Summary: Haru Miura ha vivido hasta ahora con sentimientos que creía puros y verdaderos, empero, con el tiempo su corazón le demostrará que el sujeto de sus pensamientos en realidad no era aquel que estuvo siempre enfrente suyo, sino alguien que se cruzó en el camino y llegó a su vida con un golpe fuerte del destino.
Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es una obra maestra de Akira Amano, a mí solo me queda el consuelo de una historia alternativa con las parejas que siempre quise ver en la historia original.
Aclaraciones:
Diálogo: -
Italiano: Buon giorno
Flashback: título en negrita
Recuerdos: "Recuerdos en el diálogo"
Cambio de escena: (-) raya divisoria.
Capítulo IX – Jaque Mate
Había pasado una semana desde los sucesos anteriormente relatados y Haru sentía que se la llevaba el diablo ¿Por qué? Porque Mukuro había desaparecido completamente de su vista, había estado con él por última vez en Namimori, durante el receso; y en cuanto a Tsuna, éste aún se sentía un poco afectado por su respuesta.
Flash Back.
— Tú me gustas — repitió de nuevo, como si Haru no lo hubiera escuchado.
Haru simplemente mantenía los ojos abiertos, como si tratara de ver algo que sus ojos le impedían observar, como si tuviera la vista borrosa y se encaprichara en ver lo que tenía enfrente.
— T-Tsuna-san — dijo al fin, pero con un hilo de vos que denotaba lo sorprendida que estaba — H-Haru...
Quedaron en silencio mientras Tsuna era lentamente consumido por los nervios, viendo aquellos orbes chocolatosos que se llenaban de agua.
— ¿Haru? — llamó dudoso.
— Haru no puede responder a sus sentimientos-d-desu — la chica escondió su rostro entre sus manos y sollozó — p-porque Haru se acaba de dar cuenta de algo cruel.
Tsuna la miraba con pena, olvidándose de que estaba siendo rechazado.
— De qué te diste cuenta — preguntó acercándose a la chica, palmeándole seguidamente la espalda.
— De que Haru hubiera sido feliz de escuchar algo así salir de la boca
de Tsuna-san hace un tiempo, pero ahora no lo es... — súbitamente a su mente volvieron ciertos recuerdos de un peliíndigo besándola y dedicándole una dulce sonrisa solo reservada para ella.
— Porque tú no sientes nada por mí — completó en voz alta sonriéndole — Haru... ¿A tí te gusta Mukuro?
Haru levantó el rostro sorprendida ¿Por qué? Porque su corazón empezó a latir y su mente empezó a pasar imágenes diciéndole que su corazón estaba en lo cierto; imágenes de la sonrisa del italiano, de sus abrazos, de sus burlas, de todas las veces en que lo vio algo molesto, de la vez en que la protegió y finalmente ese beso "Es cierto", pensó aceptándolo. Estaba triste porque aunque fuera cruel ella esperaba esas palabras salidas de los labios de Rokudo Mukuro, lo esperaba y lo
deseaba incesantemente.
— S-Sí — aceptó un poco contrariada — a Haru le g-gusta mucho M-Mukuro-desu.
Fin del Flash Back
Luego de ello fue incontables veces a buscarlo pero esa mujer siempre la echaba y no entendía por qué ¿Es que Mukuro no quería verla?
Para Mukuro la semana había sido igual de molesta pues tuvo que ir incontables veces a Namimori para pelear con el prefecto, no solo eso, tuvo que lidiar con sus ganas de ver a la castaña, no se explicaba por qué pero necesitaba ver su sonrisa... Pero debía evitarla por ahora, sabía que si la veía ésta le pediría explicaciones y él no estaba preparado para decirle la verdad. Luego estaba el hecho de que Byakuran había desaparecido. Él lo conocía, sabía que no estaba
planeando nada bueno, ambos compartían esa mente ávida de criminal, hasta se podría decir que era su otra mitad. En esos momentos se encontraba investigando con ayuda del arcobaleno.
Por su parte Tsuna estaba ahí sentado en clases viendo como Haru y Kyoko sonreían. Su temple había cambiado un tanto, ya no se mostraba tan paciente, es más parecía más confiado y es que durante los últimos días tuvo una serie de revelaciones, todas las palabras duras de Reborn hacían eco es su cabeza y no podía dejar de pensar que por débil dejó que Haru se acercara tanto a Mukuro. Decidió que dejaría la indecisión y se mostraría firme, como debía ser desde un principio.
Ahora aunque ya le hablaba, Haru aún se mostraba algo molesta por no saber los secretos de la mafia, él estaba decidido a decírselo ahora pero lo tenía prohibido, esa tarea ahora le correspondía a Mukuro.
Ahora solo le quedaba lidiar con su Guardián del Sol, que se negaba rotundamente a ventilar semejantes verdades, pero era inútil, debía decirse toda la información cuanto antes pues se acercaba la Gran asamblea de la Mafia, que se realizaría en Namimori. Había temas que tratar y todos los miembros de la familia debían estar presentes. Aún estaba el tema de la pequeña ruptura entre los Vongola y Los Varia. En la Asamblea de la Mafia se juntaría a toda Vongola y las familias aliadas, así como a aquellos que formaban parte del trinisette, eso incluía a los arcobalenos y a los guardianes de los anillos Mare.
Eso solo le dejaba una opción, hablar con Kyoko acerca de la mafia y luego hacer que Rokudo Mukuro lo haga con Haru. Ambas niñas aún seguían con su "Guerra de Silencio" mostrando que no estaban dispuestas a ceder. Eso hacía que los días del jefe Vongola fueran más llevaderos.
La campanilla de salida había sonado y Tsuna se dirigió rápidamente hacia los pasillos, pudo ver perfectamente como todos se le quedaban mirando pero no tenía tiempo para perder.
— Kyoko-chan, quisiera hablar contigo — Kyoko que estaba guardando sus cosas en el bolso se quedó estudiándolo, giró el rostro hacia Haru y luego accedió siguiendo al capo.
— Está bien, Tsu-kun.
La pelinaranja se despidió de sus dos amigas y fue igualando el paso del castaño. Ella lo notó al instante, él estaba algo tenso.
Llegaron en unos minutos al río de la ciudad de Namimori, no sabía por qué pero ese fue el único lugar que se le ocurrió, le brindaba algo de sosiego, el que tanto necesitaba.
Bajaron y se sentaron a la orilla, viendo a las aguas especialmente tranquilas. Kyoko solo lo observaba, no se explicaba qué era lo que tanto le molestaba.
— Tsu-kun ¿Te molesta algo? — preguntó ya algo preocupada por el silencio del joven.
— Kyoko-chan... tengo que decirte algo — se volvió y la miró a los ojos, era el momento de demostrar que era un buen líder y que cuidaría de su familia — Haru y tú se han estado preguntando acerca de lo que hacemos Gokudera-kun, Yamamoto-kun y Onii-san, además de Hibari-san y Rokudo Mukuro... — tomó aliento y prosiguió — Kyoko-chan, todos nosotros somos parte de Vongola, incluso Reborn, Bianchi, Fuuta y Lambo... Todos nosotros somos mafiosos.
Mientras decía todo aquello pudo ver como Kyoko tensaba poco a poco los músculos del rostro hasta mostrar una mueca de dolor.
— Yo soy... el líder de los Vongola y Gokudera-kun, Yamamoto-kun, Onii-san, Hibari-san, Lambo y Mukuro son mis guardianes — se interrumpió al ver que Kyoko le hacía señas.
— N-No lo entiendo muy bien... Qué son los guardianes y por qué son partes de la mafia — todo daba vueltas a su alrededor, gruesas lágrimas recorrían sus mejillas.
Tsuna al verla tan dolida se acercó a ella y secó las lágrimas con sus dedos sonriéndole.
— Todos nosotros portamos un anillo, como este — le enseñó su anillo Vongola — ¿Sabes? Yo tampoco lo entendía, cuando Reborn vino de Italia y me dijo que era un Líder de la mafia no lo pude creer, tuve miedo y estuve en negación por mucho tiempo, pero me di cuenta de que asumir mi papel es sinónimo de proteger a las personas que amo. — Apretó los puños con fuerza. — Todos nosotros defendemos estos anillos porque son una pieza importante para algo llamado Trinisette, es algo que aún no entiendo bien pero se supone que mantiene el equilibrio del mundo, es nuestro trabajo ¿Lo entiendes? — frunció el ceño, sentía que estaba exponiendo a Kyoko a algo horrible.
La joven se quedó en silencio por un momento, aumentando la preocupación de Tsuna, pero luego de unos minutos le dedicó una sonrisa tan hermosa que llenó el corazón de nuestro capo de tranquilidad.
— No te preocupes, Tsu-kun. Haru y yo ya lo suponíamos, tomamos la decisión de apoyarlos y no ser una carga para ustedes, porque así como ustedes son fuertes nosotras también lo somos, porque somos parte de Vongola.
Tsuna no pudo hacer más que estrecharla entre sus brazos, le estaba dando una tranquilidad infinita y las fuerzas que necesitaba para enfrentar todo lo que en el futuro sucedería.
Fue y la dejó en su casa, mientras era observado por una mirada desaprobatoria de cierto albino que ya suponía lo que estaba sucediendo.
Tsuna se dirigió a Kokuyo Land, en donde quisieron evitarle la entrada, pero mandó al infierno a todos y entró dejando algo asustados a los observadores.
Rokudo Mukuro estaba, indudablemente ocupado, con una niña de pelos color índigo a quien estaba abrazando. Tsuna se quedó observándolos por un tiempo, hasta que el asesino notó su presencia.
— Kufufufufufu Tsunayoshi-kun — le dedicó una sonrisa siniestra — cómo entraste — inquirió.
— Cómo más, a la fuerza. Quién es ella — dirigió su mirada hacia la joven que se había escondido tras él algo asustada.
— Es mi hermana — contestó firme — se llama Nagi.
— N-No. me llamo Chrome Dokuro — corrigió — solo llámeme así.
Tsuna se quedó algo sorprendido por el gran parecido de ambos, pero veía una gran diferencia en sus ojos, los de Mukuro eran algo siniestros, en cambio los de la joven eran inocentes.
— Mucho gusto, soy Sawada Tsunayoshi pero puedes decirme Tsuna — contestó con una sonrisa que hizo que la joven saliera de su escondite.
— ¿E-Es usted el Décimo Vongola? — preguntó algo curiosa.
— Sí, así es.
— Tsunayoshi-kun, por órdenes del arcobaleno ella será parte de Vongola ahora, es ilusionista al igual que yo, aunque le falta entrenamiento — dirigió una dulce mirada a la joven que se sonrojó.
— Bienvenida, Chrome.
— G-Gracias Boss — contestó la joven.
— Mukuro, debemos hablar — exigió el capo con una voz firme.
— Kufufufufufu no te sientas con derecho de darme órdenes, Tsunayoshi-kun.
Tsuna estaba algo molesto por la desaparición del italiano así que decidió jugar con sus nervios.
— Está bien, supongo que no te importa Haru — hizo ademán de salir del lugar viendo como Mukuro le enviaba una mirada furiosa.
Chrome pudo ver cómo el rostro de su hermano cambió al escuchar ese nombre "¿Haru?", se preguntó viendo como su hermano se alejaba.
— Dile la verdad — exigió Tsuna, haciendo que Mukuro se sorprendiera un poco.
— Kufufufufufu te dije que te hicieras cargo de la otra mocosa, yo se lo diré a Haru en su momento.
— Ya se lo dije, solo queda Haru, así que si no quieres que se entere por otros díselo — culminó despidiéndose con la mano de Chrome para luego salir del lugar.
La Gran Asamblea de la Mafia se llevaría a cabo al día siguiente, a las 8 de la mañana en la sede Vongola en Japón.
Los aliados iban llegando poco a poco y uno podía notar el nerviosismo en el ambiente. Los primeros en llegar fueron Iemitsu y el Noveno quienes se hospedaron en un hotel de cinco estrellas. Unas pocas horas después llegaron Lal Mirch y Colonello en compañía de Unni y Chrome; también arribaron Naito Longchamp como representante de la Familia Tomaso, Kozato Enma y sus guardianes por parte de la familia Shimon y un representante de la Familia Giegue. Todos los arcobalenos habían llegado y se sabía que los guardianes de los anillos Mare también. Como era de suponerse, la Familia Bobino no envió a nadie confiando ciegamente en las virtudes de Lambo.
Claro, para Reborn estaba claro que Lambo carecía de toda virtud, pero ese no era su problema principal, él y Dino estaban reventándose los sesos pensando en lo dicho por el Noveno esa tarde "Tengo un as bajo la manga, si bien sé que Xanxus no se rendirá al menos tendrán la oportunidad de ver a un Xanxus más humano, tenemos a un nuevo aliado y es muy poderoso, no solo por las armas que posee, sino porque sé que tiene supremacía en el corazón de ese joven huraño, no podemos perder". Tenían mil preguntas rondándolos, estaban al borde de la pérdida del juicio, ni siquiera Reborn sabía de quién se trataba pero estaba seguro de que sería divertido, alguien que pudiera controlar el corazón de Xanxus era alguien grande y poderoso.
— Reborn, estás preguntándote lo mismo que yo ¿Verdad? — preguntó Dino viendo a su ex maestro pensativo, sentado en la cocina.
— Claro, vergüenza de aprendiz. Mañana será un día importante, del éxito que tengamos depende el liderazgo de Dame-Tsuna.
Haru estaba leyendo, como todas las noches manga Shojo cuando escuchó un ruido en el tejado, se volvió y vio a cierto peliíndigo observándola.
— C-Cuánto tiempo llevas ahí — preguntó sorprendida.
— Kufufufufufu lo suficiente para ver los pucheros que haces mientras lees. Qué es lo que lees por cierto — se acerca y toma el pequeño tomo de manos de Haru — no se ve entretenido, no tiene sangre — juzga.
— Q-Qué es lo que hace Mukuro aquí, ha desaparecido toda la semana y ahora vuelve como si nada, Haru no quiero hablar con usted-desu — cruza sus brazos sobre su pecho y hace un puchero.
— Kufufufufufu sí que estás enojada. Lo siento Haru pero no lo pude evitar, estaba haciendo cosas para el arcobaleno — explicó sentándose frente a ella.
— ¿Arcobaleno?
— ¿Cómo le dicen? Reborn — recordó rascándose la cabeza.
— Qué estabas haciendo para Reborn-san — preguntó con una sonrisa al solo recordar al bebé.
Mukuro la observó serio, era el momento de decírselo y ahí estaba sin siquiera poder respirar.
— Haru, Tsunayoshi-kun te dijo lo que era Vongola ¿No es así? Bien yo te diré qué es la mafia… todos nosotros tenemos un trabajo ahora, se trata de proteger a estos anillos, estas cosas son parte del Trinisette, el Trinisette mantiene el equilibrio en el mundo o eso dicen, junto a los anillos Mare y los pacificadores de los arcobalenos, los anillos Mare son parecidos a éstos y los pacificadores son chupetes como el de Reborn.
Haru lo observaba seria, ella había tomado la decisión de ser fuerte y de apoyar a los Vongola pase lo que pase.
— Quién es el que atacó a Haru y Tsuna-san la otra vez.
— Se llama Squalo y es parte de una familia independiente de los Vongola, se hacen llamar los Varia, son asesinos — al escuchar eso Haru se preocupó más pero escondió la sorpresa, su rostro se mantenía inmutable — Haru, mañana se va a llevar a cabo una Asamblea a la que deberás asistir, porque eres una Vongola ¿No? — preguntó para ver como la niña al momento sonrió.
— Sí, Haru es una Hitman-desu — contestó arrancando una sonrisa al mafioso.
— El futuro podría ser difícil y podrías ver muchas matanzas… incluso alguno de nosotros podría ser lastimado ¿Aún así quieres ser parte de esto?
— Claro, a Haru no le importa la dificultad porque ésta siempre estará presente en la vida de una persona, tampoco le importa lo que ustedes hagan para sobrevivir, solo le importa que todos estén a salvo y sean felices porque Haru solo tuvo la oportunidad de serlo en el momento en que conoció a cada uno de ustedes, Haru debe pagarles semejante dicha de alguna forma, así que Haru se hará más fuerte y trabajará a su lado para protegerlos y hacer su travesía más llevadera, porque Haru no quiere vivir sin sus amigos, Haru no quiere una vida sin los Vongola — todo lo dijo sonriendo como nunca, radiantemente.
Mukuro la observó sorprendido, esa sonrisa y esa firmeza así como la inocencia que irradiaba solo lo vio en una persona, en su Nagi. En esos momentos supo que debía protegerla como protegió a su hermana, en esos momentos supo que velaría por su entero bienestar.
El tan esperado día había llegado y Tsuna iba acompañado de su familia a la sede Vongola, incluso iban Haru y Kyoko que llevaban un traje negro al igual que los demás mafiosos. Onii-san se enfadó tanto al saber que Tsuna había dicho la verdad que estuvo a punto de golpearlo, pero Reborn lo calmó con ciertas palabras que jamás olvidará "Ella y Haru ahora son parte de la mafia, les guste o no y tienen derechos y obligaciones, Ryohei, tu hermana ya no necesita de tu protección porque ahora es una Vongola, tiene hermanos y hermanas, padres y madres así como abuelos y abuelas que velarán por su entera protección. Deja de ser inmaduro, ella ha aceptado esto, respeta su decisión ¿No confías en tus compañeros? Ninguno dejará que salga herida, ocúpate de no herirla tú con la sobreprotección a la que la estás destinando".
Todos iban a bordo de un jet privado, incluso Hibari que en esos momentos se encontraba algo alejado hablando con el arcobaleno del sol.
Bajaron en una especie de isla que él ni siquiera sabía que existía, bajaron y pudieron ver el enorme monumento a la mafia frente a sus ojos. Ésta era una especie de mansión totalmente blanca que parecía suspendida en el aire con ayuda de unos pilares que le daban una elegancia sin igual. Tenía diversas ventanas blindadas cuyos marcos eran de la madera más fina. La entrada era amplia, con pisos de mármol que si te aproximabas te brindaban tu reflejo exacto.
El césped se podía observar bien podado y extremadamente cuidado así como las altas palmeras que le daban cierto toque de paraíso. Se podía diferenciar a lo lejos a un montón de hombres vestidos de negro vigilando, así como a otros que llevaban a perros a su lado para más seguridad.
Avanzaron observando todo a su paso, hasta que Reborn aconsejó que se apresuraran más. Ingresaron así viendo un lujo al que no estaban acostumbrados, todo en esa mansión era de color blanco, los muebles eran probablemente del siglo XIX, con una gran elegancia que le daba más armonía conjugando perfectamente con las paredes de cristal que le permitían a uno observar el paisaje.
Caminaron más rápido hasta llegar a una habitación de un puro resplandor y se toparon con una mesa inmensamente larga de madera tallada con el símbolo Vongola dibujado en todas partes. En las paredes se podían observar los retratos de los anteriores líderes rodeados de un marco de oro.
Al agudizar la vista vieron a Dino sentado así como al noveno a la cabeza, también a los arcobalenos ya dispuestos, habían ciertas personas que desconocía pero que por el pequeño nombre que tenían colgado en el pecho uno podía al menos conocerlas de nombre.
Se encontraban presentes los representantes de la Familia Tomaso, Shimon y Giegue además de Lal Mirch, Colonello, Mammon, Skull, Fon, Verde y una niña con el pacificador del cielo que al parecer se llamaba Unni.
— ¡Tío Reborn! — gritó ésta acercándose al Arcobaleno.
— Veo que ya has asumido tu rol, Unni. Él es el Décimo Vongola — dijo señalando al castaño.
— Es un placer — contestó con una reverencia para luego volver a su lugar.
Todos hicieron lo mismo, tomando los porta-nombres y su silla correspondiente. Aún así se podían notar innumerables lugares libres esperando por ser ocupados. El noveno le dedicó una sonrisa tranquilizadora a su sucesor que se moría de nervios.
En ese momento llegaron los portadores de los Anillos Mare encabezados para sorpresa de Mukuro, Reborn y Haru por Byakuran que les sonrió muy alegre.
— Jujum pero si es Haru-chan — dijo saludándola mientras ocupaba su puesto — ¿Por qué dejaste Midori? Bueno, supongo que tienes un novio un poco celoso — rió mirando a Mukuro que lo único que quería era quitar su tridente y destaparle la cabeza.
Junto a él iban un pelirrojo, una niña pequeña, un tipo con un oso de peluche y un peliceleste haciendo que el ambiente se pusiera algo tenso pues se veían algo raros y todos se empezaban a preguntar si los mafiosos eran siempre así de extravagantes.
En esos momentos todos quedaron algo congelados al ver ingresar a los famosos Varia encabezados por su líder Xanxus, venían con las armas desenfundadas y con aire amenazador.
El noveno pudo sentir un gran pesar al notar la mirada de odio que le dedicaba su joven hijo.
— Así que invitaste a todas la basura, maldito viejo — espetó éste mirando con desprecio al décimo que estaba que echaba humo por las orejas por semejante insulto hacia el anciano, vio a su padre y se tranquilizó un poco.
— Deberías cuidar tu actitud, Xanxus. No te di buena educación para que la despilfarres entre insultos injustificados — reprendió el gentil hombre.
— A mí no me parecen tan injustificados.
Haru no sabía porqué pero desde que ese hombre ingresó se había puesto tensa, parecía cruel y estaba hablando de mala forma al anciano. Miró con cara de susto a Mukuro pero se tranquilizó al verlo sonreír. Lo mismo pasó al ver a Byakuran que aunque era algo siniestro le dedicaba una sonrisa dulce y algo juguetona.
En esa habitación se podía ver de todo, personas sonriendo maniáticamente, tipos torpes cayéndose de su silla por el simple hecho de que su mano derecha se había alejado cinco centímetros, cierta vaca durmiendo, bebés flotando con un una serpiente en la cabeza, hombres mirando con desprecio al grupo de herbívoros y otros jóvenes que se mantenían sin hacer nada. Habían pasado cinco minutos de las 8 y aún no empezaban.
— Qué estás esperando maldito viejo, ya todos estamos aquí. Procede que no tengo tu tiempo.
— Tranquilo, Xanxus. Esto recién empieza.
El aludido se volvió al reconocer la voz que lo llamaba, en esos momentos vieron a tres personas ingresar a paso lento. Una mujer pelirroja los antecedía, ésta llevaba una espada en la cintura, cuya empuñadura se podía ver era de oro puro. Tras ella iban dos mujeres, ambas con el pelo tan negro como la noche contrastando con el de su líder que lo tenía anaranjado hasta la cintura conjugado con una blanca piel y ojos celestes como el mar.
Ella sonreía triunfante al igual que el noveno mientras el líder de Los Varia abría los ojos como platos viéndola acercarse.
— Cancerberos — llamó Reborn sonriendo por la excelente jugada que estaba presenciando, era indudablemente un Jaque Mate.
Todos podían notarlo, ella no era una mujer cualquiera, era una asesina poseedora de un aura tan oscura como el del mismo Satán.
Notas de la Autora:
¿Quién será la joven que deja a Xanxus con los ojos abiertos? Tendrán que esperar para saber. Solo les diré que tuve una revelación, estuve escuchando una canción y concebí este personaje, la canción que me inspiró se llama índigo… Bien, espero que les haya gustado el capítulo, aunque estuvo algo movidito pero… Por cierto "Cancerbero"s es el perro de Hades en la mitología griega y se ocupa de cuidar las puertas de inframundo. Entenderán todo en el próximo capítulo.
Quiero agradecer como siempre a mis lectores/as (nunca se sabe, probablemente algún hombre lee) y especialmente a los que dejan sus reviews… Como siempre nos leemos dentro de una semana y espero que me alimenten con sus hermosas opiniones.
"Ilusiones… o realidad. En las ilusiones se esconde la realidad… de la realidad, las ilusiones son creadas. En la realidad se esconde la mentira… en la mentira se esconde la verdad. Esta es la Niebla" (Rokudo M.)
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¡Dejen un review, estos son mi alimento!
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**Saya Christopher**
