Summary: Haru Miura ha vivido hasta ahora con sentimientos que creía puros y verdaderos, empero, con el tiempo su corazón le demostrará que el sujeto de sus pensamientos en realidad no era aquel que estuvo siempre enfrente suyo, sino alguien que se cruzó en el camino y llegó a su vida con un golpe fuerte del destino.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es una obra maestra de Akira Amano, a mí solo me queda el consuelo de una historia alternativa con las parejas que siempre quise ver en la historia original.
Aclaraciones:
Diálogo: -
Italiano: Buon giorno
Flashback: título en negrita
Cambio de escena: (-) raya divisoria.
Capítulo VII - ¿El día de San Valentín culmina con un beso siempre?
Desde la llegada del joven a Midori los ánimos estuvieron muy volátiles, algunas suspiraban, otras intentaban un acercamiento, en otros casos le sonreían tontamente y en otros tartamudeaban para luego alejarse de él sin más remedio. Y es que su modo de actuar era confuso para cualquier persona normal, en el primer momento, los pobres hombres pensaron que se trataba de un simple fanfarrón que quería tomar la atención de todas las chicas pero que en realidad no constituía un obstáculo, pero luego de todas esas horas se dieron cuenta de que en realidad era totalmente indiferente al trato con los demás, era de esas personas que no aceptan ni rechazan a nadie, por el contrario, se mantienen inmutables todo el tiempo. Así comprendieron que ese tipo de gente es la peor, porque uno nunca puede saber lo que están pensando y no puede catalogarlos como "buenos" o "malos", naturalmente eso saca de sus casillas a la mayoría, pues el ser humano se siente perdido sin una descripción exacta, obviamente todos nosotros presentamos miedo hacia lo desconocido. Eso era, Byakuran era para ellos la perfecta descripción de "desconocido". Debían quitarlo del medio cuanto antes.
En cambio para Haru, Byakuran era alguien algo más predecible que para sus demás compañeros por una simple razón, era muy parecido a Mukuro. Ambos mantenían una máscara escondiendo su verdadera personalidad tras ella. No lo descartaba, probablemente era peligroso al igual que el peliíndigo, pero en estos momentos ya no le daban miedo aquellas personas que escondían algo pues ella había descubierto algo así como simpatía detrás de la máscara de éstas. Había trascurrido el tiempo sin más remedio; todos sus chocolates los llevaba en la cartera esperando la hora para entregarlos pero aún sentía algo raro. Ese chico la observaba constantemente, sabía su nombre y la sonrisa que le dedicaba era totalmente diferente a la que le esbozaba a los demás. La sonrisa dedicada a sus demás compañeros era fría, en cambio a ella le mostraba una cálida. Al sonar el timbre de salida, todos se levantaron de sus asientos. Haru agarró su bolso y se dispuso a salir del salón sin mucha prisa, cuando sintió que alguien ponía una mano en sus hombros.
-¿Ya te vas, Haru-chan?- preguntó el albino para luego pararse al frente de la castaña.
- ¡Hahi! Byakuran-san realmente asustó a Haru-desu- contestó mirando al albino que le sonreía, era el momento de preguntarle- Byakuran-san, cómo es que sabe es nombre de Haru.
- Lo conozco porque tenemos más en común de lo que crees- explica el albino tomando el bolso de Haru y empujándola hacia la puerta bajo la atenta mirada de sus compañeras. Se dirigieron por los pasillos mientras Haru se convertía en la envidia de las féminas. Entonces Haru detiene a Byakuran para tomar su bolso de vuelta, abrazándolo a su pecho- Jujum ¿Qué traes ahí, Haru-chan?- pregunta con una sonrisa juguetona- ¿Son chocolates para tu novio?
- Haru no tiene novio-desu- baja la mirada para luego volver a caminar- son para los amigos de Haru.
- ¿Y Mukuro-kun es tu amigo?- Byakuran lo había dicho algo fuerte así que las demás chicas empezaron a susurrar, sacando a Haru un sonrojo.
- Mukuro… él es amigo de Haru- luego de un momento analizó la pregunta- ¿Cómo conoce a Mukuro?- se vuelve hacia el albino para mirarlo.
- Él es un amigo de la infancia, pensé que lo hilarías, vengo de Italia- se acercó a la castaña para hablarle al oído- y también soy un mafioso. No te preocupes Haru-chan, sé que él te gusta así que no haré nada raro- culminó para adelantarse.
Haru quedó en blanco ante lo dicho por el líder de los Gesso sonrojándose.
-A Haru… a Haru no te gusta Mukuro, ella es solo su amiga-desu.
-Está bien, Haru-chan. Eres la ideal para él- el albino comienza a correr para huir de Haru que trataba de taparle la boca.
- Estás equivocado, Byakuran-san- Haru empezó una persecución que se extendió a toda Namimori, bajo la mirada de las chicas que empezaban a creer que nacería un romance entre los corredores.
En Italia, una peliíndigo preparaba sus prendas para disponerlas con el fin de viajar a Japón al día siguiente. Estaba algo callada desde hace como una hora, que también equivalía al tiempo de doblado de una sola prenda que aún tenía entre sus manos. Ante tal evidencia Unni no pudo más que levantar los ojos de las páginas del libro que estaba leyendo para tratar de calmar a su amiga.
- Todo estará bien, Chrome- tranquilizó ganándose una mirada fugaz de la joven ilusionista.
- ¿Él me recordará?
- Claro, es tu hermano mayor, te puedo asegurar que él está esperando tu llegada con toda su alma. Por lo que nos dijo Byakuran él jamás quiso dejarte, tuvo que hacerlo. Así que cambia esa cara, Chrome.
- Está bien, además ahora ya no me preocupa mucho. En realidad hizo un gran esfuerzo para salir de Vendicare y ahora es un Vongola, él está a salvo- Nagi había juntado sus manos como clamando alguna plegaria por el bien de su hermano a quien no venía desde hace dos años.
- Debemos irnos ya-kora- esta vez es un rubio el que ingresa a la habitación haciendo que las chicas se giraran para ver de quién se trataba, era el inconfundible Colonello que se abría paso por el salón con su inconfundible caminar rítmico. Él se encargaría de la seguridad de las niñas pues iban a Japón. Ahí se encontrarían con múltiples batallas. Ahora mismo todos los arcobalenos se dirigían a este punto pues el nuevo líder Vongola se encontraba ahí. Se debían hablar de varias cosas por el bien de la mafia.
En estos momentos debían subir al jet privado que primeramente los llevaría a España pues tenían que buscar a cierto científico loco y luego ir al país del sol naciente para la más grande reunión de la mafia. En esos momentos Unni y Chrome subían al jet acompañadas de Colonello que ya se había encargado del equipaje y las escoltaba hacia sus lugares. Luego de que éstas se acomodaran, se dirigió a la cabina en donde se encontró a su compañera ya preparada para despegar.
- Estamos listos-kora.
- Ya era hora, Colonello. Te mueves muy lento- increpa ésta con el ceño fruncido.
- ¿Ves? Por esta razón no tienes un novio, Lal Mirch- el rubio lleva sus dedos al entrecejo de la mujer y lo masajea quitándole un sonrojo.
- Cállate- dice al fin saliéndose de su ensimismamiento para al fin despegar el avión.
Sucedió pues que en nuestra ausencia los jóvenes ya se encontraban en las calles, dirigiéndose a casa del mafioso, Kyoko iba totalmente apartada, desviando la mirada para no ver a su degenerado hermano, como ahora lo llamaba.
-Onii-san, deberías hablar con Kyoko-chan, de verdad se ve molesta- Tsuna se acerca al oído del boxeador para que la pelinaranja no lo escuchara- debes comprenderla, te vio en acción sin siquiera saber de la relación entre ustedes, habrá sido un golpe tremendo.
- Lo sé, Sawada. Hoy le hablé y traté de acariciar su rostro pero agarró mi muñeca y la doblo ¡AL EXTREMO! MI HERMANA DEBERÍA ENTRAR AL CLUB DE BOXEO, ES EXTREMA- grita el boxeador quitando una gota en la sien a todos los que observaron tal escena.
- Creo que no es buena idea, probablemente tomaría una silla y te la rompería encima, sempai- esta vez es Yamamoto el que da su punto de vista.
- Eres un idiota, cabeza de césped, las mujeres son muy problemáticas. No deberías meterte con ellas, no las entiendo- no hay que decir el nombre del que dijo tal cosa (N/A: Gokudera temee, ven a decirme que soy problemática con el puño en el aire).
En eso ven a Haru que llega sin una pizca de aliento, sudando como si hubiera corrido una maratón y mirando como una paranoica a todos lados.
- Mina, gomen me tardé mucho- se acerca al grupo de mafiosos.
- Haru, no hacía falta que corrieras para alcanzarnos, sabías que estaríamos en mi casa- Tsuna toca el hombro de la mujer tratando de calmarla.
- No es por eso, Haru estaba corriendo de alguien- dice al fin- Ohayo, Kyoko-chan ¿Los entregamos ahora?
- ¡Haru-chan! ¡Ohayo! Estoy de acuerdo- llega Kyoko igualando el paso de sus demás compañeros.
Sacan de sus bolsos las cajas de chocolates que tenían pegados los nombres de sus respectivos dueños.
- Etto, Gokudera-san esto es de usted- Haru se lo pasa.
- Supongo que los tomaré para guardarlos- responde Gokudera tomando la caja y mirando a otro lado simulando desinterés.
- Yamamoto-san- la caja va a parar al moreno.
- Arigato, Haru- contesta éste con una sonrisa.
- Sagagawa-san, esta caja le corresponde.
- Gracias AL EXTREMO.
- Y Tsuna-san, esta caja es su regalo.
- Arigato, Haru ¿Son nuestros regalos de San Valentín?- pregunta el castaño con una cálida sonrisa bajando la mirada hacia la caja de chocolates que llevaba su nombre aún sin abrirla.
- Hai, Haru lo hizo para todos ustedes porque son sus amigos-desu.
Todos abrieron sus cajas encontrando chocolates con una hermosa decoración, tenían corazoncitos con crema pastelera que dibujaban sus nombres en cada uno de ellos. Todos sonrieron ante el amable gesto de Haru al regalárselos, todos menos Tsuna que puso una extraña cara de asombro.
-¡Hahiii! ¿A Tsuna-san no le gustó su regalo?- pregunta la castaña algo triste.
-No… Es que… no me esperaba algo así- contesta Tsuna sin quitar los ojos de la caja.
- ¿Qué?- Haru se acerca al capo y mira al interior de la caja que resguardaba la foto de Mukuro y ella en el festival, se podía ver al peliíndigo abrazando a Haru mientras esta le dedicaba una sonrisa- ¡HAHIII! ¡Cómo llegó eso ahí!
En ese momento todos se reunieron alrededor de la caja encontrando la foto en ella, a Yamamoto se le escapó una sonrisa, a Kyoko un sonrojo pensando en lo adorable que se veía Haru con el Kimono al lado de Mukuro, a Ryohei un EXTREMO que denotaba sorpresa y a Gokudera un Tsk de enojo porque la estúpida mujer hería así a Tsuna.
-Es una linda foto, Haru- contesta Tsuna luego de un tiempo escondiendo lo que en verdad sentía, enojo y celos. En un momento se puso aún peor, porque al dorso de la foto se podía leer "Felíz día de San Valentín, Tsunayoshi-kun" dejando en claro quién había metido la foto en la caja.
- Ese Cabeza de piña temeeeee- Gokudera maldecía mientras Yamamoto reía a carcajadas.
- Al parecer Mukuro no quiere compartir a Haru- dice atajándose el estómago como si se le fuera a caer sacando un sonrojo a Haru.
Con el fin de salvar a la castaña Kyoko empezó a dar sus regalos. La diferencia era enorme, los chocolates parecían salidos de una aplanadora.
- Pueden comerlos- dijo Kyoko con una sonrisa ¿Sádica? Todos, por miedo, lo hicieron sorprendiéndose porque no estaban tan mal, de hecho, sabían bien. Todos tomaron otro chocolate menos Ryohei que traía el rostro rojo y tocía como si fuera a morirse.
- ¡Onii-san! ¡Onii-san!- grita Tsuna acudiendo a su ayuda.
- ¡OH! Lo siento Onii-chan, creo que se me cayó un poco de pimienta en el tuyo- todos la miraron con cara de pena, realmente se las estaba tomando con su hermano.
Sin más apresuraron el paso para llegar a casa del décimo que acompañó al boxeador a la cocina en busca de un vaso con agua mientras Gokudera y Yamamoto se sentaban en el salón con Reborn, Dino y Bianchi que charlaban animadamente. Haru y Kyoko se habían dirigido al jardín para jugar con Lambo, I-pin y Fuuta que estaban por derrumbar la casa entre explosiones, rankings y patadas.
Al ver entrar a Tsuna casi cargando a Ryohei no pudieron más que reír pues cada día parecía una nueva aventura para el castaño.
-Qué pasó- preguntó el arcobaleno del sol sorbiendo su cappuccino bajo la mirada de los guardianes y sus dos acompañantes.
- La venganza de Kyoko- contestaron al unísono.
Reborn lo entendió perfectamente riendo de forma sonora ante las niñerías de los jóvenes hasta que una caja llamó la atención del moreno, estaba entreabierta en la pequeña mesa del medio. Éste la tomó y se encontró con la dichosa foto enviando una sonrisa a Dino que no entendió la razón. Se acercó así el joven potro salvaje para observar mejor la causa de la sonrisa de su antiguo maestro y la vio.
-Esto no quiere decir nada- sentencia muy cerca del arcobaleno para que nadie más los oyera.
-Repítelo otras diez veces, puede que así finalmente te lo creas- respondió el Hitman con una amplia sonrisa en el rostro.
- De qué hablan, pequeñín- pregunta Yamamoto luego de observar la rara escena.
- De nada- contestan ambos en coro yendo hacia las escaleras de forma sospechosa.
- Hay que hacer las cosas más interesantes, Dino. Tengo una idea, haremos lo posible para que nuestro favorito gane. Qué te parece- propone Reborn sentado en uno de los escalones.
- No creo que eso sea correcto- contesta el potro con un dedo en la barbilla.
- Por eso mismo, será aún más divertido ¿No te parece?
- Está bien- contesta luego de un largo suspiro.
Se dirigieron así ambos hacia su propio destino poniendo todas las cartas sobre la mesa. Dino debía pensar en algo rápidamente porque conocía a su adversario.
Fue a la cocina en busca de Tsuna encontrando a Ryohei hablando con una Kyoko atada a la silla que aún pataleaba con Bianchi al lado cuidando que la presa no se le escapara.
-¿Qué pasó?- preguntó Dino al grupo de muchachos observando desde el jardín trasero.
- Le dijimos a Bianchi que nos ayudara a hacer que Kyoko hablara con Onii-san pero al parecer entendió "Ayúdanos a amordazar a Kyoko"- contó Tsuna viendo a Haru sentada junto a los niños. Dino captó su mirada y la dirigió al mismo sujeto de atención para luego de un momento poner una mano en el hombro del joven capo.
- Tsuna, deberías decirle lo que sientes.
- ¡Hiii! No… no lo creo Dino-san, ella claramente se ve felíz con Mukuro. No quiero meterme en eso, es demasiado complicado- contestó bajando la mirada para esconder el sonrojo que llevaba en las mejillas.
- ¿Te dejarás vencer sin dar pelea? Eso es lo mismo que abandonar, no estás protegiendo a Haru, la estás abandonando- no sabía que decir así que usó lo que a Tsuna más le afectaba, no proteger a alguien valioso para él. Sabía que estaba mal jugar con los sentimientos de los tres pero de verdad deseaba a Reborn con los Cavallone además… le asustaba perder la apuesta, aunque no creyó que su arenga tuviera resultado, analizándolo no tenía sentido, así que prosiguió- Haru te gusta, Tsuna. No deberías abandonar a tus sentimientos solo porque se puso difícil, deberías pelear por ella- calló con un poco de sudor en la frente viendo a Tsuna que observaba a la castaña.
- Es verdad, debería… decirle- calló nuevamente por unos minutos- está bien, se lo diré pero… necesito algo de tiempo.
- Ese es mi hermanito- dice Cavallone con una radiante sonrisa de apoyo dirigida al menor.
En otro punto de la ciudad cierto apostador hacía el trabajo sucio. Se había dirigido a Kokuyo Land con el objetivo de demostrar su apoyo hacia el peliíndigo que se encontraba entrenando. Entró al salón que pocos minutos antes estaba totalmente inundado de agua ambientando la pelea entre Mukuro y el Kraken que no dejaba de atacarlo. Al verlo llegar Mukuro deshizo la ilusión acercándose al arcobaleno.
-Kufufufufufu qué haces aquí, Reborn-kun- pregunta acercando su tridente al bebé que se encontraba enfrente suyo con un pequeño disfraz de guerrero.
- ¿Quieres pelear mientras charlamos? Sería un maravilloso encuentro- contesta el asesino convirtiendo a León en una espada muy parecida a Excalibur (N/A: No puedo decir Excalibur sin recordar al Excalibur de Soul Eater, por dios ¡Qué traumatizante!).
-Kufufufufufu, estoy de acuerdo- contesta creando una lanza para empuñarla en la mano izquierda.
Así comienza el encuentro entre ambos asesinos, Mukuro lanzaba golpes realmente maestros al Hitman que los esquivaba todos de forma sensacional. Mukuro entonces hizo la ilusión de un campo de batalla para que la pelea se desarrollara de forma más real.
-Mukuro ¿Te gusta Haru?- pregunta el bebé yendo hacia adelante para lanzar un golpe al peliíndigo que interpuso la lanza ante el poderoso ataque.
- Kufufufufufu me gusta tener algo que tu alumno desea- contesta devolviendo el golpe con su tridente sin mayor daño para el asesino que convirtió a león en un escudo.
- No contestaste, dime si te gusta o no. Te lo tengo que confesar, creo que la mereces más, Tsuna dijo que no le gustaba pero cambió de parecer al verla contigo- lanza una patada a Mukuro que lo engañó con una ilusión que desapareció al instante.
- ¿Me estás apoyando acaso? No te lo voy a negar, ella me agrada. No dejaré que otro la tenga- contestó apareciendo de vuelta.
- ¿Y si te dijera que Tsuna está decidido a reconquistarla?- ante esto Mukuro se quedó quieto recibiendo un golpe que lo dejó tendido en el piso- Ella podría volver a él, después de todo ella sentía algo por Tsuna- se acercó al peliíndigo para susurrarle de forma dramática- A quién crees que elegirá, de todas formas Tsuna está dispuesto a protegerla de lo que sea. Por cierto, linda foto y linda jugada, pero recuerda algo, al poner celoso a Tsuna podrías hacer que él se dé cuenta de sus sentimientos- el arcobaleno se giró para marcharse. Mukuro se quedó pensativo frunciendo el ceño para luego levantarse.
- Qué planeas.
- Jum- Reborn esboza una sonrisa traviesa haciendo que Mukuro sonriera.
Tsuna seguía parado apoyado al pilar del jardín esperando un acercamiento, más bien el coraje para generar uno, pero resultaba demasiado difícil. Llevaba como media hora mirando a Haru que jugaba con los niños, reía con Kyoko que ahora se encontraba de mejor humor luego de la charla con su hermano y peleaba con Gokudera que la llamaba "Mujer Estúpida" haciéndola enojar; en definitiva ese no era el momento indicado para decírselo. Aún así se acercó a ella con un objetivo que desconocía.
-Haru ¿Podemos hablar?- pide bajo la atenta mirada de todos que lo veían más serio de lo normal.
- Hai, Tsuna-san- contesta ésta levantándose del césped para seguir consecutivamente al castaño que se dirigió a las escaleras sentándose en uno de los escalones. Ella sólo lo imitó.
- Haru…- siguió un momento de silencio en el cual empezó a jugar con sus manos mirándolas fijamente- ¿Quieres salir conmigo? Ee-es decir uno de estos días- corrige.
Haru lo observó por un momento, Tsuna se veía realmente nervioso por alguna razón que ella ignoraba.
- Hai, Tsuna-san. Solo fija un día y Haru irá-desu- contesta levantándose- bien, Haru debe irse, ya es tarde y debe visitar a alguien más- Tsuna no pudo más que pensar de quién se trataba- Tsuna-san, perdona lo de la foto, Mukuro puede ser molesto a veces- la saca de la caja de Tsuna y la guarda en su bolso- nos vemos luego- sale de la casa dejando a un pensativo Dame-Tsuna.
Haru indudablemente se dirigió a Kokuyo Land, atravesó toda la ciudad en un santiamén y llegó ya un poco caída la noche encontrando a Mukuro con el tridente en la mano y una rara lanza clavada al suelo algo agitado.
-¡Hahi! Qué pasó- pregunta llegando al joven.
- Kufufufufufu solo estaba entrenando- contesta haciendo desaparecer la lanza y mirando hacia los lados como buscando a alguien, Haru solo ignoró esta acción.
- Haru… Toma- saca del bolso los chocolates y se los da- son para Mukuro.
El toma los chocolates y los estudia para luego mirar el rostro de la joven encontrándose con sus ojos.
- Kufufufufufu ¿Es mi regalo de San Valentín?- pregunta aproximándose a ella sigilosamente.
- Haru se los dio a todos sus amigos, y Mukuro lo sabe bien. Por qué pusiste la fotografía del día del festival en la caja de Tsuna-san y cómo la conseguiste- Haru le reclama furiosa alejándose de él que se seguía acercando.
- Kufufufufufu era mi regalo de San Valentín para él- explica- y en cuanto a cómo la conseguí, entre a tu cuarto en la noche de ayer pensando en que seguramente le harías algo y no me equivoqué. Vamos, no te enojes, fue un regalo combinado.
Haru mira hacia un lado pues le estaba incomodando la mirada insistente del ilusionista, en el momento recordó lo que deseaba preguntarle desde esa mañana.
- Un compañero de Midori dice que conoce a Mukuro y también sabe el nombre de Haru-desu- explicó ésta ganando la atención del peliíndigo- dice que es un mafioso igual que Tsuna-san.
- Cómo se llama- preguntó frunciendo el ceño, pues una idea venía a su mente.
- Byakuran algo- contestó ella poniendo un dedo en su barbilla pensando en el apellido. Mukuro se tensó totalmente recordando que efectivamente el albino le mencionó el nombre de Haru- estuvo persiguiendo a Haru todo el día, aunque Haru debe admitirlo, es algo simpático, pero a Haru le da miedo que sepa su nombre. Creo que mejor le digo a Tsuna-san que averigüe acerca de él cuando lo vea- explicó aún pensativa.
Ese nombre hizo estragos en Mukuro que pensó "Por qué demonios debe recurrir a él si yo también puedo hacerlo". De nuevo sentía eso que le oprimía el pecho, eso que hacía que quisiera matar al castaño.
Por un impulso tomó a Haru del brazo acercándola a su cuerpo; ella mantuvo su mirada fija en los orbes bicolores del peliíndigo para luego cerrarlos automáticamente al notar que la distancia entre ellos se extinguía. Entonces Mukuro se encontró sellando sus labios con los de la joven, besándola de forma tierna agarrándola de los brazos para que ésta no escapara. Haru aunque estaba sorprendida no se negó a contestar a los labios que la reclamaban animando a Mukuro a que la acercara aún más a él.
Notas de la Autora:
¡Vaya! Seguro me quieren matar por cortar la escena en el momento en que ésta se ponía buena. Deberán esperar para ver qué sucede luego. Dicen por ahí que no tengo sentimientos y que mi corazón es de piedra, hasta mis amigos me dicen Sub-zero pero trataré de hacer la escena lo mejor que pueda, claro que quedan mejor las masacres y escenas de ese tipo pero les juro que me esforzaré. Espero que les haya gustado el 2x1. En cuanto a sus elecciones de parejas, fueron de gran ayuda porque me dieron varias ideas.
Mi agradecimiento como siempre para todos ustedes que siempre leen, dejan sus reviews y a los que han agregado esta historia a sus favoritos o a sus alertas. Deténganse un momento a dejarme sus comentarios; agradecimientos, sugerencias, críticas, amenazas de muerte, lo que sea se los agradeceré.
Por cierto ¡Feliz Navidad! aunque a mi no me gusta mucho pero da igual, de todas formas los felicito (aunque hayan pasado dos días). Nos leemos próximamente. Ja neee!
Cada secreto del alma de un escritor, cada experiencia de su vida, cada atributo de su mente, se hallan ampliamente escritos en sus obras (Virginia Woolf)
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**Saya Christopher**
