Hola mis queridas lectoras, se que les traigo este capítulo un poquito tarde, pero no tanto ¿verdad? Lo siento, pero estuve ausente un par de días por una terrible gripe que me tenía en cama, y a parte de eso el día que me dispuse a terminar el capítulo la computadora me dio algunos problemitas. Pero aquí estoy, no se angustien y disculpen mi ligera tardanza.
Creo que debo hacer una aclaración:
Aridarck: ¿Cómo crees? No pondría que Sakura perdiera la virginidad de esa forma, nunca, no va conmigo te lo aseguro (risas de mi parte), pero creo que estas confundida un poco, las manchas de sangre que mencioné se refieren a las heridas provocadas por permanecer tanto tiempo arrodillada sobre las piedras. Y gracias por tu comentario.
Y de igual forma quiero agradecer a:
Ashaki, La criticona, lfanycka, Aridarck, anitachan, NeNa Li, sonylee, Eily Rojas-Black, Cerezo-oscuro, Zury, karenH, HaRuNo-SaMy, The Crazy Girls, Lizzy Ying Fa de Li-Cullen, Tulipan_8, patdaya, Juanis.
"Cuando un libertino desea a una mujer es capaz de luchar con quien sea para tenerla, aunque su oponente sea Dios mismo"
Los personajes de esta historia no son de mi pertenencia, salvo aquellos que sean de mi propia invención, son de CLAMP yo solo hago esto por diversión y ocio.
Capítulo 4
A un paso de tu boca….
Pasado algunos días Shaoran Li se había hundido hasta la cabeza con asuntos de sus negocios, buscando así una manera de distracción y no pensar en aquellos labios carnosos, en ese aroma de flores silvestre del cual había quedado embriagado. Sería en vano buscar su esencia en otras mujeres cuando ella era única y especial, debía conformarse con lo poco que obtuvo aquel día cuando la besó, pero debes de satisfacer su necesidad y su curiosidad, lo único que había conseguido era aumentar sus ansias y deseos de querer más. Quería tocarla y sentirla para sí, que fuera de él.
Y ya volvían sus pensamientos a distraerse mientras revisaba las cuentas junto a su administrador en una de sus oficinas de Starline, debían embarcar muy pronto la siguiente mercancía hacía algunos países de Asia e incluso Estados Unidos. Sin embargo, no conseguiría nada si seguía perdiendo la concentración tan fácilmente como en aquel momento. Sus ojos verdes, solo debía imaginárselos y sus pensamientos comenzaban a divagar sin rumbo fijo. Era suficiente, no podía ser que un hombre como él con toda su experiencia con las mujeres se comportara de esa forma y perdiera la cabeza por una, no, no estaba acostumbrado a eso, así que acabaría con ello en ese preciso instante. Debía arrancársela de su mente, y la única manera sería consiguiendo a otras mujeres que si podrían darle lo que él desea de ellas.
Acabado de analizar las últimas cuentas y establecer los días en que su barco debía partir, se encaminó hacía el hotel Cavendish ubicado en la zona alta de Londres, tenía uno de los restaurantes más elegantes y finos de la ciudad, un buen lugar para pasar el tiempo. Llegó y fue recibido cortésmente al ser reconocido por la mayoría de los empleados de allá, pidió una mesa y pocos minutos después había ordenado su comida.
Ese día amenazaba con llover, lo sospechaba por las grises nubes que se asomaban en el cielo y en el gélido viento que soplaba, se iría pronto a casa para descansar, al menos eso pensaba hasta que la vio. Rose Sloper viuda de Dewitt caminaba hacía su mesa con aire de prepotencia que siempre la había caracterizado. En esos días era su amante, ya llevaban algunos meses juntos, pero la verdad es que se estaba cansando de ella. Con su cuerpo dócil y seductor, y más en aquel vestido rojo ajustado dejando entre ver un destacado escote, se inclinó hacía él para besarle en la comisura de los labios cuando lo tuvo bastante cerca. Shaoran no apartó su vista de sus pechos mientras ella ascendía y sin invitación alguna se sentó en su misma mesa para acompañarlo.
-Dichosos los ojos que te ven-le dijo al apartarse un mechón rojizo que colgaba delante de sus ojos negros.-no me a pena decirte que te he extrañado en estos días, últimamente no has ido a visitarme-dijo con tristeza al tiempo que sus ojos lo miraban seductoramente.
Shaoran la miró divertido, llamó de nuevo al mesero para que tomara la orden de la dama, ya que esta se quedaría acompañándolo aunque estos no eran sus verdaderos deseos.
-He estado ocupado Rose.
-La última vez que estuvimos juntos fue la noche antes de que te marcharas al compromiso de tu amigo, me haces pensar que no me quieres-acarició la mano de Shaoran que la tenía sobre la mesa y se mordía el labio inferior para que entendiera cuanto lo deseaba encima suyo.
Que diferente se ve ese gesto en ella, pensaba Shaoran al recordar como la esmeralda que le robaba la cordura hacía eso mismo antes que el la besara, pero ella lo hacía de la manera más inocente y adorable que él haya podido ver, mientras que Rose era una descarada que sabía muy bien lo que buscaba.
-Después de comer si quieres….puedo acompañarte a tu casa o tu a la mía-esperó su respuesta con ansias, le inquietaba el hecho de que ya no fuera la única mujer de Shaoran, sabía bien que él nunca la vería como algo más, pero lo quería, se había enamorado de ese infeliz.
-Hoy no, no estoy de humor-Shaoran bebió del vaso de agua, quería deshacerse de ella y lo haría hoy, ya no quería tener nada con esa mujer.
Se sentía herida por el tono de voz que utilizaba con ella, después de todo el tiempo que ella le había dedicado, y ahora la trataba así, como si fuera un trapo viejo que ya no le sirve.
-¿Seguro?-preguntó coqueteando con él, y por debajo de la mesa extendió su pierna hasta alcanzar la silla de él y con su pie jugueteó con su miembro, pero el la apartó bruscamente al tirar hacía atrás el pie de ella.
-Ya te dije que no estoy de ánimos-dijo con voz enojada y mirándola con rabia-cuando yo "te necesite" te buscaré, no lo contrario "amorcito".
Se acomodó lo mejor que pudo en la silla, había sido rechazada y humillada con tales palabras, estaba segura que lo perdería. Llevaba una buena vida con lo que le había dejado su difunto marido, pero el dinero puede llegar acabarse, y ella estaba muy acostumbrada a la buena vida, a las joyas, a los finos vestidos, a las noches en el teatro, y todo eso se lo proporcionaba Shaoran por ser su amante. Temía perderlo, tenía que confesarlo, era su única opción.
-Tengo mis razones por las cuales querer estar contigo hoy-dijo en un hilo de voz y con la mirada baja.
-¿Qué quieres?-su tono era áspero e impaciente.
-Conozco mi posición, no tienes porque recordármelo, pero hay algo más que necesitas saber, pero preferiría que lo conversáramos en privado-sus ojos negros brillaron con la esperanza a que él dijera que si y fueran a otro lugar, no le gustaba tener esa conversación en un lugar tan público.
-Deja tus rodeos mujer, y habla-solo quería que dijera lo que tenía que decir y que se largara de una vez de su vida, estaba seguro que quizás hoy fuera la última vez que tendría que verla y soportarla. Se solía cansar muy rápido de una sola mujer.
-Estoy embarazada-apretó con fuerza el vaso que tenía en la mano y trató de digerir la noticia que acaba de escuchar.
***************
-Hermana Teresa, esto es para usted-le decía una de las novicias más jóvenes del convento, no más de dieciséis años debía de tener-es una carta-le extendió el sobre impecablemente blanco, e hizo una pequeña reverencia antes de irse.
Se encontraba en el salón leyendo tranquilamente la Biblia antes de ser interrumpida, abrió la carta y se dio cuenta que quien la escribió era la hermana Sakura. Desde su partida no había tenido noticias de ella y eso le había entristecido un poco, pues ella era una de sus consentidas. Adoraba esa niña desde que la vio entrar por la puerta aún siendo tan joven para terminar su crianza en el convento y así ser monja. Ella misma decidió tenerla en su protección, ocultando algunas travesuras que solía cometer, ya que la hermana Sol María era muy estricta en esos términos, que incluso algunas le temían, aunque decían que ese temer no era más que respeto.
Abrió la carta la cual empezó a leer entusiasmada por las cosas que de seguro Sakura le contaría, pero jamás imaginó que su contenido sería totalmente diferente.
"Hermana Teresa:
Lamento que solo hasta hoy haya podido escribirle y más lamentable que lo haga con lágrimas en mis ojos. Estoy tan confundida hermana, y le escribo a usted porque se que sería la única capaz de ayudarme sin molestarse conmigo con respecto a lo que leerá más adelante.
No me reproche, pues lo he hecho yo misma, siento que mi corazón se desgarra, que he sido una farsante y pecadora por haber dejado que sucediera. No hace más de tres días cuando estuve en el compromiso de una amiga, donde desafortunadamente conocí al demonio hecho hombre, le juro que yo no quise, que no estaba en mi sano juicio, pues al otro día lo encontré en las colinas donde conversamos, entonces él se acercó a mi y…Dios, él me besó Hermana Teresa, le juro que no quise, pero entonces sentí ciertas cosas, sentía que mis piernas flaqueaban, mareos y mucho, mucho calor, no sé que es eso, ni por qué me sentí así, ya me castigué como debía hacerlo, y lo haría otra vez si volviera a suceder, pero no pasará ya que él se marchó y estoy más aliviada, pero no dejo de pensar en esas sensaciones.
Quizás no este siendo prudente al contarle esto, pero no podía callar más, necesito un consejo, y se que usted me lo dará. Le pido hermana, más como una amiga, que no permita que está carta llegue a manos de nadie más, destrúyala si es preciso, no quiero ni pensar que pasaría si la hermana Sol María la leyera.
Estoy desesperada, vuelvo y le digo que me a pena hablar de esto. Espero su respuesta pronto.
Dios la bendiga."
Att: Hermana Sakura
Estaba más que horrorizada al terminar de leerla, no por el beso ni las sensaciones que Sakura describía que sentía, sino más bien por el castigo que pudo haber cometido contra sí, muchas han llegado a extremos por lo mismo que Sakura comentaba, y por cosas menores, quizás era una prueba, de ver si realmente este era al mundo al que pertenecía o si era otra vida que debía llevar. Cualquier que fuera la respuesta solo ella la tenía, al fin al cabo la última palabra la decía ella.
Se puso de pie caminando hacía la chimenea, no estaba encendida, pero rompió la carta en pequeños pedazos y los hecho en la chimenea para que cuando fuera encendida se destruyera por completo.
La hermana Sol María la observó detenidamente, preguntándose que podía a ver leído que no quisiera que nadie se enterara. La hermana Teresa se comportaba de forma extraña, debía averiguar que pasaba, no podía permitir que su congregación saliera afectada.
**************
El agua corría por su cuerpo refrescando sus sentidos y aclarando sus ideas, y aunque los días habían transcurrido de lo más normal, él seguía apareciendo en sus sueños, o mejor dicho en sus pesadillas, aturdiéndola con sus ojos ámbares que parecían arder en llamas. No podía sacárselo de la mente, por más que se reprimiera por ello, simplemente no podía. Aún creía sentir sus dedos tocando su piel, sus labios embriagándola de infinitas emociones.
Se dejó zambullir en la bañera dejando que el agua la cubriese por completo, permaneció así unos segundos hasta que sus pulmones reclamaron por respirar de nuevo, y se incorporó. Al parecer el castigo no había sido suficiente para que reprimiera cualquier pensamiento sobre ese hombre, pero no deseaba recurrir a ellos, se había sentido fatal consigo misma después de hacerlo y no tuvo más opción que inventarse una caída a caballo cuando su madre comenzó a interrogarle por sus heridas en las piernas que había descubierto el día anterior al entrar en la habitación mientras ella se vestía.
Se desconocía a ella misma, nunca antes le había mentido a Nadeshiko, no había razones para ello, y ahora parecía ser algo común en ella. Salió de la bañera y se cubrió con una bata, y comenzó secarse el cabello con una toalla y así continuó hasta llegar a sus piernas y con mucho más cuidado secó las heridas que ya habían cicatrizados, aunque algunas parecían estar abiertas. Pensó que con el castigo todo volvería a lo normalidad, que él desaparecería por completo, en cambio esas heridas solo la ayudaban a recordar las razones por lo que lo hizo y el causante de las mismas. Creía que iba a enloquecer, necesitaba encontrar la paz que anhelaba tanto su corazón.
Tocaron a la puerta del baño y escuchó a su madre llamarla, dejo que entrara. Verla no le causaba sosiego, más bien sentía que de alguna forma traicionaba a su madre, su promesa que tanto ella como Sakura querían cumplir como agradecimiento. Nadeshiko la observaba con el corazón oprimido, hacía días que había notado el cambio en el comportamiento de su hija, se forzaba por sonreír, y ese brillo en sus ojos se extinguieron, sabía que algo le pasaba, y la mortificaba no saber que era, la hacía sentir impotente. Ella era su madre y como tal debía protegerla.
Añoraba aquellos días en los que ella era tan solo una niña cuando nada parecía que podría causarle daño, cuando aún podía tenerla entre sus brazos y protegerla de cualquier mal. Pero ahora esta ahí, indefensa, con una mirada triste, sin sentir la confianza necesaria para hablar con su madre.
Fue hasta donde su hija, la tomó de las manos y la sentó en la silla frente a un espejo, y con un cepillo que había en la mesita de al lado comenzó a cepillarle el cabello como solía hacer antes. Sakura no podía mirarla ni siquiera a los ojos, estaba avergonzada por sus acciones y pensamientos, quería hablar con ella, pero temía su reacción, además no quería causarle una decepción.
-Estoy muy preocupada por ti-confesó su madre unos minutos después-no se que te ocurre.
Sakura levantó la mirada y pudo ver el rostro de su madre a través del espejo.
-No pasa nada mamá-dijo forzando una sonrisa. Sintió como Nadeshiko apretaba sus hombros y la miraba suplicante.
-Te conozco bien hija, y se que hay algo que te preocupa, te noto triste y lejana ¿qué ha pasado para que te comportes de esa forma?-rogó en sus adentros para que ella contestara y así poder saber que hacer para ayudar a su hija. No obstante, ni una palabra salió de sus labios, estaba renuente a contarle cualquier cosa, y eso la afligió aún más-¿no confías en mí? ¿Es eso?
Sakura lo negó con un ligero movimiento de cabeza, cómo contarle a su madre que tan solo unos días atrás había percibido por primera vez como se siente besar a un hombre y que por lo mismo se había infligido por tal hecho.
-Hay muchas cosas que ambas nos hemos prohibido hablar, y algunas de ellas no te las he contado simplemente porque no veía razón para eso-Sakura no comprendía de que hablaba-no pude hablarte de ciertos temas como es de costumbre entre una madre y su hija, por ejemplo lo que pasa en la noche de bodas-la esmeralda enrojeció por completo, su madre no podía estar charlando sobre "eso" de manera tan ligera.
-Mamá no tienes que…-la interrumpió, no creía necesario una conversación sobre eso.
-Escucha-le dijo al hacer que se volteara sobre la silla y así quedara frente a ella-hay ciertas cosas que suceden entre un hombre y una mujer principalmente cuando se aman, muchos sentimientos se involucran y placeres…
-Basta mamá-dijo histérica-¿por qué me cuentas esto? No tienes porque.
-Si tengo, eres mi única hija, y estas cosas se hablan.
-Pero no cuando tu hija será monja, no tengo razones para conocer…
-Te equivocas, si te lo digo es para que conozcas ciertas señales y sepas como actuar si alguna vez estas en una situación similar y echar un paso hacía atrás-se preguntó si su madre sería capaz de leer la mente, ella no podría saber lo que pasó, no había forma para que se enterara, o quizás no lo sabía y solo había coincidido en que le hiciera esta conversación precisamente después de lo ocurrido.-me da hasta pena preguntarte esto, pero…¿alguna vez has sentido cosas Sakura?-ella abrió los ojos por completo.
-No-negó demasiado rápido-¿cómo crees mamá?-era cierto, mentir se había convertido ahora en algo tan natural para ella, que Dios la perdone por eso. ¿Qué le había hecho ese hombre? ¿Embrujarla quizás?
-Es bueno entonces-respiró aliviada-te cambias para que tomes el café con nosotros, te esperaremos abajo, por favor ya te quedan pocos días en la casa y no quiero verte triste.
Nadeshiko salió del cuarto de baño dejando sola y completamente confundida a su hija, ¿acaso era una señal que ella estuviese ese tipo de conversación con ella? Pero ¿qué beneficio podría traerle? Confiaba en que Dios la siguiera guiando por su camino, era el único que ella quería andar, esta haciendo lo que siempre había añorado, tanto su madre como ella, no había marcha atrás, simplemente no la había.
Escuchó a su hermano Touya comentarle a su padre sobre los problemas que estaban teniendo con el administrador, las estafas de este y que pronto el iría a Londres para solucionarlo en persona. Sakura se reunió con su familia en el salón y se sentó al lado de su madre, quien la tomó de la mano y le sonrió.
-Ya lo tengo en vigilancia, algunos de mis hombres están pendiente a él, a sus transferencias, y por lo que me han informado el dinero va a parar juegos, joyas y lujos-decía Touya-ni siquiera sabe aprovechar lo que roba, sino que lo despilfarra todo.
-No niego que me tomas de sorpresa hijo-dijo su padre no conforme con lo que acababa de escuchar-confiaba en el señor Harrison, pero la ambición pudo más que la lealtad.
-¿Y cuándo irás?-preguntó Yue-no creerás que me dejarás fuera de esto.
-Sabía que dirías eso-sonrió a medias-pero tengo otras razones por las cuales quiero ir a la ciudad.
-¿Alguna mujer?-quiso saber Yue y lo dijo lo más descarado posible para hacer enfadar a su hermano.
-Con su permiso señores-dijo Nakuru al entrar al salón con una bandeja la cual depositó en la mesa del centro y comenzó a servir el café en sus respectivas tazas.
-No, no se trata de ninguna mujer hermano-miró de reojo a la joven embarazada cuando esta le entregó su taza de café-voy a comprar una casa allá.
-¿Cómo?-preguntaron todos al mismo tiempo.
-¿Una casa? Pero… ¿para qué necesitas una casa en Londres?-su madre era la más asombrados de todos, Sakura no se sorprendió de esto pues ya antes le había contado lo que tenía pensado hacer.
-Para vivir por supuesto-notó que su tono no fue el más adecuado ya que su madre le envió una mirada desaprobadora-quiero tener mi casa, vivir por mi mismo, entiendo que ustedes desean que sigamos viviendo aquí con nuestras respectivas familias-pudo ver como los hombros de Nakuru se contrariaban al mencionar eso cuando retiraba la bandeja de la mesa-agradezco todo lo que han hecho, pero quiero construir mi propio legado para mis hijos…-el estruendo de una bandeja al caer en el suelo retumbó en la sala y Nakuru chilló pues se había derramado café sobre su vestido, principalmente en su prominente vientre, y como la tela era bastante gruesa casi no la traspasó, no se había quemado, pero le molestaba lo idiota que se estaba comportando. ¿Qué importaba que su amo quisiera alejarse de su hogar, vivir lejos y formar una familia con otra mujer y otros hijos? Debía alejarse de allí o lloraría en aquel preciso instante. El embarazo la había vuelto muy susceptible.
-Se más cuidadosa mujer-le reprochó Touya consumido por su enfado-deja eso, deja que otro lo haga-se había levantado con total rapidez para dirigirse a Nakuru haciendo que esta dejara el desorden que había hecho.
-Mil disculpas-decía nerviosa y mirándolo a los ojos, debía marcharse porque las lágrimas amenazaban con salir.
-Touya suéltala-le dijo Sakura, y él se percató que desde que la había ayudado a levantar no la había soltado, ni siquiera aflojado el agarre.
Nadie comprendía el comportamiento de Touya hacía Nakuru, o quizás trataron de darle poca importancia a la repentina preocupación de Touya hacía su criada.
-Perdone amo-dijo Nakuru al soltarse.
-¿Estás bien?-preguntó en un susurro, ella asintió.
-Margaret-le decía Nadeshiko a otra de sus criadas- por favor ayuda a Nakuru a limpiar esto. No te preocupes mi niña-decía dirigiéndose a Nakuru-Touya esta algo alterado por unos problemas, puedes marcharte ya.
Nakuru hizo una leve reverencia y después de disculparse una vez más se marchó hacía la cocina, necesitaba esconderse por un rato para llorar en silencio, él se marcharía y la dejaría sola con su hijo.
-Te entiendo perfectamente hijo-comentó Fujitaka-sospechaba que pronto pasaría, no tengo ninguna objeción en que decidas hacer una vida allá, pero comprenderás que como primogénito serás el próximo Duque de Lawford y un día te tocará dirigir todo esto que mis abuelos han construido, como lo estoy haciendo yo ahora-su padre solía recordarle a menudo su responsabilidad como heredero a aquel titulo, de cómo debía evitar cualquier escándalo para la familia, y esa era la razón por la cual no les había comentado sobre su relación con Nakuru y de su nieto, a veces simplemente quería lanzar todo por la borda sin importarle nada salvo la mujer que ama y su hijo.
-Aún así iré contigo hermano, tengo que acompañarte a elegir bien la casa, conociéndote le dirías que si al primer vendedor sin negociar un buen precio-se burló Yue-si quieres hasta te puedo ayudar a hacer las maletas.
-Todavía no tengo una casa y ya me estas echando-Touya se percató del tono burlón de su hermano.
-Que va-decía al rascar su barbilla con la mano en un gesto como si estuviera pensando en algo-pero ya tengo algunas ideas de que voy a hacer con tu habitación.
Touya lo miró despectivamente, amenazándolo con la mirada y advirtiéndole que no haría nada a menos que quisiera arrepentirse de ello.
-Basta por favor-dijo en sollozos Nadeshiko que había permanecido en silencio ahogando sus lágrimas-primero se irá Sakura dejándonos por un tiempo y luego Touya-la esmeralda abrazó a su madre de modo de consuelo-solo faltas tu-decía mirando a Yue-a que decidas escaparte por ahí con Carolina ¿acaso tienes pensando eso?
-Amor no le pongas idea en su cabeza-dijo Fujitaka divirtiéndose de todo esto, él siempre le encontraba lo gracioso a cualquier tipo de situación.
-Mamá…tranquila-Sakura le secó las lágrimas con un pañuelo-podré verlos más seguido, vendré los fines de semana que me sean permitido, pero deja de llorar si…y estoy segura que si Touya encuentra a una buena mujer que logre soportarlo, si es que la consigue-dijo esto último entre risitas-estoy segura que vendrá con frecuencia.
La mirada penetrante que recibió de parte de su hermano mayor decía poco para lo que él realmente quería hacerle, por tal razón ella solo le sonrió con picardía y dio por terminado la situación.
La mañana siguió en su curso normal, tomando cada uno sus respectivos deberes, Sakura fue directo a la cocina para ayudar en lo necesario a preparar la comida de esa tarde, Yue y Touya habían ido al pueblo en busca de algunas mercancías que hacía poco habían recibido. Su madre lloraba en silencio mientras fingía que las lágrimas eran producto de las cebollas que Sakura picaba en ese momento.
-Lady Sakura-le llamó Nakuru desde la puerta de la cocina-Lady Tomoyo la espera en la sala.
-Nakuru te dije que me siguieras llamando Tomoyo como siempre los has hecho-dijo la amatista al aparecer en el umbral de la puerta, admiró el vientre abultado de la joven y se sintió feliz y asustada al mismo tiempo al pensar que pronto ella se vería igual, pero no por miedo de perder su figura, sino por el hecho de llevar esa criatura en su interior y la gran responsabilidad que esto ameritaba, quería ser una buena madre, pero no podía evitar sentir ciertas dudas.
-Tomoyo, no te esperaba hoy-entusiasmada saludó a su amiga con un abrazo.
-Niñas, vayan a la sala-les sugirió Nadeshiko, quien terminaba de enjugarse las últimas lágrimas-vamos, vamos-decía al empujarlas suavemente afuera de la cocina, dejando que la cocinera se ocupara de la comida.
-Es bueno encontrarte aquí Nadeshiko-ya estaban las tres en salón cada una en un respectivo sillón.-tengo una propuesta que hacer.
-Te escuchamos-dijo con curiosidad su madre.
-Por lo que tengo entendido te marchas en la próxima semana ¿no es así?-la voz de Tomoyo sonaba un poco apagada al recordar lo pronto que su amiga se marcharía y Nadeshiko dio un pequeño respingo.
-Si-respondió la esmeralda.
-Poro ¿qué día con exactitud?-quiso saber Tomoyo.
-El lunes próximo.
-Solo tendremos este fin de semana, hubiera querido que fuera más…-decía Tomoyo para sí misma, y cuando vio que ambas mujeres la observaban expectante decidió seguir-tengo que hacer un viaje para Londres este fin de semana para tomar las medidas de mi vestido de novia y recoger algunos encargos de la modista, y se me ocurrió la idea de llevar a Sakura conmigo ¿qué le parece Nadeshiko? ¿La dejaría?
-Pues yo…
-Entiendo que estos son sus últimos días con ella y que quisiera estar con Sakura todo el tiempo que fuese necesario, pero me gustaría que conociera el nuevo Londres, creo que la última vez que visitaste la ciudad estabas bien pequeña-la esmeralda lo afirmó-nos quedaríamos en casa de mi tía Florencia y regresaríamos el domingo, por favor…diga que sí-decía suplicante con ojos de borregos a la madre de Sakura.
-Creo que ella debería decir si quiere o no-respondió Nadeshiko, esperaba que su hija dijera que no para que esos últimos días la pasara con ella, pero tampoco quería ser una madre egoísta.
-Y bien Sakura, ¿qué dices?
-¿Sería correcto?-preguntó para si misma, ya no confiaba en ella misma en muchos ámbitos, pero algo en su interior le gritaba que aceptara-si mi madre lo conciente, me gustaría si…
Tomoyo dio un grito de júbilo entusiasmada por el fin de semana que les esperaba, quería que Sakura conociera todo Londres, bueno al menos esos lugares donde dos damas distinguidas puedan ser vistas sin crear cotilleos entre la gente. Más tarde le dieron la propuesta al señor Kinomoto, quien no tuvo la oportunidad de mostrar desconcierto ya que su esposa e hija habían tomado la decisión y no veía razón para negarse.
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Marcharon el viernes en la mañana en el carruaje de los Daidouji, el transcurso del viaje fue tranquilo y divertido debido a los comentarios que a Tomoyo se le ocurría. Llegaron antes de que el sol descendiera a la residencia de la tía Florencia que se encontraba ubicada en la zona alta de Londres en uno de los mejores residenciales. La tía Florencia era una mujer pequeña, de caderas anchas y grandes pechos, era bonita a pesar que los años ya se hacían notar. Se había casado una vez, pero enviudo siendo muy joven y aún sin hijos, y esa era la razón por la cual Tomoyo, que era su única sobrina, la adoraba y consentía como si fuera su propia hija. Era una mujer modesta, que no paraba de hablar, siempre encontraba conversación.
Sakura se sentía muy a gusto en aquella casa, y como Tomoyo se lo había asegurado tenía todo un itinerario para ambas en la gran ciudad. Salieron temprano a la mañana siguiente para visitar a la modista, a su amiga le tomaron las medidas para el vestido de novia, y esta aprovechó para encargar algunos más y se midió otros ya acabados para que fueran entregados en casa de su tía. Siguieron visitando algunas tiendas, Sakura se negaba cada vez que su amiga quería regalarle algo, y tuvo que darse por vencida cuando esta le obsequió un hermoso rosario hecho en cristal charosqui, no pudo rechazarlo. Después de comer en uno de los restaurantes de la ciudad Tomoyo la llevó al Hyde Park, un hermoso parque que en esa época del año florecía de esplendor, un gran lago lo atravesaba, permanecieron allí un buen rato, disfrutando del paisaje.
-Creo que es hora de irnos-sugirió Tomoyo-los vestidos que encargue deben estar por llegar, y además estoy muy cansada-dijo con una ligera mueca.
-No solo tu, he estado detrás de ti todo el día, y tu querías entrar en cada tienda por cualquier cosa-se quejó Sakura.
-Vamonos, pero es una pena que solo hayamos tenido este día y que ya mañana debamos partir-la tomó de la mano y se dirigieron al carruaje que la esperaba en la esquina.
Algunas de las cosas que Tomoyo había comprado estaban envueltas y ocupaban la mayor parte de los asientos del coche, y las demás las había ordenado para que las llevaran directo a la casa de su tía. Conversaban tranquilamente, aunque Sakura se encontraba algo distraída, trataba con urgencia de no pensar en él, algo que ya lo consideraba inevitable y más ahora que con tan solo imaginar que estaban en la misma ciudad la piel se le ponía de gallina. Miró por fuera de la ventanilla para distraerse un poco y dejar que el aire le refrescara un poco. El carruaje se detuvo antes de doblar en una de las esquinas dándoles el paso a los peatones, y en ese instante su corazón se detuvo, y tuvo el temor de que no volviera a latir.
Shaoran Li estaba justo en la cera de enfrente conversando con unas personas, aguantó la respiración unos instantes y lo observó detenidamente, tan guapo como siempre y dejó salir un suspiro, el cual fue reprochado de inmediato, apartó la mirada de la ventanilla y rogó para que el carruaje avanzara.
-Oh…ese es Shaoran-dijo Tomoyo al verlo por la ventana, pero ya el carruaje se había movilizada y Sakura respiró otra vez de alivio.
No era posible que aún siguiera pensando en él a pesar de las cosas por las cuales aquel hombre la había hecho pasar, debía de encontrar la manera de arrancárselo de la cabeza, su única suerte es que ya el lunes debía estar en Coventry y seguiría con su vida, y solo meses después se iniciaría como monja, lo que siempre ha querido.
-¿No bajas Sakura?-dijo Tomoyo al sacarla de su conmoción, no se había dado cuenta que ya estaban en la puerta de la casa.
-Claro…estaba algo ida-confesó al bajar del carruaje.
-¿Estas bien?-preguntó preocupada por su amiga.
-Si, no pasa nada-dijo Sakura al encogerse de hombros.
-Buenas tardes señoritas-las saludó la ama de llaves al entrar-la señora Florencia no esta en casa, dijo que visitaría a una amiga y no la esperen para cenar.
-Gracias Kathy-dijo Tomoyo con una sonrisa, ambas se disponían a subir a la segunda planta donde estaban sus habitaciones.
-Llegaron hace unos minutos unos encargos suyos Lady Tomoyo, están en su habitación, si desea algo no dude en avisar-está hizo una ligera reverencia antes de regresar a sus deberes.
Después de tomar un baño Sakura fue a ayudar a su amiga con sus encargos para el viaje de mañana, ahora tenían más equipaje de la cuenta, que Tomoyo no tuvo más remedio que dejar una parte en casa de su tía y que luego fueran trasladados a su casa.
-¿Qué te parece este vestido?-le preguntaba Tomoyo al colocarlo sobre la cama.
-Bonito-respondió sin más, pero era más que eso, no era un simple vestido de seda, era de color lavanda pálido, al final de la falda tenía una capa de volantes de tul de encaje, las mangas llegarían hasta los codos donde tenía frunces violetas, y en el escote bordados en formas de pliegues circulares, sencillamente hermoso y elegante.
-¿Te parece? Para mi es uno de los mejores-entonces la miró y sonrió como de quien se acuerda de una picardía.
-¿En qué estas pensando?-preguntó angustiada.
-No….como quiera de seguro no lo harías-dijo tratando de darle menos importancia-pero, vamos Sakura deberías complacerme en esto.
-Ah no Tomoyo Daidouji, y no-comprendió lo que su amiga pretendía al extenderle el vestido.
-Me gustaría saber como te queda, es solo eso….no le haría mal a nadie-insistió-pídele permiso a Dios, y dile que es a mi a quien complacerás-Tomoyo seguía insistiendo como una niña que quiere que le compren un juguete nuevo.-tómalo como una última experiencia en la vida mundana-dijo sonriendo.
-¿Por qué me haces hacer esto?-ya no había forma de echarse para atrás, había aceptado complacerla, es cierto, no le haría mal a nadie, además solo lo llevaría puesto como menos unos diez minutos.
Tomoyo se dispuso para ayudarla a vestirse, incluso quería peinarla, pero la esmeralda no la dejo, no estaba dispuesta a hacerse uno de esos moños tan elaborados, prefirió llevarlo suelto, y al mirarse en el espejo simplemente no creyó que fueran la misma persona ella y la que estaba frente al espejo.
-Los zapatos, vamos es para darle el último toque-Tomoyo insistió, y si ya se había colocado el vestido, terminaría entonces con todo el atuendo puesto.
-No me dejes caer-casi grita Sakura, pues los zapatos eran de tacón alto y ella no estaba acostumbrada a ellos y por poco pierde el equilibrio.
-Serías una de las mujeres más envidiadas de la sociedad, querida amiga.
-Es algo que no me interesa-confesó.
-Lo sé, pero no niego que me hubiera gusta que ambas hubiéramos hecho nuestro debut social juntas, casarnos para la misma época y que nuestros hijos fueran los mejores amigos-Tomoyo estaba en su mundo de ensoñación cuando fue interrumpida por el ama de llaves.
-La buscan Lady Tomoyo-le comunicó al entrar.
-Gracias Kathy, enseguida voy…y tu aún no te lo quites, ¿de acuerdo?-le advirtió Tomoyo antes de salir.
Permaneció allí mirándose una vez más en el espejo, no podría reconocerse allí y eso la abrumaba, no estaba siendo ella misma al darse ese lujo aunque fuera solo para complacer los caprichosos deseos de su amiga. Ella nunca sería lo que reflejaba el espejo. Quería quitárselo, pero los botones de la espalda no los alcanzaba, así que salió en busca de su amiga y si estaba ocupada con su visita le pediría ayuda a una de las criadas.
-Tomoyo por favor necesito que me quites esto-dijo con voz alterada al pararse al pie de la escalera donde vio a su amiga conversando con un hombre de ojos azul cobalto, era Eriol su prometido, y justo en ese segundo volvió a experimentar la falta de aire en sus pulmones y como su corazón latía de manera incontrolable, parecía que saldría de su pecho disparado. Sus piernas flaquearon y tuvo que agarrarse del pasa manos para no caer.
Su demonio interno estaba frente a ella, analizándola con su mirada feroz y ardiente, creía que se quemaría con sus ojos ambarinos, debía controlarse, parecer serena, no debía permitir que eso la atormentara. No más de lo que podía estar.
Sabía exactamente lo que hacía al aceptar la invitación de Eriol de venir a cenar con ellos, él había hecho el comentario de que Tomoyo había venido a visitar la ciudad con su amiga, y no necesitaba conocer su nombre para saber de quien se trataba, si ahora la tenía frente suyo, más hermosa de lo que él recordaba, sus sueños no habían podido personificar a la perfección su belleza ahora que la veía. Con aquel vestido lavanda se veía esplendida y maravillosa, era un placer observarla y admirar cada detalle de su ser, quizás por eso no podía quitarle los ojos de encima, sería un pecado hacerlo.
-¿Sakura?-preguntó un curioso Eriol al verla.
-Verdad que se ve hermosa-corroboró Tomoyo.
-La palabra hermosa le queda corta a tal maravillosa escena que tenemos acá-dijo Shaoran con voz ronca, y por lo cual Sakura se sonrojó completamente.
-Necesito tu ayuda Tomoyo, si pudieras venir un momento….por favor-le rogó.
-Pero si ya están sirviendo la cena-dijo con aire de inocencia-no querrás que nuestros invitados tengan que esperar tanto tiempo, sería de mala educación.
Si pensó que Shaoran era la pura encarnación de lucifer, Tomoyo sería la hija de Hades, no podía creer que le hiciera esto, y mucho menos que la mirase con aquellos ojos de borregos.
-Ya pueden pasar-les comunicó una de las criadas.
-¿Vendrás o debemos esperarte Sakura?-preguntó su amiga con doble intención.
-Los acompañare-"que me cuelguen por esto" pensó para si misma al bajar las escaleras muy lentamente, no quería tropezar y caer.
-Muy bien, entonces sigamos-Tomoyo les señaló el camino hacía el gran comedor y acompañó a Eriol hasta la mesa tomada de su brazo, mientras atrás Shaoran esperaba a que Sakura terminara de bajar, no sería muy educado de un caballero dejar a una dama en pos.
-Es un halago volver a verla Sakura-comentó al extenderle la mano para ayudarla a bajar el último escalón.
-No puedo decir lo mismo, Lord Brighton-dijo secamente al pasarle de largo obviando la mano extendida.
Ocuparon solo una parte de la mesa, puesta esta era bastante amplia, era por lo menos como para catorce personas. Se sentaron uno al lado del otro, cosa que incomodo a Sakura, ya que hubiera preferido estar lo más lejos posible. Hubiera salido corriendo del lugar si hubiera podido, pero iba a necesitar dar explicaciones y no quería contarle a nadie sobre su encuentro con Shaoran.
-Es bueno verte Shaoran-comenzó a decir Tomoyo-esta tarde lo vimos en una de las plazas, pero no me dio tiempo saludarle.
-El placer es mío querida Tomoyo, poder tener tan agradable compañía-dijo mirando de reojo a Sakura y dejando fluir una media sonrisa.
-Cuidado amigo-le advirtió Eriol-solo espero que no sea tan placentero tal compañía-Tomoyo río por el comentario de su prometido, le gustaba verlo como se comportaba por su celos.
-Creí que no te vería esta noche-decía Tomoyo-me dijiste que estaban algo apurados con una de las embarcaciones.
-¿Cómo iba a dejar esta oportunidad de verte?-dijo Eriol al besarla tiernamente en los labios.
-Por favor, si van estar con esta cursilería en toda la cena, avisadme para largarme-comentó Shaoran en son de burla.
-Pues seguí entonces-les animó Sakura mientras se servía un poco de guisantes.
-¿Soy yo o nuestros amigos no se llevan muy bien? Noto cierta tensión entre ambos, ¿ha hecho algo indebido mi amigo, Sakura?-quiso saber Eriol al mirar inquisitivamente a Shaoran que ahora había encontrado su plato de comida mucho más interesante que la conversación.
-No, para nada Eriol-se apresuró en decir ya sonrojada.
-Esperen, quiere decir que a este si le permites que te llame por tu nombre mientras a mi insistes en que te diga "hermana Sakura" y a mi me dices señor o Lord Brighton, y a él lo tuteas…eso me pone un poco celoso gatita-Sakura abrió los ojos como platos, como se atrevía hablarle así, utilizar tal apelativo con ella, su sangre llegó hasta sus mejillas y descubrió que Tomoyo la miraba sin entender lo que pasaba allí.
-Déjala tranquila Shaoran-río Tomoyo al pensar que todo debía ser una broma del amigo de su prometido, al menos eso esperaba ella.
-Solo estaba jugando, disculpe mi humor negro, hermana Sakura-y como si nada hubiera pasado continuaron cenando de lo más normal.-Según tengo entendido se van mañana ¿no es cierto?-preguntó unos minutos después de un prolongado silencio.
-Así es-respondió Tomoyo.
-Que oportuno-dijo Shaoran con una sonrisa-yo tengo una propiedad en Coventry y recibí un comunicado de mi administrador solicitando mi presencia.
-¿En Coventry?-preguntó llena de sorpresa la amatista, y Sakura casi se atraganta, por lo cual comenzó a toser y su rostro se puso rojo, Shaoran tuvo que servirle un vaso de agua y pasárselo, mientras esta se lo tomaba le daba suaves golpecitos en la espalda cosa que hizo que Sakura se estremeciera.
-¿Estás bien?-en la voz de Shaoran era clara su preocupación.
-Has dicho en Coventry ¿no?-preguntó Tomoyo nuevamente y Shaoran asintió-es que es allá donde está el orfanato donde Sakura fue asignada.
-No me digas-dijo Shaoran con sumo interés.-en fin, lo que quería decirles es que mañana debo partir y como es la misma ruta, y ya que Eriol me insistió tanto he decidido acompañarlas.
Si la noticia de que Shaoran tenía una propiedad en el mismo lugar al que ella había sido enviada la había conmocionado, que este decidiera acompañarlas en el viaje la dejaba atónita.
-Pensé que sería buena idea que tuvieran compañía para el viaje-argumentó Eriol-me preocupa que viajen sola sin un protector siquiera, para como están las cosas ahora.
-Y no tienen que preocuparse, yo viajaré en mi propio carruaje-agregó tratando de tranquilizar los nervios de Sakura que ahora parecía estar más pálida.
-Dispensen la interrupción-dijo Kathy la ama de llaves al entrar al comedor-la señora Florencia ha llegado y no parece estar muy bien.
Tomoyo fue la primera en ponerse de pie y dirigirse al recibidor donde encontró a su tía muy pálida y no podía estar de pie por si sola, era su chofer que la tenía agarrada por la cintura. Al tocarle la frente se dio cuenta que estaba prendida en fiebre.
-Tía, escúchame…tía-la llamaba Tomoyo para que reaccionara.
-Es mejor que la llevemos a su habitación-sugirió Eriol al tomarla en sus brazos.
-Kathy avisa al médico por favor, haz que me suban agua y paños tibios a la habitación de mi tía, ustedes-dijo esto último dirigiéndose a Shaoran y Sakura-pueden quedarse acá, es mejor no abrumarla con tantas personas.-y se dispuso a guiar a Eriol hacía la habitación de su tía Florencia.
Esperaron en la sala de estar que alguien bajara y les avisara sobre el estado de ella, el médico hacía rato había llegado, y Tomoyo y Eriol se habían quedado en la habitación, así que ahí estaban los dos solos, y Shaoran simplemente no dejaba de mirarla, no era que quisiera molestarla en hacerlo, pero trataba de concentrarse en otro cosa, sin embargo, encontraba tan insignificante cualquier objeto en la que fijar su atención, le era de más agrado verla tan bella, sentada, con la mirada fija en sus manos que se retorcían de nerviosismo, y se preguntó si él era la causa de eso, o era el estado de la tía de su amiga que lo ocasionaba. Era una tortura tenerla frente suyo y no poder acercarse más, sus largos cabellos caían graciosamente sobre sus hombros.
Sin previo aviso Sakura se puso de pie, no soportando el escrutinio de su acompañante, el cual le alteraba los nervios, todo en él la desconcertaba, desde sus ojos de fuego, su rebelde cabellera, su sonrisa seductora, su mera presencia la enloquecía, inclusive ese mechón dorado que cae sobre sus pestañas…le estaba sucediendo otra vez, y no quería que se repitiera la misma escena, no lo permitiría. Si tendría que salir de aquel lugar para estar lo más lejos posible de ese hombre lo haría, no tenía porque esperar junto con él, se marcharía a su habitación, ahí estaría segura.
-Espere-dijo Shaoran al detenerle el paso al tomarla del brazo, cuando esta estaba dispuesta a salir.
-Suélteme-le ordenó, no se mostraría sumisa esta vez.
-No tuve la oportunidad de disculparme con usted por lo que pasó-él estaba frente a ella invadiendo su espacio, como siempre hacía.
-Yo ya lo he olvidado, como ha de hacer usted…Lord Brighton-dijo tajante logrando soltarse del tacto de él. No podía tenerlo tan cerca, debía alejarse lo más rápido posible.
Pero quien va rápido puede tropezar, y como no acostumbraba usar vestidos así y menos con zapatos con tacones tan altos, dio un paso en falso y el taco se enredó con el ruedo del vestido haciendo que cayera hacía delante. Se imaginó su rostro contra el suelo, sino hubiera sido porque unos brazos firmes y fuertes la sostuvieron antes de caer, y estos mismos brazos hicieron que girara quedando frente a Shaoran, peligrosamente cerca de él.
La levantó con extrema parsimonia, haciendo que sus pechos rozaran con el de él.
-Suélteme por favor-se escuchó decir Sakura en un leve susurro. Él no la escuchaba, la llevó sin soltarla hasta un rincón del salón, quedando detrás de una columna donde nadie los pudiera ver.
-Son mis instintos los que actúan en contra de mi mente-dijo casi imperceptible sobre sus labios, y ella pudo saborear su aroma tibio sobre estos.
-Hágale caso a lo que diga su mente, y deje me ir-le suplicó mirándolo a los ojos, sabía que estaba perdida cuando vio en los de él una llamarada de fuego.
-¿De veras quiere que la deje ir?-alzó su mano tomándole el mentón, y con el pulgar acarició su mejilla y se deleitó cuando esta cerró los ojos para sentir más el contacto de su piel con la de ella.
-Yo no confío…-logró decir Sakura en un susurro.
-¿En mi?-preguntó al besar la comisura de sus labios.
-No…-le faltaba la respiración, comenzaba a sentir el mismo calor de aquella vez-yo no confío en mí….
-Tu piel…-decía al besar su cuello mientras la estrechaba contra su cuerpo-…tu aroma, todo de ti me vuelve loco.
Sakura trató de apartarlo, pero su fuerza era mayor, así que él tomó sus brazos e hizo que Sakura los colocara alrededor de su cuello, él se abrió paso entre las piernas de ella para acomodarse, y toda la espina dorsal de su cuerpo se estremeció de punta a punta.
-Me haces actuar como un tonto…¿qué me has hecho Sakura?-preguntó con voz ronca al comenzar un recorrido con sus labios desde su mentón hasta su oreja y luego descendió hasta la base de su cuello-te tengo acá tan cerca, y sin embargo estás tan lejos de mí-buscó su mirada y lo que encontró le destrozó el alma, allí estaba ella entre sus brazos, indefensa, presa sobre un cuerpo más fuerte que el de ella, muy vulnerable, con las mejillas sonrosadas, la respiración agitada, pero sus ojos estaban llenos de lágrimas que pronto inundarían sus mejillas. Se apartó un poco, dejando que volviera a respirar con normalidad.
Shaoran tomó entre sus manos su pequeño rostro, era tan hermosa, y entre sus manos se perdieron algunas de las lágrimas derramadas por Sakura, sus ojos verdes solo mostraban tristeza y angustia. Por primera vez en su vida se sintió un monstruo, debía permanecer alejado de ella, Sakura no merecía sufrir, y mucho menos por él.
-Estoy tan solo un paso de tu boca-dijo al inclinarse un poco, sus labios solo estaban a milímetros de distancia. Shaoran podían percibir su aroma silvestre, su dulce sabor aún estaba vivo dentro de sus ser desde aquella vez, un poco más y su boca sería suya…-es mejor que te vayas, o no podré controlarme-dijo al dejar caer sus brazos a los costados-vete-dijo alanzando la voz al apretar los puños, estaba usando la mayor resistencia y autocontrol que tuviese para dejarla ir.
Aún con las piernas temblorosa y con su piel quemándole por su contacto huyó de sus prisioneros brazos hacía su salvación, pero al cruzar el salón dio de golpe con su amiga, haciendo que Sakura se tambaleara hacía atrás, pero nuevamente su caída fue evitada por los mismo brazos que hace unos segundos la presionaban.
-¿Estas bien?-preguntó Tomoyo al ver el rostro de Sakura, y sus ojos llorosos.
-¿Cómo está la tía Florencia?-la pregunta de Sakura hizo que Tomoyo se olvidara por un momento del estado de su amiga. Sakura se soltó de Shaoran y miró a Tomoyo esperando la respuesta.
-Debe quedarse en cama, esta muy mal, la fiebre no baja aún-decía muy agitada-el doctor dejó algunos medicamentos…lo siento Sakura, no podré irme contigo mañana, pensar que debo dejarte marchar sola, te llevarás mi carruaje en eso no lo dudes.
-No importa si tienes que quedarte con tu tía-le dijo Sakura tratando de sonreír, no obstante solo pude hacer una ligera mueca.
-No tienes que angustiarte Sakura-comentó Eriol que se acercó abrazando por detrás a Tomoyo-mi amigo Shaoran podrá acompañarte, estoy seguro que se comportará como un caballero.
Al escuchar lo que dijo Eriol sintió como un balde de agua fría caía sobre ella, y recordó entonces el comentario que hizo Shaoran sobre que las acompañaría, ahora tendría que ir en un viaje a solas con él.
-No se preocupe hermana Sakura-dijo con una media sonrisa el ambarino, no sabía si le molestaba más cuando la llamaba por su nombre o cuando usaba el apelativo de hermana de manera tan socarrona como lo hacía-yo viajaré en mi propio carruaje.
Como si eso fuera suficiente para tenerlo apartado de sí completamente, le echó una mirada molesta, pero no había ni una mínima sombra de arrepentimiento en sus ojos. El destino le jugaba una mala broma, mientras ella más deseaba estar distante a él, más cerca lo tenía. Y no podía evitar el viaje, debía de estar el lunes en Coventry.
"Maldita sea" pensó para sí, total si maldecía, él ya la sacaba de sus casillas.
Continuará…
Muchas gracias por sus comentarios, sigo esperando sus reviews, acepto todo, criticas buenas o malas, díganme lo que opinan ^^
Se que este capitulo es un poco lento, pero espero que de igual forma lo hayan disfrutado….y según lo que tengo planeado a partir de ahora empieza lo emocionante.
Cuídense ^^
