Summary: Haru Miura ha vivido hasta ahora con sentimientos que creía puros y verdaderos, empero, con el tiempo su corazón le demostrará que el sujeto de sus pensamientos en realidad no era aquel que estuvo siempre enfrente suyo, sino alguien que se cruzó en el camino y llegó a su vida con un golpe fuerte del destino.

Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es una obra maestra de Akira Amano, a mí solo me queda el consuelo de una historia alternativa con las parejas que siempre quise ver en la historia original.

Aclaraciones:

Diálogo: -

Italiano: Buon giorno

Flashback: título en negrita

Recuerdos: "Recuerdos en el diálogo"

Cambio de escena: (_) raya divisoria.

Capítulo XVI—"De cómo las pruebas pueden ser interrumpidas"

Más de uno había visto a Byakuran y Haru ir a la pista de baile y cada uno de ellos demostró su sorpresa. El albino por su parte, ignorando las miradas, tomó caballerosamente de la cintura a Haru e hizo que ésta tomara su mano derecha. La joven lo observó como buscando una explicación para que súbitamente la haya llevado a bailar, pero simplemente le sonrió de forma pícara.

Por otro lado Mukuro estaba que se le salían los ojos de las órbitas, tan molesto estaba de que su amigo sacara a bailar a Haru que ya se estaba imaginando mil formas de tortura.

— Mukuro-sama —llamó la recién llegada pelirroja pero al ver que fue ignorada siguió la dirección de los ojos de su jefe—. Hum, sí que se recupera rápido.

Al escuchar aquello Mukuro se volvió furiosamente hacia ella, se notaba por su mirada que era probable que en cualquier momento la matara, así que M.M agachó la cabeza y se alejó.

Tsuna que observaba atentamente a Mukuro y a Haru sin prestar la más mínima atención a su acompañante, decidió ir hasta su guardián de la niebla.

— Kyoko-chan, si no te importa... Querría hablar con Mukuro un momento. —por un segundo se quedó callado—. ¿Sabes algo de lo ocurrido entre esos dos?

— Tsuna-kun, no te ofendas pero no deberías intervenir. Además Haru-chan lo está manejando con mucha madurez, así que deja ellos resuelvan sus problemas.

Eso fue todo lo que necesitó para corroborar que algo había pasado, así que luego de hacer una reverencia le dijo a Kyoko sin importarle el consejo que ella le había brindado:

— ¿Me esperarías un momento sentada? Aún así necesito charlar con Mukuro.

Ella asintió para luego ir hacia donde se encontraba su hermano. Tsuna la vio marcharse para luego ir hacia el peliíndigo que seguía en la misma posición.

— Mukuro —llamó una vez a su lado—, explícame algo ¿Por qué Haru está con Byakuran todo el tiempo? Y quiero una respuesta concreta.

El aludido se volvió hacia su interlocutor, dedicándole una sonrisa burlona sin cambiar de postura.

— Kufufufufufu ¿Te molesta, Tsunayoshi-kun?

— De hecho sí, yo renuncié a Haru explícitamente porque tú te mostraste capaz de cuidarla. Entonces ¿Qué hace con Byakuran?

— No lo sé. —dijo de forma simple.

Tsuna pudo ver por primera vez que Mukuro tenía los músculos contraídos y que prácticamente estaba a punto de lanzarse al ataque, solo un hilo de cordura lo mantenía ahí. Su posición denotaba la tensión que sentía, tenía los brazos cruzados sobre el pecho.

— ¿Qué sucedió? —volvió a insistir.

— ¿Por qué te importa tanto esto?

— Porque Haru es mi amiga y porque yo la quiero y no dejaré que la lastimes.

Mukuro se volvió hacia él y lo observó fijamente para nuevamente desviar su atención hacia la pareja.

— Debo hablar con ella pero no aquí ni ahora. Ella malentendió ciertas cosas y en ciertos casos no me dejó terminar la oración.

— No entiendo a qué te refieres.

— Haru me confesó sus sentimientos y yo la rechacé.

— Tú... ¿Por qué hiciste eso? Yo sé que tú la quieres.

— No estoy muy seguro de eso.

— Pero tú la salvaste en aquella ocasión y hasta te molestaba que estuviera conmigo. —Tsuna se rascaba la cabeza con nerviosismo.

— Sí pero eso no quiere decir que la ame. Yo no sé lo que es el amor ciertamente. He salvado a M.M y no la amo.

— Pero ella sí a ti.

Tsuna no sabía por qué pero su súper intuición le decía que todo aquello tenía que ver con la pelirroja.

— Kufufufufufufu es probable.

— Más te vale aclarar tus sentimientos, Mukuro. No te perdonaré que hieras a Haru.

— Oya, Oya. Tsunayoshi-kun ¿Me estás amenazando? —dijo al ver al joven ir hacia las mesas con el ceño fruncido.

Éste paró el paso al instante y se volvió hacia su guardián, con una mirada llena de determinación.

— Sí. Solo te diré que si tú la lastimas yo me haré cargo de alejarla de ti. Después de todo yo aún la quiero. —luego de decir esto con la voz ronca y una mirada atrapante, se fue dejando a Mukuro observándolo.

— Kufufufufufu ¿Escuchaste eso, Arcobaleno? Tu alumno me acaba de amenazar. Tu apuesta con Cavallone-kun está en peligro.

Al instante Reborn se mostró, llevaba tiempo escuchando la conversación desde las escaleras más cercanas.

— Mi apuesta con Dino está en peligro porque, si bien eres capaz de ver a través de las ilusiones, no puedes ver a través de tu propio corazón y eso es molesto. Deberías aclarar tus sentimientos, Mukuro. —dijo Reborn para luego marcharse.

Mukuro lo miró y no pudo evitar sentir que el arcobaleno y el Vongola tenían razón. Él era el responsable de que Haru estuviera bailando con Byakuran. Sabía que ella había visto la escena con M.M, no era idiota, pero también sabía que Haru no le dejaría explicarse. Debía hablar con ella pero ¿Cómo? Su cabeza era un caos, cuando la castaña confesó que lo quería sintió claramente como su corazón latía con la fuerza de un terremoto, pero las dudas estaban presentes en él. No quería lastimarla pero en esos momentos ni él sabía lo que sentía, definitivamente la quería, no deseaba herirla. Entonces lo decidió, buscaría la forma de hablarle, después de todo ya lo había lastimado con su inseguridad. No se exponía a nada más, debía evitar más sufrimiento a la primera persona que le arrancó una sonrisa sincera.


Como lo habíamos dicho Dino salió de la fiesta sigilosamente. Sabía que si Reborn lo veía le daría una paliza por la osadía así que prefirió retirarse en silencio. Lo que no sabía era que cierto mafioso lo seguía de cerca, estudiándolo con sus ojos de fuego. Sabía hacia dónde iba pero no sabía para qué. Sus sospechas fueron afirmadas cuando se dio cuenta de que iba camino a la habitación de Ria.

Cavallone llegó hasta la puerta y la golpeó suavemente con los nudillos. Luego de tres intentos seguidos nadie le contestó. Decidió pues ir hacia la biblioteca, sabía que ella generalmente estaba ahí. Caminó con rapidez sin notar a su perseguidor. Subió las escaleras y corrió las puertas para ingresar. Segundos después se puso a buscarla, ésta estaba sentada en una de las sillas con una carta frente a ella, con los ojos puestos en la nada.

— ¿Qué haces? —preguntó Dino tomando asiento a su lado.

Ria volvió el rostro para mirar a su acompañante.

— Nada, solo estoy pensando.

Dino le dedicó una sonrisa para luego desviar su atención a aquella carta que la joven tenía enfrente.

— ¿Qué es esa carta?

— Es de mi maestro. Dice que vendrá el primer día de las pruebas.

— Pero eso es...

— Mañana —completó suspirando.

— ¿No estás felíz de verlo?

— No se trata de eso —Ria caminó hacia la ventana para observar los bellos jardines que se alzaban con elegancia frente a ese recinto—, el problema es la causa de su venida.

— La cual es... —se colocó a su lado en la ventana.

— Viene a llevarme con él. Habíamos hecho un trato y ahora debo cumplir.

— ¿Cuál es el trato?

Ria lo observó detenidamente para luego volverse hacia la ventana de nuevo.

— Cuando Xanxus y yo nos comprometimos le rogué que me dejara quedarme con él, declinar de mis obligaciones como una Vindice. A la larga él aceptó pero solo con la condición de que me casara con Xanxus. Su mayor temor era dejarme desprotegida y aunque creía a Xanxus algo rebelde pensó que él de verdad me quería.

— Entonces ahora debes aceptar tu cargo. —concluyó Dino con la mirada triste.

— Sí, llegó la hora.

Ria iba a seguir hablando pero de pronto Dino la abrazó dejándola sin palabras. Imagínense la expresión del jefe Varia al ver esa escena.

— Cavallone ¿Qué...?

— No te vayas. —susurró sin separarse.

— Hiciste esto hace un año ¿Recuerdas?

— ¿No sabes por qué lo hice?

Ria lo vio alejarse para luego mirarla fijamente, como si quisiera transmitirle los sentimientos que desbordaban su corazón en ese instante.

— Por favor Cavallone, me estás asustando. —dijo sin dejar de observarlo.

— Hace un año... yo te amaba y hoy... Te sigo amando.

Ria abrió los ojos como platos ante la confesión y Xanxus, él chasqueó la lengua a punto de lanzarse sobre Dino.

— Por favor no te vayas, yo puedo hacerte feliz.

Lentamente se acercó a ella, pero antes de que la besara Ria desvió la cabeza. En el fondo ella ya lo sabía y en esos momentos se preguntaba con toda seguridad por qué no aceptaba sus sentimientos, después de todo él era incapaz de hacerle algo malo. Pero luego de unos minutos sus dudas fueron contestadas, el beso que le dio Xanxus y su densa mirada fueron evocados en su mente, haciendo que se estremeciera.

— Ria...

— Lo siento, yo no puedo corresponder a tus sentimientos. —volvió a mirarlo pero esta vez en sus ojos había algo de temor, entonces Dino entendió lo que ya llevaba tiempo sabiendo.

— Tu aún amas a Xanxus.

Eso fue una afirmación, no una pregunta así que no tenía caso decir que no.

— Sí, a pesar de que es un idiota, aún así... —calló para luego desviar la mirada.

— Él aún cree que tú lo engañaste ¿No?

— Sí, pero ya no importa, porque después de todo él y yo no tenemos un futuro juntos. Él me odia y yo aprendí a querer matarlo con frecuencia. —Ambos rieron y se miraron como si esas palabras no hubieran salido de la boca del capo.

— ¿Puedo besarte?

— ¡¿Q-Qué?! —Ria se sonrojó ante el pedido y se iba a negar rotundamente cuando lo vio acercarse.

Cuando sus labios se rozaron fueron separados súbitamente por el ruido del cargar de las pistolas.

— Aléjate escoria ¿No la escuchaste? Ella dijo que me ama.

Ria no sabía si sentirse indignada porque Xanxus estuvo escondido todo el tiempo escuchando o por la afirmación que acababa de hacer. En cierto momento le entró las ganas de lanzarse por la ventana por la vergüenza o bien propinarle una paliza. Estaba en disyuntiva.

— ¡¿Qué dijiste?! Ni te lo creas, ScemoNxus.

— Acabas de decir que me amas, escoria.

— Jah, eso puede cambiar. Cavallone, bésame —exigió mirando al rubio.

Cuando Xanxus vio que el potro se acercaba para cumplir con el mandato y que Ria cerraba los ojos acercándose también, se puso en medio de ambos jalando a Ria para que se quedara tras él, como si la estuviera protegiendo de un peligro inminente.

— Te dije que te alejaras. —le volvió a decir apuntándolo con las gemelas.

— Deja de bromear, ScemoNxus. —increpó Ria para luego ir hacia la mesa que antes ocupaba y salir del lugar sin mirar a los dos hombres que observaban la escena confundidos.

— Tú no la mereces.

— No importa, ella es mía. No aceptaré que tú la tengas.

— ¿Eso quiere decir que tú aún sientes algo por Ria?

— Quiere decir que ella solo puede estar conmigo. No voy a dejar que tú y Bermuda me la quiten. —dijo para luego dirigirse hacia la puerta por la cual la holandesa había desaparecido minutos antes.

— Tú escuchaste todo ¿No? Ella no te traicionó. No sé cómo pudiste dudar siquiera un segundo. —Dino no se volvió a mirarlo, simplemente se mantuvo jugando con la ventana.

— Cuando estés en mi lugar veremos cómo actúas, escoria. —Luego de decir aquello se dirigió hacia afuera, dejando a Dino solo.


En ese momento se encontraban todos en la sala en la que habían presenciado la pelea entre Ria, Reborn y Mammon hace unos días. El ambiente era bastante pesado por una simple razón y es que las pruebas empezarían en ese instante.

Las miradas inquisitivas formaban parte del panorama, por un lado Mukuro que veía a Byakuran y a Haru comer dulces bastante sonrientes y eso le molestaba. Por otro lado Ria trataba de esquivar en vano la mirada de Xanxus. Desde el día anterior y su confesión no habían vuelto a dirigirse la palabra, las cosas con Dino estaban igual.

— Bien, como saben hoy empiezan las pruebas. Creo que todos entendemos las reglas pero voy a repasarlas de nuevo para su tranquilidad. Los aliados pelearán entre ellos y la pelea termina cuando el oponente caiga sin poder dar más lucha. Lo mismo sucede con los guardianes Varia y de la décima generación. Bien, el primer enfrentamiento será el de Dino Cavallone y Adelheid Suzuki.

Ambos se observaron por un momento para luego salir de aquel lugar, claro que antes de desaparecer Dino le hizo un guiño a Ria cosa que hizo que Xanxus chasqueara la lengua de forma sonora.

Como podrán recordar aquel lugar estaba ambientado en la más pura naturaleza, de hecho era un ambienta natural dentro de un cuarto, incluso había una cascada de agua más allá.

Dino y Suzuki se observaron de frente, estudiando al oponente hasta que dieran la orden de inicio. Reborn era uno de los jueces, por lo que estaba especialmente atento a lo que ocurriera.

— Empiecen —dijo con ayuda del altavoz Iemitsu dando punto de partida a la lucha.

Sin esperar por más Adelheid avivó su llama del glaciar y rápidamente se vieron fragmentos de hielo a su alrededor.

— Es mejor empezar —comentó Dino para tiempo después abrir su caja.

Como lo suponía, la guardiana Shimon buscaría ir hacia la cascada en busca de agua pero él no debía permitírselo.

Adelheid trató de correr hacia ella pero Dino se interpuso montado en su caballo. Con el látigo le impidió la movilidad al atraparla de la cintura. Rápidamente la joven formó unos proyectiles de hielo, era lo único que podía hacer sin la cascada. Dino los esquivó con presteza porque al defenderse olvidó su objetivo. La guardiana del glaciar ya se encontraba al lado del agua y para Dino sería difícil, para no decir imposible acercarse. Hizo galopar al caballo hacia su dirección pero al apenas aproximarse una barrera de hielo le cortó el camino. Entonces retrocedió de nuevo

Salto Volante Veloce Ven Luce —dijo Dino creando con su látigo un patrón de movimiento a gran velocidad, sin dejar punto ciego alguno, el látigo estaba rodeado de las llamas del cielo por lo que el ataque se hizo más potente. En un segundo destruyó la barrera de hielo, logrando con ayuda de Scuderia poder llegar hasta la guardiana del glaciar que siguió creando obstáculos y hasta intentó congelar al caballo.

Dino debía terminar con esa fuente de energía, fue cuando entendió que debía alejarla.

Sky Pegaso. -dijo para que al caballo le salieran unas alas de las llamas del cielo. Así simuló acercarse a ella.

Ésta por su parte creó una barrera aún más grande a su alrededor para protegerse y a la vez envió sus ataques a Dino. Pero en contra de todo pronóstico este fue hacia la cascada, que apenas entró en contacto con Scudería se petrificó.

— Demonios. —declaró la guardiana del glaciar luego de ver lo ocurrido.

Entonces sin verse con otra salida empezó a lanzar ataques por doquier hasta que Dino la golpeó con Salto Volante Veloce ven Luce nuevamente. Una vez que la vio en el piso, se aventuró a ir hasta ella para atraparla con su látigo, así la batalla quedó terminada.

— Bien, el ganador es Dame-Dino. —declaró Reborn desde el altavoz. Dino fue hacia la joven y le desenredó el látigo, dejándola libre minutos después.

— Excelente pelea. —declaró brindándole la mano para que se pusiera de pie.

— Hmp, hace un tiempo que no me divertía tanto.

Así ambos sellaron la nueva amistad con un apretón de manos, para consecutivamente ir a la sala en que estaba todos. Una vez ahí fueron recibidos por aplausos de los presentes por la excelente batalla que brindaron.

Adelheid hizo un mohín como diciendo a la familia que no pudo hacer nada más, siendo apoyada por los guardianes.

— ¿Quién es un Dame ahora? —preguntó Enma ironizando con respecto a la derrota de su guardiana con la pequeña esperanza de deslizarse de semejante "honorífico" pero fue bajado de su nube al momento con la respuesta de sus guardianes.

— Tú, Dame-Enma. —dijeron al unísono abriendo la caja de pandora de su jefe dejando ir a la esperanza.

— Que malos. —lloriqueó grácilmente.

Por otro lado Dino sonreía a todos los que le abrazaban bajo la mirada de odio de Xanxus.

— Espero que te vaya tan bien como a mí, Xanxus. Después de todo Ria es una excelente maestra. —declaró luego de observarlo, colocando una mano sobre el hombro de la aludida. Justo cuando iba a dispararle Reborn interrumpió.

— Dejemos los dramas para luego. Los siguientes son Squalo y Yamamoto.

Squalo y Yamamoto asintieron para luego ponerse de pie y dirigirse hasta la puerta. Chrome sonrió notablemente sonrojada al guardián de la lluvia mientras este se rascó la cabeza con timidez. Justo cuando iba a salir para la pelea fueron interrumpidos.

La puerta se abrió con brusquedad y tras ella aparecieron un hombre y un bebé en sus hombros. El ambiente se hizo tenso, esos dos tenían vendas en el rostro y un sombrero de copa adornando sus cabellos.

— Sí que es un problema venir a este lugar ¿A cuántos debemos golpear para entrar?

— Leraar1 —llamó Ria para correr hacia ellos y tomar al bebé en brazos.

— Tiempo sin verte, Dochter. Y veo que no estás sola.

Aquel recién llegado hizo que los arcobalenos se levantaran de sus asientos mientras los más jóvenes no entendían por qué, claramente a excepción de Dino y los Varia, además de Mukuro que ya sabía quiénes eran.

— Bermuda —llamó Reborn.

El bebé del pacificador color humo no respondió. Se quedó observando a sus compañeros de maldición para luego ver de nuevo a su hija.

— Ria, es hora. —declaró volviendo a los hombros del Vindice.

— Ni lo pienses, Bermuda. Ella no se irá contigo. —increpó Xanxus.

El noveno sabía lo que se avecinaba, Xanxus y Bermuda nunca se habían llevado bien porque ambos se creían una amenaza para el propósito del otro, ese propósito en común era Ria.

— Bermuda, tanto tiempo sin vernos. —expresó el noveno parándose de su lugar.

— Hmp. —afirmó.

— Perdone a Xanxus por su forma de expresión tan hosca. —ignoró la mirada asesina de su hijo—, pero en algo tiene razón. Deje que Ria se quede más, aún falta su batalla.

Bermuda suspiró sonoramente para acercarse luego en compañía de Jagger.

— De todas formas hay información relevante para Vongola. La familia Corallo ha vuelto a parecer. —declaró Bermuda tomando asiento para luego estudiar a su hija adoptiva.

— ¿Cómo dijiste? —la voz de Ria sonó dura, fría y molesta. Fue confirmado su estado por el temblor que demostraba todo su cuerpo.

Xanxus recordó al instante quiénes eran, para luego fijarse en su ex-prometida que temblaba con abundantes lágrimas en los ojos, negándose a mostrarlas a los demás.

— La Familia Corallo ha vuelto. Han buscado tu paradero, Ria. Por eso dije que debías venir conmigo. Vendrán por ti, a terminar lo que empezaron años atrás.

Fue interrumpido por la sonora y siniestra risa de Ria que luego de unos minutos mostró la misma mirada que antes. Sus guardianas sabían lo que le sucedía, eso se pondría feo.

— ¿Piensas que me iré simplemente a escabullirme? Eso no va a ocurrir. Yo terminaré con sus vidas de la misma forma en que ellos mataron a mis padres y me persiguieron hasta el más recóndito lugar de la tierra.

— ¡NO! —gritó tajante Jagger que por primera vez hablaba—. Dejarás que Vindice se haga cargo, esta ya no es tu responsabilidad.

— La familia Godlieve lo es.

— Ya no lo será cuando renuncies a todo y te vuelvas una Vindice. Sabes que te dejé venir por una razón y esa razón fue explícitamente quitarte eso de la cabeza. Hicimos un acuerdo y debes cumplir. —esta vez habló Bermuda.

— Lo sé, no tienes que recordármelo. —contestó Ria poniéndose de pie para ir hacia la salida. Poco minutos después ya nadie la vio.

Bermuda suspiró, el ambiente era tenso porque el 40% entendía de qué hablaban, el resto se miraba perdido.

— Tsunayoshi y los demás jefes. Necesito que salgan por un momento. Las pruebas se suspenden por hoy. —declaró el Noveno.

Todos asintieron. La verdad cumplir con las pruebas en esos momentos no era de su agrado así que simplemente se retiraron. Todos menos Xanxus que permaneció sentado.

— Xanxus. —llamó su padre al ver que no se movía.

— No, yo me quedo. Esto me concierne.

Bermuda simplemente lo ignoró, pues siempre lo trató como un niño malcriado pero Jagger simplemente no lo dejó pasar, lo observó con la expresión de odio más puro.

Sigamos a los recién salidos, quienes susurraban entre ellos, ninguno entendía lo que sucedía.

— Dino-san ¿Quiénes son la Familia Corallo? —preguntó el décimo.

— Son los asesinos de los padres de Ria. Su misión era terminar con la familia Godlieve, así que al darse cuenta de que la heredera seguía con vida la empezaron a perseguir. Así es como quedó bajo el ala protectora de Vongola. —culminó.

— Ya veo.

Los cuchicheos continuaron hasta que la masa se fue dispersando. Mukuro vio a Haru y Byakuran a punto de alejarse cuando decidió actuar.

— Haru ¿Podemos hablar? —pidió mirando a la joven a los ojos.

Notas de la Autora:

Jah, apuesto a que nuevamente quieren terminar con mi vida por el hecho de que dejé el capítulo colgando, pero admítanlo así quedan enganchados con la historia kufufufufufufufu. Además si terminan con mi vida jamás podrán tener el final del fic, piénsenlo bien u.u.

Bien, vamos al capítulo, Dino quiso besar a Ria aún cuando ésta le dijo que amaba a Xanxus y nuestro jefe se enojó. Ria por su parte quiso lanzarse por la ventana por la vergüenza que sintió jajajajajaja. Ya sé que muchos están esperando ver lo que pasará entre Mukuro y Haru pero les diré algo… no la tendrá fácil, después de todo Haru piensa que él quiere a M.M.

Por otro lado la llegada de Bermuda traerá muchos problemas y pero también cosas necesarias. Verán que Ria no es tan fuerte como parece y que el jefe tiene algo de corazón.

Faltan dos capítulos para el final tan esperado ¿Cómo resultarán las cosas? (Yo ya lo sé porque ya escribí el final :P), así que háganme felíz y dejen sus reviews porque luego de terminar esta historia me retiro por un tiempo (maldita universidad, kamikorosu)... Así que dejen sus reviews :D

Bien, como siempre gracias por leer y por dejar sus comentarios :3

Escenas del próximo capítulo: "La Famiglia Corallo"

— Ese no es problema de Haru, después de todo usted la rechazó. Haru está muy felíz de que pueda tener una relación con M.M, puede hacer lo que quiera con ella-desu. —luego de decir eso de forma despechada fue hasta Byakuran y cinco segundos después desaparecieron.

— No, es solo que me preocupé por ti cuando caíste inconsciente y hasta me sentí culpable por haberte dejado hacer todo eso. Lo siento, no quise hablar de un tema así. Vamos a olvidarlo ¿Ne? —propuso rascándose la cabeza con nerviosismo.

— La familia Corallo vendrá por Ria en cualquier momento. Sus fuerzas han crecido enormemente, puede que estén calificados para hacerle frente incluso a Vongola. Necesito que Ria salga de aquí.

— No. —desafió y el Noveno casi se jala los cabellos. Ese no era el momento de ser infantil y tratar de pelear con cualquiera—. Yo me encargaré de exterminarlos, después de todo me encanta que esa escoria se enoje. Se pondrá furiosa al saber que yo los maté antes que ella.

— Jajajajajajaja así es, probablemente se sintió intimidada por Skull-sama. Mi presencia es tan grande que cualquiera lo haría coff coff. —tosió aclarándose la garganta mientras los demás lo miraban con una gota en la sien.

— Simplemente no la dejaré ir, así que aléjate, escoria. —luego de decir esto se fue dejando al noveno con una gran sonrisa de satisfacción.

— Tú no piensas con claridad cuando escuchas su nombre. Te hubieras matado en una batalla totalmente estéril. Comprendo perfectamente por qué Bermuda-san no dijo nada. Ria, eres fuerte pero no invencible.

La niña dudo, no quería dejarla pero luego de que su nana le diera un beso en la frente y le susurrara "No se preocupe" decidió irse, derramando lágrimas.

— M-Me gusta alguien. —confesó.

— Y-Yamamoto-san.

— Jujum, es obvio que ayudaremos a Ria-chan. —esta vez el que habló fue Byakuran.

— Madre es importante para el corazón de nuestro jefe y para que él mantenga su belleza.

— ¿Qué demonios fue eso? Juudaime —llamó Gokudera.

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"Solo aquellos que dependen de sí mismos para pensar como vivir, pueden encontrar maneras de sobrevivir" (Shamal)

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¿Algún review para que MusAlucard me siga ayudando?

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**Saya Christopher**

1 Leraar significa maestro en holandés.