"Cuando un libertino desea a una mujer es capaz de luchar con quien sea para tenerla, aunque su oponente sea Dios mismo"

Los personajes de esta historia no son de mi pertenencia, salvo aquellos que sean de mi propia invención, son de CLAMP yo solo hago esto por diversión y ocio.

Capítulo 5

Sentimientos

Estaba exhausta, tanto mental y físicamente, aquellos días habían sido una zozobra y los más tormentosos en toda su vida. Desde el día en que escuchó decir a Touya que se mudaría de la hacienda, un pedazo de su vida se había desmoronado imaginándose al amor de su alma en otra ciudad, con otra familia, y eso había sido lo peor. Pero quién era ella para exigir, no tenía derechos sobre él, solo era una simple criada y nada más. Por esta razón consideró muchas veces la única solución que tenía entre sus manos, aunque le doliese en el alma, era lo mejor que podía hacer por su hijo. Ella nunca sería más que una pobre sirvienta, que lo único que conocía no llegaba más lejos que las cuatro paredes de esa habitación. Su hijo no tenía futuro con ella, podría ser criado con los mejores tutores, tener una excelente educación, lujos, tendría todo lo que ella no podría darle. Sólo esperaba ver a Touya antes de que este se marchara a Londres para poder comunicarle su decisión.

Aún no amanecía, a través de la venta se escabullía la luz de la luna que ya comenzaba a desvanecer. Llevaba horas despierta sin poder dormir, su decisión martillaba en su cabeza de manera persistente, y en cada segundo una nueva duda la invadía, debía contárselo ahora antes que se arrepintiera de ello. Escuchó pasos en el pasillo, nadie a tales horas se levantaba, aún era demasiado temprano, y cuando tocaron a su puerta supo de quién se trataba. Se incorporó de la cama, tomando una bata larga de color blanca para cubrirse, se acercó a la puerta para quitarle el cerrojo y dejo que este pasara a la habitación.

Verlo así la debilitaba, solo llevaba unos pantalones negros de seda que solía usar para dormir, dejando a la vista su fornido y ancho pecho, sus fuertes hombros y le parecía tan encantador con aquel revoltijo que tenía en sus cabellos oscuros, sintió las terribles ganas de arreglarle su desorden tan natural, en sus salvajes cabellos que no obedecían orden de ningún cepillo. Pero se controló al recordar lo imprudente que estaba siendo Touya al visitarla en plena madrugada pudiendo encontrarlos alguna de las criadas o peor aún, algún miembro de su familia.

-¿Qué haces acá?-preguntó Nakuru dispuesta a sermonearle su comportamiento, mientras cerraba la puerta detrás de sí.

-Simplemente no lo soporto más-decía Touya al acercarse y tomar entre sus manos el rostro de su mujer, porque así la consideraba, su mujer.

-No Touya-dijo al apartarse, aunque sin saber como, porque su semidesnudez le perturbaba cualquier pensamiento lógico. No dejando que ella arruinase ese momento que ambos tenían para estar a solas, la abrazo por detrás quedando sus brazos por encima de sus pechos, y pudo percibir un ligero estremecimiento de parte de ella.

-Te he extrañado tanto, y me he comportado como imbécil, pero tu has sido la culpable-decía al depositar suaves besos en la abertura de su cuello, ella ya se había dejado consumir por su ternura y echaba la cabeza hacía atrás para que él tuviera un mejor alcance a su piel.

-Los has sido en verdad-dijo en susurro.

-Perdóname amor, pero el tenerte tan distante y no poder tocarte-bajó delicadamente su mano, acariciando con el dorso de su mano derecha su cuello, siguiendo el nacimiento de sus voluptuosos pechos hasta llegar a su vientre donde permaneció allí un largo rato, para luego ascender por el mismo camino, la tomó por los hombros e hizo que girase para mirarla a los ojos-no puedo estar lejos de ti, no lo soporto.

-Y aún así te vas-le dijo hiriente, dejando que su corazón se oprimiera con cada palabra-te alejas de mi….pero ya he tomado una decisión-trató de alejarse, pero él la apretó más contra sí al abrazarla por su cintura.

-Yo también-dijo con una sonrisa radiante, y eso le dolió aún más, al parecer estaba feliz de largarse, si eso era lo que quería no tenía que venir a restregárselo en la cara en medio de la noche, no consideraba en lo más mínimo sus sentimientos. Enojada lo empujó con todas sus fuerzas, no iba a permitir que le rompiera el corazón de esa forma.

-Podrás hacer lo que te venga en gana, pero no dejaré que hagas con mi pobre corazón lo que se te antoje, si lo que quieres es irte, pues vete ya-las lagrimas ya mojaban su rostro y un nudo en su garganta no dejaba que las palabras fluyesen-lárgate de nuestras vidas si eso quieres…

Touya le dedicó una suave sonrisa, y ese gesto la enfureció aún más, tomó un pequeño cofre que había sobre la mesita de noche y se lo lanzó con el objetivo de pegárselo, pero el muy maldito era demasiado rápido y pudo esquivarla sin ningún problema, ¿por qué tenía que ser tan perfecto? Aún asqueada y frustrada comenzó a andar por la habitación.

-Vas abrir un agujero en el suelo-comentó Touya, ella solo gruñía y movía sus brazos enojada. Él se colocó frente a ella y la trajo nuevamente hacía él, por algunos segundo forcejeó contra el contacto de ambos-tranquila mujer, ya basta-dijo en un tono autoritario.

Ella no parecía ceder y no tuvo más opción que tomar su rostro entre sus manos y besarla con todo la ardiente pasión que guardaba dentro de él solo para ella. Colocó una mano detrás de su cuello para profundizar aún más el beso, y pronto una batalla entre sus lengua se formó, y ella cedió por completo dejando que sus dedos se perdieran entre sus cabellos. Era un beso ansioso de más, sus manos curiosas buscaron la piel desnuda de Touya, acariciando sus hombros, su pecho, cuánto lo necesitaba, sería una tortura estar lejos de él cuando se marchara. Y ese pensamiento hizo que abriera los ojos a la realidad, esta vez no lo apartó bruscamente, pero detuvo el beso, él molesto por tal acción la tomó nuevamente desprevenida robándole de sus tiernos labios su sabor, mordisqueó su labio inferior juguetonamente, y terminó aquel beso en un profundo suspiro.

-No tuve la oportunidad de explicarme-decía Toya al acariciar su mejilla con el dorso de su mano-quiero que vengas conmigo a Londres.

-¿Qué?-su petición la había tomado por sorpresa.

-Cómo escuchaste, la casa que voy a comprar es para los tres, serás mi esposa Nakuru-parecía que sus ojos marrones echaran chispas de alegría.

-¿Vivir en Londres?-aún estaba conmocionada-¿casarnos?

-Si-dijo entusiasmado al besarla rápidamente en los labios-nos casaremos y tendremos nuestro niño, y más si así Dios lo permite.

-Pero….tu familia-la idea de casarse con él la hacía trasladarse a un mundo que solo había fantaseado en su cabeza, pero no era posible.

-Lo aceptaran, con el tiempo lo harán-su risa llenó la habitación-no me importa lo que digan o piensen los demás, estoy dispuesto a echar todo por la borda…solo por ustedes.

-No puedes hacer eso, tienes un titulo…

-Al diablo con los títulos-la interrumpió mordazmente-¿dónde esta escrito que personas como nosotras no podemos estar juntas?

-No es lo correcto-quiso entrarlo en razón, no quería que por su culpa la familia tuviera que cargar con el mayor escándalo de sus vidas.

-¿Acaso no quieres casarte?-quiso saber Touya, tenía la idea que Nakuru se alegraría al saber lo que planeaba desde bastante tiempo.

-Por supuesto….

-¿Entonces? ¿Por qué te empeñas en colocar más obstáculos para ambos?

-Pondríamos a tu familia en boca de todos, no estaría bien-quería hacerlo entrar en razón-no es justo que por nosotros tu familia tenga que salir mal parada de esto.

-Lo que no sería justo, es que por culpa de lo que "dicta la sociedad" dos personas que se aman deban estar separadas, yo estoy dispuesto a pelear por ustedes-iba a besarla otra vez, pero ella se alejó antes de sucumbir en sus labios de nuevo.

-Hay algo que olvidas, sabes bien que no me alejaría de mi madre, y mucho menos estando tan enferma, soy su única familia-Touya chasqueó la lengua, por supuesto que había pensado en eso, pero todavía no tenía una respuesta.

-Podrá quedarse con nosotros, no me importa con tal de que tu te vengas conmigo-dijo dando por terminado la conversación.

-No podría ser-decía negando con la cabeza-pero hay otras formas…-sugirió llamando su atención, él no pudo reconocer lo que vio en sus ojos marrones, no podía distinguirlo-podría entregarte al niño-posó su mano en su vientre donde sintió una patada de la criatura, Touya la miraba desconcertado-se que no me apartarías de él, pero siendo tu hijo podrá tener todo lo que yo no tuve, aceptaría que te casarás con otra para que le dieras una madre mientras tu no lo abandones.

-¿Te volviste loca?-dijo alzando la voz-¿y dónde quedarías tu en todo esto? ¿Por qué le negarías tener una madre a tu hijo?

-Solo trato de pensar con lógica, al parecer soy la única que aún guarda su cordura, tu quieres casarte, formar una familia conmigo, lo pintas como si fuese un cuadro colorido que hicieras, pero las cosas no son tan fáciles para nosotros-el llanto la ahogaba, y sus palabras se perdían en su garganta-nunca me aceptarían…

-¿Por qué buscas la aceptación de los demás cuándo lo único que aquí importa somos nosotros tres?-secó sus lágrimas con tiernos besos-quiero gritarle al mundo entero que te amo, y nadie me detendrá…ni siquiera tu Nakuru. En pocas horas me marcho, cuando tenga la casa lista mandaré a buscarte junto con tu madre para que no tengas objeciones, sin ti no soy nada…lo sabes bien-la besó otra vez antes de ir se, dejando a una abrumada Nakuru envuelta en llanto. Quizás él tenía razón, es solo que ella no quiere ser la causa de un escándalo, pero no hay forma de hacer que reconsidere su decisión, muy rara vez él da un paso atrás cuando ya lleva uno en adelante.

**************

-Maldito, maldito, y mil veces maldito-vociferaba sin importarle quién la estuviese escuchando-eres un desgraciado Shaoran-decía al tomar de su tocador un jarrón de porcelana y lanzarlo contra la pared.

La furia que llevaba acumulada en su interior quería salir y acabar con todo lo que estuviera delante. Desgarró los almohadones con sus propias manos y tiró las sabanas al suelo, desordenando completamente la cama. La irritación de Rose Sloper llegaba a su punto de ebullición. Se encontraba en ese momento haciendo añicos su propia habitación, pues había sabido hace poco al ir a visitar a Shaoran que este no se encontraba en casa, y el muy engreído de su mayordomo ni siquiera la dejó pasar y se atrevió a decirle que desconocía cuando el "amo" regresaría y que no dejó ninguna instrucción referente a ella.

-Mal nacido, hijo de puta-gritó al tiempo que hacía añicos el espejo al lanzar un fino cofre que había permanecido en generaciones en su familia, y ahora estaba echado a perder.

Debía encontrar serenidad para poder pensar y evaluar mejor su situación, Shaoran no se había desaparecido así por así, seguro tenía algunos negocios que atender y por eso su repentina partida.

-Respira-se decía así misma-respira hondo y tranquilízate, no puedes actuar como una loca desesperada, tienes que pensar las cosas con tranquilidad-recogió el cofre del suelo y lo colocó nuevamente en el tocador, estaba roto, se sentó en la silla frente del tocador, retiró con cuidado algunos trozos de vidrios, y vio su rostro reflejado en el único pedazo que aún quedaba en pie, tomó un cepillo y comenzó a peinar su larga cabellera roja.

Era hermosa, una de las mujeres más deseada quizás, cuantos hombres no pagarían por estar con ella, no obstante, ahí estaba ella, echando chispas por un miserable como Shaoran Li. Nunca antes había conocido a un hombre como él, sabía muy bien como enloquecer a una mujer en la cama, y a ella le encantaba estar debajo de él, complacerlo en todo. Haberse convertido en amante de uno de los libertinos más famoso de la ciudad tenía sus ventajas, los vestidos por ejemplo, las joyas, asistir a los bailes más importantes y por supuesto el pacer de tenerlo. Y todo su mundo estuvo amenazado hace poco, al ver que se comportaba tan distante con ella, que ya no la buscase, tenía el temor de que la abandonara y ella no tuvo más remedio que inventarse un embarazo.

No lo pensó ni dos veces cuando le vino la idea a la mente mientras conversaban en el restaurante del hotel esa tarde, se dijo así misma que lo más fácil sería quedar embarazada después, sin embargo, allí estaba sola, y se necesitan dos para quedar embarazada. No le había importado su comentario cuando le dijo sobre su estado, más bien se comportó de la manera más frívola como siempre imagino que lo haría. Estaba dispuesto a seguir manteniéndola, que al bebé nunca le faltaría nada, pues si era su hijo, sería tratado como tal, el no se despojaría de su responsabilidad, pero que esa no eran razones suficientes para llevarlo al altar.

"Ni creas que esta es una razón para que me case contigo"

Le había dicho poco después de saber la noticia.

"Seguiremos como hasta ahora, yo te daré todo lo necesites y velaré por mi hijo, pero nada más obtendrás de mi, y no ganarás nada si divulgas la noticia para que sea un escándalo para mi familia, porque te recuerdo que es tu reputación que esta en juego"

Eso fue lo único que le había dicho, el muy maldito no estaba dispuesto a casarse con ella, pero ella encontraría la forma más adelante.

-Soy una estúpida-dijo golpeando con el puño sobre el tocador, sin darse cuenta de los vidrios rotos, y estos se clavaron atravesando su piel haciendo que sangrara-que estúpida soy, debí aprovechar cuando en verdad estaba embarazada-se dijo así misma al recordar la vez que supo que estaba embarazada de Shaoran, pero no quería tener hijos, no les interesaban, los consideraba un estorbo, por eso, sin que el lo supiera había tomado de un brebaje que le preparó su cocinera para que perdiera al bebé, tenía pocas semanas, no llegaba a los tres meses de gestación, pero ahora se daba cuenta de cuánto necesitaba ese bebé-no tengo otra opción, tendré que buscar a alguien semejante a Shaoran y quedar embarazada lo más pronto posible.

Esos eran sus pensamientos y ahora debía ocuparse del desastre que hizo en la habitación, mandaría a llamar a una de las criadas para que lo organizara, mientras tanto debía tratar su herida y buscar un hombre con el parecido de Shaoran, luego se inventaría algo referente al nacimiento, que duró más de lo debido, había escuchado comentarios de que algunos tardan en nacer más que otros, o quizás no tenga que llegar al punto de dar a luz, quizás si consigue lo que quiere antes de que avance más podría deshacerse de él de la misma forma que el anterior.

Sonrió a su propio reflejo antes de ponerse de pie y dirigirse hacía la puerta.

-Si…todo marchará a la perfección-se dijo a sí misma antes de salir y llamar a su criada para que limpiara el desorden que había dejado en su habitación.

*************

Una hora y treinta minutos apenas había transcurrido desde el inicio del viaje, y creía que iba pasar la vida sentada en aquel coche y nunca llegarían a su destino porque el viaje le parecía que duraba una eternidad, y la carcomía por dentro el pensar que aún les faltaba medio día para llegar a penas a su casa. Y ese era su consuelo, llegaría a casa, allí descansaría hasta al siguiente día cuando era que debía partir a Coventry, mientras que él seguiría de largo y no tendría porque volverlo a ver.

Llegó temprano aquella mañana, vestía informal y cómodo para le viaje, pues se pasaría la mayor parte del tiempo sentado en su carruaje. Llevaba puesto unos pantalones crema, camisa blanca y una chaqueta un poco más oscura que el pantalón, se le veía jovial con ese aspecto. A penas si le dirigió la palabra cuando la vio, la saludó con un seco "hola" para luego ayudarla a subir su equipaje, se despidió de Tomoyo y Eriol, deseando que su tía Florencia se recuperara lo más pronto posible. Ni siquiera la miró cuando Sakura subió al carruaje, se sentía aliviada por eso, de que no fuera su enfoque de atención, sin embargo, le resultaba totalmente extraño su comportamiento, no intentó decirle ningún comentario más allá de la línea de lo moral, ni probó con sostenerle la mano más del tiempo debido cuando la ayudó a subir al carruaje. Pero lo que más le molestaba es que intentaba razonar el por qué de su forma de actuar de ese verdugo, cuando debía estar agradeciendo a Dios y a todos los santos que al fin escucharan sus plegarias y él la dejara en paz.

Dos horas en punto y el paisaje ya lo encontraba aburrido, nada le distraía de sus pensamiento, estaban por una senda donde todo era árboles y montañas, y ya se había cansando de observar lo mismo. Dejó de mirar por la ventana y trató de acomodarse mejor en el asiento, aunque consideraba imposible tratar de acotejarse mejor, ya que gran parte del interior del carruaje estaban ocupados por los baúles que Tomoyo había mandado con sus vestidos nuevos, quiso mandar una parte con Sakura, para así no tener que cargar con todo el equipaje ella sola. Trató de hacer espacio colocando algunos sobre otros, pero estaban bien pesados y lo único que consiguió fue que uno de ellos cayera en el momento en que una de las ruedas del carruaje pasara por encima de una roca, e hizo que este se tambaleara dejando así caer el baúl encima de ella, este se abrió y algunos vestidos se esparcieron por el lugar.

-Ahyyyy-se quejó de dolor cuando el baúl cayó arriba suyo, no podría tener peor suerte.

-¿Todo bien Lady Kinomoto?-preguntó desde fuera el chofer al escuchar el grito de dolor.

-Si, todo bien-se apresuró en decir.

Molesta consigo misma comenzó arreglar el desorden que hizo, y trató de colocar los vestidos como estaban, pero el doblaje no le salía a la perfección y terminó por meterlos todos juntos sin importarle que estos se estrujasen o no.

Cuatro horas y quince minutos y ya pasaban del medio día, el sol estaba más picante, y su estomago se retorcía por el hambre, esperaba que hicieran pronto alguna parada en algunos de los establecimientos del pueblo que ahora traspasaban. Además estaba cansada consigo misma porque creía que en cualquier momento aparecería Shaoran en la puerta de su carruaje a molestarla como solía hacer, pero se quedó esperando porque el nunca llegó.

-Haremos parada aquí-le comunicó el chofer cuando estuvieron frente de una posada al final del camino.

No era un mal lugar, pensó Sakura al ver el sitio al bajar del carruaje, se veía bastante acogedor, muy familiar. En aquella posada era por costumbre que muchos viajeros se detuvieran a pasar la noche cuando el viaje se les era bastante largo, o algunos solo pasaban a comer. Era solo de una planta, y un gran árbol le otorgaba sombra para los caballos que dejaban amarrados en una especie de baranda. Vio a Shaoran que le paso de largo sin dirigirle una simple mirada, pero este al llegar a la puerta la abrió y la sostuvo por un rato mientras ella solo estaba parada ahí sin decir nada.

-No tenemos todo el día, y mi brazo no se quedará esperando a que usted decida pasar-le dijo tajante mientras insistía a que entrase.

Sakura estaba absorta en sus pensamientos, y tales palabras la tomaron de sorpresa, él estaba tan diferente con ella, como si estuviese molesto o amargado por algo, pero estaba segura que ella no era la culpable de nada. Se corrigió diciendo para sí, que ella no tenía razones para que estar buscando motivos por el enojo de Shaoran, que mientras el se comportara distante con ella todo estaría mejor.

Pidieron una mesa para dos, y sus respectivos chóferes permanecieron al otro lado de la posada con amigos y conocidos que tenía por allá, que incluso algunas trabajaban en allí.

-Señor Li, es bueno verle por acá-dijo una picarona jovencita de pelo rubio y prominentes pechos cuando lo vio en la mesa. Sakura reprobó de inmediato su vestimenta y su atrevimiento al hablar.

-¿Cómo estas Lidia?-respondió él sonriéndole de oreja a oreja sin quitarle los ojos de su escote.

-¿Va ordenar lo de siempre?-preguntó la mesera.

-Por su puesto.

-¿Quiere la orden especial incluida?-dijo guiñándole un ojo. Sakura simplemente no podía creer que en sus narices el tipo se pusiera hacer citas, además había pensado que ese era un lugar decente, y para colmo la mujercita esa actuaba como si ella no estuviese ahí.

-Lo lamento, estoy de paso, así que será en otra ocasión-y otra de sus típicas sonrisas de conquista se dibujó en su rostro.

-¿No se olvida de algo?-preguntó frustrada la esmeralda al ver como esta se marchaba sin ni siquiera pedirle su orden. Si hubiera estado usando el traje de novicia quizás la respetarían más.

-Ah, perdón-dijo como quien pide excusas al tropezar con alguien desconocido-soy un poco distraída-estaba dispuesta a mostrar todo su disgusto hacía ella por estar con aquel hombre, y de segura ella era la causa de que él solo estuviera de "pasada".

Sin más y menos tomó la orden de Sakura y se retiró, no sin antes lazarle una mirada de placer al ambarino por si cambiaba de idea, dejando entre dicho que ella estaba totalmente dispuesta para él.

Sakura se enfundó de enojo y vio a Shaoran como disfrutaba de cada detalle de toda la situación, unos minutos después llegó la comida, aunque el pollo al limón de Sakura estaba más salado de la cuenta.

-Falta poco para que comiences a echar humo-dijo llevándose un buen pedazo de filete a la boca, ella lo miró por la rendija de sus ojos y no respondió a su pulla.-vamos, si ha sido divertido todo esto.

-¿Divertido?-preguntó histérica al escuchar su comentario-no ha sido divertido que…."esa" creyese que somos algo.

-¿Qué somos algo?-dijo frunciendo el entrecejo, y luego dejo salir una carcajada-creo que la única que ha sumido esa idea eres tu.

-Hay por favor-bufó antes de tomar un poco del arroz.

-Podría jurar que estas celosa-le dijo con una media sonrisa en los labios, no podría estar disfrutando de esto más de lo que estaba haciendo.

¿Celosa? ¿Cómo podría pensar eso? Ni siquiera era una opción, pero entonces su rostro se enrojeció por completo, y no permitió que más pensamientos como ese invadieran en su mente.

-Comamos en paz-dijo Sakura finalizando así la conversación.

-Como Dios manda-no pudo evitar decirlo, no dejaría que ella tuviera la última palabra, no sería tan divertido entonces.

La noche se vistió de gala con las estrellas colgando como gargantillas y la luna usaba una bufanda de algodón, ya había oscurecido por completo, y el viaje ya casi llegaba a su final, y estaba contenta porque había sobrevivido en el, y de alguna forma le agradecía a Shaoran que se allá comportado como un caballero, no podría decir lo contrario de él ahora, ya que no intentó nada en contra suyo durante todo el viaje.

Solo quería llegar a su casa y compartir las pocas horas que le quedaba con su familia, sin preverlo los brazos de Morfeo la sostuvieron, dejando que se perdiera en unos ojos ambarinos que la llamaban, y una seductora boca que la enloquecía.

Despertó sobresaltada cuando vino a darse cuenta de lo que soñaba, su respiración estaba agitada y nuevamente sintió como el carruaje se tambaleaba de derecha a izquierda, y este paró repentinamente haciendo que uno de los baúles cayera al asiento contrario. No sabía que sucedía, ni por qué se habían detenido, a menos que el señor Li así lo ordenase, y un torbellino de emociones la embargaron al creer que él solo esperaba la hora de la noche para actuar, pero no podía ser, él era un caballero, y los caballeros respetaban a las damas. Entonces recordó que el no era un caballero, sino un libertino en busca de juergas.

De repente abrieron la puerta del carruaje, y ella gritó de sorpresa, y se sorprendió aún más al ver un hombre enmascarado apuntándole con una pistola.

Hoy debió de ganar algún premio de autocontrol, pues había encontrado fuerzas desde lo más profundo de su ser para controlarse y no actuar como un jovenzuelo sin experiencias. Le había costado tanto no salirse con la suya todas las veces que tuvo la oportunidad de acariciarla, o de decir lo que vagaba por su mente, o de detener el maldito carruaje, entrar al de ella y besarla como un loco apasionado. Pero no, había conseguido todo el autocontrol necesario, y allí estaba él, sereno y tranquilo, comportándose como todo un caballero.

Al diablo con eso, pensó al darse cuenta que no avanzaba con la dueña de esos ojos verdes, no encontraba la forma de acercarse a ella, de que lo conociera, de que lo quisiera y lo deseara tanto como él a ella. Estaba contra la espada y la pared, y con las manos atadas, y volviéndose loco al no encontrar la manera de tenerla.

Golpeó con el puño el asiento tratando que de esa forma parte de su frustración pudiera salir, pero no había forma de que toda esa pasión desenfrenada por ella se desvaneciera tan fácilmente, conocía la solución, pero no tendría manera de llegar a ella, aún no la tenía.

El carruaje se detuvo sacándolo de sus pensamientos.

-¿Qué diablos?-se quejó al sacar la cabeza por la ventanilla.

-Señor-decía Christopher, su chofer-creo que la dama está en peligro-ese comentario hizo que saliera del carruaje, y al observar se dio cuenta que en el que andaba Sakura se había detenido algo distante a ellos, y unos tipos rodeaban el carruaje.

-Pásame la pistola-le dijo Shaoran a su chofer, oprimiendo las ganas de salir corriendo y golpear a cada uno de esos infelices, pero debía actuar cuidadosamente, sino quería que le hicieran daño.

El terror se acumulaba en cada uno de sus sentidos, seis hombres armados la rodeaban, tenían un aspecto desliñado, usaban sombreros de vaqueros, sus ropas parecían ser más grandes que ellos, y estaban sucias. Percibió el olor de alcohol salir de su boca cuando uno de ellos la sujetó por detrás, mientras la apuntaba con el arma en la sien. Ese parecía ser el jefe de la banda, pues era el que les daba las órdenes a los demás.

-¿Qué hacemos con este?-preguntó el más bajo de estatura al arrastrar consigo al chofer de Sakura y tirarlo al suelo como si fuese un bulto más.

-Mientras tanto nada…y usted señorita-dijo quien la sujetaba-se va aportar bien con nosotros, y nos buscará el dinero, y no le haremos nada-dijo esto último con sorna mientras la empujaba nuevamente al interior del carruaje, debía pensar que el dinero estaba ahí.

-No tengo nada señor-confesó Sakura-solo esto-sacó del bolsillo de su vestido una bolsita no con más de cien libras, no acostumbraba a andar con tanto dinero.

El sujeto tomó la bolsita y la vació encima de su mano, este la miró y luego el dinero, para después sonreír, y ella se dio cuenta que le faltaban algunos dientes.

-No juegue conmigo señorita-le dijo al tiempo que la sacaba del carruaje al tomarla por los cabellos, el jalón fue tan fuerte que Sakura chilló de dolor.

-Por favor, no haga nada, es lo único que tengo-suplicó por su propio bien. Y el espanto la enmudeció al ver en los ojos de ese ladrón que estaba dispuesto a conseguir lo que quería a toda costa.

-¿Y en los baúles?-preguntó al ver los que estaban en el interior del carruaje, aún la tenía sujeta a los cabellos, y los demás los observaban muertos de risas, su chofer yacía inconciente en el suelo debido a un golpe en la cabeza que había recibido, esperaba con Dios que se encontrase bien.

-Solo vestidos, si les interesan tómelos-el ladrón bufó ante su sugerencia.

-No señorita, queremos plata…aunque-la miró de arriba bajo desnudándola con la mirada-usted esta bien buena por lo que veo…nos podríamos dar el gusto después de todo.

Todos gritaron llenos de júbilo al saber que podrían poseerla.

-Tranquilos balsa de mequetrefes-dijo dirigiéndose a su banda-recuerden que yo voy primero.

La zumbó en el suelo sin previo aviso, y su espalda dio contra una piedra y el dolor corrió por toda su espina dorsal, trató de forcejear pero otro de los sujeto la tenía agarrada de los brazos y el jefe estaba encima de sus piernas y trataba de subirle la falda del vestido. Quería morir allí mismo, gritaba por clemencia, suplicaba a los cielos que la ayudase, no podía terminar así, no era justo lo que estaba sucediendo.

-Cállate-oyó gritar al sujeto y su rustica mano dio contra su mejilla al bofetearla.

-Maldito infeliz-escuchó decir una voz detrás del tipo, y vio como este era levantado de una sola vez, Shaoran había venido a ayudarla, y este sujetó al hombre por el cuello y lanzó un puño directo a su rostro.

-No se muevan-dijo Christopher apuntándolos con una escopeta.

Shaoran levantó el hombre que ahora yacía en el suelo y lo golpeó directo en el estómago con toda su rabia, y este expulsó sangre de sus labios al recibir tal golpe, se tambaleó otra vez y antes de recuperarse otro puño fue a parar directo en su nariz y sintió como esta se rompía.

-Como te atreviste a tocarla-vociferó como un loco, estaba dispuesto a matar a ese tipo a golpe si fuera necesario, la rabia lo había cegado cuando vio lo que le hacían a Sakura mientras él se acercaba sigilosamente al lugar.

Sin poder más el hombre cayo al suelo, y como no era suficiente para él lo golpeó varias veces más dejándolo inconciente, entonces sacó su pistola y miró a su alrededor, Sakura estaba parada justo detrás de Christopher aterrorizada.

-Ustedes-les decía a los demás cómplices del robo-si no quieren terminar como él, lárguense-gritó y lanzó dos tiros al aire, y con esto salieron corriendo dejando atrás a su jefe sin importarle si estuviera vivo o no.

Muerta de miedo se acercó a Shaoran y este la tomó entre sus brazos aliviado de que estuviera bien, la abrazó y la estrechó contra sí, se había dado cuenta del pánico que sintió al pensar que la vida de Sakura estuviera en peligro, y la rabia que aún corría por sus venas cuando la sabandija aquella se atrevió a golpearla.

-¿Está vivo?-preguntó cuando el la soltó, pero no se alejó de su cuerpo, se sentía protegida debajo de sus brazos.

-Lamentablemente si, ¿estás bien?-preguntó con voz serena al acariciar con su pulgar la mejilla maltratada de Sakura, estaba un poco hinchada-te saldrá un hematoma-dijo como si le doliera más a él ese hecho.

-Sobreviviré-trató de animarlo al sonreír, sin embargo, Shaoran aún estaba muy molesto.

Atendieron al chofer del carruaje, que al parecer estaba bien, solo tenía una pequeña herida en la cabeza y dijo que se encontraba en perfecta condición para manejar el carruaje, que ya faltaba poco por recorrer. Shaoran dejó que este así lo hiciera pero le pidió a Sakura para su protección que se fuera con él en el carruaje, y aún sin poder pensar con coherencia ella aceptó.

Solo llevaba quince minutos con él en el carruaje, Shaoran estaba sentado en el asiento de frente a ella y miraba distraído por la ventana. No le había dirigido la palabra desde que la ayudó a subir, primero actuaba como un héroe al rescatarla de esos villanos, y ahora no decía nada, como si nada hubiese pasado.

Creyó que moriría allí, suplicó a los cielos alguna ayuda, y él había acudido a ella, y se había sentido tan aliviada al verlo ahí, peleando como si realmente ella le importase. Su corazón latió con fuerza al pensar que aquel hombre podría sentir algo por ella y debido a eso se había comportado como lo hizo. Era una tonta al creer eso, él no era más que un calavera dispuesto a conquistar cualquier cosa que anduviera con faldas, y que fuera a su rescate no tenía nada de relevancia, él era un hombre, un Lord, y por supuesto que hubiera hecho lo mismo por cualquier otra mujer. Y ese era el problema, ella no quería ser "cualquier mujer".

Se descubrió así misma admirando su rostro, que ahora estaba serio, y con una mirada distante perdida entre la oscuridad que se reflejaba a través de la ventanilla. ¿Qué hacía mirándolo de esa forma? ¿Por qué simplemente no dejaba de pensar en él?

-No me mire así, que me perturba-le escuchó decir cuando este dirigió su mirada a la esmeralda, ella dio un ligero respingo y se sintió totalmente avergonzada porque la había descubierto mirándolo, y sus mejillas se tornaron de un rojo pálido, agradecía que fuera de noche y él no pudiera verla.

-Perdón-se disculpó sin tener que hacerlo, ¿por qué actuaba como una tonta?

-No te disculpes, si a mi me gusta que me mires, es sólo que esa mirada perturba mis sentidos-el se movió acercándose más a ella al inclinarse hacía delante, Sakura apretó los puños sobre su falda al sentirlo tan cerca-y le aseguro que me estoy controlando bastante para no arrancarle un beso de esos labios-extendió su mano para tocarle el rostro, pero se resistió y la retiró de inmediato.

-Ah…yo bueno-balbuceó ante sus palabras, el corazón le latía a mil por hora, pensó que se desmayaría allí mismo, y de pronto sintió calor otra vez.

-Hablemos de otra cosa-dijo cambiando el tema, cruzó la pierna derecha sobre la otra, y extendió sus brazos sobre el asiento, se veía tan relajado en esa posición.

-¿Hablar? ¿Cómo qué?-quiso saber de qué podrían hablar ellos.

-Vamos a ver…-decía pensativo-la verdad es que me conoces poco-Sakura frunció el entrecejo.

-A decir verdad si se algo-dijo llamando su atención-usted es uno de los libertinos más grandes de todo Londres, es el responsable de los mayores escándalos con mujeres.

-Se equivoca en algo-dijo con una media sonrisa tan característica en él-soy el mayor libertino de toda Inglaterra, no me límite por favor-ella bufó ante ese comentario-soy el menor de cuatro hermanas, todas mis hermanas están casadas y tengo un montón de sobrinos los cuáles adoro y ellos me adoran a mi, soy el tío favorito.

-¿Cuatro hermanas? Y el único varón de la familia-comentó Sakura sorprendida, no parecía ser un hombre muy hogareño que digamos, y pudo ver un brillo en sus ojos cuando habló sobre sus sobrinos.

-Si, digamos que fui el último intento de mis padres-ella río por lo que él dijo, porque eso ellos tenían en común.

-Entonces usted es el consentido de la casa, y por eso hace lo que quiera-dijo Sakura.

-No, no es así, recibo bastante regaños de mi padre por mi insólito comportamiento, pero el no puede quejarse, estudié y me preparé como siempre quiso, y ahora estoy independizado, quiero crear mi propio legado y no depender todo mi vida de la herencia de mis padres-ella le dedicó una autentica sonrisa, su hermano Touya pensaba de la misma forma.

-¿Y qué hace para vivir?-preguntó curiosa.

-Construí mi propio puerto, tengo una línea de barcos llamada Starline exporta mercancía hacía los países del Nuevo Mundo, y hace poco incluyo en mi lista algunos países de Asia, no puedo quejarme-se sentía orgulloso cuando hablaba de sus méritos, pues con su propia lucha había conseguido lo que hoy tenía.-perdone me atrevimiento, pero cuénteme algo, ¿por qué quiere ser monja?

La pregunta la había tomado desprevenida y tuvo dudas de decirle o no sus razones, la verdad es que no sabía que contestarle en ese preciso momento, su cabeza había quedado en blanco y buscaba entre lo más profundo una respuesta.

-Yo…-pasó una mano por sus cabellos, e hizo que un mechón quedara colgando delante de sus ojos, él se acercó lentamente y tomó el mechón entre sus dedos, la miró directo a los ojos y su sonrisa la cautivó, haciendo que ella perdiera el poco aire que le quedaba. Él colocó el mechón detrás de su oreja, y duró más del tiempo necesario antes de soltarlo.

-Continúe, la escuchó-dijo en un susurro.

-Desde pequeña se me inculcó este estilo de vida-comenzó a decir sin interrumpir el contacto visual-y yo me sentí atraída por ella, mi madre siempre me dijo que yo había sido un milagro en su vida, me sentía bien al escuchar sobre Dios, sobre como es vivir por Él y para Él, no pasó mucho tiempo cuando acepté a Dios en mi vida, y así fue como quise ser una mujer de hábitos.

-No le importa el hecho de no formar una familia, tener hijos-su propia pregunta lo sorprendió, pues en un abrir y cerrar de ojos se había imaginado una vida así con ella.

-Dios es mi familia, ¿hijos? Nunca lo he pensado-le confesó, era inevitable sentirse tan bien mientras hablaba con él, era increíble que estuviera tan cómoda contándole todo aquello.

-¿Y sí se enamora de alguien?-quiso saber angustiado y lleno de ansias, sus ojos verdes lo enloquecían, y si seguía mirándolo de esa forma pronto iba a explotar y le importaría un comino si ella lo quisiera o no. Sólo había pureza en su mirada, y una extraña inocencia, él era el lobo feroz y ella una oveja, debía tranquilizarse.

-¿Enamorarme?-nunca pensó en esa posibilidad, ¿de quién podría ella enamorarse?

-Ya llegamos-les comunicó Christopher desde fuera cuando llegaron a la casa de los Kinomoto. Sakura quiso arrancarse de la mente aquella pregunta, pero era inevitable imaginarse enamorada de alguien, pero ese alguien sólo era el mismo hombre que tenía frente a ella sonriéndole, el mismo que la besó por primera vez haciéndola que se castigara por las emociones vividas y sentidas, el mismo que la perturbaba por completo, el que la había salvado de esos malhechores. El que le extendió la mano para ayudarla a bajar, y su contacto la estremecía.

-Gracias, creo que no te agradecí lo que hiciste por mi esta noche-le sonrió, y el acarició su mejilla, y ella hizo una ligera mueca de dolor, no se movió ni un centímetro, a pesar de que estuvieran frente a la puerta de su casa, y cerró los ojos cuando él acercó sus labios y beso su mejilla suavemente. Sus cálidos labios permanecieron allí por unos interminables segundos, y sintió el feroz deseo que la noche no terminara.

-Sakura-gritó su madre al verla, pero sus ojos la miraban atónita por lo que veía.

Shaoran se apartó lo más rápido posible, permaneciendo en una distancia prudente.

-Buenas noches, señora Kinomoto-le saludó haciendo una pequeña reverencia. Sakura quería morir en ese preciso instante, ¿qué le diría ahora a su madre?

-Me puedes explicar-exigió Nadeshiko al cruzar sus brazos y observar primero a Shaoran y luego a su hija.

-Bueno….-tartamudeó-hay que atender las heridas del señor-dijo cambiando el tema de repente y refiriéndose al chofer de su amiga Tomoyo, este descendió del coche y tenía sangre en su frente, y al ver esto Nadeshiko pensó en lo peor que pudo haber pasado-no te preocupes-le dijo al ver su rostro aterrorizada-unos ladrones nos asaltaron, bueno a mi…verás Tomoyo tuvo que quedarse con su tía pues esta enfermó, y como yo debía regresar me prestó su cochero para venir, y el amable señor Li se prestó en acompañarme porque se dirige a su residencia en Coventry.

-¿Los asaltaron?-solo había escuchado esa parte de lo que su hija le dijo, se acercó apresurada a ella y empezó a buscar heridas o algo, y descubrió el moretón en su mejilla derecha.-¿qué te hicieron?-su voz estaba exaltada.

-Nada, gracias a Dios, y gracias al señor Li que vino de inmediato a defenderme, te juro madre que sino hubiera estado allí no sabría que habría pasado-sus ojos se humedecieron al recordar lo que estaban apunto de hacerle y la piel se le puso de gallina.

Nadeshiko lo miró de reojo, como si lo estuviera evaluando, no confiaba en absoluto en ese sujeto, pero si había salvado a su hija debía tratarlo como se merecía.

-Creo que aún no hemos sido presentados, Nadeshiko Kinomoto-se presentó inclinando ligeramente la cabeza. Shaoran tomó su mano y la besó con delicadeza.

-Shaoran Li, para servirle.

Nadeshiko los hizo pasar, y luego con la ayuda de las criadas atendió las heridas del chofer lo mandaron a descansar a su casa, que vivía cerca del valle, un poco antes de la mansión Daidouji. Este llevaría después los encargos de Tomoyo a su casa. Después de escuchar todo lo sucedido por boca de su hija, aunque esta obvió algunos datos para no preocupar más a su madre, se mostró totalmente amable y agradecida con Shaoran. Lamentó el hecho de que Fujitaka, el padre de Sakura, no se encontrara en ese momento en casa para que pudiera atribuirle por su acción, este había tenido que atender unos negocios en el pueblo, y tenía que hospedarse por allá.

-¿A dónde piensa que va?-le preguntó Nadeshiko cuando Shaoran se puso de pie.

-No quiero molestarlos más, y es mejor marcharme para poder llegar a mi residencia-su tono de voz era calmado y afable, e hizo que Nadeshiko le dedicara una sonrisa.

-No creerá que voy a permitirle eso, ya es muy tarde y lo mejor es que parta mañana-sugirió-y podría pasar la noche aquí.

-¿Qué?-dijo casi gritando la esmeralda, que estaba sentada en la silla junto a su madre, habían terminado de cenar y aún estaban en el comedor. Su madre la miró incrédula, y le regañó que se comportara así con el hombre que había salvado su vida. Aunque la esmeralda había retocado los datos, tratando de hacerlo ver lo menos dramático posible, su madre siempre tomaba las cosas tan histriónicamente.

-Se lo agradecería bastante-dijo con una sonrisa radiante, la cual cautivó a las damas presentes, incluso a las criadas que recogían la mesa.

-Perfecto, se quedará y partirá mañana con Sakura-eso si la había tomado de sorpresa.

-¿Perdón? ¿Escuché bien?-Sakura estaba atónita.

-Como comprenderás, tu padre tuvo que ir al pueblo y tus hermanos partieron hoy en la mañana a Londres y se llevaron a los cocheros, pensé que estaría bien que el señor Li te llevara a Coventry, total van al mismo lugar-le explicó como si fuera tan claro como el agua, su madre realmente no conocía las consecuencias que eso podría traer.

-Para mí será un placer gozar de su compañía, hermana Sakura-y ahí estaba él de nuevo, actuando de lo más descarado posible.

-Podría alquilar un coche-sugirió desesperada por salir de aquello-no quiero ser una molestia para usted-dijo apretando los dientes, y suplicándole con la mirada que desistiera de llevarla, pero como él se divertía llevándole la contraria, no lo hizo.

-No se preocupe, hermana Sakura, será un placer para mí-por primera vez quiso golpearlo y borrarle esa sonrisa de su rostro.

No pudo discutirlo con su madre, compartiría otra vez el coche con Shaoran, aunque quizás no fuera tan malo, no la pasó tan mal cuando vinieron juntos, incluso conversaron de lo más tranquilo, tal vez sería igual, mientras él no intentara nada extraño y fuera de lugar con ella, todo estaría bien.

Fue a su habitación después de que Shaoran ocupara la de huésped, no quería que él supiera cuál era su habitación, lo mejor era prevenir cualquier cosa. Pensó que él no sería capaz de hacer algo estando su madre allí, pero aún así estaba tan inquieta. Revisó una y otra vez los baúles, comprobando que no se le quedara nada para su segunda travesía. Ya no debía pensar en nada más, se dirigía al orfanato donde le daría clases a los niños, y luego sería convocada para iniciarse como monja. Y aún así no comprendía ese peso que llevaba en su corazón, algo que le impedía sonreír al decirse que pronto sería monja, como si eso no la complaciera por completo.

¿Por qué dudaba? ¿Por qué ahora? Se preguntó una y mil veces durante la noche si hacía lo correcto, y unas mil veces más se reprochó por tan solo dudar. Ella había esperado tanto para eso, ella y su madre. No, no debía involucrar a su madre en esa decisión, sólo a ella le correspondía y nadie más.

Dejó que el sueño le venciera, y se dijo que el dormir la despejaría de cualquier duda. Y entonces el apareció otra vez en su sueños, y ella le confesaba que lo amaba.

Considerar una pesadilla aquel sueño sería un error, si se percató que no le agradó el hecho que el sol por su ventana la despertara, pero un miedo aún mayor oprimió su corazón, y su respiración se volvió agitada y sus manos le temblaban. Apartó las sabanas y se levantó de un saltó y se miró en el espejo. Las lágrimas caían incontrolables por sus mejillas perdiéndose entre sus labios.

-No-se negaba así misma al tiempo que apretaba los puños-¡no! ¡Y no!-no podía aceptarlo, no podría ser, ella….

No era su destino, no había sido la vida que tenía planeado para ella, no podía echar todo por el barranco y olvidarse de quien era, y quién debía ser en un futuro. Estaba aterrada, y quería que una vocecilla en su interior se callara. Se negó así misma esa posibilidad, era una estupidez, y se río por pensarlo si quiera. Debía prepararse, esa mañana partirían temprano.

Sacó se uno de los baúles el traje de novicia y lo puso sobre la cama, pero también tomó uno de sus clásicos vestidos grises y lo colocó de igual forma sobre la cama, no sabía que ponerse. Pero ese era un detalle menor.

Minutos después de prepararse se vistió y se arregló el cabello en un moño alto, estaba algo despeinado ya que algunos mechones caían sobre su frente y algunos llegaban hasta sus hombros. Salió de la habitación y descubrió que él estaba en el comedor tomando su desayuno junto su madre.

-Ya estas lista, oh…mi pequeña-Nadeshiko corrió hasta su hija y la abrazó fuertemente sin intenciones de soltarla-me vas hacer tanta falta-dijo cuando las lágrimas escaparon desde su más profundo ser.

-Mamá…-dijo con un nudo en su garganta. Shaoran creyó que lo más prudente era dejarlas a solas para que pudieran despedirse.

Entonces un hombre alto, de ojos castaños entró en la estancia. Se sorprendió de ver a Shaoran.

-Papá-dijo Sakura al ver a su padre y llorando corrió abrazarlo, este la levantó con un abrazo.

-Pensé que no llegaría a despedirme-le besó en la frente-pero, ¿quién es?-su preguntaba estaba claramente dirigida a Shaoran, y su madre comenzó a explicarse.

Como era de esperarse Fujitaka se mostró agradecido con aquel hombre, prometiéndole que lo invitaría a una cena en casa con toda la familia y que esperaba que Sakura estuviera presente. Después de que la esmeralda tomara su desayuno, Nadeshiko les entregó a ambos una canasta llena de panecillos y galletas por si les daba hambre en el camino. Llegarían poco después del medio día a su destino.

En una despedida que le pareció eterna Sakura les dio su último abrazo a sus padres, consideró el hecho de tomar el chofer de su padre para que la llevase, pero el pobre hombre se le notaba exhausto y con falta de sueño, pues habían salido en plena madrugada para que el señor pudiera reunirse con su hija antes de que esta partiera.

-Dile a Touya y a Yue que los quiero, y que espero que me visiten pronto en Coventry-decía al subir al carruaje con ayuda de su padre, quien la besó en ambas mejillas antes de cerrar la puerta del carruaje.

-Te extrañaré hija-Nadeshiko se aferró a su esposo mientras veía partir a su hija, lloraba sin parar, y vio como su hija se despedía agitando la mano desde la venta.

-Los quiero-la escuchó gritar antes de que el carruaje se alejara lo suficiente.

-Son duras las despedidas-dijo Shaoran que sin poder hacer nada la veía llorar mientras intentaba mirar por última vez su casa y a sus padres, que ahora eran puntos negros en la distancia.

Sakura no contestó, lloró sola, necesitaba desahogarse, no sabía cuando los volvería a ver, y eso era una gran pena para ella. Un pañuelo apareció delante de sus ojos, lo tomó y se secó las lágrimas.

-Gracias-tartamudeó.

-Me gustas más cuando sonríes, ya no llores más-sus palabras la hicieron sonrojar-me agrada tu vestido-ella alzó la vista para mirarlo a los ojos-me recuerda la primera vez que te vi.

No respondió, y él no dijo nada más, permanecieron en silencio gran parte del trayecto. Y así lo prefería, no era uno de esos silencios incómodos, donde tratan encontrar alguna conversación para aminorar los ánimos, a lo contrario, era un silencio cómodo, y sabía que el se sentía tan a gusto como ella.

Al estar tan distraída mirando el paisaje no se había dado cuenta que su acompañante se había dormido. Sonrió al verlo tan tranquilo sumergido en sus sueños, y se preguntó sí él soñaba con ella, como solía hacer ella con él. Le encantó el movimiento que hicieron sus labios, y se descubrió a sí misma observando cada detalle, cada movimiento. Sus cejas estaban fruncidas, después de todo al parecer no era un buen sueño.

Sin saber por qué sintió unas ganas terribles de tocar su rostro, se veía tan hermoso e impecable. Tenía los brazos cruzados sobre su firme pecho. Sin preverlo se sentó junto a él, y con extremo cuidado y lentitud acercó su mano a su rostro. No haría nada malo, solo sentía curiosidad.

Aún sin tocarlo recorrió la forma de sus ojos, y sus pestañas le hicieron cosquillas a sus dedos, delineó la forma de su nariz, y suavemente acarició su mejilla. Su piel era cálida y suave. Sonrió al admirar lo que tocaba, la verdad es que le gustaba. Entonces sus ojos se depositaron en sus labios, y que ansias sintió de querer tocarlos. No pasaría nada, él estaba profundamente dormido. Y los tocó, y suspiró al hacerlo, y su corazón se detuvo cuando una mano aprisionó su muñeca. Y aquellos ojos se abrieron, mirándola sin entender nada, y simplemente vio en ellos una llamarada de pasión, que le quemaba cada centímetro de su piel.

No había necesidad de decir nada, él la tomó por la cintura colocándola sobre su regazo. No le importó que ella fuera a gritarle o golpearlo, porque ella había empezado primero al comenzar a tocarle, pero ni el grito ni el golpe llegaron. Buscó su boca desesperado y se adueño de ella, que placentero era besarla y tenerla así entre sus brazos. No había olvidado su dulce sabor. Le besó apasionadamente, mientras sus manos se movía a en sus caderas, y una felicidad enorme lo cubrió por completo al sentir como Sakura pasaba sus brazos a través del cuello de él, abrazándolo más y estrechándolo contra suyo, como si buscara un mayor contacto entre ambos.

Shaoran saboreó con su lengua sus labios, y con ella separó sus labios para darse bienvenida dentro de su boca. La exploró anhelante y sus lenguas batallaron en una lucha sin fin. Sakura no sabía que hacer, solo sabía que no podía estar quieta. Entrelazó sus dedos en la rebelde cabellera de él, y gimió al sentir como Shaoran mordisqueaba su labio inferior. Él abandonó su boca para dedicarle apasionados besos en su cuello, y ella echó la cabeza hacía atrás, permitiéndole un mayor acceso a su piel.

-Shaoran yo….-trató de decir, pero su voz se ahogaba en sus propios gemidos.

-No digas nada-dijo con voz ronca-sólo disfruta.

Ella asintió sin comprender totalmente el sentido de sus palabras, pero lo olvidó todo al sentir como las manos de Shaoran se movían por sus piernas, y ascendía por sus muslos. Mordisqueó el lóbulo de su oreja y con su lengua trazó un camino desde allí hasta la base de su cuello. Sakura sintió como un río de placer nacía desde bajo de su vientre, y esta se estremeció.

Shaoran la depositó en el asiento, colocándose encima de ella, y se acomodó entre sus piernas. Atrapó nuevamente su boca, llenándola de infinitas sensaciones y cubrió con su mano uno de sus pechos, y lo acarició por encima de la tela. Su lengua era puro fuego, y le quemaba la boca, todo dentro de su ser. Y el calor la envolvía por completo, estaba agitada, y la piel le quemaba, no sabía que le estaba pasando.

Shaoran estaba maravillado al tenerla así, saboreándola, siendo el primero que tocara sus pechos, el primero que la hacía sentir así. Quizás ella no tuviera la menor idea de que pasaba entre ambos, pero pronto se lo mostraría. Escucharla gemir bajo sus brazos era lo más placentero, quería hacerla suya, suya para siempre.

-No….-trató de decir Sakura-así no….

Y el miedo se apoderó de ella al sentir sobre su vientre el miembro de Shaoran, miró hacía abajo con descaro, y comprobó que este estaba abultado entre sus pantalones.

-¿Te duele?-le preguntó al pensar lo incómodo que debía estar.

-Tú tienes la cura para mi dolor-dijo al besarla otra vez, y su mano recorrió por debajo de su falda hasta sentir su humedad. Y ella gimió de placer cuando sintió el contacto de sus dedos en su punto débil, y arqueó la espalda al comprobar que él movía sus dedos sobre aquel punto, cegándola de placer.

-Hemos llegado-comunicó Christopher al tocar la puerta del carruaje, hacía unos minutos que se había detenido y se encontraba extraño que ni su patrón ni la joven salieran.

Eso fue como un balde de agua fría, e hizo entrar en razón a Sakura, la cual se incorporó de inmediato, arregló su vestido lo más que pudo y no vio ningún arreglo a su alborotado cabello, que no tuvo más opción que soltarlo.

Shaoran la observaba, y aún sin comprender se quedó quieto mientras esta decidía salir del carruaje. Pero el se lo impidió al sujetarla por el brazo.

-Déjame ir Shaoran-le pidió en un tono suave.

-No me hagas esto Sakura-le suplicó, era la primera vez que le suplicaba a una mujer-no me dejes así.

No lo decía solamente por lo revuelto que estaba, y con toda la pasión aún dentro suyo la cual había sido interrumpida, más bien lo decía porque no soportaba la idea de que se marchara, de tenerla lejos y mucho menos que se convirtiera en monja, no concebía la idea de dejarla ir.

Ella le sonrió y supo lo que tenía que hacer, ya la decisión estaba tomada.

-Lo siento…debo irme-y sin más salió del carruaje.

Vio desde la ventana como su chofer la ayudaba con los baúles. Estaban frente a la entrada del orfanato, tenía un aspecto lúgubre, tenía tres plantas, y a lo alto una torre. El paisaje le proporcionaba un mejor aspecto, pues las montañas y los árboles que estaban a su alrededor le daban más vida.

Un hombre de mediana edad se encontraba en la entrada, vestía con una sotana negra, era bajo y regordete, de ojos claros, y la falta de cabellos se notaba desde esa distancia.

La vio saludar al sacerdote con una reverencia, y Christopher depositó sus baúles en el suelo. Ella le dedicó una cálida sonrisa, y como si supiera que él la observaba desde la ventanilla, le sonrió con timidez y luego bajo la mirada avergonzada.

La estaba perdiendo, desde que la vio cruzar la puerta sabía que la había perdido y no estaba conforme con eso. Un extraño sentimiento le mataba lentamente, y comprendió todo cuando sintió el feroz deseo de salir tras ella, y de su temor al perderla. El mayor de los libertinos, el más grande de los conquistadores de Inglaterra se había dejado robar el corazón de una mujer, se lo había llevado y parecía que no se lo devolvería. Estaba enamorado, por primera vez en su vida, y esta no le correspondía. Que irónica era la vida, la única mujer que amaba prefería entregarse a Dios debes de a él, y ya él no tenía forma de tenerla. La había perdido.

Golpeó el asiento con el puño, y sintió como su vida se desmoronaba.

-Vamonos-le gritó a Christopher, quien puso de inmediato en marcha el carruaje, agitando las riendas de los caballos.

Sakura miró una vez más hacía atrás y comprobó que el carruaje se alejaba. Suspiró y le dolió verlo partir, pero ya su decisión estaba tomada.

El Padre Oliver la había recibido a la entrada, era un hombre muy amigable, y parecía ser una persona justa. La llevó hasta el interior del lugar, el cual era muy diferente a lo que se veía por fuera. Era bastante acogedor, tenía cuadros colgados en las paredes, algunas flores decoraban las esquinas, y una enorme cruz de madera colgaba encima de la chimenea del salón.

-Tratamos que el lugar se vea lo más animado posible-comentó el padre Oliver-para los niños, ¿entiende?

-Claro-dijo ella, mientras el la conducía hasta el pasillo de la segunda planta donde estaban las habitaciones.

-Esta será su habitación hermana Sakura-y le entregó una llave-usted portará la llave de su habitación, entre.

La animo para que abriera la puerta, y se parecía bastante a todo el lugar, ya que algunas flores animaban sus frías paredes.

-Padre-le dijo esta antes de que él se marchara-sino fuera molestia, necesito papel y pluma, tengo que escribir una carta para la Madre Superiora.

-Enseguida se lo hago llegar-dijo antes de cerrar la puerta.

Sakura se sentó sobre la cama, aún pensando en lo sucedido dentro del carruaje, y cerró sus ojos tratando de imaginárselo, pero se reprendió por ello. Los viejos hábitos no se olvidan de la noche a la mañana.

Pensó en la reacción de su familia cuando supieran de su decisión, y de igual forma se imaginó a la hermana Sol María cuando esta se enterase. Pero quería ir detrás de su felicidad, y había descubierto que esta no estaba en un convento.

No se apartaría de Dios, ni de sus deberes, pero era ilógico que fuera una monja cuando se descubría a sí misma disfrutando de los placeres que Shaoran le otorgaba. No podía ser una hipócrita ante Dios, ni ante ella misma. Y suspiró al recordarlo, no sabía si él era el adecuado, pero ya estaba enamorada, al menos eso pensaba. Ahora su único objetivo era enamorarlo, y que él no la viera como una conquista más, era lo menos que quería.

Redactó en su mente lo que escribiría en aquella carta, y esperó que el padre Oliver llegara con el papel y tinta, su nueva vida estaba por empezar.

Continuará….

¿Cómo han estado? Espero que muy bien.

Gracias por sus comentarios que siempre me animan, y por sus deseos para que encontrara la inspiración para este capítulo. Les digo que ya estoy mejor de la gripe, mucho mejor, gracias por preocuparse ^^

De verdad que espero que hayan disfrutado de este capítulo tanto como yo lo hice al escribirlo, a mí en especial me encanta…espero que tengamos los mismos gustos. Pensé que era justo que nuestro ambarino sufriera un poco, ya era suficiente que la pobre de Sakura se la pasara atormentada por él. Le dimos a probar un poco de su propia medicina.

Recibí algunos comentarios sobre el personaje de Rose…si yo también

¡¡¡¡¡La odio!!!!!!

Hay un comunicado que quiero hacerles. Este lunes empiezo un nuevo semestre en la universidad, así que ya van a empezar los estudios, las tareas, la falta de tiempo, etc. Por esta razón quiero aprovechar la primera semana que es un tanto irregular para adelantar el siguiente capítulo. Solo les pido que si con las siguientes actualizaciones me tardo más de lo debido, que me tengan paciencia, mucha paciencia y piensen que quizás estoy en exámenes o algo. Un punto a nuestro favor es que mi horario de este semestre es bastante flexible y no tengo clases en la noche, mayormente termino temprano en las tardes, así que intentaré aprovechar eso también.

Y otra cosa, en mi mente este fic sigue teniendo tan solo 11 capítulos….sí así como lo leen, no quiero alargarlo, no sería beneficioso ni para ustedes ni para mi, para ustedes por tener que esperar las publicaciones (y se lo desesperante cuando te gusta un fic y duran tanto tiempo en publicar). Si las cosas no se alargan ni yo le doy tantas vueltas al asunto la historia seguirá teniendo sus once capítulos, MÁXIMO 15 si me veo en una situación que deba subir más capítulos, sea cualquiera que sea la razón.

Bueno, he escrito bastante, así que me voy despidiendo…

Gracias otra vez por tal maravilloso apoyo que me dan, lo aprecio bastante….

Hasta la próxima ^^