Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band

Dormimos en la sala pero decidimos despertar temprano porque no sabíamos como reaccionaría mamá.

- ¡Marie, mira estos zapatos!.- gritó Mary en medio de la tienda. Habíamos decidido venir al centro comercial a 'actualizar mi guardarropas'.

Había traído muy poco y según Mary no necesitaba preocuparme, los gastos en ropa eran parte de su vida cotidiana.

Luego de varias horas y muchas bolsas fuimos a almorzar. Estábamos en la fila para comprar un poco de sushi.

- ¡Edward!.- chilló Mary.

- ¿Edward?..- repetí confundida.

- Buenos días..- dijo este a mis espaldas. Salté y me giré asustada.- ¡Lo siento!.- exclamó.

- Déjalo, estoy bien..- murmuré. En ese momento percibí que Edward no estaba solo, una hermosa mujer estaba tras él.

- Buenos días, Rose.- dijo Mary.

- Hola, Rose..- dije acercándome a ella.- Yo soy Be.. Marie, hermana de Mary.- casi cometo un grave error. Rose, como le había llamado Mary, me miró y bufó.

- Rosalie, para tí.- respondió.

- Vale, Rosalie.- sonreí falsamente marcando su nombre. Sonrió falsamente y me giré para avanzar en la fila.

- Rosalie, agradecería que seas un poco más amable..- murmuró Edward irritado.

- Agradéceme ser como soy, hermanito.- contestó esta.

Acabamos de almorzar y yo ya no soportaba a Rosalie.

- ¿Vamos, Mary?.- insistí.

- Vale, llamaremos a Jacob.- dijo levantándose de la mesa.

- ¿Quieren venir conmigo?, Carlisle vendrá a buscarme ahora..- ofreció Edward.- Si así lo desean..- agregó.

Negué el simple hecho de seguir más tiempo junto a Rosalie.

- No, en serio, no es necesario, también tienes las compras de Rosalie.- contesté un poco atropellado.

- Yo me iré en mi carro a la casa de Tanya..- dijo Rosalie.

- No, gracias, Edward.- contestó Mary.- Todavía hay un par de tiendas en liquidación que quiero ir a ver, pero agredezco tu invitación..- respondió sonriente, le besó la mejilla. Y su mirada cambió por una triste.- ¡Tienes que llevarme a ver a Esme, la extraño demasiado!.- reclamó.

- Vale, pequeña..- Mary frunció el ceño ante tal apodo.- Veremos que día te llevo para casa..- sonrió.

- ¡Gracias, Edward!.- chilló.

Rosalie se fue directamente luego del almuerzo. Edward caminó con nosotras a la espera de Carlisle.

Habíamos parado frente a una tienda de música, cuando ví en un rincón de la vitrina el vinilo favorito de Viole, Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band.

- ¿Te gusta The Beatles?.- preguntó Edward.

- Un poco..- susurré.

- Marie, ¿qué sucede?.- dijo con preocupación.

Sentí como mis ojos se aguaban al recordar mi promesa.

· Flashback ·

- ¡Bella!,- gritó Viole en medio de la multitud, llamando la atención de varias personas.

Estaba muy emocionada mirando atentamente la vitrine de una tiendo de discos, principalmente antigüos.- ¡Mira esto!.

- ¿Mirar qué, Viole?..- pregunté tranquilamente al llegar a su lado.

- ¡Mira que guay!.- chilló.- Es mi vinilo favorito, Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band de The Beatles..- decía con ilusión en los ojos.

- ¿Realmente te gusta?- pregunté divertida.

- Algún día lo tendré, Bella.. y lo escucharé durante horas..- decía graciosa.

- Claro que sí.- la abracé por los hombros y besé su frente. Claro que sí, repetí en mi mente, mi pequeña lo tendría.

· Fin Flashback ·

Ese día me prometí que se lo regalaría, cueste lo que cueste. Sabía que ella no podría comprárselo debido a la situación económica de su familia, y si algún día tuviese el dinero, tendría otras prioridades.
- Marie, Marie, - me llamaba Edward.- Marie, ¿por qué lloras?..

- Recuerdos, Edward.. tan sólo promesas y recuerdos.- suspiré.

- ¿Me lo dirás?- cuestionó.

- No estoy segura de eso..- respondí maliciosa mientras entrábamos en la tienda.

- Por favor, te lo ruego, no me dejes con la intriga..- dijo cuan niño curioso.

- ¡Pareces un niño de cinco!- renegué.

Rió.

- ¿Qué edad tienes, Marie?.

- 15, ¿y tu?.

- 14.- respondió tranquilamente.

Me quedé atónita, boquiabierta, con los ojos abiertos como platos.. en resumen, soprendida de pies a cabeza.

- ¿14?- repetí. Él asintió con el mismo sosego de siempre.

Seguimos recorriendo la tienda en silencio.

- ¿Y Mary?.- pregunté luego de unos minutos.

- Fue a buscar unos zapatos de una "oferta imperdible"..- respondió divertido, haciendo una vaga imitación de ella.

Sonreí.

- Pareces mayor..- comentó divertido. Fruncí el ceño.

- ¿Cómo mayor, Edward?- cuestioné.

- Parece que no tuvieras 15 años, Marie. Hasta ahora, en ningún momento has tenido un comportamiendo adolescente.- explicó.

- Mi abuela siempre decía que nascí con 35 y cada año me vuelvo más madura.- comenté. El rió.

- Tu abuela estaba en lo cierto.- dijo aún riendo.

- Por momentos pareces todo un hombre, y por otros todo un niño..- renegué.

- ¿Notas lo que te digo?, hablas como mi madre..- dijo gracioso.

Caminábamos juntos por la tienda en silencio, mirando distintas cosas que nos interesaban.

- Sabes, ese vinilo de The Beatles es una relíquia.- comentó. Porque será que tengo una vaga idea de a dónde quiere llegar con todo esto.- No me haz dicho que sucedió contigo ahí fuera.- insistió intrigado, parecía un verdadero niño curioso. Y yo estaba en lo correcto. Suspiré.

- Mi mejor amiga siente una especie de amor especial por The Beatles,- expliqué.- Simplemente, recordé el día en que me prometí regalarle ese vinilo. Quería tanto que fuese para su cumpleaños..- dije mirádolo por primera vez a los ojos.- Y lamento demasiado que no pueda ser así.- terminé y examiné su mirada. La curiosidad había sido cambiada por cierta empatía hacía mis sentimientos.

No había notado lo preciosos que eran los ojos de Edward. Un profundo verde esmeralda que todavía me miraba fijamente.

Bajé la vista avergonzada. Y sentí mis mejillas arder, hacía mucho tiempo que no me ruborizaba. Nos quedamos unos minutos en silencio, que parecieron una eternindad. Hasta que el pequeño Edward apareció nuevamente.

- ¿Y por qué no?.- preguntó con esa curiosidad tan tierna.

- No tengo el dinero,- respondí.

- ¿Cuándo es su cumpleaños?.

- 4 de Enero.

- Falta un mes todavía..- dijo. No, Edward, no lo había notado.

- Lo sé Edward,- respondí un poco obvia.- Pero probablemente no consiga el dinero, y si comprara el vinilo, no podría ir a verla.

- Entiendo..- murmuró.

Minutos después Mary llegó con dos bolsas más.

- ¿De dónde sacas tanto dinero, Mary, en serio?.- pregunté preocupada, y un poco asustada.

- Luego te explicó,- me guiñó un ojo divertida y sentí como me estremecía. En que andará este demonio, metido en el cuerpo de mi inocente hermana de 12 años.

Caminamos sólo un poco más por el Centro Comercial. Luego de media hora nuestro paseo y día de compras llegó a su fin.

¡Aleluya!
Mis brazos duelen de cargar tantas cosas. Gracias a Edward que me ayudó mientras estuvo. Luego de que Carlisle, padre de Edward, venga a buscarlo, Jacob pasó por nosotras.

- Vaya, chicas, esto dolerá cuando llegue el resumen de la tarjeta.- comentó. Auch, lo presentía.

- Lo sé,- murmuré preocupada.

- Despreocupate, Mary es así siempre.- dijo.

- ¡Te lo dije!- cantó Mary a mi lado.

Subimos a la camioneta y volvimos a Forks.

- Tengo hambre,- comentó Jacob al entrar a casa.

- Tu siempre, tienes hambre.- dijo Mary, haciendo énfasis en la palabra siempre.
- Yo tambien tengo hambre.- dije.
- Veré que hay en casa.- dijo Mary y caminó hacia la cocina.

Esa noche Viole me llamó a mi móvil.

- Todavía no me acostumbro aquí..- dije cerrando la puerta de mi habitación.- Me haces mucha falta..- puse el teléfono en altavoz.

- Y tú a mí. Te fuiste ayer, pero, creo que es lo máximo que estuvimos separadas desde hace años..- murmuró através de la línea.

- ¿Sólo fue ayer?, lo sentí como una semana..

- Lo sé, lo sentí igual. Es difícil.. ahora que los dos se han ido..

- Sabe que es temporal, hasta que Charlie regrese..

- Serán meses, tal vez hasta años, Bella.

- También pueden ser semanas, mi Viole..

- Sabes que no será así.

- Lo sé, es cierto. Pero dudo que sean años.

- Es difícil manejar esta situación..

- Lo sé, Viole. Nadie lo nota, aquí nadie lo sabe.. intento esconderlo, pero no puedo entender por qué lo hizo. Lo extraño demasiado.. Quisiera que me explicara, viendome a los ojos, sus razones, como siempre lo ha hecho, y no. Él escapó como todos siempre lo hacen.

- Sigo pensando que debió tener sus motivos..- dijo con voz quebrada.

- No llores, no perderé la esperanza de encontrarle. Violette, yo encontraré la manera, y podremos entenderle.

Podría escuchar como ella sollozaba al teléfono, y no tuve más remedio.. me rendí ante mis lágrimas, en un doloroso silencio.