Summary: Haru Miura ha vivido hasta ahora con sentimientos que creía puros y verdaderos, empero, con el tiempo su corazón le demostrará que el sujeto de sus pensamientos en realidad no era aquel que estuvo siempre enfrente suyo, sino alguien que se cruzó en el camino y llegó a su vida con un golpe fuerte del destino.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es una obra maestra de Akira Amano, a mí solo me queda el consuelo de una historia alternativa con las parejas que siempre quise ver en la historia original.
Aclaraciones:
Diálogo: -
Italiano: Buon giorno
Flashback: título en negrita
Recuerdos: "Recuerdos en el diálogo"
Cambio de escena: (-) raya divisoria.
Capítulo VIII - Me gustas
Por un impulso tomó a Haru del brazo acercándola a su cuerpo; ella mantuvo su mirada fija en los orbes bicolores del peliíndigo para luego cerrarlos automáticamente al notar que la distancia entre ellos se extinguía. Entonces Mukuro se encontró sellando sus labios con los de la joven, besándola de forma tierna agarrándola de los brazos para que ésta no escapara. Haru aunque estaba sorprendida no se negó a contestar a los labios que la reclamaban animando a Mukuro a que la acercara aún más a él.
El beso probablemente haya durado poco pero la intensidad de los sentimientos encontrados en él ha sido mucha, ambos se alejaron algo sorprendidos aunque el italiano no lo demostrara. Por su parte Haru evitaba su mirada para que éste no viera lo confundida que estaba.
Probablemente Mukuro no se dio cuenta hasta ese momento de la fuerte atracción hacia Haru, tal vez no quería darse cuenta pero ahora empezaba a cuestionarse por qué la besó. La castaña estaba ahí parada, esperando alguna palabra que la tranquilizara pues su corazón se encontraba danzando en su pecho. Esas palabras nunca llegaron porque ambos estaban demasiado cohibidos, quién lo pensaría, el gran Rokudo Mukuro, asesino de mafiosos era congelado por una niña de 16 años, eso ni él se lo creía.
- Haru debe irse-desu – dijo la joven volviéndose con el rostro sonrojado.
Mukuro la detuvo pero no supo que decir, solo se quedó observándola como un idiota. Al fin tomó aire y volvió a su personalidad normal, la socarrona que adoptaba siempre para protegerse.
- Kufufufufufu en cuanto a ese mafioso del que hablas, no te acerques mucho a él – advirtió, no porque temiera a Byakuran, más bien porque sentía algo extraño, no quería que se acercara a Haru.
- ¡Hahiii! ¿Él herirá a Haru? – preguntó Haru asustada poniendo ambas manos en su pecho.
- No, en realidad es buena persona, pero aún así no quiero que te acerques mucho – se quedó pensativo por unos minutos y luego prosiguió – no sé por qué se inscribió a Midori pero eso me preocupa ¿No será posible que te mudes a Namimori por un tiempo? Claro, estarías con Tsunayoshi-kun y eso no me gusta pero estarías protegida, verás a Byakuran… no lo veo desde que huí de Italia.
- Por qué huyó de Italia-desu – preguntó Haru recordando lo que le había dicho Tsuna "Mukuro quiere destruir la mafia, él odia a la mafia y quiere destruirnos".
Mukuro no sabía qué decir, esa niña estaba ingresando a un mundo muy peligroso; el mundo al él cual pertenecía y del que no podía desprenderse tan fácilmente.
- Es algo complicado, mi familia no era la ideal y tuve que dejar todo para alejarme de ellos – explicó rascándose la cabeza buscando las palabras adecuadas – incluso me alejé de mi hermana menor.
- Mukuro no quiere contarle a Haru-desu – afirmó inflando los cachetes – todos tratan a Haru como si fuera una niña, Haru no es una niña, es una mujer-desu.
- Kufufufufufu tal vez sea porque hablas en tercera persona todo el tiempo, pero no te estoy escondiendo algo sin lo cual no puedas vivir, créeme, es mejor que no escuches historias tan crueles – esbozó una sonrisa que hizo que Haru se sonrojara.
- Haru no lo entiende, ella no quiere que le escondan cosas, no es divertido ver como hablan de sus secretos a espaldas de Kyoko-chan y de Haru-desu – cruzó sus brazos – a veces creo que hasta Lambo-san sabe de ciertas cosas pero nosotras no ¿Sabes qué? A partir de ahora Kyoko-chan y yo también tendremos secretos – se alejó rápido.
- Kufufufufufu a dónde vas.
- Es un secreto – contestó Haru volviéndose, sacándole la lengua y saliendo de Kokuyo Land todo a un tiempo.
- Está molesta porque le esconden cosas, ella también quiere ser parte de Vongola – Reborn baja del techo con ayuda de un Leoparacadías – y estoy de acuerdo con ella, ya están metidas en esto, es mejor que sepan la verdad pero conozco muy bien a Dame-Tsuna, le dijo lo que era Vongola, pero no todo lo que implica ni los peligros que correrá. Sé que Haru aún se pregunta por el ataque de Squalo. No es bueno que estén desinformadas.
- Odio decirlo pero en esto estoy de acuerdo con Tsunayoshi-kun, Haru tal vez cambie su personalidad al saber de los oscuros secretos que guarda este mundo, del mismo modo como nosotros terminamos siendo lo que somos, unos asesinos – se quedó en silencio por un momento - ¿Crees que puedas hacer que ingrese a Namimori cuanto antes?
- Probablemente nos cueste unas cuantas luchas con Hibari como recompensa, pero creo que puedo hacerlo. Por cierto ¿Qué es lo que quiere con ella Byakuran?
- Quiere jugar con mis nervios y probablemente una muerte sangrienta, es un tipo bastante masoquista.
Era un hermoso jueves, el sol calentaba la ciudad de Namimori pero de forma suave ya que se acercaba el otoño. Tsuna aún se encontraba en casa pero ya estaba disponiéndose a salir cuando escuchó que Dino reclamaba su presencia con un hilo de voz.
- Qué sucede Dino-san – dijo apareciendo en la puerta de la sala en donde el rubio se encontraba.
- Solo quiero desearte buena suerte y espero que pienses seriamente en lo que te dije ayer.
- Sí, ya hablé con Haru, nos veremos en cualquier momento – contestó alejándose – adiós.
El castaño había estado pensando en eso toda la noche y pensó que tal vez esa tarde sería el mejor momento. Sentía una gran ansiedad por decirle a Haru acerca de sus sentimientos.
Se encontró afuera con Yamamoto y Gokudera que ya lo estaba esperando como siempre. Caminaron sin ninguna prisa encontrándose por el camino con Ryohei, Hana y Kyoko que ya podían compartir el mismo espacio.
Nadie entendió como sucedió pero Reborn se apareció con un disfraz de asfaltado y dio un golpe con la culata* de León a Tsuna que cayó al suelo.
- Itaaaai Reborn – dijo sobándose la cabeza.
Al levantar la mirada vio a Haru vestida con el uniforme de Namimori, ésta le sonrió saludando a todos.
- Haru ¿Qué haces vestida así?
- Haru no te dirá, es un secreto. Solo puede decirte que será una alumna más de Namimori desde ahora – Tsuna iba a decir algo pero Haru lo ignoró para llevar a Kyoko y a Hana más adelante y dedicarles unas palabras en el oído, luego de lo cual ellas asintieron conformes.
- Ven, Haru-chan, te sentarás con nosotras en clases – las tres se adelantaron dejando a los restantes cinco hombres observándolas.
- ¿Es obra tuya? – preguntó dirigiéndose a Reborn.
- Ella está molesta porque piensa que tú y Mukuro le esconden cosas, y no solo a ella, también a Kyoko. Ambas están molestas y debo decirte que estoy de su lado, las tres deberían saber la verdad porque ahora son parte de Vongola, no es justo utilizarlas solo cuando te conviene Dame-Tsuna.
- No importa, no las expondré a este mundo, mira Reborn, yo no quería ser el Décimo Vongola pero no tuvo otra opción; ellas si la tienen y quiero que elijan bien cuál es la que les conviene.
- Tú lo has dicho, ellas deberían elegir pero tú ni siquiera le das esa opción. Solo le das una ruta que tomar. Te estás contradiciendo y luego sufrirás las consecuencias.
- Pequeñín, tampoco creo que deban exponerse – comenta Yamamoto rascándose la cabeza.
- Yo tampoco quiero exponer a mi hermana ni a Hana, no se lo digas Sawada porque te golpearé ¡AL EXTREMO!
- Las están exponiendo más ocultándole cosas. Tsuna – dijo dirigiéndose al castaño, sabía cómo hacer que recapacitara – ¿Recuerdas lo que pasó la última vez con Haru? No pudiste protegerla por estar parado como idiota pensando en que se estaba enterando de lo malo que es ser parte de la mafia, si Mukuro no hubiera llegado estaría muerta. Tú dijiste que él no era confiable pero resulta ser que tú eres más desconfiable; Mukuro conoce sus debilidades y eso lo hace más fuerte, pero tú tienes miedo de descubrirlas por no querer fallar. En todo caso deja a Haru con Mukuro, él sabrá protegerla.
- Reborn-san, eso es… - Gokudera es interrumpido por una mirada asesina de Reborn.
- Hablo en serio, él es el jefe pero tiembla como una hoja cada vez que las cosas se ponen feas, dices que Mukuro es un asesino pero eso es lo que lo hace más humano, incluso uno más valioso que tú, Dame-Tsuna, porque él sabe vivir con el resto de la sangre en sus manos, no se detiene a llorar por sus víctimas, vive como pago hacia ellas que ya no pueden hacerlo; en cambio tú te quedas estancado pensando en la crueldad y pidiendo que te dejen en paz. Si de verdad quieres ser benevolente, actúa como un buen jefe y no dejes que tu familia caiga en desgracia – culminó dejando a Tsuna que apretaba fuertemente las manos.
En la azotea de Namimori se encontraban Rokudo Mukuro y Hibari Kyoya peleando como unos condenados, incluso en cada una de las clases se podían escuchar el ruido de golpes, pero por obvias razones (N/A: Años de conocer al bélico prefecto) solo ignoraban el hecho.
Mukuro había recibido la noticia del cambio de Haru con gran satisfacción, aunque tener que ir tan temprano a patearle el trasero a cierto prefecto no le causaba tanta gracia ya que él acostumbraba a dormir hasta tarde.
Ambos se encontraban peleando ferozmente, uno con movimientos hábiles atacando con su tridente y el otro devolviendo patadas defendiéndose con sus tonfas.
- Dime, herbívoro ¿Por qué quieres a esa herbívora aquí? Creí que no te agradaba que estuviera cerca del idiota ese.
- Kufufufufufu digamos que ella es algo valiosa para mí y no quiero que nadie la ataque. Descuida, si la cuidas bien vendré cada tanto a divertirte – contestó con una patada que lanzó a prefecto al rejado de la azotea que quedó muy dañado – de hecho quisiera pedirte que no dejaras que le hicieran nada mientras estuviera aquí.
- No soy niñera, Herbívoro – contestó poniéndose de pie y dando un golpe a Mukuro en la espalda, haciendo que éste se tambaleara.
- Kufufufufufu te pagaré bien – contestó atrapando con su tridente a las tonfas de la alondra.
- Esto te saldrá caro.
El receso había llegado, se podía ver en la sala de clases a Haru y a Kyoko conversando en secreto, mientras los otros las observaban con una gotita en la sien por lo infantiles que se veían. Aunque Tsuna debía admitirlo, le dolía que la castaña lo mirara tan fríamente.
- Sí que están enojadas – comenta Hana acercándose a su novio que ya se encontraba con los demás, como siempre ocurría en cada receso.
- Creí que te unirías a ellas, Hana.
- Ni siquiera entiendo qué es lo que ustedes saben que ellas anhelan tanto saber, no me interesa – comentó ésta sentándose próxima al capo y a Ryohei.
En ese momento ven a Rokudo Mukuro parado en la puerta, observándolos mientras las chicas cuchicheaban y suspiraban por el apuesto recién llegado.
Haru vio al mayor y se sonrojó pensando en el beso del día anterior. De todas formas y por un impulso corrió hacia él mirándolo a los ojos. El peliíndigo la vio llegar hasta él y luego más atrás vio a un Sawada Tsunayoshi que lo observaba fieramente, así que tiernamente acarició el rostro de la joven, haciendo que se lanzara un "¡Kyaaaa!" generalizado.
- Kufufufufufu ¿Te estás divirtiendo con tus nuevos compañeros de clase? – le preguntó sonriendo porque las jóvenes se sonrojaban notoriamente por la escena que estaban observando.
- Haaai, Haru se está divirtiendo mucho con Kyoko-chan y el resto de sus amigos, Mukuro no tiene que preocuparse – contestó sonriendo – qué haces aquí.
- Vine a arreglar unos asuntos con Ave-kun.
- ¡Muévete Herbívoro! Te di permiso para verla un segundo, ese segundo se terminó – Hibari apareció dando golpes a diestra y siniestra dejando a los alumnos que se ponían en su camino tendidos por todo el corredor.
- Kufufufufufu tan molesto como siempre – dijo Mukuro girando un poco el rostro hacia el azabache – Bien, tengo que irme, Haru. Pórtate mal – aconsejó rozando los labios de la joven con su dedo índice saliendo como si nada del lugar con las manos en los bolsillos, caminando a paso ligero como si la paciencia de Hibari fuera infinita.
Tsuna se levantó del lugar que hasta hace un tiempo ocupaba para ir tras su guardián de la niebla, pasando al lado de Haru, que aún estaba parada con la mirada perdida.
- ¡Mukuro! Espera – grito hasta que el mafioso detuvo la marcha – quiero… quiero preguntarte algo ¿Tú le dijiste algo a Haru? Ya sabes… sobre la mafia.
- Kufufufufufu no deberías preocuparte por ella, conmigo es suficiente. De todas formas te lo diré, no pienso contarle nada por el momento, creo que no está preparada, pero planeo decírselo pronto.
- ¿Qué? ¿Estás loco? Eso la devastaría, ella dice que quiere saber pero no sabe lo que hay detrás de esto – expuso Tsuna muy enojado, mientras Hibari los observaba manteniéndose al margen por primera vez.
- Sí, pero no se puede tapar el sol con un dedo, Tsunayoshi-kun, eso no es posible. Así que yo se lo diré ¿Sabes? Ella dice que está enojada y que va a empezar a guardarme secretos – una sonrisa cálida cursaba sus labios, Tsuna lo notó pensando que tal vez Mukuro quería a Haru más de lo que había pensado – se comporta como una niña, pero no lo es, no podremos engañarla, así que deja de aplazar las cosas, habla con la otra mocosa, yo me encargaré de hablar con Haru – se volvió y Tsuna pudo ver determinación en sus ojos.
- No... Yo le diré a Haru, debo decírselo porque… - no alcanzó a terminar la frase porque Mukuro le lanzó una mirada fiera; Hibari sonrió pensando que el aura de Mukuro en ese momento era la misma que la del bebé, parecía un verdadero asesino.
- Huumm interesante – dijo en voz baja cruzando los brazos por encima de su pecho.
- ¿No me entendiste, Tsunayoshi-kun? Yo se lo diré, no estoy jugando, tocas el tema con Haru y no despertarás para ver un mañana. Yo se lo diré – le gritó de tal forma que Tsuna apretó fuertemente los puños al mismo tiempo que rechinaba los dientes. En el momento Mukuro se largó dejando a prefecto y alumno parados en el mismo lugar.
- A clases, Herbívoro – ordenó Hibari todavía con la pose anterior.
Tsuna no dijo nada, solo se fue. Sentía una gran opresión en el pecho, indudablemente Mukuro iba en serio con Haru y eso le molestaba. Recordó todo, como la acarició, el tono de voz que utilizó con ella, como le sonrió, todo lo recordaba. Pero lo que no podía quitar de su cabeza era la reacción de ella, le sonrió de una forma única, era una sonrisa jamás vista por él. "¡Maldita sea!" se dijo, pensando que Dino tenía razón. Él no se rendiría.
Se lanzó hacia la clase en busca de la castaña, que se encontraba hablando con Kyoko. Al verlo llegar lo observó viendo la mirada sombría del castaño. Éste se acercó a ella y le dijo "Haru, debemos hablar luego de clases" a lo que ella asintió obedientemente.
En la sede de Japón se encontraban los Varia que eran increpados por Iemitsu, que estaba al borde del colapso por lo que habían hecho.
- Digan lo que digan, atacaron a una civil. Aunque se trate de la amiga de Tsuna, ella no tiene nada que ver con esto. Xanxus, de verdad no entiendo por qué sigues con esto, el anillo te rechazó y no puedes cambiar ese hecho. Aunque hagas mil berrinches, eso no cambiará.
- Cállate, basura – contestó Xanxus con las piernas cruzadas sobre el escritorio.
- Hablo en serio Xanxus, los anteriores Varia aceptaron la verdad, tú no lo estás haciendo ¿Qué no amas a Vongola? – sabía que debía convocar al amor que sentía Xanxus por la familia.
- Odio al maldito mocoso, jamás lo aceptaré como Décimo Vongola, porque no es más que un mocoso debilucho – contestó Xanxus apuntando con las pistolas gemelas al rubio.
- Entonces no queda de otra, Tsuna tendrá que hacer que tanto tú como tus guardianes lo respeten.
- Hahahahahahahaha – rió sonoramente – eso jamás pasará porque si nos enfrentamos, terminará tan herido que no podrá articular palabra alguna en meses.
- Eso lo veremos, de todas formas, deja fuera de esto a las personas inocentes, Xanxus – dijo Iemitsu dirigiéndose a la salida.
- Vete, mierdecilla – contestó apuntando y abriendo un hueco en la pared, luego de que Iemitsu lo esquivara.
- Estás advertido – dijo para luego marcharse.
- ¡Voooooii! ¡Maldito jefe! Qué pretendes hacer.
- Huumm, exterminarlos – contestó Xanxus con una sádica y altanera sonrisa que denotaba sus propósitos.
Tsuna y Haru se separaron de los demás luego del término de clases, era la idea del capo exponer sus sinceros sentimientos a la castaña, pero para hacerlo necesitaba privacidad. Así fue que decidió que lo mejor sería acompañar a la chica a su casa, disponiendo así de un largo trecho para explicarse.
Estaban pues caminando en silencio, Haru naturalmente, estaba de lo más distraída, sus pensamientos viajaban hacia otra parte de la ciudad, junto a cierto peliíndigo. Tsuna la observó por largo rato de reojo viendo sus reacciones, que prácticamente eran nulas pero no pudo evitar sonreír porque Haru en algunos momentos hacía un puchero o carraspeaba, era digno de verse.
El décimo sabía que no tenía todo el tiempo del mundo, así que decidió que debía hablar de una vez por todas.
- Haru, te pedí que me permitieras unos momentos contigo porque debo decirte algo – dijo ganándose la mirada de la joven.
- ¡Hahii! ¿Sucede algo Tsuna-san? – hipó la joven con algo de preocupación.
- No, no sucede nada, es solo que – se paró para observarla detenidamente haciendo que ella lo imitara – Haru, tú hace tiempo me dijiste que yo te gustaba ¿Por qué lo hiciste?
- Tsuna-san, Haru ya le dijo que eso fue un error – contestó algo consternada por la pregunta.
- Debió haber una razón para que lo hicieras, Haru. Yo quiero saber esa razón – se acercó más a ella y la miro inquisitivamente a los ojos.
- Haru… Haru pensaba que amaba a Tsuna, de verdad lo creyó así, pero resultó que no era lo que sentía en realidad, Haru piensa que solo le gusta Tsuna y que lo quiere como a un buen amigo – contestó esquivando su mirada.
- Y qué sientes por Mukuro – la sonrisa de Tsuna se convertía cada vez más en una mueca.
- Haru quiere a Mukuro-desu porque aunque muchas veces se burle de Haru o la moleste él es sincero con ella o al menos intenta serlo – contesta con un deje de molestia contenida poniéndole algo de filo involuntario a sus palabras.
- Te molesta no saber qué escondemos ¿Verdad? Haru, es mejor que ni tú ni Kyoko-chan lo sepan, me preocupa que cambien, las cosas no son tan fáciles – Tsuna trataba de calmarla.
- Dejen que Haru y Kyoko-chan lo juzguen, todos ustedes hacen lo mismo, nos tratan como si fuéramos niñas inconscientes – empezó a gritar aunque luego trató de controlar su tono de voz.
- Mukuro tampoco te dice nada – afirmó el castaño – pero él me dijo que te lo diría todo cuando estuvieras preparada.
- Haru está molesta con todos ustedes ahora-desu – dijo alejándose de Tsuna, volviendo a caminar pero esta vez a zancadas.
- Haru, debo decirte algo, te pregunté acerca de tus sentimientos por una razón – Haru se volvió a verlo de nuevo.
- Tsuna-san – dijo en un hilo de voz la castaña.
- Haru – tragó saliva dificultosamente – tú me gusta.
- Tsuna-san también es del agrado de Haru-desu – contestó ésta inocentemente haciendo que Tsuna quisiera romperse la cabeza con ayuda del asfaltado.
- No Haru, yo… - nuevamente el nudo en la garganta hacía que tomara un descanso – siento algo más que simple cariño de amigos por ti, me gustas – culminó viendo como Haru abría los ojos como platos.
Notas de la autora:
Aclaración: Culata es la parte de la pistola por donde la cojes
¡Ohayo mis queridos lectores! Saya está de vuelta luego de una semana, lamentándose porque el nuevo episodio de Fairy Tail no ha salido y porque se acerca febrero peligrosamente y debe ir a la universidad T_T, más bien al probatorio para la universidad y estudiaré como una demente T_T, pero he reunido fuerzas para seguir con la vida-desu.
No sé por qué pero necesito más acción, así que decidí que haré unas cuantas locuras con ayuda de mi amor platónico Xanxus. Se preguntaran ¿Y BYAKURAN? Tranquilas, él nunca, jamás desaparece… Hasta para mí es algo indescifrable ¡LO AMO! XD.
Espero que les haya gustado el capítulo, la declaración de Tsuna estuvo algo torpe, como ocurre frecuentemente con él. Díganme ¿Les ha gustado?
Como no tuve tiempo de responderles sus reviews lo haré ahora en el rincón de las respuestas 2.0. Me gusta responder a sus reviews porque si no lo hiciera sería un poco malagradecida y no quiero serlo.
Gracias a todas las personas que leen frecuentemente mis locuras y las que apoyan esta historia, les juro jamás dejarlas/os sin el capítulo de cada semana.
Como regalo más abajo está el especial de navidad y año nuevo.
Rincón de las Respuestas:
dianal marquezal: creo que fuiste la única a la que le respondí el review, pero de todas formas lo haré de nuevo, gracias por el apoyo y por despertar a tu sobrina con tus gritos de emoción, me haces felíz. Indudablemente la historia de Mukuro y Byakuran es algo cruel pero explica mucho de su personalidad y su relación. Espero que este capítulo también haya sido de tu agrado xD
Yami Krismiya: creo que era momento de que Mukuro besara a Haru pero eso no terminará ahí. Efectivamente, cambié la historia, como siempre los tratan a Mukuro y a Byakuran como psicópatas quería explicar cuál era el detonante de esa conducta rara. Espero que te guste la historia, a veces tengo momentos de locuras, ya sabes.
Choconigiri - Nel: Igual que a ti me encanta Byakuran, es tal impredescible, todo el tiempo te sorprende así que espero cumplir con las expectativas. Se vienen unas cuantas locuras con él, cosas que harán carraspear a Mukuro y a Tsuna coffcoff *-*. Espero que este capítulo también te guste.
Suno Andrew: Sí, definitivamente uno se acostumbra a las locuras que crea mi mente psicópata, me alegro que te haya gustado la historia y el personaje "secreto", definitivamente las historias de la mafia son algo crueles. En cuanto a la llegada de Byakuran, traerá muchas locuras, hará que personas con una infinita paciencia exploten y que personas con poca paciencia quiera matarlo. En cuanto a Kyoko, creo que la cambié un poco pero espero que haya sido para bien u.u. Dino sufrirá un poco por osar apostar con Reborn Gyajajajajaajja. Espero que te haya gustado el capítulo xD
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Súper especial de navidad
Era el día de navidad, y estaban paseándose como unos travestidos por toda Namimori ¿Se preguntan por qué? Esto responderá a su pregunta.
Flashback.
Tsuna se encontraba durmiendo plácidamente en su cálida cama, entrelazado entre sus suaves sábanas, hasta que sintió que la fría agua de la Antártida se encontraba bañando su cuerpo "¿Qué demonios?", pensó abriendo pesadamente los ojos, viendo a su maniático tutor disfrazado de copo de nieve con un balde en las manos luciendo una sádica sonrisa.
- Levántate Dame-Tsuna – dice el Hitman tirando de la cama a Tsuna luego de estirar las sábanas entre las cuales se encontraba resguardado – te doy cinco minutos para que te des un baño y bajes.
- ¿De qué demonios hablas? Es navidad y son las … - mira su reloj – las ¿6 de la mañana? ¿Te volviste loco? Aún es temprano – Increpa furioso – no puedo asearme en cinco minutos, eso es imposible – toma asiento en su cama cruzando los brazos sobre su pecho.
- Por qué ¿Acaso eres una mujer? ¿Necesitas maquillarte? – bromea el sádico tutor.
- C-Claro que no, es solo que… - es interrumpido por un zapato volador.
- Cinco minutos, Dame-Tsuna – advierte Reborn desde el umbral del cuarto.
- No lo haré – contesta Tsuna contrariado.
- ¿No lo harás? – pregunta el arcobaleno con una sádica sonrisa en los labios.
Así es como pasaron los cinco minutos, se podía ver a Tsuna bajar por las escaleras con una bandita en la frente.
- ¿Ves Tsuna? Cinco minutos es tiempo suficiente.
- Cállate, espera ¿Qué hacen ustedes aquí? – dirigió su mirada por primera vez a sus guardianes, Dino, Giannini, Haru, Bianchi, Kyoko, I-pin y Shamal que se encontraban observándolo.
- Para eso hice que te levantaras, Dame-Tsuna. Hoy es navidad y vamos a hacer que sea un día inolvidable – expone dando vueltas – les propongo un juego, es más bien un reto. Los reto a vivir en los zapatos del sexo opuesto durante todo el día, hasta las 8 de la noche.
- No comprendo, Reborn-san – Gokudera se rasca la cabeza con confusión.
- Estoy diciendo que por un día los hombres vestirán de mujeres y harán cosas de mujeres, mientras las mujeres harán cosas de hombres – explicó.
Todos abrieron los ojos como platos ante tal estupidez. Sabiendo Reborn que se negarían prosiguió.
- Claro, el ganador tendrá un premio, cualquier cosa que deseen la tendrán, ese es el premio.
- ¿Q-QUÉ? Eso es lo más estúpido que he escuchado en mi vida – se queja Tsuna.
- Solo piénsenlo, ser la mano derecho de cierto capo – se ganó la mirada interesada de Gokudera – ser un beisbolista aclamado – Yamamoto levantó la mirada – o un boxeador – se escuchó un "AL EXTREMO" – ser alcalde de Namimori para morder hasta la muerte a todo el que ose maltratarla – un azabache miraba con interés al bebé – destruir a la mafia – cierto peliíndigo hacía oír su "Kufufufufufu" característico – ganar el cariño de cierta mujer – Tsuna se sonrojó ganándose una mirada de odio de cierto ilusionista – piénsenlo, las posibilidades son infinitas.
- Me uno – gritan al unísono Yamamoto, Ryohei, Gokudera, Lambo y Dino.
- ¿Dino-san? – pregunta Tsuna mirándolo sorprendido.
- No te preocupes, hermanito. Quiero un mundo mejor para la mafia – mintió pensando en su verdadero deseo que era llevarse a cierto arcobaleno a la familia Cavallone.
- Bien, su reto es terminar con las compras de navidad vestidos con la ropa correspondiente para las 8 de la noche. Podrán trabajar en parejas o solos, como quieran.
- Haru y Kyoko-chan irán juntas-desu – dijo la castaña agarrando del brazo a su amiga.
- Bien, quiten sus ropas, les pedí que la trajeran para que los participantes pudieran usarlas – todos quitaron bolsas con las prendas dentro – bien, tienen diez minutos para vestirse y salir. No lo olviden, yo también participaré así que no bajen la guardia.
- No se preocupe, Juudaime, ganaremos – alienta Gokudera autoproclamándose pareja de Tsuna.
Luego de diez minutos todos estaban vestidos y realmente era digno de ver, porque Haru y las demás mujeres llevaban pantalones que les quedaban en exceso holgados, mientras los hombres llevaban faldas o vestidos, aunque en algunos casos también se veían pantalones muy ajustados.
- Onii-chan te ves realmente bien – comenta Kyoko tratando de no explotar de la risa.
- Esto es incómodo al extremo – contesta decaído Ryohei, al ver que no sería fácil correr con una falda tan corta.
- No te preocupes, sempai. Nos las arreglaremos – anima un siempre sonriente Yamamoto.
- Bien las parejas son: Tsuna y Gokudera; Yamamoto y Ryohei; Haru y Kyoko; Dino y Shamal; Hibari y Mukuro; Lambo e I-pin; Yo y Giannini y… Bianchi que prefirió ir sola – todos dirigen la mirada hacia la joven que tenía un antifaz para que Hayato no cayera inconsciente y luego hacia Reborn que llevaba un vestido azul – Bien ¡Comiencen!
Todos corrieron hacia las calles, Kyoko y Haru tomaron la delantera rápidamente. En cambio los demás quedaron congelados por lo vergonzoso que resultaba tener que correr vestidos de mujer.
- Herbívoro, esto es vergonzoso – sentencia Hibari que aunque llevaba un pantalón, llevaba uno que le quedaba realmente ajustado y una blusa de mujer de color rosado pálido.
- Kufufufufufu no puedo creer que estoy haciendo esto – dice Mukuro que llevaba unos jeans algo rotos en las rodillas bien a la moda con una camisa que no se le prendía al pecho dejando ver un poco su torso.
- Rebooorn esto es horrible – Tsuna fue el menos suertudo pues llevaba una falda por encima de las rodillas de color rojo y unas sandalias.
- Lo sé Dame-Tsuna, con esas sandalias pareces un franciscano* – dice Reborn explotando en carcajadas.
Todos se empezaron a correr, aunque claro algunos con más dificultad por las prendas que llevaban.
- No olviden que deben actuar como lo que son, hombres y mujeres – recalcó el Hitman corriendo de forma bastante profesional con el vestido que llevaba.
- Claro-desu – respondió Haru con una fingida voz ronca que hizo que todos riendo – bien, vamos Kyoko-chan digo kun – corrigió.
- Claro – imitó.
Ambas tomaron el ala izquierda de la calle dejando atrás a los hombres pues Bianchi e I-pin,que eran las últimas mujeres, también se habían esfumado
Fin del Flashback.
Así es como llegamos a este momento, en que Tsuna trataba de pagar en la caja con voz de mujer por los improvisados regalos que él y Gokudera compraron, mientras eran observados por los clientes que los miraban extrañados, más bien a Gokudera porque Tsuna tenía tal cara de niña que pasaba desapercibido.
Vayamos con cierto azabache y su compañero ilusionista que en esos momentos estaban comprando lo último de la lista otorgada por Reborn.
Estaban pagando cuando cierto viejo se les acerca.
- ¡Dios! Si que eres linda, muñeca – le dice a Hibari acercándose.
El azabache lo miraba serio y con el aura oscura envolviendolo cada vez más hasta que sintió una palmada en el trasero.
- Kamikorosu – sentenció para luego dejar sangrando al desagradable hombre mientras Mukuro reía maliciosamente.
Entonces tuvo una idea, hizo una ilusión de Hibari con la misma ropa haciendo poses provocativas, lo que hizo enfurecer al prefecto.
- Morirás vestido de mujer, Herbívoro – fue hacia Mukuro atacándolo, haciendo que bajara una gotita por la frente de todo el que los viera, pues la mayoría pensaba estar viendo una pelea entre travestis.
En otro punto de la ciudad Ryohei y Yamamoto apuraban el paso, eran las 7:30 y aún les faltaba pagar el último regalo. Claro, todos les daban el lugar en la fila alejándose al ver a tales locos vestidos de mujer.
- Aquí está el dinero ¡AL EXTREMO! – gritó Ryohei lanzando el efectivo, la cajera lo miró sorprendida viendo como esos curiosos hombres corrían como si su vida dependiera de ello.
Llegaron así Yama-Ryo, Tsu-Goku, Ha-Kyo, Hiba-Muku y Dino-Sha al mismo tiempo gritando "Ganamos" a todo pulmón.
- Cállense, Juudaime y yo llegamos primero – Gokudera agita el puño en el aire.
- Yamamoto y yo ganamos ¡AL EXTREMO!
- Claro que no, cabeza de Césped.
- Que sí, cabeza de pulpo.
- Cierren el pico, Herbívoros. No me tocaron el trasero por nada, éste herbívoro y yo ganamos – sentenció Hibari mostrando sus tonfas siendo secundado por Mukuro.
- Claro que no, Hibari-san. Haru y Kyoko-chan llegaron antes-desu – se cruza de brazos decidida.
- Kufufufufufu siento diferir contigo, Haru – Mukuro esboza una sonrisa maliciosa.
- Claro que no, Kyoya, Shamal y yo ganamos.
- Cállate, potro con retraso mental – Hibari acerca sus tonfas al rubio que ya quitaba su látigo.
- Haru-chan – llama Shamal acercándose a Haru, que pegó un "¡Hahi!" asustada, siendo golpeado por el tridente de Mukuro.
Así es como empezó la discusión, siendo parada por el causante del problema, Reborn, que aparecía con Giannini y Bianchi en esos momentos.
- Sí que tardaron, fueron los últimos en llegar – comenta haciendo que a todos se les abrieran los ojos como platos.
- ¿C-Cómo d-dices? – pregunta Tsuna.
- Sí, Bianchi, Giannini, I-pin, la vaca inservible y yo llevamos un buen rato esperándolos – explicó mientras a todos les palpitaba una vena en la frente.
- ¿Y quién ganó, chiquitín? – pregunta Yamamoto.
- Obviamente Giannini y yo.
- ¿QUEEEEEEEEE? – todos se quejaron al mismo tiempo.
- Eso no es justo, Reborn – sentencia Tsuna llorando al solo recordar todo lo que tuvieron que hacer.
- Nadie puede ganar al mejor asesino del mundo – dice con una sonrisa sádica mientras unos cuantos se desmayaban al pensar que su recorrido había sido en vano y que aún así no ganaron.
Así es como la tarde de esa navidad será recordada en toda la ciudad de Namimori, que solo por esa vez pudo ver a un montón de hombres vestidos de mujer, corriendo por doquier con sus bolsas de almacén.
ACLARACIÓN: Los franciscanos son miembros de una Orden Religiosa mendicante católica fundada por San Francisco de Asís que generalmente llevan el hábito y unas sandalias.
Cada secreto del alma de un escritor, cada experiencia de su vida, cada atributo de su mente, se hallan ampliamente escritos en sus obras (Virginia Woolf)
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**Saya Christopher**
