Celestia y Luna esperaban en el castillo de Canterlot.
-Aún creo que fue mala idea haberle otorgado esa libertad tan rápido, hermana. –se cuestionaba Luna.
-Por esa razón esta es una prueba. Tal vez demasiado sencilla pero me agradaría verificar que Discord tiene ánimo por cambiar. No pienses que eres la única que duda, Luna.
-¿Estas dudando también?
-He tenido miles de alumnos que requerían confianza para progresar. Varios fracasaron, pero muchos respondieron a mi voto de confianza, puedes confiar en alguien sin esperar que algo malo vaya a suscitarse, eso es la esperanza. Sólo los amigos son aquellos que no fallarán a tu confianza y te mostraran su mejor lado, y decidir creer en ese hecho puede marcar una diferencia para ti y para tu nuevo amigo.
-No me habías contado eso hasta ahora, será que aún no confías en mí –dijo burlona y seria a la vez.
-Tú nunca fallaste a mi confianza. Yo tuve desde un principio confianza plena en ti. Incluso durante ese incidente.
-Sí, Nightmare Moon, no es fácil olvidarlo, como pude ser tan tonta y dejarme cegar. ¿eso no te hizo dudar de mí?
-No de ti, porque no eras tú, era Nightmare. Fueron tus emociones negativas las que la crearon. Por suerte, tú nunca te perdiste y no dejaste de ser la hermana que tanto quiero. Pero aún debes recordar tu pasado, no para pensar en lo mal que puedes hacer las cosas, sino en la forma como puedes superarlas.
-Y no dejar que nada sea más fuerte que yo, ni siquiera mis problemas, mis emociones o Nightmare. Debo mantenerme siempre caminando hacia adelante. –interrumpió a su hermana.
-No sabía que conocieses el resto de la frase.
-Estuve leyendo últimamente.
Luna y Celestia se sonrieron mutuamente y quedaron viendo al vidrial, observando la hermosa vista de Poniville a lo lejos. Un guardia real vino a trote veloz y quitándose el casco de la cabeza, le dio a conocer a las princesas que Discord y Shining Armor se encontraban en la puerta del palacio.
Abriendo las puertas, el príncipe se acercó solo, hasta Celestia, quien se preguntaba la ubicación del draconequs. De repente, éste apareció abrazándolas a ambas con una sonrisa, con unas gafas de sol y una sombrilla equilibrada de cabeza sobre su frente.
-¿Hace mucho calor aquí o soy yo?
-Me preguntaba porque desapareciste en medio de las escaleras. –dijo el unicornio.
-Te dije que las puertas son para tontos. –afirmo bajando las gafas y soltando una risa.
-Espero el informe de tu misión. –aclaró seriamente Celestia.
Hizo un chasqueo, se esfumó y una carta frente a las princesas apareció.
-Querida princesa Celestia –era escrito por un pequeño Discord en la carta, al mismo tiempo que lo leía –me complace informar que la misión encomendada a mi persona, fue satisfactoriamente completada. Con amor, Tualaij esparcol, único y grandioso Discord.
-Shining Armor, ¿es este informe real? –preguntó dudosa la princesa.
-Sí, princesa, aunque dudé de su lealtad a usted, sus actos me inspiraron la confianza suficiente, es un soldado digno, le confiaría mi propia vida.
Las alicornios y el draconequs se asombraron por las palabras del príncipe.
-Eh…gracias, Shiny, ¿puedo llamarte así, verdad?, creo que tengo algo para poder darte.
Fue hacia la habitación de Luna, hizo un desorden, y salió con una pequeña figura de si mismo sosteniendo un más pequeño foco.
-Aquí tienes.
-Gracias, significa realmente mucho.
-Sí, no digo lo mismo por mis cosas –dijo Luna.
-Eh… deja que te acompañe a la salida Shiny. –lo abrazó de un hombro y lo acompañó caminando.
-No falló al voto de confianza, supongo que ahora puede ser tu amigo. –menciono Celestia viendo alejarse a ambos.
-Claro, en cuanto él arregle mi habitación. –Luna observaba el desorden que había generado, que llegaba hasta el salón principal. –Por cierto, ¿no notaste que estaba cojeando un poco?
-Ha de ser un efecto secundario, tal vez, tanta magia le afecta en algo.
-No lo creo, lo hubiésemos notado antes. Debemos averiguar qué le sucede.
-Ha tenido pocas oportunidades para usar su magia últimamente, es lógico suponer…
-¿Quién habla de mí? –sorprendió el dios del caos.
-Nos preguntábamos porqué cojeabas.
-¿Cojear? ¿Cómo? ¿No me viste bien? Estaba volando, pero descuida, mi vuelo ondulante puede generar confusión, sobre todo en…
-Es en serio, Discord –agregó de manera seria Celesta –tienes una herida muy grande ahí, y tu pie de lagarto se ha vuelta más negra.
-No es nada princesa, he leído las historias góticas de Luna, ¿no crees que el negro me va bien?
-¡Deja de burlarte, dinos que ha pasado!
-(Ya que no había remedio) –pensó –Tuvimos un pequeño problema con ese pulgoso antes de mandarlo a casa, él me clavó un cuerno en mi pierna cuando me distraje.
-¿Cómo era ese cuerno?
-Como de demonio, muy rojo. Obviamente solo sentí un piquete, pero les aseguro que ya estoy mucho mejor.
-No lo creo, vamos a tomar una muestra de tu sangre. Luna, te encargo esto: descubre que es lo que está pasando en realidad, busca una cura e infórmame todo a cada momento. Yo tengo que ir a Poniville y hablar con Twilight sobre este asunto.
-Claro, hermana.
Celestia se alejó volando en su carroza real.
-¿Ya te dije que odio las inyecciones? –advirtió Discord.
-No será una inyección, será una muestra de sangre.
-Es muy similar, además no la necesito. Puedo generar un tubo de ensayo con mi preciado fluido en un dash. –así lo hizo el draconequs.
-Necesito sangre específicamente de tu pierna infectada.
-De acuerdo, solo necesito ponerme guantes, una bata, una cinta para evitar el sudor, un caleidoscopio o alg… ¡AY! Esho me dolió –se quejó como si fuese un bebe.
-Listo, hubieses podido generar otro con tu magia, y ¿tú para que necesitabas un caleidoscopio?
-No lo sé, debiste avisarme, y ¿Qué pasó con mi sangre?
-Necesito mi equipo para analizarlo.
-Permíteme –chasqueó, hizo aparecer el laboratorio del cuarto de Luna y generó trajes de doctor para ambos.
-Ahora que tenemos dos muestras será más fácil saber que tanto es el cambio que se dio. Tu sangre es algo… rara, así que me tomara más tiempo analizarla. –Luna se mostraba confusa con la textura de la sangre negra –Parece que tus células están tomando una apariencia romboide. Creo que necesito un tiempo a solas… para analizar esto… tú podrías…em, estorbarme.
-No tienes que decirlo dos veces –y de inmediato desapareció del laboratorio.
Luna quedaba cada vez más asombrada comparando los dos tubos de ensayo. El contraste era increíble, no parecía la sangre de una sola criatura. Revisó y comparó las muestras por varias horas, tomando apuntes a cada instante. Cuando se dio cuenta, ambas quedaron completamente iguales. Recordaba claramente que una era roja carmesí, pero ahora compartía todo con la otra: su color era verde casi negro, como el veneno de serpiente; tenía una textura en puntas y brillante. "(¿Qué tal si esto también…?)" De inmediato, la princesa corrió hacia Discord.
Cuando se asomó a la ventana, no vio nada que no estuviese en llamas o cubierto con nubes de tormenta, sus guardias reales estaban caídos, ella se apresuró a socorrerlos. Bajando las escaleras y cruzando el salón, todo estaba desplomándose. Una baldosa la hizo resbalar y el piso cayó junto con ella. Vio cómo se destrozó el suelo mientras se ponía a salvo gracias a sus alas.
Sabía que si no se daba prisa, las cosas podían llegar a márgenes incontrolables. Su prioridad eran los guardias, llegó satisfactoriamente a la entrada del castillo. Sus fieles pegasos no mostraban nada extraño, tenía frente a ella la vista de todo Canterlot, como una ciudad asediada por toda clase de tempestades. Tuvo una triste caminata a través de allí, a modo de encontrar algún poni, no muy lejos de allí, una figura salía de entre las llamas. Su cuerpo de nutria con muchas marcas de haberse quemado, sus manos con muchas heridas y sus piernas y cola aun en estado de envenenamiento y tornadas negras casi completamente.
-¡Princesa Luna! ¡Auxilio! –suspiro el caótico ser quedando desmayado en el acto.
Luna sin pensarlo, alzo a Discord en su espada y voló hacia las ruinas del castillo. Sorpresivamente Celestia ya se encontraba allí.
-¡¿Qué haces ayudando al enemigo?! –exclamó la blanca alicornio.
-¿Cuál enemigo? Discord no ha hecho nada, él se encuentra herido y necesita nuestro auxilio.
-No seas tan confiada, hermana. No conozco a otra criatura capaz de liberar tal caos tan rápidamente.
-Es claro que todo apunta a que fue él, ahora quiero saber como sería tan tonto de lastimarse a el mismo.
Celestia reviso al draconequs, tenía varias heridas abiertas y sangrantes en todo su cuerpo. Toco una sin ningún cuidado, lo que lo hizo despertar.
-¡No, aléjate! –despertó sorpresivamente dando un par de patadas.
-¿Te das cuenta de lo que has hecho? –Celestia buscaba respuestas.
-¿Qué? ¿De qué hablas?
-No trates de evadir esto, Discord. Ahora dime que has hecho.
-No seas tan amargada, a veces mi caos se sale de control, no fue nada intencional. –dijo aún cansado.
-Es decir que, ¿fuiste tú? –se mostraba sorprendida Luna.
-Les dije que no fue intencional, se me escapó de las manos y me lastimé un poco. Para su suerte, puse a todos los ponis a salvo. Sobre la ciudad, sólo es cuestión de un poco de magia.
-Es cierto, pero esa ya no será tu tarea. No me arriesgaré a que generes más destrucción. –Celestia le aplicó un hechizo de sueño, y ella misma se vio un poco aturdida cuando su magia lo tocó. – ¡Rápido Luna, ayúdame a arreglar todo este desastre!
Juntas crearon una onda de magia, ésta poco a poco reconstruyó cada edificio, apagó cada llama y detuvo la destrucción.
-No puedo creer que él lo haya hecho –suspiro triste Luna –dijiste que un voto de confianza permitiría mostrarse él mismo, tal como es. Si es cierto que Discord generó todo esto, será mejor no confiar en él, deberíamos desterrarlo, tal vez al bosque Everfree o a una celda, o una celda en medio del bosque, o mejor enviarlo a la Luna. No, sería muy fácil para él escapar, tenemos que volver a aprisionarlo en… ¿me estas escuchando, hermana?
Celestia había quedado viendo a la ciudad. Recordando esa mañana, donde todo estaba en paz, todo tranquilo, ni una señal de que algo tan grave como un caos inmediato estaría destinado para pasar ese mismo día en la bella y pacifica ciudad de Canterlot. En unos pocos minutos, su ciudad había sido envuelta en destrucción y cenizas. La princesa estaba en shock, no podía creer que algo tan hermoso llego a caer en tal asedio después de tantos años.
-¿Celestia? ¿Estás bien?
-Has pensado que sucedería si no habríamos llegado a tiempo.
-Pero lo hicimos y Discord dijo que los ciudadanos están a salvo.
-No me refiero a este incidente. No puedo creer que había olvidado el sufrimiento de los ponis tantos años.
-Eso fue hace mucho tiempo.
-Exacto, no puedo creer que estuve a punto de volver a confiar en ese tirano. Acaso no nos acaba de demostrar que puede volver a crear esa misma situación que había atormentado a tantos ponis. No voy a permitirlo, Discord tiene una sed de tortura por naturaleza, puede que pueda contenerla por unos momentos pero tarde o temprano buscara el augurio y el temor de los ponis. El poder corrompe a cualquier ser, que él se quede aquí seria darle la ventaja y todas las facilidades para retomarlo. Luna, tenemos que… ¿Luna?
La alicornio había estado hablando con ella misma por un rato, la sala aún vacía y con muchos cristales rotos la veía desolada. Discord también había desaparecido. Ella no comprendía que estaba pasando, y galopó hacia la azotea. El salón poco a poco comenzó a oscurecerse. Estaba totalmente en pánico pero tenía claro que llegar al exterior era su única opción. Un paso de la princesa generó una onda negra que se extendió varias veces sin parar. Se encontraba en una habitación totalmente negra, no había ni una pizca de luz salvo la que su propio cuerpo emanaba. A lo lejos, vio acercársele una figura extraña, sin duda era Discord. Que se le acercaba con las heridas abiertas y sangrantes y con los ojos cerrados.
-¡TU! Debí haberlo supuesto. No sé qué tengas en mente, pero quiero que pares en este instante.
-Ayúdame, ayúdame princesa. ¡Ayúdame! –dijo jadeante el ensangrentado Discord.
Cuando se le acercó lo suficiente, ella pudo notar que su infección llegaba hasta sus alas. Esto la sorprendió aún más. Entonces, una onda de energía negativa rodeo todo su cuerpo. El caótico ser abrió sus ojos, claramente no eran los suyos. Estos estaban con un aura negra y eran verdes. Las pupilas de Discord se volvieron color sangre y como de vampiro, su gran diente estaba generando veneno. Sus cejas y barba tomaron un tono más gris y todo su cuerpo era negro. Sus diferentes miembros, su crin, sus alas así como sus cuernos tomaron una apariencia más sombría. Entonces el mismo se admiraba las manos. Sus garras estaban más afiladas, sus escamas tenían un particular brillo, su piel era negra y cada herida se convirtió rápidamente en una horrible cicatriz.
-Mmmmhh, este cuerpo es… impresionante.
-¿Qué has hecho? … ¡DISCORD CONTESTAME!
-¿Cómo osas dirigirte a mí de esa forma? No creas que he olvidado quien eres. Tus estúpidos siervos tal vez me detuvieron. –gritaba Discord con una voz mucho mas maligna –Pero como ves he regresado y este… Discord del que me hablas, es un problema duro de tratar. Estuve un buen tiempo tratando de controlarlo desde que mi esencia llegó a su cuerpo.
-¿Rey… rey Sombra? –a este punto el salón había vuelto a la normalidad.
