Summary: Harry Potter ha vencido la muerte y a retomado su vida otra vez... acaso ¿condenado a repetirla de nuevo?
Disclaimer: Copyright © J.K. Rowling. 1997.
Notas autor: Hoy no hay mucho que decir.
Harry Dursley
el cáliz de fuego y la orden del fénix
—¡No tengo nada, no tengo nada!— grito Ron, tras las escaleras que compartían lugar con el gran arco de la muerte, inundado en llamas eternas por siempre —¡La profecía se ha roto y nadie a escuchado lo que decía! ¡Trata de decirle eso a tu asqueroso amo!—
—¡NO!— grito Bellatrix, observándolo con ojos embravecido —¡NO, MIENTES, MIENTES! ¡ACCIO PROFECÍA, ACCIO PROFECIA!—
Ron gimió adolorido, mientras trataba de cubrir a Neville lo mejor posible tras él —¡Gasta saliva inútilmente!— grito el pelirrojo, observando bajo la escaleras frente a ellos, al grupo de Hermione, Luna y Ginny cercados por un grupo de mortifagos. A Cedric hacia mucho que no le veía, desde la sala de las profecías —¡Él no puede oírla!—
—¿Ah, no, Weasley?— dijo una voz fría y aguda.
La sombría figura de Voldemort apareció en el salón iluminado completamente con el fuego eterno.
—No miente, Bella, veo la verdad mirándome desde su despreciable mente— los ojos rojos centellaron con furia —Meses de preparación, meses de planes frustrados... y mis mortifagos han dejado que el insignificante Ron Weasley y sus amigos vuelvan a desbaratar mis planes—
El joven pelirrojo lo observó con desafió, pero Ron sabía que todo estaba mal. Muy mal para ellos.
—¡Lo siento amo, no lo sabía!— gimoteo Bellatrix, inclinándose ante su amo desesperada —¡Por favor perdóneme!—
Y sorpresivamente, un rugiente fulgor escarlata apareció en el salón, llamando la atención de todos los presentes, incluidos los mortifagos que aun no habían visto a su amo.
—Si, perdónala Voldemort— dijo una figura emergiendo de entre los destellos junto con otras dos figuras—Después de todo, no acabas de sacarla esta noche de Azkaban sólo terminar de rematarla ¿Verdad?—
—Potter— siseo Voldemort, sin molestarse en evitar un desmayus que le impacto a Bellatrix dejándola inconsciente. La neblina escarlata estaba evaporándose, dejando al descubierto las figuras de Remus y Sirius, este ultimo aun conservaba un brillo rojo en la punta de su varita, por el hechizo que le había lanzado a su prima.
—Yo me encargo de Voldemort— indico Harry. Sirius y Remus le dieron la espalda y se fueron en contra del grupo de mortifagos que tenían acorraladas al grupo de las chicas.
—¿Estas bien Weasley?— pregunto Harry sin dejar de mirar a Voldemort.
—¡De maravilla antes de que llegaras!— dijo Ron ásperamente — ¡Y te recuerdo que Voldemort sólo vale por uno!—
Harry rió —Típico de ti Weasley. Con tu estúpido orgullo por delante— añadió convocando las llamas en su brazo izquierdo —Bueno Voldemort, creo que es hora—
El mago tenebroso estrecho sus ojos con odio centellando y blandió su varita —Y será la última vez Potter—
Una onda color arena salió de la nada e impacto violentamente a Harry, azotándolo contra uno de los muros y atravesándolo dos salas más adelante.
El ojiverde se irguió aturdido, entre los escombros de roca sólida, apenas lo justo para alzar un escudo en contra de un avada kdavra, el cual fue absorbido por el mismo y convertido en una estela que giraba alrededor de Harry con fuerza.
La figura de Voldemor levitaba hacia él impasible —Sorprendente—
Harry le regreso el mortal maleficio y Voldemort lo desvaneció en el aire, al mismo tiempo que evito apenas un puñetazo en llamas rojas que iba directo a su cara.
El Lord volvió al ataque y su hechizo choco de nuevo contra el de Harry. De nuevo un núcleo empezó a crecer desde el centro. El núcleo comenzó a expandirse llenando tola la habitación con una luz fulgurosa, que soltaba destellos color zafiro. Harry se aseguro de que nadie estaba cerca de ellos cuando rompió el lazo.
Un K-BOM ensordecedor estremeció el Ministerio desde sus cimientos. Las paredes se agrietaron con violencia y varios de los pilares cedieron con dolor haciéndose trizas. Una nube de polvo y tierra se espacio como onda de choque, golpeando los pulmones y dejándolos sin aire.
Harry se irguió de entre unos escombros, desapareció la nube de polvo que sofocaba su respiración y descubrió que había hecho desaparecer toda la habitación y había destruido parte de los tres niveles superiores, creando un gran boquete de escombros.
Algo preocupado, se giro a la sala del arco pero la entrada estaba cubierta y sellada por los escombros que habían caído.
—¿Preocupado por tus amigos, Potter?— siseo una voz a sus espaldas. Harry lo miro con calma y le sonrío —En realidad no, Voldemort. Sé que pueden cuidarse solos. Algo que de ti no estoy seguro—
El Lord lo miro impasible y blandió su varita sacando un gran látigo de llamas rojas —Me asegurare de quemarte hasta los huesos—
El joven expandió sus llamas hasta que estas subieron todo su brazo izquierdo, desde el hombro hasta la punta de los dedos —Puedes intentarlo viejo—
Voldemortn soltó el golpe con el látigo mágico, pero Harry lo tomo sin problemas y expandió sus llamas escarlatas por él hasta hacerlas llegar a la mano de su creador. El Lord rugió con furia cuando las llamas lo alcanzaron y le crearon cortes hechos por una espada invisible.
Súbitamente Harry sintió una punzada terrible en el cuello y rompió el contacto. Se sujeto la yugular que empezaba a salpicar sangre. Apenas tuvo tiempo de moverse cuando tuvo que evitar una enorme serpiente de fuego. Harry conocía muy bien esa magia.
Se curó el cuello como pudo, mientras el mar de llamas comenzaba a llenar el reducido espacio. Harry levito hasta pasar el nivel siguiente al que estaba. Y Voldemort le siguió con la furia de la serpiente en llamas tras él.
Pronto el nuevo nivel empezó a quemarse y las llamas se expandieron hasta el nivel siguiente, mientras Voldemort cazaba a Harry sin darle tregua, lanzándole maleficios que el rubio apenas podía ver por el terrible calor que empezaba a sofocarlo.
Con las llamas tras él, Harry no tuvo más remedio que terminar destrozando todos los niveles con los que topaba conforme ascendía. Utilizo el reducto hasta llegar al vestíbulo de la entrada, donde el suelo estallo lanzando los escombros en contra de los muros con tal violencia que varios pilares cedieron al verse sin apoyo.
Harry aterrizo a un lado de la fuente y con sus llamas manipulo el agua hasta esparcirla como una delgada cortina tras él. Voldemort surgió de la abertura con las llamas expandiéndose junto a él.
Harry lanzo la cortina liquida en contra de las llamas. Un golpe de vapor se propago y con un movimiento de su mano izquierda el fuego se congelo en un segundo.
El bramido del Lord estremeció al ministerio de nuevo. Harry convoco un escudo para evitar la onda violenta color esmeralda que lanzo el oscuro en su contra.
Pero apenas lo hizo, Harry sintió una punzada segadora que lo hizo vacilar. Cayo de rodillas y miro la mano pálida del oscuro clavada en su cintura, manchando su camisa blanca de un rojo oscuro.
Fue más por instinto, cuando Harry creo un reducto en la mano de Voldemort. Esta salpico tendones y venas húmedas en sangre, mientras el bramido agónico del Lord retumbaba en los muros altos del recibidor.
Harry desapareció y reapareció tras la barrera improvisada del fuego congelado. Se quito un dedo que seguía clavado a su carne y trato de curarse. Pero la herida no cerró. Voldemort le había infligido la herida y la había maldecido. La herida estaba abierta... y no dejaba de sangrar.
Un acceso de tos lo tomo por sorpresa. Escupió sangre, salpicando el frío hielo traslucido, donde las gotas carmesí brillaban de forma siniestra.
Harry cayo pesadamente al piso, apoyado contra el frío hielo. Sabía. Lo sabía. Se abrió la camisa apenas con la mano izquierda. La derecha hacia mucho que no la sentía.
Cuando soltó el último botón, miro su pecho. El área de su corazón estaba completamente negra... ya no había más tiempo.
Se irguió temblando, escupiendo un poco más de sangre. El poco tiempo que había logrado comprar con las pócimas ya no era suficiente. No valía la pena intentarlo... porque su cuerpo ya no podía soportar más.
Sentía su corazón latiendo cada vez más lento. Su respiración era agitada y podía sentir la fiebre acompañada de los dolorosos escalofríos. No. Su cuerpo no iba a soportar más.
Un estallido lo altero. Harry puso atención y escucho otro estallido, esta vez más cerca. Fue cuando lo entendió; Voldemort estaba destruyendo las llamas congeladas, que habían servido hasta el momento como un refugio temporal.
Harry pensó que era gracioso que Voldmeort pensará que él deseaba esconderse. Era muy divertido, tomando en cuenta que ya no podía seguir ocultándose.
—Hola Tom—
—¡TÚ!—
Harry sintió como dejaba de respirar. Dumbledore. Esa voz... era de Dumbledore. Rodeo el muro de hielo, hasta el extremo que terminaba en la fuente. Noto que la estatua del elfo y el centauro no estaban.
Parpadeo pesadamente y miro el escenario ante él. Ya no estaban solos. Voldemort estaba en pleno debate en contra de Dumbledore y el Ministro con su sequito estaban paralizados en el área de las chimeneas.
Harry rodeo la fuente y tomo asiento sobre ella, al parecer nadie lo había notado todavía. Convoco sus llamas y creo un escudo escarlata que separo definitivamente al Oscuro de Dumbledore.
—¿Qué es eso?— grito Fudge al fondo.
Pero Voldemort sólo río. Su estridente risa fría emanaba toda la locura que lo invadía. Y se giro a encarar a su némesis. Fue cuando Harry vio la mano izquierda del oscuro. Estaba descarnada y tirones de venas colgaban de ella.
—Potter— siseo Voldemort, con sus ojos brillando de rabia y demencia.
Harry sonrío con calma —Yo soy tú oponente Voldemort, no seas grosero—
—¡Harry!— grito Dumbledore del otro lado de la barrera, tratando inútilmente de desvanecerla.
El joven lo miro sonriendo —Lo siento mucho señor. Pero esto es algo que sólo yo puedo hacer— se irguió y miro fijamente a Voldemort —Esta es la última batalla— y concentro magia en su mano izquierda, creando una corriente de aire cada vez más fuerte.
Fue cuando Dumbledore entendió las palabras de Harry. La camisa del chico estaba abierta y la marca oscura había llegado a su corazón. El director golpeo la barrera lleno de impotencia, sintiendo como las lagrimas escapaban con remordimiento de sus ojos.
Era la segunda vez, que vería a alguien morir... sin poder hacer nada para evitarlo.
—¿Qui-quien es él Dumbledore?— dijo la voz temblorosa de Fudge, sin atreverse a acercarse demasiado al mago.
—Él es Harry Potter, Cornelius— contesto Dumbledore con calma, mirándolo casi destrozado —Ese chico ha vuelto para salvarnos otra vez ¿Te das cuenta de su valor ahora Cornelius? Ese chico esta tratando de salvarnos cuando no es su obligación. Tú huiste de tu responsabilidad pero él esta llevando a cabo una de las tareas más terribles. Va a morir para salvarnos Cornelius— le recrimino con los puños blancos de tanto aferrarlos.
El ministro pareció desinflarse, y varios de los suyos lo fulminaron con reproche. Pero un súbito resplandor los hizo girarse al otro lado de la batalla.
Harry había lanzado el núcleo de energía a Voldemort pero este respondió al instante y su maldición golpeó al mismo tiempo que el núcleo. Ambas energías chocaron creando un temblor que estremeció al edificio entero.
Pero el punto donde ambas energías chocaron comenzó a crecer. Dombledore entendió lo que iba a pasar.
—¡HARRY, HARRY!—
El director se giro y vio como de una de las puertas surgían Sirius cargando a Neville junto con Ron; y a Remus con Hermione, Luna y Cedric cargando en la espalda a Ginny. Los mortifagos los seguían levitando tras ellos, atados con cuerdas anti-aparición; Moddy, Thonks y Kingsley cerraban la marcha corriendo lo más rápido que podían.
—¿Dónde esta Harry?— grito Remus pálido y sangrando de la frente, pero la respuesta fue dada por si misma al ver la gran barrera escarlata que los separaba del joven y Voldemort.
—¡HARRY!— grito Sirius soltando a Neville sin pensarlo. Corrió a la barrera y comenzó a golpearla —¡HARRY, NO, NO LO HAGAS! ¡SAL DE AHÍ, DEJA QUE TE AYUDEMOS! ¡HARRY!—
—¡HARRY, ENTRA EN RAZÓN, POR FAVOR!— grito Remus alcanzando a su amigo rápidamente a pesar de las heridas —¡NO HAGAS LOCURAS SAL DE AHÍ!—
El rubio los miro sonriendo con tristeza. Sus labios se movieron y Remus leyó en ellos lo siento.
Y sin esperarlo, la barrera que los había estado deteniendo comenzó a cerrarse sobre todo los testigos. Los sitio en una bóveda hasta que todos terminaron unos contra otros, apenas con espacio para moverse.
Sirius y Remus seguían gritando desesperadamente, pero lo último que vieron fue la sonrisa de Harry. Y después, se vieron frente al muro de la entrada de visitas al ministerio, con la cabina destartalada y el auricular colgando.
La barrera aun se mantenía sobre ellos firmemente y no había forma de romperla.
Luna señaló al ministerio y todos se giraron. Una columna de luz roja salía del techo del edificio y se expandió tan rápido que sólo el rugido seguido de la onda de choque les hizo comprender que la construcción había estallado.
La barrera que les había cubierto en todo momento desapareció en un suave PLOP. Una neblina de polvo y escombros inundó el lugar dejándolos en la oscuridad completa. Pero aun así, Remus y Sirius corrieron hacia el ministerio o lo que quedaba de él.
Harry no supo cuanto tiempo había pasado, la percepción que todo había perdido la importancia... todo había dejado de importar... todo...
Observo su mano izquierda casi por accidente. Veía como sus dedos se aferraban con fuerza contra el rostro desfigurado de Voldemort, usando su muñeca como un conector para sacar hasta la última gota de magia del una vez señor oscuro.
El una vez Lord reposaba con una calma sorprendente mientras ambos flotaban en medio de la nada, con un viento feroz surgiendo de la muñeca de Harry que estaba expulsando la magia de su enemigo.
Harry sentía que había vivido mucho tiempo, demasiado como para ser un asesino de nuevo. Aun si se tratara de Voldemort, deseaba creer en segundas oportunidades. Quizás ya era tarde para él... pero no era la decisión de Harry dar fin a su vida. Dios es quien la da, y mientras él pudiera, quería dejar en él la decisión de cuando terminarla.
Cuando la última gota fue succionada, Harry levito junto al una vez Oscuro hasta tierra. Con la poca magia que le quedaba, desvaneció por completo la niebla de polvo que segaba la vista.
El ministerio ya no existía. Sólo quedo en su lugar un cráter desfigurado, como si un meteorito hubiese chocado y desfigurando el suelo como un rostro que a sufrido la polio.
Harry escucho voces llamándolo. Las figuras de Sirius y Remus no tardaron en apreciarse a pocos metros. Les sonrío cansado, observando de reojo como ahora su mano izquierda estaba también manchada de oscuridad. Infectado por maldad.
Pronto más siluetas llegaron; Dumbledore, seguido de Thonks, Kingsley, Ron, Hermione, Neville, Cedric, Luna, Moddy y el ministro con sus seguidores.
—¿Estas bien?— sonrío Sirius, temblando sin atreverse a tocarlo. Su ahijado estaba mal. Muy mal. Pálido y lleno de heridas y sangre bañándolo casi por completo... y no sólo eso. Ahora también su brazo izquierdo estaba manchado de oscuridad.
—¿Harry?— pregunto Remus casi en un susurro para no alterarlo —¿Cómo te sientes? No te preocupes, te llevaremos a San Mungo—
—No— gimió quedamente Harry, parecía que apenas y podía hacerlo —Ya... no hay nada... que hacer por mí...— les dijo con calma.
—No digas tonterías, te vamos a llev¡AH!— Remus soltó bruscamente el hombro izquierdo del ojiverde, que apenas había tocado. Y no era para menos.
Apenas rozo la piel del joven... sus dedos quedaron marcados en ella reluciendo con un color violeta eléctrico, del cual empezaron a desprenderse pequeñas motas como luciérnagas.
—¡NO!— grito Hermione súbitamente y callo de rodillas frente a Harry —¡¿POR QUÉ LO HAS HECHO?! ¿POR QUÉ?— le recrimino con lagrimas en sus ojos —¡Has ganado, ganaste! ¿Por qué, por qué?—
—¿Hermione?— pregunto Ron confundido. Y no era él único.
—¿Qué pasa?— soltó bruscamente Sirius, aferrando con furia a Hermione —¿Qué le pasa? ¡Dime!—
—Basta Sirius— demando con firmeza Dumbledore. Haciendo que todos lo miraran —Esto es algo que no se había visto desde hace milenios. Harry se esta consumiendo a sí mismo, pero, no entiendo porque Harry—
—¿QUE?— gimió Remus ahogadamente, tratando de encontrar coherencia en eso.
Sirius soltó a la chica y miro destrozado a Harry.
—Lo siento— le sonrío el joven —Pero esto es necesario. Ya no puedo vivir más. No debo hacerlo... yo soy el último horrocrux—
Las palabras de Harry atravesaron a todos como dagas frías. El pulso desapareció y por un momento, nadie pudo pensar en nada. El rubio observo como el resplandor violeta comenzaba a expandirse de su hombro haciendolo desaparecer. No tenía mucho tiempo.
—La conexión que gozaba con Ryddle, era demasiado profunda como para no cuestionarla... fue como lo supe... yo era él último. Él dejó parte de sí en mí... me di cuenta cuando comencé a hablar parsel— su hombro estaba casi desaparecido y el resplandor estaba devorando su brazo —Ya lo tenía planeado... no puedo vivir sabiendo que él puede regresar. Por eso programe mi autodestrucción, coloque la maldición dentro de mi con la más poderosa de mi magia para activarse en mi momento agónico... simplemente a llegado mi hora— sonrío.
—No, Harry, tú no puedes ¡Ah!— Sirius soltó el ante brazo derecho del joven. Había creado una nueva marca violeta que comenzaba a expandirse.
Harry alzo la mirada al grupo —Ey, Weasley. Sigues aquí y de una pieza— sonrío —Eres más duro de lo que pareces, si, siempre me diste una buena impresión—
Ron lo miro dolido, no sabía que decir. Sus ojos brillaban intensamente.
—No te quedes callado— le animo Harry —Sé que no todo lo que te dije fue agradable... lo siento... lo siento de verdad... no haber estado ahí desde el principio para quitarles tantos problemas...— se giro torpemente a Dumbledore —Disculpe todos los problemas señor... pero de verdad necesitaba hacer esto... no sienta remordimientos por nada. Usted hizo lo correcto—
Harry miro con cariño a Sirius y Remus —Gracias por los bellos momentos que pase a su lado. Fue como estar con mamá y papá... lamento si los hice enojar, por favor, sean felices y sigan a delante—
—¿Cómo puedes pedirnos eso?— respondió entrecortadamente Remus, observando entre lagrimas como el cuerpo de Harry estaba desapareciendo entre motas violetas.
Harry trato de tocarlos, pero al hacerlo sus dedos desaparecieron en un golpe de brillos.
—Perdón— sonrío Harry observando como sus brazos desaparecían —Ya no soy más que una cáscara vacía... gracias a todos por los hermosos recuerdos. No se lamenten por mi— rió un poco —Para una mente organizada como la mía, la muerte es sólo la siguiente gran aventura—
Hermione dejo salir un gemido ahogado y cubrió su rostro desconsolada —Granger— le llamo Harry con cariño —Ya te había dicho que no te enamorarás de mí—
—¡IDIOTA!— les espeto Hermione llena de lagrimas —¿Cómo puedes estar bromeando mientras te estamos viendo morir? ¿Cómo puedes hacernos esto?—
—Por que soy egoísta— le respondió Harry con calma —Es mi deseo no morir solo Granger— miro el cielo estrellado —Mis padres y mi hermano no me recuerdan más. Voy a morir y ellos no lo van a notar...— la miro de nuevo sereno, casi dolido —Por favor, no me dejen morir sólo...—
Hermione se desmorono ahí mismo. Luna se colocó a su lado y trato de calmarla. Ron no pudo hacer nada más que tomar asiento a su lado, al igual que Remus y Sirius. Uno a uno, todos tomaron asiento a su lado.
—Luna... por favor dales mi mensaje...— murmuro Harry cerrando los ojos... y perdiéndose en un sueño de calma.
Su cuerpo desapareció por completo, con las motas de luz violeta alzándose al cielo y perdiéndose entre las estrellas.
Bueno chicos, hasta aquí quedo.
Este es el final.
El siguiente es el "Diez años después" así que espero que les guste tanto como a mi me encanta saber de ustedes por sus mensajes!!!
Gracias extremas a: Xiucoatl, TamayoNomura, Lady Malfoy-Potter, Dark Lady Sally , Smithback, ross snape, kisa kuchiky, phyro-tama, Jean-Slytherin, nathii, Johan Rosas, herminione, Randa1js1408, ross snape, Nyra Potter
