Summary: Harry Potter ha vencido la muerte y a retomado su vida otra vez... acaso ¿condenado a repetirla de nuevo?
Disclaimer: Copyright © J.K. Rowling. 1997.
Notas autor: Hoy no hay mucho que decir.
Harry Dursley
el cáliz de fuego y la orden del fénix
Diez años después y contando II
—Voy a llevarlos a mi cabaña de verano— continuo Harry, marcando de nuevo un numero en su celular — Pero debo avisarle a Berta antes de irme para que sepan de esto y… ¿Berta? Si, hola, espera………… no, no Berta ¿Quieres solo ponerme ate-? ¡Berta eso no te incumbe!— soltó Harry poniéndose colorado de golpe —¿¡Cuántas veces tengo que decirte que no! ¡Te lo advierto Berta, una más y voy a poner el letrero de se solicita afuera y… ¿Ese que esta al fondo riéndose es Víctor? ¿Por qué Dave también esta riéndose-? ¿¡Me pusiste en altavoz! ¡Berta Theodora Jennyfer Westland estas en serios problemas! ¡Deja de reírte tú también!—
El rubio hizo un gesto de risa pero la borró de inmediato. Si su enfermera descubría que no estaba muy molesto, iba a perder su autoridad……… si es que alguna vez la tuvo con ella.
Berta, simplemente, siempre se salía con la suya.
—Berta, mira, voy a salir de la ciudad por tres días y ¡No con ella!— Harry volvió a ponerse colorado —No, importa, mis reemplazos lego te dicen, me voy y no vas a poder comunicarte conmigo por los próximos tres días ¿Qué a donde voy? Eso no te incumbe Berta, ya me voy, voy a colgar, adiós Berta, adiós, bye-bye, eso no te incumbe, no me importa y menos a ti, no, no, no yyyyyy no— y colgó.
Harry sonrío divertido y guardo su celular. Suspiró audiblemente y miro de nuevo a los magos —Voy a empacar, no tardo— indicó con esa mirada fuerte que hizo a todos cerrar la boca y no repelar. Ron se limitó a mirar su té con odio.
El rubio empaco en una maleta lo básico y cerro la cremallera cuando Luna apareció en la entrada de su cuarto.
—Ya termine— dijo él sacando un juego de llaves del cajón de ropa interior.
—¿Iremos en taxi de nuevo?— pregunto Luna, acercándose lentamente a él, como si no deseara molestarlo con algún sonido.
—Espero que estés lista para un viaje más— le sonrió él, mostrando las llaves en su mano —Y ave rsi tus amigos mágicos aguantan la turbulencia— sonrío malévolo —Quizás Rony y Cedry vomiten— hizo una pausa y lo pensó mejor —Quizás no sea buena idea. A lo mejor Hermy vomita también y me mata con un crucio. Se ve que me trae ganas al igual que "Gin-Gin" y el "Duo-Zoquete"… aunque Neville se ve seguro— añadió algo no muy convencido de sus palabras —M, bueno, no importa, vamos—
Harry tomó su maleta y se dispuso a salir inmediatamente, pero Luna se interpuso de un movimiento.
Él la miró exasperante.
—Se que Ron y Hermione no debieron insistir en ir primero con Dumbledore— habló ella, en un tonó suave, sin mirarlo —Pero no somos enemigos… vinimos con la mejor de las intenciones, enserio— suavemente sujeto el rabillo de su camisa —… es verdad… por favor créeme…—
Harry suspiró audiblemente de nuevo. Desvío la mirada de la cabellera rubia que apenas le llegaba al pecho e hizo una mueca desagradable al ver que su enojo no podía aplicarse a Luna en lo absoluto.
No sabía si eso era bueno.
Tenía ganas de desquitar con alguien toda la frustración que sentía. Pero al parecer eso iba a tener que esperar hasta que Ron metiera la pata de nuevo… Lo cual podría ser dentro los próximos 45 segundos.
—Esta bien, esta bien— suspiró al fin el rubio, palmeando suavemente la cabeza de Luna, que le miro con su clásica mirada de sorpresa… aunque con una sonrisa ligeramente escondida en ella —Ya vámonos, la cabaña esta lejos y no quiero conducir mucho de noche—
Ambos salieron y Harry paso de largo a todos en el comedor hasta llegar a la puerta —Síganme, vamos por mi auto— ordeno sin mirarlos y abrió la puerta para bajar las escaleras.
No tuvo que girarse para saber que cierto dúo de magos estaba cabreado por la orden. Escuchaba perfectamente los resoplidos furiosos de Cedric al fondo.
Salieron de la clínica y Harry cerro después de que todos habían salido. Los encamino al estacionamiento de renta que estaba a dos cuadras y bajaron por un elevador hasta el ultimo piso, donde un Wolkswagen oxidado y casi destartalado estaba escondido casi al fondo, donde la luz se había fundido hacia años, a juzgar de las telarañas que colgaban del techo.
Un chillido de horror por parte de Ron hizo surgir una mueca bastante malévola y sádica en Harry.
—Suban— ordenó Harry abriendo la puerta del copiloto y corriendo el asiento.
La cara de todos los magos a excepción de Luna (que miraba los demás autos embelesada) era de un completo desagrado total. Ninguno pensaba subir, era claro.
—Voy a crear un traslador— dijo Hermione inmediatamente —O nos aparecemos o lo que sea, pero YO NO SUBO a esa cosa— remarco ofendida por la oferta del transporte.
El rubio los miró severamente —¿Un traslador? No sabes a donde vamos y por lo mismo aparecerte no va a funcionar y si piensas en usar escobas, bueno, pues buena suerte con tu embarazo, porque será bajo tú riesgo. El quinto mes es aun de los peligrosos hasta que llegas al sexto, podrías provocarte un aborto por tu terquedad. Su-be— remarco de nuevo indicando los asientos traseros.
—¡Mi esposa no va a subir en eso!— saltó Ron con furia. Y por la expresión de Ginny y Cedric, estos parecían apoyarlo completamente. Incluso Neville, que a pesar de no verse enojado, no estaba convencido del buen estado del auto.
Harry irguió de nuevo el asiento de mala gana y se giró a Luna, que seguía mirando los autos con interés —Eh, Luna ¿Podrías subir al auto? Debemos irnos y ya es tarde— dijo en un tono tan calmado y alegre que hizo que los otros lo miraran entre sorprendidos e incrédulos.
La rubia se giró con su clásica sorpresa y sin poner algún pero tomó asiento en el lugar del copiloto.
—Pon tus manos juntas, aquí va la puerta— le sonrío él, cerrando la puerta suavemente. Harry entró por el lado del piloto y encendió el pequeño y destartalado Wolkswagen.
Empezó la marcha sin problemas y estaba dejando a los demás magos atrás cuando de la nada un caldero negro enorme le bloqueó el camino.
Harry sonrío maliciosamente cuando vio por el retrovisor como Hermione se dirigía a ellos (seguida por los demás) echa una cabra con su varita en alto. Sin duda ella había lanzado el caldero en su camino para no dejarlo avanzar.
Algo muy maduro. Porque pudo convertir el auto en una piraña gigante y dejar que se lo comiera vivo.
Aunque cuando la castaña fue directo a la ventanilla del piloto, roja como solo ella y sus hormonas combinadas podían estar, supo que no estaría nada calmada.
—¡¿QUÉ TE CREES DEJÁNDONOS AQUÍ ATRÁS BESTIA INMUNDA!— Harry ni se movió un milímetro, estaba sonriéndole descaradamente a pesar de que ella estaba apuntándole peligrosamente a la yugular con la varita — ¡ERES UN HIJO DE LA-eh?— Hermione guardo silencio tan sorpresivamente, que tubo que parpadear tres veces antes de convencerse así misma.
No lo podía creer. Estaba mirando el interior del auto y no lo podía creer.
Iba a matar a Harry Potter con sus propias manos.
—¿Por qué… tú, tú…— comenzó ella temblando de rabia y con las aletas de su nariz abiertas —¡No nos dijiste que este auto estaba modificado mágicamente imbécil!—
—No preguntasteis— sonrío Harry, antes de que el puño de Hermione se estrellara en su nariz.
5 minutos después, todos estaban ya adentro del Wolkswagen ampliado mágicamente, donde Neville, Ginny, Cedric, Ron y Hermione, estaban placenteramente sentados en el asiento trasero.
Harry conducía con cuidado ya que una mano la tenía ocupada en la nariz. Tenía una hemorragia nasal que estaba en su apogeo y aun veía estrellitas tintineando… eso, o eran pájaros piando en sus oídos. O ambos.
Definitivamente nunca más iba a provocar a Hermione Granger de nuevo.
No embarazada al menos.
Cuarenta minutos después, Harry notó como dejaban la ciudad atrás. Reviso el tráfico de la carretera y vio con agrado como pasarían de largo a un camión y dos autos muy pronto.
Sin duda fue buena idea salir de madrugada. La noche les ofrecería un buen camuflaje.
Pasaron el último auto. Harry miró el retrovisor y al frente con cuidado. Nada.
Sonrió ampliamente —Amárrense bien, vamos a despegar— anunció.
—¿Despegar?— soltó Cedric sorprendido.
—¿Cómo que despegar?— chilló Hermione inmediatamente enojada —¡¿Este auto puede volar? ¡¿De donde rayos lo sacaste Potter? ¡Dijiste que no has tenido contacto con el mundo mágico en toda esta década!—
—Hermy, Hermy— le miró el rubio por el retrovisor —Esa pregunta quedo 500 kilómetros atrás. Debiste preguntar cuando viste que estaba alterado mágicamente, no ahora—
—Más te vale que no hagas algo gracioso Potter— le previno ella con veneno en su voz —Porque voy a sumarle un ojo morado a tu nariz rota ¿Me escuchaste?—
—Señor, si señor— se burlo Harry con expresión sería —Usted sólo diga salta y yo diré ¿Hasta donde?— rió un poco. Mientras pudo.
Un destello rojo eléctrico resonó en el interior del auto. Algo golpeó a Harry en la cabeza con fuerza. De repente quedo ciego. Quiso frenar pero los pies no respondieron, en su lugar sintió la presión en su pecho del incremento en la velocidad.
Quiso maldecir a Hermione pero las palabras nunca salieron de su boca, pero si escuchaba los gritos de los demás.
Estaban zigzaguearon muy rápido. Alguien gritaba algo como: "Cuidado con ese árbol", "Maldito Potter" , "Hermione cuidado", "Lo siento, lo siento, lo siento", "Vamos a morir", "Luna haz algo", "Cuidado con esa vaca" y después sólo gritos trás gritos. Algo como un "Aaaaaaaaaaaaaah" y "Noooooooo" entre otras cosas.
De repente se escuchó un rechinido estruendoso antes de pararse de golpe.
Alguien cayó sobre Harry. Quiso quejarse pero de nuevo las palabras no surgieron.
Escuchó como las puertas se abrieron con un golpe seco y después como todos salían casi a tropiezos.
Escuchó más gritos. Alguien estaba peleándose con ganas. Al parecer era Neville con……… ¿Ron?
Harry sintió como algo calientito lo agarraba por… por algún lado. Era extraño. No sentía su cuerpo. Pero casi sentía que lo cargaban.
Era una sensación de vértigo extraña. Rara. Y por alguna razón, estaba seguro de que todo era culpa de Ron.
Seguía escuchando gritos. Después una pausa.
Escuchó algo como "Regrésalo a su forma ahora".
—¡A la madre!— soltó Harry, golpeándose derepente contra algo —¿Qué rayos?— abrió los ojos pero no veía nada.
—¿Estas bien?— reconoció la voz de Luna a su lado y la miro confundido —¿Luna? ¿Tienes mis gafas? No veo nada—
Ella le colocó los anteojos con cuidado y él sonrío cuando al fin pudo reconocerla visualmente.
El rubio se irguió mirando confundido a su alrededor. Estaba justo en medio de la carretera, con el Wolkswagen cruzado de forma irregular en ella.
Notó sorprendido una LARGA marca negra de neumáticos zigzagueante por el pavimento. Y a una vaca cruzando el camino variamos metros a la distancia.
Y entonces recordó lo que había estando escuchando cuando "no era él". Se giró a sus espaldas, donde vió a Ron, mirándolo con odio junto a Neville, que se veía bastante pálido. Relajado, pero bastante pálido.
Cedric y Ginny estaban atrás de ellos, al lado de Hermione, que estaba visiblemente verde. Quizás había vomitado.
—¡Tú…!— siseó Harry fulminando a Ron —¡¿Estas loco de remate? ¡¿Tratabas de matarnos a todos juntos?—
El pelirrojo pareció crecer mientras su rostro se ponía casi morado —¡Cállate de una maldita vez Potter! ¡Todo esto es tú culpa!—
—¡¿Mi culpa? ¡No soy yo quien casi mata exitosamente a su esposa embarazada!— soltó Harry sintiendo como empezaba a perder el control.
Ron entrecerró los ojos con furia y se lanzo sobre él para golpearlo. Pero Harry lo evitó de un movimiento—¡Nada de esto hubiera pasado sino fuera porque tú estas vivo! — se giró Ron, sacando la varita.
—¡Ron, no!— chilló Neville preocupado, haciendo que su grito alertara a los demás, que se acercaron de inmediato al ver como el pelirrojo apuntaba al rubio con su varita, mientras se guitaban de cosas mutuamente.
—¡¿Qué esta pasando? ¡Ron, baja tú varita!— ordenó Ginny, sorprendida de la reacción de su hermano.
—¿Ron?— soltó Hermione aun débil por las nauseas —¡Tú también Potter, déjense de estas tonterías!—
—¡Él comenzó con todo! ¡Me convirtió en sólo Dios sabe que cosa y casi nos mata a todos por su estupidez!— le respondió Harry furioso.
—¡Te convertí en lo que eres! ¡Una maldita babosa!— le espetó Ron —¡Nosotros llevábamos una vida completamente pacifica hasta que llegaste!—
—Por mi no te detengas—
—¡CEDRIC!— le recriminaron Neville, Ginny y Hermione
—¡Maldita sea Potter!— escupió Ron lleno de veneno —¿¡Era tan complicado que permanecieras muerto? ¿¡Ni eso puedes hacer bien!—
Ahora fueron los ojos del rubio los que se volvieron rabiosos —¡Uuuy, perdón por arruinar tus momentos de gloria siendo el besa trasero de Dumbledore, Rony! ¡Seguro has trabajado DURO para ser el único que lo besa de rodillas, maldito cobarde lambiscón bueno para nada!—
—¡EXPELARMUS!—
—¡RON, NO!—
—¡ESCUDO!—
La ráfaga de Ron fue bloqueada. Todos parpadearon confundidos, hasta que vieron que fue la varita de Neville quien había alzado el Escudo.
Estaba pálido y respiraba tan rápido que su pecho se alzaba de forma casi antinatural… pero aun así su mirada era severa. Fuerte.
—¿Qué rayos… crees que… haces Ron?— preguntó Neville entre respiraciones y de dos zancadas quedo frente a su amigo —¿¡Qué rayos se te metió en la cabeza maldita sea! ¡Eres el Jefe del Departamento de Aurores y acabas de lanzarle dos hechizos seguidos a un muggle con toda la intención de herirlo! ¡¿QUÉ RAYOS TE PASA? ¡Si el Ministerio se entera estas acabado! ¡Todo por lo que hemos tratado de luchar, TODO lo que hemos levantado sobre los derechos muggles para defenderlos desde la era oscura de Voldemort y sus malditos Mortifagos! ¡¿Y TODO LO VAS A MANDAR AL CAÑO MATANDO AL QUE NOS AYUDO A LIBRARNOS DE ESA MALDITA ERA DONDE NADIE PRONUNCIABA SU NOMBRE?—
—¡ÉL COMENZÓ!—
—¡YA NO ERES UN MALDITO NIÑO DE PAÑALES RON! ¡DEJA DE ESCUDARTE EN SI HARRY HIZO ESTO O AQUELLO PRIMERO! ¡EMPIEZA A COMPORTARTE COMO EL HOMBRE QUE ERES Y ENCARA TUS MALDITAS ACCIONES POR QUE ES OBVIO QUE NINGUNO PUEDE PERMANECER JUNTO AL OTRO POR MÁS DE 5 SEGUNDOS SIN TRATAR DE MATARSE!—
—¡¿DE QUE RAYOS HABLAS?— espetó Ron.
Neville respiró profundamente para calmarse y dejar de gritar —En que desde aquí es mejor separarnos—
—¿¡Qué!— soltó Ginny sorprendida.
Neville se apartó de Ron y se colocó del lado de Harry —Ginny, tú lleva a Hermione a San Mungo, no sabemos si todo ese movimiento pudo dañar algo interno en el bebé. Y mejor que Ron y Cedric vayan con ustedes—
—¿Y tú que vas a hacer?— pregunto Cedric molesto.
Neville le miró seriamente —Iré con Harry, veré donde esta esa cabaña y regresare con ustedes para crear el traslador ¿Alguna duda?—
—¿Por qué razón te pones de su lado Neville?— le espeto Ron fúrico.
—¿Por qué no? — respondió el pelinegro severamente —El salvo la vida millones y murió por ellos. Abandonó todo lo que amaba por nosotros y nuestro mundo. No se tú Ron, pero yo no voy a dejarlo morir solo de nuevo—
Se hizo un pesado silencio entre ellos. Cedric culpaba a Harry de todo, por la mirada emponzoñada que le mandaba. Ginny y Hermione parecían pilladas en una travesura por el sonrojo repentino en sus mejillas.
Y Harry… Harry abrió los ojos pasmado. Sin duda Neville había cogido agallas y con fuerza. No recordaba eso en su antiguo amigo.
—Como quieras— le espeto Cedric hablando al fin —Vamos Ron, hay que llevar a Hermione a San Mungo—
—Si, vamos— gruño el mago pelirrojo girándose a su esposa.
—Esperen ¿Y Luna?— preguntó Ginny.
—Oh, yo me quedo con Harry— intervino la rubia, por primera vez desde que todo había comenzado. Si en algo le había afectado el violento movimiento en el auto o la seriedad de los ataques de Ron contra Harry, no lo parecía. De hecho, parecía que no vio nada.
—¡Bien!— soltó Cedric harto —¡Vamonos de aquí Ron, antes de alguien más salga apoyando a Potter de la nada!— y en un suave PUF, cuatro magos desaparecieron.
—Nosotros también debemos irnos, se hace tarde— suspiró Neville, frotándose el puente de la nariz.
—Si, sólo espera un poco— respondió Harry y se acerco al destartalado Wolkswagen —Ya puedes despertar— le dijo al viejo auto casi en un susurro. Y para sorpresa de Neville, en lo que pareció una especie de vapor transparente, el viejo Wolkswagen se convirtió en el…
—¡Es tú Contour azul!— soltó Neville sorprendido.
Era increíble. A pesar de los años, aun brillaba como si fuera nuevo.
—¡¿Có-como lo encontraste? ¡D-dijiste que te habías quedado sin magia!— le recriminó Naville.
—Y es verdad— le dijo el rubio con calma.
—¿Entonces?—
—Él me encontró de alguna manera— le explicó Harry —Poco después de terminar mi carrera de Medicina, decidí pasar unas vacaciones antes de plantearme seriamente lo que haría con mi vida— dijo abriendo la puerta del chofer para entrar. Neville rápidamente tomo su lugar en el asiento trasero justo detrás del rubio para escuchar la historia.
Para sorpresa de ambos, Luna ya estaba dentro jugando con la guantera.
—¿Y luego?— pregunto Neville rápidamente, sintiendo como el Contour azul empezaba a elevarse al cielo estrellado.
—Bueno, como decía, estaba de vacaciones— continuó el rubio, mirando el horizonte en busca de algún avión —Tobias, un amigo de entonces, me convenció de practicar montañismo con él desde hacia un año atrás—
—¿Qué es esto?— pregunto Luna, sacando un CD de la guantera con la que no dejaba de jugar.
—Es un disco que guarda música— le explico Harry y giro el volante hacia la izquierda —Y bien, Tobias me dijo que deberíamos ir y pasar un tiempo en alguna montaña al aire libre, ya sabes, para relajarnos y pensar lo que haríamos. Yo entonces tenía solicitudes de varios hospitales, así que simplemente pensaba dejarme llevar, pero no estaba seguro aun de si era eso, o seguir con una especialidad inmediatamente—
Neville no entendía a que se refería, pero espero y siguió escuchando.
—Bueno, Tobias y yo hicimos planes y todo. Pero el mismo día que íbamos a partir me cancelo por que su novia quería presentarle a sus padres. El infeliz me llamo cuando ya estaba en Italia— sonrío con poca gracia —Así que ahí estaba yo, en la central de autobuses con mi maleta hecha y con unas ganas enormes por matar a Tobias— movió un poco el auto para evitar a un grupo de patos volando —No le vi caso a regresarme y decidí seguir con el plan yo solo. Para no hacerte largo el cuento, pase tres días en un buen lugar. Escale un poco aquí y allá sin problemas. Pero el último día quise hacer algo mas peligroso para terminar mi estancia. Mala idea. Subí un peñasco que me pareció seguro. Empecé bien pero casi al llegar a la cima, mis seguros simplemente se salieron y caí al menos unos diez metros, golpeándome entre piedras, rocas y solo Dios sabe que mas hasta que pude pescarme de algo con mis picos. Quede colgando todavía unos cuarenta metros al aire. No me di cuenta de que el peñasco estaba todo erosionado hasta que intente como nueve veces poner mis seguros sin resultado—
—Vaya— soltó Neville incrédulo.
—Si, vaya— le sonrío Harry por el retrovisor —Bueno, así que ahí de nuevo estaba yo, colgado a casi 40 metros con solo la fuerza de mis brazos para sostenerme, solo, sin posibilidad de ayuda por que nadie mas que Tobías sabia donde estaba y a parte el estaba en otro país en esos momentos y como ya estábamos graduados, nadie se acordaría de mi hasta que algún otro explorador se topara con mi cadáver— hizo una pausa antes de agregar —No sabes como suplique por que mi magia regresara en ese momento. Era irónico. Sobreviví a Voldemort y una desintegración mágica completa, pero Ah, claro, iba a morir en un peñasco en medio de la nada por mi estupidez—
—¿Qué es esto?— pregunto Luna mostrando unos papeles.
—Los permisos del Wolkswagen—
—¿Y que hiciste?— pregunto Neville.
—Lo único que podía hacer— sonrío por el retrovisor —Orar. Y con ganas—
Neville no pudo reprimir una sonrisa —Me imagino que fue mas como una suplica—
—Como quieras verlo— se limito Harry —Pero le pedí al Señor que me ayudara, que me salvara y que si bien era su voluntad, me perdonara todos mis pecados y me acogiera con mucho cuidado en su seno— hizo una pequeña pausa y agrego —Aunque también le platique que si no era su voluntad o mi momento, que me ayudara a salir de ahí y que haría lo que fuera, una clínica para los pobres, lo que fuera yyyyy… En eso escuche un zumbido— sonrío.
—¡El Contour!— sonrío Neville.
—¿Qué es esto?— intervino la joven rubia mostrando ahora una caja de cartón con dibujos.
—Mi almuerzo de hace una semana en el McDonals, pedí una BigMac y me dieron una cajita feliz de Barbie—
—¿Decías?— intervino Neville de nuevo.
—Ah, si, si. El bendito Countur— sonrío Harry —Eso fue un verdadero milagro. Subí en él aun sorprendido y volé de regreso a casa y lo tengo desde entonces—
—¿Cómo lograste que cambiara su apariencia?— pregunto Neville.
—Siempre tuvo esa habilidad— se limito el rubio, girando un poco a la izquierda —Cuando aun tenía magia, preví toda clase de inconvenientes y me prepara hasta para lo que nunca creí que pasara. Lo que si me sorprende es que el Countur me haya localizado, es decir ¿Casi diez años después? ¿Así como si nada? La ultima vez que lo vi lo había dejado frente a la casa de Sirius, con la apariencia de una vieja camioneta oxidada—
—No es tan extraño— sonrío Neville —Cuando estábamos en nuestro segundo año en Hogwarts, Ron y Cedric llegaron en auto volador que su padre había modificado, por lo que se, el auto cobro conciencia propia y decidió su propio rumbo. Creo que lo habían encontrado en África, nadando entre cocodrilos o algo así me dijo el Sr. Weasley—
—Vaya— río Harry.
—Quizás siempre te estuvo buscando— la voz de Luna los tomó por sorpresa —Y esta contento de que su largo viaje valiera la pena— les dijo mirando la cajita de McDonals con amplia concentración.
—Opino igual— añadió Neville, reclinándose en el asiento.
—Es verdad— apoyo Harry —Pero aun así, desde ese día soy un devoto creyente— y acelero antes de perderse en las nubes.
Hola de nuevo! Perdón, pero la verdad ya se me había olvidado.
Sorryyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy!
Es que e andado tan inundada de trabajo que ni oportunidad tengo de ver mi correo personal.
Gracias a todas las personas tan maravillosas que me dejaron un mensaje!
El siguiente ya es el ultimo, este extra no lo planee tan largo.
Nos vemos en dos semanas!
