Habían pasado unas semanas desde aquel beso, pero lo peor no fue sólo eso para Hanamichi sino que además se acercaba el aniversario de muerte de su padre. Esos días el pelirrojo había decidido no ir a la Universidad, y para la tristeza de Megumi estaba claro que aún se sentía culpable por la muerte de su progenitor. Él siempre vio a su papá como un modelo a seguir; inteligente, agradable, racional, esforzado, educado. Sin embargo, aquel día cuando tenía catorce años no pudo hacer nada, y mucho menos, sin pensar en lo que sí podría haber hecho, en que sí podría haber salvado a su padre y no sufrir internamente al ver como Megumi crecería sin un padre y como su madre, Akane, lloraba a escondidas por el daño que le había provocado la muerte de su marido. Se sentía pésimo, no era justo lo que había pasado, daría lo que fuera por regresar a ese día y haber actuado de la mejor forma, pero había que volver a la realidad, nunca sucedería eso ni con los nuevos avances científicos, en el mundo real la vida es injusta y con un simple error por mucho que uno quisiera, no se puede volver al pasado para enmendarlo.
En eso pensaba Hanamichi acostado en su cama sin querer hacer nada, ni siquiera comer, simplemente meditar sobre porqué el destino quiso que su padre muriese, hasta que escucha un portazo que asusta completamente al taheño, era su hermana, Megumi, quien mostraba en su mirada un rastro de tristeza e ira
-¿Se puede saber porqué estás así? –pregunta la pelirroja-
-¿Así cómo?
-Melancólico. Sin olvidar que no has bajado a comer desde ayer, y sólo estás encerrado en ésta habitación sin ir al baño como pequeñísimo detalle, ni siquiera una vuelta al jardín has dado como mínimo para oxigenar tú cabeza
-No tengo ganas de salir...
-¿Por qué no? tienes todo el derecho del mundo a salir con tus amigos de farra si quieres, eres joven y además eres universitario, te queda poco para graduarte y ahí comenzará tu estrés por el trabajo que consigas
-No es eso...
-¿Entonces? –lo mira suavemente- explícame que ocurre en tú cabeza, Hana
-Yo... realmente... te quiero pedir disculpas...
-¿Disculpas?
-Sí... yo... y-yo... ese día no salvé a papá... por una pelea...
-Lo sé –le sonríe Megu-
-¡Qué?
-Me contó Sendoh. Entiendo que te sientas culpable, pero... todo ocurre por algo, hermano. Tú no tuviste la culpa, tenías catorce años, igual no tenías la suficiente madurez como para saber qué hacer, además me imagino lo nervioso que habrás estado y debió haber sido mucha carga el haber aguantado ver cómo papá moría así. A pesar de los años sigues con ese peso, y creo que no está bien, tienes que aprender a perdonarte o de aceptar que hay que seguir adelante pese a aquel sufrimiento, por mucho que te abrume no puedes quedarte encerrado en eso, piensa que tienes a miles de personas que te quieren y te respetan, otros que te animan a terminar tú carrera y también aquellos que no pueden dejar de ver tus excelentes jugadas como capitán, Hana, ellos tienen esperanzas en ti, ellos confían en que tú serás una gran persona y no los defraudarás, como yo también creo eso. No puedes seguir pensando en eso, pues aún tienes un gran futuro por delante –simplemente le sonríe y sale suavemente de la habitación-
Quizás lo tenga... o quizás no –susurró el joven de mirada castaña-
De nuevo escucha que abren la puerta, a decir verdad, Hanamichi no sólo faltaba por el sentimiento de culpa que tenía sino que además se sentía fatal; tenía ojeras, estaba pálido y sabía que en cualquier minuto iba a vomitar, pero no le decía a su hermana para no preocuparla más de la cuenta, ya que ella estaba en semana de exámenes y no quería estresarla más de lo que ya estaba. Voltea a mirar quien es, pero impresionado se da cuenta que era Rukawa mientras que Megumi le decía no sé qué, pues estaba demasiado desconcentrado para tomar atención a lo que expresaba, simplemente el chico pálido (como tristemente estaba Hanamichi) lo observa algo preocupado y decide sentarse en una silla cercana a la cama del pelirrojo
-¿Cómo estás?
-¿Por qué has venido Rukawa? –preguntó fríamente-
-Los chicos de la Universidad me han pedido que...
-No. Sendoh me llamó recién diciendo que después de clases iba a venir a visitarme para pasarme los apuntes de hoy
-... yo te pasara el trabajo de geometría...
-De eso se encargará Kyota ya que mañana viene a verme
-... y el de Taller de arquitectura 1...
-Junto con Kyota vendrá Miyuki a entregármelo, como sabrás, está entre los primeros lugares de la promoción
-¡Por qué esa niña? –grita un poco enojado Rukawa-
-Porque tiene excelentes calificaciones
-¿Pero qué tienes con ella?
-No lo sé, a veces quedamos de juntarnos para salir u otras para estudiar¿Por qué¿Te gusta? Ya que ella es linda y agradable y puede ser que por eso quieras saber...
-¡NO ME GUSTA!
-Entonces... ¿Cuál es el problema que ella hable conmigo?
-Agh... ¡Nada!
-¡Entonces por qué te quejas!
-Porque no quiero que esté contigo
-¿Conmigo?
-Sí, contigo
-¿Por qué?
-¿No te das cuenta, Sakuragi? Eres un maldito egoísta –lo observa herido-
-¿A quien vienes a decir egoísta, Rukawa? ni siquiera tienes una jodida idea de que me ha pasado. Egoísta es aquel que se preocupa de sí mismo y no de los demás, y créeme, si lo fuese, hubiese abandonado a Megu y por consiguiente, tendría más lujos, ni tendría la delicadeza de haber salvado a Ayako cuando unos borrachos intentaron aprovecharse, ni mucho menos, haber movido influencias para que TÚ, Kaede Rukawa, fueses un jugador de los Lakers. Tampoco sabes mucho de mí, simplemente te enteraste que mi madre murió, y por ello, sientes lástima. Detesto que la gente me tenga compasión y que yo pida como pan de cada día que la gente me consuele, no es mi estilo simplemente, prefiero que la gente me vea alegre y fuerte, aunque en el fondo sea un cabrón histérico. Ni tienes idea lo difícil que han sido para mí estos meses¿Quieres saber la comidilla de este mes en la Universidad? Pues bien, te daré en el gusto. Tú no tendrás tan mala memoria como para no acordarte de Yohei, mi amigo de la infancia, pues él y Haruko, la hermana del ex-capitán Akagi, durante un tiempo salieron juntos, y los pillé, cuando tuvieron la genial idea de hacer algo más serio, pues su romance oculto llevaba justo los dos años restantes en Shohoku y me molestó a tal punto de ignorar e insultar públicamente a Yohei y ser frío con Haruko.
En esta Universidad se corrió la voz de que yo era un puto¿Sabes por qué? Porque según Yohei, mi "amigo de la infancia" YO me había metido con Haruko y además, que me metí con las novias de mi gundam, ni siquiera ellos estaban aquí para negarlo, y cuando Haruko intentó decir la verdad, nadie le creyó, pues ya la tenían tildada de fácil. Oh, sin olvidar que mi madre cuando murió, salieron con el cuento que era un maldito huérfano que no merecía educarme en una prestigiosa Universidad como esta, y mucho menos, ni siquiera tenía los medios como para hacer dos cosas a la vez, pues tenía que preocuparme de mi hermana y mandar todos mis estudios a la mierda porque no lo merecía alguien como yo, fue duro estar en un lugar donde nadie te aceptaba, pues casi todos venían de buenas familias, pero gracias a mis profesores, ellos me dejaron en paz, y ahora, cuando intento salir adelante, sacar la carrera y ser profesional para darle una mejor vida a Megumi, tú llegas y dices que no debería hablar con Miyuki que ella lo único que ha hecho este semestre ha sido aligerarme el peso estudiantil y poder obtener buenas calificaciones para aprobar el primer año de una forma decente, e insólitamente tú me llamas egoísta¿Con qué mierda te topaste para venir a Kanagawa, justamente a la Universidad del estado y hacerme la vida imposible, zorro? –la mirada del pelirrojo ya no irradiaba tranquilidad, sino lo contrario, la cólera-
-Yo...
-¿Tú qué¿Lo sientes? –dice irónicamente- pues no tienes porqué sentirlo si no lo hiciste en el momento adecuado, si en ese momento donde necesité más apoyo tú lo único que hacías era tirar veneno con cada palabra que decías, sarcásticamente las pocas que decías por supuesto, no tienes por qué hacerlo ahora. Si de principio no fuiste alguien agradable y te gustaba sacar de las casillas a cada persona con la que te cruzabas, tienes todo el derecho a seguir haciéndolo con la excepción de que esta vez, yo te ignoraré. Ya estoy harto del círculo vicioso que se repetía cada año en la preparatoria, acaparando la atención para que las chicas pudiesen mirarme, ya que ahora no tengo la necesidad, puesto que por la chica a la que yo amé y ahora quiero como a una hermana, Haruko Akagi, sí, la misma que ahora estudia Kinesiología, tiene novio y que antes se podría decir que me engañó con Yohei, ya no me gusta. No tengo la intención de pelear contigo, quizás podríamos ser amigos si cortaras la estupidez de pelear cada cinco minutos...
-¿Tú...?
-Hai. Estoy dispuesto a dejar de lado nuestra rivalidad en la preparatoria, además, tengo que sacar beca para el otro año, y si no es por excelencia académica será por deportiva –sonríe-
-Entonces, Hanamichi Sakuragi¿Te apetece ser mi amigo? –aunque realmente sus intenciones iban más allá de una simple amistad-
-Claro
Simplemente se chocan las manos, ese pequeño contacto en cada uno de ellos hizo que comenzara una nueva amistad, una llena de esperanza pensando que algún día surgiera algo más según Rukawa, y otra llena de lealtad y felicidad para Sakuragi.
Kyaaaa ya vamos en el segundo capítulo, y estimo que serán unos 25 episodios por lo menos xP
Nian: Muchas gracias por los ánimos nOn claro que la seguiré, pues no me gusta mucho eso de dejar las cosas a medias xD
Espero que les agrade el siguiente capítulo, y disculpen también la tardanza de esta "pseudo" escritora ¬¬ (seré floja, pero no dejaré abandonado el fic ;x;!)
