Disclaimer: Los personjaes y situaciones por todos conocidos no me pertenecen ni obtengo lucro alguno de ellos, es más pierdo mi café y mi tiempo en escribir.

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CAPÍTULO 5:

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" SWEET DREAMS"

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Juu yacía tumbada con el rostro enterrado en la almohada, los ojos rasgados se abrieron con pereza. Se volteó con desgana y estiró los brazos hasta que sus articulaciones crujieron.

Se frotó los párpados y apartó los mechones de su rostro.

No sabía si el trasto había funcionado o no, lo que si sabía era que por fin había descansado, horas enteras sumergida en un lago calmo, sin recuerdos, sin horrores. Nada. De no ser por la acuciante sensación de hambre en su estómago no se habría levantado, simplemente habría permanecido allí perdida para siempre.

Pero `la cosa´ demandaba alimento, asó unas castañas y tomó un trozo de pan que ya había comenzado a endurecerse. El primer mordisco siempre era el peor, tan pronto pasó por su garganta, las sensación acre subió impregnándole la lengua.

Se tapó la boca con premura buscó el inodoro, vomitó hasta quedarse vacía, llenó de agua la pileta y sumergió el rostro en ella. Necesitaba limpiarse, odiaba aquella pestilencia acre que empapaba todo.

Se cambió y miró el pan con las castañas chamuscadas. Ya no le apetecían. Las tiró a la basura, solo mirarlas le revolvía el estómago.

Las molestias seguían allí recordándole su origen. Buscó el saco de tela tosca donde había guardado las semillas senzu.

"¿Por qué no?" se dijo "Es un buen momento"

No tenían un buen aspecto realmente, eran unas alubias vulgares y crudas, no parecían tener nada de especial, y posiblemente estarían sucias. A saber en qué condiciones las cultivaban aquel par de estrambóticos.

¿Y si eran semillas `malas´ o `envenenadas´? El gordo de pelo picudo no le inspiraba confianza. Nadie realmente lo había hecho. Salvo…

Se frenó a sí misma y se pellizcó. Nada de tonterías.

Hacía años que ya no estaba en la cúspide de la pirámide del poder… él lugar había sido ocupado por un adolescente. Aunque aquel gordo del pelo picudo le parecía sospechoso y la bola de pelos blanca permanecía hierática, indescifrable, la miraba como si supiera exactamente lo que pasaba por su cabeza. Exasperante.

Los detestaba.

Si estaba envenenada mejor, a ella no la mataría, ninguna estúpida semilla lo haría.

Abrió la boca y la tiro dentro. Masticó, atacándola, un gusto aceitoso y agridulce le inundó las papilas, provocando una arcada. Se la tragó.

Esperó.

Esperó y volvió a esperar.

Nada.

Se sentía bien, jodidamente bien, volvió a mirar las castañas y chamuscó unas nuevas.

De repente volvían a apetecerle.

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Estaba tan sumamente concentrada que no había notado los pasos encaminados a la habitación, ni la presencia de pegada a su espalda, dio un respingo y lo miró con enfado.

─¡¿Es que no sabes entrar como las personas?! ¡Llama antes! ─bramó.

─¿Hija que te tiene tan absorta? ─comentó Briefs dando una calada y mirando por encima del hombro de su hija─ . Te he llamado tres veces ─se excusó el científico mirando el monitor más que a su propia hija.

Bulma destensó los hombros y se frotó las sienes, cuando algo la sorprendía no podía parar hasta desenmarañarlo, se peleaba con ello, lo dejaba de lado para tomarse un café y apurar un cigarro sin dejar de mirarlo por el rabillo del ojo. Gruñía y se lanzaba de cabeza de nuevo. La apasionaba y enfurecía a partes iguales.

─Simplemente llama, avísame. Estoy realmente muy ocupada con esto y…

─Parece muy interesante, ─interrumpió enfocándose en la pantalla─, me recuerdan a los planos de los androides ─murmuró acariciando al gato acurrucado en su hombro.

Bulma resopló apartando un mechón azulado de su rostro, debía discreción, pero demonios, quien mejor que su padre para aportar más luz sobre el asunto, él ya había trabajado durante la crisis de Cell con ella, juntos examinaron a 16, y juntos construyeron el desactivador basándose en los planos de Gero. Su padre formaba parte de su equipo. En aquellos momentos era uno más de los guerreros Z, fue apasionante trabajar codo con codo con él. Era una información demasiado jugosa para no hacerlo. Tenía que compartirlo. Se lo debía.

─¡Has dado en el blanco papá! Es… ─Se mordió el labio inferior. Era por el bien de la investigación─ . Son muestras de las células de Juuhachigou. ¿Recuerdas aquellas dudas sobre el esqueleto de titanio?

─Aquello y la ubicación de la bomba nos mantuvieron en vilo ─rememoró con la vista fija en la pantalla─ pero los planos no nos aclararon el por qué eran tan fuertes y rápidos. Solo sembró nuevas dudas… para moverse a esa velocidad y tener esa fuerza solo la estructura ósea no es suficiente.

─¡Exacto! Eso es. A pesar de todo eran rápidos, tremendamente resistentes, la estructura lo habría soportado pero la simple fuerza con la que atestaban los golpes ya era suficiente para romper los tejidos orgánicos y dejar el esqueleto al aire. ─Un gesto de repulsión se plasmó en su cara al imaginarse a los androides con el aspecto de muertos vivientes la masa muscular rota y la estructura metálica al aire─ . Imagínalos parando golpes de Vegeta o de Goku. Las partes humanas no lo habrían soportado. Eso no ocurrió.

─Los planos indicaban que el esqueleto por sí mismo no tenía capacidad motora ─corroboró él, mientras Bulma gesticulaba con vehemencia mientras proseguía enumerando los motivos por los que un cuerpo humano cubriendo el esqueleto metálico no sería funcional, Brief la miraba y asentía sacudiendo los mechones canosos─ Tenía las mismas funciones que uno humano, el material, sin duda, debe de ser excepcional. Recuerdo perfectamente la cantidad de experimentos fallidos hasta encontrar una aleación metálica que resistiera la cámara de gravedad. Los entrenamientos del joven Vegeta lo ponían cada vez más difícil.

─No me lo recuerdes, me volvía loca con tanto despotismo ─su padre la miró exacerbarse con la sonrisa colgando del cigarrillo, aún después de tanto tiempo el mero recuerdo de aquellos días la enervaban.

─Y tú a él con tanto grito, llegue a pensar que me quedaría sordo.

─¿Por eso os marchabais tanto de viaje no…? ─inquirió guiñándole un ojo.

─Hija… la vida es corta y en aquellos días todavía lo parecía más. ¿Quién sabía que nos depararía este futuro?

Bulma soltó una carcajada, Vegeta siempre se refería a ellos como a los locos de sus padres, su madre persiguiéndole con sonrisas y bandejas de pastelillos y su padre crispándolo con tanta parsimonia, era brillante… pero carecía del nervio de la peliazul, para atender a los pedidos del alienígena, cortés y despistado prestaba demasiada importancia a las "tonterías humanas" retrasando su trabajo en pos de la CC. para preguntarle después dónde quería el equipo de sonido en la cámara de gravedad. De toda aquella familia de locos el único miembro al que llego a soportar en algún grado era ella.

Todos a su manera lo habían sacado de quicio en aquellos años, gritos, agasajos y pachorra.

Era un milagro que no los hubiera mandado al otro barrio, en un principio, suponía que lo retraso la necesidad de tecnología para superar a Son Goku, más tarde, quizás por comodidad, le bastaba con ignorarles y gruñir, pero en algún momento, aquella familia de locos, los androides, el superar a Son Goku… todo terminaba por empujarle hasta ella. Tampoco la soportaba, pero en algún momento comenzó a increparla por tonterías, reparaciones estúpidas, excusas vanas para provocar peleas `con ella´ un día todos los límites se quebraron y terminaron en el suelo del laboratorio entre los jirones de su ropa.

Pasó a ignorarla por completo, como si no hubiera pasado nada, como si fuera una cualquiera, a ella, la gran Bulma Briefs. La siguiente vez fue ella la que lo increpó para dejarle alto y claro que `ella no era de esa clase de mujeres, que ella era una señorita´… y acabaron en el suelo de la cámara de gravedad.

En algún punto de todo aquello, la proporción de los viajes de sus padres aumentó a medida que las `riñas´ se encendían entre ellos.

La incomodidad del suelo, y demás superficies, fue sustituida por la de diversas camas, estas no estaban hechas a prueba de saiyajines. Hasta que un día, coincidiendo con una de las periódicas paradas de sus padres por casa, la Briefs se encontró con una cama hecha de la misma aleación que la cámara de gravedad en su cuarto.

Su padre podría ser despistadísimo pero como el genio de la ciencia, era tremendamente observador.

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─Tiene que haber algo más hija, con todos los datos que tenemos de los androides, tanto los del laboratorio de Gero como lo que nos contó el joven del futuro, debe de haber algo más ─carraspeó frotándose el mentón.

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─Tú lo has dicho, no me cuadra en absoluto que la manipulación sea solo reemplazar partes orgánicas por mecánicas. Cell no los buscaba solo por eso. No estaríamos aquí si solo fuera eso.─ "Una máquina no puede engendrar y cuando Krilin le pidió a Shen Long que los volviera humanos él dijo que ellos no podía porque no eran máquinas…" se mordió de nuevo la lengua, definitivamente aquel era el reto de su vida. ¿Qué podrían encerrar esas células para qué fueran tan sumamente valiosas para Cell?─ Los androides del futuro no envejecieron ni un día, seguían siendo tan jóvenes como al aparecer. ─Paró emocionada para dar un trago de agua llevaban un buen rato formulando teorías una tras otra, como aquellos días se sentía extrañamente viva. Aquello era un reto─ . Ahora podemos averiguarlo papa, tengo muestras de sus células.

─Te apoyaré plenamente hija ─dijo él descansando su mano sobre su hombro.

─Necesito que te hagas cargo de Vegeta, de un tiempo a esta parte ha vuelto a entrenar y como siga así, pronto se pondrá tan insoportable como entonces. No debe de estar al tanto de esto.

─Entiendo ─comentó con cierta desilusión en la mirada, resolver todos aquellos interrogantes era un sueño, y la oportunidad de trabajar codo con codo con su hija. Se dio la vuelta para marcharse.

─¡Papá!

─¿Qué? ─farfulló con el cigarrillo en la boca girándose para verla.

─No te vayas muy lejos… ─pausó─ . ya sabes cuatro ojos ven mejor que dos.

Sonrió tras el espeso bigote, la sonrisa llegó detrás de los lentes, acarició el gato y se fue.

El cenicero estaba repleto de colillas.

Admiraba la ciencia era un arte, y Gero un genio maldito atraído por el lado más oscuro de la ciencia. Era devastador ver como la maldad, la ambición desmedida y el enfermizo deseo de venganza habían transformado en un monstruo a un hombre que de haberse encaminado en una dirección totalmente distinta, poniendo la ciencia al servicio de la humanidad y no al del mal, habría podido hacer grandes cosas, cosas realmente buenas, inimaginables incluso.

Su trabajo era un misterio, tratar de ayudarlos y de paso indagar en los enigmas que encerraba, la apasionaba.

Definitivamente Juuhachigou era una caja de sorpresas, el temor a lo que podría descubrir era superado por el reto que encerraba.

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Juuhachigou estaba sentada en el catre engullendo tostadas de mermelada, a su lado un tarro vacío y otro a medio camino. Le recibió levantando el mentón mientras tragaba el último bocado, el extremo de su boca se curvó en una especie de sonrisa.

─Por fin te despiertas ─espetó sarcástico─ había olvidado que aspecto tienes con los ojos abiertos ─la había intentado despertar durante varios minutos, le había quitado la sabana, sacudido por los hombros, despeinado, le constaba que su hermana era una maniática y detestaba que su lustrosa melena perdiera la compostura, incluso en medio de un combate paraba para poner su cabellera en orden, le había susurrado al oído, le había hablado, pero la mayor se limitaba a ignorarle, gruñir y esconder la cabeza bajo la almohada. Llevaba más de 12 horas sin abrir los ojos y él aburrimiento, comenzaba a mellar su resistencia. Juhannagou necesitaba la atención de su hermana, si ella no estuviera allí, él podría vivir perfectamente solo, se divertía… a su manera. Pero que ella estuviera bajo `su techo´ y deliberadamente no le hiciera ni el más mínimo caso. Era algo que le sacaba de sus casillas.

─Tíñete de rubio y mírate al espejo, te quedará mejor y nos pareceremos más ─La androide frunció el ceño brevemente, no, no iba a dejar que el cantamañanas de su hermano, justamente el lirón que dormía con la tranquilidad de una piedra los sueños más profundos le viniera con bromitas─ siempre he creído que serías una rubita casi tan bonita como yo…

─Te vas a poner hecha una bola, no haces nada más que dormir y comer ─Juhannagou se quedó parado durante un momento demasiado largo, desvió la mirada al atrapa-sueños evitando mirarla directamente.

─¿Tantas ganas de ser tío y ahora ya no te gusta la idea? ─las risas irónicas de la rubia, hicieron eco en la cabeza de su hermano, si, Juu había pinchado hueso, no tenía muy claro hasta que punto pero si su hermano había reaccionado de ese modo, él que siempre le echaba en cara `su maravilloso sentido del humor´ y lo `serio de su carácter´. Definitivamente le había afectado.

─Llevo un buen rato intentando despertarte, ha venido al bosque una expedición de viajes de aventura. ─Seguía sin mirarla directamente pero su voz se había vuelto opaca─ Habríamos pasado juntos un buen rato y sacado buenos zenis.

─Estaba disfrutando de un maravilloso ─Acentuó la palabra deliberadamente─ `sueño reparador´. Durante horas he peleado, golpeado y… desmontado a Gero. Deberías de haberlo visto, tan corto que fue entonces, ahora ha sido una y otra vez... un bucle sin fin. ─suspiró─ Cuando terminaba con él, aparecía Son Goku para ocupar su lugar. ─Se tumbó en la cama con los brazos sobre su estómago repleto y lo miró con sarcasmo─ Entiéndeme estaba `muy´ ocupada como para irme a atracar excursionistas. Otra vez.

─No eran simples excursionistas, eran deportistas de los que corren y se esconden. No caían a la primera ¿Sabes? ─Se volteó a mirarla con los ojos helados, ella se removió, parecía feliz, llena de mermelada y cumpliendo todos sus sueños, aunque fuera en uno de ellos.

Juhannagou miró el móvil colgando del techo y voló hacia él, con la clara intención de tocarlo. Juu salió disparada y le sujeto la mano, de repente todo el buen humor de su hermana se había esfumado.

─Podrías ser caritativa y prestarme tu cacharro un rato ─comentó acariciando una de las plumas del móvil con la mano libre.

─Ni lo sueñes hermanito, es mio ─Definitivamente el buen humor de su hermana se había evaporado como la escarcha en el desierto.

─Es un trasto de lo más interesante ─Sacó sus ojos de pedigüeño, los duros de ella no jugaban, aquel trasto era realmente importante para ella.

─Esto no se va a mover de aquí. Si te aburres vete a asaltar campistas, igual tienen hijas pelirrojas.

─No te hagas ilusiones Juu, solo son sueños ─respondió librándose del agarre de su hermana─ cuando abres los ojos todo vuelve a ser como antes. No creas que te necesito para pasarlo bien ─Salió de la cabaña volando a toda velocidad sin mirarla, las tostadas tiradas sobre las sabanas y el atrapa-sueños balanceándose junto a ella.

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Estaba de mal humor, de pésimo humor, hacía demasiado tiempo que aquella cabeza azul, no cumplía con sus obligaciones, él era el Príncipe de todos los saiyajines y era una falta imperdonable. Se lo debía.

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No reparaba sus robots, ni la cámara de gravedad, en su lugar el viejo del gato era quién se encargaba de todo, el anciano estaba pendiente de resolver todos y cada uno de sus imprevistos, más rápido de lo habitual, sorprendentemente, las preguntas estúpidas y las dilaciones habían desaparecido. Pensó que por fin el anciano había asumido su deber.

Lo tenía pegado a sus talones presto a reparar, mejorar lo que quiera que fuera, pero…

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A ella desde hacía días no veía el pelo, se pasaba las horas encerrada en el laboratorio, las de luz y las de oscuridad. Las raras ocasiones en las que la veía estaba más irascible de lo habitual, si es que aquello era posible, que no atendiera al cachorro era lógico, era tan pesado como ella, el problema era que el híbrido al no tener la atención de su madre buscaba la suya con más insistencia haciendo gala de un descaro heredado de su lado humano.

La loca rubia estaba pendiente del crio, pero el condenado mocoso desde el día que entrenaron juntos se le había pegado como su sombra.

No había manera de quitárselo de encima, estuvo bien como calentamiento demostró algo de potencial. Sabía que se convertiría en un guerreo, en un digno guerrero, aunque eso sucedió en la otra línea temporal, aunque hasta que ese momento llegara no tenía por qué soportarlo Él.

Para eso estaba ella y su familia.

Para eso estaba Ella.

Le crispaba los nervios, quizás sería buena idea convocar al Dragón y enviárselo a su contraparte del futuro por unos diez años…

Dudaba que absorta como estaba en lo que quiera que fuera se diera cuenta.

Cuando caía como un árbol en la cama, agotada y con una expresión de desafío grabada en la cara, aun en sueños parecía que las piezas de su cabeza se movían buscando algo.

Una noche anterior, cuando todavía estaba despierta, le gritó que tenía que cumplir con sus obligaciones. Ella le miro con cansancio, hizo oídos sordos, ignorándolo de plano, se dio la vuelta y cayó dormida.

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Como si fuera un insecto más, a Él.

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Tenía dos opciones partirle el cuello o largarse a entrenar.

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Se marchó a entrenar toda la noche y el día que le siguió, descargó su rabia contra la cámara, dejándola seriamente dañada.

Desfogado al menos en parte y sin la presencia del mocoso moscón que estaría con el cachorro de Kakarotto, ya con la cabeza más fría pudo pensar.

Los golpes, ataques y patadas al vacío o contra los cacharros de combate, siempre le ayudaban a pensar. Solía hacerlo con más claridad, para él era más sencillo, su cabeza funcionaba más rápido.

Toda una vida de entrenamiento lo avalaba, luchar despejaba su cabeza, le centraba, y una vez alejada toda distracción se enfocó.

Ese algo estaba absorbiéndola y `distrayéndola´ de su obligación, él, y el resto de la panda de locos la secundaban de una manera extraña, nunca antes el viejo del gato había mostrado esa presteza a cumplir con su deber, la `Chatarra´ había visitado demasiadas veces su territorio, era raro, rarísimo.

Pero más lo era aún la conducta del viejo, no era `cosa suya´ aquello le correspondía a ella, siempre lo había hecho y lo había abandonado.

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Era una falta imperdonable.

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Algo olía mal en todo eso, demasiadas incoherencias, comportamientos anómalos y visitas raras.

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Iba a darle una explicación o se la arrancaría.

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Esperaba hasta que Roshi y Oolong estuvieran dormidos u ocupados con su sesión de cine nocturna, con tanta chica ligera de ropa estaban lo suficientemente distraídos para que él ocupara su sitio habitual, dormía a la puerta de su habitación. El ritmo de las pesadillas había bajado, tenía la impresión de que cada vez que ella cerraba los ojos, si él estaba allí, si el hacía guardia para despertarla, las horribles imágenes que la ahogaban se disipaban y podía disfrutar de un sueño vacío. Cada vez que se despertaba lo recriminaba y lo echaba fuera de la habitación, pero a medida que se desgranaban las noches era menos brusca, quizás de alguna manera Juuhachigou había aceptado su presencia o eso pensó la enésima mañana en que la rubia tropezaba con él, más bien con su cabeza, al abrir la puerta de la habitación y despertarlo de un golpe.

La marca del canto de la puerta en su frente acompañaba el hilillo de baba que colgaba todavía desde su boca a su pecho.

"Estoy harta de tropezar contigo todos los días" le espetó clavándole una de sus frías miradas.

La siguiente noche había sido movida, con más pesadillas de lo habitual Krilin apenas había pegado ojo y cuando por fin ella se hundió como una piedra en ese "espacio vacío" él se quedó mirándola dormir. Su rostro reflejaba si no paz, si ausencia de dolor, estaba cansado, el agotamiento le pudo, los párpados se le cerraban, los abrió un par de veces hasta que cayeron tan pesados como si contuvieran toda la arena de la playa.

Cuando abrió los ojos todavía soñolienta descubrió su cara redonda y todavía marcada con la huella del canto de la puerta, estaba a menos de un metro de su cara. Frunció el ceño y lo despertó de un golpe seco. Antes de tomar plena consciencia ya estaba tirado en el suelo.

¡¿Quién demonios te crees que eres?! ¡Largo de aquí!

¡L-lo siento yo yo… anoche me quede dormido! ─El pequeño se paralizó mascullando estupideces rojo y avergonzado.

¿En mi cama? ─amartilló una ceja plantada frente a él con las manos apoyadas en las caderas.

Si ─dijo en voz baja mirando al suelo─ "Estoy harta de tropezar contigo todos los días" eso me dijiste que no me querías más a la puerta de tu habitación.

Claro y tú has entendido que te quería `dentro de mi cama´. ¿No?─espetó rezumando ironía, tendría que haberlo matado pero aquella respuesta la sacó de contexto, ¿en qué momento le había inspirado confianza alguna a ese hombre?

¡No! Yo no quería estar dentro de tu cama. Nunca me metería allí ─gesticuló negando con la cabeza.

¿No? ─inquirió ella dando un paso al frente, en ese instante ella le inspiraba terror, todo aquel embrollo por su estúpido descuido de quedarse dormido, todo por su culpa, no sabía cómo salir de aquello. Y lo peor de todo, era que ella había sacado a la luz su deseo de acercarse, de ayudarla. Lo había teñido de oscuro.

Yo no soy un pervertido─ zanjó con rabia, herido─ y no quería `eso´ contigo.

Ella permaneció quieta mirándolo fijamente, él aguantó el tipo lo mejor que supo, se le veía ofendido, realmente ofendido.

Más te vale ─susurró lo bastante cerca de él─ recuerda lo que soy.

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Su conducta frente a él no varió lo más mínimo, fría como el hielo, pero Roshi, notaba algo distinto, un matiz, algo que antes no estaba allí, algo parecido a un orgullo herido.

La indiferencia gélida de androide había mutado a `otro tipo de indiferencia´ algo casi, casi similar al despecho. Conociendo a su alumno `aquello´ era imposible, a todas luces… pero esa sensación iba in crescendo desde hacía semanas.

Cada vez aguantas menos el alcohol ─se le burló Oolong─ llevamos solo una ronda y ya sueltas estupideces. ¿Cómo va a tener posibilidades Krilin con ella?

Siempre bajan a desayunar casi a la vez… y ella le mira como si quisiera matarle ─le señaló con la botella─ aquí se cuece algo, te lo digo yo.

Con lo enana que es la casa es normal, no tienen espacio para tardar más. Déjate de paranoias.

Pone cara de consumido y anda todo el día medio dormido.

Todavía le afectará la muerte de Goku, aunque con la práctica ya debería de habérsele pasado…─Oolong se rascó el mentón─. además nunca fue el más espabilado.

De mis alumnos si y el más interesado en el tema. Lo primero que hizo fue traerme una revista como obsequio... ─le remarcó con una V de victoria y la risa floja─ .Yamcha tenía pánico a las mujeres aunque supongo que algo haría Bulma al respecto... ─les entró la risa floja en ese momento─. y Son Goku, todavía no me explico como tuvo dos hijos.

─¡Chichi le pondría contra la pared y le dejaría las cosas claras! ─El zoomorfo se desternillaba de risa─. Suertudo hasta para eso.

¿Te los imaginas?... Ella tiene energía ilimitada, eso consumiría a cualquiera ─las babas asomaban por su comisura─ `Pofu-pofu´ sin fin…

La nariz del sensei ya era un surtidor de sangre se puso un tampón, Oolong lo miró con extrañeza.

¿De dónde los sacas? Me vendrían bien algunos paquetes.

Se los dejó la ex-novia de Krilin, Maroon. ¿Te acuerdas?

Oolong cabeceó alelado y la sangre comenzó a manar.

Pásame uno ─Agarró la caja de tampones y tras mirarlo unos momentos con reticencia se lo puso en la nariz.

Como corría por la playa con aquel pequeño bañador amarillo…─continuó babeando el sensei─ . ¡Maldito Garlic Jr. Nos estropeó la fiesta a todos!─ dijo con la mano en un puño.

¡Ey pues funcionan muy bien! ─exclamó Oolong asombrado por lo eficaz del invento.

De lo mejor que he probado ─concluyó Muten.

Eres todo un experto maestro Roshi, seguro que Krilin también los ha probado, lo único que probó de ella, ─El zoomorfo prosiguió─ , ese chico tiene vocación de pagafantas ─Roshi le miró a través de las gafas de sol─ con Maroon era un principiante esperando su oportunidad, ya sabes... llevándola de compras, cargándole los paquetes, invitándola a cenar…─se carcajeo el cerdito.

Le iba a pedir matrimonio ─interrumpió la voz salobre de Umigame─ y ella le habría dicho que sí.

¿Cómo iba a decirle que si sí ni siquiera se lo tomaba en serio? No se le podía llamar a eso una relación, lo dijo por la perla seguro, ─afirmó tajante─ pero tienes razón Umigame ha evolucionado mucho ahora es un… ¡Pagafantas nivel infierno!

No se la llegó a dar fue el quien la dejó ─lo defendió la tortuga, ambos estaban de lo más divertidos, especialmente el cerdito, Roshi no las tenía todas con si. La mujer artificial seguía actuando raro, aunque quizás se le habían cruzado un par de cables.

Oolong se partía el pecho con su ocurrencia y le lanzaba puyas a Roshi, su risa se vislumbraba bajo el denso bigote, la Tortuga de mar los miraba de refilón, nunca iban a cambiar.

El dúo se partía el pecho achispados decidieron ver otra vez `Juegos salvajes´.

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No sabía la causa, quizás porque era tan débil en comparación o tal vez porque lo veía sonrojarse y tartamudear de esa manera, porque la miraba ella lo sabía, lo hacía siempre incluso cuando fingía no hacerlo, le molestaba sobremanera su presencia, no sabía si tanto como su ausencia.

Pero por algún motivo que escapaba de toda lógica Krillin terminó durmiendo cada noche en el suelo de su cuarto.

La mayoría de las veces un gancho en su mandíbula era la consecuencia antes de caer engullida esta vez por el vacío, otras ni llegaba a despertarse después de golpearlo, en algunas ocasiones no llegaba a golpearle y podía mirarla descansar.

No le importaría estar siempre así.

Aquella noche le despertó el ruido de las sábanas frotándose, se acercó a la cama, la cara pálida congestionada por el dolor, su ceño fruncido, la espalda removiéndose sin despegarse del colchón como si unas cadenas invisibles la tuvieran atada, los nudillos blancos retorciendo la sábana.

Despierta Juu es una pesadilla ─La voz sonó soñolienta, una mano sonámbula se acercó, dotada de vida propia para apartarle los mechones pegados a la cara empapada de sudor.

Paró de removerse, quieta por un instante, iba a incrustarle su agradecimiento usual, un gancho demoledor, más por instinto que por otra cosa. Sus ojos se enfocaron con claridad sobre los suyos, se topó con su mirada, tan llena, tan llena de todo eso que no comprendía, que no quería entender.

Trágate esa cara de pena, no necesito tu compasión. ─siseó furiosa─ . ¡¿Me Oyes?! ─Se levantó repelida de allí, quedó frente a él, no quería imaginar que la había atormentado en aquella ocasión─ No me mires así, nunca más.

Allí estaba compadeciéndose con esos ojos, esos ojos humanos y débiles. Enormes y preocupados.

Solo quería ayudar…

Su risa amarga le interrumpió─ ¿Ayudarme? ¿Tú a mí? Eres débil, no eres más que un… ─estaba tan cerca de él como aquel día cuando lo conoció él estaba callado pero sus enormes ojos transparentaban demasiado, algo en su fondo negro era fuerte, determinado, se sintió débil. No, no, no ella no era débil, no era humana. Ella era fuerte, o lo fue una vez… quería volver a serlo, sentirse así otra vez, como aquel día, como cuando lo conoció.

Estaba en la cumbre, nadie podía tocarla, nada podía causarle dolor, iba a dominar el mundo, tomaba lo que quería cuando se le antojaba, iba a vengarse de Goku… y podía mantener sus recuerdos encerrados.

Necesita sentirse así de nuevo.

Se acercó más y lo pegó contra la pared.

Soy fuerte, me temes, dímelo ─ordenó.

Eres fuerte, pero, no te temo, ya no eres eso, eso que pretendes. ─Ella estaba tan cerca que podía ver toda aquella irá agrietando el hielo de la superficie. No supo de dónde sacó el valor─ Eres buena persona.

"Persona"

Firme, encarándola, no se echaba atrás, no se movió, no mostraba nada del miedo de aquel día, algo había cambiado en él, todo lo había hecho, quizás su hermano tenía razón y ella misma había cambiado, ya no era divertido ni fácil asustarle.

Era humano, era débil, pero persistía allí sólido, tenaz mirándola a los ojos.

No me iré de aquí, te ayudaré.

Lo cogió y lo empujó, cayó sobre su cama, su rostro se tiñó de rojo sus ojos de desconcierto cuando subió sobre él, pero no había en ellos el temor que necesitaba ver, su mirada en cambio tan llena como vacía necesitaba sentirse ella. Vacía de dolor, de recuerdos.

Cállate ─acercándose más a él─ No sabes nada. Nada.

Quería echarlo, quería rematarlo, golpearlo, borrarlo todo, eliminar la cercanía de ese momento, desandar todos los pasos que él había trazado hasta ella, aterrorizar al hombre que la encaraba con esa exasperante persistencia.

A ese insignificante humano.

Necesitaba sentirse como aquel día.

"Persona"

Se agachó, le besó, tapó su boca para silenciar con desesperación, con rabia, con todo lo que ella era, acallar todas las palabras que allí anidaban.

Un beso breve y furioso, se incorporó dejándolo bajo ella, quieto y mudo.

Tu no quieres eso ─Fue lo primero que dijo cuándo recuperó el aliento, estaba bajo ella, tenso como una cuerda, la camiseta de algodón blanco con la que dormía estaba arrugada, medio levantada dejaba ver parte de su abdomen. La curiosidad la pudo y esta vez fue su mano la que cobró vida para subirla, calculó mal y el jirón se quedó en su mano, dejando expuestos los agarrotados músculos.

"¿Que se sentirá al ser humano?"

Se preguntó cuánto de humano podría quedar en ella, si en aquel cuerpo suyo podría sentir algo que no fuera dolor… su primer recuerdo comenzaba sobre la tabla de aquel laboratorio bajo las manos de Gero, no habían días soleados en la playa, ni sonrisas, no quedaba nada de lo que ella pudo haber sido, solo la cobaya en que la convirtió, todo era un vacío estéril que comenzaba con en aquella cueva.

Solo la metamorfosis y Gero. Nada más.

Sintió sus manos cálidas en su espalda, torpes y cálidas, la mirada llena de humanidad, de nervios y de algo más.

El tacto de su piel era suave, tanto como debía serlo la perla que una vez quiso regalarle a Maroon, pero cálida, la veía, él realmente la veía más allá de lo que ella se podía imaginar. Vislumbraba a la persona real, encerrada bajo todas las capas de frialdad, allí estaba, una buena persona, hermosa y letal, más allá de su belleza se extendía en toda su complejidad, llena de matices cubiertos de hielo, dañada en lo más hondo.

Lo vio claro, lo sentía en su piel, en sus ojos y en lo que ellos se asomaba, la beso con la misma intensidad que ella dejó en su boca. Ella se despegó y él paró avergonzado, con los ojos bajos y la moral más baja, en aquel momento se sintió más feo que nunca, desnarigado, bajito, enano, rastrero.

"No eres hombre para ella"

Las miradas, las risas burlonas y las frases socarronas que le habían acompañado desde que tenía uso de razón, gritaban ahora en su cabeza.

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No era lo suficientemente bueno para Juu, nunca lo sería.

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Ella le levantó la cara sujetándole el mentón entre su pulgar y su índice, la otra mano se deslizó hasta la tela rota que todavía le cubría, Krilin se irguió, la mano de Juu se deslizó hasta el borde, pasando las yemas por el tejido deshilachado, la piel se erizó a su paso.

Él se deshizo de los despojos, las pupilas amplias sobre el azul, las manos suaves posadas sobre su pecho notando la calidez de cada latido, si pudiera elegir un momento para recordar antes de morir otra vez, sería ese, allí con ella con sus manos apoyadas en curva de su cintura.

Lo notó bajo sus caderas, se le quedó mirando con las manos fijas y los ojos eternos, cuando ella bajó y cubrió su boca con la suya él ya no pudo pensar más.

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Se despertó jadeando, despeinada con las mejillas rojas, los ojos desencajados y las pupilas dilatadas.

─¡¿Qué demonios me has hecho?! ─gritó a la trampa que colgaba sobre su cama.

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Nota de autor:

Como siempre quedan inseguridades, preguntas y quebraderos de cabeza sobre como podría haber mejorado o tratado el tema de Krilin y 18. Todo son conjeturas y elucubraciones, tejidas con buenas intenciones y decenas de fallos que corretean por las líneas.

*Pagafantas: Nombre por el que se conoce popularmente al chico que suele permanecer, de manera forzosa y permanente en la zona de mejor amigo, en ocasiones es apreciado y muy, muy querido por su `mejor amiga´, eso si, exclusivamente como amigo. El pagafantas suele estar muy interesado por su `mejor amiga´, loquito por ella, hasta los huesos y no cesa en su empeño de conquistarla, agasajándola constantemente para ganarse su corazón (de ahí el nombre el que paga las fantas = Pagafantas), y ofreciendole su hombro para consolar su corazón ocasionalmente roto. También suelen escuchar las penas y estan presentes, como testigos que no como contraparte, en los procesos de enamoramiento de su amiga.

Mil gracias por vuestros comentarios a Schala S, JazminM, Essentia, Tearsofroses, Gynee, Ladysupersaiyajin, Kisame Hoshigaki, Inuno Taisho, a Dororo y a Kawaii Destruction, mil gracias por gastar vuestro tiempo en leer estas lineas, más todavía por los consejos y críticas tremendamente constructivas que hacen que esta historia vaya avanzando, gracias a ellos el caos se va aclarando y todo parece querer tomar forma.

Solo puedo expersar mi gratitud por vuestros comentarios, vuestras opiniones y consejos.

Es todo un honor recibirlos.

Mil gracias por leer y todavía más por comentar.

Nos leemos.