiera, pero no me hagas esto de irte así nada más—
—Esta bien, avisare antes—
—No, quiero que vayas con alguien— dijo Sirius exasperado.
Harry lo miro con fastidio se guardo las manos en el pantalón y miro a todos lados —Bien, el perro no esta—
Sirius le dio una mirada severa —¡Harry!— este no dijo nada —Jugar a la ley de hielo no nos va a llevar a ningún lado, no porque eres fuerte vas a hacer lo que quieras, Cedric termino bastante mal, su madre vino temprano e hizo un escándalo en grande y Ron qued-- —
—Pues tú no eres mejor regañándome enfrente de todos— le dijo el rubio ásperamente, señalando arriba de ellos. Sirius alzo la mirada y descubrió cinco orejas extensibles.
—¿Qué ra...? ¡George, Fred!— dijo Sirius molesto —¡Le diré a su madre de esto!— y como si esas fueran las palabras mágicas, las cinco orejas desaparecieron.
Sirius miro a Harry y suspiro hondamente —Bien, no los juzgues, después de lo que hiciste, si Harry, lo que hiciste estuvo mal— añadió el animago, al ver la expresión desconcertada de su ahijado—No te conformaste con golpear a esos dos, en cima de todo tuviste que hacer gala de tú fuerza para intimidarlos, no fuiste más maduros que ellos— dijo Sirius severamente —Y no digas nada de que ellos empezaron. Tú fuiste a terminar de provocarlos, sabías que estaban más que dispuestos a empezar una riña y solamente buscaste una excusa para que ellos dieran el primer paso cuando en realidad tú ya lo habías dado—
Harry lo miraba sin expresión. Pero una indignación terrible se asomaba por sus ojos esmeralda.
—Y no te hagas el mártir, que sabes bien que tengo razón—
—¿Y porque yo si debo de ser maduro y ellos no?— siseo Harry furioso —¿Por qué sólo yo debo dejar mis emociones de lado?—
Sirius lo miro serio —Porque sabes tan bien como yo que tú tienes más poder, uno que ni siquiera toda la Orden unida puede superar. Pero un gran poder conlleva una gran responsabilidad Harry, no puedes hacer todo lo que te plazca—
Harry apretó tanto sus labios que parecían blancos —¿En serio?— dijo temblando de rabia —No recuerdo que nadie se quejara de mis caprichos al final del torneo de los magos, o cuando traje el anillo de los Grauntt o ayer en la noche. Disculpa si me equivoco, pero no me pareció escuchar a nadie quejarse—
—Sabes a que me refiero Harry— dijo Sirius severamente —Nada justifica--—
—Ya sé que nada justifica nada— lo corto Harry bruscamente —Pero déjame recordarte que para antes de que el verano regrese, ellos seguirán aquí y yo no—
—Eso no es gracioso— replico Sirius molesto.
—No, no lo es— continuo Harry aun temblando de rabia —¿Y sabes porque? Por que esos estúpidos niños no saben lo afortunados que son, no tienen la maldita idea de que son las personas más felices del mundo en estos momentos. Tienen, cada uno de ellos, una hermosa familia, tienen padres, madres y hermanas y hermanos ¿Y sabes lo que hacen? Se preocupan de un estúpido titulo de fama ¿Lo crees? Piensan que yo llegue a robarles todo por lo que han luchado, la gloria, la fama —Harry sonrío de forma malsana.
—Ellos creen que vine a tomar lo que es suyo, pero yo no puedo hacer eso— su mirada se volvió sombría —Porque lo que yo quiero ellos no me lo pueden dar, no pueden regresarme mi felicidad, no pueden regresarme a mi familia... y no quiero que lo hagan— dijo con un dolor punzante en el pecho —Porque no deseo que mi madre vea como me consumo hasta morir...—
Harry se alejo de Sirius con calma —El día que eso chicos mueran, sus seres queridos llorarán por ellos... los míos ni siquiera lo notarán— rió con dolor —Y ellos me envidian ¿Eh?... niños estúpidos que no sabe nada, porque si se dieran cuenta, sabrían que soy yo quien los envidia...—
Sirius trato de acercase a él, para darle consuelo, pero Harry se alejo —No necesito que nadie me recuerde que soy un niño. Todos los días lo sé... soy un niño, pero no por eso voy a dejar que ellos digan lo que quieran de mi familia. Ellos no saben nada de mi familia, hablan de sacrificios, pero ellos no estuvieron cuando borre la memoria de mi madre... aun escucho el llanto de ella suplicándome porque no me fuera—
Sirius lo miro con dolor, pero Harry se alejo más aun de él —No soy héroe ni mártir— lo miro sin expresión —Sólo uno más en esta guerra que morirá antes que los demás, igual que ha sido a lo largo de la historia. Mi muerte quizás sirva de algo, y sino, al menos espero hacer bien las cosas, lo suficiente para darle a mi familia un poco más de tranquilidad. Y eso al final, es lo único que me importa—
—Y una cosa más— dijo el rubio fríamente —Yo soy Harry Dursley—
Sirius lo miro sorprendido y un pesado silencio se hizo entre ellos. Harry no mostró emoción alguna. El animago trato de decir algo, pero fueron interrumpidos por Creatcher, que paso casi corriendo entre ellos —Asquerosos niños sucios, llenando la casa de mi amo Sirius con sus pestilentes trucos, desagradables, Oh, si la ama estuviera aquí, que le diría al viejo Creatcher, si el señoriíto Regulus los viera, ah, la vergüenza, vergüenza, si tan sólo el amo Sirius los sacara a todo ellos...— y siguió murmurando cosas hasta perderse al entrar a la cocina y cerrar la puerta tras él.
—Aun esta algo loco— suspiro Sirius —Pero logre darle un baño y una funda de almohada nueva. Aunque se rehúsa a quitarse el relicario. Lo trae a todos lados. Por lo demás esta bien, trata a todos un poco mejor—
—Te reconoce como su amo, ya es algo— dijo Harry mirando ningún punto en particular —¿El señor Dumbledore vendrá hoy?—
—Si, todos en realidad. Snape tiene algo nuevo— dijo con desagrado.
—Bien— se limito Harry y le paso el relicario de Slytherin —Por favor déselo—
—¿Adónde vas?— dijo Sirius ceñudo.
—Voy por algo de comer — contesto el joven cortante —Fuera— añadió y desapareció en un PUF, antes de que el animago pudiera decir algo.
—¡Harry!— gruño Sirius estrechando furioso el horrocrux. Murmuro algo por lo bajo y se dejo caer en un sillón de la renovada estancia.
Casi de inmediato, Remus, Thonks, Kingsley, Moddy, el señor y la señora Weasley salieron de la cocina. Sirius lo miro sin animo —Dijo que iba por algo para cenar—
—Si, lo escuchamos— suspiro Remus sentándose a su lado, mientras la señora Molly encantaba el recibidor para que nadie los escuchara.
—No fue muy bien ¿Eh?— dijo Thonks sonriendo con cariño a su primo.
—No, creo que lo hice bastante mal— suspiro con pesar, mirando el relicario.
—Dumbledore ya no debe de tardar, son casi las doce— comento Kinsley, tratando de cambiar el tema. Sirius le sonrío agradecido.
—¿Ese es el horrocrux?— gruño Moddy con los dos ojos sobre el relicario —Si, hay algo dentro de él. Parece vivo, se mueve—
—Parece normal desde afuera— dijo el señor Weasley —Igual que el diario, no parece peligroso—
—La perfecta trampa— gruño Moddy.
—El anillo de los Grauntt tenía una piedra dentro— sonrío Thonks —¿Creen que haya algo en este?—
—Espero que no— suspiro la señora Weasley —Dumbledore observo esa roca con mala cara. No creo que fuera algo bueno—
—¿Ya cenaste?— pregunto Remus a su amigo —Creatcher hizo unas albóndigas excelentes—
—Admito que es agradable no estar pegada al asador todo el tiempo— sonrío la señora Weasley divertida.
—Entre otras cosas— dijo Kingsley observando el resplandor en la mansión de los Black.
Por un momento nadie dijo nada y observaron a su alrededor. Aun asombrados del poder del joven rubio. Lo que a toda la Orden le hubiese tomado unos meses o más, se hizo en solo cuestión de segundos.
—Estoy seguro que va a regresar— dijo Remus animando a Sirius—Harry puede ser algo difícil, pero sabes que no hará más locuras, creo— añadió inseguro.
Nadie dijo nada con respecto a eso. Al parecer, todos pensaban que Harry se había ido a buscar el siguiente horrocrux por sí mismo... y quizás no estaban muy equivocados.
Para cuando Dumbledore llego, nadie supo decirle donde estaba Harry. Le explicaron todo lo sucedido, y él escuchó con calma. Suspiro hondamente y no dijo nada al respecto.
Los que si dijeron mucho fueron los demás miembros de la Orden, que al ver la renovación del cuartel no paraban de sorprenderse. Snape se limito a observar sin decir nada.
Lo primero que se hizo fue destruir el horrocrux, el cual desprendió un horrible chillido mientras moría. No hubo nada dentro de él y tras un leve regocijo, todos escucharon la nueva información de Snape.
A la mañana siguiente, nadie sabía aun nada de Harry. Muchos como Sirius pensaban lo peor; que Voldemor lo había capturado y posiblemente estaba muerto.
O al menos eso pensaron, hasta que Harry se apareció en el recibidor con una copa de oro. Estaba pálido y tenía una rajada detrás del ojo izquierdo que le abarcaba de la frente hasta el cuello. Parecía haber sido hecha con un cuchillo al rojo vivo... la señora Weasley grito aterrada al verlo surgir de la nada. Sirius fue el primero en salir de la cocina y correr hasta Harry.
El chico cayo de rodillas y su padrino lo libro del suelo. Fue cuando varias heridas, hechas al parecer por una bestia de grandes garras le había casi destrozado la espalda.
—¡DIOS MIO!— gimió aterrada la señora Weasley. Su esposo la alejó de ahí y Kingsley, que estaba en el momento, ayudo a Sirius con el chico. Lo acostaron boca abajo y le rasgaron la camisa blanca toda llena de sangre. Kingsley cerro las heridas lo mejor que pudo, pero miro a Sirius nervioso.
—Perdió mucha sangre— le susurro —Necesita una pócima restauradora—
Todos se miraron contrariados.
—Yo la haré—
—¡Hermione!— dijo la señora Weasley sorprendida, y no era la única.
—No hay problema, se como hacerla— dijo en tono practico y se acerco a Harry. Tomo de su pantalón la caja que había visto antes y la aumento de tamaño.
Todos estaban sorprendidos, pero no dijeron nada más y la dejaron trabajar. No era el momento para hacer preguntas.
Hermione observó el herbario personal de Harry, asombrada de la gran variedad de ingredientes ubicados en los estantes. Todo estaba en perfecto orden, agrupados por orden alfabético. Incluso el caldero estaba en el grupo de C.
Preparo la poción sin miramientos y dos horas después, la poción estaba lista. Le dio una taza a Sirius y este de inmediato se la dio a su ahijado.
Hermione se tomo el tiempo para observar un poco más el herbario. Lo encontraba fascinante. Tantos ingredientes, todos diversos y todos de un valor diferente. El veneno de acromantula era muy raro y costoso, no imaginaba como pudo haberlo conseguido... piel de serpiente de tres cuernos... considerada material para algunas pociones de mala reputación... ¿Cómo lo había conseguido? ¿Acaso en el callejón Knokut?
La castaña se dio cuenta de que Harry Potter era en verdad alguien... multifacético. Observo interesada un par de libros, ubicados debajo de la sección L. Tomo uno y vio el título... no pudo ver mucho, ya que una mano le bloqueo la vista.
Levanto la mirada sin sorprenderse y se topo con los ojos esmeralda de alguien que sonreía gentilmente. Jadeaba un poco y aun estaba manchado en su propia sangre y con su grotesca rajada en la cara.... pero vivo.
—Muchas gracias por tu ayuda, señorita Granger ¿Cierto?— dijo y con calma le retiro el libro —Prometo no enseñarte su contenido nunca. Ahora si me permites— y en un chasquido, todas sus cosas desaparecieron.
—Vaya forma de agradecer— dijo ella haciendo una mueca.
Harry amplio su sonrisa —El conocimiento es bueno, pero la curiosidad que lo hace funcionar puede ser peligroso ¿Te molestaría regresarme ese veneno de acromantula y la piel de serpiente de tres cuernos que tomaste? Por favor— añadió gentilmente.
Hermione sonrío ligeramente y le regresó sus cosas —Bueno, adiós— le dio la espalda y apenas llego a la escalera cuando algo salió volando de su túnica. Se giro sorprendida y vio que Harry sostenía una botella de color violeta.
—Perdón, se me olvidaba mi pócima de Felix Felicitis— sonrío con calma el rubio.
—Esta bien, nadie necesita más suerte que tú— dijo algo divertida y subió las escaleras. Harry desapareció las tres cosas y la miro perderse un poco más arriba. Noto dos cabezas, una pelirroja y otra castaña.
—Esos tres juntos son peligrosos— dijo más para él, aunque todos lo escucharon. Suspiro hondamente y se giro al grupo de adultos que había estado escuchando todo en silencio.
—Ah, hola, perdón por el retrazo— sonrío apenado, haciendo que la rajada en su cara se viera más grotesca.
Sirius fue el primero en ponerse molesto, se abrió paso entre los demás y miro a Harry severamente —¿Qué rayos te pasa? ¡Te vas así nada más sin decir nada! ¡No regresaste, dijiste que irías a cenar y por ende asumí que regresarías más tarde! ¡Ni siquiera nos enviaste una nota o algo! ¿Sabes como estábamos todos? ¡Pensábamos lo peor! ¡Que Voldemort te había atrapado! ¡No dormí pensando que no te vería más! ¿Cómo puedes ser tan desconsiderado? ¿Cómo puedes pensar que sólo porque no somós tú familia no nos importa? ¿Eso es lo que piensas de nosotros, que sólo te usamos para vencer a Voldemort y que no nos interesas si mueres en el intento? ¿Cómo puedes creer eso? ¡Todos estamos destrozados porque estas muriendo! ¿Cómo crees que me siento sabiendo que no te voy a ver crecer? ¡Lily y James murieron para salvarte y aun así sólo pudieron darte apenas unos años! ¡Eso no es gracioso, eso te destroza Harry!— Sirius dejo gritar, su voz se había quebrado sin desearlo. Harry lo miraba perplejo al igual que Remus y los demás... era la primera vez en mucho tiempo que el animago dejaba salir todo lo que guardaba su corazón. Por un momento de sus ojos colgaban finas lagrimas.
Se hizo una pausa, hasta que Harry hablo —Si, es verdad, lo siento mucho. Sé que dije muchas tonterías ayer, y en verdad lo lamento... creo que si me hice el mártir, sólo dije... cosas que te lastimaron— lo miro con cariño —Tuve tiempo de pensar las cosas, prometo no desaparecer ni hacerte sentir mal de esta forma otra vez, no voy a dejarte con el remordimiento de que quizás lo último que nos dijimos sólo fueron cosas hirientes—
Sirius hizo una mirada indiferente, pero con una mueca más parecida a una sonrisa y su ahijado le regresó el gesto sonriendo con calma.
—Bueno, al menos ya regresaste— dijo Sirius aclarándose ruidosamente la garganta, mientras se pasaba el ante brazo por los ojos —Hay pechuga de pavo rellena de queso con crema de champiñones, Creatcher las hizo—
—Eso suena bien— sonrío Harry y con un chasquido de sus dedos se quito las siniestras manchas de sangre sobre su piel, la herida en su cara y se mostró con una camisa blanca de mangas y un pantalon negro con tirantes —Mientras comemos, puedo informarles de la próximas noticias... asalte Gringotts— sonrío con un brazo tras la nuca.
La cara de todos los presentes fue un poema. Con sus ojos desorbitados y la mandíbula casi hasta el piso; Kingsley incluso dejo caer su varita y Moddy por un momento pareció que iba a soltar su bastón.
—¡Súper!— chillo Thonks.
—¿Súper? ¡Fue suicidio!— grito la señora Weasley pálida.
—Entonces lo de la espalda.... ¿un dragón?— gimió perplejo Kingsley notando que ya no traía su varita.
—¿Te volviste loco?— dijo Remus sin aliento —¡¿Que rayos se te metió a la cabeza?! ¡Gringotts, GRINGOTTS! Ne-necesito sentarme...— parecía libido y se dejo caer sobre un sillón.
—¿Te vieron?— gruño Moddy interesado. Remus fue quien le contesta casi histérico —¡¿Qué si lo vieron Moddy?! ¡Cómo no le iban a ver si peleó contra un dragón!—
—Admite que eso es sorprendente— gruño ásperamente el exauror —Sorprendente para su edad. Nadie había irrumpido antes en Gringotts, no desde hace unos cinco años, cuando quien-tú-sabes fue por la piedra filosofal. Esto va a ser noticia mañana—
—Pues, si es sorprendente — admitió el señor Weasley impresionado —Es decir, la mayoría muere antes de poder sacar algo de los gnomos... pero Harry esta aquí— sonrío —Fantástico de verdad, eh, ah, pero estuvo mal, muy mal— dijo de inmediato al ver la expresión su esposa.
—Yo opino igual que Remus— dijo la señora Weasley colorada —¡Es sólo un niño, él no debería hacer esas cosas en su estado!— remarco furiosa con los demás, que parecían creer que eso era divertido y habían olvidado completamente que el chico frente a ellos estaba muriendo sin la necesidad de verse en contra de un dragón.
Nadie dijo nada y un silencio incomodo se apodero del recibidor, Sirius lo rompió algo nervioso —Eh, ven Harry, vamos a comer algo... luego me cuentas—
El rubio se dejo hacer, más tarde en la cocina, movidos más que nada por la curiosidad, los demás lo siguieron para escuchar porque Harry había irrumpido en Gringotts.
Mientras hablaba, Harry parecía muy calmado, como si todo eso hubiese sido sólo un paseo por la colina, algo casi aburrido... tomando que había aparecido casi muerto y bañado en su propia sangre y casi desfigurado del rostro.
—Bueno— dijo sorprendido el señor Weasley —No sabía que quien-tú-sabes, se llamaba Tom Sorvolo Ryddle, tiene sentido que tuviera una cuenta en Gringotts antes de convertirse por completo en un mago tenebroso. Los Gnomos son muy estrictos en sus informes. Una cuenta abierta no se cierra hasta que se cancela en persona—
—Es más fácil decir Ryddle que quien-ustedes-saben— opino Thonks muy animada —Suena más normal, menos terrible—
—Casi humano— opino Kingsley interesado —Es más fácil perder el miedo a la oscuridad si sabes que hay detrás... así que él fue alguien normal alguna vez—
—Hasta que se consumió en las artes oscuras— gruño Moddy, pero observo interesado a Harry —Pero aun así, es increíble que puedas percibir los últimos pensamientos de quien-tu-sabes sólo con tener contacto con su magia—
—Creo que es por la cicatriz— dijo Harry con calma, cortando parte de la pechuga —Es más como una conexión, como un teléfono con dos líneas —
—¿Un, qué?— dijo Kingsley, pero al señor Weasley se le ilumino el rostro —¡Yo los conozco! Los teléfonos son unas cosas que los muggles usan para comunicarse entre ellos— miro a Harry con interés —¿En tu casa tienen uno, de que color es, usa enchufe? Espera, tengo un catalogo aquí, dime como es porque me gus- em, er, e-eso puede esperar, si, luego— dijo nervioso, al ver la expresión de su esposa.
—Bien, fuiste a Gringotts e irrumpiste en la bóveda de ese Ryddle— dijo la señora Weasley ceñuda, pero parecía más cómoda diciendo Riddle que quien-tú-sabes —Pero ¿Alguno de los gnomos te vio?—
Harry negó con calma —No, fui disfrazado... con la poción multijugos, pero uno de los dragones me lastimo severamente cuando ya se estaban perdiendo los efectos—
—¿Dragones? ¿Había más de uno?— dijo Sirius sorprendido —Va-vaya— se limito observando a Remus pálido.
Al día siguiente, las lechuzas que entregaron El Profeta en Grimmaul Place fueron esperadas con profundo interés. La nota de la intromisión en una de las bóvedas de Gringotts abarcaba la primera plana, donde se veía en la foto principal bajo el encabezado a los gnomos bastante furiosos.
Ron y Cedric no se mostraron nada felices por la nueva hazaña de Harry, parecían de peor humor del acostumbrado. Y para el colmo, el joven rubio no ayudaba mucho con sus comentarios.
Lejos de tratar de evitarlos, Harry parecía encantado de toparse con ellos y provocarlos con sus comentarios sarcásticos siempre que podía.
Esa tarde se habían encontrado en el pasillo del tercer piso por casualidad, Ron y Cedric lo pasaron de largo hastiados de su presencia, pero el rubio no pudo dejarlos pasar así nada más.
—¿Y como va la limpieza Weasley, Diggory?— pregunto Harry en tono casual —Ah, es verdad, ya no hay necesidad—
Ron y Cedric se giraron para golpearlo, pero cada vez que iban a hacerlo, Harry aparecía y desaparecía frente a sus narices, evadiendo sus puñetazos y patadas, hasta que quedaron demasiado exhaustos como para seguir.
Al final, se quedaron rechinando los dientes furiosos mientras Harry bajaba las escaleras encantado de la vida, silbando una melodía alegre.
Y esa escena se repitió casi todo el día. En cuanto ningún adulto estaba presente, Harry los provocaba y los dejaba con un palmo de narices al desaparecer justo cuando pensaban golpearlo.
A la hora de la cena, el ambiente entre ellos tres estaba tan cargado de tensión, que Sirius tuvo que llevarse a Harry a otro lado.
Esa noche Dumbledore se presento para destruir la copa de Hufflepuff, la cual dejo escapar un chirrido estruendoso al morir. Los presentes intercambiaron miradas de regocijo. Un horrocrux menos del cual preocuparse... aunque aun no sabían cuantos más quedaban.
—Harry, quisiera hablar contigo— dijo al final Dumbledore, sonriéndole con cariño —Puedes quedarte si gustas Sirius—
Los demás adultos presentes salieron, dejando al padrino y ahijado dentro. Dumbledore tomo asiento en el escritorio y los demás recorrieron dos sillas frente a él.
—Harry— empezó el director con calma —Creo que ya lo sabes, pero una pequeña introducción no esta de más. Este curso que va a empezar en Hogwarts es muy importantes, porque es el año de los TIMO, Titulo Indispensable de Magia Ordinaria, todo mago indiscutiblemente debe poseerlos para acreditar algún trabajo —
—Si, leí todo sobre ellos— asintió Harry con calma, francamente extrañado del tema de la conversación. Eso era lago ajeno a él.
—Excelente— sonrío Dumbledore —Bueno, sé que te preguntarás el porque de esta conversación. Es simple Harry, me gustaría que llevarás esta curso en Hogwarts. Sólo necesitarías acreditar con una valoración sencilla los cuatro primeros cursos, la cual estoy seguro no será ningún reto para ti—
Sirius miro sorprendido a Dumbledore
Harry lo miro sin expresión, y tras una pausa dijo serio —No, no creo que haya algún examen de este mundo que represente un reto para mí... pero usted no sabe que no voy a vivir lo suficiente como para avanzar el resto—
El director hizo una sonrisa dolorosa —Me temo que así es, Harry... Pero me gustaría más que estuvieras ocupado, pensando en otra cosa que no sea Voldemort y como tratar de matarte a ti mismo antes de que la maldición llegue a tú corazón—
La mirada de Harry se volvió sombría, a pesar de no estar mostrando una reacción abierta.
—Sé que haz avanzado mucho en poco tiempo Harry, la noticia de tu entrada en Gringotts lo demuestra. Ahora no tengo dudas de que nadie puede detenerte en estos momentos, me atrevería a decir que ni siquiera yo o Voldemort podríamos hacerlo— Sirius abrió ligeramente la boca. Harry no se mostró feliz de escuchar eso.
—Por eso creo conveniente que trates de convivir con alguien más que no sean miembros de la Orden o los jóvenes Weasley y Diggry—
—Porque soy demasiado peligroso ahora— añadió Harry, mirando sin inmutarse al director. Sirius no entendió ese comentario.
Dumbledore miro al chico con sus ojos brillantes —En estos momentos Harry, no te reconozco. No eres más ese chico que vi en la enfermería en el curso anterior. Saber que estas muriendo te ha vuelto obsesivo, estas tomando riesgos innecesarios, estas demasiado inestable ahora— Harry se cruzo de brazos —Y sabes que una prueba de eso fue tú pelea en contra del joven Weasley y Cedric. Fuiste más lejos de lo que debiste. Y sé que lo sabes. Pero te excusas a ti mismo pensando que como vas a morir no importa, que puedes tomar los riesgos que quieras ya que eso no va a cambiar nada. Estas muerto sin importar lo que pase. Te has rendido mucho antes de lo que pensé—
Harry se puso de pie demasiado rápido. Seguía sin expresión pero su mirada era fría.
—¿Qué harás Harry?— pregunto Dumbledore con calma —¿Piensas huir de nuevo como lo has hecho cada vez que alguien te dice la verdad en tu cara?— los ojos de Harry se estrecharon peligrosamente.
El joven rubio le dio la espalda y desapareció en PUF.
Cuando Harry reapareció, estaba enfrente de un pasillo de roca sólida. Era un lugar familiar. Lo conocía desde hace mucho tiempo atrás... era el pasillo de la Sala de los Menesteres.
El último lugar donde debía estar antes de ir por Naguini. Harry dio tres vueltas de extremo a extremo del pasillo, hasta que una puerta apareció. El lugar donde están las cosas que desean ser ocultadas.
Harry entro sin más miramientos, busco entre las repisas llenas hasta encontrar la corona de Ravenclaw. La tomo y salió de ahí con calma. Cerro la puerta tras él y el joven rubio miro sin inmutarse a alguien conocido.
—Hola de nuevo Harry— dijo Dumbledore con calma, observando como la sala de los objetos ocultos desaparecía tras el joven.
Harry no respondió nada y le lanzo la corona de Ravenclaw sin mucho tacto —Este es el otro Horrocrux. Ahora debo irme, falta otro más—
—¿Puedo preguntar cuál sería ese?— dijo Dumbledore con calma, pero un brillo casi peligroso se asomaba en sus ojos.
Harry sonrío casi de forma malsana —Naguni, la serpiente de Voldemort— apenas las ultimas palabras salieron de su boca, Harry se estremeció de golpe, unas cuerdas salieron de la varita del director y se enredaron en él.
—Harry, me gustaría que dejaras de hacer esto— Dumbledore se escuchaba molesto. Pero el chico sonrío con cierta satisfacción y las cuerdas desaparecieron en un segundo.
Dumbledore le miro serio.
—Usted sabe que se necesita más que eso para detenerme. No haga nada que vaya a lamentar después— indico Harry fríamente, y un escudo rojo se interpuso entre un desmayus de parte del director.
—Reconsidera esto Harry, antes de que seas tú quien lo lamente—
—No hay nada que lamentar señor— respondió Harry, observando como todos los hechizos de Dumbledore eran pulverizados en cuanto chocaban en su escudo —De hecho, su charla fue muy reveladora— Harry desapareció y reapareció a las espaldas del Director —Descubrí que le doy miedo. Mi poder es demasiado y como dijo, así de inestable sólo puedo ser un peligro para los demás—
Dumbledore se giro de inmediato sorprendido, y quedo cara a cara frente al chico que le miraba sin expresión —Si uno no tiene suficiente poder, es un estorbo. Si tiene demasiado poder es un ser terrible. Al final no se le da gusto nadie ¿Verdad señor?—
Harry le dio la espalda —Ya no lo voy a preocupar más, descuide, terminare con Naguini y regresare a Grimmaul Place para despedirme. No hay un lugar para mí en este mundo. Adiós señor—
—¡HARRY!— lo llamo Dumbledore, pero muy tarde, lo único que su mano pudo atrapar, fue algo del vapor escarlata que se escapo de sus dedos.
