Nota: Los personajes le pertenecen a Setephanie Meyer. El argumento me pertenece y fue creado por mi idea al 100%… Cualquier otro fic que se le parezca es mera coincidencia…

Capitulo 2.

A la mañana siguiente pasé por el apartamento de Jasper y juntos fuimos al aeropuerto para tomar el avión que nos llevaría a los dos a Port Ángeles.

Me sentía muy nervioso, me sudaban las manos y temblaba ligeramente. Jasper se percató de ello pero no dijo nada. Compramos los boletos y subimos al avión privado que nos había indicado el viejo Eleazar. El jefe se sentía culpable por la tarea que me había pedido, por lo que nos entregó dinero para comprar los boletos, hasta Seattle, e inclusive para pagar gastos de nuestra estadía en Forks y, por supuesto, en Seattle.

A pesar de que su nieto y yo nos negamos a aceptar ese dinero, Eleazar nos convenció y no pudimos negarnos. Esas miradas que hacía el viejo deberían de ser ilegales para usar contra los empleados o miembros de su familia para lograr su objetivo. Era igual que Alice en el tema de extorsionar a las personas…. Suspiré ¿Cómo estaría la pequeña duende de la moda? ¿Ella también estaría enojada conmigo? Sacudí mi cabeza, claro que estaría enojada conmigo- pensé desilusionado.

Cuando entramos en el avión privado, tomamos nuestros asientos para comenzar el viaje. Debo admitir que el interior del avión era muy lujoso, demasiado, pero nada de eso me importaba, tenía mi mente ocupada en otras cosas como para apreciar a mi alrededor.

-¿Qué te sucede, Edward?- la voz de Jasper me sacó de mi ensoñación. No me había dado cuenta que se había sentado frente a mi y me observaba directamente a los ojos, preocupado.

Evité su mirada para que no me pusiera en evidente.

-No es nada Jasper…- susurré.

-Te conozco, Edward… Se que hay algo que te preocupa. Si es por la obligación de Eleazar de que me acompañaras, lo siento. Intenté convencerlo de que no…

-No es eso…- le corté. No quería que se preocupara de eso, el viaje era lo de menos.

Jasper frunció el seño, confundido.

-Y entonces… ¿Qué es lo que te preocupa? Somos amigos Edward, confía en mí…

Asentí.

-Claro que confío en ti, Jasper…- él esperó paciente a que le digiera cuál era mi problema-. Es que, hace diez años que no veo a mi familia y estoy muy nervioso, solo eso… No te preocupes por mí…

Él asintió a modo de comprensión y no objetó nada más.

Nos quedamos en silencio. Me hundí en la cómoda silla y cerré los ojos, tratando de dormir un poco. La noche anterior no había conseguido pegar ojo, ni siquiera unas pocas horas. Estaba tan nervioso, que apenas podía pensar en algo coherente. Me había removido inquieto, de un lado a otro, en la cama de mi departamento, tratando de pensar en otra cosa que no fuera en mi familia y en ella… pero era una tarea imposible de cumplir. Desde que el jefe me dijo que debía acompañar a su nieto hasta Forks, no podía tener otra cosa en mi cabeza, solo pensaba en eso…

Sentí como Jasper se ponía de pie y abría la mini nevera que había junto a nosotros. Al parecer que eran latas de alguna bebida, porque pude oír el chasquido al abrirlas y el gas burbujeando.

-¿Quieres una?- me preguntó Jasper.

Abrí los ojos y lo encontré inclinado hacia mí mientras me tendía una lata de Coca-Cola. Asentí y tomé aquella bebida. Mi amigo volvió a sentarse frente a mí y sorbió un poco de la lata.

-No creo que debas preocuparte o ponerte nervioso por ver otra vez a tu familia… Ellos deben extrañarte mucho, como tu a ellos- dijo meditando sus propias palabras.

Se recostó en la silla y suspiró. Miró el techo con ojos tristes, evitando mi mirada interrogante. ¿Por qué su mirada estaba así? Sonrió con pesar, sin dejar de mirar el techo blanco del avión.

-Me hubiera encantado volver a ver a mis padres…- susurró.

Que yo recordaba, el padre de Jasper había muerto de un ataque al corazón hace nueve años, cuando él tenía tan solo diecisiete años. Ese mismo año yo había logrado entrar a la empresa. Aún recuerdo la triste mirada de Eleazar, tardó años en volver a ser el que era ahora. Ese mismo año, también, el jefe me pidió que le llevara algo a su nieto y así fue como comenzó nuestra amistad con él.

A pesar de que Jasper había perdido a su padre, se mostró ante mí muy sereno cuando aparecí en su puerta con un paquete de Eleazar, como si quisiera que no me preocupara por él. Mas tarde descubrí que así era él, tranquilo, a veces sin decir ni una palabra y solo hablaba cuando fuera necesario, pero podía notar en sus ojos azules el dolor por la pérdida de su padre.

Abrí la lata que tenía en mis manos y bebí un poco.

-Pero puedes ver a tu madre ¿verdad?- pregunté curioso. No sabía nada de la señora Whitlock, era un completo misterio.

Él me miró sorprendido para luego desviar su mirada y posarla en la lata que sostenía entre sus manos.

-Ella…- suspiró-. Falleció cuando me dio a luz…

Me ahogue con la bebida y tosí como un completo imbécil. Si no sabía nada de la madre de Jasper debería, aunque sea, haberme hecho alguna idea. Lo miré con toda la culpa de que sentía en esos momentos.

-Yo… lo lamento, Jasper- tragué violentamente-. Yo… no sabía. Lo siento mucho…

Él sonrió tristemente mientras me miraba directamente a los ojos.

-No te preocupes, tu no lo sabias…

Me quedé en silencio. Hoy parecía que cada cosa que decía sería una completa mierda y arruinaría todo. Me sentí muy mal por lo que le dije a Jasper, le hice volver a recordar momentos dolorosos y eso estaba mal. Esas cosas no son las que hacen los amigos, sin embargo, yo lo hice. Soy un completo idiota.

Jasper suspiró.

-Por lo que mi padre me contó… ella era muy hermosa y demasiado amable. Tenía el cabello muy rubio, ojos de un profundo color azul, la piel blanca y una sincera sonrisa que siempre estaba en su rostro, te hacía entrar en confianza con ella desde la primera vez que la veías… Me hubiera gustado conocerla- susurró.

Le sonreí.

-A mí igual…- dije lentamente, tratando de no soltar alguna palabra estúpida.

Nos volvimos a quedar en silencio mientras bebíamos de las latas hasta que se terminaron. No pude evitar pensar en mis padres y en mis hermanos. ¿Seguirían igual que siempre, tal y como yo los recordaba? Le había enviado regalos, tanto en navidad como en cumpleaños, también e-mails contándoles como me iba en Chicago… Pero sabía que eso no era suficiente, tendría que haberlos llamado aunque sea… Soy un tonto.

De repente recordé lo que me dijo el jefe Eleazar. Jasper quería conocer Forks por una corazonada y eso había despertado mi curiosidad a un grado sumo.

Miré a Jasper. Él estaba ojeando una revista, completamente aburrido.

-Jasper…- le llamé para atraer su atención. Él dejó de mirar la revista y centró sus profundos ojos azules en mi, curioso-. ¿Por qué quieres visitar Forks antes de ir a Seattle?

Él sonrió y los ojos le brillaron de alguna emoción que no supe comprender. Suspiró pesadamente.

-Te burlarás de mí si te lo digo…

Abrí los ojos, sorprendido por sus palabras. Fruncí el seño a modo de confusión, pero luego una enorme sonrisa se extendió por mi rostro. Lo miré con seguridad.

-No me burlaré… Te dicho cosas de las que te tendrías que haber reído y sin embargo no lo hiciste- le aseguré, sin dejarlo de mirar con una sonrisa. Él sacudió la cabeza mientras sonreía, recordando las cosas que le había contado-. Así que ahora es mi turno para escucharte y no burlarme. A demás serás pronto mi jefe, por lo que te tendré que tomar aún más en serio…- le dije meditando mis palabras mientras me tomaba el mentón.

Él frunció el seño por mis palabras y se cruzó de brazos. Su mirada se volvió dura y yo me encogí en la silla, como si quisiera hundirme allí y desaparecer de la mirada de Jasper. Él suspiró pesadamente.

-No importa si me voy a volver tu jefe…- dijo seriamente sin dejar de observarme-. Nuestra relación no va a cambiar. No seremos jefe y empleado, solo amigos, comprendes… No quiero que me veas como tu Jefe, no me agrada eso.

Le sonreí mientras asentía. Era igual que Eleazar, ambos no querían que los viera como jefe.

-Pero lo serás, Jasper…-susurré.

Jasper relajó su seño, pero seguía mirándome fríamente.

-Aún así, no quiero que me veas como tal… Mi papá sería el nuevo jefe que tendrías, si estuviera con nosotros, y a él le hubiera encantado que yo me hiciera cargo de la empresa y ayudara a Eleazar… Pero no quiero que me veas como jefe.

Asentí de acuerdo con él, otra vez y me quedé en silencio, esperando a que me contara cual era la razón de querer visitar el pequeño pueblo sin sol que era Forks. En sí el pueblo no tenía nada interesante, para mí solo guardaba momentos de mi pasado. Pero la curiosidad era de por qué Jasper quería visitar el lugar, que yo supiera, no tenía parientes allí.

Mi amigo me observó con una sonrisa pícara.

-De acuerdo, te lo diré…- dijo con resignación-. Hace unos días, cuando decidí firmar con mi abuelo para ser el nuevo jefe de la empresa, tuve un sueño bastante raro…- me miró de reojo, como si esperara que empezara a contener una risotada, pero al verme sereno y paciente, esperando a que continuara, decidió seguir con su explicación-. Me encontraba en un pueblo pequeño y había un enorme cartel antes que decía: "Bienvenidos a Forks", luego, de la nada, apareció una hermosa chica de ojos azules, no la podía ver bien, pero era muy hermosa, solo eso sucedió… Luego de ese extraño sueño decidí buscar en Internet sobre ese pueblo y me sorprendí mucho al saber que existía y que no fue producto de mi imaginación… Así que decidí visitar el lugar, siento como si tuviera que hacerlo…

Sonreí.

-Así que vas en busca de la hermosa chica que apareció en tu sueño…- dije cínicamente.

Jasper resopló.

-Claro que no. No doy crédito a que ella exista, es imposible. Solo quiero visitar por unos días al pueblo, tengo el presentimiento que debo ir allí…- dijo con el seño fruncido, observando sus manos entrelazadas.

Me incliné hacia delante y coloqué mi mano en su hombro, tratando de demostrarle que estaba de su lado. Él levantó la vista y me observó confundido.

-Si sientes que debemos ir a ese lugar, entonces iremos. Puedes contar conmigo, Jasper. No te preocupes…- le dije seriamente.

Jasper me miró fijamente a los ojos, tratando de buscar algún rastro de falsedad. Cuando se percató de que no le estaba mintiendo, me sonrió y asintió de acuerdo conmigo. Me agradeció enormemente y nos volvimos a quedar en silencio. Me acomodé en la silla y volví a cerrar los ojos, tratando de dormir un poco.

Hacía ya unas horas que habíamos partido en el avión, podía oírse el leve zumbido del viento a gran velocidad que chocaba en la ventanilla del avión. Estaba tan relajado en esa cómoda silla que no pude evitar quedarme dormido.

Soñé que estaba de vuelta en casa, en mi hogar, con toda mi familia sentada en la gran mesa del comedor, esperándome con una enorme sonrisa en sus rostros a modo de bienvenida. Observé a cada uno detenidamente, memorizándome cada detalle de sus rostros pálidos. Mi padre, Carlisle, siempre con una sonrisa sincera, con su cabellera de un color rubio blanquecino y sus ojos dorados cargados de cariño y orgullo. Mi madre, la dulce Esme, siempre buena y amigable con todos, con su rostro en forma de corazón, rodeado por una espesa cabellera de color caramelo que caía en cascada por debajo de sus hombros, haciéndola ver más amable. Mi diminuta hermana, Alice, la duendecillo de la moda e incondicionalmente hiperactiva, con sus enormes ojos azules y con su cabello corto de color azabache apuntando a cada dirección. Mi enorme y musculoso hermano mayor, Emmett, siempre con una sonrisa en su rostro mientras gastaba bromas a todo el mundo, sus ojos azules con su corta cabellera negra ondulada, lo hacía mas parecido a Alice.

Mi hermosa familia, todos estaban allí, esperándome para reunirme con ellos. Continué observando detenidamente aquella imagen de mi sueño, era tan real que me causaba tristeza, sabiendo que era solo un simple sueño…

De pronto algo llamó mi atención, alguien que estaba en esa mesa, alguien que estaba a mi lado y me contemplaba con una tierna y tímida sonrisa en su rostro. Ese rubor que volvía loco desde que era pequeño, comenzaba a formarse en sus pálidas mejillas. Sus enormes ojos chocolates, eran como piscinas en las que me sumergí sin dudar ni un segundo. Su hermoso rostro con forma de corazón, rodeado por una espesa manta de rizos oscuros con reflejos rojizos, caían en cascada casi hasta la cintura. Sus sedosos labios de un color rosa, arqueados hacia arriba para sonreírme, me invitaban a tocarlos.

Bella…

Ella estaba allí, con todos. Sonriéndome, esperándome….

Todo era tan real que temí despertarme y que esta imagen desapareciera….

Ella sonrió aún más.

"Edward"- me llamó con su dulce voz.

La miré sorprendido y ella sonrió aún más.

"Edward, ya estamos aquí"- volvió a llamarme.

"¡Edward!"- esta vez, no fue su dulce voz la que me llamó. Pero pude reconocerla, era la de Jasper.

-¡Edward!

La imagen comenzó a desvanecerse de mi mente. Abrí los ojos, sorprendido. Miré a todos lados y me encontré con Jasper que me sonreía abiertamente. Se cruzó de brazos y me miró con cierto brillo burlón en sus ojos azules.

-Si que me a tomado mucho trabajo despertarte…- dijo sacudiendo su cabeza, haciendo que sus rizos dorados se movieran de un lado a otro-. Eres todo un tronco cuando duermes… De seguro no dormiste nada de nada la noche anterior.

Me miró reprobatoriamente a lo que yo respondí con una inocente sonrisa. Avergonzado, me pasé una mano por mi cabello tratando de desperezarme. Di un largo bostezo mientras me ponía de pie. Aún estábamos en el interior del Jet privado, pero ya no se oía ese leve zumbido en la ventanilla, lo que quería decir que ya habíamos aterrizado. Jasper se percató de mi acción y sonrió.

-Ya aterrizamos hace unos minutos, estamos en Port Ángeles- lo miré sorprendido-. Dormiste las tres horas enteras de viaje- soltó una corta carcajada. Abrí los ojos como platos, ¿había dormido tres horas? ¿todo ese tiempo estuve soñando con esa hermosa imagen de mi familia y Bella?-. Ahora nos queda una hora de viaje hasta llegar a Forks, así que si todavía estas cansado podrás dormir una hora más…

Negué con la cabeza mientras sonreía.

Nos bajamos del avión privado y nos dirigimos al interior del aeropuerto donde recogeríamos nuestro equipaje. Tomamos las pesadas maletas y salimos de allí mientras reíamos de cosas que habíamos hecho años atrás cuando viajábamos juntos. Pero nuestras risas se detuvieron en cuanto salimos. Nos quedamos estáticos en la entrada, observando con ojos sorprendidos a una enorme limusina negra aparcada en la entrada. En frente, había una persona, al parecer el chofer, con un cartel en sus manos mostrado los apellidos de Whitlock y Cullen.

Jasper y yo nos miramos dudosos, como si nos preguntáramos por medio de nuestros ojos si alguno de nosotros habíamos pedido una limusina. Al ver que ninguno de los dos teníamos la más mínima idea, nos acercamos al chofer. Éste nos miró por unos segundos, evaluando cada rasgo de nuestros rostros y cuando estuvo satisfecho, nos sonrió amablemente mientras nos abría la puerta del vehículo.

-Señor Whitlock y Señor Cullen- dijo nuestros apellidos a modo de saludo-. El Señor Eleazar me ha indicado que los traslade a su destino de aquí en adelante. Dado sus descripciones, creo estar seguro de que ustedes son Edward Cullen y Jasper Whitlock ¿no es así?

Nosotros asentimos, de acuerdo con él. El chofer sonrió y nos indicó que subiéramos a la limusina. Entramos en el enorme vehículo mientras esperábamos que el chofer guardara las maletas en la cajuela. Nos miramos el uno al otro, aún sin poder creernos que el viejo Eleazar nos había alquilado una limusina para llevarnos a Forks.

En medio del silencio soltamos una carcajada.

-Alguien debería controlar a ese viejo de Eleazar. Cuando se propone algo es imparable…- dijo Jasper entre risas.

Yo asentí de acuerdo con él, sin poder omitir ni una sola palabra a causa de la falta de oxígeno.

Nos reímos por unos minutos, para luego suspirar mientras tratábamos de respirar normalmente. Miré a través de la ventanilla polarizada de la limusina, el sol estaba en lo alto del cielo, pero no iluminaba tanto como esta mañana, pronto aparecería el crepúsculo. La limusina avanzaba veloz por la carretera y solo podía apreciar manchas borrosas que eran los árboles o casas que pasábamos.

Cerré los ojos un momento, tratando de recordar esa imagen que había soñado antes. Esa imagen en la que todos estaban presentes, toda mi familia y Bella sonriéndome…

Sentí a alguien sacudiéndome el hombro. Abrí los ojos, sorprendido, y me encontré con Jasper, sonriéndome.

-Otra vez te quedaste dormido…- susurró-. Estamos a punto de llegar a Forks, solo falta unos minutos…

Me acomodé en el sillón y suspiré, ahora tenía que enfrentar a mi familia. Miré a través de la ventanilla preguntándome cuál sería su reacción al verme. ¿Sería de felicidad o de enojo? Sacudí la cabeza, no quería pensar en ello, no ahora. Seguí mirando a través de la ventanilla, el cielo estaba con muchas nubes y todo estaba oscuro. Suspiré, que se podía esperar del pueblo sin sol de Forks.

-Toma.

Me giré y me encontré con mi amigo, tendiéndome algo plateado, lo miré fijamente y me percaté de que el objeto brillante era un móvil. Obedecí y tomé el celular. Lo miré confundido y él sonrió.

-Me imaginaba que querías estar con tu familia un tiempo para aclarar las cosas…- susurró-. Así que yo me quedaré en un hotel por unos días. El móvil tiene grabado mi número- dijo mostrado un móvil igual al mío pero de color negro-. Y yo tengo grabado el tuyo. Te llamaré cuando salga o esté en algún lado, para que no te preocupes por mí, y tú podrás llamarme cuando necesites algo…

Comencé a negar ante sus palabras.

-No te dejaré solo en un hotel, Jasper. Puedo venir a ver a mi familia, no es necesario que me quede en la casa de mis padres… De seguro ellos no querrán que me quede- dije apenado.

Mi amigo me colocó su mano en mi hombro mientras me sonreía, seguro.

-Estoy convencido de que no harán eso, no tienes de que preocuparte… Yo estaré bien, no es la primera vez que duermo solo en un hotel en un pueblo que no conozco- rió y yo no pude evitar seguirle.

-De acuerdo- asentí-. Pero me llamarás y me avisarás si necesitas algo, entendido…

Él hizo un saludo militar, mostrándose de acuerdo, y sonrió. Guardé el móvil plateado en el bolsillo de mi chaqueta y esperé paciente a que llegáramos a ese diminuto pueblo.

Esperaba que mi familia no fuera tan cruel conmigo cuando me vieran de vuelta en casa…

Hola a todos/as!!!

No creí q tendría tantos "Story Alert" y "Favorite Story"…. Me pone muy feliz saber que les gusta la historia :) Gracias!!!

En fin… que les pareció el cap?? Se que no estuvo muy emocionante, pero quería que conocieran un poco a Jasper.

En el próximo cap, Edward tendrá un reencuentro con su familia!!

Reviews?? Jajaja

Besooos!!!

Flo-vampireslayer.