Nota: Los personajes le pertenecen a Setephanie Meyer. El argumento me pertenece y fue creado por mi idea al 100%… Cualquier otro fic que se le parezca es mera coincidencia…
Capitulo 3.
Luego de los minutos restantes de viaje. El chofer nos llevó a mi casa. Podía reconocer cada lugar, cada calle y cada casa que pasábamos para dirigirnos a mi hogar, era un deja-vú muy reconfortante. Ya no me sentía nervioso por ver de nuevo a mi familia, mi mejor amigo me había reconfortado lo suficiente como para convencerme de que no me iría tan mal como creía.
La limusina se internó en un espeso bosque, buscando mi enorme casa. Estar rodeado de tanta naturaleza me traía muchos recuerdos de mi infancia, como cuando jugaba a las escondidas con mis hermanos y mi mejor amiga, escondiéndonos detrás de enormes árboles, esperando no ser encontrados. Sonreí ante el recuerdo, parecía tan lejano que fácilmente se podría confundir con un hermoso sueño.
Los faros del coche iluminaron la enorme casa blanca en medio del bosque. Recorrí con la mirada cada rincón de mi hogar, estaba tal cual la recordaba. Las luces del interior estaban encendidas y sonreí sin pensar, ellos estaban allí dentro, sin saber que yo estaba a punto de tocar la enorme puerta blanca. Me removí ansioso en el asiento, esperando a que la enorme limusina aparcara para dejarme allí.
Más pronto de lo que esperé, el coche se detuvo. El chofer salió del auto para abrirme la puerta. Bajé del auto mientras esperaba a que el chofer bajara mi equipaje. Jasper bajó la ventanilla y se inclinó para que lo pudiera ver. Me estaba sonriendo.
-Esta noche aprovecharás para aclarar cosas con tu familia… Luego vendré a presentarme, pero por ahora te daré tiempo. Estoy seguro de que tu familia estará feliz de verte de nuevo, tienen muchas cosas de que hablar… Me quedaré en un pequeño hotel cerca del centro del pueblo, no te preocupes por mí, si necesitas algo, aunque lo dudo, llámame….
-Jasper, no es necesario que te vayas solo…- comencé a protestar pero me cortó.
-Te quedarás aquí, ya acordamos esto…- dijo seriamente para luego sonreírme-. Saluda a tu familia de mi parte. Nos vemos luego…
No me había dado cuenta en qué momento el chofer se había subido al coche. Ahora estaba en el interior mientras encendía la enorme limusina y maniobraba para salir por el sendero en el que vino. Jasper me regaló otra sonrisa y subió la ventanilla polarizada.
Miré confundido como la limusina negra se alejaba para desaparecer entre los árboles. Suspiré pesadamente, parecía que todo hasta el momento había sido planeado por Eleazar y su nieto, como si quisieran que me quedara con mi familia unos días, sabiendo perfectamente que no los había visto desde hace diez años… No tenía caso, ahora estaba encerrado en aquella trampa que habían "planeado" mi Jefe y mi futuro Jefe.
Tomé mi maletas en silencio y caminé hasta el porche lentamente, contando mis pasos, tratando de mantener mi mente ocupada en otra cosa que no fuera la reacción de mi familia al verme. Todos esto años quería volver a verlos, pero mi orgullo me detenía, todavía sentía el dolor de su rechazo… Era un imbécil, eso lo sabía perfectamente, pero no tenía el suficiente coraje para volver…
Aunque diera pasos lentos, llegué más pronto de lo que creía, ahora estaba parado frente a la enorme puerta, sin saber cómo saludaría a mi familia. Suspiré, no importaba cuanto pensara en ello, de seguro me echarían en cuanto me abrieran la puerta.
Con el valor que me quedaba, alcé la mano para tocar el timbre.
"Din, Don"
Junté las manos y me puse derecho, esperando a recibir los gritos e insultos, seguidos por el fuerte portazo en mis narices. Se podían oír pasos en el interior, de un lado para otro. Pero solo un par de ellos se dirigió a la puerta. Me puse tenso al oírlos y traté de no temblar.
La enorme puerta se abrió, dejándome ver a una chica menuda, de facciones finas, de cabello corto de color negro que terminaba en puntas que señalaban en cada dirección. Sus enormes ojos azules me examinaron incrédulos, de pies a cabeza, hasta detenerse en mis ojos verdes y mi cabello cobrizo. Una enorme sonrisa blanca se extendió en su rostro de hada y saltó hacia mí con los brazos abiertos. Se colgó de mi mientras me rodeaba con sus diminutos brazos.
-¡Edward! ¡Edward! ¡Edward! ¡Edward! ¡Edward! ¡Edward!- dijo mientras enterraba su rostro en mi pecho y me apretaba con sus brazos aún más-. No puedo creer que estés aquí, hermanito...
Sin pensarlo dos veces, le devolví el abrazo a mi hermana.
-Hola, Alice- saludé lentamente, sin poder creer su reacción.
-No sabes cuanto te eché de menos- balbuceó, aun con su rostro enterrado en mi pecho.
-Yo también te extrañé demasiado…
Una hermosa mujer se asomó desde el comedor. Sus cabellos de color caramelo estaban ondulados, rodeando su fino rostro pálido en forma de corazón. Sus ojos dorados miraban curiosos en nuestra dirección.
-¿Quién es, Alice?- dijo con su suave voz maternal.
La duendecillo, que aún seguía colgada en mi cuello sin dejar de sonreír, inclinó su cabeza hacia atrás para observarle.
-¡ES EDWARD!- su grito casi daña mis oídos.
La mujer abrió los ojos sorprendida por las palabras de Alice y sonrió con tristeza. Corrió hasta nuestro lado con los ojos cristalinos a causa de las lágrimas que estaban a punto de ser derramadas. Me percaté de que llevaba puesto un delantal de cocina.
-¿Edward? ¡Oh, Edward!- se abrazó a mi cuerpo junto con Alice y también enterró el rostro en mi pecho-. No sabes cuanto te he extrañado hijo…- inclinó su cabeza hacia atrás y sonrió mientras acariciaba mi rostro, como si quisiera asegurarse de que fuera real.
Le sonreí con tristeza, las había hecho sufrir a las dos. Me sentía más que culpable, no merecía esta bienvenida. Envolví en mis brazos a mi madre y a mi hermana sin dejar de sonreír, sin poder creer que estaban allí, dándome la bienvenida a mi hogar.
-Hola, mamá-. Saludé lentamente. Me sentía incapaz de decirles algo, estaba más que apenado.
Jasper tenía razón, ellos no me recibirían como yo creía, pues después de todo, como había dicho él, ellos eran mi familia y me extrañaban tanto como yo los extrañaba a ellos.
Escuché unos pasos firmes en las escaleras y pude ver a un hombre de cabello rubio blanquecino que vestía un delantal de doctor. Sus ojos dorados estaban ansiosos y a la vez preocupados y cuando miró en nuestra dirección pareció confuso.
-¿Qué sucede?- preguntó el doctor.
Alice dejó de abrazarme para mirar a Carlisle.
-¡Es Edward, papá!- dijo alegremente mientras me apuntaba con su pequeño de dedo, sin dejar de mirar a Carlisle.
Él pareció confundido por las palabras de la enana, pero luego una enorme sonrisa apareció en su rostro.
-¡Edward, hijo, que gusto volver a verte!- se acercó a mi y me palmeó la espalda amigablemente.
Le sonreí a mi padre.
-Igualmente, papá…- susurré.
Me hicieron pasar. Entramos las maletas y me hicieron sentar en la gran mesa del comedor, y al poco tiempo, me acompañaron mi hermana y mi padre, mientras que mi madre terminaba de realizar la cena. Alice se sentó a mi lado sin dejar de sonreírme y Carlisle en el extremo de la mesa con una amable sonrisa.
Yo sonreí apenado.
-Lamento haber llegado de esta forma, debería haberles avisad-..
-Nada de eso Edward, estamos felices de tenerte aquí- me cortó mi hermana.
Carlisle y Esme sonrieron mientras asentían, de acuerdo con Alice.
Mi padre me miró con una amable sonrisa en su rostro mientras juntaba sus largos y finos dedos, como siempre hacía cuando estaba pensando a fondo en algo para luego decírnoslo en voz alta.
-De vuelta en Forks… he de pensar que hay una razón muy importante para estar aquí, a demás de visitarnos-. Preguntó curioso mi padre.
Le sonreí. Él siempre acertaba en todo, era muy perspicaz. Me alegré de que aún siguiera siendo el mismo que antes, sin cambiar nada desde que me fui a Chicago.
-Carlisle…- regañó mi dulce madre-. Agradecemos que Edward esté de vuelta aquí, no hace falta que lo agasajes con preguntas curiosas. Recuerda que recién llega de un largo viaje desde Chicago y debe estar muy agotado…
Miré a Esme, feliz de que tampoco cambiara en nada, de que siguiera siendo la misma. Ella estaba mirando reprobatoriamente a Carlisle mientras hablaba. Alice pasaba la mirada entre ellos dos, curiosa.
-No importa mamá…- ella giró el rostro para encontrarse con mis ojos. La emoción que reflejaron ellos en cuanto me observaron era de puro amor maternal-. Vine aquí por asuntos de trabajo-. Mi padre me observó curioso, es decir, ¿Qué rayos puede haber en este pequeño pueblo que esté relacionado con mi importante trabajo en Chicago? Sonreí internamente-. Mi jefe tiene mucha confianza en mi y me pidió que acompañara a su nieto desde Chicago, hasta Forks y Seattle, para que firme con su abuelo y ser mi nuevo jefe…
Carlisle asintió mientras meditaba mis palabras. Esme pareció confundida y frunció el seño.
-¿Y dónde está él? ¿No vinieron a Forks juntos?- dijo mientras sacaba la cena del horno y me di cuenta que íbamos a comer un delicioso pollo. Se me hizo agua a la boca de solo mirarlo y recordé que no había comido nada desde que salí de mi apartamento para ir a buscar a Jasper.
Intenté de recobrar un poco de atención a las palabras anteriores de mi madre y dejar de mirar la cena. Le sonreí.
-Jasper decidió quedarse en un pequeño hotel cerca de aquí, por más que le dije que no era necesario. Deseaba que yo hablara con ustedes, él estaba enterado que desde hace tiempo no los veo y quería que pasara la noche aquí para aclarar ciertas cosas…- sonreí internamente al recordar el mandato de mi mejor amigo y futuro jefe-. A demás, me dijo que se pasaría por aquí luego, para presentarse y que lo conozcan…
Esme sonrió.
-Él es bienvenido, al igual que tú hijo…- dijo tiernamente.
-Gracias, mamá- susurré.
Alice se levantó de un salto y se dirigió a la alacena para retirar los cubiertos y platos. Mientras danzaba como bailarina los fue colocando en la mesa y luego se sentó nuevamente a mi lado, sin dejar de sonreír. Esme colocó la cena en la mesa y se sentó cerca de Carlisle.
De pronto, Alice me miró curiosa.
-Pero Edward, tú dijiste que tu amigo tenía que ir a Seattle para firmar con su abuelo, entonces… ¿Por qué está en Forks? Podría haber llegado antes a Seattle, si no hubiera venido al pueblo…
Sonreí al recordar las palabras de Jasper en el avión. Miré a mi pequeña hermana.
-Él quería visitar el pueblo antes de firmar con mi Jefe, no se la razón- mentí. No podía decirles lo del sueño de mi mejor amigo a mi familia, él confiaba en mí, confiaba en que no se lo diría a nadie, ni siquiera a Eleazar.
Alice frunció el seño, confundida por mis palabras, al igual que Esme y Carlisle, pero no preguntaron nada más respecto a eso.
El resto de la cena pasó rápidamente. Respondí a cada una de las preguntas que me hacían mi madre y mi hermana sobre cosas como: si tenía novia o la había tenido, si vivía solo, como me iba mi trabajo, etc., etc. También yo hice algunas preguntas, la mayoría de que habían hecho los años de mi ausencia. Ellos me respondieron que habían visitado lugares, viajando a sitios que siempre quisieron conocer.
Luego de la cena, ayudé a limpiar los platos, por supuesto, después de varias oposiciones a ello por parte de Carlisle y Esme, pero los convencí de que me dejaran hacerlo. Después de todo, era lo menos que podía hacer para recompensar su hermosa bienvenida. Recogí todo lo que había en la mesa y abrí el grifo. Mis padres se retiraron para descansar, luego de despedirse de mi y desearme buenas noches. Comencé a lavar los platos en silencio, pensando en todo lo que había sucedido hoy: las palabras reconfortantes de Jasper, la forma en la que me recibieron en cuanto me vieron…
…Estaba de vuelta en Forks, en el pueblo del que huí, en el pueblo donde se encontraba ella…
Mi corazón latió rápidamente ante ese pensamiento. Deseaba tanto volver a verla, volver a tenerla en mis brazos, de volver a sentir su fragancia a fresias que tanto me encantaba, de volver a verla sonreír mientras decía mi nombre… Cuanto anhelaba poder volver a contemplar esos enormes ojos chocolates, cargados de preguntas…
-Edward…
Me giré para encontrarme con mi pequeña hermana. Estaba jugando con sus dedos mientras me veía dudosa. Llevaba puesta una remera de tirantes con unos shorts de un color amarillo pastel. La miré confundido.
-Puedo quedarme aquí contigo…- susurró.
Me sorprendí mucho por sus palabras y me trasladó hacía unos años atrás, cuando los dos éramos pequeños. Ella siempre quería estar conmigo cuando era de noche y estaba haciendo algo, como la tarea y otras cosas. Todavía recordaba como siempre venía a mi habitación y me contemplaba en silencio desde mi cama mientras yo estaba en el escritorio terminando trabajos. Cada vez que terminaba, nos quedábamos a hablar o jugar hasta que nos digieran que era hora de dormirse. Y a la mañana siguiente, tenía a Alice durmiendo en mi cama, a mi lado. Nunca supe exactamente a que hora venía a mi habitación a dormir conmigo. Era todo un misterio…
-¿Puedo?- preguntó nerviosa.
Sacudí la cabeza, tratando de concentrarme en el presente. Le sonreí con tristeza.
-Alice, es tu casa, claro que puedes estar donde tu quieras…- le dije lentamente mientras volvía a lavar los platos.
La duende se acercó danzado a mi lado. Me miró reprobatoriamente al mismo tiempo que tomaba un plato y lo enjuagaba para luego secarlo.
-Corrección: es nuestra casa, por lo que podemos estar donde queramos, cuando queramos- dijo acentuando las palabras en plural.
Solté una carcajada, ella seguía siendo la misma enana manipuladora de la moda.
-Si, señorita-. Dije amablemente, tratando de sonar como un militar, pero sin tener logro. No podía controlar la carcajada que avecinaba con salir.
Alice se percató de lo que intentaba hacer y me pegó juguetonamente en hombro mientras sonreía enormemente. Continuamos lavando los platos entre risas y chistes, nunca me había divertido tanto como antes.
-Estoy feliz de que esté aquí…- susurró después de volver a recobrar el aire. Nos habíamos reído tanto que casi no podíamos respirar.
Esperé hasta que secara el último plato y la envolví en mis brazos.
-A mí también…- susurré.
Alice pasó los brazos por mi espalda, rodeándome, correspondiendo a mi abrazo. Enterró su rostro en mi pecho.
-Te quiero, tonto…- dijo mientras soltaba una risita.
Sonreí.
-Yo también te quiero, enana…- dije mientras besaba su coronilla.
Luego de unos minutos de estar abrazados, decidimos que era hora de dormir. Bueno… la verdad es que ella decidió que tenía que irme a dormir, al parecer me veía muy cansado y como no estarlo, después de más de cinco horas de viaje a demás del insomnio sin sentido de la noche anterior. Estaba más que reventado.
Arrastré los pies hasta la escalera, con Alice pisándome los talones.
-Vamos Edward, a dormir…- dijo mientras me empujaba para que subiera a las escaleras más deprisa.
-Voy, voy…
Con el esfuerzo que me quedaba fui subiendo las escaleras lentamente, con mi pequeña hermana aún detrás, con sus diminutas manos colocadas en mi espalda, empujándome o para ¿Qué no me callera? Avanzamos a través del gran pasillo de color perla con puertas de madera. Alice me guió, pues estaba más que desorientado. Hizo que me parara frente a una puerta y la abrió para mí. Miré su interior con la poca energía que me quedaba, era mi habitación… No lo podía creer, seguía igual como la recordaba y lo más impresionante era que estaba todo cuidado, como si lo hubieran estado manteniendo con la limpieza.
Mi hermana me hizo entrar y me derrumbé en la cómoda cama.
-Buenas noches…- dijo mientras me besaba la mejilla.
Sonreí medio grogui, ya no podía abrir los ojos, me pesaban mucho los párpados.
-Buenas noches…-respondí en un susurró.
Y me quedé dormido, descansando en los brazos de Morfeo… Soñando con una hermosa chica de ojos cafés que me regalaba una dulce sonrisa…
Hoola a todos/as!!!
Respuesta para supattinsondecullen: Edward tiene 28 años, igual que Bella. Eso lo menciono en el primer cap cuando Eleazar le dice a Edward que desearía poder tener los 28 años que él tiene :D… Alice es dos años menor que Edward, o sea 26 años (eso también lo explico en el primer cap)… Jasper es un año menor que Edward (27 años), cuando él llegó a Chicago, tenía 18 y Jasper tenía 17 años… Emmett es dos años mayor que Edward (30 años)… Al del grandote lo explico por las dudas jajja!!!
Qué les pareció el cap?? Ya saben que quiero saber que opinan!!
Reviews??
Besoos!!
Flo-vampireslayer.
