Hola un nuevo capi. esta chiquito, la verdad no he tenido mucho tiempo, pero igual es importante.
Un poco de fe.
Alice Pov.
Han pasado dos semanas y media desde que me encontré con mi Jasper. Él me aceptó, el quiso estar conmigo, pero no puede fiarse de todo mundo. Y aun le cuesta trabajo confiar en mí. Yo sabía que eso ocurriría. Pero ni en la más disparatada de mis visiones habría imaginado que él pensaría que lo quería matar. Y tampoco en la más disparatada de las visiones me habría imaginado que él dependería de mí de esa manera. Cuando él decidió que el día en que yo lo abandonara, haría una hoguera y se lanzaría a ella, me asusté mucho.
Bien supe disimularlo, pues yo sabía que eso no llegaría a pasar, pues no lo iba a abandonar nunc a.
Pero aun así, es demasiado increíble que dependa de esa manera de mí. Que dependa de mí para vivir. Que dependa de mi para seguir existiendo, tanto que piense que si yo lo abandono, el se matará.
Aunque me hacia feliz que me quisiera, me ponía de nervios que estuviera pensando a cada segundo eso. Bien tendría que soportarlo. Después de todo, tras una vida de soledad, desolación y matanzas es muy difícil creer que de repente alguien va a llegar a quererte y a besarte y a amarte.
Pero es así. Tan difícil es tener un poco de fe. Tan difícil es creer un poco en mí.
Suspire y seguí mi marcha. Él venía a mi lado. Tenía unos ojos tan tristes y tan no se… abandonados. Yo tenía que hacer que esa mirada cambiara. Que creyera en mí, que confiara. Que tuviera fe. Pero ¿cómo?
"Piensa Alice, piensa"
Estábamos a dos de octubre. Era un día extrañamente silencioso, en lo que a humanos se refiere. Está bien, íbamos por un bosque. Pero cerca de la orilla y colindaba con ese bosque una pequeña ciudad.
Por suerte Jasper se había saciado hacia unos días. Si no ahora estaría demasiado tenso. No podía evitar dejar de preocuparme por su dominio de la sed, le sería muy, muy difícil. Y eso yo lo sabía.
Tenía que ser la loca de yo quien viniera a cambiar su forma de alimentarse. Lo mire un poco, para ver como se sentía. Parecía bien. Solo caminaba y sonreía. Me descubrió y me dedico una sonrisa torcida y tímida. Yo le correspondí con una sonrisa más grande. El me miro por un momento y volvió a fijar su vista al frente.
Yo hice lo propi y seguí mirando a adelante. Me puse a recordar. Ese día en el que me había puesto a peinar sus rizos dorados había sido tan bello. Aunque no podía dejar de pensar en lo que me había dicho, que jamás se había cepillado una sola vez durante su existencia de vampiro. Me preguntaba cuantas cosas no había hecho en su existir de vampiro.
Como detestaba a María. ¿Por qué lo tuvo que volver así de tímido y desconfiado de todo? ¿Por qué lo intimido tanto? ¿No le parecía que era una crueldad? Lo único que podía agradecerle a esa vampiresa de lo peor, era que hubiera transformado a un ser tan maravilloso como Jasper. Por lo demás, la odiaba con el corazón.
Aparte de que ella quería que Jasper volviera a su lado. Lo estaba buscando. Eso no lo sabía mi Jazz, pero yo sí. Lo había estado vigilando. Esto se me hacia mas difícil, tenía que buscar a los Cullen, pero evitando por completo un camino con el que María pudiera dar. De lo contrario…
Suspire. La voz de Jasper me saco de mis pensamientos.
— ¿Y tu como eras de humana?
— ¿Yo? — pregunté.
— ¿Ves a alguien más por aquí?
— No— sonreí—. No lo sé.
Se me había olvidado que algún día preguntaría sobre mi pasado. Me había centrado en que se abriera para contestar mis preguntas, que me había olvidado de que yo también podría resultar interesante para él.
— ¿Cómo que no lo sabes?
— No recuerdo absolutamente nada de mi vida humana. Ni siquiera recuerdo mi transformación. Solo un día desperté siendo… yo.
— ¿Y quién te transformó? — cada vez se veía más interesado por mí.
— Tampoco lo sé— me encogí de hombros.
— Y eso ¿por qué?
— me desperté sola. Quienquiera que lo haya hecho, me abandono. No estoy segura de por qué. Ni siquiera tengo ninguna teoría. Solo desperté siendo vampiresa, joven, fuerte y con sed. Pero a mi mente acudió una imagen, solo una, y eso me ayudo a guiarme en mi existencia.
— ¿Y cuál fue esa imagen?
— La única persona que desde entonces he querido en mi futuro.
Me miro enarcando una ceja con confusión. Así que decidí ser clara.
— Tú, Jasper. Tu.
— ¿Yo? Pero no me conocías entonces.
— Esa fue mi primera visión. Tu rostro en mi mente y supe que debía buscarte.
Me sumergí en los recuerdos de esos doce meses como neófita. Esos primeros doce meses de vida. Mis visiones no eran ni la mitad de precisas que ahora. Aun no lograba dominar mi don. Y era exasperante. A veces lograba ver a Jasper y lo que iba a hacer con total claridad, y otras, solo tenía visiones borrosas y confusas. Pero persevere hasta que encontré la clave de mi don y lo comencé a dominar.
Cuando pude ver a Jasper con total claridad en mis visiones fui la mujer más feliz del mundo. Y cuando vi que abandonaría a María, fui la más feliz de la galaxia. Pero fui la más feliz del universo ese día en Philadelphia, el día en que por fin pude ver su rostro frente a mí y no en una visión. Ese día que por fin pude oler su aroma a cuero, canela, vainilla y lluvia.
Nuevamente su voz me saco de mis cavilaciones.
— Pero ¿por que se fue quien te creó?
— Eso tampoco lo sé. Desconozco todo mi pasado. No sé nada de mí cuando era humana. Solo mi nombre, por esto— saque un pedazo de papel de mi bolso. Ese papel lo había encontrado junto a mí el día en que nací. Solo había una palabra, con una caligrafía forzada y gruesa. Escrito con mucha presión. Alice—. Esto es lo único que encontré cerca de mí. Por eso me llamo Alice.
— que interesante.
— No, para nada. Mi vida es aburridísima.
— No lo creo. Tienes un don fantástico y muy peculiar, nunca conocí a ningún vampiro que viera el futuro. Es nuevo. ¿Cómo funciona tu don?
— Sigo las decisiones de tal o cual persona. Tengo una visión según lo que decida, que es lo que conllevara esa decisión que consecuencias traerá. Si la decisión cambia, la visión cambia.
Se me quedo mirando un momento. Y luego sonrió. Solo sonrió.
Nos sentamos al pie de un enorme arce. Yo me pegue tanto como pude a él. Siempre supe que no me haría ningún daño nunca. Por eso confío tanto en él. Sé que no me lastimara. Si bien puede parecer intimidante por sus cicatrices, pero eso es algo que no entiendo. Deben ser prejuicios vampíricos. A mí no me intimidan. Por el contrario, me parecen fascinantes. Muy bellas y varoniles. Muy sensuales.
Nos sentamos en completo silencio. Me encantaba el silencio. Me sentía cómoda. Era como tener una conexión especial con él. Una conexión sin palabras. Solo él, yo y el silencio.
Lo mire, tenía la mirada perdida y había desaparecido todo rastro de su sonrisa. ¿Por qué?
Sin pensarlo lleve mi mano a su mejilla. Acaricié las cicatrices que tenía allí. Tan bellas. Él cerró los ojos y se estremeció ligeramente. De su pecho salió un suave gruñido. Como un ronroneo. Ese sonido me encantaba. Y me encantaba únicamente porque de ese modo bajaba la guardia y se entregaba a mi cariño.
Deslice mi mano desde su mejilla, hasta el nacimiento de su cabello junto a la oreja. Enrede mis dedos en su cabello dorado y jale ligeramente su cabeza. Él se dejo llevar por mi movimiento y pronto tuve su cabeza en mi regazo. Seguí acariciando su cabello y revolviendo sus rizos con mis dedos. El mantenía los ojos cerrados y de su pecho seguía escapando ese precioso sonido, ese ronroneo.
De pronto sentí un calor clarito en m corazón, pero era algo con lo que yo no había tenido nada que ver. Era algo ajeno a mí, pero mío de todas formas. Era un calor especial, lo sentía aquí bien cerquita de mi pecho. Era algo como cariño. Pero no era algo mío, el cariño que yo sentía ´por mi caballero sureño ya me pasaba desapercibido, pues siempre lo había sentido. Esto era completamente distinto. Era cariño, pero no era mío.
De pronto me di cuenta de que no era mío, sino de Jasper. Con su don era imposible de evitar. Me estaba proyectando su cariño. Pero eso no lo había visto. Debía ser involuntario. Y si era involuntario…
Eso significaba que el cariño que me tenía era muy fuerte. ¡Sí!
Mi corazón parecía querer reventar de felicidad al darme cuenta de esto. Sonreí con ganas y lo seguí mirando. Aun tenía sus ojos cerrados. Como amaba esos ojos, y ese rostro. Aun con las cicatrices, tenía un mentón fuerte y unas facciones reacias. Muy masculinas. Enmarcadas por esos rizos dorado que me encantaban. Lo amaba a todo él. Y se lo hice sentir, solo debía sentirlo yo, hacerlo sentir a flor de piel. Así lo sabría él, gracias a su don precioso.
De pronto él abrió sus ojos y me miro con un gesto de disculpa. ¿De qué se disculpaba?
— Alice, yo…
— ¿Qué ocurre, Jazz?
— No lo sé. No puedo evitar sentir esto.
— ¿El cariño? —pregunte.
— sí, el cariño y también… el miedo.
— ¿Miedo? ¿De qué?
— De que esto sea una ilusión. De que desaparezcas de pronto en medio de una nube de humo. De que no vuelva a verte nunca más. De que te vayas y yo me quede aquí, con mi pasado, con mi soledad…
— ¡Sshh! — lo silencie con mi dedo índice—. Nunca me iré. Esto no es ninguna ilusión Jasper. Yo estoy aquí, contigo, te amo por sobre todas las cosas y jamás, jamás, jamás te dejare. Eres lo que más quiero. Eres lo que más amo, lo que más adoro y lo único por lo que daría mi existencia sin pensarlo un solo instante.
— Pero aun así, me cuesta trabajo creer que un ángel como tú, esta queriéndome, me está llenando de esperanza y de amor.
— No soy ningún ángel, Jasper. No baje del cielo en medio de un coro de querubines. Solo soy una vampira que te ama con todo el corazón. No soy un ángel, pero si tú lo quieres, seré tu ángel.
— ya lo eres— me dijo.
— De acuerdo, yo soy tu ángel, y vengo a llenarte de amor y felicidad. Vengo a llenarte de esperanza y fortaleza. Vengo a hacer que puedas volver a sentir, volver a creer, volver a confiar. Pero necesito que tengas fe en mí. Sería demasiado difícil pedirte que tengas un poco de fe. Solo un poquito.
— Para nada, mi ángel. Te lo prometo. Tendré fe en ti.
Entonces tomo mi mano y planto un pequeño beso en el dorso. Un beso… en la mano… un pequeño beso, si pequeño, pero que venía a llenarme de ilusión y esperanza. Y no se lo pedí. Me lo dio por voluntad propia.
Sonreí con ganas. Él se levanto y me tendió una mano.
— Continuamos, hermoso ángel
Yo tome su mano y juntos continuamos nuestro recorrido. Yo completamente atónita por ese beso. Pero feliz.
Por fin, sin querer lo logre. Él tenia un poco de fe.
tener fe en una persona es una de las cosas mas difíciles del mundo, sobre todo si estas herido. Pero oiga, Alice se lo esta ganando de a poco ¿No?
Espero poder actualizar pronto. quería hacer una narración de alice porque es una chica muy linda y su punto de vista es muy importante, ademas de3 que es mi personaje favorito.
Pásense por mis otros fic, en especial Llamado del amor y en corto subo el prologo y el primer capi de un nuevo fic se llama Amor de Película, les va a gustar.
En una semana estare subiendo otro nuevo fic, Dos vidas, un mismo amor.
Bueno se cuidad, besos helados.
Klau :)
