Aquí la continuación, los personajes le pertenecen a S. Meyer, la idea es mía. Prohibido la copia, parcial o total.

Advertencia: Contenido no apto para menores, si lo lees es bajo tu responsabilidad.


Confusión

Sin saber me estaba adentrando a un mundo que terminaría por consumirme, si tu recuerdo no aniquilo mi existencia, los acontecimientos lo harían.


Yo no era más que una simple alma atormentada que durante años vivió bajo el flagelo de su recuerdo. Mis lamentos fueron escuchados por algún espectro maligno que compadeciéndose o llegando a su límite tuvo la delicadeza de mandarme a alguna dimensión desconocida para ser abrazada por un Edward a medias. Algo bueno o quizás malo debí de cometer en alguna otra vida para que hoy sus brazos extraños me reconfortaran como solo él sabía hacerlo.

-Bella…-fue lo último que escuche de esa voz aterciopelada, la oscuridad me absorbió y la realidad dejo de ser palpable.

Estuve flotando entre mis recuerdos olvidados, me sentía en una burbuja que estaba a punto de explotar.

Pudieron haber transcurrido años pero yo no era consciente de nada, la aparición de ese ser que se parecía a Edward me había colocado en un parpadeo en el tan ansiado limbo.

Un hilo de luz llamo mi atención en medio de esta oscuridad pero cuanto más avanzaba para alcanzarla, más se alejaba. Estaba perdida en la penumbra, quizás de tanto desear y rogar con desaparecer de la faz de la tierra algún ángel, demonio o espíritu se había compadecido de mí.

Ráfagas de recuerdos atropellaban mi caminar, podía presenciar la película más hermosa y destructiva en frente de mí, su sonrisa irresistible y su andar felino, su sonrisa torcida y sus ojos que desnudaban mi alma.

Poco a poco aquella luz empezó a agrandarse dando paso a algo cegador, estiré mi mano siendo incitada por la luz.

Bella

Volteé instintivamente, alguien me llamaba, una mujer me clamaba desde algún punto de aquella oscuridad.

Regresa a la realidad

Mis ojos se abrieron abruptamente y lo primero que me recibió fueron unos extraños ojos ámbar con destellos dorados, una melena indomable cobriza y un desconocido que conocía a la perfección.

-Isabella, Bella…-me quedaba claro que aún era yo, que sabía mi nombre y mote, pero no sabía qué era él.

-quién eres- fueron las únicas palabras que sin filtro escupí amargamente.

Aquellos primeros meses en que me imaginaba nuestro reencuentro siempre tuve la sensación de que él haría todo eso, abrazarme y repetir mi nombre, pero ahora no deseaba ese tipo de cosas, un miedo inimaginable calo por mi médula y me aparte de su lado como pude.

Quería huir cuanto antes de aquella persona, sentía pánico por haberlo odiado tanto, por haber experimentado tanta mierda por el simple hecho de ser tan débil como persona.

-Bella, he venido por ti.-en menos de un parpadeo y con una pequeña brisa golpeando mi mejilla, se encontraba nuevamente cerca de mí, con una mano acaricio delicadamente mi frente y con su mirada congelando mi respiración trataba de desnudar mi alma.

Muda y muerta de miedo logré retroceder sin tropezar, nada tenía sentido, trate de encontrar una respuesta en el suelo, mi mirada pasaba de él y los árboles, algo, buscaba algo que me hiciera reaccionar, que me mantuviera atada a la realidad.

De pronto su rostro se desfiguró en una mueca de rabia lo que provocó temor en mí, había girado su rostro unos cuantos centímetros, y volvió a mirarme tratando de componer su gesto.

-debemos irnos, no estas a salvo aquí-se me acerco y por reflejo retrocedí, tenía toda la intención de salir corriendo, no me daría por vencida.-no intentes huir de mí Bella, soy el único que puede cuidar de ti ahora.- le regale una mirada envenenada por haber leído mis intenciones, aún seguía siendo predecible para aquello que tenía en frente.

Sin esperar respuesta de mi parte me tomó en brazos y todo sucedió en un parpadeo, estábamos en movimiento entre los arboles de Forks, el corría conmigo en sus brazos a una velocidad inhumana lo que provocó que cerrara los ojos por el vértigo que sentí.

Cuando se detuvo tenía miedo de abrir mis ojos y encontrarme en una de mis tantas pesadillas, nada podía ser real, ni esa fragancia tan excitante ni la velocidad con la que había recorrido el bosque.

Pero tenía que ser cierto, al abrir los ojos y verme en mi habitación con el frente a mí solo aumento el miedo y la paranoia, el comenzó a guardar mis cosa en una maleta, y yo solo lo observaba como retrasada mental, sin saber que decir ni que hacer.

Definitivamente algo malo sucedía conmigo, lo tenía enfrente, podía golpearlo, escupirlo, pero no había ni una reacción de mi parte.

-Debemos irnos cuanto antes, nos están esperando muy cerca, te prometo que te explicaré todo lo que está sucediendo, pero sólo debes confiar en mí ahora.- dijo mirándome de soslayo, sin dejar de moverse, en menos de un minuto nuevamente estaba corriendo a través del bosque, estaba confundida, y sentía que me volvería loca.

Llegamos a las afueras de Forks donde una pareja de chicos muy parecidos a Edward nos recibieron, vestían de negro, el muchacho tenía el cabello rubio, su piel era tan pálida y lúgubre, y sus ojos eran exactamente iguales a los de aquella chica, dorados. Ella sin embargo tenía el cabello azabache, corto y alborotado, terminaba en puntas sin dirección fija.

Debía tener una expresión de terror y confusión porque la muchacha me miró con compasión, poco a poco comencé a sentirme tranquila, y eso me hacía estar más confundida, sabía que tenían que responder muchas cosas, y era el momento de comenzar a preguntar.

-Qué rayos está sucediendo… esto es una mierda-dije mirando a la pareja ignorando por completo a aquel sujeto de cabello cobrizo.

-Isabella, mi nombre es Alice, y él es Jasper, no podemos explicarte lo que sucede con exactitud en este momento, pero por favor confía en nosotros… tres, es por tu bien, te prometo que te lo explicaremos pronto, ahora debemos irnos, los hemos perdido pero tarde o temprano te volverán a encontrar.- dijo ella haciendo que me perdiera en mitad de su explicación, se veía seria, y el solo hecho de saber que estábamos huyendo de un peligro eminente me crispó los nervios.

A un par de cuadras más adelante un Volvo negro estaba estacionado, me condujeron hacia el vehículo y supe en ese instante que Edward había vuelto a mi vida para joderla más.

Edward condujo y el tal Jasper se sentó en el asiento de copiloto, Alice se sentó a mi lado, pero nadie dijo más nada, el viaje fue en un silencio incómodo y me dediqué a observar a través del cristal.

No sabía a donde podían estar llevándome, y sinceramente en ese momento era lo que menos me preocupaba, mi mente iba a estallar en algún instante, las ideas recorrían y cambiaban como bólidos, él causante de mi estado de decadencia estaba frente a mí, a escasos centímetros, la razón de mi desesperanza, de mi completa dejadez, de mi abandono a la resistencia, el maldito culpable de mis largas horas de autoflagelación estaba aquí, en este mismo espacio, había regresado para restregarme la mierda completa.

No lo vi sonreír, no lo vi llorar, ni siquiera me trasmitió felicidad, estaba aterrada, mi supuesta sobrevivencia, todo había sido absurdo, ya no tenía sentido, la muerte de Elizabeth, me estaba matando, me sentía mareada, una pequeña carcajada salió de mis labios.

-¿te encuentras bien?- preguntó Alice, la observe a través de mis pestañas mientras comencé a carcajearme más fuerte. Loca, me estaba volviendo loca, toda esta puta mierda me enloquecía, y me detuve en seco. No más risas sicópatas, sentí los músculos de mi rostro tensarse, podía jurar que estaba completamente seria, sentí mi rostro enrojecido de la furia.

-¿a dónde mierda me llevan?- susurré intentando no escupir fuego, sentía mi piel quemaba, estaba completamente furiosa, aquello estaba sobrepasando mis límites.

-Inglaterra, aquí no es más seguro para ti.- el auto se detuvo en el aeropuerto, aún me sentía perdida, desorientada, trate de encontrar algún indicio pero se me resultaba complicado ya que ellos tres no dijeron nada en todo el viaje.

Los estaba odiando, sobre todo a aquel sujeto que se hacía llamar Edward, como hervía mi sangre al verlo, pero ahora lo único que podía hacer era esperar por una respuesta.

No fue tan tedioso como pensaba, y en menos de una hora ya me encontraba volando a otro continente, Alice se había sentado a mi lado, supongo que fue lo más sensato que hacia ese trío hasta ahora.

-Quiero toda la verdad ni bien lleguemos a ese puto lugar- dije entre dientes, sabiendo que me escucharía perfectamente, ella me miró por unos segundos y asintió sin decir nada.

Esto era una maldita pesadilla, no contaba las horas para que de una buena vez me explicaran este embrollo.

Todo había sido tan rápido, primero su aparición, saber que hay gente persiguiéndome y lo más probable es que intentaran hacerme daño, esos dos chicos y su parentesco con Edward. Sabía que él no tenía más familiares, no tenía primos lejanos ni nada, además por el hecho de que antes de su partida no había sido así.

Estaba confundida, desorientada y llena de tinieblas en mi cabeza, cortinas de pensamientos que atormentaban más mi existencia. Porque si pensaba que estaba jodida, lo que estaba enfrentando ahora era el mismo infierno.


Gracias por leer, espero que haya sido de su agrado, espero que disfruten de estos momentos de confusión, porque se viene la tormenta.

atte: Glarea