-(No soporto esas palabras retumbando en mi cabeza, pero es una oportunidad de salir de este horrible castillo, énfasis en horrible, horrible castillo) –pensaba Discord, -Confía en mi!, Celestia, yo, Discord!, no permitiré que nadie cree caos y confusión en un pueblo inocente… (salvo yo)… tranquila!, no tardo.

Y estirándose, tronando los dedos y por ultimo chasqueándolos, se transportó a las afueras del Imperio de Cristal.

-¡Vaya! Que lugar tan exquisito, pero… puntiagudo. Creo que ya recibió casi suficiente caos, veamos que delicias podemos encontrar, ¿pero por donde voy?

Caminando por una ruta con huellas marcadas, creyó que seria un camino común, pero su tranquila travesía se vería perturbada al ver un poni tirado en el suelo, con la crin arrancada, con muchos arañazos y rodeado por un lago de sangre. Él no supo que pensar y su mente se quedo totalmente en blanco, quiso hacer algo, averiguar si estaba vivo abriendo su parpado, pero solo tenía la pupila muy gris sin ningún brillo, ni siquiera el del sol, o el de la alegría de cristal. Observó su Cutie Mark, era irreconocible, parecía una bandera de muchos tonos de gris, de inmediato recordó la lucha contra las Mane6 y sus formas corrompidas.

-(Esto no es algo similar, yo no he buscado matar ponis para mi beneficio, yo solo… quería… divertirme… causando caos a expensas de los demás… y su sufrimiento… ¡no!, esto no es para nada algo como lo que yo hice, voy a hacer pagar a quien hizo esto y te demostraré Celestia, que soy alguien en quien confiar, y les mostraré a todos… la belleza del caos como nunca la han visto).

Un chasqueo mas, lo llevo al centro de la ciudad.

-¿Fuiste tú? ¿o tú? ¿acaso tú? –y llevándose por la ira y el coraje, levantaba a cualquier poni cristal que se le topase, olvidando que la princesa ya había indicado a los culpables.

-¡DISCORD, deja a mi gente en paz, no tienen nada que ver aquí! –dijo Shining Armor desde su balcón.

-¿O si? Oh, creí que un guerrero y enardecido príncipe y una sabia princesa, informarían a su imperio de cada hecho que suscitase, pues déjame ser el vocero de esta… ¿como lo digo?, turbante noticia.

-Entra aquí, tengo mucho que explicarte. (porque al parecer Cadence no lo hizo bien) –pensó – ¡Guardias, abran las puertas! –ordenó y fue obedecido a la inmediatez.

-Nah! –suspiró Discord, y con un chasqueo apareció frente a Shining Armor. –¿Sabes? Yo creo que las puertas son para tontos.

-Discord, mi gente no es la culpable, fueron esos caninos que buscan los cristales…

-Perros diamante, si, ya estoy enterado –dijo calmado, interrumpiendo al príncipe.

-¿Y si lo sabias? ¡¿Qué hacías gritándole a los ponis?!

-Buscaba evidencia, Einstein. –dijo ocultando su error –Cualquiera podría saber quién asesinó a ese potro.

-¿Qué?... ¿asesinó? –se mostró confundido.

-Eres menos listo de lo que creí. No me hagas perder mi tiempo, hazme hallar a esos perros lo mas rápido que un unicornio puede hacerlo. Vamos, no tengo todo el día.

-Mis hombres me informaron de unos cuadrúpedos peludos que estaban dirigiéndose al ocaso, no hay nada que hallar allí, salvo los cristales que rodean la ciudad, pero ese punto en específico no es nada importante.

-A menos…

-¿A menos qué?

-A menos que ellos sepan algo que nosotros no.

-Parecería poco probable, pero… oh no… ¡El rey Sombra!

-¿Quién?

-El rey Sombra, fue un antiguo gobernante del Imperio. Cadence, Twilight, sus amigas y todos los ponis cristal lo detuvieron gracias al Corazón de Cristal hace muchos meses, es poco probable que pueda regresar, pero no puedo arriesgarme a que mi pueblo vuelva a caer en la tristeza y confusión, como príncipe ofreceré mi seguridad para proteger la de mi pueblo. Discord, necesito que nos transportes hacia el lugar que te dije.

-En seguida, pero no me hables como si fueras de mayor rango, yo cree toda Equestria a mi belleza y contemplación.

-Ya veo de que me hablas.

Rover y Fido, estaban cada vez mas cerca de los limites de la ciudad, cuestionándose en cada paso si realmente el viaje estaba valiendo la pena, o si su travesía realmente los llevaría a un lugar en concreto. Llegaron a uno de los cristales gigantes, que ya habían visto muy lejos desde un risco. Formaba un radio a modo de callejón sin salida. Esta zona en particular tenía un tono lila más oscuro que aquellos cercanos a ese. Y una especie de eco, que parecía decir "CRISTALES" no paraba de oírse. Rover logro notar un gran cuerno rojo, cercano a los cristales.

-¡Por fin, GEMAS! ¡Mis preciosas, preciosas gemas! –exclamó de manera avariciosa Rover.

-Te dije que este camino seria, yo debí ser el guía y el líder desde el principio. –le reprochó.

En ese instante, Discord y Shining Armor se aproximan. El dios del caos, con un chasqueo, creó un camuflaje de cristal para ambos, anduvieron como fantasmas observando la discusión de los perros.

-¡¿A que te refieres con eso?! Te crees mejor que yo, pero olvidas quién dejó morir a Spot. Quien decidió que nos quedásemos ahí, que todas las cosas se solucionarían si nos manteníamos como siempre, pero no te diste cuenta de nada. Fuiste un mediocre y nuestro hermano pagó el precio. No podía correr el riesgo de terminar como él, que suerte que eres fácil de engañar. Ahora agradece a esa poni y a mí que pudimos hallar estos cristales.

De inmediato, que los perros empezaron a rasgar el cristal, Discord apareció frente a Rover, lo alzó del collar, liberó una furia ciega contra él. Lo lanzó contra el muro de cristales, rompiéndolo en el acto, repitiendo esto muchas veces, dejando prácticamente llano el lugar, sin cristales que romper.

-¡Basta, basta! ¡Detente ahora mismo! –gritó Fido, en señal obvia que no quería ver así a su hermano.

-Oh!, compasión, ya veo que sucede aquí. ¿Sabes? Tú no deberías estar haciendo esto, recuerda quién es el que realmente provocó todo –Discord puso su uña de gallo en la frente del canino y le hizo recordar muchos sucesos – ¿No recuerdas cada discusión, cada pleito con tu "hermano"? ¿Por qué tendrías que ayudarlo? Él no ha hecho nada por ti. ¿O sí?

-Él… es mi familia, la única familia que me queda. La sangre es más espesa que el agua.

-Ah!, claro, ya recuerdo, sangre, ese líquido que fluye y nos da vida, claro, sangre. No creo que tu hermano haya mostrado piedad al asesinar a ese poni. –hablando mucho más serio –Yo vi claramente esa sangre, ese poni no merecía morir, pero veo que tú no le ves significado a eso. Tú crees que la vida es algo que va y viene. Pues no creo que tu vida valga más que la de ese poni.

Discord, maléficamente chasqueo los dedos y unos cristales empezaron a crecer debajo del perro, lo hacían lentamente mientras el draconequs reía.

-¡Discord, no tienes que llegar a esto, él no es culpable de nada! –interrumpió el príncipe.

-…bien…-hablando con lamento –pero tu hermano no correrá la misma suerte.

Algo como una espada se clavó en la pierna de Discord, en seguida gritó de dolor. Dándose vuelta, noto que el otro can había tomado un cuerno rojo como su arma. Shining Armor y Fido quedaron pasmados con el suceso. De inmediato el unicornio le propino una patada en la cara al maleante, dejándolo inconsciente. El dios del caos se acercó, y con un chasqueo arreglo todo el muro de cristales y cambió de lugar a ambos perros.

-¿Estás bien? –preguntó el príncipe.

-Claro, soy un dios, estas cosas son como piquetes de abeja para mí.

-Pero… estás cojeando.

-No es nada, te digo.

Rover ahora atrapado en cristales pedía a gritos su libertad. Vió acercarse un dedo de león hacia su frente y se aterró, al tocarlo sus ojos generaron espirales dentro de sí.

-Tus pensamientos te hacen igual o diferente. Cambiar tu ideología, es cambiar tu propia mente.

-¿Qué significa exactamente eso? –cuestionó el otro perro.

-Nada y todo en realidad, pero espero que ahora te puedas llevar mejor con tu hermano. Ahora los regresaré a donde pertenecen.

-¡NO! Espero eso es por lo que…-y fue esfumado junto a su hermano.

-¿Supongo que es misión cumplida, verdad?

-Fueron órdenes de la misma princesa Celestia. ¿Cómo crees que podríamos desobedecerla? –mencionó en tono burlón.