Summary: Haru Miura ha vivido hasta ahora con sentimientos que creía puros y verdaderos, empero, con el tiempo su corazón le demostrará que el sujeto de sus pensamientos en realidad no era aquel que estuvo siempre enfrente suyo, sino alguien que se cruzó en el camino y llegó a su vida con un golpe fuerte del destino.

Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es una obra maestra de Akira Amano, a mí solo me queda el consuelo de una historia alternativa con las parejas que siempre quise ver en la historia original.

Aclaraciones:

Diálogo: -

Italiano: Buon giorno

Flashback: título en negrita

Recuerdos: "Recuerdos en el diálogo"

Cambio de escena: (-) raya divisoria.

Capítulo XIV — "Una carta inesperada"

La semana pautada como tiempo de entrenamiento estaba llegando a su fin, faltan solo dos días para que las pruebas empezaran, es así como llegamos a este momento en que Haru y Kyoko se encontraban entrenando con Ria con todas las energías que poseían, tanto que la pelinaranja se sentía sumamente orgullosa de sus alumnas.

— Bien Kyoko, ahora ¿Qué harás si te ataco desde atrás? —Dijo Ria para segundos después simular que la apresaba tomándole del cuello y afirmaba su posición de atacante apretando uno de sus brazos contra su espalda haciendo una incómoda llave que evitaba que Kyoko pudiera volverse.

Entonces la joven respiró calmada, como queriendo normalizar su flujo sanguíneo para luego, con el brazo libre darle un golpe en el estómago a su maestra, patear una de sus piernas para que perdiera la estabilidad y luego tirarla al piso con todas sus fuerzas. Ria desde el suelo miró a ambas para luego sonreírles.

— Excelente. —declaró.

Kyoko muy contenta cedió ahora su turno a Haru que se puso en posición de pelea.

— Bien, qué pasa si te están amenazando con un arma de frente ¿Qué harás?

Haru en un movimiento rápido tomó la mano que supuestamente sostenía el arma para doblarla tomando la muñeca con el fin de debilitar el agarre de la pistola. Luego golpeó con la rodilla el estómago de Ria para que se distrajera y así poder aplicar fuerzas contrarias en el antebrazo y los bíceps con mucha fuerza con el fin de crear un efecto palanca para que el brazo se rompiera.

— Excelente, Haru. Aunque la próxima que practiquemos no me golpees tan fuerte. —dijo la holandesa sobándose el estómago.

— ¡Hahi! Haru lo siente-desu. Es solo que se siente tan bien saber que ya no tendrán que preocuparse por Kyoko-chan y Haru ¡Fight-desu!

— Sí, se lo agradecemos mucho Ria-san —afirmó la joven Sasagawa.

Ria les hizo un gesto con la mano para que se sentaran en un banco a su lado.

— Ustedes han avanzado mucho en tan poco tiempo, es admirable que puedan aprender todo lo que les enseñé. Porque esas técnicas uno se las aprende en tres meses como mínimo, ustedes se las aprendieron en dos días. Han trabajado muy duro y me han demostrado cuán grande es su determinación pero quiero preguntarles algo ¿Por qué se sientes tan mal siendo protegidas? Es decir, a veces se siente bien saber que otras personas velan por ti.

Las jóvenes se miraron con un deje de tristeza que la mafiosa pudo notar.

— Porque nos sentimos inútiles, sabemos que Tsuna-kun y el resto a veces están en problemas y que no quieren preocuparnos, pero... Haru-chan y yo nos preocupamos por ellos, deseamos por lo menos no ser una carga.

Haru afirmó con la cabeza por lo dicho por su amiga. Ria las observó detenidamente, esas niñas tenían una gran amistad, se apoyaban mutuamente, se escuchaban y también confabulaban travesuras juntas.

— Si esa es la razón principal, está bien. Dime algo, Haru. Ese tema ¿Lo has resuelto?

Haru la observó con, los ojos algo tristes y sumamente sonrojada.

— Haru ha hecho lo que Ria-san le ha dicho que haga-desu.

— Pero te cuesta hacerlo.

— Así es, Haru solo quiere salir corriendo cada vez que lo ve y ahora... —calló.

— Ahora que llegó ella las cosas empeoraron. —afirmó Ria.

— ¿Hablan de Mukuro-kun? —preguntó Kyoko más suspicaz de lo que cualquiera de ellas hubiera esperado.

Ambas afirmaron con la cabeza, la joven le dio unas palmaditas en la espalda a su amiga para luego decir.

— Está bien, Haru-chan. Si él no te quiere es su problema, puedes conquistar a otro.

— Pero Haru no quiere a otro-desu.

— Eso puede arreglarse. —esta vez fue Ria la que habló, pero lo hizo entre dientes para luego arrepentirse por haber abierto la boca.

— ¿Cómo dijo? —preguntó Haru tratando de entender.

— N-Nada, volvamos a entrenar. —la pelinaranja les sonrió para luego ponerse de pie, seguida por sus pupilas.


Gokudera Hayato se encontraba en esos momentos entrenando con su sistema CAI, al fin había logrado armar el rompecabezas, para su desgracia aquel idiota con complejo de princesa lo estaba volviendo loco.

— Ushishishishi aunque tengas esa especie de escudo eres débil, plebeyo.

— Temeee, esta me las pagas. —contestó Gokudera haciendo que Uri se posicionara ante él, con la idea de atacar al rubio.

— Gokudera Hayato y Belphegor, cálmense. —pidió Fong luego de hacer un largo suspiro de relajación.

— Son tan molestos. —declaró el corona fúnebre de la tormenta —. Al maldito de Kikyo le tocó el más divertido mientras yo quedé varado con ustedes.

Ambos guardianes Vongola se volvieron para mirarlo con odio mientras avanzaban lentamente hacia el hombre, que se encontraba con los brazos cruzados sobre la cabeza, recostado en el piso con la pierna derecha posicionada sobre la izquierda.

— Ushishishishi ¿Unimos fuerzas, Plebeyo? Ahora mismo me interesa más terminar con él.

— Tsk, que te quede claro, luego de que él muerda el polvo lo harás tú, grandísimo Teme.

Ambos abrieron su caja arma para abalanzarse sobre el pelirrojo mientras Fong respiraba hondo una y otra vez, tratando de calmarse.


Yamamoto Takeshi, Squalo y Bluebell se estaban encargando de, no solo destrozar las ilusiones creadas por Chrome, sino también aquel Dôjô tan hermoso a su disposición.

Colonello veía todo desde la distancia, sobrevolaba el área viendo el desempeño de sus alumnos, indudablemente Squalo daba una lucha exquisita para cualquier espectador ya que sus técnicas rebozaban sabiduría, pero Yamamoto no se quedaba atrás, era impresionante verlo luchar pues aunque era calmado normalmente, sus acciones hacían que uno se sorprendiera por lo agresivo de sus ataques, además era el más capaz en el manejo de la caja arma. En cuanto a Bluebell, para una niña tan joven y que no tenía mucho que ganar o perder en la competencia era notable que se esforzara tanto. Pero había algo que le llamaba más la atención.

— Mooo~ —se quejó luego de que uno de los guerreros ilusorios se le escapara.

— ¡Voooi! Niña mare, no te metas en mi camino, casi te atravieso.

—Duuuu~ -le muestra la lengua al albino de pelo largo con un sonido bastante infantil.

— Maldita... —Squalo se dispuso a avanzar pero Yamamoto interfirió rápidamente entre ambos.

— Ma, Ma Ochitsuku, minna. —tranquilizó Yamamoto.

— No me culpes a mí, Vongola. Él me está molestando, como si pudiera llegar a tocarme un pelo.

Squalo se deshizo del agarre de Yamamoto, dispuesto a pelear con la niña, pero toda acción ofensiva fue detenida por un golpe estruendoso. Todos miraron hacia el lugar de donde provenía, encontrando a la ilusionista tirada en el piso y al lado de ésta a Colonello tratando de ayudarla.

— Chrome. Chrome... Despierta~Kora. —casi le gritaba el arcobaleno tratando de que reaccionara.

Yamamoto corrió al instante hacia ella, para ver que estaba inconsciente. La tomó en brazos, cargándola con todo el cuidado posible.

— ¿En dónde está la enfermería? Deben atenderla. —dijo el azabache.

— Sígueme~kora.

Los guardianes de la lluvia salieron a toda prisa, corrieron por los pasillos encontrando a Unni y Bianchi en el camino. Cuando llegaron a la enfermería encontraron a Chamal ahí.

— Pónganla en la camilla. —mandó el doctor dispuesto a ayudar por el hecho de que se trataba de una mujer.

Revisó sus puntos vitales, pasa luego revisar los ojos de la niña, estaba algo pálida y tal vez cansada.

— Al parecer está cansada, pero por la palidez que presenta hay que vigilarla.

— Ya lo suponía~kora.

Yamamoto giró la mirada, viendo al arcobaleno en busca de alguna explicación a lo que acababa de decir.

— ¿Qué suponías?

— Chrome ha estado ayudándonos haciendo ilusiones móviles, eso consume mucha energía. Además ella acaba de salir de una operación, esa puede ser la causa de su palidez~kora.

Chamal asintió, definitivamente la palidez se debía a que no estaba descansando lo suficiente.

— ¿Una operación? ¿De qué?

— ¿Necesitas que te traiga algo~kora? —preguntó Colonello a Chamal, ignorando a Yamamoto.

Squalo y Bluebell se miraron algo preocupados, porque aunque esa mocosa no les importara mucho, aún así les estuvo ayudando, así que se sentían un poco culpables.

— Contesta la pregunta, Colonello. -exigió el beisbolista alterado por primera vez en su vida.

Todos los presentes pegaron un respingo al escucharle alzar la voz, él mismo se sorprendió perdiendo la cordura, pero de verdad quería saber.

— Ella sufrió un accidente en donde la mayor parte de sus órganos vitales fueron dañados, recibió un trasplante, eso fue hace tres semanas como máximo así que...

— ¿Por qué nos estaba ayudando entonces? Pudo haber sido peor. —dijo Yamamoto más para sí que como una posible respuesta, sus manos le temblaban por la impotencia.

— Ella quería ayudar, más bien quería ayudarte a ti~kora.

Squalo y Bluebell se empezaron a sentir incómodos con aquella conversación así que decidieron que lo mejor era marcharse, ya volverían después.

Ya solos, claro sin contar a Chamal que no se podía mover de ahí, se sintieron más libres.

— Pero... ¿Por qué? —insistió Yamamoto.

Colonello suspiró para luego fijar sus azules ojos en la chica.

— Ella no tuvo una vida normal, el único contacto que tuvo con otras personas han sido solo producto de su relación con su hermano, Byakuran, Unni y la madre de ésta. Ella era siempre defendida vehementemente por Mukuro, pero cuando éste se fue la dejó al cuidado de Gesso y la familia de Unni. Como ya no estaba su poderoso hermano ilusionista para cuidar de ella tuvo que vivir un tiempo encerrada en la mansión de los Giglio Nero, ella no pudo hacer amigos como los demás porque los Rokudo siempre han sido asediados por su gran capacidad ilusoria. Probablemente eres el primer amigo que hace en mucho tiempo y por eso quiso ayudarte ¿No te has dado cuenta de que cuando bajas a comer con los demás ella solo se queda en su cuarto? En cambio cuando lo haces en el Dôjô ella siempre te acompaña~kora.

— Es verdad.

Chamal se volvió hacia ellos luego de acomodar el suero y demás implementos en la chica.

— Deben irse, ella tiene que descansar. —explicó.

Colonello avanzó pero al ver que el joven no se movía se volvió.

— Vamos~kora.

— Déjame quedarme con ella, prometo no hacer ruido.

Iba a negarle el pedido pero luego de ver la tristeza en sus ojos no pudo más que acceder.

— Hablaré con Chamal~kora —dijo para luego salir por la puerta.

Tras ella se encontró al escorpión y a Unni que se mostraban agitadas por el recorrido.

— ¿Cómo está Chrome-san? —preguntó la menor.

— Está bien, solo debe descansar pero... —al ver que iban a ingresar las detuvo —. Tiene que descansar por ahora. No se preocupen, Yamamoto se quedó con ella~kora.

Las mujeres miraron de vuelta a la puerta, dudosas pero luego de un momento se retiraron siguiendo al arcobaleno.


Haru y Kyoko tomaron sus cosas del suelo, habían terminado de entrenar y se disponían a salir en esos momentos.

— Gracias por todo, Ria-san. Nos vemos de nuevo mañana.

— Fight-desu. —dijo Haru para luego salir corriendo tras su amiga.

Ria simplemente se despidió, para luego tomar el resto de sus cosas y salir del lugar. El salón en el que entrenaban estaba algo alejado de los otros pero muy cerca de su cuarto, ahora que ya no tenía más que hacer se dispuso a subir y tomar un baño para luego leer la carta que le había mandado Bermuda. Era algo raro que su maestro le escribiera, debía ser algo importante, solo rezaba porque no fuera lo que ella creía.

Al llegar con estos pensamientos al umbral de su cuarto, tomó el pomo entre sus manos y le dio vuelta abriendo la puerta, al entrar se llevó el susto más grande de su vida, Xanxus estaba parado frente a la cama dando la espalda a la puerta con algo entre manos.

— ¡ScemoNxus! ¿Q-Qué haces aquí? —gritó Ria asustando un poco al moreno que aunque dio un respingo mantuvo su actitud altanera.

— No entres así, escoria. —espetó aún de espaldas.

Ria caminó hacia él y la sorpresa fue aún más grande al encontrar una de sus camisas en manos de Xanxus.

— ¿Cómo que no entre así? Es mi cuarto, además ¿Qué haces con mi ropa? —estiró la camisa quitándosela de las manos.

El moreno la observaba con el mismo rostro altanero de siempre pero había un extraño brillo en sus ojos.

— Lo dejas todo tirado, escoria, así que la recogí. Además, yo puedo hacer lo que quiera. -fingió desinterés tomando asiento en una silla cercana.

— ¿Tirada? Xanxus, la dejé en la silla que estás ocupando ahora, o sea que tú la tomaste. —sus ojos se abrieron en grande ante la idea que concibió y el sonrojo se instaló en sus siempre blancas mejillas —. N-No m-me digas que e-estabas...

— Tsk, ya quisieras tú, escoria.

De verdad quería golpearlo hasta hacerlo sangrar a veces pero en estos momentos no se sentía con las ganas. Simplemente se sentó al pie de la cama, con la prenda en mano y callada.

— ¿Para qué viniste? —preguntó luego de unos momentos.

El moreno la observó extrañado, esperaba algún insulto, pero ella hablaba con un tono ¿Triste? Suspiró tendidamente, debía odiarla, él la odiaba, llevó un año maldiciéndola entonces ¿Por qué su corazón lo traicionaba cuando estaba cerca?

— Vine a... —se interrumpió —. Quiero que me entrenes de nuevo. —dijo en un susurro apenas audible.

— ¿Qué? No entendí una palabra de lo que dijiste, ScemoNxus.

El moreno se levantó histérico de su silla, para caminar a grandes zancadas por la habitación, sobándose la cabeza con vehemencia despeinando sus negros cabellos.

— ¡Quiero que me entrenes de nuevo! —gritó esta vez.

Ria lo observó sin entender, esos cambios en el moreno hacían que su estúpido corazón concibiera esperanzas de forma estéril, se odiaba por eso.

— Y a qué viene eso...

— A que faltan dos días para la prueba, mira escoria se supone que eres mi tutora así que debes hacerlo.

— ¡Jah! No me digas.

En ese momento Ria se puso de pie, retándolo con la mirada. Xanxus la observaba serio pero cada vez más cerca.

— Sí, si te digo, tal vez no quieras que sea un obstáculo en tu relación con esa mierdecilla pero no me importa, aún así debes entrenarme.

— ¡JAH! No me digas. —rió con más fuerza haciendo que el hombre carraspeara —. No te preocupes, Xanxus, él y yo seguiremos con lo nuestro aún en frente tuyo, ya que después de todo yo soy mentirosa, manipuladora, interesada... ¿Qué más me dijiste la última vez? Ah sí, traicionera.

Era impresionante ver cómo enfrente de esa mujer perdía todo estribo, pero aún así no podía simplemente tirar del gatillo para quitársela de encima porque sus malditos recuerdos se lo impedían. Con todas sus fuerzas trató de controlar su ira para luego suavizar su voz, como antes lo hacía para ella.

— Sabes que no es fácil para mí pedir ayudar, solo esta vez esc... Ria, queda 1 día y medio y yo apenas puedo controlar al león. Ria lo observó, sabía por como apretaba los puños que era difícil para él pedir ayuda y más a ella. Así que luego de un largo suspiro levantó la cabeza.

— Te espero en el salón de entrenamiento que está al lado a las 11 de la noche. No llegues tarde y trae tu mejor actitud porque a esa hora estaré cansada y sabes que cuando quiero dormir soy capaz de matar a quien sea. —contestó para luego volverse, dándole la espalda.

Xanxus se dispuso a salir, pero sus ojos interceptaron una carta que estaba sobre el escritorio, en ella pudo leer "Bermuda", eso solo podía significar una cosa, llegó la hora, Ria tendría que irse. La miró de nuevo para ver solo su largo cabello, entonces salió a paso firme de la habitación, con esos horribles pensamientos en la cabeza.


Frente a la puerta de la enfermería se encontraban Bianchi, Unni y Mukuro en ese momento, esperando que la niña despertara. Haru y Kyoko que habían salido recientemente del entrenamiento fueron a su cuarto a tomar un baño rápido, si bien estaban muy preocupadas por Chrome, no podían entrar al cuarto apestando a sudor. Así es como ahora Haru llevaba una linda falda con un par de tenis que resaltaban sus blancas piernas. Kyoko, que había salido del baño en ese momento, se sentó sobre su cama para empezar a vestirse.

— Haru se adelantará, quiere hablar con Byakuran-san primero-desu. —dijo ésta recibiendo la afirmación de su amiga.

La castaña salió del cuarto para caminar por los pasillos, sorprendentemente no encontraba a su amigo por ningún lado hasta que se llevó una horrible sorpresa.

— Qué haces rondando por aquí ¿Estás buscando una oportunidad con Mukuro-sama? —espetó M.M tan molesta como siempre.

Haru en muchas ocasiones se había sentido amedrentada por aquella mujer pero ahora se sentía más segura, ella ya no era débil en lo absoluto.

— Haru no necesita hacer eso, tal vez usted sí-desu.

M.M desfiguró su rostro por lo dicho por aquella niña, se acercó a ella como una fiera dispuesta a golpearla en el rostro con tanta fuerza como la vez en que casi le arranca todos los cabellos en Kokuyo Land. Haru no se movió un paso, estaba más confiada y sabía que podía bloquear cualquier golpe, no se rebajaría a pelear con ella pero no se dejaría golpear. En el momento en que M.M balanceó el brazo para tomar impulso para el golpe algo detuvo su muñeca con una fuerza descomunal, tal que le hacía lloriquear de dolor.

— Jujum, M.M-chan, tal vez seas la subordinada de Mukuro-kun pero no te sientas en el derecho de golpear a Haru-chan porque me veré obligado a destruirte lentamente. —su semblante se hizo más sombrío y en un momento dejó su sonrisa de lado para acercarse a la joven y decirle algo de modo que solo ella pudiera oírlo —. ¿Le tienes miedo a Mukuro-kun? Pues deberías temerme más a mí porque él puede enviarte al infierno pero yo puedo traerlo aquí mismo, si la tocas no quedará ni un pequeño rastro de ti. —soltó el agarre y fue hacia Haru sonriéndole de vuelta.

— Haru lo dirá de nuevo, Byakuran-san is dangerous-desu. Pero Haru pudo haberse hecho cargo.

— Jujum, no lo dudo, Haru-chan. Pero sé que tal vez estás un poco cansada por entrenar.

Ambos caminaron hasta la enfermería hablando de diversas trivialidades, hasta que llegaron. Ahí ya se encontraban Kyoko, Tsuna, Ryohei, Squalo, aunque este estaba algo alejado, así como Gokudera y Lambo, que estaba durmiendo en el regazo de Kyoko.

— Haru-chan, te tardaste. Saliste primera.

La joven miró a Byakuran que le guiñó el ojo frente a todos los demás que se sorprendieron ante esto, especialmente cierto peliíndigo que carraspeó por la acción.

— H-Haru tuvo un encuentro en el camino-desu.

— Jujum, Haru-chan ¿Así le llamas a nuestra relación ahora? —sonrió el albino acercándola a él en un fuerte abrazo.

Tsuna miró a ambos con algo de molestia para luego observar a su guardián de la niebla que también los observaba, pero como queriendo terminar con la vida de aquel individuo con su simple mirada. En esos momentos la puerta de la enfermería se abrió dejando ver a Chamal que salía con unos papeles.

— Ya despertó, —explicó el mayor sin despegar la mirada de los papeles —. pero necesita transfusión de sangre, no es nada grave, es solo que está algo pálida y es necesario para evitar algún problema. Mukuro, usted tiene el mismo tipo de sangre así que necesitaría que me diera un poco de ella.

El peliíndigo, que por primera vez en su vida parecía una persona normal asintió para seguir al doctor.

Los restantes esperaron en silencio, la tensión era grande en el lugar más que nada por la miradas de Tsuna que se preguntaba qué demonios estaba sucediendo, creyó que Haru y Mukuro tenían algo, entonces ¿Qué demonios hacía Byakuran implicado en todo eso? Fue sacado del curso de sus cavilaciones cuando Chamal volvió.

— Haru-chan, tú tienes el mismo tipo de sangre de ambos ¿Podrías darme un poco para reserva? —al ver que la joven asentía siguió —. La puerta de la esquina a la izquierda está abierta, espérame ahí. Buscaré otra aguja.

La joven nuevamente afirmó con la cabeza para caminar con paso lento hacia el lugar, no le gustaban mucho las agujas pero haría lo que sea por ayudar.

La puerta estaba entreabierta así que la empujó sin hacer ruido pero al levantar la cabeza se arrepintió de haber entrado en primer lugar Mukuro estaba sentado en la camilla agarrando a M.M de ambos brazos mientras ésta tenía ambas manos en su rostro, se estaban besando. Haru caminó en reversa, sintiendo que los ojos se le aguaban hasta que sintió una mano en su hombro.


Notas de la Autora:

Saya is dangerous-desu, kufufufufufufufu me encanta la frase. Bien, me pondré seria, ya sé que me quieren matar pero todo tiene una razón de ser y Mukuro no saldrá ileso de todo esto, además no todo es lo que parece ser. Me reí mucho en la parte en que Xanxus estaba de espaldas con la ropa de Ria en sus manos ¿Qué habrá estado haciendo? Se lo dejo a su imaginación kufufufufufu. Por cierto, con la recién llegada carta de Bermuda vendrán muchas confesiones, arrepentimientos y tal vez, solo tal vez venganza. Bien, estamos en el capítulo XIV, al comienzo de la historia dije que tendría como XV capítulos, bien eso se fue al rincón más remoto de mi habitación porque aún queda para que esto termine. Por cierto se acercan las pruebas y no sé si recuerdan pero en el festival al que fueron Haru y Mukuro había un baile, y Muku-chan por celoso no quiso asistir, así que les debo un baile, ese baile se hará pronto y se divertirán mucho con las locuras que sucederán. Bien, me voy antes de revelar datos sobre el próximo capítulo. Primero que nada, gracias a las personas que leen y más aún a aquellas de dejan un review, como ya dije antes son mi alimento. Bien, Matta-ne y no sean tan crueles con la autora ¿Sí? TT-TT

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"¡Yo Lambo-san de 5 años, italiano, un asesino de la familia Bovino, ha tropezado!" (Lambo)

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¿Reviews para la pobre Autora?

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**Saya Christopher**