Sí, lo sé. Me demoré mucho en actualizar. Lo siento. Pero ya no me odien más, por fin un capítulo más. Siiiiiii! Espero que les guste y que me tengan paciencia porque también estoy avanzando mis otros fanfics que están bien interesantones. ¿No me crees¿Ah no me crees¿Con que sí, no? Entonces dale una chekeadilla a mi profile y al resto de mis fics y compruebalo tú mismo. Que no te lo cuenten, jujujjjuju..
Bueno, ya. Adelante con el fic. Bites a todos. No te olvides de dejarme un review o me demoro más en actualizar. XD Yo no poseo nada, ningún personaje ni nada, sólo escribo un fanfic, nada más. Soy pobre.
5.
El tiempo retrocedió sin quererlo al abrir la puerta. Sólo que así no era la historia. Hyoga abrió la puerta y dejó entrar al pasado a través de ella.
Ikki no había cambiado nada desde la última vez que lo vio. ¿Hacía cuanto sería? No tenía ni idea, el tiempo era ajeno a él desde entonces. Desde aquél día.
Su hermano pasó al lado de Hyoga como si no existiese y se acercó a él. Una sonrisa nerviosa en su rostro. La misma sonrisa de siempre, no había cambiado nada.
"Shun…" y tomó su barbilla con la ternura de una madre. Tan cálido que hasta le dio remordimiento anticipado el desear poder morderle la mano hasta sacarle un trozo.
No lo miraba, no lo iba a hacer, aunque cedió sólo un segundo para ver el tiempo retroceder. Pero luego sus ojos regresaron a perderse en el vacío. Ikki intentó entrar en sus ojos verdes pero no pudo encontrar a nadie adentro.
"Está así desde hace días" murmuró Hyoga acercándose, cuidando de no ponerse muy al alcance de Ikki.
"¿Qué le hiciste Hyoga?" Ikki no lo miraba, concentrado en conseguir una reacción por parte de su hermano menor. Se había percatado de la hinchazón de su nariz y de la pequeña costra que casi desaparecía dentro de una de sus fosas nasales.
Shun sonreía por dentro. Ikki estaba preocupado, lo suficiente para irse en contra de Hyoga.
"Shun…." Susurró de nuevo y su hermano ni pestañeaba. Su mano abandonó su barbilla para deslizarse sobre su frente tibia. Revolvió los cabellos de sobre su frente como a él le gustaba, como cuando eran niños. Hacía mucho tiempo.
Hyoga hizo un sonido de impaciencia manteniendo su posición alejada de la escena fraternal, como si el sólo hecho de estar cerca le repugnara. A pesar de que sabía que Ikki estaba ahí por Shun no podía evitar querer tener su atención sólo para él.
Ikki ignoró una vez más al blondo y se arrodilló frente a su hermano. Lo miraba fijamente pero no conseguía que este reaccione frente a sus caricias. Como si no existiera.
Shun estaba a punto de estallar a carcajadas al ver la preocupación expandiéndose por el rostro de ayer de Ikki. Su querido hermano, a quien tanto amaba. El mismo que lo abandonó cuando más lo necesitaba y que ahora volvía luego de tanto tiempo a volver a revolver su vida.
La verdad era que nunca se lo había perdonado, en primer lugar irse de su lado. No le había perdonado el volver por él y traicionarlo. Nunca lo llegó a perdonar. No lo iba a perdonar jamás, porque cada vez que Ikki aparecía trastornaba el mundo a su alrededor, lo que conocía por mundo.
Entonces Ikki lo cubrió con sus brazos enormes. Lo apretó tratando de hacerlo reaccionar, pero no hubo respuesta de parte de su hermano. Shun era tan blandito como una almohada y el doble de inerte. Ni la sombra de cómo lo recordaba. Lo había extrañado tanto y ahora que estaban juntos quizá no había sido una buena idea volver por él.
"Tenemos que llevarlo a un médico. No puede seguir en este estado."
Hyoga sólo hizo un gesto y soltó algo parecido a un gruñido. No le interesaba en lo más mínimo lo que fueran a hacer con Shun, sólo quería apartarlo de los brazos de Ikki.
"Shun…" su hermano se rendía ante lo evidente. Shun no quería saber nada de él. Era toda su culpa, era culpa suya dejarlo tanto tiempo sólo. Su hermano lo necesitaba y no podía dejarlo a su suerte. Grandes errores, graves resultados. Nunca debió dejarlo, nunca debió apartarse de su lado.
Se puso de pie vencido por los remordimientos.
Pero ya era muy tarde para arrepentimientos.
Shun no pudo evitar girar ligeramente los ojos saboreando la preocupación en el rostro de Ikki. Estaba tan preocupado por él que hasta apartó de su lado a Hyoga de un gruñido. Eso no le gustó para nada al blondo que regresó a su lugar de pie alejado de Ikki.
Quería sonreír mientras contemplaba el tiempo que retrocedía terco frente a sus ojos. Antes las cosas no habían sido de ese modo. Antes hubiera saltado a los brazos de Ikki a penas lo vio asomarse a la puerta y no habría habido fuerza en la tierra que lo separara. Antes eran inseparables, antes eran el uno para el otro.
Antes…
Ahora no quedaba nada, todo había quedado atrás, todo se había quedado en los recuerdos que el tiempo diluye.
El tiempo se detuvo entonces.
xxxXXX
Si amas a alguien es mejor que lo dejes ir.
Yo lo amo… o al menos eso creo hacer…
Es que desde la primera vez que lo vi, la primera vez que estuve cerca de él pude sentir que era mi destino quedarme a su lado. Era tan distinto al resto, me hizo sentir especial. No era como Ikki que se la pasaba acosándome el día entero, según él para que no me pasara nada.
Yo me sentía bien al lado de Hyoga, cuando lo tenía solo a él. Sólo deseaba nunca alejarme de él. Nunca más… nunca tener que decirle adiós o que él se vaya de mi lado.
Que nunca me deje, como Ikki lo hizo… cuando me abandonó.
En esa época el sólo hecho de pensar en tener que decirles adiós me ponía los ojos húmedos. Sentía que el mundo se acababa y la tierra se hacía lodosa y me hundía en lo más profundo de ella. Eso fue hace tiempo… ahora no sé que sentir.
Desde la primera vez que lo vi… hace tanto tiempo que me da pena recordarlo…cuando vivíamos en el orfanato Ikki y yo…cuando todo estaba bien.
Ahora todo ha cambiado tanto…
Me acuerdo que aquella vez yo estaba jugando cerca de la ventana amplia de madera y mi hermano estaba a mi lado, nunca nos separábamos. Hacía frío afuera y los otros niños hacían mucho ruido adentro. Se me ocurrió mirar por la ventana en ese momento, porque me gustaba encaramarme ahí para mirar el panorama blanco. En ese momento algo apareció en la entrada de rejas grandes del orfanato.
Fue cuando vi a Hyoga por primera vez, entrando de la mano del hombre que lo llevó a ese lugar. Lo iba jalando a través del camino de nieve que llevaba a la puerta principal del orfanato. Por momentos me parecía que Hyoga flotaba sobre el suelo de nieve, era muy chiquito, no tanto como yo, pero lo que más me llamó la atención su cabello rubio. Traía la ropa tan vieja y gastada y el cabello tan desaliñado que parecía un pollito mojado.
Le quise decir a Ikki que había llegado un nuevo niño pero él no me hizo caso. Estaba tratando de calmar las cosas porque Seiya de nuevo estaba haciendo líos. Yo quería ir a verlo más de cerca, pero sabía que no iba a ser posible conseguir que Ikki me llevara a verlo. Así que no me quedó otra que esperar que traigan al nuevo niño con nosotros.
Hyoga no hablaba, no decía una palabra, no se movía y parecía una estatua sentado sobre su cama. Nos miraba con cara seria, como si nosotros fuéramos de otro planeta. Pero él parecía de otro planeta, con esa cara tan enojada y esos ojos casi transparentes.
No hablaba y pensamos no podía hacerlo. Sólo lo miraba pasar por nuestro lado cuando nos poníamos a jugar en el patio. Hyoga no jugaba con nosotros, sólo se quedaba quieto en una esquina mientras nos miraba. Yo sólo esperaba… esperaba que pasara sus ojos transparentes sobre mi para que se me escalofriara el cuerpo y pudiera mirar hacia otro lado, para que luego me vuelva a sorprender mirándolo.
Hyoga nos miraba a todos, como si estuviera frente a algo completamente desconocido para él. Pero cuando me miraba a mi me hacía sentir especial. Aunque no lo fuera, aunque nunca lo haya sido para nadie. Pero yo era especial cuando me miraba, cuando me tocaba… cuando sentía que le pertenecía.
Ahora de eso no queda nada. No queda el Hyoga que ayer, ese que me acogió a su lado cuando Ikki me abandonó. Son sólo recuerdos en el fondo de mi cabeza que se empeñan en salir en el peor momento del mundo porque siento que me desmorono cuando tengo que ser más fuerte que nunca.
Siento que me desmorono al ver a Ikki a mi lado. Me deshago cuando Hyoga me mira con sus ojos vacíos y luego los llena de vida al ponerlos sobre Ikki. Los odio a los dos porque no los puedo amar a ambos.
No hay lugar para mí en este lugar. Hyoga es mi destino pero no es para mí. No puedo estar con él en esta vida, no mientras esté Ikki en medio. No voy a poder estar con él en esta vida, entonces estaré con él en la siguiente… y en la siguiente… y en….
xxxXXXxxx
Tras horas que se tornaron siglos. Océanos de silencio que se diluyeron en un segundo.
Shun se puso de pie, sin decir una palabra, sin dirigirles la mirada. Moviéndose maquinalmente hacia el baño. Desaparecieron del mapa, no los podía ver más…
Desapareció tras la puerta y la cerró por dentro, entonces dejaron de existir.
Los que quedaron afuera no se movieron para impedirle seguir su camino. Hyoga sólo lo miró distraído sin intención de moverse.
Ikki se levantó demasiado tarde. La puerta estaba cerrada. De repente lo mejor era dejarlo solo. Necesita estar solo. Es lógico, esta enojado, aún no me perdona.
Pero ya ha pasado mucho tiempo. ¿Qué quiere Shun? … ¿cómo quiere que le pida perdón¿Qué quiere que haga por él? Si quiere que desaparezca, lo siento, no lo puedo hacer. No puedo dejar de pensar en él y sentir que la conciencia me atormenta cada segundo que paso al lado de Hyoga.
Hyoga…
No es culpa de nadie más que mía. No es culpa de nadie más que mía que Shun esté así. No debí dejarlo en primer lugar… no debí abandonarlo de ese modo. No debí dejarlo tanto tiempo.
No me quiere ver… lo entiendo… entiendo como se debe sentir… pero si hubiera algo que pudiera hacer por él….
"No es buena idea que se encierre solo en el baño" la voz de Hyoga encerraba tanta calma.
Ikki se prendió de la puerta del baño tirando de ella ligeramente. No quería presionar a Shun y hacer que se pusiera peor. De repente no había sido una buena idea regresar por él después de todo.
"Shun…. Hermano…abre la puerta" lo dijo casi en un susurro que se perdió al estrellarse su puño sobre la madera.
Y dentro Shun se sumergía en la tina a medio llenar de agua caliente ahogando sus pensamientos.
"La primera noche que pasamos juntos… la primera vez..."
Y se mordía los labios hasta que su barbilla se mojaba de sangre.
"La primera vez… con él."
Y su nuca se estrelló contra la superficie de la tina haciendo que las ideas se le vuelvan nebulosas.
"La primera vez fue con Hyoga… yo no sabía que hacer… Hyoga… yo no sabía que hacer y tenía miedo. Pero Hyoga alejó los temores de mí… y luego me hizo sentir que nada más existía. Que el mundo empezaba donde empezaba su cuerpo y terminaba con el azul de sus ojos.
No necesito nada más… no necesito nada más que él me quiera. No necesito grandes cosas, no necesito nada más que retroceder el tiempo para arreglar las cosas antes que sucedan y luego desaparecer.
No necesito a nadie más que a Hyoga, no necesito un futuro porque no hay mañana sin él. No necesito mi cuerpo, porque fuera de esta habitación no hay nada más."
/Sólo quiero desaparecer… ¿por qué eso es tan difícil¿Por qué no puedo dejar de existir y nada más? Quizá de ese modo el dolor desaparece./
"Shun… abre la puerta…."
Ikki trata de parecer calmado… no me engaña. Está preocupado… tiene miedo. Miedo de perderme… nunca me tuvo… me dejó hace mucho tiempo y nunca me recuperó. Lo siento Ikki, Shun no está presente en este momento. No queda ni la sombra de lo que fue tu hermanito a quien dejaste en medio de la nada, en medio de la calle, a su suerte. Para que alguien más se hiciera cargo de él ya que te estorbaba como siempre lo ha hecho.
Shun no está…. Quisiera gritarles en la cara a ambos. Shun hace tiempo dejó el mundo, ese día que Ikki lo dejó en la calle, sentado en la banca de un parque. Esperando como un idiota que volviera alguien que nunca regresó. Ikki, estaba nevando y me estaba congelando ahí sentado. Estaba haciendo un frío maldito y me dejaste a mi suerte en ese lugar.
Luego me dijiste que fue por mi bienestar. Porque sabías que alguien me iba a recoger sin duda y me iba a dar un buen hogar. Te tengo noticias Ikki… no fue así. Nunca me sentí tan mal en mi vida. Mirando para todos lados a la gente pasar. Tratando de no llorar y buscándote Ikki. Sin moverme de donde me dijiste que me quedara como siempre hacía. Haciendo todo lo que tú me decías que hiciera.
Y nunca llegaste. Y yo no sabía que hacer entonces. Estaba totalmente perdido. Desapareciste de la nada. Tuve miedo Ikki, que te hubiera pasado algo, que no regresabas porque algo malo te había pasado.
Pero luego de mucho tiempo regresaste a trastornar mi vida de nuevo. Cuando ya empezaba a funcionar bien. Cuando Hyoga era todo para mi regresaste de la nada.
"Te odio Ikki…"
Y su cuerpo abandonó la tina.
"Te odio Hyoga…. "
Y sus manos tomaron un trozo de loseta de la pared.
Me odio a mi mismo por no poder cambiar el destino.
Y sus manos dibujaron surcos sobre sus brazos.
Pero está mal que te odie hermano… está mal que odie a quien amo tanto. Y el dolor es mi única recompensa. Los odio tanto….
Puedo oír a Ikki repetir mi nombre. Pero ese nombre ya no me pertenece. No soy su hermanito Shun. Ese murió en medio de la nieve. Hyoga dice mi nombre pero tampoco me pertenece. Hace tiempo su amante se fue de su lado, cuando vio que lo estaban traicionando.
Puedo sentir las manos de Ikki sacudir mi cuerpo para que lo mire, para que le hable. No tengo nada que decirle, no tengo nada que hablar con él. Soy un cadáver que respira y sólo siente dolor.
Ikki…. Tu hermanito Shun está enterrado en la nieve… sigue esperando que vuelvas por él. Me encantaría sonreírle, pero no sé hacerlo.
Hyoga, el juguete con el que te divertías mientras jugabas a engañarlo con Ikki se fugó. Se fue lejos apenas abrió los ojos y descubrió tu traición. Ya no hay nadie aquí así que ya me pueden dejar en paz. Quiero desaparecer para dejar de estorbarles y que sigan viviendo su vida tranquilos.
Llenos de paz, haciendo lo que les venga en gana. Dejar de estorbarte Ikki, eso es lo que tanto querías cuando me dejaste en medio del frío, esperándote cuando me dijiste que no me moviera sentado en una banca. Me sacaste del orfanato para abandonarme en ese lugar… porque al final de cuentas lo único que hacía yo era estorbarte.
Adios Ikki… Adiós Hyoga… ya déjenme en paz. Ya no quiero volver a verlos nunca más. Es lo mejor que puedo hacer, por ustedes y por mi. Desaparecer… desaparecer de sus vidas… no hay rencor, no hay más remordimiento… sólo ya déjenme tranquilo….
Sólo quiero desaparecer.
Continuaraaaa... así que déjame un comentario, gracias, por favor.
