Nota: Los personajes le pertenecen a Setephanie Meyer. El argumento me pertenece y fue creado por mi idea al 100%… Cualquier otro fic que se le parezca es mera coincidencia…
Capitulo 5.
Luego de ese corto y raro intercambio de palabras más las miradas sospechosas de mi madre y mi hermana, cogí mi adorado Volvo y me dirigí hacia el bar que me había indicado Alice.
Cuando abrí el garaje y vi otra vez a mi preciado auto, no pude evitar sonreír. Mi volvo me recordaba a tantos lindos momentos como los tristes. Subí en el y conduje, siguiendo el sendero del bosque en busca de la carretera. Encendí la radio, pero como no sintonizaban ninguna música de mi agrado, decidí poner unos de mis CD. Me sorprendí mucho al ver que aún estaban en mi auto y en perfectas condiciones.
Coloqué Claro de luna de Debussy. Esa canción me relajaba mucho, demasiado como para tener mi mente despejada de cualquier preocupación. Pero también me recordaba a otra persona que sentía lo mismo que yo al escuchar esa canción…
Bella…
Instantáneamente apagué el radio, dejando el CD en el interior. No pude evitar recordar…
Flash Back.
Bella y yo habíamos decidido pasar el fin de semana divirtiéndonos en Port Angeles, para ir de compras y almorzar en algún restaurante.
Estaba de camino a su hogar en mi volvo, mientras escuchaba Claro de Luna. Aparqué frente la casa de Bella. Al parecer me estaba esperando por lo que apenas vio mi auto desde la ventana, salió mientras se despedía de Charlie con la mano y corría hasta el volvo.
Se subió a mi auto con una enorme sonrisa bailando por su sonrojado rostro.
-Hola Edward…- saludó enérgicamente, pero a la vez agotada, de seguro que estuvo súper concentrada mientras corría para no tropezarse con sus pies.
-Hola, Bella- le sonreí.
-¿Listo para divertirnos hoy?- preguntó con el entusiasmo grabado en sus enormes ojos chocolates.
Asentí rápidamente, sin dejar de sonreír. Adoraba ver que le gustara mucho pasar el día conmigo.
De pronto, se quedó seria y me preocupé de que algo fuera mal o de que se arrepintiera de venir conmigo y no con Alice.
-¿Qué sucede?- pregunté preocupado.
-De-… Debussy… ¿Te gusta Claro de Luna?- preguntó sorprendida.
La miré igual de sorprendido y confundido que ella.
-Si, es mi favorito. Hoy pude grabarle en un CD, por que mi reproductor se rompió… ¿A ti también te gusta?- pregunté sin dejar de observarla con ojos atónitos.
Asintió lentamente, pero luego me miró enfadada mientras se cruzaba de brazos y hacía el característico puchero que siempre hacía cuando se molestaba conmigo.
-¿Por qué no me lo dijiste?- preguntó con rencor.
Le sonreí inocentemente mientras pasaba una mano por mi rebelde cabello cobrizo.
-Porque creí que no te agradaba la música clásica- aclaré entre susurros-. Perdóname por no habértelo dicho antes…. Creía que te enfadarías como Alice al escuchar esta música vieja y decrépita…- dije usando los mismos adjetivos con los que la duende describía mi preciada música.
Ella me observó ceñuda.
-¿¡Cómo no podría gustarme un clásico!?- dijo casi histérica, dejándome a entender cuanto le gustaba esa música-. ¡Claro de Luna es genial, Edward!
Sonreí ante sus palabras. Había descubierto que Bella y yo teníamos más en común de lo que ella podía imaginar…
Fin del Flash Back.
Alejé ese recuerdo de mi mente, ya no quería seguir pensando en ella y menos ahora que nos encontrábamos en el mismo pueblo.
Pasé calles y casas, en busca del famoso bar. Y de la nada, recordé a Jasper. Aparqué el auto y busqué el móvil plateado. ¡Rayos! Lo debía de haber dejado en el bolsillo de mi chaqueta, y ahora estaba usando la ropa que había diseñado Alice. Suspiré, ¡Genial! Tendría que llamarlo cuando volviera a casa…
Volví a conducir en busca del bar y sin poder creerlo, estaba frente a él.
Era un enorme lugar, parecido a un restaurante, pero en la parte del fondo estaba repleta de mesas de billar. Había muchas personas allí, jugando, hablando entre ellas y bebiendo. Los meseros iban y venían, de mesa en mesa, sirviendo a sus clientes. Por fuera, se podía confundir fácilmente por un restaurante familiar y muy formal, pero por dentro era otra cosa, más parecido a cualquier bar. En el techo había un enorme cartel que decía "Eclipse".
Bajé lentamente del auto, por alguna extraña razón sentía que algo iba a pasar si entraba en aquel bar-restaurante, pero le resté importancia. Tenía muchas ganas de ver otra vez a mi enorme hermano mayor.
Abrí la puerta y me adentré en el lugar. Los meseros me pedían que me hiciera a un lado para que pudieran pasar, estaban más que atareados. Pasaban con bandejas de plata en sus manos, llevando los pedidos a cada mesa. Me sorprendía que no se tropezaran y se les callera la bandeja, de tanta gente que había y, a demás, de tantas cosas que cargaban.
Lentamente fui avanzando entré las mesas, hasta llegar a las mesas de billar del fondo. Había demasiada gente allí, jugando, hablando y bebiendo. Pasé la mirada por cada uno, buscando el rostro de mi hermano mayo, por lo que había dicho Alice, él debía seguir siendo el mismo grandote y humorístico de siempre.
Alguien chocó conmigo por detrás, se sintió un estruendo parecido al de un vidrio romperse en el suelo. Bajé la mirada y pude ver pedazos de cristal hecho añicos sobre un charco de un líquido espumoso. El olor llegó a mis fosas nasales y pude reconocerlo, eso era cerveza.
-¡Oye! Si dejaras de estar parado allí, cosas como esta no hubieran pasado. Así que porqué no te haces a un lado idiota y pagas esto…- una estruendosa y ronca voz masculina llamó mi atención.
Me giré, dispuesto a gritarle que era su culpa y no la mía. Pero paré en seco en cuanto fijé mi vista en esa persona. Era enorme, no solo en el sentido literal, era una completa masa de músculos de gran altura. Llevaba unos jeans gastados con una remera negra muy ceñida al cuerpo, dejando ver un muy trabajado abdomen. Sus ojos eran de un profundo color azul y su cabello era de un color azabache. Me miraba con una enorme sonrisa en su rostro, percatándose de cómo observaba sus músculos con los ojos más abiertos de lo normal, pero de seguro él malinterpretó eso como temor.
Lo observé fijamente, imposible de creerlo.
-¿Emmett…? -mi voz se volvió débil, sin poder creer que estaba parado frente a mi enorme hermano mayor.
Él frunció el seño, confundido de que supiera su nombre. Me miró de pies a cabeza, pero se detuvo a contemplar mi rebelde cabello cobrizo y mis ojos verdes como lo había hecho Alice cuando me abrió la puerta.
Una enorme sonrisa se extendió por su serio rostro.
-¿Edward…?
Yo solo asentí mientras le sonreía.
Me envolvió en un enorme abrazo de oso, como solo él podía hacerlo, dejándome sin poder respirar.
-No puedo creer que seas tú, Eddie…- dijo apretando aún más sus brazos en torno a mí. Iba morir asfixiado a manos de mi hermano mayor.
-Emmett… te… he… dicho… que no… me… llames… Eddie…- dije entrecortadamente por la falta de oxígeno.
-De acuerdo…- dijo como si estuviera sonriendo.
-¿Emm?
-¿Si, hermanito?-. Acaso era estúpido o no se daba cuenta que estaba a punto de morir.
-No puedo… respirar…
Inmediatamente me soltó mientras reía. Me golpeó en la espalda cariñosamente, aunque debo decir que pareció que me golpearan con una enorme bolsa de pesados ladrillos. Me tambaleé hacia delante sin poder evitarlo a causa del golpe, lo que provocó que él soltara una risotada.
-Sigues siendo el mismo debilucho-sabelotodo de siempre ¿verdad, Eddie?- dijo entre risas.
Yo rodé los ojos ante sus palabras, era lo que siempre me decía cuando éramos adolecentes. Pasó un brazo por mis hombros y me guió hasta una mesa de billar.
-¿Como has estado hermano?, ¿Mamá y papá saben que estas aquí, al igual que la enana?, ¿Cuándo has llegado?, ¿qué haces aquí?- preguntó todo tan rápido, que me costó unos cuantos segundos comprender sus palabras.
Suspiré.
-Estoy bien, no te preocupes. Todos en la familia saben que estoy aquí, llegué ayer en la noche y vine aquí para darte una sorpresa…-dije lentamente, esperando que él me contestara de igual forma.
Él me observó atónito al principió, pero luego su mirada se volvió fría y seria mientras fruncía el seño. Ya no quedó ni un solo rastro del hermano humorístico de antes. Tragué en seco, sin poder creer su reacción y preparándome mentalmente para lo que creía que iba a pasar.
Dejó de rodearme con su brazo, se paró en frente de mi con los brazos cruzados mientras me observaba con el seño muy fruncido, tanto que parecían que las cejas se rozaran. Yo lo miré inocentemente mientras me pasaba una mano por mi cabello.
-¿¡Por qué ninguno de ustedes fue capaz de decírmelo!? ¿¡Acaso era tanto esfuerzo levantar el teléfono y avisarme que habías llegado desde Chicago!?- vociferó muy enojado. Agradecí que el lugar estuviera muy ruidoso, sino no hubiéramos pasado desapercibidos.
Lo miré sin comprender.
-Tranquilo Emmett…- dije levantando las manos delante de mi, inseguro de qué hacer-. Ellos quisieron que te diera una sorpresa, a demás, llegué en la noche y estaba muy cansado, a penas pude hablar con todos…
Él pareció relajarse por mis palabras y se mostró muy sereno frente a mí, abandonando esa postura fría y rencorosa.
-Aunque sea me tendrían que haber avisado…- dijo entre susurros, como si ahora estuviera enojado con Alice, Esme y Carlisle.
Una enorme sonrisa apareció en su rostro al recordar algo, y sus ojos se iluminaron de una emoción que no supe comprender, pero parecía ¿orgullo? Volvió a rodearme con su musculoso y pesado brazo y me siguió guiando a una de las mesas de billar con una gran sonrisa en su rostro.
Llegamos a una mesa donde ya habían comenzado el juego, las pelotas de colores estaban dispersas por toda la superficie verde de la mesa de billar y había tres personas alrededor de la mesa con largos palos de billar en sus manos. Los miré fijamente, había dos hombres y una mujer. Los hombres eran musculosos, pero no tanto como Emmett. Los dos eran morochos, de piel morena y ojos oscuros, pero uno de ellos era más alto que el otro, casi más alto que mi hermano, de cabello largo y negro, casi hasta la barbilla, mientras que el otro era de mi estatura aproximadamente, de cabellera negra más corta. Al lado de ellos había una hermosa mujer de cabellera dorada, parecía una supermodelo, de esas en las que aparecen en las revistas de moda que tenía Alice. Era de piel pálida y con los ojos de un profundo azul.
Cuando esa mujer miró en nuestra dirección sonrió a mi hermano, pero en cuanto se percató de mi presencia, la confusión apareció un sus ojos azules. Nos acercamos a ellos lentamente y allí fue cuando los dos morenos, que no parecían vivir aquí en el pueblo, se percataron de nuestra presencia. Miraron a Emmett de la misma forma que había hecho la rubia, y cuando se fijaron en mi, parecieron igual de confundidos que ella.
-Emmett, ¿donde está la cerveza?- preguntó molesto el moreno alto, sin dejar de observarme.
-Oye, Emm, parece que te trajiste un amigo… ¿quién es?- dijo el moreno mas bajo, sin dejar de observarme con curiosidad.
Mi hermano sonrió.
-Este es mi hermano menor, Edward- me presentó ante sus amigos, ignorando por completo al más alto.
La rubia se me acercó mientras me sonreía amablemente. Me tendió la mano a modo de saludo y la tomé sin dudar, para no parecer descortés.
-Gusto en conocerte, Edward, tu hermano me ha hablado mucho de ti, al igual que Alice- dijo mirando de reojo a Emmett, a lo que él respondió asintiendo-. Soy su novia, Rosalie Hale…
-El placer es mío, Rosalie…- respondí amablemente. Alice tenía razón, parecía que ambos nos llevaríamos bien.
-Con que tu hermano…- dijo el moreno más bajo mientras se tomaba del mentón sin dejar de observarme. Una enorme sonrisa apareció en su rostro-. Pues no se parecen en nada.
El moreno más alto le pegó un coscorrón en la cabeza al otro mientras lo miraba reprobatoriamente.
-Cierra el pico, Quil. Esa no es la forma de darle una bienvenida al hermano de Emm- dijo seriamente.
Quil frotó su cabeza en el mismo lugar donde le había pegado el otro.
-Jacob, no pegues tan fuerte. Me va a salir un moretón y voy a quedar deforme y ni siquiera Clarie me va a querer hablar…- dijo como un niño pequeño siendo regañado por su madre.
-Quil ya estas deforme, no puedo hacer milagros, hermano…- dijo Jacob-. Todavía no se como Clarie se ha fijado en ti- dijo para sí mismo, aunque todos lo escuchamos perfectamente.
Quil lo miró enfadado mientras fruncía el seño.
-Mira quien habla, tú eres el deforme aquí…-dijo con una sonrisa en su rostro.
Jacob lo miró con el seño fruncido y apretó el palo de billar con fuerza, como si estuviera conteniéndose para no pegarle con eso y partir el largo palo en dos.
-Cierra el pico enano…- dijo entre dientes.
-¡Ciérralo tu!- dijo mientras se ponía de puntillas para estar a la misma altura que el otro.
-¡Cierren el hocico los dos, chuchos maleducados!- gritó Rosalie mirando a Quil y Jacob de una forma que hasta a mí me causo miedo.
Los dos morenos se quedaron callados y miraron el juego de billar, como si ahora les causara gran curiosidad, evitando la mirada de Rosalie. Emmett era el único aquí que no sintió temor por la fría mirada de su novia, por lo tanto, seguía con esa estúpida sonrisa en su rostro.
-Como ya te habrás enterado, ellos dos son Jacob Black y Quil Ateara…- dijo mi hermano, señalando a cada uno.
A Emmett le tocó su ronda de juego, por los que tomó un palo de billar y se acercó a la mesa a jugar. Le pegó a una pelota roja que rebotó por toda la mesa, para chocar con otra pelota que estaba cerca de una de las esquinas de la mesa y como era de esperarse, cayó en el hoyo. Rosalie y Emmett festejaron chocando sus manos, mientras que Jacob y Quil parecían decaídos. Al parecer, mi hermano y su novia les iban ganando.
Cuando fue el turno de los morenos, Emmett se acercó a mi y me contó un poco de ellos. Me dijo que Jacob y Quil son dueños de un gimnasio en la reserva y que ambos vivían allí en La Push. Y que los conoció cuando buscaba trabajo como instructor de gimnasio. También me dijo, presumiendo, que Rosalie era la modelo de Alice, pero eso ya lo sabía.
Siguieron jugando mientras charlaban conmigo y me preguntaban sobre mi estadía en Chicago. Respondía a cada una de las preguntas sin problemas, aunque parecía que a cada respuesta la iba a repetir por lo menos todo el mes, hasta que ya no quedara ninguna duda.
Jacob pareció recordar algo y observó ceñudo a Emmett.
-Por cierto… ¿dónde está la cerveza que me debías?- preguntó con enojo.
Emmett se hizo el inocente y me apuntó con el dedo.
-Yo estaba trayéndola, pero tropecé con el torpe de mi hermano menor y él rompió el vaso de la cerveza…
Jacob me miró sin comprender para luego pasar la mirada a mi hermano.
-¿Estas seguro que no fuiste tú?- le preguntó, como si no pudiera creerse que yo rompiera el vaso. Al parecer, Emmett seguía siendo la misma persona que se metía en problemas constantemente y culpaba a los demás de ello, como un niño inmaduro.
Mi hermano desvió la mirada, todavía haciéndose el inocente.
-Bueno… veras… Lo que sucedió…- estaba buscando una estúpida escusa, no me lo podía creer. Vengo aquí a darle una sorpresa como el buen hermano que soy y él ya me está culpando por algo que hizo. Negué internamente, los viejos hábitos nunca cambian.
Rosalie se percató de lo que intentaba hacer su novio, por lo que decidió regañarle.
-Emmett, se que rompiste tú el vaso de cerveza y no está bien culpar a tu hermano por eso y menos cuando acaba de venir a saludarte…- lo amenazó.
Mi hermano tragó en seco y bajó la cabeza. Sonreí internamente al darme cuenta de algo impresionante, Rosalie era la única mujer que podía tolerar al desesperante de mi hermano mayor y ponerlo en su lugar. Eso si que era una tarea muy difícil de realizar.
-De acuerdo- rezongó Emm, aceptando la derrota-. Tropecé con mi hermano y se me resbaló la jarra de cerveza…- pareció recordar algo de repente, pues, sus ojos se iluminaron y una enorme sonrisa apareció en su rostro mientras me observaba. Pareció extraño, pero juraría que era casi la misma mirada cargada de picardía que me había dado Alice cuando me dijo que viniera a ver a Emmett-. Pero mi querido hermano me prometió comprar otra, estaba a punto de ir, pero quería que los conociera, chicos…- ahora centró su vista en Rosalie, sin dejar de sonreír con ese brillo peculiar en sus ojos-. Mi hermano estaba a punto de salir e ir a la barra a pedir otra cerveza para Jacob, a modo de disculpas por mi torpeza…
Rose pareció entender el sentido oculto de las palabras de su novio, por lo que sonrió de la misma forma que Emm mientras un brillo peculiar cruzaba sus ojos y que casualmente era el mismo que el de mi hermano. Me miró con una sonrisa.
-¿De verdad Edward? Es muy amable de tu parte por pagar lo errores del tonto de tu hermano mayor, no sabes cuanto te lo agradezco…
Quil, Jacob y yo miramos a la pareja sin comprender que era lo que escondían. Suspiré mientras asentía. No podía negarme, a demás qué podía pasar, era solo ir a buscar una cerveza, no era tan difícil.
Me alejé de la mesa de billar en busca de la barra donde entregaban las bebidas. No fue una tarea fácil, había un montón de gente y apenas podía ver algo. Pero cuando por fin pude divisar mi objetivo, comencé a cruzar el gentío para poder llegar allí.
Cuando estuve en frente, me apoye sobre la mesada del lugar. Todo era de madera tallado con figuras como enredaderas y flores de distintos tamaños y formas. Recobré el aliento para poder pedir una cerveza. Miré de punta a punta el lugar, repleto de botellas de alcohol y vasos de vidrio, en busca de alguien que me pudiera dar una cerveza.
Fijé mi vista en una persona que estaba limpiando una jarra de vidrio. Estaba de espalda de mi y pude reconocer que era una mujer. Tenía su cabello azabache recogido en un rodete y estaba vestida igual que los camareros que había visto cuando entré.
-Disculpé, señorita, ¿podría darme una jarra de cerveza….?
-Por supuesto señor…- dijo sin mirarme.
Alzó una botella de cerveza en sus pálidas manos y vertió el líquido espumoso en la jarra que tenía en sus manos.
-Aquí tiene…- se giró para entregármela, pero se quedó estática en el mismo lugar al igual que yo.
Esos ojos chocolates, ese hermoso rubor- pensé- no puede ser, es imposible, tiene que ser mi imaginación…
-¿Bella?
Alice pov.
Estaba dirigiéndome a las escaleras para buscar mi adorado deportivo amarillo pollito para ir al centro comercial, cuanto escuché el timbre de un teléfono. Busqué por todos lados, tratando de encontrar el lugar donde provenía ese sonido.
Me quedé parada en medio del pasillo de color perla. El sonido del teléfono venía de la habitación de Edward. ¿A caso ya había llegado?
Entré lentamente en su habitación. Él no estaba aquí. El sonido del teléfono se detuvo por unos minutos, pero luego volvió a sonar. Ahora lo podía escuchar perfectamente. Me acerqué a una chaqueta oscura que estaba colgada en un perchero. Hurgué en los bolsillos rápidamente y pude encontrar un móvil plateado. Abrí la tapa del celular, en la pantalla mostraba el nombre de "Jasper".
Pensé a fondo en el nombre y la respuesta me llegó rápidamente. Jasper era el amigo de Edward, con el que había venido a Forks desde Chicago, su futuro jefe…
Sin detenerme a pensarlo dos veces, apreté la opción contestar y acerqué el móvil a mi oído.
-¿Edward?- se escucho una voz alarmada del otro lado de la línea.
-No, soy su hermana menor, Alice…- contesté entrecortadamente, esa voz era parecida al sueño que tuve, pero no me dejé engañar. No podía estar pensando en cosas como esas y menos cuando me hablaba un desconocido.
-Disculpe Alice, soy Jasper Whitlock, un amigo de Chicago… ¿sabe dónde se encuentra?- preguntó amablemente, pero con un deje de preocupación.
Recordé mi plan, que a estas alturas, Emmett debería de haber hecho lo suyo, al igual que Rose. Sonreí ante la perspectiva de la sorpresa que le había dado a mi hermanito y a Bella. No podía dejar que mi plan se estropeara por asuntos de trabajo. Por fin podía volver a ver a mi hermano después de diez años, él aún no se podía ir, tenía demasiadas cosas que aclarar…
-Fue a visitar a su hermano mayor. No debe tardar en venir…- mentí descaradamente, pero era necesario, no podía dejar que Edward se preocupara por el nieto del jefe, él tenía que hablar con Bella.
-De acuerdo, pasaré por allí. Si no es mucha molestia, claro…- preguntó.
¿Quién se creía que era?, ¿A caso no entendía las indirectas?, ¿no podía dejar a mi hermano en paz y no molestarlo con cosas del trabajo? ¡Claro que era mucha molestia que viniera aquí, demasiada! No tenía el derecho de molestar, pero se lo haría quedar en claro… Oh, si que lo haría, nadie puede negarse a Alice Cullen. ¡No, señor!
Sonreí malignamente.
-¡Claro!… puede pasarse por aquí si gusta- respondí con una falsa voz dulce y amable.
-De acuerdo. Adiós…- se despidió y cortó la llamada.
Cerré el móvil plateado.
Adiós a ti, Jasper…
Hola a todos/as!!!! Lamento la tardanza, en verdad :) es que estoy muy ocupada, pronto van a comenzar las clases y me van asfixiar con todo :( es demasiado para mi… Ustedes comprenden o no?? Deben estar en la misma situación que yo T.T A demás me volví a quedar sin internet :( esta vez ni se por qué ¬¬ jajaja
No me manden a los Vulturis por dejarlo así, es que se hacía muy largo e iba a quedar muy corto el cap que sigue… :(
Qué les pareció el cap??? Díganmelo pliss!!!
Creo que no se los mencioné, pero… va a haber un poco de JxA :) Esta linda parejita va a tener su parte, muy corta, pero la va a tener y va a estar relacionada con todo lo que va a pasar con Bella y Edward jajaja y alguien más!!!
Besoos!!!
Flo-vampireslayer.
