Summary: Haru Miura ha vivido hasta ahora con sentimientos que creía puros y verdaderos, empero, con el tiempo su corazón le demostrará que el sujeto de sus pensamientos en realidad no era aquel que estuvo siempre enfrente suyo, sino alguien que se cruzó en el camino y llegó a su vida con un golpe fuerte del destino.

Disclaimer: Katekyo Hitman Reborn! no me pertenece, es una obra maestra de Akira Amano, a mí solo me queda el consuelo de una historia alternativa con las parejas que siempre quise ver en la historia original.

Aclaraciones:

Diálogo: -

Italiano: Buon giorno

Flashback: título en negrita

Recuerdos: "Recuerdos en el diálogo"

Cambio de escena: (_) raya divisoria.

Este capítulo está dedicado a todas las lectoras, pero sobre todo a DarkinocensDLT, son mis palabras de ánimo para ella :D

Capítulo XVIII — "Per aspera ad astra1"

Corrieron lo más rápido posible a la mansión, Tsuna de verdad sentía que algo malo ocurriría. Sus sospechas fueron confirmadas al llegar y ver esa cantidad de vidrio roto en el suelo y mucho humo por todos lados.

En la cima de las escaleras vieron a Ria que tenía desenfundada su espada. Al pie de las escaleras se encontraban tres hombres mirándola con una sonrisa en el rostro.

— Tenemos lo que buscábamos —dijo el hombre del medio riendo.

— Sabía que no tardarían en venir. Dime ¿En dónde está tu jefe?

En esos momentos Ria ya estaba bajando por las escaleras y con un porte amenazante se acercaba a ellos.

— Está esperando nuestra señal para venir y terminar de una vez por todas con tu insignificante existencia.

Ria simplemente hizo una mueca y cuando iba a abalanzarse sobre ellos vio unas cadenas plateadas aprisionar a los hombres de los extremos.

— Como si fuéramos a dejarlos. —dijeron al unísono Olympia y Saskia inmovilizando a aquellos.

De todas formas el hombre que estaba en el centro sonrió para luego desaparecer tras una densa niebla.

—-Tsk, prepárense porque los verdaderos guerreros vendrán ahora. —advirtió Ria para que minutos después sus palabras se cumplieran.

Los vidrios de la mansión crujieron para luego partirse en mil pedazos. Tras todo el humo de la gran explosión aparecieron miles de hombres armados, estaban prácticamente rodeados.

Ria terminó de bajar y escoltada por sus guardianas se reunió con los demás en el centro del recibidor.

— Esta batalla será encarnizada así que quisiera que alejaran a Haru y Kyoko de aquí. Si bien es cierto que les enseñé a luchar esas clases ahora solo sirven para defenderse, no harán mayor daño a mafioso de esta índole, además de que no tienen armas. —advirtió Ria—. No pienses que las dejo de lado, chicas. Pero solo por esta vez me gustaría que no fueran arrastradas en esta pelea. Vendrán momentos difíciles en que la familia necesitará de ustedes y me comprometo a hacerlas excelentes guerreras para cuando ese tiempo llegue. Mientras esperen, por favor.

Todos miraron a las aludidas, que aunque no querían separarse del grupo entendía lo que su maestra decía.

— No se preocupe, Ria-san. Haru y Kyoko-chan entienden, ahora mismo puede tener la certeza de poder luchar sin restricciones porque podemos cuidarnos solas-desu.

Todos asintieron con una sonrisa, que también fue compartida por su tutora y amiga.

— Les abriremos una brecha de escape, luego de eso buscarán un lugar seguro. —dijo Tsuna.

Al instante se posicionó con una pierna adelante y la otra atrás con las rodillas flexionadas, con un brazo extendido y el otro recogido en un puño dejando salir un gran flujo de llamas de la última voluntad de uno de sus guantes, mientras que del brazo recogido salía un gran resplandor.

Todos lo imitaron, Gokudera dispuso su sistema CAI mientras Uri hacía aparición; Yamamoto se colocó en posición de combate, mostrando su katana ya preparada para el ataque; Ryohei y su canguro también estaban dispuestos; al igual que cada uno de los aliados y hasta los Varia que veían a Ria en peligro.

— Mukuro, manda a la niebla con ellas para que podamos estar conscientes de su ubicación, además esconde sus presencias. —pidió Tsuna.

El peliíndigo solo afirmó con la cabeza, para luego sonreír a Haru. Esa sonrisa hizo que perdiera el miedo en su totalidad y que se preparara para correr cuando llegara el momento.

— X-Burner. —dijo Tsuna extendiendo su brazo, lanzando un denso flujo de llamas hacia aquellos hombres.

Esa fue la señal esperada, todos los aliados y los guardianes Vongola atacaron a la vez, no dejando campo visible alguno. Mientras Haru y Kyoko escaparon siendo escolatadas por la niebla de Mukuro que las vio alejarse con más tranquilidad.

Vayamos a otros puntos de la mansión en donde los arcobalenos peleaban encarnizadamente, y es que en contra de todo pronóstico, antes de que fueran a averiguar alguna cosa ya la familia Corallo hizo su aparición repentina.

— Esto ocurrió más rápido de lo que creímos-Kora.

— Colonello, concéntrate. —reprendió Lal Mirch.

— Es cierto ¿En dónde estará Ria? Bermuda ¿Sientes su presencia?

El aludido se quedó estático para minutos después afirmar con la cabeza.

— Está en el salón principal de la mansión con los demás. Jagger va en camino.

Mientras sobre ellos se abalanzaban más y más hombres con toda clase de armas en manos. Dentro de todo el bullicio sentía algo de tranquilidad ya que los Vongola y sus aliados, además del Grupo de Asesinos independiente, tenían un punto a favor y ese era el desconocimiento total de las cajas armas por parte del enemigo.

Sigamos a Kyoko y a Haru que corría como desquiciadas, con algo de miedo en el rostro. Todos los caminos estaban cerrados por esos hombres que ahora corrían tras ellas. Estaban escapando a toda velocidad cuando ¿Se encontraron en otra habitación?

— Shishô siempre me obliga a hacer estas cosas.

— Dímelo a mí. Que ni piense que protegeré a esta idiota.

Antes ellas aparecieron Fran y M.M. El primero había hecho caer en una ilusión a los perseguidores. M.M por su parte, simplemente se apoyó en una de las paredes más cercanas sin hacer.

— M.M...

— Deja de fastidiar, Fran. A mí solo me importan el dinero y Mukuro-sama. Si él no está aquí yo no tengo por qué mover un dedo y menos para salvar a esta.

Haru frunció el ceño al escuchar esa expresión de desdén saliendo de los labios de la pelirroja.

— ¡Qué! ¿Estás enojada? Ya admítelo niña, Mukuro-sama está mejor conmigo y tú lo sabes. Además tarde o temprano se iba a cansar de ti, una persona tan inútil que necesita que otros la defienden ¡Jah! Como si alguien así pudiera captar la atención de Mukuro-sama...

La pelirroja no pudo terminar la oración porque ahora yacía en el piso luego de una dolorosa caída.

— ¡Hahi! Haru no quiso atacarla pero usted se lo buscó-desu.

Kyoko rió por lo bajo, de verdad no le agradaba M.M y se sentía muy feliz de que Haru le diera su merecido.

— Tú ¡Maldita! —M.M sacó su clarinete dispuesta a tocarlo pero al momento ¿Se había convertido en poison cooking?

Indudablemente, Bianchi había sido pues antes de que M.M se levantara Bianchi ya se había acercado a ella, después de todo Mukuro la había enviado y fue escondida por su niebla.

— ¿Qué le hiciste a mi clarinete? —espetó M.M.

— No pretendas atacar a nadie más porque yo estoy aquí para defenderlas. Por cierto si metes el clarinete a tu boca te mueres.

Fran había estado obviando la situación hasta ese momento pero ahora ya no podía porque Chikusa y Ken habían entrado a la "habitación" realmente lastimados.

— Shishô siempre nos deja las cosas más difíciles.

Así terminó la ilusión, encontrándose con esa cantidad de hombres a su alrededor, estaba en una gran desventaja.

Ria estaba golpeando brutalmente al hombre que le había hablado en un principio, tanto que todos dudaban que fuera la misma de siempre.

— ¡En dónde está! Tu jefe...

Como ya había ocurrido luego las miles de preguntas el hombre simplemente rió burlonamente para luego insultarla. Nuevamente lo golpeó y le iba a dar muerte hasta que alguien la tomó del bazo, no hacía falta virarse para saber de quién se trataba.

— Suéltame, Jagger.

— Estás haciendo justamente lo que Bermuda no quería que hicieras.

— No me importa, ese hombre pagará. Indudablemente pagará...

Luego de decir esto salió corriendo hacia otra dirección, si no le decían en donde estaba, ella misma lo buscaría.

— Vaya con ella. Yo me encargo aquí.

Saskia y Olympia cumplieron con los deseos de Jagger siguiendo a la futura líder Vindice.

— Ustedes también pueden irse.

— P-Pero aún hay muchos y... —Tsuna calló al ver una gran explosión que terminó con la mitad de los hombres, casi asustado se alejó de Jagger, para correr con los demás a otro punto, claro que no habían notado de Mukuro y Byakuran habían desaparecido hace tiempo.

Pero sigamos a Xanxus que iba abriendo puerta tras puerta en busca de esa escoria. Sabía perfectamente que era capaz de cometer la locura más grande del mundo si no la detenía. Corrió hacia la parte baja de la mansión, más precisamente hacia los jardines en donde vio una cabellera naranja alejándose a toda velocidad.

— No te muevas, escoria. —advirtió.

La mujer no se movió, se quedó estática sin siquiera virarse hacia el recién llegado.

— Este no es tu problema, Xanxus. Mejor ve y por primera vez en tu vida defiende a personas inocentes ¿Quieres? —Luego de decir esto se dispuso a irse pero Xanxus la tomó del brazo y la abrazó fuerte para que no se fuera—. Suéltame.

— No, no puedes ir sola, escoria. Además todos sabemos que pierdes la cabeza con facilidad.

— Xanxus, eres el menos indicado para hablar de rencor, ira, venganza y perder el control ¿No crees?

Sabiendo que no se calmaría la apretó aún más fuerte, sabía que estaba totalmente fuera de control porque sus ojos así lo demostraban.

— ¡Suéltame! —gritó ya molesta.

— Ria Godlieve.

Ambos se viraron para observar al que la había llamado. Los ojos de Ria se encendieron en rabia y empujó con vehemencia a Xanxus zafándose del abrazo.

— ¡TÚ!

— ¿Ya recordaste quién soy? Dime cómo lo hiciste.

— Tú... Tú la mataste.

— ¿A tu nana? Sí, pero no me culpes, Ria —cada vez se acercaba más—, si no te hubieras ido y hubieras esperado por tu muerte ella seguiría viva. En cambio te escondiste y miraste mientras yo la asesinaba. Fue tu culpa.

Ria bajó la cabeza, escondiendo sus ojos a la vista de ambos hombres para luego, y sin que ninguna pudiera detenerla, abalanzarse hacia el agresor de su padres, con toda la rabia recargada en su espada.

— ¡Me las pagarás!

Mukuro y Byakuran habían corrido directamente hacia Haru. Sabían que las jóvenes no resistirían por mucho tiempo.

— Kufufufufu Byakuran ¿Quieres morir? Aléjate de Haru.

— Jujum, lo siento, Mukuro-kun. Pero eso no pasará.

Mukuro dejó de correr para estamparlo a la pared de forma violenta, aún así la sonrisa del albino no desapareció.

— Escúchame, no dejaré que tú seas el que la rescate ni que de repente te vuelvas lo más importante para ella. Suficiente tuve con Sawada Tsunayoshi así que...

— Mukuro-kun ¿Qué sientes por Haru?

Mukuro lo observó con tinte de rabio y confusión. Poco a poco la fuerza en su agarre se fue aminorando, casi dejando libre a Gesso.

— ¿Qué siento por ella?

El albino asintió. Vio que su amigo estaba confundido, le parecía tan típico de Rokudo Mukuro que hasta quería llorar por lo idiota que podía llegar a ser.

— ¿Qué sientes por ella? —volvió a preguntar.

— kufufufufufufu ella está más allá de mi control, más allá de mi odio hacia la mafia. Soy incluso capaz de venderme a ella por hacerla feliz. —contestó en un susurro mirando al suelo.

Byakuran se zafó del agarre para luego poner una de sus manos en el hombro de Mukuro, después de todo era su amigo de la infancia, después de todo y por su culpa había sufrido y tuvo que irse cuando solo tenía unos 15 años. Le debía un poco de felicidad.

— Jujum, entonces dile eso mismo. Si sabe que tan grande es tu odio hacia la mafia podrá entender cuán grande es tu amor por ella.

Cualquier persona normal se abalanzaría dando un fuerte abrazo a la persona que le dijera eso, pero Rokudo Mukuro no era de esa clase de personas. Él sabía apreciar lo bello cuando se presentaba y lo malo cuando se le pasaba enfrente. En lo más profundo de él apreció lo que Byakuran le había dicho, pero con una sonrisa el doble de irónica rió.

— Kufufufufufufu, pues me encargaré de enviar al infierno a aquel que ose tocarla. —contestó para luego ir hacia su anterior destino, acompañado del que había sido su mejor amigo.

La lucha entre ellos era encarnizada. Ria parecía perdida en la rabia, atacaba como una demente mientras ese hombre se reía de ella esquivando sus ataques. Era inevitable, había perdido por completo el juicio a lo largo de la batalla. Por otro lado, Xanxus dudaba si participar o no, en el caso de que alguien interviniera en una riña a su favor lo degollaría sin pensarlo dos veces, sabía que con Ria era igual pero también sabía que podía terminar herida.

Ria por su parte estaba enfrascada en tratar de llegar hasta él y cortarle la cabeza, para ofrecérsela como culto a sus padres muertos. Tantos años había esperado por la venganza, tantos años viviendo en la desesperación de no saber cuándo vendrían a matarla, ese era el momento de terminar con toda su pena, con todo su dolor. Sus ojos estaban nublados por la ira, su espada estaba más pesada por los sentimientos que cargaba, sus movimientos eran torpes, su caja arma flaqueaba, todo estaba mal.

Con un golpe fuerte trató de llegar hasta él pero este maldito hombre simplemente lo esquivaba. Entonces fue el momento de sacar su caja arma de nuevo. Buscando algo más de calma suspiró para luego ingresar su llama al objeto, logró que su sabueso saliera para tranquilidad suya y de Xanxus, que aunque se mostraba desinteresado estaba preocupado.

— ¿Qué es eso? Que animal tan interesante —dijo el hombre poniéndose de cuclillas para estudiar a la bestia.

Ria no contestó, simplemente dirigió sus cadenas hacia el Corallo que seguía burlándose de ella, eso le crispaba los nervios. Así fue que cuando dirigía las cadenas hacia su adversario él tuvo tiempo suficiente como para sacar, de una vez por todas, su arma. Ésta equivalía a una pistola semiautomática desert Eagle. Al momento Ria vio cómo sus cadenas eran apartadas con la llama del cielo proveniente de la pistola. Se maldijo por dentro, tantos años esperando ese momento y no podía ofrecer una pelea digna, era como una niña al lado de ese hombre.

— Niña, esto es divertido pero si no peleas en serio tendré que matarte. Mira, hasta tu novio está asustado. —señaló hacia Xanxus.

Y no mentía, el líder de los Varia experimentaba por primera vez lo que los demás llamaban miedo y ansiedad, quería participar en la pelea pero se detenía solamente porque sabía que Ria se enojaría. Pero verla con tan poco poder sobre sí misma lo estaba volviendo loco.

— Es cierto, tú y él iban a casarse. Pero es una suerte que no lo hayas hecho, un bastardo como él usurpador de un trono que no le corresponde no se merece a una mujer que sí viene de lo más alto de la mafia.

Xanxus iba a proferir un comentario sagaz pero al momento vio como Ria agachaba la cabeza ensombreciendo aún más su semblante.

— Retráctate. —dijo alarmando a ambos, su voz sonó ronca y hasta rabiosa.

La llama de su anillo creció aún más al igual que las que rodeaban al sabueso infernal que empezó a gruñir estrepitosamente. Casi al instante el líder de los Corallo sintió un aire amenazante al igual que Xanxus que no podía creer que Ria lo estuviera defendiendo de un vituperio que él mismo podía cobrar. Al instante no solo envió sus cadenas hacia el hombre con mucha más eficacia, sino también a su sabueso infernal y ella misma tomó su espada con un nuevo filo producto de la llamas de la noche. Como estaban algo separados Ria corrió para producir la colisión. Por su parte, el Capo Corallo decidió disparar cuanto antes, esa niña se estaba volviendo peligrosa. Así fue como tiró del gatillo y una rara bala salió disparada envuelta totalmente por llamas del cielo, era muy tarde Ria no podía detener su paso, la sed de venganza la había cegado, no le importaba morir si aquel demonio también lo hacía. Pero ese momento no llegó, porque algo se abalanzó sobre ella lanzándola al suelo. Sintió un líquido caliente recorrer su cuerpo, abrió los ojos y vio aquellos orbes carmines que la miraban con un brillo extraño. Bajó la vista a la parte en que sentía aquel líquido y lo vio. Xanxus se abalanzó hacia ella en el momento en que la bala la tocaría, ahora mismo estaba sobre ella mientras su hombro derecho sangraba.

— X-Xanxus… —pronunció sin conseguir respuesta, el asesino simplemente la miraba a los ojos.

Ella llevó sus manos hacia la herida, apoyándolas sobre la de Xanxus que trataba de parar el sangrado. Luego lo recordó, desvió su mirada hacia su atacante pero éste solo era un recuerdo de piedra y al lado de éste estaba el león de Xanxus y Jagger, que observaba a ambos detenidamente. Ria volvió de nuevo sus ojos hacia su ex prometido, empujándolo levemente para que se pusiera de pie.

— ¿Por qué hiciste eso? —preguntó sosteniéndolo para que no cayera al suelo.

— Porque eres la escoria más débil del mundo cuando estás rabiosa. —Calló un segundo— ¡¿Qué demonios estabas pensando?! —gritó.

Ria sentía que las rodillas le fallaban, en verdad era débil, en verdad sentía que era tan idiota que merecía la muerte. Se acercó a él y lo abrazó, dejando que luego de mucho tiempo las lágrimas cayeran sobre su pecho.

Al llegar al lugar encontraron a Haru y a Kyoko repartiendo golpes de aquí para allá, claro que ayudadas por Bianchi y Fran que hacía las ilusiones, además de Ken y Chikusa. M.M, sin otro remedio, tuvo que luchar cuerpo a cuerpo. Byakuran y Mukuro se estaban empezando a preguntar si Ria era una especie de Jackie chan, pensando en que tal vez estaban siendo parte de Karate Kid. Dejaron sus pensamientos de lado y fueron hacia sus compañeros. En el momento en que se juntaron en el centro una gran explosión hizo que su vida apeligrara, los pedazos de cristal volaban por doquier, sin dejar escape. Mukuro tomó a Haru de la cintura y la acercó a su cuerpo, protegiéndola de todo mal.

— Hay que salir de aquí —opinó Bianchi lanzando su poison cooking por doquier.

Los demás asintieron pero ninguno se movió, nuevamente una explosión se hizo presente esta vez lanzando a Byakuran contra una pared.

— ¡Hahi! ¡Byakuran-san! —gritó Haru tratando de ir hasta él pero Mukuro la detuvo.

— Hay que irnos. —recordó.

— Haru no se irá sin él-desu.

Byakuran se levantó como pudo, para luego sacudir sus prendas con delicadeza, una sombría sonrisa apareció en su rostro, cosa que asustó a los enemigos.

— Jujum, Haru-chan ve con Mukuro-kun porque esto se pondrá feo.

Haru no objetó, simplemente asintió torpemente, pero en el momento de caminar sintió una fuerte punzada en la pierna derecha que hizo que gritara.

— ¡Hahi! Haru tiene sangre en la pierna y no puede caminar-desu —se quejó en un puchero.

Mukuro no respondió, simplemente la cargó en brazos y corrió sin mirar atrás. Una vez se alejaron, Bianchi miró a los demás para luego darles un coscorrón a Fran y Byakuran.

— ¡¿Por qué la asustaron así?! Ya no hay enemigos, terminamos con todos.

— Son órdenes de mi Shishô —respondió Fran sin una expresión clara en el rostro.

— Jujum, Bianchi-chan estoy seguro de que todo saldrá bien.

La joven Gokudera suspiró para luego caminar hacia el lado contrario.

Sigamos a Haru y Mukuro que corrieron hasta llegar a la sala de entrenamientos de Rokudo. Éste la colocó en el piso para luego examinar su pierna. Haru sintió que su corazón se le saldría por ver al joven tan cerca.

— M-Mukuro… —pronunció.

El suspiró sonoramente para luego contestarle con una de sus seductoras sonrisas. Se acercó a ella y besó su frente, haciendo que la joven cerrara los ojos por el contacto.

— Haru… Tú no me dejaste contestarte aquella vez.

Miura se separó al recordar aquello ¿Qué no le dejó contestar? Él le dijo lo que sentía, además, lo ocurrido después. Era obvio que no la quería.

— Mukuro, no es necesario que le dé explicaciones a Haru, ella lo entiende-desu.

— ¿En serio? —preguntó sorprendido recibiendo solo una afirmación con la cabeza de la joven.

— Sí, Haru sabe que usted la rechazó porque ama a M.M ¿Verdad? No se preocupe, ella lo entiende-desu.

Mukuro frunció el ceño, para luego tomarla de los hombros y deslizarla hasta él, dejando sus rostros tan cerca, que ambos podían sentir la respiración de su interlocutor.

— No, no me entendiste en lo más mínimo. Primero, yo no siento nada por ella, esa vez ella me besó. Lo ha hecho desde que fue integrada a Kokuyo con la esperanza de que en algún momento yo la amara, pero eso no sucederá… Jamás —suspiró para luego acercarse más a Haru que se mantenía quieta con el sonrojo pintando sus facciones—. Yo… aceptaría una larga condena por alguien como tú, que me ha hecho experimentar la felicidad después de mucho tiempo. Contigo ya no recordé el infierno ni las ganas de vengarme de los mafiosos que tanto odio, es más… por ti acepté ser un guardián, solo para no dejarte en las garras de Tsunayoshi-kun. —acarició su frente suavemente, removiendo los cabellos de la joven que sentía que los ojos se le aguaban—. Yo nunca sentí lo que siento por ti por nadie más.

Haru lo observó por un largo tiempo, aquellos orbes heterocromáticos y esa sonrisa dulce que no veía desde el festival al que habían ido le dijeron que todo cuanto el guardián de la niebla decía era verdad. No esperó a que él lo hiciera, simplemente se acercó a sus labios para besarlos anhelante. Mukuro se sorprendió al principio, pero luego pasó sus brazos por la cintura de la joven, atrayéndola hacia él. Indudablemente ambos querían corresponder a los sentimientos del otro pero las palabras no servían en ese momento, simplemente se fundieron en un beso, el beso que sería el principio de todo lo que ambos deseaban.

Ria y Xanxus fueron hasta el cuarto de la última, en esos momentos se encontraban rodeados de vendas y desinfectantes ¿Por qué? Simplemente porque Shamal "No atendía hombres", así que Ria tuvo que robar su botiquín y hacer ella lo correspondiente para ayudar al idiota de su ex prometido. En esos momentos ya había sacado la bala y se dispuso a cocer la herida con todo el cuidado posible. Vivir en la mafia significaba salir herido de varios combates mil veces, saber cómo cocer o extraer una bala era lo básico que un mafioso debía conocer.

— Hazlo con más cuidado escoria. —se quejó Xanxus con un gesto de dolor.

Ria no dijo nada, simplemente siguió con su trabajo, aún así no podía dejar de estar tensa, porque Xanxus la observaba descaradamente y la cercanía no ayudaba mucho, podía sentir su aliento rozar su cuello. Luego de terminar la sutura de la herida tomó una gaza y la cortó para luego tapar la herida con ella. Minutos después ya había terminado.

— No te muevas, ScemoNxus. Ya vuelvo.

Él no dijo nada simplemente siguió en su posición original mirando al piso. Al ver que la bala iba dirigida a Ria no supo por qué pero se lanzó hacia ella sin importarle perder la vida. Aún recordaba las palabras del Noveno esa mañana.

Flashback—

Ambos se encontraban en la biblioteca de la mansión Vongola desde hace un rato. El noveno lo observaba con curiosidad mientras él lo miraba con desgano.

— ¿Qué me preguntaste?

— Lo escuchaste, maldito anciano. Te pregunté si Ria sabía que tú no eras mi padre.

Aunque tratara de comportarse desinteresado, nono sabía que no era así. Sabía que él aún amaba a Ria y que la felicidad de ambos dependía de la respuesta que diera en esos momentos.

— No, hijo. Ria no sabía nada. Tú, y lo sabes bien, sacaste conclusiones de forma apresurada. Xanxus, ella te ama y sé que tú también a ella.

El aludido suspiró cansinamente, para luego ponerse de pie y caminar hacia la puerta. Cuando puso la mano sobre el pomo escuchó:

— Tú también la amas ¿No es así?

— Sí. —respondió para luego irse.

Fin del Flashback—

Luego de unos minutos Ria volvió con unas pastillas en mano, además de un vaso de agua. Le puso la pastilla a Xanxus en la palma de la mano y le sostuvo la mirada.

— Mételo en tu boca.

— ¿Qué no ves que no puedo levantar el brazo escoria? Estoy herido, deberías ser más considerada.

— ScemoNxus tu herida está en el otro hombro, no te afecta levantar ese brazo. —bufó Ria.

— Aún así hazlo, es lo menos que puedes hacer. Casi muero por ti, escoria.

Bufó para luego decir entre dientes "nadie te pidió que lo hicieras" para luego darle la pastilla en la boca y hacer que tomara un poco de agua. Luego de hacer eso guardó las vendas y demás cosas en el botiquín de nuevo y se quedó en silencio con la mirada gacha.

— Lo siento. —dijo después de mucho—. No fui capaz de luchar contra él por mí misma. Si no lo hubieras matado…

— Escoria, tú no puedes morir ¿Me escuchaste?

— ¿Qué demonios se supone que significa eso? —se volvió hacia el rostro de Xanxus con el ceño fruncido, lo que encontró fue una mirada de superioridad.

— Lo que escuchaste. La esposa y madre de los hijos del líder de Los Varia no puede morir como una basura más. Si lo haces te mataré, escoria.

— ScemoNxus… Si hubiera estado tomando agua ya te la tendrías por toda la cara, especialmente por lo que dijiste de los hijos. Además de qué demonios estás hablando, yo no me voy a casar contigo, después de todo ¿Ya olvidaste que podría traicionarte? También podría…

Todas sus palabras murieron cuando Xanxus la acercó a él y le plantó un beso. Ria trató de alejarlo pero luego se rindió, recordar que eso mismo había ocurrido anteriormente solo hacía que se apenara más. Luego de un segundo se despegaron.

— Supongo que también tengo que decir que me equivoqué, tuve que haberlo sabido, tú no me traicionarías de esa forma. Además de que casi mueres por enojarte solo porque me llamaron bastardo. Eres una escoria.

— Guau, tú ni en estos casos puedes decir "Lo siento" ¿Verdad? Jah, me lo esperaba. —bufó para luego mirar a otro punto de la habitación.

Nuevamente sintió que abruptamente la cercanía se extinguía, nuevamente sintió que sus labios eran atrapados por el líder de Los Varia, pero esta vez ya no se resistió. No tenía remedio, ambos eran demasiado parecidos como para negarlo.

El día anterior había sido de locos para todos ellos, resultaba un alivio que este fuera un día nuevo, un día en el que se veía los cambios trascurridos solo con unas horas. En esos momentos se encontraban en la sala que les servía para las reuniones. Cada uno ocupaba su lugar en esa mesa esperando por las personas que llamaron a una reunión urgente.

Se preguntarán cómo estaban los ánimos en la familia Vongola. Pues estaban excelentes porque todos notaron que Haru y Mukuro estaban tan juntos que daba miedo, de hecho cada vez que observabas a Haru, Mukuro te enviaba una mirada asesina. Por otro lado Chrome y Yamamoto estaban casi igual, claro que sacándole lo psicópata del ilusionista, ambos estaban sentados próximos y cada vez que se miraban el rojo pintaba sus mejillas. Al ver la escena Dino y Reborn se observaron, él último triunfante y el primero bastante preocupado pero luego develaremos por qué.

Ahora mismo, todos se viraron para observar a los recién llegados. Eran Xanxus y Ria que venía tras él. El líder de Los Varia estudió a todos con odio para luego girar hacia la joven holandesa que lo estudiaba con los brazos cruzados sobre el pecho. Luego de un minuto y notando que si no lo amenazaba no abriría la boca, le pinchó en el brazo derecho.

— ¡TÚ, MALDITA ESCORIA…! —pero luego calló al verla sonreír.

Automáticamente volvió el rostro, para que el rojo no tiñera sus morenas mejillas. Todos lo observaban con curiosidad y esperaban atentos a sus palabras.

— Yo… renuncio al puesto de Décimo Vongola y acepto a esa escoria como el jefe. —dijo en un susurro.

Tsuna abrió los ojos de par en par por lo dicho, al igual que los presentes, menos cuatro personas que sabían a qué se debía el cambio, al menos podían suponerlo. Esas personas, que ahora sonreían abiertamente eran Bermuda, Jagger, el Noveno y Dino.

— P-Pero… ¿Por qué? —preguntó Tsuna sin creerlo.

— Dame-Tsuna, solo acéptalo antes de que cambie de opinión ¿Quieres? —Intervino Reborn que vio la mirada lanzada por Xanxus hacia su alumno—. Como sea, agradecemos la decisión que has tomado, Xanxus… Y de hecho teníamos algo que anunciar. Las pruebas eran para saber cómo funcionaban las cajas armas y también para poner a prueba a las familias aliadas y a la misma Vongola. El veredicto que hemos tomado es que todos son dignos de ser parte de esta alianza y lo hemos comprobado en la pelea contra los Corallo. La forma en que todas las familias se unieron para proteger a una única compañera ha sido realmente gratificante y queremos que nuestra relación siga siendo estrecha. De todas formas… queremos saber la postura de la familia Godlieve con respecto a la alianza.

Era cierto, todos tenían la duda sobre eso, incluso Xanxus que todavía no sabía si Ria se iría o se quedaría a su lado. El ser una Vindice había sido su destino desde hace tiempo, más bien desde su nacimiento, ahora era el momento de tomar una decisión. Justo en el momento en que iba a hablar Bermuda interrumpió.

— La Famiglia Godlieve apoyará tanto a Vongola como a Vindice. Ella seguirá siendo una mafiosa pero deberá cumplir con sus deberes cuando la situación así lo requiera.

— Pero… —replicó por el hecho de que quería cumplir la promesa que hizo pero Bermuda la calló.

— Tú fuiste destinada a ser una Vindice desde el momento de tu concepción, Ria. Pero tú y yo teníamos una promesa, el destino ha cambiado porque algo más fuerte se enfrentó a él y ambos sabemos qué es. Tú ibas a cumplir con la promesa que me hiciste pero el destino ha cambiado los papeles, ahora yo debo cumplir lo que te prometí. Voy a dejarte ir… con la condición de que sigas con tu papel de digna Vindice. Vendrán tiempos difíciles y todas estas familias necesitarán de tu fuerza, has aprendido una gran lección en la anterior lucha contra los Corallo, pero no has sido la única. Cada uno de nosotros aprendió una que otra cosa, incluso yo… Así que yo ya no puedo detenerte porque tú ya no estás destinada a estar conmigo ni con Jagger, debes estar al lado de alguien más problemático. —no dijo nada más, y a Ria casi le dio la impresión de que estaba sonriendo tras esos vendajes.

— Ik heb hem nooit verlaten, vader2 –dijo ella sonriente.

— Ik weet het, maar in de toekomst iets zal groeien in je, iets groters dan jij, ik en de Vindice3. –respondió a lo que ella, ya sabiendo a lo que se refería, asintió.

Una vez la plática culminó, todos los Vongola se abrazaron sabiendo que al fin eras dignos como para convertirse en guardianes, aliados y jefes de la mafia. Al fin volvería a sus casas luego de una semana de duro entrenamiento, de dolores de cabeza y distintos cambio. Todos se pusieron de pie menos Dino que aunque sonreía sentía algo adentro suyo que le prohibía festejar con los demás.

— No te deprimas, Dame-Dino. Después de todo ella no era para ti. Ya llegará la indicada. Además tú y yo tenemos temas pendientes. —una gran sonrisa se dibujó en el rostro del arcobaleno del sol.

— Ya sé lo que dirás ¿Cuál es tu premio?

— Pagarás todos los daños que ocasionen de ahora en más los Vongola.

— ¡¿QUÉ?! ¿Acaso quieres que la familia Cavallone caiga en bancarrota? Eso es imposible, los Vongola son tan destructivos que casi parecen unos demonios, eso es imposible.

— Yo hubiera cumplido con lo que me pidieras, Dame-Dino.

— Está bien. —contestó con desgano luego de un largo suspiro. De verdad que caería en bancarrota.

Entonces Reborn se alejó, dejando a su primer alumno sumido en cuentas. Llevaba una gran sonrisa en el rostro, ahora la familia estaba unida, ahora Vongola era más fuerte aún y sobre todo… Se mantenía invicto de cualquier derrota en alguna apuesta… Sí, así es. Reborn jamás perdía, era una nota que debían tomar todos aquellos mafiosos para el futuro.

Fin—

Las aclaraciones están al final del capítulo.

Notas de la Autora:

No me quedó tan largo como pensaba. Bien algunas aclaraciones, primero que nada lo que le dice Bermuda a Ria, o sea "Lo sé, pero en el futuro algo crecerá dentro tuyo, algo más importante que tú, yo y los Vindice" , él se lo dice porque supone que Xanxus y ella podrían casarse y hasta se anima a develar la posibilidad de que Ria se embarace. Se preguntarán por qué dejé esa idea flotando, la razón está en que tal vez, solo tal vez, esta historia tenga una segunda parte, pero aún no sé. Lo que vaya a suceder será decidido luego, porque ahora que empecé la universidad me paso el día estudiando y no es broma... Creo que si la idea sigue en mi mente haré la continuación en forma de fic, o sea una historia larga, pero si mi musa y el tiempo no me ayudan publicaré un capítulo extra y develaré lo ocurrido luego de la historia, pero deberán esperar un tiempo indeterminado.

Bien ¿Qué les pareció el capítulo? A mí me encantó (claro que yo lo escribo, pero eso no quita que a veces pienso que la mayor parte de lo escribo son bobadas). Mis partes favoritas fueron el beso de Ria y Xanxus, así como el de Haru y Mukuro-chan ¿Y las de ustedes?

Les agradezco infinitamente que hayan seguido la historia todo este tiempo y que hayan dejado un review siempre. Mis agradecimientos especiales van para Choconigiri-Nel, DarkinocensDLT, Dizeni, KaineLeto, MiaFamiglia, Suno Andrew, Yami Krismiya, , temainalumi-chan, Mere Mitsuky Taiyoukay, Sakura Tsukiyomi lefey, Kana12 y Kizunairo, Anais yYuunieh Skylark que me apoyaron de alguna u otra forma, ya sea con sus reviews, favoritos o alertas; de verdad se los agradesco. Lo mismo va para las personas que leyeron los 18 capítulos, de verdad me hacen muy feliz. Espero volver a encontrarme con ustedes con una nueva historia :D. En fin, Saya Christopher se despide de ustedes con una reverencia, dejando la promesa de volver pronto T3T

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" Tal vez no sea el más fuerte pero con mi última voluntad derrotaré a cualquier enemigo que se interponga" (Sawada Tsunayoshi)

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Espero que les haya gustado la historia. Gracias por su apoyo incondicional.

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Saya Christopher

1 Per aspera ad astra es una frase en latín que significa "Por el sendero áspero, a las estrellas". Hace referencia a que a través del esfuerzo se llega al triunfo.

2 Ik hebhem nooitverlaten, vader significa "Yo nunca te abandonaría, padre"

3 Ik weet het,maar in de toekomstietszal groeienin je,iets grotersdan jij, ik en de Vindice significa "Lo sé, pero en el futuro algo crecerá dentro tuyo, algo más importante que tú, yo y los Vindice"