Nota: Los personajes le pertenecen a Setephanie Meyer. El argumento me pertenece y fue creado por mi idea al 100%… Cualquier otro fic que se le parezca es mera coincidencia…

Capitulo 7.

Epov. (Mientras Alice estaba con Jasper).

Después de acordar con Bella, tuve que esperar media hora más para que ella terminara su turno de trabajo. Mientras tanto les avisé a los demás que me iría con Bella, y por supuesto, le llevé a Jacob la tan ansiada bebida, a lo que el moreno me agradeció con una enorme sonrisa blanca.

Les conté a todos la reacción de Bella al verme, ya que todos me acosaron con preguntas al respecto al mismo tiempo, todos juntos, fue insoportable. Emmett sonrió cómplice a su novia, en cuanto les respondí, y eso me recordó a la sonrisa que se habían dado Esme y Alice esta mañana. Entonces, la ficha cayó en su lugar y todo cobró sentido. ¡Ellos habían planeado todo para que me encontrara con Bella! Me impresionaba lo mucho que me querían- nótese el sarcasmo-.

Pero como todo salió bien con Bella, les tenía que agradecer. Ahora estaríamos solos y era la oportunidad perfecta para conquistarla.

Jugué con los chicos un partido de billar, remplazando el lugar de Rosalie, ya que ella fue a buscar mesa para que todos fueran a comer. Conociendo a Emmett, sabía que tenía hambre (sería extraño que no la tuviera), pero me sorprendió que Jacob y Quil fueran iguales que mi hermano en el sentido del apetito, a demás del lado humorístico. Por suerte había una mesa libre cerca y lo único que tenía que hacer la novia de mi hermano ahora era comprar la comida.

Yo era pésimo en el billar, por lo que Jacob y Quil no perdieron la oportunidad para ganarnos. Emmett trató de regalarme su mejor sonrisa, pero sabía perfectamente que estaba aguantando las ganas de gritarme groserías, no aptas para menores.

-Ya conseguí mesas- dijo Rosalie-. A comer grandulones, no van a ir a mi casa a vaciar mi refrigerador, así que más les vale que coman…- dijo amenazante mientras observaba a los tres musculosos que la miraban con temor. Posó su vista en mi y cambió su expresión fría por una amigable. Me sonrió-. Bella está a punto de acabar con su turno, que la pasen bien…

Emmett soltó una risotada, al igual que Jacob y Quil. Mi hermano me sonrió pícaramente mientras intercambiaban miradas cómplices con los dos morenos.

-Si, Eddie, esperamos que la pasen muy bien- dijo alzando las cejas.

Los otros dos no pudieron contener una fuerte carcajada. Se tomaron del estómago mientras reían fuertemente. Emmett los acompañó al poco tiempo, parecía que de tanto reírse, terminarían golpeando el suelo, sin poder parar de carcajear. Los miré fríamente a los tres, para luego despedirme de Rosalie.

Me alejé de allí con una estúpida sonrisa en mi rostro mientras me dirigía a la barra. Pero tuvo que ser a paso lento, pues tenía que pasar a través de un montón de personas, el bar aún seguía repleto. Por más que me empujaban, de vez en cuando, o me pisaban, la enorme sonrisa jamás desapareció de mi rostro. Tenía una meta ahora, y me sentía orgulloso de tener fuerzas, sin pensar en el pasado, para cumplirlo.

Avancé lentamente hasta que llegué a mi objetivo. Y entonces la vi. Estaba de espaldas, hablando con otra chica mientras sonreía, ya no estaba vestida como los meseros o como la chica que estaba hablando con ella, llevaba puestos unos jeans azules con una blusa azul marino, que hacía que su pálida piel luciera aún más bella, su cabello azabache estaba suelto, y caía en cascada, casi hasta la cintura. Era increíble saber que ella seguía tan hermosa como siempre…

Se despidió de la chica y se giró para encontrarme observándola descaradamente. Ella bajó la cabeza, en un vano intento de cubrirse el rostro sonrojado con sus oscuros rizos. Se acercó hasta mí lentamente y me sonrió.

-¿No vamos?- preguntó casi en un susurro.

Le sonreí.

-De acuerdo…

Caminamos juntos hasta la salida. Estábamos tan cerca el uno del otro, que a veces rozaba mi mano con la de ella, enviando una especie de chispa que recorría todo mi brazo, era lo mismo que sucedía cuando íbamos juntos a la secundaria y nos tocábamos accidentalmente las manos. Era una sensación muy agradable. Su pálida y frágil mano estaba tan suave, que tuve que contenerme para no tomarla. Aún era muy pronto, tenía que ir despacio o ella podría sospechar mis intensiones. No podía arriesgarme a que me rechazara otra vez.

Salimos del bar-restaurante, para mi gran alivio, y guié a Bella hasta mi volvo. Cuando ella vio mi auto se quedó estática en frente de él, sin dejar de observarlo con ojos atónitos. Fruncí el seño ante su acción, estaba más que confundido.

-¿Qué sucede Bella?

Ella desvió la vista del auto y la fijó en mi rostro. Sus ojos brillaban como luceros ante el crepúsculo… Esperen ¿el crepúsculo? ¿Tanto tiempo había pasado desde que llegué al bar-restaurante? Miré el reloj de mi muñeca, confirmando mi pregunta. Pasé una mano por mi cabello, sin poder creer cuan rápido había transcurrido el tiempo. Tenía que darme prisa o no pasaría el tiempo suficiente con ella. Pero antes, tenía que saber por qué se había puesto así al ver mi auto.

La miré a los ojos otra vez, tratando que respondiera a mi pregunta anterior. Cuando se percató de lo que intentaba hacer, bajó la cabeza, apenada, sin embargo respondió.

-Es que… me sorprendía que siguieras teniendo el volvo- dijo entre susurros.

Sabía perfectamente que me estaba mintiendo, Bella era muy mala en eso. Si quería sacarle la verdad, tenía que seguirle el juego, por lo tanto hice como si no hubiera descubierto sus embustes.

-No es nada personal, mi automóvil quedó en Chicago y no tenía otro medio de transporte más que mi viejo volvo…- dije tratando de que mis palabras sonara desinteresadas.

Ella pareció decepcionada por mi respuesta. Asintió ante mis palabras mientras miraba el volvo con tristeza. Fruncí el seño, ahora estaba más que confundido. Al diablo con el intento de sacarle la verdad, lo haría directamente. Me acerqué aún más a ella y clavé toda la fuerza de mi mirada en sus ojos. Bella me miró confundida, pero no se movió de su lugar.

-Bella se que estas mintiendo, ¿me vas a decir qué es lo que en verdad sucede?- pregunté elevando una ceja.

Ella tragó pesadamente mientras se ruborizaba aún más. Desvió la mirada mientras sonreía.

-Es qué me trae muchos recuerdos felices, ¿a ti no?- preguntó, mirándome con esos enormes obres chocolates.

Relajé mi postura y la miré tiernamente.

-Por supuesto que sí- sonreí. Miré a mi volvo, y recuerdos del pasado aparecieron en mi mente como flashes. Pero también recordé que si no nos dábamos prisa, no tendríamos el tiempo suficiente para hablar y por supuesto, para avanzar con mi plan.

Le abrí la puerta del automóvil, ella subió lentamente, mirando cada rincón del interior del volvo con curiosidad. Rodeé el auto y entré en él. Lo encendí y le dediqué una mirada rápida a Bella. Ella estaba tensa, pero tenía una tímida sonrisa en su rostro sonrojado y sus ojos brillaban de alguna emoción que no supe comprender.

Maniobré para salir del lugar en donde estaba aparcado el auto y me dirigí hacia Port Angeles, como ella lo había dicho. Un silencio algo incómodo nos envolvió a los dos. El auto estaba tan silencioso que creí que podía sentir el palpitar nervioso de mi corazón. Esto era extraño, otra vez sentía el mismo deja-vú que sentí cuando la vi en el bar-restaurante, sentí como mi corazón se aceleraba con tan solo mirarla a los ojos como cuando era un adolecente. Todo era igual que antes, eso estaba más que claro….

Faltaba solo media hora de viaje hasta la ciudad, y todavía no habíamos soltado ni siquiera una sola palabra. Apreté con fuerza el volante, hasta que mis nudillos quedaron blancos. Me sentía patético, se suponía que iba a hacer lo posible para que se enamorara de mi, y ahora estoy aquí, a su lado, yéndonos a cenar juntos, y no puedo ni siquiera seguir el plan que tenía en mente… ¡Soy un cobarde! No me voy a echar para atrás como antes, como en cada momento de nuestra adolescencia en la que me acobardé cuando quería decirle a Bella lo que sentía. Ya no más, estaba aquí por alguna razón y esa era lograr mi felicidad con Bella, con mi mejor amiga de la infancia…

-Edward…

La dulce voz de Bella cortó el hilo de mis pensamientos. La miré de reojo, tratando de no quitar la vista de la carretera por mucho tiempo. Ella me miraba sonrojada, pero sus ojos parecían tristes.

-¿Qué sucede Bella?- pregunté bajando un poco el límite de velocidad, para que no cometiera algún accidente.

Ella tragó pesadamente, juntó sus dedos y los observó nerviosa mientras se encogía en el asiento de copiloto.

-Me preguntaba si no habías extrañado a todos y a todo, cuando estabas en Chicago…

Sonreí con pesar.

-Claro que extrañé a todos, Bella. Nunca dejé de pensar en ellos...- como una bala recordé como cada día había querido volver a casa y ver otra vez a mi familia. Pedirles perdón por la estupidez que hice y pasar el resto de mi vida en el pueblito de Forks que adoraban mis padres, pero ese recuerdo estaba incompleto… Yo quería pasar el resto de mi vida en Forks con Bella a mi lado de la forma que quería, y amándola como se merecía, pero sabía que era imposible. Otro impedimento para volver a mi hogar…

-¿Me extrañaste a mi?- preguntó tan bajo, que parecía que se lo estuviera preguntando a ella misma, pero lo había escuchado perfectamente.

Ya habíamos llegado a la ciudad hace unos minutos, por lo que aparqué en una calle y la miré fijamente. Ella pareció nerviosa ante mi acción y se encogió aún más en el asiento de copiloto.

-¿Qué sucede Edward?- preguntó entrecortadamente.

Sin responderle, me acerqué a ella y la envolví, como pude, en mis brazos mientras enterraba mi rostro en sus sedosos cabellos para dejarme invadir por su dulce fragancia fresias que tanto me encantaban.

-Ed-ward…

-Claro que te extrañé, Bella, y mucho…- dije lentamente.

Ella se tensó entre mis brazos, y pude sentir el palpitar alocado de su corazón. Sentirlo, era una sensación agradable, era como una dulce melodía que relajaba cada parte de mi cuerpo.

Después de un largo tiempo de silencio, Bella contestó.

-¿Me escuchaste?- preguntó casi atemorizada.

Me alejé de ella, rompiendo aquel reconfortante abrazo, y la miré a los ojos mientras asentía lentamente, preocupado de que se enfadara conmigo. Pero me sorprendió que ella sonriera, y lo que no pude ignorar fue que una pequeña lágrima recorrió su sonrojada mejilla, una lágrima que intentó ocultar. Se acercó a mi y me rodeó con sus frágiles brazos, escondiendo el rostro en mi pecho.

-Yo también te extrañé, Edward…

Sonreí sin pensar, estaba tan feliz que podría gritar de emoción, pero también estaba atemorizado, porque Bella podía sentir con facilidad el palpitar alocado de mi corazón. Rezaba que ella no descubriera eso, sino de seguro me rechazaría como antes, para no herir mis sentimientos. Se alejó de mi y me sonrió tiernamente.

-Vamos a cenar…

-¿A dónde quieres ir?- pregunté curioso.

Bella se mostró pensativa durante unos segundos, luego me miró sonriente mientras sus ojos brillaban de alguna emoción que no supe comprender.

-¿Qué te parece si vamos a la Bella Italia? Allí era donde íbamos a almorzar cuando íbamos al Instituto….

Sin decir nada más, encendí el auto nuevamente y me dirigí hacia nuestro restaurante favorito.

Mientras buscaba el restaurante, hablaba con Bella. Me contó todo lo que hizo en mi ausencia, me dijo que había entrado a la universidad perfectamente y sin problemas, que estaba estudiando literatura en Port Angeles y que solo le faltaba un año para tener la licenciatura. Venía aquí, a la universidad, por las tardes y luego trabajaba en el bar-restaurante ocho horas seguidas en la noche. Me dijo que necesitaba ayudar a Charlie, él estaba ayudándola a pagar la universidad y como el padre de Bella estaba a punto de jubilarse, no podría cubrir gastos del hogar si seguía pagando la universidad de su hija, por lo que ella decidió ayudarlo a comprar comida y pagar facturas. Bella quería mucho a su padre, no cabía duda, tanto que el simple hecho de que él se preocupara por cosas como la falta de dinero y pagar cuentas, la hacía sentir como que no estaba cooperando en el hogar. A pesar de que ella viviera sola en un departamento rentado, seguía preocupándose por su padre y seguía visitando a Charlie en su vieja casa. A demás cenaba con él por las tardes, como cuando vivía con Charlie, antes de que ella se marchara a la universidad.

Comprendía a Bella perfectamente, pero no me agradaba la idea de se preocupara mucho por conseguir dinero, sobre todo cuando también tiene que preocuparse por terminar la universidad de la mejor manera. Sin embargo no dije nada, me quedé en silencio mientras escuchaba atentamente a mi mejor amiga. Sabía que no debía oponerme a lo que ella estaba haciendo, no me agradaba que ella trabajara duro muchas horas en la noche para conseguir un poco de dinero pero tenía que resignarme. Bella tenía que esforzarse en la universidad si quería la licenciatura. Quería ayudarla financieramente, pero estaba seguro de que se opondría, era inútil tan solo internar sacar el tema.

Sacudí la cabeza, alejando esa solución que sería nada agradable para Bella, y me concentré en encontrar por fin al restaurante favorito de nuestra adolescencia. Faltaba tan solo una calle para llegar allí, pero un rostro cruzó por mi mente mientras recordaba las palabras que había dicho Bella. Fruncí el seño, confundido de que no la hubiera nombrado.

Bella me miró confundida, pero no dijo nada. Aparqué el auto y nos bajamos de él en silencio. Sentía tanta curiosidad que no podía dejar de pensar en eso. Mi amiga no aguanto más, se paró frente a mi mientras me miraba con el seño fruncido, y con sus hermosos ojos chocolates cargados de curiosidad y frustración. No podía creer que se siguiera viendo igual de hermosa que antes, cuando se enojaba.

-Edward Cullen, ¿me vas a decir de una vez que está rondando por tu cabeza en éstos momentos?- dijo seriamente mientras colocaba sus manos en su cintura.

Sonreí con pesar mientras recordaba la reacción de Jasper al preguntarle sobre su madre, ¿le pasaría los mismo a Bella si le preguntaba sobre Reneé, sobre su madre? Sea como fuere, tenía que preguntárselo despacio, sin prisas. Rogaba porque ella no se pusiera triste.

Pasé una mano por mi desordenado cabello cobrizo, tratando de calmarme, el ponerme nervioso no ayudaría en nada, solo me pondría en evidencia y lo que menos quería en estos momentos era que Bella descubriera que lo que estaba a punto de preguntarle tal vez no sea de su agrado o que le recordara cosas difíciles del pasado. Tomé una gran bocanada de aire y fijé mis ojos en los suyos.

-¿Cómo está Reneé?- pregunté atropelladamente, pero en forma de un susurro leve.

Ella pareció confundida al principio, pero luego sonrió tristemente. Se abrazó a sí misma mientras observaba el suelo húmedo y frío, evitando completamente mi mirada cargada de curiosidad.

-Ella está bien, está de viaje con Phil en… algún lugar de California. Ambos están de vacaciones…- después de decir esto, me dio la espalda y caminó hasta el porche del restaurante donde íbamos a cenar, de forma apresurada, casi al trote.

Me preocupé al instante y corrí detrás de ella al recordar algo, el suelo estaba muy húmedo y resbaloso, ella podría tropezar y conociendo la torpeza innata de Bella, podría hacerse daño.

Todo pasó en cámara lenta, Bella intentó subir un escalón de la entrada y resbaló, podía ver como caía hacia atrás lentamente, su cabeza iba a golpearse con el duro suelo y lo peor era que no podía alcanzarla para evitar que cayera. Aumenté la distancia de mis zancadas, estaba a punto de tomarla entre mis brazos y mantenerle segura, pero lo que no esperaba era que otros brazos, no los míos, rodearan el frágil cuerpo de Bella, manteniéndola segura entre ellos.

Me erguí rápidamente y observé a aquel que tenía a mi mejor amiga entre sus brazos. Era un hombre, de mi edad, de cabello rubio y ojos extremadamente azules que me observaban con curiosidad y sorpresa. Fruncí el seño y clavé mi mirada en la mayor de mis preocupaciones, Bella. Estaba temblando ligeramente, tal vez por el susto, y tenía los ojos más abiertos de lo normal. No podía concentrarme, ni siquiera podía preguntarle si se encontraba bien, porque todo estaba rojo, ardía de celos, celos de que ese chico la rescatara antes que yo y de que aún la tuviera entre sus brazos. Mire a su "salvador inoportuno" con toda la furia que sentía. Él me observó confundido al principio, miró a Bella y luego la soltó rápidamente mientras me miraba a modo de disculpas.

Rodeé a Bella entre mis brazos protectoramente, sin pensarlo dos veces.

-Lo siento…- esa dulce y amable voz captó toda mi atención. Fije mis ojos en ella, Bella esquivaba mi mirada, al parecer, avergonzada.-. Todavía sigo siendo igual de torpe desde la secundaria…

-¿Bella?

Fijé mi vista en el chico rubio que aún estaba frente a nosotros dos, sorprendido de que la conociera. Él le estaba sonriendo a Bella mientras sus ojos azules brillaban de emoción. Ella observó confundida al muchacho mientras fruncía el seño.

-¿Te conozco…?- dijo ella en un susurró.

Él pareció triste durante un momento pero luego sonrió otra vez.

-No te acuerdas de mi, Bella, soy yo, Mike… Mike Newton… Íbamos juntos a la secundaria…

¿Mike? ¿Newton? El odioso chico que molestaba a mi mejor amiga en la secundaria, ¿el mismo? No puede ser verdad, ¿qué hacía él aquí? ¿Por qué nos teníamos que encontrar en el momento menos esperado, justo cuando podía estar a solas con Bella? Tenían razón, el mundo es pequeño y cada vez lo es más.

Bella sonrió mientras observaba a Mike.

-¡Mike! Hace tiempo que no te veía en Forks… ¿Cómo has estado?- preguntó sin dejar de sonreír.

Mike pasó una mano por su cabello rubio mientras sonreía.

-Bien… ¿Y tu?- preguntó con extremo interés.

-Muy bien… ¿Qué haces aquí en Port Angeles?- sonreí malignamente, Bella era muy curiosa y tal vez pondría en aprietos a Newton con sus interrogatorios, tarde o temprano, así, tal vez, nos libraríamos de él antes.

-Acababa de terminar de trabajar y había venido aquí a almorzar….- dijo él, como si estuviera alardeando.

Bella frunció el seño, confundida.

-¿De qué trabajas?

-Soy paramédico… novato. Pero es un buen trabajo, no me quejo, tal vez me asciendan dentro de poco, no pierdo las esperanzas… ¿y tú?

-Aún no trabajo… estoy estudiando literatura aquí en la universidad, me falta un año para terminar y conseguir la licenciatura…- dijo con cierto brillo de emoción en sus ojos chocolates.

-Me da gusto por ti…- le sonrió de una forma que para mi no pasó desapercibido, pero para Bella sí.

Sabía que hacía diez años que no volví a saber del fastidioso de Newton, pero él podía seguir teniendo esas oscuras y depravadas intenciones que tenía con mi mejor amiga en nuestra adolescencia. Y aunque no las tuviese, seguiría dudando de él. Algunas personas nunca cambian y tenía suficientes pruebas de varias personas de que eso es cierto.

Me acerqué aún más a Bella, para que se percatase de mi presencia, y funcionó. Frunció el seño ante mi proximidad con Bella y me observó de reojo, sin pasar desapercibido la furia que desprendían sus ojos azules, para luego mirarla con curiosidad.

-¿Es tu novio?- preguntó a Bella como si fuese una acusación.

Ella se ruborizó un poco ante la pregunta del estúpido de Newton y no pude evitar sonreír al ver ese hermoso rubor tiñendo sus suaves mejillas. Bajó la cabeza, avergonzada.

-No… Es mi amigo, ¿no lo recuerdas…? Es Edward…

A pesar de que no me agradó su respuesta, me sentí satisfecho con su acción anterior. Tal vez, dentro de poco tiempo, ella pudiera contestar "si" a la misma pregunta que le había hecho Mike. Esa idea hacía que mi corazón latiera alocadamente.

Él me observó, evaluando cada rasgo de mi persona, para luego sonreír con desprecio, desprecio que intentó ocultar.

-Hola Edward, no te había reconocido… ¿hace tiempo que no te veía? Desapareciste después del día de la graduación…- dijo elevando una de sus cejas.

Sonreí de la mejor manera que podía, aunque debo admitir que fue muy difícil.

-Así es…- dije asintiendo una sola vez, sin agregar nada más. Él no tenía porque saber algo de eso.

Jamás apartó la mirada de mí, y yo tampoco lo hice. Seguimos observándonos fríamente por unos cuantos minutos, los cuales me parecieron horas, hasta que el leve carraspeo de Bella nos trajo a la realidad.

-Nos vemos luego… Mike- dijo ella.

Mike apartó la mirada de mi y la fijó en Bella. La observó por unos segundos y luego se despidió con una "sexi" sonrisa. Observé como se alejaba lentamente por la oscura calle, con las manos en los bolsillos de su chaqueta, como si ya estuviéramos en pleno invierno, aunque faltara un mes para ello.

-Edward vamos adentro… tengo frío y hambre- dijo llamando mi atención mientras tiraba de la manga de mi chaqueta para que subiera las escaleras y entrara al restaurante, como si fuese una niña pequeña.

Me planté en el último escalón antes de entrar al restaurante, lo que la hizo girarse al ver que no me dejaba seguir arrastrando por ella. La miré seriamente mientras fruncía el seño. Bella me observó inocentemente mientras sonreía.

-Me debes una explicación…- dije sin ninguna emoción-. Casi te haces daño por caminar muy deprisa en un suelo completamente húmedo y resbaladizo….

Suspiró pesadamente.

-Lo siento, no veo a Reneé desde hace más de cinco años, se la pasa con Phil en viajes por el mundo cuando tiene la oportunidad… Desde esa vez en la que le pedí un poco de dinero para que ayudase a Charlie con la universidad, se quedó en silencio y me colgó el teléfono, por eso ahora, cada vez que puede viaja con él. Está buscando formas para evitarme, como la egoísta que es. No puede ayudar a Charlie, pero si puede viajar a cualquier parte del mundo con Phil…

La miré tristemente. Volvió a abrazarse a así misma mientras sollozaba. Secó sus lágrimas con sus manos de forma apresurada. La envolví en mis brazos, tratando de consolarla. Escondió su rostro en mi pecho mientras me rodeaba con sus frágiles brazos.

-Perdóname por preguntarte… No debí haberlo hecho… Fue descortés- dije con pesar mientras acariciaba su cabello azabache.

Alejó su rostro de mi pecho para observarme con una sonrisa tierna en sus labios.

-Esta bien… Vamos a cenar y olvidémonos de esto…

Sonreí mientras secaba las lágrimas que aún se encontraban en sus mejillas.

-De acuerdo, si me prometes no alejarte de mi mientras haya un suelo resbaladizo y frío en el que puedas accidentarte…- dije tratando de que sonara como un regaño, pero sin poder lograrlo.

Me abrazó con un solo brazo, sin dejar de sonreír.

-Prometido, papá

La rodeé con mi brazo mientras besaba su coronilla. Con una boba sonrisa en mi rostro, entramos al restaurante a cenar. No podía desear estar en otro lugar en el que me sintiera tan bien como aquí, en donde había tantos recuerdos de mi y Bella…

Me sentía completo, ahora más que nunca…

Hola a todos/as!!!!

Lamento la tardanza, en serio, pero estoy feliz :) tantos días de sacrificio, enterrada entre libros, estudiando para los exámenes… dieron sus frutos… Aprobé calculo e historia!!! Solo falta biología :( Pero con calculo me conformo, es muy complicado para mí, por lo que es un logro jajajja…

En fin… Les gustó el cap??? Díganlo pliis!!! Acepto quejas, pedidos, insultos, lo que sea… Saben que quiero leer sus opiniones :)

Besoos y hasta el próximo cap!!!

Flo-vampireslayer.