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Disclaimer: Los personajes y situaciones por todos conocidos no me pertenecen ni obtengo lucro alguno de ellos, es más pierdo mi café y mi tiempo en escribir.
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Capítulo 4:
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"ATRAPASUEÑOS"
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─Así… con suavidad, venga, aflójalo pequeña ─Juhannagou alargaba la mano demandando su premio, la apenas adolescente le acercaba con inconsciencia el botín.
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La chica no alcanzaba a comprender lo delicado de la situación. Juahannagou le regaló una sonrisa ladeada, la jovencita de bucles rojos parpadeó mirándole fijamente ladeando al unísono la cabeza, los visitantes no le parecían intimidantes, eran jóvenes y atractivos, especialmente el moreno con aquella voz hermosa de cadencia suave... en cambio los agudos gritos de su madre comenzaban a inquietarla acompañados de los espavientos de su padre ambos arremolinados como gallinas asustadas.
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La ronca voz de Thomas K. amenazando en voz alta con `descerrajarle un tiro en el trasero si no se largaba de allí ´ no era extraña, a su padre le gustaba repetir las frases de las películas de acción mientras practicaba su puntería con latas, cacharros e incluso sandías, rasgando a disparos el envolvente silencio del bosque seguido de su habitual retahíla de amenazas a lo `Harry el Sucio´, unas risas, silencio enmarcado por el sonido al amartillar su arma, no le preocupó en exceso...
Decía que así se `sentía vivo´.
Su madre, Sasa, miraba la teleserie viviéndola a su vez imitando a la sobreactuada primera actriz y propiciando el anhelado desenlace con grititos, y ánimos.
Ángela, ese era el nombre que su madre decidió en parte por su sonoridad y por llamarse así la protagonista de su serie favoritas durante su embarazo, estaba terminando de forrar su carpeta con las fotos del penúltimo chico del mes de la revista que cada semana compraba, en el suelo todavía desperdigadas las muñecas, todavía no acababa de decidirse por ver las películas de aquellos chicos `taaan guapos´ o recrearlas con ellas… mientras seguía soñando con `esos chicos tan guapos y tiernos´ que solo veía en las revistas.
` ¿De verdad existían chicos así?´
Dejó escapar un suspiro frunciendo los labios en un mohín copiado de la `it girl´ del momento.
Por enésima vez comenzaba a lamentarse de encontrarse en aquel bosque perdido lejos de Ciudad Satán, lejos de los chicos guapos…
Batió las pestañas sin salir de su ensoñación y se miró en el espejo, con aquellas horribles gafas ninguno de esos chicos le haría caso… Donde seguro que no los encontraría sería en aquel aburridísimo camping perdido de la mano de Kami-sama.
Un disparo y silencio seguido de los chillidos de su madre Sasa fueron el motivo de que la jovencita Ángela Kétchup dejara sus tesoros y saliera extrañada por tanto griterío, quizás su padre había vuelto a usar la vajilla de su madre para el tiro al banco…
Sasa se enfadó horriblemente en aquella ocasión y dio por terminadas las `vacaciones en plena naturaleza´ que tanto le gustaban a su padre.
La faz de Ángela se iluminó, miró por la ventana y los vio. El chico más guapo que había visto con el aspecto de galán romántico.
Dejó sus gafas de pasta negra en el escritorio.
Afuera dos desconocidos estaban parados frente a sus padres, su padre de rodillas mientras su madre lo abrazaba temblorosa gimoteando.
Sasa tan pronto como la vio aparecer por el umbral la envolvió en un abrazo asfixiante.
─¡Que hombre tan guapo debe de ser un héroe! ─Pensó extasiada en voz alta─ ¿Eres como` Robin Hood´? ─Coqueteó fijando en el su mirada violeta.
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El moreno arqueó una ceja y enfocó sobre ella sus ojos de felino.
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La rubia harta del espectáculo, y de la actitud de su hermano, le propinó un fuerte tirón del codo. La siguió como enfurruñado como un chiquillo.
─Si hacéis lo que os digo no os pasará nada ─Prosiguió con voz calma el chico de los ojos azules. Acto seguido lanzó el arma, transformada en un inútil y retorcido amasijo de metal, al suelo. Se dobló los puños de la camisa en actitud chulesca, aflojó el agarré del señor Thomas, este alcanzó a levantarse y abrazó a Sasa y a Ángela.
Unos metros más atrás una chica rubia contemplaba la escena con aire aburrido.
─Chica, mete todo lo de valor en una bolsa y dámelo ─ordenó con voz suave, la adolescente parecía totalmente ajena a los momentos de tensión, se separó con esfuerzo y cumplió con el pedido del galán, mientras se preguntaba si aquel guapo moreno tendría algo con su acompañante hizo una pausa y se arregló los bucles rojos.
─Hasta luego guapa. ─Se despidió con una voz tan seductora como su rostro, la chica le dedicó una mirada glacial, el joven le acarició la muñeca y la bañó en una sinuosa que la hizo sonrojar, "Seguro que es su novia" pensó por la cara de molestia que puso "pero yo le gusto más" esbozó una sonrisa abobada.
─Deja ya de perder el tiempo. ─Exigió ella con acritud, le dio un tirón brusco. Sin más desaparecieron.
La joven Ángela Kétchup se quedó de espaldas mirando el azul, sus padres dejaron de estar pálidos como fantasmas para correr tan rojos como sus cabelleras hacia `Angelita´.
─¡Oh mi `Tita´! ─Sollozó su madre haciendo ademán de abrazarla.
─¡Cogeré a ese niñato y le meteré un tiro por el culo como se te vuelva a acercar! ─Bramó el padre con bravuconería ─ Lo tenía controlado. ─Se excusó ante la mirada escéptica de su esposa.
─¿Has pasado miedo `Tita´? ─Inquirió la señora Sasa con los ojos húmedos.
─Papá, mamá… ─rogó con las manos entrelazadas sin dejar de mirar el lugar en el que se perdieron─ . ¡Quiero llevar lentillas! ─proclamó con vehemencia.
Sus padres se cayeron al unísono de espaldas.
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─¡Ah! ─Se quejó con el tono que un chiquillo emplearía ante la reprimenda de su hermana mayor frotándose el hombro dolorido─ . ¿Qué demonios te pasa? ¿Has perdido el sentido del humor Juuhachigou?
─¡Deja de actuar como un niñato! ─Le encaró con enfado, dispuesta a encajarle otro golpe. Aquella mañana no tenía ganas de moverse, cada acción le resultaba molesta y desagradable, estaba más irascible de lo habitual. No conciliaba el sueño por la noche, cuando lo lograba era peor─ Te has dedicado a tontear con esa mocosa. ─Frenó frente a él obligándolo a parar.
─Venga no te hagas la santa, justamente tú, la embarazada del año ─La jinzo ningen le encajó un gancho en la mandíbula, continuó con una sonrisa de medio lado bromeando, un hilillo de sangre corriendo por la comisura, se lo limpio con un movimiento preciso─ No vas a divertirte tú sola.
─Eres un inmaduro, pero nunca habías actuado como un trozo de carne híper–hormonado. ─repitió bajando tanto el tono de voz hasta ese punto en el que incluso su hermano sabía que no era momento de bromear─ ¿Por qué?
Le buscó los ojos sin admitir una sola tontería más, Juuhachigou no estaba para contestaciones irónicas ni sarcasmos, buscaba una respuesta directa y concreta. El menor desvió la mirada hacia abajo, su hermana no toleraría ni una sola broma más, hablaba muy en serio, levantó los ojos tan parecidos a los de ella y la enfocó.
─Tú lo sabes, antes no… era lo mismo ─Juuhanagou empleó su tono más serio, parejo al de su hermana, ella se quedó deseando que estallara en una sonora carcajada. Pero en lugar de eso los ojos de su hermano mostraron un atisbo de timidez, una leve vergüenza que nadie más en el mundo podría captar salvo ella misma.
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No era gran cosa, pero algo había conseguido hacer pasar por la boca de su estómago, todo un logro teniendo en cuenta su actual situación.
A quién quería engañar, todo aquello era una broma macabra que un dios aburrido le estaba gastando.
Exhaló el aire pesadamente, dejó caer la cabeza hacía atrás apoyándola en el respaldo de la silla.
Preparar cuatro cosas la dejaba exhausta. La comida no parecía reponer las energías que consumía a lo largo del día.
Cerró los ojos reclinando la cabeza en el sillón, tan solo si pudiera, si pudiera descansar de verdad, mataría por tener una sola noche llena de sueños en blanco, solo cerrar los ojos y dormir sin sueños, hundirse en la nada y no pensar. No soñar. Como en Kame-House.
─Mmm ─Se relamió─ no está mal Juu, así que podrías ser una hermana generosa y prepararme un poco más de eso. ─Le sugirió su gemelo con mirada pedigüeña, la jinzo ningen miró hacía un lado no estaba de humor para soportar sus juegos─ . Tienes un corazón de hielo, eres incapaz de tener un detalle con tu `pobre hermano´.
─Prepáralo tú mismo. ─contestó arisca apartado su comida de él el plato que había preparado. Detestaba cocinar, lo podría hacer perfectamente, era tan simple como seguir unas instrucciones, mezclar unas proporciones exactas dar una cantidad de calor por un tiempo determinado. Pero lo detestaba─ . Detesto cocinar.
─¿Por qué lo haces entonces? ─Contratacó el moreno
─Estás más estúpido de lo habitual. Para que preguntas, sabes la respuesta. ─respondió airada apartándose un mechón tras la oreja.
─No te excuses hermanita, eres una perezosa y es una lástima. Es casi comestible de no ser por… Ah claro… se me olvidaba, de no ser por el hijo de Goku podríamos estar dándonos la gran vida que nos merecemos.
─Hasta que te despiertas y sales de tu escondrijo hermano, si tantas ganas tienes Juhannagou, vete a pelear contra él y luego me cuentas… ─Contraatacó con sarcasmo siguiéndole el juego─ . ¡Ah se me olvidaba! ─exclamó chasqueando los dedos─ . Te puede hacer picadillo hasta con un solo brazo… Adelante, ve, no creas que te acompañaré.
─A ti también hermanita, nos querrá muertos a los dos. Pero ahora la familia aumenta por momentos ─sentenció acercándose de nuevo, estrechando los ojos y ofreciéndole el plato─ por eso tienes que alimentarte bien. Mi sobrino tiene que ser el más fuerte.
─¡O te callas o te lo meto por el… ─Amenazó rotándose cara a él helándole con la mirada.
─¡Oh vamos Juu no empieces a decir cosas feas! ─Apuntó con sarcasmo echándose atrás con una risa colgando de la comisura─ . Recuerda que te está escuchando. ─susurró acariciándole el abdomen todavía plano.
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Los primeros días había intentado comer lo mismo que antes, de capricho puro y duro, pero desde que esa, esa cosa estaba dentro de ella, las punzadas en su estómago junto con las ansias por engullir como una loca combinaciones extravagantes nunca vistas le acuciaban. La cosa, parecía absorberla por días, drenaba su energía, y esto viniendo de un androide como ella dotado con energía ilimitada era una de sus preocupaciones.
Si la cosa tenía hambre, la alimentaría a su manera cuando a ella le viniera bien, pero la cosa no parecía aceptar las normas, exigía cuando le apetecía lo que le venía en gana. Cuando trataba de alimentarse con algo que no se le antojaba, el mero olor de la comida sacudía su estómago maltrecho como si un gancho se tratara y terminaba vomitando el escaso contenido.
Forzadas noches en blanco y días en los que la debilidad y la horrible sensación de dormirse a cada rato se alternaban, una tortura.
Todo por cortesía del engendro regalo de Gero o de Cell.
Que más daba, iba a desaparecer de todos modos. Lo había intentado, en más de una ocasión la mano apuntando al abdomen, donde `eso´ crecía, buscando formar una bola de energía que nunca llegaba.
Verse forzada a acudir a la científica por segunda vez había sido lo más humillante que jamás había hecho.
"Solo un día más, solo un día más"
Era lo que a cada rato se repetía.
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Juuhannagou se estiró como un gato soñoliento, se rascó el pelo, era lo primero que hacía tras desperezarse en la cama y relajarse para enfocar `su agenda diaria´, es decir, decidirse por qué zona del vasto territorio, que le gustaba pensar le pertenecía, se decidiría a peinar.
Cuando llegaba el calor eran hordas de campistas, salidos de la nada como las hormigas invadiéndolo todo. Al principio los recibía casi con excitación, un poco de actividad siempre era estimulante, el ajetreo y los tontos corriendo de un lado a otro resultaban una fuente de diversión aunque gracias a su `trabajo´ el número se había reducido significativamente y los `sustos´, las emboscadas atrajeron a la prensa; entonces ante el temor de que llegara a ojos de alguno de los guerreros Z, optó por silenciar su actividad. El bosque ya había adquirido la fama de `encantado´ y eran pocas las ocasiones para divertirse.
No importaba, siempre quedaban los furtivos, cuanto menos campistas, más furtivos. El cálculo no fallaba.
Todo el año había furtivos a los que asustar y echar de sus bosques a punta de recortada... aunque de vez en cuando se podía permitir alguna demostración… No sabía muy bien por qué, pero le molestaba verlos capturando y despiezando a sus presas.
Nadie tenía derecho a cazar en sus bosques, nadie salvo él.
Le asaltó el recuerdo de unos estudiantes que un enero decidieron pasar unas vacaciones en el `bosque encantado´. Se retorcía en la cama de la risa.
¡Oh si!
Los recordó asustados corriendo como conejos, tal como corrían adolescentes de la película de terror, que los entonces víctimas, veían minutos atrás en la pantalla del televisor, sin saber que a su vez él les observaba desde la ventana mientras ellos ajenos se reían o temblaban de solidaridad con los personajes.
Soltaron hasta el último zení y se llevaron del bosque una experiencia que contar, en esos momentos se sentía como Santa Claus repartiendo regalos, a fin de cuentas ambos salieron beneficiados, ellos se llevaron la experiencia de su vida, que contarían una y otra vez a quien quisiera escuchar, y él todo su dinero. Sonrió de lado.
Aquella temporada de turistas estaba siendo floja, `sus familias ´ya no llegaban como la marabunta. La relación que mantenía con los visitantes era de amor-odio, sin ellos se aburría mortalmente, con un exceso se agobiaba. Con los campistas a los que desvalijaba no solía ser tan creativo, era más bien el típico procedimiento estándar, aunque últimamente le resultaba de lo más entretenido sobre todo si tenían bonitas hijas adolescentes de enormes de ojos violetas y…
Sacudió la cabeza para despejarse y buscar algo en que entretenerse.
─Hora de dar los buenos días ─Saltó de la cama dispuesto a empezar un nuevo día.
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La cara extremadamente pálida y las profundas ojeras de su hermana eran lo primero que veía cada mañana.
Juuhachigou estaba tumbada en posición fetal sobre el colchón, tenía los ojos cerrados, pero su hermano habría apostado un millón de zenís a que no dormía, el gesto crispado de las manos retorciendo la almohada la traicionaban. Toda ella parecía tensa.
─Que gusto despertarse para encontrarse tu bonita cara ─habló alto, frente a su nariz, ironizando cada silaba con un canturreo casi infantil. Abrió los ojos de repente, no evidentemente no estaba dormida, ella nunca fue de sueño profundo, suponía que por lo que lo que los sueños contenían, aquello que los unía y separaba a la vez, los recuerdos que compartían y que él se había forzado a dejar de lado. `Ese´ lugar donde prefería `no mirar´.
Para cualquiera, cualquier otro que no la conociera como él, que no hubiera compartido lo que él, pasaría por un despertar de mal humor, pero el jinzo ningen sabía que ella estaba perfectamente despierta, esa mirada totalmente enfocada, sin los brevísimos instantes de ligero aturdimiento que ella mostraba las contadas ocasiones en que lograba conciliar el sueño, significaba otra noche en blanco.
─Vete al infierno Juhannagou ─replicó sacando fuerzas le lanzó una bola de energía, Juhannagou la desvió por la ventana abierta─ Oh, vaya ahora si funciona. ─Pensó de viva voz recordando todos los intentos fallidos con su abdomen como diana.
─Con lo cariñosa que eres seguro que te nombran la madre del año ─Juhannagou se asomó por la ventana para ver como él grupo de árboles que habían recibido la `caricia´ de su hermana se habían reducido a un montón de astillas chamuscadas─ Te estas quedando en los huesos. ─comentó mientras escuchaba a su hermana vomitar─ . ¡Ah las delicias de la maternidad! Tu vomitas todo el tiempo y yo tendré un lindo sobrino con el que irme a asaltar campistas.
Juu lo miraba de lado con furia helada, mientras seguía agachada vaciando su estómago. Se lavó la cara y después de `devolverle´ a hermano los `buenos días´, una vez lleno de contusiones, ella cayó en la cuenta, los guerreros Z tras cada combate, se tomaban esas pastillas verdes, las semillas senzu y volvían tan frescos. Si a Krilin le funcionaban a ella también le podrían ayudar.
─¿Cómo no me he dado cuenta antes? ─comentó con el puño en alto a punto de descargar otro gancho sobre el cantamañanas de su hermano.
─¿De qué? ¿De lo mucho que me quieres?─ respondió sujeto por el agarre de su gemela ─ ¿Juu? ─Se sorprendió al verse súbitamente libre─ ¿¡Dónde vas!?─ gritó al punto que se perdía en el horizonte─ Ya volverá ─Se dijo, un tirón del pantalón, al bajar la mirada se encontró con la de la ranita con antenas acercándole una toalla para limpiar los raspones.
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Volvía de la Torre de Karim enfadada hasta el tuétano, la bola de pelo blanco le había dicho que hasta la mañana siguiente no podía recoger las semillas, su cultivo era un arte, y él como guardián de la torre se encontraba en la obligación de ser meticuloso y lograr las mejores semillas posibles.
La bola peluda habló con tanta seguridad y determinación que la rubia se volteó sin más y echó a volar. No sin antes dedicarle una mirada que hizo temblar al samurái gordo apoyado en el mirador.
Todos le decían que esperara, la científica, el gato, su hermano. Todo por culpa del maldito momento en el que se le ocurrió coger al calvo y…
"Todo es por tu culpa, tu maldita culpa"
Inspiró y exhaló, apretó los puños y contuvo la respiración, cerró los ojos hasta que le dolieron los parpados, visualizó a Krilin en unas rocas sonriendo como solía con las mano tras la cabeza y esa tonta expresión en la mirada, formó una bola de ki y gritó con todas sus fuerzas mientras la estrellaba contra una montaña cercana.
La emprendió a golpes con las piedras imaginándose que mataba a Gero, a Cell, a Krilin. Patadas sin tino, puños desenfrenados, después de haber roto las rocas terminó golpeándole a la nada. Cansada y polvorienta.
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─¡¿Maestro de verdad la ha visto?! ─exclamó el discípulo de Roshi. Viendo a los dos habitantes de la Torre en perfectas condiciones no sabía si creérselo o no. Yajirobee podría haberle gastado una broma al decírselo, pero que se lo ratificara el maestro era muy distinto.
─Si, hace cosas de unas horas que estuvo aquí, ─Krilin miraba en todas direcciones y parecía presto a echar a volar para buscarla. Al oír `horas´ la excitación del joven se apagó─ , pero le dije que volviera mañana a buscar las semillas senzu.
Con el comentario el Maestro Karin captó su atención.
─¿Quería semillas? ─pregunto─ . ¿Para qué?
El gato se lamía la pata descuidadamente en ese momento, fue Yajirobee el que contestó.
─Tú sabrás, estaba de muy mal humor, claro que con la pinta que traía…
─¿Parecía enferma? ─inquirió preocupado.
Yajirobee pavoneándose por tener toda la atención le respondió─ Estaba blanca como una muerta y con más ojeras que un mapache del bosque, flaca como un alambre… vaya diferencia con la otra… ¿Cómo se llamaba … Maroon?
─¿Cuándo volverá? ─Cortó por lo sano.
─Le dije que volviera mañana por la mañana ─contestó Karin.
Krilin salió volando a toda prisa, como un loco se dejó caer al vacío y frenó en el último momento, para volver a subir con una sonrisa tatuada en la cara.
─Locos, estos jóvenes están locos.
─El amor perjudica seriamente la salud ─corroboró el samurái sentenciándolo con su típica voz de sabelotodo.
─¿Por eso te centras en la comida? ─Apuntó el minino atusándose los bigotes.
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─¡Upa! ─saludó Krilin.
─¡Krilin! ─contestó el joven tomándole por los codos.
─Te has hecho un hombre fuerte como tu padre ─respondió saludando a Bora quien estaba unos metros atrás.
─¿Cómo esta Goku? ─preguntó el joven indio.
─Goku, ─Pausó para tragar saliva, todo lo pensado se deshilachaba─ , él murió por salvarnos.
Upa se entristeció, Bora se acercó a ellos, el tiempo no había hecho mella en el formidable guerrero, parecía tan fuerte como siempre.
─Era un héroe. ─sentenció con voz firme─ . Ojalá hubieran más como él.
─Dejó dos hijos, de tan buena pasta como él ─Aseguró el discípulo de Roshi, pensando en lo afortunado que había sido su amigo al tenerlos.
Una mujer de la tribu con un bebé en brazos llamó a Bora, este se acercó a ella y los dejó momentáneamente.
─Upa, yo necesito un favor ─Pidió nervioso.
─Lo que sea para ayudar ─respondió.
─Tengo una `amiga´ ─Articuló─ ella está… está ─Krilin respiró y pensó en cómo explicarle lo que le ocurría, todo había sido tan precipitado que no sabía cómo explicarse que su `no novia´ estaba embarazada, no se veía con fuerza de contarle todo, en su verdadera dimensión─ enferma. No pude dormir, cuando lo hace sueña cosas… ─Decidió ir a lo básico─ . He oído que tenéis, que hacéis, esos ─ gesticuló haciendo un circulo con los índices─ Atrapa-sueños ─ concluyó y necesitaría uno.
─Claro que te ayudaremos. ─Sonrió con amabilidad─ . ¿Cuándo lo necesitas?
─Mañana ─contestó con un tono ansioso.
─Un atrapa sueños no es un juguete ─Terció con seriedad Bora─ es algo sagrado, un regalo que la diosa araña Iktomi nos entregó a los Lakota.
─No es un capricho, es algo importante, ella lo necesita de verdad. ─El tono del muchacho reflejaba preocupación.
─Ven mañana al alba. ─contestó con parquedad Bora.
─Hablaré con él Krilin no te preocupes. ─Upa le palmeó la espalda dándole ánimo.
─Gracias Upa ─El joven guerrero lo tomó del antebrazo.
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El aire frio del bosque susurraba entre las hojas, el humo se elevaba al cielo todavía oscuro, los trinos de las aves hervían entre los árboles.
Bora, Upa y Krilin estaban sentados en torno a las brasas agonizantes de una fogata, del humo emanaban extraños olores, la hojarasca se arremolinaba jugando caprichosa con el aire del amanecer. Krilin no se atrevía a decir nada, solo estaba allí expectante, con un nudo en la garganta que se lo impedía. Upa lo miró y asintió para tranquilizarlo, el rostro de Bora alumbrado por la fogata parecía atemporal, envuelto en solemnidad.
─Antes de todo, antes del tiempo mismo solo existían los bosques y los espíritus. Las huellas de los Lakota todavía eran frescas. La noche guardaba espíritus… éramos tan jóvenes… No sabíamos nada, entonces llegó la diosa Iktomi, la tejedora, la araña, y tejió esto ─Le acercó un aro de sauce, en su interior una red de pelos de caballo entretejidas en una telaraña oscura adornada con cuentas de colores, de sus extremos colgaban plumas─ En la vida nos encontramos con muchas cosas, buenas y malas ─continuó con gesto sombrío─ algunas, las buenas sobrepasan los obstáculos y llegan a nosotros, las otras se quedan atrapadas en la red y se deshacen a la luz del día. Lo mismo pasa con sueños.
─Gracias ─repuso el joven extendiendo el brazo tomando el atrapa sueños─ Cuidaré del regalo de la diosa.
Bora asintió con seriedad, las pinturas de guerra siempre en su cara.
─Lo ha hecho mi padre durante la noche ─respondió Upa─ el de la diosa se perdió hace generaciones, pero cada atrapa sueños que hacemos está hecho con la madera del árbol donde ella apareció. Por eso son sagrados.
─Os lo agradeceré siempre ─contestó con solemnidad haciendo una reverencia─ siempre.
─Son Goku y sus amigos tienen nuestra gratitud ─Asintió el guerrero.
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Él llegó el primero a la Torre de Karim, el sol acababa de despuntar en el horizonte bañándolo todo de calidez. Se preguntó cómo estaría ella, si aquella calidez que impregnaba las nubes la reconfortaría de algún modo, quizás se sentiría un poco mejor con aquel regalo, eso en caso de que lo aceptara claro. La cabeza de pelo incipiente no paraba de darle vueltas al asunto, deseaba verla con todas sus fuerzas, tanto como lo temía. Trataba una y otra vez de entenderla.
"Empatía" se decía a sí mismo "debes ponerte en su lugar".
Había quedado con Yajirobee y con el Maestro Karim en que le llamarían tan pronto apareciera, él se quedó en el bosque charlando con Upa de los viejos tiempos. Pese a lo mucho que el joven había cambiado por fuera, Krilin se alegró de ver que en el fondo seguía siendo noble como aquel chiquillo, el vivir en la aldea alejado de todo el jaleo de las grandes capitales habían sido decisivos.
El joven ex-monje sostenía el teléfono, su amigo y él lo miraban fijamente, de pronto el aparato vibró.
Se tensó como una cuerda y Upa le palmeó la espalda.
─Tranquilo Krilin seguro que tu amiga lo apreciará ─El aludido le regaló una mirada nerviosa para encontrarse con los ojos oscuros del indio que lo miraban cargados de esperanza.
Respiró hondo y salió disparado hacia ella.
─¡Suerte! ─El hijo de Bora le deseaba desde abajo a kilómetros de distancia agitando la mano mandándole buenos deseos al punto que se perdía en el azul─ . Ya es hora de volver ─se dijo a sí mismo "había mucho trabajo que hacer", habían sido bastantes las confidencias que habían compartido, no muchas, no es que fueran "hermanos" pero el amigo de Son Goku sin querer había dejado traslucir lo mucho que esa `amiga´ le importaba, los nervios y su preocupación le contaron el resto, a fin de cuentas un buen rastreador debía de saber leer las pistas.
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─¿Cuánto más va tardar? ─inquirió apoyada en la columna.
El samurái se tensó por el tono, sabía que los androides no le harían nada, estaba Gohan e intuía que Piccolo también podía hacerles frente, de Vegeta, el gruñón príncipe de los saiyajines lo sabía a ciencia cierta tanto como que el real papá de Trunks no movería ni un dedo. Aquel hombre era de hielo.
Balbuceó algo incoherente y la visita bufó mirando a un lado con desgana. Definitivamente la otra, la clónica de Bulma se le hacía más simpática, infinitamente más tonta, aunque más simpática… pero la condenada era demasiado buena jugando al póker, en unas manos los dejó en cueros, hasta gano el cascabel, estúpido gato y sus ideas.
Tal vez no fuera tan cabeza hueca.
─Estoy empezando cansarme ─Exhaló haciendo un esfuerzo por no mandar a la torre, al gordo cobarde que la miraba de reojo y a la bola de pelo gatuna al infierno.
─Tardará lo que tenga que tardar. ─habló la bola blanca. El genio de las artes marciales salió de las sombras haciendo gala del sigilo de su raza, apoyado en su báculo mantenía su expresión imperturbable mientras se lamía la pata─ . De hecho ya están casi listas.
La frase del minino coincidió con el momento en el que la cabeza cubierta de pelusa marrón asomaba por la baranda.
─Maestro… ─Fue todo lo que atinó a decir, mientras sus enormes ojos negros se giraban en contra de su voluntad.
Ella se lo recibió con los ojos abiertos en extrañeza, más que furia o ganas de golpearlo había extrañeza, un "¿Pero que infiernos hace este aquí?"
─He venido a por semillas, maestro… ─Por mucho que intentaba no mirarla los ojos lo traicionaban, ella desclavó los suyos y los clavó en el orondo samurái, que presuroso se metió para adentro─. ¿Ya las tiene? ¿Podría añadir algunas más para Gohan?
─Voy a por ellas. ─Se volteó siguiendo el mismo camino que antes siguió Yaji─. Impacientes.
La rubia rodó los ojos al techo. "Genial otra reunión con el hijo de Goku" Empezó a planear destrozar otra montaña en cuanto se largará de allí.
─¿Que haces tú aquí? _Superada la sorpresa, pasó a hacer lo que mejor se le daba un ataque,
─He venido por semillas después me acercaré a ver a Gohan ─"Tengo que dejar de repetir tanto su nombre o se va a dar cuenta". Tragó saliva, las palmas de las manos comenzaron a sudar. "¡No te achantes! ¡Ten animo Krilin!", recordaba los consejos de sus amigos. "Es ahora o nunca" se lanzó─ ¿Cómo estás?
─Bien ─Lo escueto de respuesta y el tono en apariencia neutro, contrastaban de forma brutal con su aspecto, estaba demacrada, pálida, por las ojeras pondría la mano en el fuego de que apenas solo cerraba los ojos para descansar, más delgada de lo habitual en ella, se notaba más en las extremidades, bajó automáticamente los ojos al abdomen, solo su pecho manifestaba en algo su estado. Algo dentro del discípulo se removió, parecía desvalida, no en el sentido físico, Dende sabía bien que ella en su lecho de muerte sería capaz de liquidarlo de un manotazo…. Pero su aspecto, aquella mirada fría en la que se escudaba no era suficiente. Aquello era un punto de quiebre en su vida, por primera vez ella no sabía qué hacer. Su frialdad era lo único que evitaba que todo lo que bullía por dentro la desbordara─ ¿Roshi te lo ha pegado? ─Atacó ante su descarado examen.
─¿Eh? ¿El qué? ─Se giró nervioso pillado de pleno. Aunque no con `esa intención´ pero le había mirado el pecho, reprimió un tartamudeó y se forzó a seguir─ Ah no, no solo estaba pensando en… en si le gustará el regalo que le traigo a Goten, bueno ─Tomó carrerilla para comenzar a deshilachar la mentira que tanto había ensayado─ Goten es el hermano pequeño de Gohan, es algo más pequeño que el hijo de Bulma.
─¡Genial! Ahora los saiyajines salen como setas ─Escupió cargada de desprecio, estudiando la expresión del pequeño guerrero cubrirse de sudor y enfriarse.
Krilin se mordió la lengua, quería defender a su amigo quería explicarle, quería preguntarle, pero se enfocó, recordó su objetivo y consiguió mantenerse fiel al guion, si perdía aquella oportunidad ya no tendría otra.
─Chichi dice, que, que tiene pesadillas. ─Ella se volteó de inmediato─ . Ya sabes terrores infantiles, no quiere dormir con la luz apagada, dice que hay un monstruo bajo su cama─ Sin poder evitarlo una risa nerviosa, se sentía tenso, a punto de explotar bajo esos inquisitivos ojos azules, pensándolo ahora la mentira le parecía muy descarada, no se veía con fuerzas para seguir.
─¿Y qué vas a hacer, cantarle una nana? ─interrogó con sarcasmo.
─¡Eh! ─Respingó nervioso por su cercanía─ . N- no para, para eso ya esa s-su madre Chichi.
─¿La morena de los vestidos anticuados? ─Torció la sonrisa a un lado.
─Había pensado en darles esto, señaló a la bolsa que había dejado sobre la mesa, un atrapa sueños, uno de verdad, para que Goten pueda dormir tranquilo ─Sacó el aro de sauce, captando la atención de Juu.
─¿Eso? ─Parpadeó incrédula, ante la cosa más cutre y hortera que en la vida había visto─ ¿Qué va a hacer con eso? ─Repitió con sorna─ ¿Encerrar a los monstruos en la red? ─Una sonrisa amarga dibujada en su rostro.
─¡Si! ─Respondió envalentonado─ Se cuelga encima de la cama así los sueños buenos pasan por la red, y los malos se quedan atrapados en ella, se deshacen al Sol.
─Todo por el módico precio de 10 zenis ─Coronó la rubia con ironía.
─¡No! ¡Este es especial ¡Esta hecho con la madera del árbol sagrado! ─Echados a un lado los temores, libró su batalla y le contó la historia del primer atrapa sueños. Lo miraba con total escepticismo pero no se apartaba, él se crecía y seguía con su discurso.
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Tras las cortinas el gato y el glotón los miraban.
─Deja ya las semillas tragón ─Karim le quitó el saco y le propinó un garrotazo.
─Algo tengo que hacer hasta que se vaya la `Terminatrix esa ´─Gruñó con enfado─ No sé porque me molesto tanto…
─Para compensar la ley del Karma, fue idea tuya jugarte la ropa… ─Le miró de reojo.
─¡Fue suya, suya la idea de jugar al póker!─Se encaró girándose y señalándolo.
─¡Y tuya holgazán el jugarse la ropa por no ir a buscar dinero al pueblo! ─Le respondió con aparente impasibilidad.
─¡Estaban todos poseídos por demonios! ─Se defendió cruzándose de brazos─ ¿Cómo iba a ir?
─¡Bah! ¡Excusas siempre excusas! ─Se giró a espiar a la pareja dejando al samurái con dos flamantes chichones.
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─Aquí tenéis ─El melenudo dejó sobre la mesa las bolsas de semillas─ Tu ─Señaló a su antiguo compañero de aventuras con la cabeza─ pasa el maestro tiene algo para la viuda de Goku.
Krilin se volteó a mirar, ella miraba fijamente al azul, al guerrero se le había hecho tan corta la conversación, agradecía a Upa y a Bora todo lo que por él sin saber habían hecho, poder ayudarla de algún modo y tener su interés, velado, pero interés, por un rato. Dio gracias a la diosa araña también.
Al salir ya no estaba ni ella ni las bolsas de semillas, ni el atrapa sueños.
Krilin sonrió, el alma se le salía por la boca.
─¿Volverá?
─Eso depende de lo que vomite durante esta semana… y de las semillas que se tome ─Karim lo miraba con su cara de esfinge, Yaji se reía entre dientes.
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─Juuhachigou, ─La llamó su gemelo, parecía preso de la habitual excitación. Solo podía significar una cosa: excursionistas ─ ,he encontrado a un grupo de humanos tontos acampados cerca del lago. Vamos a divertirnos un rato. ─La exhortó sonriendo como un crio. Se encontraba tumbada sobre su catre mirando al techo con aire ausente─ ¡Juuhachi...! ─Repitió tiñendo la llamada de reclamo casi infantil, fruncido el entrecejo con cierto aire de enfado. No le cabía en la cabeza que su hermana se mostrara tan pasiva ante la idea de diversión y dinero fácil.
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─Pues vete ─Seguía mirando al techo con los brazos cruzados tras la nuca, estaba literalmente molida. Su hermano le tironeo levemente del brazo, le hizo caso omiso, siguió con la vista fija en el mismo punto del techo Juhannagou no pudo evitarlo y miró al mismo punto imaginario esperando encontrar el foco que la llamaba tan poderosamente.
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Solo colgaba del techo una especie de móvil extraño, algo parecido a un aro del que colgaban tres plumas de águila, dentro del hueco una filigrana de hilo parecido al de una araña en su interior, le pareció una trampa de cazar moscas.
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─Vete a asustar a los turistas tú solo ─contestó desganada, sin dignarse a rotar los iris hacia él.
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─¡Vamos Juu antes eras divertida! ─Le replicó con un mohín de niño contrariado.
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─De-ja-me ─Le exigió clavándole la más fría de sus miradas, con un tono totalmente opuesto al jocoso que el moreno empleaba_ Quiero dormir.
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Se dio la vuelta enterrando la cara en la almohada.
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Nota de autor:
¿A que adolescente podría lo suficientemente `despistada´ e indolente como para que no se asustará de los androides? Entonces me acordé de Ángela `Tita´ y busque proporcionarle un entorno que explicara en parte su actitud. Los Kétchup nacieron del rojo del cabello de la chica, y de la tradición alimentaria, Thomas, Sasa (Tomasa me pareció muy obvio) y finalmente Angelita, para su madre siempre `Tita´.
He querido incluir la leyenda del origen del atrapa sueños, pienso que puede encajar en la trama (insomnio, pesadillas y demás terrores nocturnos) e incorporar de modo más o menos natural el cameo de Bora y Upa, dos entrañables personajes del mundo Toriyama.
¡Hacía tiempo ya que me apetecía usarlos!
De algún modo me he querido centrar más en la relación de los mellizos en este periodo, tratar de esbozar un poco más a Juhannagou.
Pretendía actualizar con un capítulo mayor, pero finalmente ha quedado algo más corto de lo que yo había pensado.
Ante todo, mil gracias a Jazmin M, Kisame Hoshigaki, Ragdoll Physics, Dranbit, Kumikoson4, a Dororo, a Inuno Taisho, a tearsofroses, a Tyr´ahnee, a Ivymon, a Iluvendure y a Kawaii Destruction.
Mil gracias por leer y aún más por comentar.
Nos leemos.
