ATENCIÓN: Este capitulo esta dedicado en forma súper especial a las personas que han dejado sus comentarios, exigiéndome la actualización de este fic. Por ser seguidores de la historia y en vista de que no he contestado sus reviews, les dedico el capitulo -el orden de los factores no altera los agradecimientos y el cariño- Minea, Lore, Eve, Hcate, Ana yCris... hecha la aclaración, disfrútenlo.
Primer Acto: Tú suave aroma.
La gente transitando por las calles, el murmullo de conversaciones sin sentidos que se confundían con el sonido de los autos que recorrían esa calle, el sol quemando su pálida piel, tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no reparo en nada, ni siquiera en los tristes aullidos que su fiel mascota emitía, vano intento por capturar su atención.
Su mirada fija en un solo punto del cual se apartaba unos segundos en dirección al reloj que sostenía entre sus manos. El tiempo se mueve de distintas formas para las personas, hace unos días, anhelaba que corriera en forma lenta, de ser posible, eterna, para así, poder pasar mas de 24 horas mirando esa sonrisa que poco a poco, se acunara en su corazón, caso contrario a lo que sucedía ahora, en la que anhelaba que las horas transcurrieran a prisa y ver a esa diminuta figura aparecer entre esos muggles.
Casi podía imaginarse la cara que esa niña pondría, primero sería sorpresa y después daría paso a esa encantadora sonrisa antes de correr hacia el lugar en donde él se encontraba y arrojársele con tal fuerza que con algo de suerte no los llevara a los dos contra el pasto.
"Después de todo, solo por hoy, tendré oportunidad de permanecer contigo una vez mas…-susurro, al mismo tiempo en que una lagrima se deslizaba por su infantil rostro, desprovisto de esa frialdad que meses atrás le caracterizaran y que cayera destrozada con tan solo un gesto de amabilidad-. Una tarde antes de volver a mi realidad…-su mano se adentro en su bolsillo izquierdo, deteniendo su travesía alrededor de un frasco cuyo cristalino líquido no era opacado con la oscuridad de ese lugar en donde fue guardado celosamente tres días atrás-. Disfrutar de tu compañía, antes de hacer que esto, no sea mas que un simple sueño el día de mañana…"
Se sobresalto al sentir en su mano izquierda el hocico de su mascota, no pudo evitar sonreír, aquella criatura sería el único recuerdo de esa etapa, aunque ni él mismo pudiera recordarlo. La criatura parecía conocer su sentir por que sin perder tiempo, condujo la mano de su amo en el bolsillo opuesto.
"Hoy se lo pienso dar, no te preocupes.- acaricio el fino pelaje de la mascota-. Además, le prometí que algún día vendría por ella a este lugar y un Malfoy, es un hombre de palabra…"
Tan solo al salir las palabras de su boca, el sonido de una campana que anunciaba el fin de las clases produjo una triste e inevitable sonrisa en el rostro de Draco. Todas las cosas estaban empacadas ya, muchas de ellas, trasladadas por medio de magia, se encontraban en el que a partir de mañana sería su nuevo hogar. De no ser por que el ministro insistió a su padre en realizar una mudanza al estilo de los muggles para no levantar sospecha el mismo Draco ya se encontraría en esa alejada Mansión.
Acaricio una vez mas a su mascota, era una suerte que sus padres fueran tan mundanos y que consiguieran convencer a su tutor de arreglar los detalles de la mudanza, de lo contrario, no estaría ahí, sentado frente a una escuela muggle, con una poción en su bolsillo derecho y un obsequio en el izquierdo, aguardando por una niña, hija de muggles, poseedora de cierta cantidad de magia que le permitiría ingresar algún día a un mundo secreto para esa gente ordinaria en el cual, existían grupos que por nacimiento aceptaban a sus miembros, él mismo pertenecía a uno, repleto de gente elitista, amante de la pureza de la sangre y que solo tenia una frase con la cual, etiquetar a esa pequeña…
"Sangre sucia…- susurro, al tiempo en que su corazón se encogía con tan solo imaginarse a si mismo, meses atrás, pronunciándola sin ningún tipo de miramiento.
"¿Sangre sucia?.- musito una segunda persona que se sentó a su lado-. ¿Qué es eso?"
"Nada que puedas entender…-pensó para si, antes de reunir el valor para sostener un par de brillantes ojos castaños que le miraban sin siquiera parpadear.
"Eres raro…- rió-. Tenia pensado abrazarte pero te vi un poco triste… ¿te encuentras bien?"
"Por supuesto que si, yo nunca estoy triste…- exclamo con su habitual arrogancia-. No va conmigo…"
"Entonces continuare con mi plan.- un rápido movimiento y los dos chiquillos cayeron al suelo-. ¡Me da mucho gusto ver que has cumplido tu promesa!"
"¡Oye, no me estés abrazando!.- odiaba ser el centro de atención, especialmente ser motivo de las risas de los curiosos-. ¡Pesas, quítateme de encima¡Niña rara, solo estaba caminando por este lugar, no te creas tan especial como para disponer de mi atención!"
"Como sea, me da gusto verte.- se puso en pie, limpiando su vestido y recogiendo el gorro que había volado por los aires-. Amelie no tardara en llegar así que, puedes regresar con nosotros a casa¿Te gustaría jugar conmigo, ayer compramos un pastel muy rico que estoy segura te quitara esa cara de viejito amargado que tienes"
"¡Yo no soy un viejo!.- rugió el pequeño rubio, provocando la risa de su vecina-. ¡Y deja de hablar tanto que no consigo a entender que tanto sale de esa gran boca que tienes".
"¡Mi boca no es grande!.- se quejo Jane, a punto de recurrir al arma mas convincente con la que suele contar un niño que no fuera Draco Malfoy, una mirada a punto del llanto que consigue desarmar a cualquiera.
"No me mires así…- retrocedió, esa niña estaba a punto del llanto y él era causante de todo esto-. Yo¡No llores, iré contigo, jugaremos¡haré lo que sea pero no llores!"
"¡Si!.- celebro su triunfo, al tiempo en que tiraba de la mano del rubio que dejo de oponer resistencia, convencido de lo débil que era ante esa niña que lo jalaba como si se tratara de uno de sus juguetes favoritos.
"Maldición…- musito.
Se encontraba sentado en el jardín de la casa donde vivía Jane, rodeado de muñecos de peluche que parecían mirarlo fijamente. Era la primera vez que jugaba a tomar el Té y Jane estaba especialmente amable, con la férrea convicción de ser una magnifica anfitriona.
"Ya has hecho bastante, yo me haré cargo de servirlo.- Draco se puso en pie, retirando la tetera de las manos de la niña.
"Bien, entonces yo iré a arreglarme un poco.- ingreso en la casa, dejando al rubio nuevamente en el dilema.
"Doce gotas exactas para borrar nuestros recuerdos, obligando a nuestra mente a justificar algunas cosas…-una a una, incorporo el liquido del pequeño frasco que su tutor le proporcionara-. Todo el contenido de la taza hay que ingerir…"
"Pareciera que estas haciendo un conjuro…- Jane estaba de vuelta, llevaba su cabello atado con uno de los listones que Draco le regalara-. Se ve bonito¿verdad, creció tal y como lo dijiste…"
"Me da gusto.- ocuparon sus lugares.
"Bien, entonces, hagamos un brindis.- Jane alzo su taza de té.
"Se brinda con licor…- le corrigió Draco.
"Pues ya no.- sonrió un poco burlona-. Por que yo quiero brindar con mi único mejor amigo de todo el mundo, por eso.- presiono al rubio en imitarla-. Brindo por… por".
"¿No sabes que pedir?.- rió, era la primera vez que lo hacia en forma espontánea, pero en verdad era divertido ver el pequeño rostro infantil, haciendo esfuerzos por recordar.
"No es eso…- frunció el cejo-. Es que no se tu nombre…"
"¿No?.- Draco reparo en ese detalle, nunca se había tomado la molestia en revelarle su identidad a esa niña-. Entonces lo haré ahora…- tendió su mano a una sorprendida Jane que no podía apartar su mirada de ese niño rubio que le sonreía con amabilidad-. Draco Malfoy, un gusto conocerte".
"Hermione Jane Granger…- repuesta de la impresión, acepto la mano de su amigo con un fuerte apretón, contenta de tener un nombre con el cual nombrar al pensamiento con el que dormía, despertaba y el motivo por el cual sonreía tanto desde que lo conociera-. ¡Y brindo por Draco, por que siempre sea feliz y algún día, aunque el lo considere imposible, estudiemos en la misma escuela!"
"Yo lo haré por ti…-respiro profundamente-. Por tu felicidad…"
"Entonces promete que si nos volvemos a ver y te acuerdas de mi, serás igual de amable conmigo…-apreso la mano del rubio-. ¿Lo harás?"
"Por supuesto…- los dos tomaron su bebida al mismo tiempo, Hermione la apuro de un solo trago mientras que Draco en pequeños sorbos, sin dejar de mirarla.
Entonces la poción de Snape entro en acción y la niña se desplomo sobre el pasto bajo la asustada mirada del rubio que corrió en su auxilio, tirando su té en el proceso. Hermione parecía dormida y el rubio se hinco a su lado, extrayendo un brazalete que coloco en el brazo de la inconciente niña.
"Esto te pertenece solo a ti, por siempre…-los ojos de la serpiente brillaron antes de que Draco la retirara y volviera a guardarla en su bolsillo, la poción también estaba haciendo efecto en él-. Gracias a que te conocí, ahora poseo algo que me había sido negado desde mi nacimiento… se que puedo cambiar si me lo propongo, mi apellido no determina mi futuro y eso lo aprendí durante estos días que permanecimos juntos…"
Las lágrimas comenzaron a correr por su pálida piel y sus manos se aferraron a las de Jane, fue así como los encontró Severus Snape, la casa se encontraba vacía ya, solo faltaba trasladar a su pupilo al que sería su nuevo hogar.
"Tu también, por estar relacionado con los recuerdos que Draco tiene de esa niña muggle, has sido olvidado…- informo al cachorro que caminaba a su lado y que emitió un triste aullido-. Te ofrezco mi casa como tu nuevo hogar, con algo de tiempo y paciencia, estoy seguro de que podrás volver a estar a su lado…"
Hombre y perro se perdieron a la distancia, mientras que en el jardín, una asustada Amelie descubría el cuerpo de Jane, supuso que estaría cansada y sin mayor preocupación la condujo hacia su habitación, un poco de descanso le vendría bien y mañana estaría lista para continuar con sus juegos y risas, liberando esa energía que habita en los niños.
"Buenos días, mi niña…- abrió la puerta, llevando una bandeja con fruta, leche, pan y cereal-. Tu desayuno, solo por hoy te lo he traído así que no te acostumbres".
"Gracias…- su voz sonaba un poco triste y la cariñosa nana se acerco a esa criatura que pretendía ocultar su rostro bajo las tersas sabanas.
"¿Pasa algo?.- atrajo a Jane contra su pecho-. Estas llorando¿Qué te ha pasado?"
"No lo se…-se refugio en esa mujer que mas allá de su nana, también era su confidente-. Cuando desperté comenzaron a caer y duele, no lo entiendo, quiero que se detenga…"
"Entonces no te opongas Hermione…- deposito varios besos sobre los cabellos castaños, aun atados por un listón-. Las lágrimas tienen su secreto y lo mejor siempre será dejar que fluyan, que limpien tu alma de todo sentimiento negativo".
A miles de kilómetros de ese lugar, un niño de rubios cabellos, con la frente apoyada contra la fría ventana de su habitación, peleaba con todas sus fuerzas por contener las lágrimas que caían de sus ojos.
"Soy un Malfoy, no debo llorar.- elevo su rostro, limpiando con el dorso de su mano su rostro-. Que pare… que se detengan… no es algo que se me tenga permitido".
-Lágrimas, son lágrimas las que caen de mis ojos… es inevitable-
"¿Draco?.- la puerta se abrió con lentitud y Severus Snape ingreso en la habitación de su pupilo seguido por el cachorro que corrió hacia su antiguo amo.
"¿Qué es esto?.- el niño frunció el cejo, todo había vuelto a su respectivo lugar.
"Un cachorro de perro supongo.- sonrió con desden-. O por lo menos, su cola y orejas me hacen aseverarlo…- Draco frunció el cejo-. No estoy aquí para darte explicación de mis pertenencias, sino para informarte que he comunicado a tu padre mi decisión de suspender mis asesorias".
"¿Por qué?.- aquello era una noticia inesperada, tomando en cuenta de que Severus era la única persona con la que solía tener un poco de compañía.
"Mis actividades en Hogwarts así lo ameritan.- tendió su mano-. Si tu madre no impone su voluntad, esto no será una despedida…-sonrió orgulloso-. Educarte ha sido una tarea difícil que me gustaría continuar, hasta pronto".
"Adiós…- se recargo contra la ventana, viendo como el adulto le dejaba nuevamente solo, mas no tuvo mucho tiempo para pensar en eso, pues descubrió en el suelo un brazalete de Plata que pertenecía a su familia así como, un listón de seda.
Tomo el brazalete y lo guardo en su estuche, el listón estuvo a punto de tirarlo a la basura pero en el ultimo minuto decidió guardarlo junto con el brazalete, con la extraña sensación de que algún día, conocería al dueño de la singular fragancia que emanaba de el.
-Tal vez algún día no muy lejano-
Llamo su atención una figura que abandonaba el compartimiento en donde "El niño que vivió" iba, su cabello enmarañado y su voz mandona, era difícil que pasara desapercibida pues contrario al resto de primer año, lucía emocionada y muy tranquila, casi al grado de que el ambiente a su alrededor pasaba desapercibido.
-Tal vez una noche, en un pasillo extraño-
"Disculpa¿Has visto a un sapo?.- una chica de primer curso le toco el hombre y se volvió a verla, con el cejo fruncido, era evidente que odiaba que la gente le pusiera un dedo encima.
"¿Cara de que me viste?.- resoplo-. Solo un perdedor traería un sapo al colegio…"
"Te he preguntado si lo has visto, no si te pertenece, vamonos Neville.- exclamo indignada, dándole la espalda
"Es hija de muggles, se le nota a leguas.- Theodore Nott, su amigo de infancia atrajo su atención-. Vamos Draco, mientras menos te acerques a esos sangre sucias, mejor".
-Nos encontraremos por segunda vez, aunque no lo recordemos-
"¡Gryffindor!.- anuncio el sombrero seleccionador y Hermione Granger corrió a la que seria su casa durante los próximos siete años, ocupo un lugar cercano al prefecto de la casa de los Leones, convencida de que no existía nadie mejor para explicarle sobre las clases.
"¡Slytherin!."
Giro su rostro y su mirada se topo con la del heredero Malfoy, se miraron por unos segundos, algo en lo mas profundo de ellos peleaba por ser recordado sin mucho éxito, pues la rivalidad de sus respectivas casas se impuso y una expresión de superioridad adorno el rostro de Draco antes de reunirse con sus compañeros de viaje.
-Y te mirare a los ojos, como lo hice en el pasado-
"¿Le conoces?.- Neville llamo su atención al tiempo en que Ronald Weasly era seleccionado en Gryffindor-. A Malfoy… he escuchado que su familia fue muy cercana a…-titubeo, mencionar al Tenebroso Lord Voldemort aun provocaba miedo entre la comunidad mágica.
"Es la primera vez que lo veo…- respondió Hermione, no muy convencida de sus palabras pero controlando esa ansiedad que agolpaba su pecho. Ella era una persona lógica, necesitaba pruebas para creer en las cosas y los presentimientos no entraban en esa categoría.
-Sostendré tu mano y reanudaremos ese capitulo inconcluso-
"¿Quieres que te sirva un poco de te, Draco?.- Pansy Parkinson también se encontraba en la mesa de Slytherin, procurando al rubio como lo hiciera desde que eran niños.
"Olvidas que no me gusta…- respondió, sirviéndose jugo de calabaza.
"Pues yo recuerdo que si lo tomabas…- insistió la chica, pasando por alto el gesto exasperado que el rubio tenia en el rostro.
"No lo presiones, Pansy.- Theodore tuvo que intervenir otra vez-. Y tu Draco¿por fin nos dirás el motivo por el cual dejaste de tomar té?"
"No lo recuerdo y tampoco creo que sea algo de vital importancia…- tomo un sorbo de su bebida, respondiéndose mentalmente aquella interrogante –me da miedo, tengo la idea de que si lo tomo, caeré en un profundo sueño y que al despertar, lo haré con lagrimas en los ojos-
-Si, haré todo lo que este a mi alcance, para que tú también, me recuerdes-
Era hora de descansar, los de primer año eran conducidos por los prefectos, las salas comunes de las cuatro casas se encontraban en distintas zonas del castillo, el único punto en el que coincidían era la entrada al gran comedor en donde los nuevos Slytherins y Gryffindors aguardaron por su turno.
Nadie se imaginaba que a partir de ese instante comenzaría una extraña historia que solo seria conocida por los pasillos de ese enorme castillo, testigo silencioso de muchas de ellas. Harry Potter caminaba cerca de Hermione Granger, casi al grado en que sus manos se rozaban ocasionalmente y fue entonces cuando algo parecido a la ¿angustia, se apodero de un chico rubio que hizo acopio de todas sus fuerzas para mostrarse tranquilo… odiaba a Potter por un motivo que nada tenia que ver con el rechazo sufrido unas horas atrás y su mente no era capaz de recordarlo… existía un trasfondo, de eso estaba seguro, no era la primera vez que veía esa cicatriz en forma de trueno y esos ojos verdes que parecían pronosticarle una solitaria existencia.
"Veo que tu olfato ha detectado la presencia de tus antiguos amos…- una mueca, parecida a una sonrisa apareció en el rostro del profesor de Pociones que caminaba hacia su dormitorio, dejando un poco rezagado a un enorme perro que parecía tentado a reunirse con los dueños de aquellos aromas que llegaran a el por primera vez, una noche lluviosa-. Draco y esa niña han llegado a Hogwarts, podrás verlos, cuida que ellos no se den cuenta de tu presencia…"
Con esta oración el perro dejo de lado su ansiedad y se reunió con el hombre que le ofreciera un techo. A distancia observo el crecimiento de Draco y ahora, también tenia la oportunidad de ver a la niña que le brindara cariño, solo era cuestión de tiempo para que aquella olvidada historia infantil volviera a cobrar la fuerza suficiente como para romper los efectos de la poción.
"Se lo que piensas y no es posible…-Snape ingreso, dirigiendo sus pasos hacia la estantería en donde reposaban distintos ingredientes y pociones-. Se que Draco utilizo la dosis que le señale y los dos ingirieron hasta la ultima gota…"
El perro se acostó en el sofá que utilizaba como cama, prefería dormir a tener que escuchar al profesor de pociones, era una forma en que Snape intentaba convencerse de que todo había sucedido de acuerdo a lo planeado¿cierto?.
En aquel jardín, las dos tazas se encontraban tiradas en el suelo y los dos niños, recostados en el pasto. ¿Qué otra explicación, la poción había sido ingerida y los recuerdos sellados…
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Platica Libre
¿Qué dijeron, esta ya se fugó y nada de que actualiza, bueno, en si lo tenia pensado pero mientras mas largas le de al asunto, menos podré iniciar con los proyectos que tengo en mano –risa-
Les diré que por el momento tengo un terrible dolor de cabeza, no he podido dormir y eso hace que este de malas –quiero que alguien de mis amigos se me acerque para sacar esta ira- también he planeado que este sea el capitulo final – es una suerte que pocas personas lean las notas del autor- jajaja, oki, se que no queda como tal y mucho menos, abarca lo que les había dicho, pero bueno, todo se queda en pensamiento y eso se debe a que el nombre de la olvidada mascota de Draco es pieza primordial, pero claro, como ninguno de ustedes propuso un nombre no puedo concluir con los tres actos de esta obra.
Espero les haya gustado y en caso de que hayan leído las notas –y le hayan entendido- diré que aunque sea muy tentador, no pienso concluirlo así, pero aviso que si tardare un poco en actualizarlo, no es que no quiera, pero contrario a los cinco primeros capítulos, a partir de este tendré que pensar como atar algunos cabos, pido paciencia y prometo hacer todo lo que este a mi alcance para darles un final digno a los seguidores de la historia.
Todo mi cariño a los que siempre me dejan sus lindos comentarios, solos dos capítulos mas y se cierra este ciclo… Cuídense mucho.
K.O.
