Disclaimer: La historia no me pertenece, es un AU creaada por un amigo al cual pertenecen algunos personajes, y los demas son de SM.
La primera mirada:
Era otra neófita, sin duda. Era pequeña, debía tener quince años como mucho, pero su cara mostraba tal rictus de sed y miedo que resultaba irreconocible. Sus ojos relucían un color rojo brillante, y supuse que estaba al límite de su autocontrol. Todos sus instintos la empujaban a morder y despedazar, pero se estaba reprimiendo.
-Ven, pequeña. Reagruparemos a nuestra familia en un momento, y luego te haremos algunas preguntas. Si respondes con honestidad, no tendrás nada que temer.
- ¿Qué ha ocurrido aquí?- pregunté con mi habitual curiosidad. La neófita me intrigaba. No podía quitarle los ojos de encima.
- Es muy... singular. Se ha rendido- Esme parecía preocupada por la pequeña, haciendo gala de su empatía casi sin límites.- No creemos que sea necesario matarla, sólo tiene unos pocos meses.
- Por supuesto que hay que matarla- intercedió Jasper.- Debemos acabar con ella: es la ley.
A partir de entonces algo se hizo muy claro para mí. No quería permitir que la pequeña desapareciera. Todos mis principios de defensa de la vida me impulsaban a hacerlo. La neófita, además, me recordaba a mí cuando era como ella y fui usado como una arma, un objeto. Había tenido la inigualable oportunidad de crecer y quería permitirle compartir mi suerte.
- No creo que sea imprescindible. Podemos educarla, no quebrantaremos ninguna ley.
La neófita me miró con agradecimiento.
- ¿Cómo te llamas?- Preguntó Carlisle.
- Bree.- Por su tono de voz, era evidente que estaba conmocionada, pero me pareció que no era por el combate en sí, era por otra causa que no logré dilucidar.
- Veo que no entiendes la gravedad de la situación.- Jasper hablaba con voz muy tensa- La ley que de la que hablas con tanta indulgencia está viniendo hacia aquí ahora mismo.
Ese momento, lo reconozco, fue uno de los más aterradores de mi vida.
- ¿Cómo lo sabéis?- Mis nervios eran patentes: entre los vampiros europeos el temor hacia los Vulturis era mucho mayor que el que sentían los de otros lugares: la razón era que los Vulturis no tenían reparos en actuar despiadadamente en lo que consideraban su territorio.
- Alice.- Respondió Carlisle.
Entendí que lo sabían gracias al talento de Alice para ver el futuro, así que fui de un salto hasta ella.
- Dame la mano- supliqué. Además de ser un espejo, también podía "absorber" un poder, pese a que nunca poseía de más de un talento a la vez. No se lo había contado a los Cullen por la ausencia de razones o tiempo.
Ella, aunque dubitativa, me hizo caso. Una fina capa áurea abandonó su cuerpo y vino hacia mí, confiriéndome su poder. De pronto empecé a tener fogonazos, imágenes de cosas que todavía no habían ocurrido. Eran efímeras y breves, pero su trascendencia era tal que se gravaban incandescentes en mi mente. Me desconcentré totalmente al ver a Demetri (conocía bien a ese gorila de los Vulturis) aplastando la cabeza de Bree y descuartizándola bajo la impotente mirada de los Cullen. También pareció que la imagen que estaba viendo se desvanecía. Perdí la concentración.
- ¿Por qué desaparece?- grité, nervioso.
Los Cullen me miraron extrañados. Alice, no obstante, debía entenderme:
- Las decisiones que estás tomando lo han destrozado, ahora es voluble y depende de tus planes... pero es extraño.- Frunció el ceño.
- ¿Qué ocurre?- Preguntó Jasper, evidentemente había venido tras de mí.
- Su rumbo y el de la neófita se alejan del nuestro. Las decisiones que tomen no afectarán a ningún Cullen... ni a Bella, claro.
- ¿Los Vulturis vienen hacia aquí?- Johan mostraba una cara aterrorizada que sólo podía compararse a la de la pequeña Bree.
No fue necesario que le respondiéramos. De todos modos ya lo había oído.
- Giovanni, debemos irnos. Ahora.- Se giró hacia los Cullen y añadió una disculpa:- lo siento, pero no puedo enfrentarme a esos... demonios. Contra neófitos, si queréis, pero no contra los Vulturis.
Carlisle asintió lúgubremente:
- De acuerdo, pero no habléis jamás de... nuestros aliados. Podrían provocar recelos contra nosotros por parte de los vampiros. I jamás caigas en manos de Aro.
- Ése era mi plan- Johan estaba aún más sombrío que de costumbre.- Vamos, Giovanni.
- No... no creo que pueda- respondí para mi propio asombro.
Él iba a replicar, pero vio cómo miraba a Bree, cómo de golpe se había convertida en mi objetivo y meta. Iba a replicar, pero supongo que no sabía qué decir.
En ese preciso momento, entró en el claro el miembro restante de la familia, ese Edward, y tras él...
Tuve que taparme la nariz como acto reflejo, pero su olor había llegado hasta mí y Johan. Tuve que refrenar mis impulsos de matarla, pero me requirió más fuerza de la que pensaba. Bree, por desgracia, no había ejercitado su voluntad y sus instintos de caza de sobrepusieron. Jasper fue quien la detuvo, estampándola violentamente contra el suelo de nuevo.
- ¿Cómo podéis resistirlo?- La neófita debía sentir un dolor y ansiedad terribles- La quiero.
Los otros Cullen parecían preocupados por nosotros tres, pero yo y Johan alzamos la mano indicando que no había peligro. Destapé los orificios de nuevo, y la abrasadora aroma volvió, pero era capaz de resistirla más fácilmente.
- Giovanni...- Johan no parecía tenerlo tan fácil como yo.- No lo entiendo, pero es tu cuello, no el mío. Espero que nos volvamos a ver.- Y, dirigiéndose al resto de la familia, se despidió:- espero volver a veros... algún día.
Y, tras dirigirme una última mirada incrédula, se marchó. Ja, amistad para siempre; pensé. La eternidad ha sido más corta de lo que creía.
Justo cuando iba a decir algo, empecé a sentir los pensamientos del chico pelirrojo. Ah, ese era el famoso leedor de mentes. Y... pareja de la humana. Dentro de su mente sentí la profundidad y la fuerza que tenía su amor, cómo su deseo de la sangre de... Bella (ah, así que se llamaba Isabella) le causaba dolor, cómo había sacrificado todo cuanto fuera posible para estar con ella... Rectifico: como ambos habían sacrificado más de lo que era humana o vampíricamente posible para estar juntos...
Justo en ese momento, el flujo se interrumpió. Edward parecía algo enfadado.
- Es algo inconsciente- dije para disculparme.
- Ya lo sé- respondió él con un matiz furioso.- Pero... no lo esperaba, eso es todo.
Vi cómo sus ojos se desviaban un momento hacia Bree, y supuse que lo había pensado a la vez que leía su mente. Eso me recordó que la neófita aún estaba en una situación complicada y corrí a ayudarla. Jasper la sujetaba con fuerza,y sus impulsos seguían siendo demasiado fuertes.
- Tranquila, tranquila...- Debo añadir que la chica había logrado levantarse pese a la fuerza de Jasper (y a la suya propia), y que su rictus de dolor era mayor.- Piensa en otra cosa, ¿me oyes?- No sabía cómo calmarla, así que lancé una mirada suplicante a Edward.
Él, gracias a los dioses, me entendió y le habló a la neófita:
- Riley y Victoria están muertos.- Bree se paró de golpe, y abrió mucho los ojos de color carmesí.- Diego ha sido vengado.
Pasaron dos largos segundos de indecisión.
- Gracias- esa fue la escueta respuesta de Bree. Pero lo dijo por Edward, por mí, y por los Cullen.
Volvía a tenerse un poco controlada, aunque Jasper no parecía en absoluto que confiara en ella. Ése vampiro parecía disfrutar estando nervioso, creo yo.
- ¡Carlisle, sólo quedan diez minutos!- Alice estaba preocupada. Bien visto, todos estábamos preocupados, así que debía ser indiferente.
Edward se fue para hablar con nuestros aliados. En ése momento constaté la gravedad de la situación: mi holgada existencia acababa de verse perturbada por un afán protector hacia una neófita sedienta de sangre a la que hacía poco ni conocía y que probablemente moriría en diez minutos si yo no hacía algo, algo espectacularmente temerario.
Pero nada de eso era un problema, en realidad.
El problema era que no tenía absolutamente ninguna idea de qué podía hacer.
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