Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, la trama me pertenece a mi o a la extraña criatura que habita en mi cabeza.


Cambios, buenos, pero cambios al fin

— ¡Oh! —exclamo ella viendo hacia atrás.

— ¿Qué viste Alice? ¿Qué ocurre? —pregunto él ansioso.

— Unas visitas inesperadas, Jazz—le dijo ella levantándose. Él la imito y se miraron mutuamente. Pronto se escucho el rumor sordo de unos pasos en la nieve, que se acercaban a ellos.

Jasper tenso cada musculo de su cuerpo, y exhibió los dientes. Un gruñido comenzó a formarse en su garganta.

Alice se veía completamente despreocupada, y casi ansiosa. Jasper no comprendía aquello. Los pasos que escuchaban eran claramente vampíricos. Una ráfaga de viento voló desde donde se aproximaba aquello, llevando un efluvio directo al rostro de Jasper, un efluvio claramente de vampiro. Gruño nuevamente y se paro frente a Alice en ademan protector. Una segunda ráfaga de viento le llevo el mismo efluvio y su instinto trabajo más velozmente que su mente relajando por completo su posición defensiva. Conocía aquel efluvio, pero ¿era posible?

:::

:::

:::

Peter Pov.

Esa tarde corría con mi Charlotte por el bosque canadiense. Ambos siempre habíamos deseado conocer Canadá, pero no habíamos ido por que realmente Charlotte quería conocer todo el país, al menos el norte, pues al sur no pensábamos volver ni aunque se acabara toda la sangre del norte.

No había dejado de preguntarme un solo segundo como estaría Jasper, si estaría bien, si estaría mal, si seguiría sufriendo cada vez que se alimentaba, o lo habría superado. Lo último que supe de él era que andaba por estos lugares, pero no estaba seguro.

Mis instintos me decían que nos encontraríamos con alguien de nuestra especie, así que iba con cuidado. Los vampiros del norte son civilizados, pero eso no quita nuestra naturaleza posesiva y territorial.

Desde la dirección en la que nos dirigíamos, soplo una ráfaga de aire y me llego un efluvio vampírico, alcance a oír un gruñido de advertencia y yo también gruñí.

Seguimos corriendo, lo más velozmente que podíamos, pensé en rodear aquel lugar donde se encontraba el otro vampiro, pero al parecer Charlotte no pensaba igual que yo, siguió en línea recta y yo la seguí.

Llegamos a un pequeño claro nevado y ambos nos congelamos cuando vimos de quien se trataba.

Allí, de pie y enfrente de alguien más, en el mismo ademan protector que yo utilizaba con Charlotte, se encontraba mi amigo Jasper. Se veía distinto, no alcance a adivinar porque, pero sin lugar a dudas era Jasper. La pregunta que llego a mi mente en ese instante fue: ¿Quién era ella? Jasper había pasado solo desde que se separo de nosotros, o al menos eso creía yo, su naturaleza extremadamente desconfiada no daba lugar a pensar en algo más. Pero allí estaba él, acompañado de una pequeña mujer que yo no conocía.

Jasper fue el primero en reaccionar.

— ¿Peter? ¿Charlotte?

— ¿Jasper? —pregunte yo aun cuando ya lo había reconocido.

— Sí, soy yo. ¿Qué hacen ustedes por aquí?

— Íbamos hacia Quebec—respondió Charlotte.

— ¿De verdad? —Pregunto Jasper—. Nosotros venimos de allá.

¿Nosotros? Entonces si venía con ella. Inmediatamente desee saber que había pasado en este tiempo.

— ¿Nosotros? —pregunto Charlotte, ella no se detenía para preguntar algo que quería saber. Sin darnos cuenta, nos habíamos ido acercando los unos a los otros, Jasper tomaba de la mano a aquella chica.

— Si—respondió Jasper y sonrió, cosa que nunca vi que hiciera y me sorprendió realmente aquello—. Peter, Charlotte, ella es Alice, mi compañera—le dijo sin soltarle la mano.

Y acto seguido, sentí una expresión de exagerada sorpresa en mi rostro, pero no era para menos. Jasper nunca había mostrado interés por relacionarse con nadie, él creía que eso ya no existía para él, cuando nos encontrábamos con otros vampiros apenas si cruzaba algunas palabras de cortesía y se mantenía alejado cuando nosotros queríamos conocerle. Nunca socializo con nadie, y me pregunte qué habría pasado para que cambiara de opinión con respecto a eso.

— Soy Alice —dijo ella saliendo de detrás de Jasper y acercándose a Charlotte. Le tendió la mano a mi compañera y ella se la estrechó. Alice tenía una sonrisa permanente en el rostro, como si no se sorprendiera en absoluto de vernos allí. Eso me confundió más.

— Charlotte—contesto mi compañera, luego me miro, pero no reaccione—. Y el mudo de allá es mi compañero Peter—se mofo y yo fruncí el ceño, pero después me reí con ella. Charlotte tenía un buen sentido del humor, una de las muchas cosas que me acerco a ella.

Alice también rio y vi con sorpresa que Jasper sonreía como queriendo evitar reír.

— Bueno Jazz—dijo Alice llegando hasta él—, creo que podemos volver, me encantaría regresar allá—se miraron a los ojos durante un instante y fue cuando me di cuenta de la gran diferencia que había en él. Sus ojos no eran ni negros ni rojos, tenían un color dorado como el caramelo. ¿Qué rayos le había pasado?

— De acuerdo—asintió Jasper y no me quedo duda de que esa mujercita era todo para él ahora.

— Bueno vamos—dijo Charlotte comenzando a caminar.

— Espera—dijo Alice—. Creo que Peter quiere hacer una pregunta.

Todos se detuvieron en seco y me miraron con la interrogación en el rostro. ¿Qué acaso esa chica era telepata?

— Yo, bueno—me sacudí la cabeza para ordenar mis ideas—, mejor después.

— Como quieras—dijo Charlotte, comenzando a caminar.

Caminamos varios kilómetros a través del bosque nevado de Canadá. Alice y Charlotte se llevaron bastante bien desde ese instante. Físicamente eran parecidas, ambas menudas y bajitas como muñequitas, y en ese momento me di cuenta de que también en carácter eran un tanto similares, ambas alegres y joviales.

Jasper caminaba al lado de Alice, más cerca de lo que nunca lo vi de otro vampiro. Eso me daba la pauta de cuan especial era ella para él. Cada tanto le tomaba la mano y entrelazaba sus dedos con los de ella. Note el gran cambio en mi antiguo compañero de batalla con agrado. Ya no se veía infeliz ni atormentado. Se le veía bastante bien, por lo que supe en aquel instante que ella era su vida entera. Lo único que me inquietaba era el cambio en el color de su mirada. Sus pupilas doradas me turbaban.

Charlotte caminaba a mi lado, a una distancia prudencial de ellos. Yo llevaba un brazo sobre sus hombros en ademan protector. Aunque sabía que ni Jasper ni su compañera Alice le harían daño alguno, no podía evitar hacer aquello. Mi naturaleza posesiva y protectora me lo indicaban con más fuerza de lo que mi racionalidad entendía. Era simple instinto.

Tras varios minutos en los que avanzamos a una velocidad no demasiado mayor que la de un humano, llegamos a una pequeña cabaña de madera que había varada en medio de los arboles.

Alice avanzo hacia ella como si se tratara de su propia casa y empujo la puerta entrando allí. Me di cuenta de que se trataba de una cabaña abandonada, y que probablemente ella ya lo sabía. Nuevamente me pregunte como era eso.

Entramos a paso lento en ese lugar, pude ver como Jasper esbozaba una media sonrisa mientras Alice revoloteaba por todo el lugar.

— Bien, a pocos kilómetros de aquí esta Quebec. Podemos quedarnos aquí, la acaban de desocupar hace dos días y no la ocuparan hasta dentro de tres meses.

Abrí los ojos muy grandes y me quede mudo de asombro. ¿Cómo hacia ella para saber todo eso?

— Mi don es ver el futuro—respondió con simpleza a mi pregunta no formulada. Aquello me sorprendió aun mas. ¿Ver el futuro? Me interese aun mas sin poder evitarlo, pero decidí que no preguntaría mas.

Alice encendió la chimenea y se acerco a los saltitos a Jasper. Le abrazo y él pasó un brazo por sus hombros. Me alegre por mi compañero, pero desee en secreto un momento para hablar con él nada más.

— Y… ¿podemos ir al pueblo? —pregunto Charlotte.

— Si quieren ir—respondió Alice—, no habrá problema.

— Yo si quiero—dijo Charlotte mirándome.

— Pues me gustaría ir— dije.

— Entonces no se diga mas—dijo Alice y arrastro a Jasper hasta la puerta, él la siguió sin resistirse y nosotros les seguimos.

Salimos velozmente de la cabaña, y después Alice se regreso a apagar el fuego y volvió en menos de cinco segundos.

En menos de tres minutos llegamos a Quebec. Paseamos por las calles, apreciando los edificios y la ropa en los escaparates. Al parecer Alice tenía cierta afinidad por la moda, aunque luego me di cuenta de que eso se acercaba más a una obsesión, que a un gusto.

Tras algunas horas de mirar, pasear y ver a ambas chicas probarse mil y un conjuntos, volvimos a la cabaña. Ellas seguían charlando, y yo deseaba tener un momento para aclarar todas mis dudas con mi amigo.

Un rato después Alice dijo:

— Bueno, saldré un momento.

— ¿Te acompaño? —pregunto Jasper.

— No, gracias Jazz.

Y salió por la puerta, Jasper se quedo mirando hacia allá por un momento y luego dijo.

— Estaré en el techo.

Y salió sin decir más ni esperar respuesta. Me quede pensando durante algunos minutos, con Charlotte entre mis brazos y después le dije.

— Iré a hablar con él

— ¿Quieres saber que ha pasado con sus ojos?

— Si, me intriga demasiado.

— Anda ve. Me quedare a ver estos libros que alguien abandono en esta cabaña.

— ¿Cómo sabes que los dejaron aquí?

— Huelen a humano

Me reí internamente y salí de la cabaña trepando inmediatamente al techo. Tal como había dicho, allí estaba mi amigo, sentado y mirando hacia el cielo.

— Hola—le salude.

— Hola—dijo sin mirarme—. ¿Ocurre algo?

— No, nada. Solo quería hablar contigo.

Me miro pensativo y luego dijo:

— Tú dirás.

Excave en mi cabeza pensando en cómo comenzar. No estaba seguro de que decirle, así que decidí ir al grano.

— ¿Qué le ha pasado a tus ojos?

Me miro con extrañeza y luego sonrió de lado, como si la pregunta le divirtiera.

— He cambiado mi dieta— me dijo, confundiéndome más.

— ¿Qué cosa? —pregunte.

— Me comencé a alimentar de sangre de animales, en lugar de humanos. Es más difícil, sabe mucho menos sabrosa que la sangre humana y necesito alimentarme más seguido, pero me es más fácil sobrellevarla.

— ¿Y cómo supiste que existía esa opción? Jamás me había pasado por la cabeza.

Sus labios se curvaron en una sonrisa.

— Alice. Ella me dio esa opción. Todo ha sido más fácil desde que ella apareció… —lo ultimo lo dijo mas para sí mismo que para mí

.

— Creo que me he perdido de muchas cosas estos años.

— Mas bien estos últimos meses. Hace solo tres meses que estoy con ella.

— ¿Y cómo fue?

Sonrió de una manera que nunca le había visto.

— Me encontró. Hace tres meses me encontró—hizo una pausa y luego me miro—. Hace dos meses me encontraba igual que siempre, sin rumbo, sin sentido en mi vida. Es extraña la manera en que ocurrió todo esto. Aun no termino de creérmelo.

'' Ella ya te dijo que tiene el don de ver el futuro. Ella me vio, hace treinta años, y desde entonces espero el momento de reunirnos. El que llego hace tres meses.

Asentí intentando procesar aquello. ¿Ella lo había buscado desde hacia treinta años? ¿Ella le conocía desde entonces?

— Me encontraba en Philadelphia, como siempre, sin saber qué hacer ni a donde ir. Me encontraba decidiendo entre ir a cazar, o largarme de allí. No estaba seguro de querer ninguna de las dos, cuando comenzó a llover.

'' Las molestas gotas de agua se hicieron más insistentes cada vez, y pronto llovía a cantaros. Me moleste por eso, sabía que tendría que buscar donde refugiarme para no llamar la atención, pero no quería estar cerca de humanos.

'' Al ver que el diluvio no paraba, mire a mi alrededor y encontré una cafetería abierta, casi vacía. Camine hacia allá, y dude en entrar. No estaba seguro de poder controlarme para no saltarle encima a todos los humanos que estaban allí dentro, pero no podía quedarme y seguir llamando la atención.

'' Entre en el lugar, tomando antes una gran bocanada de aire fresco.

'' Ella estaba sentada en un taburete de la barra, me esperaba. Cuando se acerco a mí, temí que quisiera atacarme, por un momento. Pero cuando sentí sus emociones, todas tan puras, tan alegres, me sentí seguro, hasta cierto punto.

'' Se planto frente a mí, me miro a los ojos y me dijo "Me has hecho esperar mucho tiempo". Me confundió aun más, pero lo único que tenía algo de sentido en mi mente me decía que me disculpara con ella y así lo hice.

'' ella me tendió la mano y la tome, y cuando lo hice, sentí esperanza por primera vez en mucho tiempo. Me hablo de la dieta de sangre animal, y decidí intentarlo, a pesar de que me parecía una idea muy lejana a mi realidad, muy fantasiosa, pero ahora sé que si es posible.

Me sorprendí al escuchar aquello. Nunca imagine que un vampiro pudiese sobrevivir de sangre de animales, pero allí estaba él, controlando su sed y bebiendo la sangre de animales.

— También me hablo de un Clan que vio—continuo, sacándome de mis pensamientos—, el Clan Cullen, ellos llevan esta dieta. Ella quiere unirse a ese clan, los estamos buscando.

— ¿De verdad?

— Si. No sé a dónde nos lleve esta búsqueda, pero sé que podría pasarme la eternidad sin llegar a ningún lado solo con ella. Al fin y al cabo, gracias a ella, ahora tengo una razón para seguir existiendo.

Miro a lo lejos y yo lo imite, pero sentí mucha admiración y respeto por él. No había conocido a nadie tan fuerte, el solo hecho de que soportara su sed como para solo beber sangre animal. La sola idea de cambiar mi dieta me asustaba, por no decir que me asqueaba. Se necesitaba tanta fuerza de voluntad para sobreponerse a nuestra naturaleza. Y mi amigo la tenía.

Cuando entramos en la cabaña, y llego Alice me di cuenta de que ella era todo lo que él necesitaba. Tantos años pasó solo, pero justo ahora la tenía a ella, tal y como yo tenía a Charlotte. Me alegre por ellos.

Días después…

Ya habíamos visitado todo Quebec y Charlotte quería ir más allá, a Alaska. Por su parte Alice y Jasper deseaban ir al sur, continuando su búsqueda de aquel misterioso clan.

Nos despedimos y cada quien continuo su camino. En silencio les desee lo mejor, y supe, al verlos besarse muy tierna y discretamente, que siempre y cuando estuvieran juntos, estarían bien.


Hola y lo lamento. No perdere el tiempo en excusas, pero han de saber que nunca me habia costado tanto escribir un capitulo de esta historia. Tenia la idea bien, pero entre falta de tiempo y exceso de inpiracion, o al reves, exceso de tiempo y falta de inspiracion, pues no he podido terminarlo hasta ahora. Esta recien salidito del horno, asi que espero alguien quede por alli.

¿Que les parecio? No estaba cien por ciento segura de como hacer este capitulo, estuve divariando entre varios Pov. hasta que escogi el de Peter, espero que haya estado bien :D

Bueno me retiro que aqui en Mexico son las 12:16 a.m y a las 10 debo ir a trabajar.

Besitos y nos leemos el siguiente

Klau :D